Reseña: Ballbreakers «Day Zero» (Autoproducción 2026)

Después de un comienzo de siglo en el que Asturias fue terreno abonado para el rock and roll, con bandas como The Punishers, Dogfight, o Hangin’ Balls irrumpiendo por el circuito de salas de la región, llegados a la década de 2020 parecemos asistir al relevo de la mano de los Acid Blizzard, Green Desert Water, Malverde… o quienes hoy nos ocupan, Ballbreakers, no dejan de sumar a una escena que parece estar viviendo un momento más que dulce. Ellos son Rochu en baterías, Grela al bajo y Bobby en guitarra y voces. El Ep que hoy nos traen responde al nombre de “Day Zero” y contiene seis cortes grabados, mezclados y masterizados por Pablo Senator en el OVNI estudio de Bonielles. El arte de Luis Sendón remata el empacado final.

Me gusta cómo el tranquilo prólogo de “Hanging Over” enmascara el nervio y la pegada que el trío deslizará a continuación. Es un rock vibrante, ruidoso (valga la redundancia), con Bobby manejándose hábil en tonos altos y trazando una serie de riffs con presencia y gancho. Hay además buenos engarces entre estrofas, un ritmo siempre alto y la sensación de que podría, a su vez, funcionar muy bien como apertura de sus directos. Bobby dibuja además un buen solo en ese tramo central y todo discurre, OVNI mediante, por un sonido terriblemente orgánico, en el punto justo entre el ruido y la distorsión bien entendidos.

Luego “Under The Darkness Of The Sun” parece querer tomar una senda más oscura. El ritmo se aquilata, el bajo de Grela gana una mayor presencia en la mezcla y la banda desliza hacia un rock más arrastrado y crujiente. Con un deje más alternativo a ratos, Bobby ofrece una interpretación más rasposa para un segundo corte colindante con el rock de los 90, lleno de efectivas melodías de guitarra, poseedor de un aura muy personal dentro del Ep. Me gusta el tratamiento que la mezcla otorga al solo del propio Bobby, ese eco lejano que transmite, así como la labor de Rochu a los parches, siempre en el punto justo, sin alardes, sin florituras. Estupenda.

“Right Within Doom” es un pequeño tranquilo y alucinado, de guitarras acústicas y ecos lejanos, con Bobby casi declamando su línea de voz, y que terminará por conferirle un aura extraña al Ep en su corazón mismo. Breve, extraña.

Así las cosas, con “Pick Your Poison” vuelven los Ballbreakers más vibrantes y ruidosos. Puede que los riffs que Bobby propone ahora no me enganchen tanto. Pero Rochu y Grela aportan el suficiente nervio como para que esta cuarta entrega no caiga en saco roto. Rock descosido que torna en una mayor pesadez en su tramo final para un corte terriblemente bipolar. Sin que me desagrade, cierto es que echo en falta un solo algo más ambicioso en ese epílogo.

“Late Runner”, que fuera carta de presentación del Ep, sigue en esa senda de rock ruidoso, incendiario, llevando su escritura un paso más allá y trazando, entretanto, la que puede ser mi línea de voz favorita de todo el Ep. Luego irrumpe ese tramo final, con el trío exhibiendo (de nuevo sin excesos) su cara más técnica, conjugada (pienso que de manera más que acertada) con la más vibrante, para un atractivo juego de contrastes. Atractiva, funcional.

El cierre “Liminality” nos entregará la cara más melódica del trío. Parte desde otro prólogo tranquilo, con Bobby dejando buenas voces tras el micro, en una onda a medio camino entre el rock alternativo más casual y el grunge más leve. Quizá sean palabras mayores pero, a ratos, creo oír influencias de Eddie Vedder en la construcción de esas voces. Me resulta un corte hábil a la hora de alternar una cierta rabia con una mayor melancolía, y que, vértigo del tramo final mediante, viene a constituir otro de los puntos álgidos de este pequeño Ep de seis temas.

Rock, ruido y actitud. Temas concisos, directos las más de las veces, pero en los que la banda no obvia una pequeña experimentación, permitiéndose incluso pequeños lujos como el inciso “Right Within Doom” o esa cierta negrura de “Under The Darkness Of The Sun”. En algún punto puedo echar en falta unos solos con algo más de recorrido. Pero “Day Zero” me gana con ese sonido tan orgánico, tan vibrante, que le otorga la producción de Pablo Senator. Al final un Ep de lo más recomendable para quienes anden buscando rock and roll en su expresión más visceral.

Texto: David Naves