Reseña: Teksuo «The Glow Before I Go» (Autoproducción 2026)

Años siendo punta de lanza de nuestro metalcore, llega por fin el turno de hincar el diente al nuevo trabajo de los asturianos Teksuo. “The Glow Before I Go”, que así se llama esta quinta obra, fue producido, grabado, mezclado y finalmente masterizado por el vocalista Diego. Junto a él se encuentran Luis (batería), Constan (bajo), Rafa (guitarra rítmica) y David (guitarra solista). Todo se completa con el arte de Patricia López Amorós y Noelia Amieva, amén de las fotos de esta última. Desde el pasado trece de marzo en la calle.

El arranque propuesto por “Thirst For Tears” no podría resultar más elegante. Ni tampoco más fiel a la ya larga tradición de la banda. Diego dispone su registro más leve para los Teksuo más atmosféricos. Un primer corte en gran medida tranquilo, rodeado por pequeñas islas de rabia tan iracunda como fugaz. Me agrada ese puente central. También el solo igualmente tranquilo que lo ocupa. El buen sonido que atraviesa la composición, tanto en los momentos más cinemáticos como en los más crudos, termina por redondear la que, pienso, es una estupenda carta de presentación.

Casi continuando donde lo dejara la anterior, “All You Wanted” recoge el testigo de los Teksuo más vibrantes e intensos. Hay estrofas realmente crudas aquí y unos estribillos trazados con engañosa ambivalencia. Bajo ellos Rafa y David han colocado buenos riffs y melodías. La producción echa mano, sin abusar, de elementos externos. Apenas pequeños escorzos que apuntalan los cambios de ritmo que desarrollan. Un metalcore con un gancho de mil demonios en coros, de esos que anidan en tu cabeza durante días y animan a cantar voz en grito en sus directos.

Sailing To The Unknown” sorprende con los tonos casi alternativos del prólogo. David entrega buenos solos superado ese arranque tan clásico. Luego la composición toma una de esas rutas ambivalentes, intrincadas, tan habituales del quinteto. Un corte en gran medida tranquilo, atravesado eso sí por alguno de los breakdowns más afilados, crudos y cortantes que les recuerdo. Todo sin llegar a lo casi sísmico de unos Lorna Shore, pero funcionando como perfecto contrapunto a la mayor calma que domina, en gran parte, la composición. Todo un cruce de caminos del que salen más que airosos.

Sanctify My Ache” apostará en primer término por la contundencia, entendida al modo Teksuo, y contrapondrá después estribillos limpios, casi cristalinos, con Diego dejando voces realmente altas con su habitual buen tino para las melodías. Hay algo en sus partes más aseadas que me recuerda a Vessel de Sleep Token. Algunos de los riffs en que se apoyan esa voces incluso. Es un corte que va virando hacia la versión más cruda de la banda. Siempre sin abusar del recurso, comedidos aún en su brutalidad, alcanzando puede que el cliché pero nunca la caricatura. Servidor tal vez le habría metido tijera a todo cuanto acontece tras el (estupendo) solo de David, pero con eso y con todo un corte que disfruto de muy buena gana.

Monochrome” es en gran medida un medio tiempo cuidado, delicado tanto desde el aspecto puramente instrumental como el lírico, con unas letras teñidas de melancolía y una cierta rabia nada impostadas. Diego baila a placer entre registros y la base rítmica de Constan y Luis soporta cada giro de guión con precisión y clase. “De Piedra” al margen, el corte más cuidado en lo emocional de los doce que componen este “The Glow Before I Go”.

Luego estalla “Where The Noise Can’t Reach” y de repente Diego nos regala unos primeros versos de los que entran a la primera y perduran en tu subconsciente durante días. Arrimándose (tímidamente) al rock alternativo de unos Coheed & Cambria, hay voces aquí que me recuerdan, y no poco, al bueno de Claudio Sánchez, estos son los Teksuo más amables y cercanos. Me agrada el marcado deje atmosférico y también esos tonos casi rayanos con el pop más casual que le siguen. Un cuidado paseo por la cara más blanda de los asturianos, rematado por un solo de David que, aunque sea por pura justicia, creo que bien merecía algo más de espacio.

De Piedra”, primer corte en nuestro idioma del combo asturiano, es a su vez la entrega más extensa del álbum. Tiene gracia que Diego declame aquello de “Perdí mi voz…” mientras canta con ese buen gusto, esa clase y esa sensibilidad. Pero más allá de lo anecdótico, esta es una balada de las grandes. Trazada con sumo cuidad, que camina por la absoluta calma y termina sin embargo en tonos cercanos a bandas como Vola o Textures. Piel de gallina, alguna lagrimilla incluso cuando David remata con ese solo de la parte final. Realmente estupenda.

Y como rebelándose contra esa calma, “Shadows Die Twice” despliega un metalcore crudo, descosido, rotundo y de una pesadez nada condescendiente. Siempre dejando que su cara más melódica impregne estribillos pero disponiendo al mismo tiempo guitarras y voces realmente agrias. Hay mucho riff rompecuellos aquí. De esos que invitan a bajar hasta el mismo suelo, y donde Diego canta ahora con todo el mal café imaginable. Si no son los Teksuo más despiadados, poco faltará. De superar la criba y terminar en sus setlists, preveo hostias como panes.

Cómo engaña ese prólogo de “Erased By Mistake”, que puede ser lo más cerca que Teksuo han estado del tan denostado nü-metal. Luego Luis reconduce con brío tras baterías y la banda transita hacia otra de esas escrituras ambivalentes, entregando aquí alguno de los momentos más desquiciados de todo el álbum. Estribillos agudísimos y un muy cuidado solo de David. Otro de los cortes que ha ido ganando un gran peso específico con el paso de las escuchas.

Mi problema con “Dogma”, si es que lo hay, es tan solo que no conecto con él del mismo modo en que lo hago con el otro tema en español del disco. Otro corte tranquilo, apoyado en baterías y ambientes electrónicos, con David disponiendo buenas líneas de guitarra aquí y allá. Pero al final, sea por lo escaso de su desarrollo, por mi propio estado de ánimo o cualquier otro motivo, lo cierto es que transito por ella nunca con desidia pero sí que a veces con una pequeña indiferencia.

Let (Me) Go” es otro medio tiempo cuidado, conciso, con la propia producción del álbum brillando igualmente en los entornos más cálidos como en los más quebradizos. Me agrada por esos matices atmosféricos, por lo sencillo pero funcional de su trazo, la clase de Diego tras el micro y el arrullo (también el tono) de las guitarras. Un corte que, de nuevo, sabe aludir a las fibras más sensibles y emocionales del oyente. Giro final al margen.

El cierre no podría resultar más satisfactorio. “Nothing Stays”, sin abandonar sus habituales colisiones tonales, deja cuidadas líneas vocales, de nuevo pequeños escarceos con el nü-metal más leve y algún que otro breakdown muy bien tirado. Me gusta cómo el solo de David rompe la tónica de ese agrio puente central. También la sensibilidad acústica con que afrontan la parte final de la composición. Un último corte que ni mucho menos es solo un corte más. Gran broche.

Si tuviera que definir este nuevo álbum de Teksuo con una sola palabra, esa sería “equilibrio”. Son muchas las influencias e ideas que manejan, pero todo resulta natural, orgánico incluso, de un modo en que los riffs que ayudan a construir esos trazos tan (a veces) discontinuos nunca opacan el protagonismo de las voces o la base rítmica. O viceversa. Metalcore, escarceos con el alternativo más mainstream o el (eternamente vilipendiado) nü-metal de los noventa, todo centrifuga en favor de unas canciones a veces con gancho, otras con pegada y alguna incluso con un profundo vértigo emocional. Entre todas construyen un trabajo, valga el tópico, donde la banda asturiana parece haber alcanzado la tan ansiada madurez musical. Gran disco.

Texto: David Naves

Reseña: Chaos Before Gea «Tiamat – Part II» (Autoproducción 2023)

Pues ya tenemos con nosotros la continuación de “Tiamat”, aquél Ep que los malagueños Chaos Before Gea editaran en junio de 2023 y del que dimos buena cuenta por aquí. Intervienen en esta continuación David Arroyo (batería, coros, guitarra), Raúl Muñoz (guitarras), Ismael Pérez (voces). Cuenta además la banda con la ayuda de José María Tornay (bajo, arreglos y guitarras adicionales) para cuatro temas grabados en los Wave Nation Studios de Ronda (Málaga) y que serían posteriormente masterizados por el propio Tornay. Adornado una vez más por el arte colorista de Víctor Doblado, este nuevo Ep vio la luz en octubre del pasado año.

Ishtar” arremete desde ritmos firmes pero apaciguados, rotos, o mejor dicho, alimentados por voces agrias y una cualidad casi atmosférica en lo que a melodías se refiere. Chaos Before Gea continúan con ese metal contemporáneo pero multidisciplinar, contribuyendo mediante discretos cambios de ritmo a mantener el foco en una interesante labor de composición. Porque el corte suena cohesionado a pesar de la amalgama de capas y colores que maneja. Ahí destaca por su mayor nerviosismo primero y por la explícita sequedad después un tronco central ágil y dinámico, que termina por destapar a los C.B.G. más técnicos. Inteligente arranque.

Atlantis”, en particular a través de sus primeras estrofas, me recuerda sobremanera a los británicos Architects. Y es que hay cierta pulsión cercana al mathcore más al uso, si bien toda vez esta alcanza su estribillo, es un metalcore más formal quien adquiere todo protagonismo. Sin ser un tena del todo plano, nunca lo son con esta gente, bien es cierto que encuentro menos recovecos que en el corte apertura. Quizá por ahí un resultado global más accesible. Quizá también por ello lo de su traslación al tan traído terreno del lyric video. Buenos detalles técnicos alumbran el camino hacia el puente central. Sorprende ahí ese deje casi circense, al más puro estilo Devin Townsend del magnífico “Deconstruction”. A buen seguro no faltará en sus directos.

Blasphemy” sorprende con esa deriva tan cercana al thrash de segunda mitad de los noventa como deudora del metalcore más retorcido. La primera personificada en los llamativos riffs del prólogo y la segunda en ese trazo retorcido, casi laberíntico, que la banda adopta más adelante. Poderoso doble juego vocal el que Chaos Before Gea plantean aquí. Y aunque la producción pierda por momentos el tan ansiado y necesario equilibrio, todo parece en su sitio cuando adoptan esa mayor pesadez camino del epílogo. Un corte breve, ni tan siquiera tres minutos y medio, pero una buena muestra de su buen ojo a la hora de combinar diferentes tonos e influencias.

Tiamat”, oferta más extensa del Ep, trae primero al frente un metal rocoso y pesado. De voces casi desesperadas y taimada base rítmica, culminado por guitarras que no dejarán de moverse por entornos nada amables. Superada esa gravedad inicial, un hábil crescendo nos conduce hacia un metal un tanto más convencional, lleno no obstante de voces igualmente agrias y soportado por una bien medida base rítmica. Fuerte protagonismo de Arroyo aquí, previo a un puente que destapa a los Chaos Before Gea más atmosféricos. Estupendo el solo que dibujan antes de su violento tronco central, en cierta rima con ese inconfundible metal técnico de los últimos álbumes de Cynic. Tras esa calma sobreviene como digo la tormenta, con la banda en su versión más arisca y nerviosa, conmutando sosiego por pura mala leche, mientras que para el cierre vuelve a adquirir protagonismo ese metal pesado y rocoso del prólogo. Puedo no comulgar del todo con ese fade out final pero en suma me parece una composición de altura.

Sé que suena a tópico pero los trabajos de esta gente ganan una barbaridad con las escuchas. Son muchos los recovecos por los que conducen sus composiciones y aunque se trate de ofertas algo rácanas en duración, pienso claro en “Blasphemy”, rara vez yerran el tiro. Fundamentalmente diversos a través de su particular visión del metal contemporáneo, inteligentes a la hora de plasmar sus influencias sobre el papel y hábiles a la hora de ejecutarlas en el estudio. La producción puede tener a ratos pequeños desequilibrios pero en líneas generales ayuda a elevar estas canciones. Junto con la primera entrega, una buena forma de acercarse al peculiar metal de los malagueños.

Texto: David Naves

Reseña: Chaos Before Gea «Tiamat» (Autoproducción 2023)

Grabado y mezclado durante el verano de 2022, “Tiamat” supone el regreso de los metaleros malagueños Chaos Before Gea. Banda que a día de escribirse estas líneas forman David Arroyo (batería, coros, guitarras adicionales), Hernán Jensen (bajo, guitarras), Raúl Muñoz (guitarras) e Ismael Pérez (voces). Este Ep que hoy nos presentan forma parte de un conjunto de cortes que habrán de ver la luz a lo largo del presente año. Los cuatro temas que componen el trabajo cuentan con voces adicionales de Adrián López, arreglos de José María Tornay y vinieron al mundo de la mano de José María Tornay en los Wave Nation Studios de doblado

. Finalmente, serían masterizados por Mika Jussila en los Finnvox Studios. Con artwork de Víctor Doblado, se pueden encontrar en su perfil de bandcamp.

Muy grandilocuente ese prólogo de una “Blue Skies (The Arrival)” que viene a potenciar el poso más melódico de Chaos Before Gea. Tras ese cuidado arranque emerge un corte cuidado en cuanto a técnica y llamativo en cuanto a estructuras. Aquí cobra vital importancia la diversa linea de batería que plantea Muñoz. Es un primer corte que flirtea con atmósferas e incluso cambios de ritmo que no desentonarían en un álbum de metal progresivo. Tampoco en uno de post-metal a lo Cult Of Luna, obviando eso sí el fuerte poso sludge de los suecos. Hay buenos solos y armonías repantigados en su tronco central y un cierre más pesado y rocoso. Corte más extenso de los cuatro y en muchos sentidos el más ambicioso y diverso.

En la más escueta “B.O.M.B.” explotan voces limpias y riffs más groovies para darle otra cara al Ep. El corte plantea un tan clásico como efectivo juego entre registros vocales, contraponiendo limpios y graves con total naturalidad. Hay breakdowns bien acentuados por una producción que les acerca al deathcore más descarnado y en líneas generales un poso más agrio que desprecia el mayor tecnicismo del tema previo en pos de un metal sensiblemente más rugoso. La forma en que confrontan su mayor gravedad con ciertas líneas de voz que casi parecen guiñar a Mastodon constituye uno de los fuertes de esta segunda entrega.

Eden’s Gamble” porta un prólogo elegante, acústico y literalmente tormentoso que cede el testigo más adelante a unos Chaos Before Gea que recuperan aquél pulso más técnico del tema de inicio. Trufado de buenos cambios tanto rítmicos como tonales, el corte viene en todo momento a apoyarse en la estupenda producción de Tornay, quien da la impresión ha entendido a las mil maravillas el tipo de propuesta que tenía ante sí. El tema resulta técnico sin apabullar, extremo sin rozar la impostura. Y mientras se suceden las voces más agrias, el buen trabajo en cuanto a melodías emerge como perfecto contrapunto. Hay cortes que crecen una barbaridad con las escuchas y creedme cuando os digo que este es uno de ellos.

Degradation” cierra este nuevo capítulo en la trayectoria de los costasoleños colisionando metalcore y death melódico sin olvidar el trazo ágil y el juego entre atmósferas. Porque me agrada cómo arranca vibrante para más tarde adoptar una oscuridad tan acentuada que casi se puede palpar. Ayuda de nuevo el inteligente uso de arreglos. Y mientras que los riffs en que apoyan las partes más vibrantes pueden resultar algo planos, de nuevo el buen trabajo melódico del combo sale a relucir de cara a lustrar esas partes más ennegrecidas, generando por puro contraste, alguna de mis partes favoritas de todo el Ep. Sirvió como carta de presentación del mismo y no me extraña.

Muchas y buenas ideas las que bullen dentro de los cuatro cortes que componen este más que interesante “Tiamat”. Amalgama de tendencias contemporáneas, sonido a la altura y un nivel técnico que convendría ser tenido en cuenta. Atentos ya a su continuación.
Texto: David Naves