Reseña: Nicotine Bubblegum «Twilight Sleep» (Autoproducción 2024)

Primer largo para los alternativos avilesinos Nicotine Bubblegum. El cuarteto que forman Marco Valera en baterías, Pablo Fernández al bajo, Noé Grigera en guitarras y el Colmena y Leather Boys Luismi Rose en voces, nos entrega nueve temas producidos, grabados, mezclados y masterizados en los Breakdown Studios del Sound Of Silence Nefta Vázquez, adornados por el arte del propio Grigera y con la colaboración de Gin Barbería (Absalem) en “123”. El disco será presentado en la sexta edición del Factoría Rock Fest junto a Estramonio y Blast Open.

El bajo de Pablo Fernández y la guitarra de Grigera forman un tranquilo contrapunto para dar la bienvenida en la inicial “Fire In The Hole”, que pronto me podría recordar a otra banda también asturiana y de inspiración post grunge como es Automatic Kafka. Aquí surge, claro, un Rose en una clave distinta a la que nos tiene acostumbrados. La voz del Leather Boys ensucia su registro en estrofas en crescendo, que desembocan en estribillos marca de la casa. Me agrada ahí el buen trato coral del que gozan. El desarrollo se adhiere a los grandes tropos del género y por ahí caben pocas sorpresas. La producción del Escuela de Odio Nefta Vázquez acierta a la hora de distinguir cada línea presenta en la mezcla y guía a Nicotine Bubblegum hasta el pesado tramo final. Primer corte, en definitiva, arrastrado, arenoso y en cierto modo convincente.

Pequeño caos controlado el que desata el prólogo de “Brinell Hardness”. Pero si algo me gusta de este segundo corte es la forma en que la banda ha trazado estas estrofas. El crescendo tan clásico que dibujan. El pequeño lugar para el esparcimiento del que goza el bajo de Fernández. Y cómo desemboca en uno de los estribillos más poderosos, metálicos se podría decir incluso, de todo el largo. Rose insiste en ese registro variable, alternando voces limpias con tonos más rotos con total naturalidad. Puede que eche en falta un solo que aporte algo de vistosidad a su epílogo pero en cualquier caso una de mis favoritas de entre las nueve.

El prólogo de “M.U.I.L.” se apoya en un riff de pulsos casi groove que me sorprendió en una primera escucha y me ha ido enganchando en las sucesivas. El que surge después de ese prólogo pasa de hecho por ser uno de los más retorcidos de todo “Twilight Sleep”. La voz de Rose aparece filtrada ahora y uno recuerda inmediatamente a según qué momentos de los seminales Nirvana. Me agrada por cómo la construcción de este tercer corte difiere del par de entregas previas, así como por la extraña vibración que se extrae de la guitarra de Grigera. Ojo a cómo el epílogo desata la cara más ardiente del cuarteto con base en Avilés.

123”, con la Absalem y Gemtonics Gin Barbería a bordo trae consigo un riff de aires casi medio orientales para una propuesta que sería, a su vez, carta de presentación de este debut. Sus estrofas no podrían destilar un mayor aroma a lo mejor del rock alternativo de la década de los noventa. La banda las construye con sumo cuidado, de nuevo ese crescendo tan clásico, para desembocar en unos estribillos donde se mezclarán ambas voces primero y quedará Barbería en solitario posteriormente. Hay algo casi intuitivo en la forma en que ambas voces casan aquí. Jugando a buscarse y encontrarse a lo largo de otro corte trazado con sumo cuidado. Dice mucho en favor de la banda el haber optado por un tema como este a modo de anticipo de “Twilight Sleep”, verdadero negativo del tipo de single facilón y al pie por el que acostumbra a optar la mayoría. Uno de los estandartes de este tracklist en opinión del abajo firmante.

Y no es que “Gimme A Blend” me desagrade. Para nada. Luismi sorprende con alguna de las voces más rotas y oscuras que le hayamos escuchado. Es solo que el álbum viene de uno de sus temas más grandes y, al menos en lo que a mí respecta, me cuesta conectar con algunos de los pasajes más tranquilos y algo extraños de esta quinta entrega. Quienes busquen más intensidad, la hallarán en un tronco central tan desgarrado como breve. Todo se apoya en una estupenda línea de bajo de Pablo Fernández pero, en líneas generales, un corte con el que me cuesta llegar a conectar.

Palindrome” tiene quizá el inicio más metálico de los nueve. Ahí marca el paso una vistosa línea de batería de Marco Valera, soporte de un corte que acierta a la hora de acercar a los Bubblegum a las lindes del hard rock más nervudo y contemporáneo. Rose desliza de un modo llamativo su registro por unas estrofas llenas de una luz que pronto tornarán en una curiosa oscuridad. Por lo que sea, me agrada la forma en que la composición se va tiznando de esa negrura. Siempre dentro de las lindes del género y del disco en sí, pero lo suficiente como para disociar a este meditado palíndromo del resto de entregas. La manera en que su tronco central serpentea entre la cara más aguerrida del cuarteto y la más alternativa constituye otro de mis momentos favoritos del debut.

Focus In” nos devuelve a Nicotine Bubblegum en su encarnación más arrastrada y fangosa. A ella contraponen la más lindante con el pop alternativo y de resultas de ello se desencadena un corte fuertemente bicéfalo, con Rose tan cómodo en la calma como en la tormenta. De nuevo la producción en los Breakdown Studios parece haber entendido al dedillo al tipo de banda que tenía entre manos. Reconozco que por trazo hay ofertas dentro del disco con las que conecto en mejor medida. De todos modos, bien está el puro desgarro de su tramo final.

No muy lejos de su predecesora vendrá a situarse una “Youth Leisure” que, reloj mediante, parece poner sus miras mucho más allá. Contornos tranquilos enfrentados a la cara más nerviosa de su bien conocido rock alternativo. Nada que sorprenda a estas alturas del disco pero lo suficientemente cuidado para que el corte diste de caer en el olvido. Porque la buena línea de batería de Valera merece todos los parabienes. También la forma en que el registro de Rose se enturbia con el correr de las estrofas. En otro álbum, el solo de Grigera habría gozado de más espacio para su propio esparcimiento. Aquí se adhiere orgulloso a los propios pulsos de este particular sueño crepuscular, por lo que viene a ganar en coherencia aquello que pueda perder en brillo. Estupenda.

Cierre para la extensa “War”. Que me agrada por la forma en que traza un prólogo de entornos tranquilos y, riff mediante, reconduce hacia la consabida mezcla de grunge y alternativo de los asturianos. Siento a Rose no tan a gusto como en otras entregas del álbum cuando llegan esos riffs más gruesos. Sí, en cambio, en la cuidada calma de ese prólogo. Es otro corte a mayor gloria de la cara más bipolar de la banda, que no opta por el habitual cierre resumen y se decanta en cambio por una construcción más sencilla de lo que aparenta. En ella Grigera parece más que inspirado. Tanto en la sucesión de riffs como en las melodías que adornan los pasajes más tranquilos. Un cierre en cierto modo ágil, de esos que han ido creciendo una barbaridad con las escuchas.

Siendo como es un disco de género, lo cierto es que la banda se las ha arreglado para dibujar a lo largo de sus nueve cortes una amplia paleta de colores. El rock más tranquilo, lindante con el pop incluso en ciertos momentos, confronta al alternativo más descarnado y llega a lindar incluso con un metal a ratos sucio. Y ya digo que la producción de Nefta parece haber comprendido el tipo de banda que tenía entre manos, entregando una mezcla tan clara como invisible. Algo más de tres cuartos de hora para regocijo de los fans del alternativo más al uso. Bienvenido sea.

Texto: David Naves

Crónica: State Of Crime & Science + Automatic Kafka (Gijón 20/4/2024)

Nueva cita con el underground en Heavy Metal Brigade, esta vez además de forma literal, dada la propia fisionomía del Tizón gijonés. Los responsables de curar con música los disgustos del fútbol local fueron en esta ocasión State Of Crime & Science y Automatic Kafka. Dos formaciones menos antagónicas de lo que uno pudiera suponer a priori, dignos representantes del nuevo rock alternativo de origen asturiano…

… pero intenciones bien distintas. State Of Crime & Science, o S.O.C.S., perpetúan una noche más la llama más alternativa de su música. El quinteto se ajusta como mejor puede al coqueto escenario del Tizón y Osana K. al frente, nos lleva por su habitual compendio de buenas melodías y contornos poco obvios. Y el público, numeroso aunque algo frío, recibe de buena gana tanto temas nuevos como otros tales que “Under The Rain” con mayor aroma a clásico cada noche.

Es verdad que a las guitarras de Víctor y Marc les faltó algo de presencia durante los primeros cortes. Toda vez la mezcla se fue ajustando y mostró a una Osana K. en tan buena forma como en ella es habitual, pudimos contemplar la mejor cara del quinteto. Esa en la que nacen temas donde la banda al completo tiene su cuota de protagonismo. “Lost”, que con el correr del tiempo se va convirtiendo en otra favorita ineludible, condujo a un tema nuevo, “Down To Paranoia”, para dejar claro que la agrupación asturiana no anda dormida en sus laureles.

Through The Mirror” nos recordó al Ep homónimo y a una base rítmica, la que siguen formando Iván Fernández en baterías y José R. Ibañez al bajo, mejor conjuntada que nunca. Apenas podíamos ver a Fernández dada la estrechez del escenario pero desde luego que su pegada se dejó sentir en los cimientos del Tizón. En especial a lo largo de “The Hole” y de manera más liviana, claro, con la más tranquila “Tanto Por Hacer”.

Presenciamos una “primicia” llamada “Vortex”, que extrajo a los S.O.C.S. más nervudos y sacó del letargo a más de uno. “Está sonando todo muy bien” comentaba alguien a mí lado y no seré yo quien le lleve la contraria. “Should I?” ya apunta a que se va a quedar en sus setlists durante años por venir y casi que lo mismo se podría decir del cierre con su particular revisión del “Seven Nation Army” de White Stripes. El himno intergeneracional por antonomasia del rock moderno. Estuvo bien como toma de contacto con la banda y, como digo, nos alegró que anden mirando ya de cara al futuro. Somos todo oídos, ya lo sabéis.

Cosa que también podríamos decir de los renovados Automatic Kafka, que cuentan ahora con Leo Duarte en baterías y Jota en guitarras. Todo dispuesto pues para que pasadas las diez y media edificaran de nuevo su particular fusión de grunge, rock alternativo y hard rock. Donde es precisamente “Streets Of Universe”, con el paso del tiempo una de nuestras favoritas del debut, la encargada de romper el hielo. Si llevaban dos ensayos, como aseguró Broonko Lee, lo cierto es que no se notó en exceso ni observamos mayores errores dignos de mención. Algo que viene a hablar y no precisamente mal de cómo ha engrasado ya el remozado line up…

… y que promete buenas vibraciones de cara al futuro. Porque los Kafka no quisieron ser menos que sus compañeros de cartel y aprovecharon para deslizar varios temas nuevos. Sucede que las canciones del nuevo álbum irán dedicadas a una serie de personajes, tanto ficticios como reales, siendo “Doc”, de la saga de películas “Regreso Al Futuro”, el protagonista de la primera novedad que presentaron. Fab, pandereta en mano, evidenció de nuevo su tan particular como poderoso registro y, con un buen sonido en el Tizón, el quinteto ofreció una buena versión a pesar de las circunstancias.

Muy bien recibida “Alien”, otro de los grandes hallazgos de aquél “Metamorphosis” de 2020 (¡cómo pasa el tiempo!) tras la que llegarían los obligados agradecimientos. También “Kiddo”, por Beatrix Kiddo, el personaje de Uma Thurman en Kill Bill, el filme más oriental del inclasificable Quentin Tarantino. Que Broonko, inalámbrico mediante, aprovechó para perderse entre el animado público del Tizón.

Qué duda cabe que calzarse los zapatos de todo un Layne Staley, la atormentada voz de Alice In Chains, no es empresa fácil. Fab carga aquí con la responsabilidad de sacar adelante un “Man In The Box” que nos supo a gloria a más de uno. Qué dos grandes voces pudimos degustar el sábado. Habría tiempo para sendos aplausos para Jota y Leo. También para Dann Margo, bajista, “escayolado hasta hace unos días” pero que no quiso dejar a los Kafka en la estacada. Con compañeros así da gusto.

Y se arman buenos temas. Porque creemos que “Wanted Fame” lo es. Y “Crazy Horse”, por Tasunka Witko, jefe de los siux oglala, se intuye que también. Desde luego que si la idea era meternos el gusanillo por su nuevo álbum, cumplieron de sobra con su cometido. Será single del nuevo trabajo y, a falta de escuchar su encarnación de estudio, descubre a unos Automatic Kafka de pegada amplificada y nervio en ascenso.

Para el cierre quedaron la propia “Metamorphosis” y la última de las primicias: “The Taster” donde la banda rinde tributo a la figura del legendario Bon Scott pero que, sin embargo y al menos en lo que su encarnación en directo refiere, no pierde el habitual acento Kafka. Sí, nos supo a poco el show de los asturianos. Eran las circunstancias que eran y ya habrá tiempo de asentarse y ofrecer sets más enteros y redondos. Por lo pronto y tal y como hicieran antes State Of Crime & Science antes que ellos, nos pusieron los dientes largos de cara a futuras entregas, divirtiéndonos en el proceso. Ni tan mal.

Como siempre agradecer a las bandas por eso tan bonito que es la reciprocidad y también las facilidades dispuestas de cara a la realización de esta crónica. Mandar saludos a Javier De Coupaud (Mad Rovers) y Jorge López Novales y, como siempre, nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: Testaferros (Autoproducción 2023)

Debut en formato Ep para el dúo asturiano Testaferros. O lo que es lo mismo: Kiki Dee en baterías y percusión y Pablo Jonte en bajo y guitarras. Seis temas compuestos, grabados y producidos por el propio Jonte para un digipack maquetado por Dee y al que adornan las fotos de Ricardo Moreno.

Round 1” y por obvio que pueda sonar, avanza a golpes tras un atropellado prólogo y mantiene viva la llama del rock instrumental más ardiente. La guitarra de Jonte nada en efectos y los cambios de ritmo, se tergiversan hasta entregar la cara más enrevesada del dúo. No hay solo pero sí riffs crujientes en su parte final, con todas las líneas colisionando en una suerte de maremágnum extrañamente bailable.

Round 2” en cambio exuda la vena más punk de nuestros particulares Testaferros. Me gusta el avanzar de la batería de Dee aquí, así como el sonido inconfundible y pegadizo de esa caja. Fugaz amalgama de rock adrenalítico y voraz, encuadernado entre riffs con un gancho de mil demonios y rematado por el nervio más marcado del epílogo. Son cortes breves, si pestañeas te los pierdes que diría Gonzalo Serrano, pero de una eficacia más que probada.

Round 3”, oferta más breve de todo el Ep, trasluce ahora la cara más indie del dúo. A la vez puede que también la más ruidosa. Riffs con aroma clásico, retorcidos en cierta rima con aquellos del tema que inauguraba el Ep y adornados por las percusiones de Dee a modo de arreglos. No puedo decir que me desagrada pero sí que siento que bien merecía algo más de espacio y recorrido, en particular ese pequeño viaje de aire más alucinado que irrumpe en su tronco central.

Si hablamos de ruido, puede ser “The Ring Girls” la que más hace por destapar la cara más estruendosa del dúo. La forma en que esta se contrapone a pequeños insertos de cariz puramente electrónico primero y el modo en que ésta se adueña de la composición después constituye otro de los momentos más llamativos del Ep. Que consigue volver a su encarnación más furibunda, por rockera, en un no poco agrio epílogo. Estupenda.

Y hablando de electrónica, la que se adueña del prólogo de “The After Party”. Toda vez irrumpe la guitarra de Jonte, abundan por aquí sonidos que me recuerdan a los Muse más experimentales. Y, en cierto modo, puede ser este el corte más diferente, también atrevido, de todo el Ep. De nuevo el dúo juega a la pura colisión entre géneros, tirando incluso de baterías programadas y entregándose a la fusión más descarada sin cortapisas de ningún tipo. Atrevida, electrónica, refrescante.

Final Round” cierra el Ep devolviendo al dúo a entornos mucho más clásicos por rockeros. Jonte entrega riffs que parecen escapados de algún viejo álbum de los años setenta y la composición, si bien parece avanzar a tirones, termina por funcionar toda vez supera su tronco central y encarrila esa visión más enérgica y tozuda.

Ni quince minutos abarca la primera oferta discográfica de Testaferros. Por ahí que quede tan poco espacio de cara al aburrimiento, sí, pero también porque la amplia paleta sonora impresa en estos seis temas termina por mantener siempre en lo alto el interés del oyente. Y aunque hay ideas que, pienso, bien merecían algo más de espacio, en general se trata de una colección de pequeños pildorazos que disfruto en gran medida.

Texto: David Naves

Agenda: Cherokee + Colmena en Avilés

Los vigueses Cherokee presentan en vivo su nuevo disco «III» en Asturias. La cita con el «No Hay Perdón Tour» será el próximo sábado 9 de marzo en la avilesina Sala Malecón y llegarán acompañados por los locales Colmena previo paso conjunto un día antes por la Groove de Portugalete.

Grabado en los estudios Área 51 con José Pineda en labores de producción, reseña aquí, con «III» la banda vuelve a abrazar el hard rock como bandera y destilar su esencia características a los años 80. Por su parte Colmena, que cuentan en sus filas con miembros de MarvelBrechaLeather BoysDrunken Buddha o Manifiesto presentarán los temas que formarán su ópera prima además de intercalar algunos clásicos atemporales del hard rock. Entrada anticipada con derecho a espicha y regalo a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/cherokee-colmena-directo-sala-malecon-aviles

Entrada Vip solamente disponible online para 15 personas incluye vinilo de Cherokee y regalos. Puntos de venta física: Café Lord Byron y Bar Route 66 en Avilés, Librería Paradiso en Gijón y Rocket Rock’n’Roll Bar en Oviedo.


Malverde estrena «Golem» como primer adelanto de «II»

El cuarteto fuzz rock ovetense Malverde estrena «Golem» como presentación de su segundo lanzamiento discográfico «II» que verá la luz el 22 de marzo.

La formación compuesta por Bronco a la batería, Tamo a la guitarra, Hermes al bajo y Laria como voz y guitarra ha grabado este nuevo trabajo en los Ovni Estudios con Dani Sevillano en labores de producción. «II» consta de 6 temas que marcan la inevitable evolución de la banda pasados 5 años de la publicación de su ópera prima. El diseño ha corrido a cargo del estudio gráfico Godless Desing (Absalem, Sound Of Silence, Dumange…).