Reseña: Avlak «Blasphemous» (El Horno Producciones 2025)

Un par de años han transcurrido desde que los thrash death metaleros Avlak alcanzaran nuestras páginas con el debut “Portal” (reseña) y ya tenemos de vuelta a los madrileños con su segundo largo “Blasphemous”. Ellos son Caín Sánchez en baterías, Álvaro Idrogo al bajo, Jorge Fernández en guitarras y Aston Wirz a las voces. El trabajo consta de diez cortes grabados, mezclados y masterizados por Pablo Perezagua en El Horno Producciones. Adornado por el arte del ucraniano Daemorph (Avulsed, Vulvodynia, The Black Dahlia Murder, Abominable Putridity…) vio la luz el pasado uno de marzo.

From The Abyss” procura un arranque tendido hacia la vena más thrash del cuarteto, se construye a través de un paso casi marcial y agrada con buenos detalles técnicos. De hecho el riff que acompaña a las primeras estrofas tiene, pienso, gancho de sobra. Luego hay ecos en la línea vocal con los que conecto solo a ratos. Sea como fuere me agrada el juego entre registros que propone el breve puente. Avlak hacen por ocultar aquí su faceta más agresiva, conduciéndose a lo largo de la composición en unos ritmos más apaciguados. Un arranque a la contra del clásico trotar desbocado de tantos otros trabajos.

Waves Of Malevolence” sigue cosida a ese thrash pesado y machacón. Pierde el toque marcial del corte anterior al tiempo que constriñe su duración para entregar un corte ahora más diverso en ritmos e incluso diría que influencias. Buena línea de bajo la que perpetra Idrogo, quien en compañía de Sánchez trama una más que ágil base rítmica. Hay riffs, particularmente camino del epílogo, que fácilmente me pueden recordar a los Exodus más recientes. También un curioso juego entre canales y, en resumidas cuentas, un corte más retorcido de lo que uno puede llegar a intuir en una primera escucha. Más que digna carta de presentación de este segundo álbum.

Eradicate”, cuyas guitarras conducen ahora hacia territorios más melódicos, empastan al milímetro con la rugosa voz de Wirz en estrofas. Es otro corte con un gancho de mil demonios, que ataca directamente a las cervicales e, intuyo, invita a levantar el puño en los directos con su lacónico estribillo. Jorge Fernández parece haber echado el resto aquí. Tanto en la construcción de riffs como a la hora de aportar buenos detalles en lo melódico. Cabalga además sobre el firme doble bombo de Sánchez y, si algo echo en falta, es un solo algo más ambicioso. Ante el vicio de pedir, ya se sabe. Un corte que esos que se pegan sin remedio al subconsciente.

Adrenochrome” oscurece el conocido thrash death de los madrileños. Tras su ennegrecido prólogo acechan unas primeras estrofas que, sin embargo, conducen al cuarteto hacia sonidos algo más heavies. Siempre sin que la producción pierda pie en cuanto a agresividad ni Wirz contenga en absoluto su habitual forma de encarar las distintas líneas de voz. Pero ciertamente puede ser este el tema que más hace por separarse del resto. Cuando las revoluciones suben y la composición abraza un mayor nervio, Avlak parecen más que cómodos en ese trotar clásico pero efectivo. Bien es cierto que el solo de Jorge Fernández aquí me deja un tanto indiferente. En cualquier caso otra de las que apunta a fija en sus directos.

Trota “Hellbreaker” para recuperar a los Avlak más coléricos, que mezclan ahora un mayor músculo con una línea de voz que no esconde su amor por unos Sodom de principios de los noventa. Vuelve a brillar Jorge Fernández en la construcción de riffs. Y si bien el bajo de Álvaro Idrogo queda ahora algo hundido en la mezcla, desluciendo en parte la pegada de esta base rítmica, cuesta poco esfuerzo subirse a otro estribillo marca de la casa. El cierto groove con el que empastan alguna de las estrofas puede no ser del gusto de todos. No obstante la banda cierra abrazada a su encarnación más vibrante y trotona, con Fernández, ahora sí, dejando uno de los solos más vistosos de todo el álbum. Otra de las que ha ido ganando un cierto peso con el correr de las escuchas.

La pseudo instrumental “Terror Máximo” viene para alimentar la cara más técnica del cuarteto. Y me agrada por la forma en que lo hace. Sin excesos ni florituras de cara a la galería. Dejando que todo fluya con una cierta naturalidad a lo largo de sus (casi) tres minutos y medio de duración. Breve, concisa y rematada con un pintón solo de guitarra en su tercio final.

El tracklist contrapone esa brevedad a la mayor ambición de “Beyond The Damnation”. Composición que habrá de irse hasta los seis minutos y en la que la banda se arrima, sin tocar, sonidos y ambientes algo más progresivos. Como si unos Metallica de finales de los ochenta se tratase, el paso por las estrofas es más tendido ahora. Me agradan éstas por construcción. También unos estribillos en los que parecen haber puesto no poco cuidado. Hay buenos riffs por parte de Jorge Fernández además de una línea de voz que, sin perder un ápice de su habitual rugosidad, abraza un mayor rango ahora. La nota de color la deja el tranquilo y reposado puente, con la producción acertando a la hora de extraer a los Avlak más amables e introspectivos. Pablo Perezagua ya trabajó con ellos en el debut y desde luego da la sensación de banda y técnico que se conocen más que de sobra. Ese puente se rompe previo paso por un eficaz solo de guitarra y este séptimo corte echa el cierre convertido en uno de los grandes hallazgos de este segundo trabajo.

De todos cuantos aparecen a lo largo y ancho del álbum, el de “Hostile Resolution” puede ser fácilmente el riff más curioso de todos. Alimenta otro corte breve, poco más de tres y medio en el reloj, donde la banda funde a la perfección death & thrash para otro aporte directo y sin grandes complicaciones. Un trazo más directo y menos recóndito que los chicos excusan con otro estribillo pegadizo y con gancho.

Soul Ablation” es puro thrash machacón y a la vez enrabietado. Como si la banda hubiese encapsulado todo el mal café de la década de los noventa y nos lo sirviera orgullosa en forma de metal rocoso y a ratos casi monolítico. Ahí emergen los buenos detalles de Jorge Fernández en guitarras. Tanto en la construcción de riffs como a la hora de dibujar hábiles detalles melódicos. Wirz está rabioso y especialmente iracundo aquí, contribuyendo a este descenso al thrash más oscuro y maledicente. Me gusta la desnudez del solo, que éste no venga apoyado por una segunda guitarra, quizá porque me recuerda al bueno de Dimebag Darrell. Poderosa.

Mi subconsciente no puede pensar en otra cosa que no sea Slayer durante el prólogo de “Blasphemia”. Avlak se pierden en los efluvios del “Seasons In The Abyss” para dar comienzo desde la más pura oscuridad. Luego el corte, el más extenso de los diez, caminará por derroteros que poco o nada tienen que ver con la banda de Kerry King y compañía. Las estrofas, a estas alturas del álbum, pueden no resultar tan atractivas como otras que han ido poblando las distintas composiciones. Pero la diversa y rabiosa línea de voz, los buenos riffs que apoyan cada verso o el solo que irrumpe en el puente central muestran a una banda en la plenitud de sus facultades. Avlak despiden finalmente el álbum mostrando su cara más vitriólica y desgarrada para un cierre poco menos que incendiario.

Poca broma con el segundo de los madrileños. Con el thrash ganando terreno frente a sus influencias más extremas, “Blasphemous” construye buenos riffs en apoyo de una decena de temas de lo más diversos. Lo mejor es la forma en que la fusión entre sus muchas influencias, que van desde el thrash más trotón a páramos más oscuros e incluso a rozar una cierta agonía, véase el epílogo mismo del álbum, da la impresión de estar construida con total naturalidad. Poco o nada a lo largo de este segundo trabajo me resulta forzado o antinatural. Y esto es algo que, pienso, habla muy bien del cuidado con el que han tratado a estas nuevas diez canciones. En el viaje desde el vitriolo hasta la más pura calma casi todo me funciona. Es verdad que alguno de los solos podía ser algo más ambicioso o que la base rítmica no está siempre tan bien empastada como me gustaría. Con eso y con todo un más que digno segundo álbum camino de un tercero que termine por rematar las buenas sensaciones que ya dejaron en el debut y que ahora amplía este “Blasphemous”. Permaneceremos a la escucha.

Texto: David Naves

Reseña: Avlak «Portal» (Autoproducción 2023)

Debut para estos thrash/death madrileños de Avlak. Ellos son Álvaro Idrogo (bajo), Caín Sánchez (batería), Jorge Fernández (guitarra) y Aston Wirz (voz) y se formaron allá por 2021. Lanzando ya aquél mismo año el single “Get Out”, el cuarteto estrena ahora este primer largo de nombre “Portal”, grabado en El Horno Studios, donde también se llevarían a término las debidas labores de mezcla y masterización. La portada del álbum es obra del propio Wirz, quien contó con la ayuda de Nacho Delgado y Kairon Vinicius. “Portal” se encuentra en la calle desde el pasado febrero.

Es la propia “Portal” la encargada de abrir el disco. Que me agrada por su huida de la habitual entrada pomposa y recargada para ofrecer un trazo, hasta cierto punto enrevesado, y que funciona como un reloj a la hora de introducirte en el mood del álbum. Aquí toman vital importancia los buenos riffs de Jorge pero, sobre todo, la ágil línea de batería que dibuja Caín Sánchez. Es un primer corte hábil, que desde luego juega a hibridar un thrash iracundo con pequeños acentos de corte más técnico que terminan por redondear la oferta.

La más breve “Krampus” apuesta ahora por tonos más heavies en un corte que por momentos parece diseñado con el directo en mente. El hecho de que fuera uno de los adelantos de este debut no hace otra cosa que afianzar esa idea. Tampoco se trata de un tema facilón. Tiene los suficientes cambios de ritmo como para resultar llamativo. También un buen solo atravesando su tronco central. Pero con ello y con todo lo cierto es que no me engancha como lo hacen “Portal” y otras ofertas dentro del disco.

Get Out”, tema que presumo posee gran peso sentimental para ellos, parece tejido a mayor gloria del maldito headbang. Gran parte de culpa es de los riffs de Jorge Fernández pero también de esa batería de avance acompasado, por momentos casi marcial. No puedo decir en ningún caso que me sorprenda y sin embargo sí que me engancha por la pesadez de sus estrofas y la forma en que flirtea con el death metal aquí y allá:

Otro corte que juega a hibridar ambos géneros de forma más que inteligente es este “Shooting Platform”, que confrontará el poso más oscuro de sus estrofas contra unos estribilllos que sin mayores problemas podrían recordar a Anthrax. El bajo de Álvaro aparece ahora más alto en la mezcla, lo que viene a dar una mayor enjundia al empaquetado final, rematado por un más que decente solo de Jorge durante el puente.

Eye Of Belial” trae aparejado uno de los prólogos más interesantes de todo “Portal”, roto de forma brusca para acometer un thrash tan iracundo como embrionario. El nombre de mis paisanos Beast Inside sobrevuela en estas estrofas, si bien en los riffs de Jorge hay intenciones algo más extremas y oscuras. En particular durante ese tronco central nervioso y acelerado. Aquí me gusta la forma en que la mezcla amalgama y armoniza las distintas líneas de voz y no tanto un epílogo algo descompensado. Con eso y con todo fácilmente una de mis favoritas del debut.

Uruk-Hai” enlazará con aquellos dejes más extremos de su predecesora cara a entregar otro corte vibrante y nervioso, que en primeras escuchas reconozco pasé algo por alto pero que con las distintas vueltas al disco he comenzado a apreciar. En especial por ese trazo más retorcido pero también por la forma en que rompe la tónica general del tracklist.

Algo que “Massive Destruction” intenta igualmente, si bien pienso que con aire desigual. Avlak se inundan ahora de un poso más groovie que, pienso, funciona solo a ratos. Los poco más de tres minutos que marca en el reloj tampoco ayudan. Sí que es un corte más diverso en cuanto a líneas de voz, lo que termina por aportarle algo más de color. Por contra, su estribillo no llega a funcionar del todo. Se suceden las escuchas y no puedo evitar pensar que el empaquetado final no alcanza a ser del todo redondo.

La banda sigue buscando la pesadez en una “Lord Of The Pit” que sin resultar rupturista ni original, se las apaña para amplificar el rango influencial del disco al tiempo que aporta un trazo lo suficientemente inteligente como para no caer en el mero refrito. A la cola del bando ganador de este “Portal”.

Anthrax acuden de nuevo a mi subconsciente cada vez que alcanzo “Gremlins (In The Pool)”, cierre de este debut y corte más que interesante en cuanto a trazo. También en lo referente a construcción de voces y coros y, finalmente, en lo que a riffs concierne. Bien pareciera que Jorge se ha guardado lo mejor de su repertorio para este final atinado y más que notable. Y es que Avlak muestran ahora unas hechuras técnicas (casi) desconocidas en los ocho temas precedentes, saliendo más que airosos del envite y quién sabe si mostrando el camino a seguir en futuras evoluciones.

Desde luego no es el disco de thrash (o más bien thrash/death) más redondo que haya pasado por estas páginas pero tiene bastantes detalles de interés. Además se trata de un debut y, para más inri, de una banda que lleva junta apenas dos años, por lo que no convendría cargar las tintas en demasía. Mucho menos cuando tienes ante ti buenos cortes como “Portal” o “Eye Of Belial”, la cierta extrañeza de “Uruk-Hai” o ese final prometedor con “Gremlins (In The Pool)”. Un primer disco por encima del aprobado. Ahora a seguir creciendo.

Texto: David Naves