Crónica: Linaje + Rienda Suelta + Carlos Balacera (Gijón 7/3/2026)

Los agoreros que vaticinan que el rock está muerto y que falta relevo generacional deberían haber acudido el pasado 7 de marzo a la Sala Acapulco de Gijón. En un fin de semana de intensa actividad —la noche anterior habían actuado Koma en Oviedo y Montana Stomp en Avilés, ambos con muy buena entrada—, la llamada de Linaje, acompañados de Rienda Suelta y de Carlos Balacera y los Cañones Recortados no se quedó atrás y rozó el aforo completo.

Desde media hora antes de la apertura de puertas, prevista para las 21 horas, el acceso y, sobre todo, el “piscolabis”, presentaban un ambiente muy animado. Algunos conocidos y muchas caras jóvenes esperaban ansiosos poder acceder a la sala. La apertura se produjo pasados unos minutos de la hora programada y la larga cola fue accediendo de forma más que ordenada al recinto, pues se habían dispuesto dos filas: una para quienes ya tenían entrada y otra para adquirirla o pasar por el guardarropa, lo que ayudó a un acceso fluido y sin los atascos que hemos visto en otras ocasiones. Nada más entrar, como es costumbre, nos encontramos con el puesto de merchandising, donde las distintas bandas ofrecían CD’s y vinilos de sus lanzamientos y una amplia variedad de camisetas.

Carlos Balacera y los Cañones Recortados: Rock añejo con nueva piel

A las 21:30 horas comienza a sonar la música de la inmortal película de Sergio Leone «El bueno, el feo y el malo«, que sirve de sintonía de inicio para la primera banda en ocupar el escenario: los leoneses Carlos Balacera y los Cañones Recortados, formación integrada por Manuel Muñiz a la batería, David Riesco al bajo, Abraham Hernández y Emilio Álvarez a las guitarras y el propio Carlos Balacera a la voz, en la que era su primera visita a Asturias, al menos con esta formación.

Pese a la larga trayectoria de sus miembros, el propio Carlos Balacera lleva casi 40 años en esto del rock and roll, esta encarnación nace en 2024 y se encuentra presentando su primer EP «Cuando nos toque perder«. La sala, ya casi llena, respondió con entusiasmo desde los primeros compases. Después de la intro mencionada abrieron fuego con “Donde Nunca”, un medio tiempo de corte sureño que funciona como carta de presentación. El ambiente subió de inmediato con “Me Sobra Rock ’n’ Roll”, con un solo de guitarra demoledor tirando de wah. Su propuesta transita entre el rock sureño y el rock and roll clásico, barnizado con un sonido más duro que roza el hard rock y deja entrever pinceladas metaleras.

Tras el tema que da título a su último EP, llega el obligado saludo, mostrando sorpresa el frontman por la cantidad de gente congregada ya desde el inicio. El público, sorprendentemente entregado para ser su primera visita, coreó temas como “Los Días” y “La Madriguera”. Balacera, visiblemente emocionado, agradeció el calor recibido: “Estamos acostumbrados a pedir a la gente que se acerque; hoy no hace falta”. “¿Quién ha venido a escuchar rock and roll?”, pregunta Carlos. La respuesta, como era de esperar, fue atronadora, momento que el cantante aprovechó para ir introduciendo los temas con las lecciones que se aprenden en la universidad del rock and roll, a la que habían acudido —según sus palabras— todos los músicos que le acompañaban, quienes se habían encargado de transmitírselas. No cabe duda de que fueron lecciones bien aprendidas.

Para “El Barco Más Pirata” el ambiente era espectacular, toda la sala coreando y apoyando las evoluciones de la banda. Magnífico desempeño, por cierto, de todos ellos. Siguen con “Mis Demonios” y retoman su último EP con “Soga y Ciprés”, con la colaboración de Rucho y Aarón, a quienes presenta como dos de los grandes amigos que ha hecho por el camino (sustituyen a Kutxi y al propio Aarón Romero, que colaboran en la versión grabada). Muy bien compenetrados en este pegadizo temazo, con una sólida base rítmica y un solo que pone los pelos de punta.

Primer amago de despedida antes de presentar “Animal”, diciendo que ese sería su último tema para, sin embargo, continuar tras él con los speeches que Carlos regaló a lo largo de toda la actuación. En esta ocasión fue para pedirnos una vez más que les acompañáramos en la mítica “Mis Amigos”, de los Flying Rebollos, en la que también piden la colaboración de Sergio, su road manager y un gran tipo, consiguiendo que se les uniera sobre el escenario para colaborar en los coros y disfrutar como uno más de la banda.

Nos dejan “Con Ganas de Más”, con la que ponen un broche de oro a su ya de por sí magnífica actuación, presentándola, eso sí, como la última lección que se aprende en la facultad del rock’n’roll: no otra que nunca quedarse con ganas de más. Por suerte, la noche acababa de comenzar.

Gran descubrimiento de un grupo que lo da todo sobre las tablas, derrochan simpatía y buen hacer y que, pese a transitar por los lindes de mis preferencias personales, no dejaré de seguirles la pista, esperando que nuestros caminos se vuelvan a cruzar en el futuro. Si tenéis ocasión, dadles una oportunidad porque es seguro que lo disfrutaréis.

Rienda Suelta: Un directo que arrasa y confirma el relevo

En apenas cinco minutos, y mientras suena el himno de Asturias, irrumpió en escena el power trio sevillano Rienda Suelta: Rucho Linares (voz y bajo), Charlie «Txarpa» Palacios (guitarra) y «La Bestia» Villagrán (batería). Su sonido, crudo y sin artificios, bebe de Rosendo, Marea, Extremoduro, AC/DC o Motörhead, pero pasado por su particular filtro, creando un estilo propio que ya empieza a ser reconocible.

En plena gira de presentación de su primer disco «¿Dónde está el Hombre Malo?» regresaban a la Sala Acapulco un año después de su primera visita. Abrieron con la divertida “Turulo” y, ya desde esos primeros compases, gran parte del público los acompañaba coreando su pegadizo estribillo. Se ponen más serios denunciando el racismo clasista “Con dinero no hay racismo” en “Extranjero”, que introducen con una potente declaración de intenciones: “El rock and roll no ha muerto, solo está durmiendo por falta de ruido, y hemos venido a despertarlo”. ¡Vaya si lo consiguieron! Terminan el tema con un “Que se entere Trump”. Sus composiciones combinan poesía comprometida con una energía imparable que en directo se ve potenciada.

Continúan con “La Madre Que Te Parió”, con un magnífico y afilado solo de Charlie que consigue que desde ya se convierta en una de mis favoritas de su repertorio. “Tras La Zanahoria” es una muestra más de su buen hacer compositivo, unos versos que invitan a sacar toda la energía y romper moldes: “Quiero más actitud. Si está mal, hazlo tú”, proclama. Después llegó uno de los momentos más especiales: un soneto dedicado a Gijón, recitado por Rucho con cariño y humor, un detalle que la banda repite en cada ciudad que visita, y que considero imprescindible reproducir como muestra de respeto y admiración:

Bones nueches, mareantes
de la Santa Catalina.
Me autoproclamo un amante
de la brisilla marina
que, de manera ambulante,
se acollerá en las esquinas
con cualquier acompañante
que la faiga pelegrina.
Munches gracies, asturianos;
vástagos de Don Pelayo,
de Riego y de Jovellanos.
Aquí muere mi caballo.
Va por ustedes, hermanos
por gijoneses y playos.

Enlazan el final del soneto con “Potra de Rabia y Miel”, tema de esos que crecen en directo, de riffs afilados y con una base rítmica contundente, otra de las señas de identidad de los de Dos Hermanas, donde “La Bestia” se gana su apodo tras cada golpe, mientras Rucho y Charlie —que no paran de moverse en cada tema— nos ofrecen una puesta en escena frenética.

Al finalizar, Rucho continúa con un fandango dedicado a la amistad para invitar a Aarón Romero, que le acompañaría en “Columbario (No Caerán)”, con Rucho mostrando su voz más “rosendera” y macarra, haciendo en conjunto una interpretación que consigue sonoros aplausos y ovaciones del respetable. Pasan a “Hortelano”, que nuevamente introduce con un poema al más puro estilo Chinato. Un tema que recuerda a Extremoduro, convirtiéndose en uno de los momentos más emotivos de su directo. El público, sorprendentemente, conocedor del repertorio pese a ser solo su segunda visita, acompañó entregado cada estribillo.

En la recta final llegó “La Garraspera (Contigo a Medias)”, uno de sus temas más conocidos (en el disco colabora Kutxi) y de los más coreados y, tras hacer un amago de despedirse, terminan con “Ave María”, que enlazan con “Turulo”, dando un fin de fiesta apoteósico con un público completamente rendido a su actuación.

Los Rienda Suelta tienen un directo demoledor que gana adeptos —entre los que me incluyo— en cada actuación, y en Gijón demostraron que son una máquina perfectamente engrasada y con ganas de directo. Este verano pasarán por el Maizu Rock: una cita imprescindible para quienes quieran comprobar que el relevo del rock urbano patrio está más vivo que nunca.

Los Linaje llenan Gijón y consolidan su lugar en la nueva escena del rock

Y llegó el turno de Linaje. Pasadas las 23:45 horas toman el escenario los jóvenes músicos de Berriozar: Aarón Romero a la voz, Asier Cuiral y Aimar Goikoa a las guitarras, Alain García al bajo y Asier González a la batería, en la que sería su segunda visita a Asturias tras acompañar a Reincidentes hace poco más de año y medio.

Tuve ocasión de verlos en su anterior actuación en el mismo recinto y, en esta ocasión, con el disco ya publicado y recibiendo una maravillosa acogida, el aspecto de la sala era bien distinto. Infinidad de asistentes con camisetas del grupo, incluso discos en vinilo puestos frente al escenario y, a buen seguro, otros tantos que venderían en el puesto de merch. No cabe duda de que el ascenso de los navarros está siendo imparable y el techo solo el tiempo lo sabe, pero los cimientos parecen sólidos.

Arrancan con “Ay Morena Mía”, tema rockero aderezado con elementos de rumba y otras influencias marca de la casa, y desde estos primeros acordes la acogida que recibieron fue atronadora. El público se sabe sus canciones, que se van convirtiendo en clásicos tras cada actuación. Todo sonaba, como con el resto de bandas, a la perfección, y los chavales salían con las ganas de comerse el mundo. Sin duda, “los perros” estaban completamente desatados. Esto quedó claro en la homónima “Desataron A Los Perros”, que tocarían a continuación, uno de los temas que más me recuerdan a Marea, lógico por otra parte teniendo en cuenta su linaje. Tras la primera estrofa, Aarón nos desea un “Buenas noches, Xixón”, provocando una clamorosa ovación. Antes de la siguiente, recuerda con cierta sorna los pocos que éramos en la pasada ocasión y lo “bravos” que estábamos esta vez, agradeciendo que la sala estuviera tan llena. Dedica la noche a Jorge Ilegal, lo que provoca un estruendoso aplauso y multitud de voces coreando el nombre de la banda, para después desearnos a todos una bonita y “Querida Libertad”.

Un pequeño contratiempo técnico con los in-ear dio paso a una de las intervenciones más celebradas de la noche: Aarón prometió empadronarse en Gijón si la concurrencia de la sala le acompañaba en la siguiente canción. Y así, entre risas y complicidad, llegó “Askatu Ezazu Ilea”, recibida con entusiasmo. Pide un aplauso para la gente que ha venido a verlos desde Berriozar y dedica a todas las madres “El Vendaval”, uno de mis temas favoritos y, al parecer, también el de gran parte de la audiencia, pues fue cantado de principio a fin por prácticamente todos los asistentes. Continúan rindiendo homenaje a Boni con la mítica “Todos Mirando”. Los músicos no paran de moverse, mostrando una entrega que, junto a su calidad interpretativa y la repercusión que están teniendo, deja patente que el relevo generacional está asegurado en el rock´n roll.

Hubo también espacio para las sorpresas. Una asistente pidió una dedicatoria para un asistente llamado Samuel, y Aarón respondió cantando “Cumpleaños Feliz” a capela, acompañado por toda la sala. A continuación, pide un fuerte aplauso para Rucho — motor que hizo posible su presencia allí—, que los acompañó en “A Remojo”, uno de los temas más coreados ya desde las primeras estrofas. Sin duda uno de sus himnos por derecho propio, pues si, como decía Yosi, una canción no es canción hasta que no la canta el pueblo, esa versión de “A Remojo” se convirtió en canción. Rucho termina recitando unos versos de agradecimiento a la banda soporte que concluye con un “Larga vida a Los Linaje”, enriqueciendo aún más su actuación.

Quedándose su frontman en el escenario acompañado únicamente por una guitarra acústica, decide hacer un homenaje a Robe Iniesta, definiéndolo como “el mayor poeta de este país”. Realiza un alegato en contra de las bandas tributo, en especial las que se lucran del reconocimiento de otros grupos, como por ejemplo de los propios Extremoduro, invitando incluso a abandonar la sala a quien tocara en una banda de ese tipo. Sorprende que esas palabras sirvan de introducción a “Me Quedo Aquí Contigo” de Robe y, tras pedir la salida de Asier y Aimar, realizar una sentida versión de “Golfa”. Sin dejar la guitarra acústica, pasa a presentar al sexto mejor batería de España, Asier, y al corazón de la banda, su bajista “El Sonrisas”, y ya con todos sobre el escenario interpretan, también acompañados por el público, “Aún Me Duele”.

Los paseos por el escenario de Aarón, el cigarro en la mano, sus gestos y su timbre recuerdan irremediablemente a su padre. Nada negativo por esta parte, pues con la cantidad de grupos que de una forma u otra son comparables a Marea, creo que en su caso está justificado por derecho propio. Para el siguiente tema nos tenían preparada una sorpresa en forma de canción, pues aprovecharon el momento para presentar “La Serenata”, tema que irá en su próximo disco y que saldrá en plataformas el próximo día 23. Un pequeño problema técnico con el micro impidió que la escuchásemos en su totalidad; aun así, me pareció una gran canción que seguro les ayuda a seguir creciendo.

Una vez solventado el problemilla tras un cambio de micro, brindan por la música y los conciertos en directo y continúan con “A La Luna Le Sobran Canciones”, introducida al más puro estilo Marea incluyendo un poema previo. Encaran la parte final del concierto con “Chatarra y Laurel”, diciendo que sería la última para, después de los agradecimientos, arrancar con “Nunca Quise Tu Esqueleto”, otro clásico ya, que fue coreado y disfrutado por toda la audiencia.

Al finalizar, me quedó la sensación de haber presenciado algo más que un simple concierto: fue la confirmación de que Linaje no solo están creciendo, sino que están construyendo un camino propio, sólido y emocionante. La conexión con el público, la entrega sobre el escenario y la honestidad de cada una de sus canciones dejaron claro que lo suyo no es una moda pasajera, sino el inicio de una trayectoria que promete dar muchas alegrías. Si continúan así, no tardarán en convertirse en una referencia imprescindible dentro del rock estatal.

Quiero aprovechar estas últimas líneas para agradecer a la organización la acogida, y a los grupos la cercanía y facilidades para cubrir este evento. Que nunca nos falten noches como esta. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio