El Daimon Tour 2024 protagonizado por Warcry da sus últimos coletazos en nuestros escenarios con la parada el próximo sábado 19 de octubre en la Santana 27 de Bilbao. Una fecha especial dada su cercanía a casa y que congregará a gran cantidad de asturianos y fans de la cortina norte del país.
Para calentar aún más el ambiente la formación edita un nuevo sencillo «Orfeo» en forma de videoclip con ilustraciones y guión de Miguel Feliu Ribes. El tema pertenece a su último álbum de estudio «Daimon» editado en 2022 y del que os dejamos nuestra reseña aquí.
Los violonchelistas finlandeses Apocalyptica incluye Bilbao en su gira mundial «Plays Metallica Vol. 2 Tour 2024» para continuar con el viaje iniciado en 1996 en su álbum debut en el que rendían tributo sinfónico a los titanes del heavy metal Metallica. La banda recalará en la Sala Santana 27 de la capital vizcaína el viernes 15 de noviembre como primera parada de su gira estatal que también les llevará el 18 de noviembre a La Riviera madrileña y el día 19 a la Sala Razzmatazz de Barcelona.
En palabras de su líder y fundador Eicca Toppinen, “es increíble pensar que después de todos estos años nuestro tributo a Metallica todavía llega poderosamente a la gente. Poder compartir con el público en directo nuestro amor por la música de Metallica es una experiencia absolutamente mágica. ¡Esta vez el show estará en el siguiente nivel y estamos ansiosos por volver a salir a la carretera y compartir la diversión con nuestros fans!”.
Tras debutar con un álbum homónimo hace ahora casi diez años, proseguir con “Full Moon In Scorpio” dos años más tarde y lanzar “Rise Of The Serpent” en 2018, ya tenemos aquí lo nuevo de los heavy / doom / stoner vascos The Wizards. La base rítmica de Baraka Boy al bajo y Dave O. Spare en baterías, las guitarras de George Dee y Phil The Pain y la voz de Ian Mason se encuentran detrás de los ocho temas de este “The Exit Garden” publicado por High Roller Records allá por el mes de marzo. Mezclado por Mario Gutiérrez y Alberto Macías en Slippery Studio para posteriormente pasar por las manos de Víctor García (Aathma, Toundra, Wormed…) en Ultramarinos Mastering y recibir el fino arte del Smoke Signals Studio para la portada.
“The Exit Garden” cumple con el doble propósito de dar nombre e inaugurar el cuarto de los bilbaínos. Y lo hace sin dejar una sola gota de inspiración en el tintero. Apoyada en un gran riff al que da lustre la fina y equilibrada mezcla de Macías y Gutiérrez, nos traslada inmediatamente a un tiempo donde el rock era la música orgánica por excelencia. No exenta de alardes, las teclas que adornan su prólogo sin ir más lejos, me recuerda a ratos a los mejores Electric Wizard. También a mis queridos Blood Ceremony, aunque sin ese cierto poso tendente a la psicodelia de los canadienses. Un primer corte trufado de largos desarrollos instrumentales, ideales para quienes disfruten del rock and roll en su vertiente más setentera y vibrante. ¿Pero cumple el álbum con las promesas que hace este primer corte?
Porque desde luego parece que la banda ha echado el resto en ese primer corte. Lo que no quita para que “Full Moon In Scorpio” se destape como la versión más negruzca y aguerrida de los vascos. El pesado riff del prólogo impone su ley y la banda acomete ahora un rock más apesadumbrado, que vira hacia el doom sin mayores complejos. El alucinado solo que adorna ese prólogo tiene una pegada innegable. Y mientras que Ian Mason declama ahora en tonos que le asemejan a un Danzig de sus primeros álbumes en solitario, el corte adolece quizá de un estribillo más redondo. De mayor gancho. Pero esta vuelve a ser otra pieza bien calibrada entre composición y puro derroche instrumental. Estupendo el solo que acomodan camino del epílogo. Por tópico que pueda llegar a sonar, la banda demuestra aquí un nivel en cuanto a ejecución que poco o nada tiene que envidiar a cualquier foráneo.
Pero que me aspen si “Oniros” no recuerda a unos Ghost de sus dos primeros álbumes. Es verdad, Mason no canta tan “para dentro” como acostumbraba entonces el bueno de Tobias Forge, pero realmente siente uno cierto influjo, en particular durante el prólogo y las distintas estrofas. En parte porque las influencias son, desde luego, comunes entre uno y otros. The Wizards marcan distancias, y pienso que hacen bien, en unos estribillos más cercanos a su sonido y no tanto a la banda sueca. El corte emerge finalmente para bien con el paso fangoso y marcado de su cuidado epílogo. Ni tan mal para tratarse de un single adelanto.
Lo que son las cosas, ”Holy Mountain Mind” me sigue pareciendo una elección más lógica para tal fin. Atravesada por el estribillo que más ha arraigado en mi subconsciente tras las sucesivas escuchas, representa una vuelta hacia la vertiente más trotona y directa del quinteto radicado en Bilbao. Qué duda cabe, mucho más facilona y previsible que el trío de ases con el que da inicio el disco, lo que no quita para que sea un tema con el que disfruto en buena medida. Con sus buenos cambios de ritmo, su equilibrada producción y algún que otro solo de mérito.
“Equinox Of Fire” no difiere en exceso de su inmediata predecesora, pero en cierto modo da la impresión de ser una oferta mucho más cerebral. Que da rienda suelta ya durante el cuidado prólogo a la cara solista más deslenguada del quinteto. De hecho la banda parece sintonizar ondas más chulescas ahora, plantando sus reales a medio camino entre el hard y el doom rock, con Mason en algunos de los tonos más altos de todo el redondo. Crepita el bajo de Baraka Boy durante las metódicas estrofas. Y aunque la banda da con un estribillo al que quizá eche en falta una pizca más de garra, bien está el solo de guitarra que ocupa el tronco central, así como el cambio de ritmo del epílogo.
“Questions” dará un pequeño respiro con ese prólogo con anclaje en tonos baladeros que viene a calmar los altos biorritmos en que se había movido el disco hasta ahora. Huelga decir, cuidado hasta el más mínimo detalle, con esas guitarras casi prístinas y el registro más liviano de Mason. Superada la barrera de los dos minutos, el corte redirige hacia un rock en franca rima con los momentos más vibrantes de “The Exit Garden” para, por puro contraste, generar alguno de mis momentos favoritos del disco. Por lo disfrutón que está Dave O. Spare en esas partes más intensas. Por el buen nivel técnico que vuelven a mostrar George & Phil. Y, finalmente, porque la banda encuentra, ahora sí, un estribillo redondo y memorable, con un leve deje melancólico nada impostado, que entra a la primera. El duelo solista previo al descosido epílogo viene a redondean otro de los grandes hallazgos de este cuarto disco. Estupenda.
“Crawling Knights” vuelve a poner calma en mitad de la tormenta. Inicio sosegado pero hábil, con esas guitarras en una clave que roza la psicodélica. Es el corte más extenso del álbum y se podría decir que la impresión es la de que la banda echa el resto. La progresión de sus estrofas camino de estribillos no podría estar más cuidada. La nostalgia que emana de su línea vocal, los buenos coros que acompañan a Mason, solidarios a los contrapuntos que emergen de las distintas líneas de guitarra. Y todo para confluir en un tronco central que lleva a The Wizards a ofrecer su cara más ardiente y disfrutona. Quienes se quejan, no sin motivos, de la falta de buenos solos de guitarra en el rock y metal actuales, gozarán del festín acometido aquí por George Dee y Phil The Pain, enfrascados en una serie de duelos de los que ya no se estilan. El epílogo, con vuelta a los sonidos tan tendidos del prólogo, finiquita el particular uróboro de los vascos. Magnífica.
“Dawn Of Another Life” y sus contornos tranquilos, apenas la tenue voz de Mason sobre un marcado colchón de teclas, al que más adelante se sumarán, aunque sea de manera tímida, ambas guitarras, finiquita lo nuevo de The Wizards con una cierta sensación de distinción. Elegante calma después de la tormenta. Después de todo, “It´s time for the dawn of another life” (Es la hora del amanecer de otra vida).
Los chicos tienen razones de sobra para estar satisfechos. Y quienes gusten del hard / heavy con trazas doom de inconfundible aroma clásico, motivos para celebrar. En un tiempo donde el metal camina de la mano del puro artificio, “The Exit Garden” propone una vuelta a los orígenes trazada con sumo cuidado pero ejecutada con la mayor de las libertades. Pocas cortapisas parece haberse puesto la banda a la hora de ejecutar los ocho cortes. Líneas de voz sentidas y con gancho y unos cuantos solos para el recuerdo. Riffs de mérito y una base rítmica que crepita y galopa desde el buen gusto, sin excesos ni manierismos. Un disco que me tiene enganchado desde hace semanas y al que bien haríais en pegar un par de escuchas. No salgáis luego con que nadie os avisó.
RafaYugueros (Warcry) sustituirá a Miguel «Pichi» Pérez en los próximos conciertos de Argion en Bilbao y Najera como acompañantes de Delalma.
El reciente paso por el quirófano de Pichi le obliga a descansar por lo que el propio batería se ha ocupado de traer a la formacion asturiana el mejor de los sustitutos posibles. Desde HeavyMetalBrigade deseamos la mejor y pronta recuperación de Pichi como nuestros mejores deseos para Yugueros en esta nueva empresa. Afortunados los que puedan vivir in situ esta particular circunstancia.
Con la fecha grabada a fuego, 22 de julio de 2023, emprendimos camino al BEC de la localidad bilbaína de Barakaldo para acudir a una nueva llamada de las huestes de “Eddie The Head”. Un Eddie que invadió la población vasca en forma de miles de camisetas con todos los múltiples diseños retratados del personaje más icónico dentro del heavy metal, exceptuando, como siempre algún despistado o repunante, que dieron la nota de color y discordante en las calles adyacentes al recinto, que rebosaban festividad local, mezclada por una marea de seguidores de la «doncella de hierro«, preparada para disfrutar de la última cita estatal de la gira «The Future Past Tour«.
Tanta festividad nos hizo perdernos la actuación de The Raven Age, que cuenta en sus filas con el hijo del propio Steve Harris, el cual ya nos tiene acostumbrados a dar una de cal y otra de arena escogiendo teloneros. Ya dentro de un abarrotado BEC, sufriendo un calor infernal, impropio de semejante instalación, con puntualidad inglesa, 20:55, comenzó el ya mítico “Doctor, Doctor” de UFO, encendiendo el recinto, seguido del también mítico tema de Vangelis y banda sonora de la película «BladeRunner«, para dar el pistoletazo de salida con la espectacular “Caught Somewhere In Time”. No sé si por la nostalgia del repertorio, las ganas de ver esta gira, pero más de uno y de dos, incluido un servidor, se le llenaban los ojos de lágrimas ante semejante momento. No fue menos emotivo “Stranger In A Stranger Land”, con la primera aparición de Eddie, haciéndonos viajar en el tiempo y disfrutar de dos temas poco habituales en los conciertos de los Maiden aún siendo imprescindibles dentro de su discografía.
Saludos correspondientes de Mr. Dickinson y momento “Senjutsu” con una muy coreada “The Writing On The Wall”, la dinámica “Days Of Future Past” y la no menos coreada “The Time Machine”, donde pudimos disfrutar de una ejecución sobresaliente, destacando el papel protagonista de Adrian Smith, sin desmerecer la labor de Dave Murray y un siempre exultante Janick Gers. Llega el momento de una de las sorpresas del setlist de esta gira, “The Prisoner”, la cual disfrutamos, pero todavía no acabo de comprender su inclusión y más, dejando fuera un temazo como “Deja Vu”. Cosas del señor Harris.
Breve discurso de Bruce y presentación del nuevo tema, “Death Of The Celts” con un fantástico paisaje de fondo en la pantalla trasera gigante y no menos fantásticas las partes instrumentales, que sirvieron a su vez de reposo para un Dickinson pletórico, el cual, volvería a encender a las masas con “Can I Play With Madness”, donde todos nos dejamos la garganta, al igual con “Heaven Can Wait”. Sonó atronador tanto en el estribillo como con ese “oh,oh,ooooh…” que no pudo ser más épico con el intenso duelo de disparos entre Eddie y Bruce, dejando uno de los momentos más memorables de la noche.
Y si, llegó el momento, 37 años sin ser tocada en directo, pero la espera mereció la pena, “Alexander The Great”. Descomunal, sublime, perfecta, todos los adjetivos que se quieran poner al que es uno de los mejores temas de la historia de Iron Maiden. Sin descanso ni tiempo de saborear lo vivido, “Fear Of The Dark” nos volvía a exprimir las gargantas con otro de esos temas que son imprescindibles. Esta canción es carne de directo, pese a quien le pese, a pesar de tener detractores (tiene que haber de todo), es innegable el tirón que tiene en directo, una apuesta a caballo ganador en toda regla, así quedo reflejado en un BEC totalmente entregado. Se acerca el fin de la noche, y otro indispensable, la homónima, único tema de la época Di’Anno al que se añadió un Eddie samurai batallando con un bromista Janick Gers. Breve descanso y vuelta al escenario para encarrilar el final del show con “Hell On Earth” cuya intro ha sido muy criticada por su duración, pero que sus melodías hacen que sea uno de los mejores cortes del “Senjutsu” y otra de las triunfadoras de la noche.
Traca final con “The Trooper” donde ya lo dimos todo junto a un Bruce desatado desde la pasarela y como colofón, viaje en el tiempo con el «delorean» con un celebradísimo “Wasted Years” que ponía un apoteósico final cerrando el círculo “Somewhere In Time”. Casi dos horas de actuación, donde cada uno individualmente se le quedan grabados distintos momentos, melodías de guitarra, la voz de Bruce, la entrega de Harris, el carisma de Nicko McBrain quedando el último, regalando sus baquetas y muñequeras. Muchos son los momentos que nos regala la legendaria banda inglesa encima del escenario, entremezclando presente y pasado, cuidando el mínimo detalle visual, por algo su sombra es tan alargada y nos hace abandonar el infernal recinto del BEC con la satisfacción de ver un grupo, que pese a su edad, sigue dejando bien alto el pabellón del heavy metal. Por muchos años más, UP THE IRONS!!!
Ya estamos esperando la siguiente…
Texto: José Miguel«LAGO« Fotos: Lago / Iron Maiden