El festival Unirock anuncia las primeras bandas que formarán su próxima edición. Barón Rojo como plato fuerte de la 30 + 11 entrega de su trayectoria, la habitual participación de Blister como apuesta más que fiable para la sesión vermú y el combo swingcore La Mørgue.
Con Barón Rojo la asociación Unirock retorna a sus raíces y cumple el sueño de sus fundadores allá por 1983, imposible para su época, el Barón aterrizará este 2025 en Puerto de Vega buque insignia de este nuevo episodio del festival. Blister contará con Pablo García de Warcry en sus filas y La Mørgue no dejará a nadie indiferente con su particular mezcolanza de psychobilly, punk y swing. La ineludible cita tendrá lugar el sábado 23 de agosto.
Estamos ante el sexto trabajo de los madrileños In Vain, la banda que, a día de redactarse estas líneas, componen Mario Arredondo al bajo, Julio Abadía en guitarra solista, Teo Seoane en baterías y Daniel Cordón en guitarra y voces. Este “Back To Nowhere” que hoy nos traen consta de nada menos que once cortes distribuidos en cuarenta y cinco minutos de duración puestos en circulación vía Fighter Records, subsello de Xtreem Music. Del mismo modo aprovechar para recordar que se pasarán por los escenarios asturianos el próximo 25 de octubre acompañando a los valencianos Sylvania.
El inicio entre intimidante y artificioso de “Story Of A Lie” engaña con ese pulso casi marcial para después transitar hacia el bien conocido power de influencia norteamericana del cuarteto. Es uno de los singles presentación del trabajo y por ahí se denota un especial mimo en la creación de melodías. En particular las que adornan el paso hasta las primeras estrofas y después hacia estribillos. Cordón exhibe ya aquí una gama de registros que aún irá a más conforme avance el álbum. Hay riffs aquí, en particular camino del epílogo, que no pueden esconder el gusto de los chicos por Iced Earth, la banda del caído en desgracia Jon Schaffer. A grandes rasgos un buen arranque.
“For The Fallen” aumenta los pulsos. Hay una batería más nerviosa aquí. Y si bien el sonido de la caja no me llega a enganchar del todo, tampoco puedo poner mayores pegas al desempeño de Seoane, que arma aquí una de sus líneas más llamativas de todo el largo. Son unos In Vain en una clave como digo más nerviosa y enfebrecida, lastrada en parte por lo rácano del minutaje, esos tres minutos pelados, pero en la que sobresale el buen nivel técnico de los chicos. Y es que el solo que colocan justo antes del epílogo es estupendo.
“The Force Of Thunder” se entrega a la seguridad que ofrece siempre un riff trotón de los de toda la vida. Por por ahí me agradan esos tonos más oscuros que irrumpen cual pequeñas islas en la composición. Pero, sobre todo, un Cordón inmenso en tareas vocales. Segurísimo en los tonos más altos y muy firme en los más embravecidos. In Vain evolucionan así hasta un tronco central sinfónico primero y vigoroso después. También técnico, con ese extenso solo de guitarra adornando un estupendo transitar hacia el cierre. Una de las que más peso ha ido ganando con el correr de las escuchas, con la banda saliendo más que airosa de un más que atrevido choque entre influencias. Sobresale aquí la buena producción que porta el disco y, por ahí, no puedo más que lamentar que el sello no nos haya facilitado información alguna al respecto de la misma.
“Never Live Again” vuelve a patrones mucho más elementales, con la banda apoyando buenas melodías sobre un riff que no podría resultar más canónico y fundacional. Pero hay estrofas construidas con sumo mimo y cuidado, aunadas a estribillos con gancho, rematados con una producción que acierta a la hora de dotar a la composición de un toque más épico y grandilocuente. Emana a ratos una cierta melancolía que me vuelve a retrotraer a los mejores Iced Earth. A ratos también a otra banda norteamericana que hace escasas fechas tuvo parada en escenarios asturianos, no otros que los thrashers de la bahía de San Francisco, Heathen.
No he mirado setlists de la presente gira pero “The Blind Man” es una fija en mis apuestas. Son de pronto unos In Vain en una clave mucho más power, que deja aquí y allá riffs vibrantes, coros grandilocuentes y voces agudísimas. El doble bombo de Seoane junto a la buena cadencia de los riffs con los que engarzan las distintas estrofas. Todo brilla en buena medida gracias al buen hacer de Cordón y Abadía. También, perdonen la insistencia, por la buena producción que tiene este “Back To Nowhere”. El epílogo, más tendido y en cierto modo épico, me parece la guinda perfecta. Qué duda cabe una de mis favoritas de las once.
El riff de “Metal Enlightenment” te lo firman unos Judas Priest del presente siglo sin grandes problemas. Y no pasa nada, al contrario, porque arrastra un gancho de mil demonios. Todo lo contrario que unos coros que, esta vez, siento no tan redondos como otros que pueblan este sexto trabajo de los madrileños. En cualquier caso me agrada ese doble juego rítmico que proponen aquí. También el hábil solo que encamina hacia la parte final. Al final y aún con sus peros, entiendo las razones por las que fue elegida como otro de los adelantos del álbum.
Otro riff que no va falto de gancho es el que adorna buena parte de una “Days Of Glory” con In Vain de nuevo en su encarnación más trotona y power. Tal vez le pediría a Cordón un registro más limpio en estrofas, pero en cualquier caso entiendo el doble juego que propone toda vez alcanzamos los tonos más limpios de los estribillos. Y es que al fin y al cabo, es la suya una voz con personalidad suficiente para salir airoso en ambos desempeños. Hábil ese juego entre canales que propone la mezcla ahora, con un Seoane infatigable tras los parches. Me gusta cómo no descabalgan de ese metal vibrante y enfebrecido llegado el momento de los solos, si bien estos me resultan algo más planos que otros homólogos dentro del disco. Aún con ello otra de mis favoritas.
Amenaza el tema título “Back To Nowhere” con romper los altos biorritmos que desarrolla el disco a través de un prólogo pesado y hasta ahora desconocido dentro del tracklist. Apenas un destello pues la banda pronto reconduce hacia su habitual metal de guitarras afiladas y estribillos a rebosar de nervio. De ahí lo bien que funcionan sus estribillos más pesados y recargados. Es un corte que no ofrece grandes novedades sobre el papel. In Vain no reinventan nada. De ahí que ofrezcan finalmente tan pocas sorpresas como dobleces.
“The Last Breath Of Freedom” parte del arranque más disociado del disco, anclado en los páramos del folk más casual, para quebrar de forma dramática hacia un power sobre el que desarrollan alguna de las melodías más cuidadas de todo el álbum. La producción entrega ahora un sonido más sinfónico como anticipo del estupendo riff sobre el que habrán de apoyar las distintas estrofas. Cordón, desatado al micro, ofrece una línea de voz llena de fuerza y también de versatilidad, en la que me parece una de las interpretaciones vocales más redondas de todo el trabajo. Interesante además por cómo contrapone esas voces a los coros, en un juego que no deja de recordarme a otra banda estadounidense como Riot V (o como quiera que se llamen a día de hoy). De igual modo me sorprende, a la par que me agrada, el tono algo más alegre que se desprende del amplio solo de guitarra. Francamente estupenda.
El honor de corte más extenso del álbum le corresponde a una “Dreaming Awake” donde In Vain parecen mutar en una versión madrileña y muy castiza de los británicos Iron Maiden. Ya desde el tranquilo prólogo, pasando por los primeros riffs, siguiendo con las guitarras que colocan sobre estos y terminando por los habituales cambios de ritmo, todo me recuerda a la ineludible banda del siempre inquieto Steve Harris. Cordón no es Bruce Dickinson, ni falta que le hace, pues su desempeño aquí es el mayor punto de discordancia con la banda británica. Algo de lo que termina por beneficiarse una composición, por otro lado y como digo, muy en gran medida deudora de la banda a la que parece rendir tributo.
Sea como fuere In Vain parecen mucho más en su elemento a través de la furibunda “Sacred Bond”, echando el resto en lo que a altas revoluciones se refiere mientras bombardean un power que, por momentos, llega a bordear las barreras del speed metal. Más que digna desde el aspecto técnico y con un Seoane desbocado en consecuencia. Sencilla, predecible incluso, y aún así de lo más disfrutable.
“Back To Nowhere” ofrece a unos In Vain en un gran estado de forma. Es verdad que el disco se adhiere con firmeza a unos patrones muy marcados y que, cuando se atreve a romperlos, lo hace abrazando otros en igual o incluso mayor medida. A “Dreaming Awake” se le ven las costuras, sí, pero a buen seguro los fans de Iron Maiden, en especial los de discos anteriores a “Somewhere In Time”, la agradecerán de muy buena gana. Junto a ella convive lo mejor del power / thrash americano de bandas como Metal Church, Heathen o Riot, empaquetado en canciones siempre hábiles en lo técnico que casi en ningún caso desdeñan estribillos memorables y con gancho. Gran trabajo.
Por sorpresa, casi diría por asalto, pero ya tenemos aquí lo nuevo del combo progresivo de temática lovecraftiana Back To R’lyeh. O lo que es lo mismo: Alberto Martín Pérez (batería de sesión), Pablo Sánchez (bajo), Manuel Novoa, Adrián Hernández y Juan Manuel Fernández (guitarras), Jesús Lanzarote (voces y teclados) y Víctor Duro (voz). “The Break”, que así se llama el Ep de cuatro temas que hoy nos traen, fue grabado, mezclado y finalmente masterizado por Víctor Saiz de California Studios. Con diseño de @naran.arte, se puede encontrar en su bandcamp así como en las distintas plataformas de streaming desde el veinte de marzo.
El primer contacto con este nuevo Ep se produce a través del piano que habrá de introducir “The Dream”. Composición multiacapa, muy propia de la banda, y que en su aire casi teatral vendrá a recordarme a lo más nuevo de los castellonenses Dry River. Destaca sobremanera la buena labor de Víctor Saiz y la forma en que ha sabido amalgamar todas las capas presentes en una mezcla final digna del más fino de los orfebres. Teclas mediante, la banda no abandona esa pulsión casi escénica de su prog/avantgarde, inundándose de tonos que se mezclan sin agitarse hasta confluir en el iracundo epílogo. Que aún en su mayor gravedad y por pura asociación fácil me lleva a pensar en King Crimson pero también en Frank Zappa e incluso en el Captain Beefheart. Ni siquiera ahí la banda pierde el foco y me parece admirable.
“The Voices”, a la sazón encargada de presentar este Ep en sociedad, prosigue con las mismas líneas maestras del arranque, imbricadas ahora de unas líneas de voz que aquí y allá me vendrán a recordar a los siempre interesantes noruegos Major Parkinson. Sea como fuere, Back To R’lyeh no abandonan aquí esa senda más tocona, si bien emergen ahora imbuidos de un espíritu más oscuro y retorcido. Con detalles camino del puente que bien podrían retraer hasta los Opeth más postreros, al final las raíces de unos y otros tampoco son tan distantes, termina por conglomerar un corte llamativo, poderoso y eficaz.
Si apenas hay líneas de voz dentro de “The Break” que se atengan a grandes convencionalismos, puede que sean las del tema que titula al Ep las más atrevidas de todo el Ep. No ya por el llamativo juego armónico entre tonos sino también por las curiosísimas estrofas que la banda ha construido para este tercer corte. Su trabajo melódico, en cambio, resulta un tanto más convencional. Dentro de lo que cabe tratándose de una banda como ésta, claro está. Es precisamente en ese cuidado contraste donde emerge una de las grandes ofertas de este nuevo Ep, escenificado de la mejor forma posible en ese casi demente epílogo.
“The Ritual”, particularmente en lo que concierte a su prólogo, quizá no resulte tan avanzada. O el oído se ha ido acostumbrado a su particular demencia. En cualquier caso vuelve a llamar la atención el estupendo sonido que Saiz le ha sacado a estos temas. Que de nuevo percute con ese doble juego vocal, apoyado no obstante en toda una amalgama de teclas que no podrían resultar más clásicas. O vintage como dicen ahora. De igual forma me engancha el poso más melancólico que portan los estribillos, a la par que me pasman en cada escucha esos coros en crescendo invocando a Chtulhu o me sorprenden los riffs más terrenales del puente central. Un puente central del que emana un palpito tenso, acechante, que evoca como nadie a la criatura. Raise your voice for our God!
“The Break”, que la banda pretende sea el primero de una serie de próximos Ep’s, parece en constante diálogo consigo mismo, construyendo una curiosa tetralogía de cortes capaces de fundir el progresivo más clásico y seminal con unos trazos en constante movimiento y unas líneas de voz, también unas líricas, de ningún modo conformistas o descuidadas. Atiborrado de detalles, responde a aquél viejo tópico que asegura serán necesarias varias y concienzudas escuchas para ser capaz de desentrañar todos sus misterios. La primera piedra está puesta, ahora somos todo orejas con respecto a lo que esté por venir de parte de una banda tan peculiar y a la vez tan necesaria como lo es Back To R’lyeh.