Fue una semana aciaga, realmente terrible, para nuestro rock and roll. Jorge Ilegal y Robe Iniesta nos dejaban huérfanos de sus personalidades volcánicas y necesitábamos un acicate. Un chute de moral que regara con buenas vibraciones nuestra amargura. Y qué mejor que dejarnos caer por la comunidad vecina y dar buena cuenta de la gira despedida de los legendarios Medina Azahara. Acompañados de Be For You y con epicentro en un recinto, el Palacio de Exposiciones y Congresos de la ciudad de León, que lleva camino de convertirse en nuestra segunda casa, la excursión se dio más o menos como sigue.

De entrada se hizo raro asistir a un concierto aquí sin que el bueno de Jason Cenador introdujese a las bandas. Manías de Lionrocker. En cualquier caso, desde luego que “Nothing Lasts Forever” no fue el inicio que Be For You hubieran deseado. En particular la siempre distinguida voz de Ángel A. Díez, cuyo micro le dio algún que otro problema de inicio. Percance que, toda vez solucionan, permite un desarrollo de set en donde caben los inevitables juegos con su gente. Jugaban en casa, claro, y cuando vienen torcidas se nota. Ahí “The Lesson”, pese a transitar hacia un hard mas rotundo y pesado, no obvia la bien conocida elegancia del quinteto. Era nuestro tercer encuentro con ellos en lo que va de año y ellos, percances al margen, parecen más que asentados. David Aira, preciosa Ibanez blanca mediante, dibujó un estupendo solo aquí.

Ángel no se quiso olvidar de recordar los cuarenta (y tantos) años de Medina Azahara. A su lado Alfredo Arold, que volvió a alternar entre guitarra y teclas, introdujo la más tendida “Those Sundays Are Gone”, quizá una de las más y mejor adornadas de su setlist. Imprescindible labor de Aira aquí y un público que supo responder a las palmas requeridas por la voz de Be For You. Su relectura del “Heart Turns To Stone” de Foreigner no faltó a la cita. Es justo cuando creía estar viendo su mejor versión que otro percance vino a chafar el correcto desarrollo de la descarga. La PA se cogió unas inesperadas vacaciones, dejándonos huérfanos del bien conocido hard melódico de los leoneses. Deslució sobremanera “Light”, pero creo que al mismo tiempo les ofreció la motivación suficiente para dejarse la piel en el tramo final.

Un tramo final que recorre, del tirón, tres cortes que integrarán su futuro álbum de estudio “Waking The Fire”, siendo “This Distance Between Us” el primero de ellos, del que me agrada especialmente la escritura de su prólogo. Ángel, que se había deshecho ya de la chaqueta (bonita camiseta de Karma To Burn, por cierto), de nuevo tuvo problemas con el micrófono. La noche, desde luego, no estaba saliendo nada redonda para ellos. Pero como dije antes, espoleados por los inconvenientes, ofrecen su mejor cara aquí. A ratos el sonido iba y venía, en una sensación que me recordó a la terrible conjunción entre festival veraniego al aire libre y viento racheado. Curioso pues estábamos en un recinto cerrado a mediados de diciembre. El caso es que, sea como fuere, “Shadow Of Me” ofrece unas preciosas guitarras dobladas en el prólogo. Es un corte, oscilante entre la balada y el medio tiempo, que representa un registro en el que parecen particularmente cómodos. Cincuenta minutos exactos de una banda, nuevo disco en ciernes, que luchó de manera denodada contra los distintos problemas.

Corría el año 1979, algunos no habíamos nacido siquiera, cuando veía la luz el primer álbum de la banda, “Medina Azahara”. Y como suele decirse, el resto es historia. Obra fundacional de una formación que, con el correr de los años, acabaría por consolidarse como uno de los grandes nombres del hard / heavy de nuestro país. La buena entrada que registró el Palacio de Exposiciones y Congresos en la noche del viernes así lo atestigua.
Todo tiene su fin, pero también su comienzo. Y el de Medina Azahara resulta en una cuenta atrás que repasa la vasta discografía de los cordobeses. Se extingue esa intro y la banda aparece en escena, Paco Ventura empieza soleando con los dientes y Manuel Martínez ofrece el micrófono a la gente para que ésta introduzca “Paseando Por La Mezquita”. Porque qué mejor que empezar el show de una gira despedida por el mismísimo comienzo. A esos Medina todavía iniciáticos, que bordeaban el progresivo setentero, confrontaron “Algo Nuevo”, dando un giro de casi 180 grados para ofrecer su cara más rotunda y vibrante. Manuel Ibáñez, teclista de la banda, parecía pasarlo en grande en la parte de atrás del escenario. Y justo delante de él, Paco Ventura dibujaba, tapping mediante, un solo lleno de clase. El siempre carismático Manuel Martínez, toda vez superados los percances de salud, ofreció una más que digna versión de sí mismo considerando la edad (74 años) y los mencionados problemas de salud.

Así fue como encararon “Palabras De Libertad”, del estupendo “Dónde Está La Luz” de 1993, con todo el recinto a coro. Manuel Ibáñez se reveló fundamental aquí. En teclas pero también sumando coros. Ya para “El Vaivén Del Aire” me dio la sensación de que todo se estaba desarrollando de la manera más académica posible. Todo muy por el libro de estilo del género. Lo que no tiene por qué ser necesariamente algo malo. Paco Ventura, no perdía ocasión de acercarse a la parte delantera del escenario y ofrecernos desde allí todos y cada uno de sus solos. A su lado, el eterno Manuel Martínez, hacía suya la parte central de las tablas. Su voz, todo un emblema del rock andaluz, mostró un brillo sin excesos. Sabiendo de sus fortalezas y sus debilidades, no pienso su desempeño generase ningún comentario negativo en la noche del viernes.

Fue el propio vocalista de Posadas quien preguntó si había alguna Lucía entre el público. Era la introducción, claro, a “Junto A Lucía”, quizá uno de los estribillos más coreados de este primer tercio de set. Pero es en “Sólo Un Camino” que vemos un estupendo duelo solista entre Ibáñez y Ventura. Ambos sonrientes y risueños mientras dejaban muchos destellos de la mucha técnica que atesoran. A término, Manuel Martínez iba a tener unas palabras de agradecimiento para con la ciudad. También para preguntar si alguna fémina se animaba a bailar la danza del vientre en las tablas con ellos. Era el momento, claro, de “Danza Al Viento”, con el videoclip proyectado en el videowall y un escenario de lo más concurrido. “Al-Hakim… Otro Lugar”, que Paco Ventura y el bajista Carlos Deko reciben a saltos, puede que no enganchara tanto a estas alturas de la descarga, pero en cualquier caso dibuja otro fino duelo entre guitarra y teclas. Desde luego, y gustos al margen, nadie en su sano juicio va a negar el brillo técnico que poseen. Aunque de todo hay. A este corte enlazaron “Soldado”, que despiden pirotecnia mediante.

Ventura abandonó entonces su Les Paul para calzarse una llamativa Flying V blanquinegra con la que enfrentaría (casi) todo el tramo final. En un pequeño speech Manuel Martínez recordó cuando la banda recogió sendos premios de la música por el álbum “Aixa” y uno de sus cortes, no otro que el dedicado a su ciudad natal, “Córdoba”. Ni que decir tiene que uno de los momentos más sentidos del set. Una balada / medio tiempo que desde luego les funciona. Revelador el beso de Paco Ventura a la mencionada guitarra al final del corte. Otro momento cargado de significado iba a llegar con el recuerdo al gran Manuel Mart, hijo de Manuel Martínez, voz de Estirpe y que el maldito cáncer nos arrebató hace ahora cuatro años. Su padre, visiblemente emocionado, pidió que ilumináramos con nuestros móviles. Y entre todos, también el propio Mart, cantamos “Sólo y Sin Ti” con un nudo en la garganta. Pelos de punta, emoción desbordada y atronadora ovación final. Puro desgarro. Te recordaremos siempre, titán, no te atrevas a dudar.

Pero había que seguir. Secar las lágrimas, recomponerse y continuar. Que lo hicieron recordando, por partida doble, a unos tales Triana, casi con total seguridad el nombre más importante en la historia del rock andaluz, y al que rinden cumplido homenaje con la briosa interpretación de “El Lago” primero, la más reposada “Tu Frialdad” después. Con “Velocidad” volvían al repertorio propio, tremendo solo de Ventura aquí y firme la pegada de Fernando Prats tras baterías. En este tramo final me sorprende la buena acogida que recibe “Al Padre Santo De Roma”, que en su día grabara Camarón de la Isla, y no tanto, claro, el clamor que sucede toda vez encaran “Necesito Respirar”, la que es un gusto escuchar de mano de sus creadores originales, y no transmutada por orquestas de (a veces) muy dudoso pelaje. Manuel Ibáñez, teclado de mano mediante, se arrimó a la parte delantera del escenario y el público, huelga decir, no se dejó nada en el tintero. Ahí ya habría sido un buen final, considerando los aún recientes problemas de salud de Manuel Martínez, si bien éste había aguantado con entereza más de sesenta minutos de show.

De los bises me llama la atención la guitarra de círculos concéntricos, inevitable pensar en Zakk Wylde, que porta Paco Ventura. “A Toda Esa Gente” iban unos bises que se alargarían hasta la inevitable, y en éste contexto más aún, “Todo Tiene Su Fin”. Ventura introduce con un pequeño solo y acto seguido Manuel Martínez dirige el inevitable coro de voces. De nuevo piel de gallina. Para el final mismo quedan los agradecimientos, también las presentaciones (al completo, técnicos y roadies inclusive ) amén de un pequeño guiño a “The Final Countdown”. Un broche final, desde luego, de lo más curioso…
… para una noche que, si no fue redonda, tuvo que ver más con pequeños problemas técnicos y no con el desempeño de ambas formaciones. Be For You siguen quemando etapas de cara a su nuevo álbum, si bien quizá me esperaba alguna que otra novedad con respecto a su paso por el Lion Rock Fest, y Medina Azahara trazan los últimos coletazos de una trayectoria trufada de éxitos. Emborrachados pues de nostalgia, buenos sentimientos y mejor música, fue un gusto cruzar el Negrón y pisar de nuevo una tierra que siempre nos acoge con los brazos abiertos. Por ahí no queda otra que agradecer a Mar Fuertes y José Triskel por la acogida, a Artistik Producciones por las facilidades y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz













