Nueva etapa para los asturianos Argion con el estreno de «Mi Héroe» su primera canción con Richard de la Uz a la voz.
La canción mantiene la épica habitual de sus canciones aunque en esta ocasión a través de un protagonista diferente. Un héroe con autismo, dando así visibilidad y valor a las innatas diferencias y virtudes de estas personas. La letra aboga por eliminar toda barrera que los estigmatizan y limitan de por vida. La canción pretende trasladarles el valor y la confianza de que conseguirán todo lo que pretendan, que no son menos que nadie, sino todo lo contrario.
“Skeletá” es el sexto trabajo del combo sueco Ghost, continuación del fantástico “Impera” de 2022. Tobias Forge se parapeta esta vez tras la figura de Papa V Perpetua para un verdadero festín de hard rock de regusto ochentero. Amén de una tonelada de voces coristas, le acompañan gente como Fredrik Åkesson (Krux, Opeth) en guitarras, Salem Al Fakir (que ya colaborara en el “Prequelle”) en teclados o Max Grahn (Dissectum, The Shattering) en baterías y coescritura de varios temas. Con el propio Forge como productor y con la ayuda de Andy Wallace (Dream Theater, White Zombie, Gojira, Soulfly…) y Dan Malsch (Doro, Suicide Puppets, Wicked Maraya…) en las mezclas junto al artwork de Zbigniew Bielak (Carcass, Vader, Gorguts, Paradise Lost…), el disco vio la luz vía Loma Vista Recordings el pasado 25 de abril.
A muchos se les llevarán los demonios tan solo con oír la tendida y poco menos que angelical introducción al álbum que propone “Peacefield”. Un coro in crescendo que desembocará en un tímido riff, taimado por una producción un tanto indolente, y en donde Forge, perdón, Papa V Perpetua introduce una de las líneas de voz más ochenteras que han entrado por mis oídos desde el último álbum de The Night Flight Orchestra. Muy lejos de aquél arranque fulgurante de “Impera” pero un corte, y esta es una máxima que se repite a lo largo de todo “Skeletá”, con un gancho de mil demonios. Rock de estadio, si lo queréis llamar así, auténtica seña de identidad de la banda a estas alturas de su (aún corta) trayectoria y un estupendo solo de Åkesson.
“Lachryma”, y ese videoclip a lo “Vampira” de la Devin Townsend Band, llevan dando vueltas por mi cabeza durante semanas. El modo en que los sintes me recuerdan a los siempre amables The Midnight. La mayor enjundia que portan las guitarras ahora y el mismo hecho de que el riff podría habitar en sus dos primeros discos sin desentonar. Unos Ghost más conscientes ahora de su faceta más autoparódica. Puede que las nuevas generaciones hayan encontrado a sus Kiss particulares, pero Forge no se olvida de otra serie de estribillos pegajosos, eficaces, redondos. Tampoco de colar uno de los solos más redondos de todo “Skeletá”. Ni siquiera de ese cambio de registro del epílogo. Tan ochentas. Tan virguero. Temazo.
Hablaba antes de esa cierta autoconsciencia tan inherente a una banda como esta y puede ser “Satanized” la que más incide en ese sentido. Unos Ghost que de nuevo juegan a hibridar los tonos más oscurantistas de “Opus Eponymous” con su actual deriva hacia el hard rock de masas. Otro estribillo para el recuerdo, pero también algún deje más oscuro en los engarces entre estrofas. Y una producción de auténtico lujo. Todo está donde debe y brilla en consecuencia. La línea de bajo, no podría ser más sencilla, ni tener más clase ni incitar más a menear la cabecina. En esto no fallan los de Forge y menos desde que, nueve millones de oyentes mensuales en Spotify mediante, lo económico ha dejado de ser un inconveniente para ellos. Juguetona como pocas dentro del álbum.
Algo tienen las teclas iniciales de “Guiding Lights” que siempre me llevan a pensar en, fíjate, U2. Que para mí fortuna nada más lejos toda vez Papa V Perpetua arranca a cantar aquí. Nunca tan agudo como en sus representaciones en vivo, pero con un carisma lo inunda todo. Balada, medio tiempo si así lo preferís, de un melancólico y también un elegante como pocas veces esta banda ha sido capaz de trazar. Por eso me da una cierta rabia lo escueto de su duración, ni tres minutos y medio, que termina por desembocar en una culminación algo abrupta. Repentina incluso, impropia de una banda tan acostumbrada a cuidar tanto los detalles como esta.
Bonito el juego entre teclas que propone de entrada “De Profundis Borealis”. Ese prólogo se rompe con alguna de las guitarras más crujientes de “Skeletá”. Y Ghost combinan así una cierta oscuridad, tan propia de su país de origen, con otra línea de voz de esas que sólo unos herederos directos de ABBA pueden alumbrar. El resultado es otro corte grandilocuente, por momentos excesivo, sustentado por una firme línea de batería, y que tirando de tópico crece una barbaridad con cada escucha. La multitudinaria banda en su encarnación más heavy, quitando razones a algunos, y sacando adelante un nervio que parecía ya perdido. Todo el tramo final, ese que alberga el cuidado solo de guitarra, me funciona. Es cierto, el riff que lo soporta es de una sencillez casi alarmante, pero engancha de lo lindo. Me enfada que no entre en las elegidas de cara al directo en la actual gira de presentación del disco, francamente.
Hablando de riffs sencillos, el de “Cenotaph” no podría ser más elemental. Aquí de repente cobra especial protagonismo el bajo del propio Forge, altísimo en la mezcla, para otro de esos cortes con un marcado aroma al mejor hard de los 80. Tamizado por otra línea de voz marca de la casa, podría contarlo entre los cortes medianos de “Skeletá”. Fredrik Åkesson, eso sí, está fantástico en el solo de guitarra. Casi más cercano a los Opeth de Mikael Åkerfeldt en los que también se desempeña. Me atrevería a decir que incluso al Petrucci más meloso en la recta final del mismo. Pero en suma una de las entregas que me ha pasado más desapercibida de las diez.
“Missilia Amori”, y tal vez esté solísimo en esto, pero tiene algo que me recuerda a Rush. Lo alto que está cantando Forge ahora. Ese bajo de nuevo tan presente en la mezcla. Medio tiempo contagioso, que sin caer en los ambientes más oscuros de “Satanized” ni rimar tampoco con sus primeros discos, es lo suficientemente hábil como para conjugar ambas corrientes en un curioso ejercicio de puro equilibrismo. Al final un corte que me retrotrae al hard de finales de los 80 con ese epílogo de nuevo grandilocuente (si bien algo engolado) tan habitual en el género.
Desde los ágiles dibujos de guitarra del prólogo en “Marks Of The Evil One” al bajo sintetizado de las estrofas, pasando por esas voces filtradas de Forge. Todo aquí casa con esa idea de llevar a esta banda hasta los confines del hard rock. El de sus paisanos H.E.A.T. ha sido un nombre que ha estado yendo y viniendo cada vez que alcanzaba este corte en cierto modo optimista y vibrante en la más pura tradición del género. Forge se reserva eso sí un epílogo de trazo sencillo pero rematado con otro hábil solo de guitarra. Puede que mereciera algo más que ese triste fade out final. Con eso y con todo otro estribillo de los que han acabado por echar raíces en mi subconsciente.
Pero “Umbra” es, para mí, la canción de este nuevo disco. Por gancho pero sobre todo por lo ambicioso de su sección solista. Incluso por algo tan simple como haber recuperado el cencerro. El Forge de las primeras estrofas no podría recordar más al de los primeros álbumes. En ellas me gustan los acentos de teclado casi tanto como lo hacen los contrapuntos que acompañan al vocalista en los estribillos. El juego entre canales que la producción otorga a la batería. La cuidada selección de riffs. Los crescendos. Y como digo ese juego entre guitarra y teclados del puente. Magnífica y, para servidor, desde ya una de las mejores obras que haya parido esta banda.
“Excelsis” me deja siempre la sensación de que habría funcionado en mejor medida en mitad del tracklist que no dispuesta como cierre y después de algo como “Umbra”. A la sazón canción más extensa de este sexto trabajo, balada elegante, con Tobias en tonos obligadamente amables, arropado por una cuidada línea de bajo pero también por un tímido Hammond y, claro, una de esas producciones que no reparan en gastos. El solo, o al menos la parte inicial del mismo, debería hacer las delicias de todo buen fan de Gary Moore. Lástima que en un corte de seis minutos, Forge le haya otorgado un desarrollo algo reducido… pero un final que me agrada en cualquier caso.
Resumiendo y aunque es verdad que en el tronco del mismo se suceden cortes que alejan a “Skeletá” del sobresaliente, bastante es que en plena cresta de la ola Forge y los suyos sigan apostando por las guitarras, las buenas composiciones, la gran producción y el buen hacer en lo técnico. En términos absolutos es cierto que “Impera” me gustó más. Pero “Umbra” puede ser fácilmente una de las entregas más redondas de toda su discografía. Los juegos tonales que se suceden a lo largo del mismo, hibridando su luz actual con la oscuridad del pasado, siento le dan al disco un aura muy especial. Y mientras que “De Profundis Borealis” pueda pasar desapercibida para muchos, por aquello de no haber entrado siquiera en los setlists de la gira, la sensación general que tengo a día de hoy es la de que queda Ghost para rato.
Ilegales siempre han sido banda sonora imprescindible para un servidor. Desde aquel 8 de septiembre de 1988 en La Morgal (Llanera) que disfruté de mi primer concierto, en el que presentaban un recién publicado «Chicos Pálidos Para La Máquina» hasta lo que hoy nos ocupa, casi 40 años después, la presentación en casa de su 18º lanzamiento discográfico «Joven y Arrogante«.
La cita con Jorge Martínez y sus acólitos estrenaba escenario. Si bien la plaza de toros de El Bibio no es parada extraña para ellos, si la encarnación bajo la cúpula que cubre la arena del coso gijonés. Un aliciente muy atractivo en lo visual a expensas del comportamiento del muchas veces caprichoso sonido. Adelantándome a los acontecimientos confirmo el éxito total en esa faceta. Gran trabajo de Constan Mortera desde la mesa. El público respondió masivamente una vez más, ni la coincidencia horaria con el fútbol ni el paso de la banda por la ciudad el verano pasado restaron afluencia. Fieles de todas las edades llenaron el reciento, disfrutaron de los nuevos temas y corearon a pleno pulmón el buen puñado de clásicos que fueron cayendo en los poco más de 90 minutos que duró la actuación.
Apenas unos minutos después de la hora fijada como inicio arrancaban su set con «El Fondo De La Noche«. La puesta en escena resumida a lo esencial, esto es rock n ‘ roll y como bien nos hizo saber el bueno de Jorge, al borde de los 70 años no necesitas florituras superfluas, la energía simplemente proviene de la actitud. Así nos presentó «Joven y Arrogante«, tema que tiene toda la pinta que ha llegado al repertorio para quedarse. Ya desde el inicio la formación se muestra en perfecto estado de revista y es que Willy Vijande al bajo, JaimeBelaustegui tras baterías y Toni Tamargo a la segunda guitarra van sobrados de tablas y calidad.
Fueron bien recibidas nuevas composiciones como «Orfanato Minero«, «Moloko» «El Face» o «Es Ansiedad» aunque queda patente la mayor conexión con la entregada parroquia cuando los clásicos asoman en el set. No abusaron de esa circunstancia, así creo que acertadamente los intercalaron con temas de su discografía más reciente como «Juventud, Egolatría«, «Si No Luchas Te Matas» o «Nunca Lo Repitas En Voz Alta«. Fieles a su trayectoria no significa ser esclavos de su pasado.
Tamargo toma los teclados para una renovada versión de «Angel Exterminador» muy resultona a pesar de no contar con el saxo que inmortalizara Juan Flores. Fiel escudero a la guitarra, el multiinstrumentista ovetense sería presentado irónicamente por Jorge Martínez como seria amenaza para el resto de compañeros por su buen hacer sobre el escenario, ya sea a las 6 cuerdas, teclados, batería o saxofón. Más comedido en los comentarios que en otras ocasiones «Problema Sexual» sirvió al ácido vocalista para dejar uno de sus clásicos soliloquios para definir la escena musical actual. El rock es arrogancia, los pecados se perdonan con facilidad, las virtudes no. Genio y figura.
Para el tramo final reservaron un triplete imbatible de clásicos. «Destruye» con presencia importante de Tamargo de nuevo a las teclas, «Caramelos Podridos» y «Soy Un Macarra» echan el cierre a su paso por el Gijón Arena. Tres temas que dejan patente que el pacto con el diablo por la eterna juventud de Jorge incluye a sus guitarras, nítidas y afiladas toda la velada. Despedida desde el centro del escenario, brindis incluido, demostrando una vez más que hay Ilegales para rato. Arrogancia, actitud y virtudes no faltan.
La formación mexicana The Warning regresa a España con una única parada el próximo 11 de abril en el Palacio Vistalegre de Madrid.
A través de The Spanish Wave,proyecto de internacionalización de talento estatal con el objetivo de ayudar a la exportación de artistas y bandas emergentes, se abre la convocatoria para la selección de la banda que acompañe al trio formado por las hermanas Daniela (voz principal y guitarra), Paulina (batería, voz y piano) y Alejandra Villareal (bajo, piano y coros) en su única fecha en nuestros escenarios.
Con fecha límite para participar, la convocatoria finaliza el miércoles 2 de abril a las 23.59 horas. Formulario disponible a través del siguiente enlace.
01 Si Tú No Estás 02 Veinte Años 03 Ansiedad 04 Acabalgamos 05 Amor Salvaje 06 L’Ablugada
Producido por Pablo Senator el EP consta de seis canciones que exploran diferentes paisajes sonoros, desde la canción de autor al rock alternativo. Con portada obra de maratdanilyan, el diseño y la maquetación han corrido a cargo de rubonon_rfg. Su estreno en directo tenía lugar el 15 de febrero como banda invitada en la presentación en Gijón de «La Mano En El Fuego«, debut en solitario de Pablo Senator(Desakato). El primer sencillo de presentación lleva por título «Veinte Años» y su videoclip obra de Ingrave Estudio se puede ver a continuación:
Tras las buenas sensaciones que Mártires Del Rock & Roll, banda tributo a Los Suaves, dejó en la pasada edición del festival avilesino La Mar De Ruido (crónica), en este 2025 regresan a los escenarios asturianos. La nueva cita con los ferrolanos tendrá lugar en Gijón, concretamente en la Sala Dragón Pass el viernes 14 de marzo a partir de las 22:30 horas.
La formación alternativa Söax retoma la actividad en vivo tras su paso el mes pasado por la ovetense Lata De Zinc. La cita con la banda afincada en Cangas de Onís tendrá lugar el próximo sábado 22 de febrero en laSala Telva de La Felguera (Langreo) acompañados por la formación local Karolina Reaper.
Söax presentará sus nuevas composiciones y desplegará las diferentes influencias acuñadas desde su nacimiento allá por 2017. Un viaje sonoro desde el hard rock más clásico pasando por pasajes experimentales y electrónicos que recuerdan a bandas como Muse, Placebo, Radiohead o Nine Inch Nails o la psicodelia de Pink Floyd.
Karolina Reaper por su parte estrenará formación tras la reciente salida de su batería Chencho Glenniac (Dr. Nekro). El cuarteto continúa inmerso en la presentación de su ópera prima «Fuego» editada en octubre del 2023.
Nueva autoproducción para los chicos de Soundcrush, la banda que lidera en guitarra y voces Ales Sánchez, a quien rodean esta vez Luis Sánchez al bajo, Iván García en baterías y Víctor Diedena a la otra guitarra. “The Hunt” se grabó en los estudios EGM y se adorna con un arte nacido en el seno de la propia formación asturiana.
Llama la atención esta “Consequences PT2” y esa sensación a llamada a las armas que entrega. Y que dura lo que tardan en irrumpir las primeras líneas de voz y guitarra. Desprende cierto aire misterioso con esas voces en susurro. Curiosa introducción a un álbum al que da nombre esta “The Hunt” en la que Soundcrush juegan, pienso que de forma hábil, a conjugar su cara más trotona, con la más técnica y groovie. Hay una estupenda línea de batería soportando y enlazando los distintos ritmos. Buenos detalles en los engarces entre estrofas. “The Hunt” tiene gancho en un estribillo al que no cuesta esfuerzo adherirse. El puente, que echa mano de una pequeña narración, acomoda igualmente un vistoso y agradable solo de guitarra. La composición regresa después a la pesadez inicial y por ahí el disco arranca con un dúo más que interesante.
“Exemplary Punishment” acentúa la pesadez del cuarteto, basando ahora su avance en un riff que bien podría parecer heredado de los seminales metaleros franceses Gojira. Soundcrush suenan más rocosos aquí. Más desesperados incluso. Pero me gusta la forma en que han construido estas estrofas. Las voces que sitúa Ales sobre ellas. Caben coqueteos con el metal sureño. También feroces y rabiosos blast beats, cercenados sin descanso por Iván García. El solo, que llegará camino del epílogo, podría pasar por mi favorito de todo el largo. Por sí mismo pero también por el cuidado riff en que se apoya. Cuidada es también la escritura de su tramo final, que lo mismo acoge trazos casi marciales, que se inunda de doble bombo o recupera aquellos blast beats más violentos. Una coctelera de apenas cuatro minutos en la que caben muchas de las caras de la banda.
“I, The Beyonder” vuelve a dar ejemplo de la buena técnica que manejan. Si bien ahora el cuarteto se permite el lujo de entregar un metal más atmosférico y espacial, así como un mayor juego entre registros vocales. En las partes más vivarachas surge un riff pleno de gancho y efectividad. Es en las partes más groovies que el nombre de Caedis, a quienes vimos por aquí a finales del pasado año (crónica), sobrevuela con cierto peso. Bandas, asumo, con más de un par de referentes comunes. Composición poliédrica, como lo son muchas del cuarteto, y que en cierto modo viene a poner la nota de distinción dentro de este “The Hunt”.
Me cuesta más conectar con “Unprocessed”. Quizá porque el riff en que apoyan estas primeras estrofas no tenga el brillo que sí ofrecen otros tantos dentro del álbum. Son unos Soundcrush ahora más pétreos y marciales, más directos y por ahí casi refractarios al discurso más ambicioso (por diverso) que suele alimentar a sus composiciones. Con eso y con todo, aprecio de igual forma el buen solo de su tronco central o ese metal más trotón que irrumpe a continuación. Pero en suma me agrada menos que otras ofertas dentro de este nuevo álbum.
La pequeña “Of Pain And Fear” viene para poner la nota de color con ritmos apaciguados y un fuerte poso melancólico en sus melodías. Un pequeño y elegante oasis en mitad del desierto que bien merecía un desarrollo un tanto más ambicioso. Sea como fuere conduce hasta una “Hands Of The Emperor” de inicio igualmente tranquilo, donde creo distinguir cierto gusto por los Machine Head más elegantes, pero que viene a mudar en un medio tiempo de fuerte poso atmosférico y aires cercanos al post-grunge más casual. Hay grandes voces limpias aquí, rodeadas de eficaces solos de guitarra y, sobre todo, la sensación de que la banda ha querido mimar con sumo cuidado una composición tan diferente como esta. Se dejará notar en la forma en que todo confluye en el solo de guitarra final y el desgarro mismo del epílogo. Estupenda doble entrega.
“Ascending” retorna a cauces más habituales para ellos. Pesadez y desgarro, intensidad y técnica. Tal vez eche en falta un bajo con más peso aquí, en particular allí donde los riffs manifiestan esa vena más pesada y rocosa. Pero de nuevo me agrada la forma en que la banda conjuga esa mayor pesadez con ramalazos más abiertamente atmosféricos. Que si bien algo esporádicos, suponen un contrapunto, de nuevo muy Gojira, de lo más eficaz. Fácilmente otra de mis favoritas dentro de este nuevo trabajo.
Así las cosas, la final “No Mercy” vuelve a traer a esos Soundcrush más monolíticos y pesados. Algo que se evidencia además en el uso de voces realmente oscuras y agrias en estrofas, que vienen a contrastar con las más limpias (que no del todo amables) que se dejan oír en estribillos. Un riff de esos que invita a agitar cuello se acompasa sobre una más que eficaz línea de batería. Groove metal quintaesencial que no olvida ni acentos más atmosféricos ni tampoco el buen nivel técnico inherente al cuarteto. Inteligente cierre.
Es un álbum breve, sí. Apenas dos minutos por encima de la media hora. Rigores de la auto producción, supone uno. Un tanto a la contra en un tiempo donde los álbumes kilométricos parecen estar a la orden del día. Soundcrush han echado mano del libro de estilo para construir nueve temas donde cabe casi de todo. Pesadez, atmósfera, buena técnica y una diversidad más amplia de la que intuí en un primer momento. Disco de género como es, resulta apreciable cómo la banda se atreve con una dupla central, la que forma “Of Pain And Fear” en comandita con “Hands Of The Emperor”, que viene a dejar clara la medida de sus ambiciones. Otro dúo, el que forman los dos primeros temas del álbum, así como la estupenda “Ascending”, suponen a mi modo de ver motivos más que de sobra para acercarse a lo nuevo de los asturianos. Razones más que de sobra para seguir confiando.