Tras su presentación el pasado verano en el RockveraFest y el reciente paso por la Urban Rock de Vitoria los hard rockeros astures November retomarán los escenarios el próximo sábado 27 de diciembre en el ovetense Gong Galaxy Club.
Presentarán su ópera prima «The Long Way Home«, reseña aquí, que veía la luz en el mes de septiembre a través del sello Skyfall Records. La encarnación en vivo de la formación está compuesta porDani G. ( Nörthwind, Eden, Darksun, Last Days Of Eden) a la voz, Fer Espina (The Riders, Fran Juesas, Blister) al bajo, Alex Tilles (Soundwave, El Hombre Más Tonto Del Mundo) y Diego Riesgo (Drunken Buddha, Nymerians) en guitarras y Kay Fernández a la batería.
Apertura de puertas a las 20:30 horas e inicio del concierto a las 21 horas. Entrada anticipada 9€ + gastos disponible a través del siguiente enlace: https://salagong.com/evento/november/
La formación internacional Reveal liderada por Tino Hevia (Nörthwind, Darksun) estrena «It’s My Time» como segundo adelanto de su próximo EP para el sello FC Metal.
El trabajo estará compuesto por 5 nuevas canciones grabados por Rob Lundgren a la voz, Jorge “Yorch” Ruiz al bajo, el mentado Tino Hevia a la guitarra, Helena Pinto a los teclados, David Figuer a la guitarra solista y Dani Cabal en baterías.
01 Heaven And Hell 02 Living With The Pain 03 The Age Of Knowledge 04 It’s My Time 05 Am I The Evil
«It’s My Time» refleja la lucha, la pasión y el sacrificio transformados en una fuerza abrumadora de heavy metal a través de un videoclip que captura a una banda con actitud feroz e inflexible, donde la energía del power metal cobra vida en cada riff, cada ritmo y cada grito. La interpretación se apoya en un frenético juego de luces y colores que aumenta su intensidad, creando una sensación de velocidad imparable y poder dramático. El resultado es un asalto visual y musical implacable, épico y rápido. Más que una actuación, el videoclip es una declaración de la voluntad de Reveal de seguir adelante, cueste lo que cueste.
La formación internacional Reveal capitaneada por Tino Hevia (Nörthwind, Darksun) estrena la canción «Heaven & Hell» como primer sencillo promocional de su próximo EP para el sello FC Metal. La grabación aún sin fecha de lanzamiento confirmada incluirá cuatro temas más, «Living With The Pain«, «The Age Of Knowledge«, «Is My Time» y «Am I The Evil«.
«Heaven & Hell» se adentra en la eterna lucha entre el orden y el caos, la luz y la sombra, la vida y la muerte. Un tema que refleja la energía y la emoción implacables del característico sonido de la banda formada por el vocalista sueco Rob Lundgren, el mentado anteriormente Tino Hevia a la guitarra, Helena Pinto a los teclados, David Figuer a la segunda guitarra y Dani Cabal a la batería. El videoclip que acompaña al lanzamiento combina la estética tradicional japonesa con imágenes creadas por IA para ofrecer una experiencia cinematográfica al presentar a los componentes de la banda como guerreros samuráis. Una historia sobre sus viajes personales a lo largo del camino del Bushido, cada uno enfrentándose a sus propios demonios internos. Un viaje visceral a través de la destrucción, la ira, la belleza y el renacimiento. Un tributo tanto al antiguo código guerrero como a las batallas emocionales a las que todos nos enfrentamos. El videoclip ofrece una interpretación impactante y moderna de valores atemporales y conflictos internos, que encaja a la perfección con la intensidad del tema.
Nueva autoproducción para los chicos de Soundcrush, la banda que lidera en guitarra y voces Ales Sánchez, a quien rodean esta vez Luis Sánchez al bajo, Iván García en baterías y Víctor Diedena a la otra guitarra. “The Hunt” se grabó en los estudios EGM y se adorna con un arte nacido en el seno de la propia formación asturiana.
Llama la atención esta “Consequences PT2” y esa sensación a llamada a las armas que entrega. Y que dura lo que tardan en irrumpir las primeras líneas de voz y guitarra. Desprende cierto aire misterioso con esas voces en susurro. Curiosa introducción a un álbum al que da nombre esta “The Hunt” en la que Soundcrush juegan, pienso que de forma hábil, a conjugar su cara más trotona, con la más técnica y groovie. Hay una estupenda línea de batería soportando y enlazando los distintos ritmos. Buenos detalles en los engarces entre estrofas. “The Hunt” tiene gancho en un estribillo al que no cuesta esfuerzo adherirse. El puente, que echa mano de una pequeña narración, acomoda igualmente un vistoso y agradable solo de guitarra. La composición regresa después a la pesadez inicial y por ahí el disco arranca con un dúo más que interesante.
“Exemplary Punishment” acentúa la pesadez del cuarteto, basando ahora su avance en un riff que bien podría parecer heredado de los seminales metaleros franceses Gojira. Soundcrush suenan más rocosos aquí. Más desesperados incluso. Pero me gusta la forma en que han construido estas estrofas. Las voces que sitúa Ales sobre ellas. Caben coqueteos con el metal sureño. También feroces y rabiosos blast beats, cercenados sin descanso por Iván García. El solo, que llegará camino del epílogo, podría pasar por mi favorito de todo el largo. Por sí mismo pero también por el cuidado riff en que se apoya. Cuidada es también la escritura de su tramo final, que lo mismo acoge trazos casi marciales, que se inunda de doble bombo o recupera aquellos blast beats más violentos. Una coctelera de apenas cuatro minutos en la que caben muchas de las caras de la banda.
“I, The Beyonder” vuelve a dar ejemplo de la buena técnica que manejan. Si bien ahora el cuarteto se permite el lujo de entregar un metal más atmosférico y espacial, así como un mayor juego entre registros vocales. En las partes más vivarachas surge un riff pleno de gancho y efectividad. Es en las partes más groovies que el nombre de Caedis, a quienes vimos por aquí a finales del pasado año (crónica), sobrevuela con cierto peso. Bandas, asumo, con más de un par de referentes comunes. Composición poliédrica, como lo son muchas del cuarteto, y que en cierto modo viene a poner la nota de distinción dentro de este “The Hunt”.
Me cuesta más conectar con “Unprocessed”. Quizá porque el riff en que apoyan estas primeras estrofas no tenga el brillo que sí ofrecen otros tantos dentro del álbum. Son unos Soundcrush ahora más pétreos y marciales, más directos y por ahí casi refractarios al discurso más ambicioso (por diverso) que suele alimentar a sus composiciones. Con eso y con todo, aprecio de igual forma el buen solo de su tronco central o ese metal más trotón que irrumpe a continuación. Pero en suma me agrada menos que otras ofertas dentro de este nuevo álbum.
La pequeña “Of Pain And Fear” viene para poner la nota de color con ritmos apaciguados y un fuerte poso melancólico en sus melodías. Un pequeño y elegante oasis en mitad del desierto que bien merecía un desarrollo un tanto más ambicioso. Sea como fuere conduce hasta una “Hands Of The Emperor” de inicio igualmente tranquilo, donde creo distinguir cierto gusto por los Machine Head más elegantes, pero que viene a mudar en un medio tiempo de fuerte poso atmosférico y aires cercanos al post-grunge más casual. Hay grandes voces limpias aquí, rodeadas de eficaces solos de guitarra y, sobre todo, la sensación de que la banda ha querido mimar con sumo cuidado una composición tan diferente como esta. Se dejará notar en la forma en que todo confluye en el solo de guitarra final y el desgarro mismo del epílogo. Estupenda doble entrega.
“Ascending” retorna a cauces más habituales para ellos. Pesadez y desgarro, intensidad y técnica. Tal vez eche en falta un bajo con más peso aquí, en particular allí donde los riffs manifiestan esa vena más pesada y rocosa. Pero de nuevo me agrada la forma en que la banda conjuga esa mayor pesadez con ramalazos más abiertamente atmosféricos. Que si bien algo esporádicos, suponen un contrapunto, de nuevo muy Gojira, de lo más eficaz. Fácilmente otra de mis favoritas dentro de este nuevo trabajo.
Así las cosas, la final “No Mercy” vuelve a traer a esos Soundcrush más monolíticos y pesados. Algo que se evidencia además en el uso de voces realmente oscuras y agrias en estrofas, que vienen a contrastar con las más limpias (que no del todo amables) que se dejan oír en estribillos. Un riff de esos que invita a agitar cuello se acompasa sobre una más que eficaz línea de batería. Groove metal quintaesencial que no olvida ni acentos más atmosféricos ni tampoco el buen nivel técnico inherente al cuarteto. Inteligente cierre.
Es un álbum breve, sí. Apenas dos minutos por encima de la media hora. Rigores de la auto producción, supone uno. Un tanto a la contra en un tiempo donde los álbumes kilométricos parecen estar a la orden del día. Soundcrush han echado mano del libro de estilo para construir nueve temas donde cabe casi de todo. Pesadez, atmósfera, buena técnica y una diversidad más amplia de la que intuí en un primer momento. Disco de género como es, resulta apreciable cómo la banda se atreve con una dupla central, la que forma “Of Pain And Fear” en comandita con “Hands Of The Emperor”, que viene a dejar clara la medida de sus ambiciones. Otro dúo, el que forman los dos primeros temas del álbum, así como la estupenda “Ascending”, suponen a mi modo de ver motivos más que de sobra para acercarse a lo nuevo de los asturianos. Razones más que de sobra para seguir confiando.
El madrileño Javier Vargas regresa a los escenarios asturianos para presentar «Blues Magic Live» su nuevo lanzamiento discográfico grabado en vivo el 9 de diciembre del pasado 2023 en la Sala ReviRock de Madrid. La cita con el líder de la Vargas Blues Band tendrá lugar el viernes 8 de noviembre en el Teatro El Llar de Corvera.
Acompañado por Bobby Alexander a la voz, Peter Kunst en baterías y Luis Mayo al bajo y segunda voz, ofrecerán un buen repaso por una discografía que suma nada menos que 27 discos.
Actualización: La Asociación Valliniello Sound City nos hace llegar que sus socios tienen descuento en la entrada anticipada, quedando a un precio final de 18€. La adquisición de la entrada en el Bar Route 66 llevará incluida la invitación a una caña.
Ya está aquí «Ascending» el primer adelanto de la continuación del EP conceptual «Beyond Olympus Pt.1» publicado allá por noviembre del 2023. El estreno en plataformas digitales viene acompañado de un videoclip y sirve como presentación del nuevo «line up» de la formación tras la salida de David Vega (Teksuo).
La grabación del videoclip es obra de Iván y Ales en el ovetense Color3arte Studio.
Además el combo sierense anuncia sus próximas paradas en vivo:
Es el séptimo trabajo ya para las huestes canadienses de Striker y todo parece ir sobre ruedas para ellos. Un actual estatus de culto bien merecido y ganado, buenos discos en el zurrón y la constancia y las tablas que otorgan el encadenar un tour mundial tras otro. El de su anterior álbum “Play To Win” les trajo por tierras asturianas (crónica) y las sensaciones no pudieron ser mejores. Vuelven pues los de Edmonton con nuevo trabajo bajo el zurrón, este “Ultrapower” donde encontramos a Timothy Brown y John Simon Fallon (guitarras), Pete Klassen (bajo) y Dan Cleary (voces), amén de las colaboraciones de Jono Webster (baterías) y Randy Villars (saxo). Once cortes producidos, mezclados y masterizados por Josh Schroeder (Battlecross, Mental Cruelty, Tourniquet, Lorna Shore, Ghost Bath…) y adornados por el arte de Ramone Sketch. En la calle desde comienzos de febrero vía Record Breaking Records.
“Circle Of Evil” o cómo empezar un álbum de añejo heavy metal. Tampoco nos engañemos. Que la banda haya buscado precisamente a un productor de bandas tan al hilo de los sonidos más contemporáneos como es Josh Schroeder resulta cuanto menos llamativo. Es en esa colisión entre lo moderno de la producción y lo clásico de sus pretensiones donde la banda parece hacerse grande. “Circle Of Evil” inaugura así el álbum cargando con un embalaje sinfónico que, quizá a priori, no imaginarías para Striker. Corte con sobrado gancho, en la mejor tradición de ese metal hecho ahora que no pierde su conexión con el pasado y donde los murcianos Hitten podrían ser su mejor espejo dentro de nuestro territorio. Estupenda ración solista y un epílogo a ratos algo sobreproducido pero que me agrada por el cariz casi caótico del que echa mano. Lo dicho, un gran arranque.
“Best Of The Best Of The Best” concentra y aquilata la misma propuesta. Pero lo hace echando mano de una de las producciones más predominantes de todo el tracklist, una ristra de riffs pegajosos como moco de párvulo y unos coros poderosos e igualmente predominantes. Al corte le puede pesar cierta autoconsciencia, resultando finalmente algo demasiado pensada y medida. Pero Cleary está tan adictivo como siempre. Y aunque su escasa duración reste no poco empaque, malo será que este estribillo no se pegue a tu subconsciente durante días.
“Give It All”, donde viene a resultar casi fundamental la labor de Randy Villars al saxo, desde luego aporta otro cariz diferente al tracklist. La banda sigue, igual que siempre, sin tomarse demasiado en serio a sí misma. Algo que dejan traslucir los distintos videoclips que han acompañado a “Ultrapower”. Pero entretanto son capaces de trazar andanadas de heavy metal del de toda la vida con una frescura, un gancho y una factura como para catapultarles al trono de eso que han dado en llamar New Wave of Traditional Heavy Metal. Uno de esos cortes que ha ido ganando más y más con cada una de las distintas escuchas del álbum.
Aires western para el arranque de una “Blood Magic” que viene a dar un paso más allá en lo que a escritura se refiere, convirtiéndose en una batidora donde caben desde los Striker más rayanos con el speed hasta los más pesados. Percute con saña el doble bombo Jono Webster a través de unas estrofas llenas de nervio e intensidad, que vendrán a desembocar en unos estribillos marca de la casa. Hay ciertos detalles en cuanto a producción que me chirrían aquí, particularmente en lo tocante a voces y de tanto en cuanto serán irreproducibles en directo. Pero llegada la hora de exhibir un mayor músculo técnico, Striker se despachan con una vigorosa y rotunda sección solista. Entiendo que tampoco se trata de seguir sonando como lo hacían Mercyful Fate, Iron Maiden o Raven a comienzos de los ochenta, pero no puedo evitar pensar que a veces Schroeder busca un protagonismo mayor que la mezcla que tiene entre manos y por ahí hay cosas que, perdón por insistir, me chirrían. Será un cañón en directo de todas formas.
Y es que al fin y al cabo “Sucks To Suck”. Aquí los canadienses vuelven a la senda del hard heavy que tanto y tan bien practican. Y no obstante se las arreglan para trazar unas llamativas estrofas, seguidas eso sí de otro de esos estribillos a coro tan habituales. Tan irresistibles. La sección solista, tan hábilmente trazada como oportunamente apoyada, ese crescendo casi perfecto, redondea una de las ofertas más fáciles, digeribles y la vez sólidas y redondas de este séptimo álbum.
Claro que si hablamos de riffs con gancho, puede ser el de “Ready For Anything” mi favorito de todos cuantos se han dado cita a lo largo de este tracklist. Unos Striker ahora más juguetones a la hora de plantear las estrofas, hábiles a la hora de plantear un cuidado y conciso crescendo, tan eminentemente clásico como bien resuelto, con el bueno de Jono Webster dejando aquí y allá destellos de gran batería. Las guitarras dobladas del solo y la forma en que el tono se atempera antes de la eclosión final destilan buen gusto. No menos clásico es el pequeño up tempo del epílogo. Y siendo un corte que me agrada en gran medida, sí que siento a ratos que las ideas que atesora bien merecían algo más de esos poco menos de cuatro minutos que marca en el reloj.
“City Calling”, junto con la anterior “Give It All”, pasan por ser los temas más perpendiculares al espíritu del disco. No es que Striker pisen aquí otro terreno que no sea el del heavy metal de siempre. Pero desde luego hay detalles de producció, especialmente en lo tocante a tratamiento de voces, que lo desligan del tronco común de “Ultrapower”. De resultas que, a ratos, me lleva a pensar en una banda a día de hoy tan en boga como pueden ser los suecos H.E.A.T. Escucha la línea de voz de Cleary en estribillos, los coros que la acompañan y atrévete a decir que no.
Casi maquinal el riff que alimenta buena parte de “Turn The Lights Out”. Los de Edmonton destapan aquí no obstante su vertiente más nervuda. Heavy metal de marcado doble bombo, tan predecible por trazo como hábil en las distintas ejecuciones que lo acompañan. Cierto que el patrón bombo caja que dibuja la batería durante estrofas no podría resultar más elemental. Cierto de la misma manera que por aquí se citan algunos de los solos más lúcidos e interesantes de todo el trabajo. No siento que alcance la mayor extrañeza de cortes como “Give It All” o “City Calling” pero desde luego la senda resulta algo más personal aquí.
Así las cosas, “Thunderdome” les regresa a terrenos más asimilables para ellos, al tiempo que exhibe unas mayores dosis de chulería y descaro. Notable la mayor presencia de la base rítmica durante la mayor desnudez de las estrofas y muy clásica, ahora sí, una producción que parece entender mejor que nunca el tipo de material que tiene entre manos. Y mientras Cleary sigue a la suya, creando inconfundibles líneas de voz y coros ampulosos y grandilocuentes, todo cuadra finalmente para crear un corte en la más pura tradición del género sin perder por ello ni un ápice de frescura. El solo que anticipa el epílogo, con la cantidad justa de reverb, es magnífico. “Two Men Enter, One Man Leaves”. Estupenda.
En “Live To Fight Another Day” la banda abraza uno dejes mucho más hard rockeros, por momentos casi A.O.R., que harán por ampliar el, por otro lado, escueto rango de influencias que maneja este “Ultrapower”. Detalles formales convierten a esta penúltima entrega en la más ochentera de las once. Baste con escuchar el sonido que despliega la batería aquí. Por lo demás un corte hábil, que cambia en cierta medida el hábitat en el que se acomoda la propuesta de Striker y sale finalmente airoso en una prueba, una más, del gran momento que atraviesan.
“Brawl At The Pub”, que nos devuelve a la banda en su encarnación más muscular, puede no ofrecer grandes novedades a estas alturas de la historia. Pero funciona como digo a la hora de destapar a unos Striker más nervudos. Encolerizados incluso. ¿Aquello tan viejo de cerrar con un corte largo y melancólico? Este es su negativo. Fallon y Brown están a su aire aquí. Tanto en la mayor oscuridad del riff (¿Savatage quizá?) como a la hora de adornar cada rincón con solos y melodías repletas de clase y buen gusto. Un gran final si me preguntan.
Estaban en gran forma cuando les vimos allá por 2022 y “Ultrapower” no viene más que a refrendar aquello que vimos sobre las tablas delGong Galaxy Club. Es cierto que a lo largo y ancho del álbum hay detalles de producción que me resultan algo ajenos. Por otro lado, el heavy metal tendrá que evolucionar de alguna manera. No queda otra. Pero sea como fuere el disco va sobrado de buenas ideas y mejores canciones. Gancho a raudales, rango y diversidad suficientes como para que la escucha pase en un suspiro (bien es cierto que no es trabajo largo) y un Cleary de nuevo excepcional a la hora de tramar grandes líneas de voz, que las hay casi a cada rato. Muy pocas dobleces en definitiva y una banda que mira al frente con orgullo. No es para menos.