La Asociación Cultural Vidiago Rock desvela los horarios de la XV + V edición del festival Vidiago Rock. El evento que tendrá lugar los próximos 3 y 4 de mayo en la localidad llanisca de Vidiago reparte así el tiempo entre las bandas participantes:
Viernes 3 de Mayo Apertura de puertas: 20:30 Horas – Ritmo Vudú: 21:00 Horas – Wet Cactus: 21:50 Horas – Capsula: 23:10 Horas – Misiva: 00:50 Horas
Nicotine Bubblegum presentará su primer larga duración en el festival, una obra grabada en los Breakdown Studios con producción de Nefta Vázquez en la que la formación avilesina lleva su sonido un paso adelante adentrándose en el metal experimental y progresivo. Su primer sencillo promocional «123«, cuenta con la colaboración a la voz de Gin Barbería (Absalem, Gemtonics).
Tras su retorno el pasado año tras 7 años desaparecidos del panorama musical astur el combo doom rock mierense Estramonio presentará en la Factoría Cultural su recién grabado nuevo EP.
Tras su brillante paso por el ovetense Kuivi PopUp el pasado verano, los renovados Blast Open retoman la actividad en vivo en el escenario de la factoría para continuar con la defensa en vivo del magnífico «Spitting Blood«, su último trabajo de estudio editado en el 2022 a través de Suspiria Records.
Entradas físicas anticipadas 8€ disponibles en el Bar Route 66 (Avilés). Precio especial para socios 5€, en taquilla 10€ y socios 7€. Apertura puertas a las 20 horas.
Nada menos que trece años ha tardado el trío de black metal madrileñobalear Yskelgroth en entregar la continuación de aquél “Unholy Primitive Nihilism” de 2010. Recordemos que ellos son Dave Rotten (Avulsed, Holycide, Putrevore…) en voces, su compañero en Decrapted Vicente Payá a la guitarra y Nexus 6 (ex-Nahemah, ex-The Heretic, TodoMal) en sintetizadores, guitarra y baterías. Con arte del venezolano John Quevedo Janssens (Paganizer, Ribspreader, Vile Hex, Disrupted…) “Bleeding Of The Hideous” ha visto la luz a través de Xtreem Music en CD y digital.
La inicial “The Morbid Earth” ahorra en introducciones y otras zarandajas para destapar, ya desde el primer instante, el consabido black death del trío. Con Rotten doblando unas voces en las que alternará registros, dibujando así un desempeño que le desliga de sus habituales tonos cavernarios. Es un corte bien armado, diverso pese a lo escaso de su desarrollo, poblado de detalles melódicos extraños y poco recurrentes y en el que la banda apenas dará descanso. Feroz incluso en la extraña y laberíntica ración solista de su tercio final. Ni un segundo que perder.
“Prone To Gobble Life” se desliga de esos acentos más death para profundizar en un black de tintes sinfónicos sobre los que Dave descerraja sus tonos más altos con total naturalidad. De construcción alterna, sus estrofas son un ir y venir de ritmos altos, rodeados por pequeñas islas de pura pesadez y maledicencia. La faceta solista resulta ahora más convencional, convergiendo de forma algo extraña con el corte que las integra y otorgándole una más que llamativa dualidad.
Tras la virulenta dupla inicial, “Omnicidal Ends” vendrá para reducir las altas pulsaciones este segundo álbum. Medio tiempo fuertemente sintetizado donde oigo ecos de bandas tan alejadas como Khonsu o incluso Progenie Terrestre Pura. Ello es en gran parte por el peso otorgado aquí a los sintes de Nexus 6 durante toda la grabación. Tema en gran medida pesado, asentado de manera firme sobre una casi casi monocromática gama riffera a la que atraviesan los Yskelgroth más furibundos.
Así las cosas, no sorprende que “Aeons Empty”, uno de los cortes más rácanos en lo que a duración se refiere, nos devuelva al trío en su faceta más agria y trotona. Corte que vendrá a beneficiarse de un bajo más presente en la mezcla final, dando cumplido sustento a una gama de riffs y melodías que me llevan a pensar, aunque sea a lo lejos, en los primeros Dissection. Marcadamente fría, acierta la banda a desprender una melancolía más acusada aquí, siempre con Rotten en su encarnación más aguda. Lo bueno si breve…
Otro corte igualmente fugaz en el reloj es este “Plagueridder” donde no obstante el trío construye una de las ofertas más laberínticas y retorcidas de todo este segundo disco. Como si la banda hubiese pretendido enlatar en menos de tres minutos todo su ideario, la composición irá desde su artificial arranque hasta una serie de caóticas idas y venidas que viven de hibridar, pienso que más bien que mal, black espasmódico con death arrastrado y serpenteante. De resultas de ello surge un trazo en ocasiones algo atropellado, descompensado incluso, pero de alguna manera nunca aburrido.
“Spasmic Extinction” elevará el tono mientras muestra una gama riffera que bien podría pasar por la más lograda de todas las presentes en este nuevo álbum. A la contra, una construcción más dinámica, tal vez más predecible, donde se cuelan algunos detalles ornamentales un tanto distraídos. Puente central al margen, corte eficaz a la hora de exhibir a los Yskelgroth más aguerridos y vitriólicos pero al que, tengo la impresión, se le podría haber exprimido algo más de jugo.
“Primal Expulsion”, que fuera la carta de presentación allá por el mes de febrero, tampoco ofrece muchas sorpresas. Sea como fuere acierta al recuperar aquél poso un tanto más melódico que la banda ofrecía en cortes como “Aeons Empty” y enfrentarlo al Rotten más bicéfalo de todo el álbum. Dos caras parece tener también el solo que adorna su tronco central. Que fuera el anticipo de este segundo trabajo me resulta una decisión acertada en cualquier caso.
“Riddance Of The Graves” parece arrimarse a proposiciones mucho más anquilosadas, secas y descarnadas. Nombres como Endstille, Antaeus o incluso Katharsis acuden a mi subconsciente mientras se suceden las escuchas de un penúltimo corte consagrado, en gran medida, a la cara más enfebrecida del trío, apenas rebajada en su perpendicular epílogo.
Y sin descabalgar de esa encarnación velocípeda y cruda, lo cierto es que la final “Path To Devourment” acierta a la hora de entregar un sonido más personal. En parte por los riffs que conforman sus estrofas pero también por los curiosos arreglos, su tan pesado como curioso tronco central y acabando por esa construcción rica por diversa. Un buen cierre.
Mucha diversidad para un álbum que apenas supera la media hora. Aglutinar influencias que van desde el black más descarnado hasta rozar (sin tocar) el más adornado y espacial, no parece empresa fácil. Que a pesar de ello el disco suene cohesivo, dinámico e incluso llamativo creo que habla muy bien del empeño que el trío ha puesto en estos nueve cortes. Que aunque aquí y allá encuentre ideas o trazos con los que no llegue a conectar del todo, en el fondo resultan anecdóticos dentro de un trabajo más que satisfactorio. Que no haya que esperar otros trece años por el tercero.
Parada en el ovetense Gong Galaxy Club del combo post black metal germano Downfall Of Gaia dentro de su tour estatal junto a los catalanes Syberia. La cita tendrá lugar el próximo sábado 27 de abril.
Los teutones presentarán su nuevo lanzamiento discográfico «Silhouettes Of Disgust» editado en el mes de marzo vía Metal Blade Records. Obra conceptual, su narrativa se centra en las historias de ocho personas diferentes, residentes de una metrópolis ficticia, cada una con sus propias preocupaciones y luchas como la soledad, la adicción, el miedo al mañana, la presión de la sociedad, el trabajo y cosas que muchos conocemos muy bien.
Por su parte Syberia llegarán a Asturias directamente de su reciente tour europeo e inmersos en la promoción de su último disco de estudio «Statement Of Death«, editado el año 2022 también a través del sello norteamericano Metal Blade Records.
“Black Rose”, es el quinto y nuevo trabajo instrumental del guitarrista cordobés José Rubio. Un álbum grabado, mezclado y masterizado por el propio músico en los Meigasound Studios, a excepción hecha de las baterías del ex SaratogaAndy C., que vinieron al mundo en los KV62 de la capital del estado. Junto al mencionado batería completan la nómina de participantes José Rubio Jr. también en baterías, Celso Grande y Zoraida Vidal en teclas y Galilea Rubio al bajo. El álbum vio la luz en noviembre del pasado 2023 vía Demons Records.
La elegante calma que inunda el prólogo de “Black Rose” bien podría funcionar como bienvenida de algún disco de power melódico al uso europeo. Me agrada el crescendo que Rubio plantea aquí. La calma que irrumpe tras el mentado prólogo y ese viraje hacia territorios shred a la vez más potentes y reconocibles. Buenos cambios de ritmo adornan la composición mientras el granadino desarrolla todo su buen hacer a las seis cuerdas. Siempre sin olvidarse de trazar un corte atractivo ya desde el papel. Y es que me agrada la forma en que conjuga las partes más reposadas con las más intensas. Soleando sin abusar y manejándose siempre en el territorio del buen gusto. Los fans del metal más convencional se verán igualmente recompensados como ese pulso más power que emerge en su tercio final. Surge ahí el Rubio más heróico, al tiempo que la producción echa el resto en lo que a pegada se refiere. Un gran arranque.
Pianos para la entrada casi misteriosa de “Ghost In The Shadow”. Rubio acompaña en rasgueos que me recuerdan al Alberto Cereijo más liviano al tiempo que construye un prólogo de nuevo elegante y distinguido. El ex WarCry quiebra después esa calma y reconduce hacia un hard / heavy tan firme como clásico. Por trazo, es verdad, no alcanza a sorprender en la forma en que lo hizo el tema título. No obstante, Rubio está más que inspirado a lo largo de la serie de solos que vendrá a disponer aquí. También en cuanto a riffs. Incluso se reserva pequeñas pausas cuyo leitmotiv no parece ser otro que el directo. Y sí, su faceta más puramente guitar hero inunda un tercio final que haría las delicias de todo buen fan de Vinnie Moore. Echo en falta que aquél tono mistérico del prólogo no regrese a la composición en algún momento pero con eso y con todo un corte que disfruto en buena medida.
“The Crow” presentó al disco en sociedad allá por el 31 de octubre. Es otro corte de arranque misterioso y apaciguado, que más tarde virará hacia un hard algo chulesco y que finalmente desarrolla al Rubio más versátil. Aquí cobrará vital importancia una producción que viene a acentuar la vertiente más abiertamente metálica de este “Black Rose”. O a ofrecer el debido apoyo a ese pulso más groove que va y viene a lo largo de la composición. Acierta Rubio aquí a la hora de conjugar los diversos tonos y colores. Y si bien este sigue siendo el disco de un guitarrista, es apreciable la forma en que ha entregado un corte que, aun en su naturaleza instrumental, resuena a esfuerzo colectivo. En gran parte por vivir de algo más que puros guitarrazos. De hecho hay aquí una estupenda línea de batería y un notable trabajo en cuanto a arreglos y producción. Otra de mis favoritas.
“Tears”, una vez más, arrancará desde la más pura calma. De hecho el prólogo, que irá yendo y viniendo a lo largo del corte, me ha recordado a El Altar Del Holocausto, por extraño que pueda parecer. El caso es que Rubio y al contrario que en cortes precedentes, construye desde esa calma una balada puede que menos sorprendente que otros cortes de este “Black Rose”, en gran parte por una duración, tres minutos y medio, algo escueta.
“Piece Of My Soul” rompe con los prólogos tranquilos y sosegados para ofrecer desde el primer segundo la cara más desenfadada y vibrante de un José Rubio que parece disfrutar como niño con juguetes nuevos al tiempo que evoca a los grandes próceres de las seis cuerdas. El riff que sitúa aquí el granadino puede ser fácilmente el más ganchero de todo el disco. Y si bien por construcción y salvo pequeños insertos del bajo Galilea Rubio, resulta menos laberíntica y algo más predecible que otras ofertas semejantes, lo cierto es que mentiría si dijese que no ha sido este el tema que más vueltas ha estado dando por mi cabeza los últimos días.
“The Jacket Over The Grave” parece imbuida del espíritu del mejor Gary Moore. Algo que ya de por sí sería excusa suficiente como para acercarse a esta penúltima entrega del disco. Y si bien Rubio ni es Moore ni lo pretende tampoco, que los paralelismos están ahí resulta, pienso, innegable. Conecto aquí con ese puente desnudo de toda base rítmica y la forma en que la composición irá reconduciendo hacia ese páramo más intenso y encendido del epílogo. Siempre sin traicionar el propio espíritu melancólico y desgastado que el corte arrastra desde el prólogo y logrando por ahí erigirse como otro de los grandes triunfos de este nuevo trabajo.
“Zero”, corte final de “Black Rose” y a la vez entrega más extensa del álbum, diez minutos de nada, se construye desde un prólogo a ratos laberíntico donde la influencia de un tal John Petrucci resulta más que evidente. Quizá no tanta la de los propios Dream Theater o ni siquiera Liquid Tension Experiment, sino más bien los propios discos en solitario del nacido en Kings Park. Hay una fabulosa línea de batería sobre la cual Rubio desarrollará su vertiente más abiertamente progresiva, sin olvidar ni la intensidad del metal más directo ni los arreglos del más pomposo. Más adelante el corte vendrá a recorrer por terrenos más decididamente heavies, a un tiempo derrochando solos de calidad y al otro dejando espacio para el brillo del resto de músicos implicados en la grabación. Hay algo del Vai más loco en la serie de solos que finiquita al puente, seguida por un Rubio que recupera su faceta más shred, y cerrada por las teclas más teatrales del disco. Y mientras que el epílogo nos devuelve al Rubio más a la Petrucci, no puedo evitar pensar que difícilmente te harás con un corte como este en una primera escucha. Exige, sin imponer, toda nuestra atención. Y la recompensa con un trazo ágil, unas ejecuciones a gran nivel y una factura difícilmente reprochable. Un gran cierre.
Para quienes tenemos el talento musical de un zapato, la tarea de composición de obras como esta vive rodeada de una cierta intangibilidad. De misterio incluso. Rubio ha trazado un álbum hábil a la hora de deslizar sus muchas (y pienso que evidentes) influencias sin que estas alcancen nunca a emborronar unas composiciones donde sigue muy presente la personalidad, a tenor de lo oído más diversa que nunca, del músico granadino. De hecho músicos y fans más avezados en guitarristas de todo pelaje que servidor a buen seguro descifrarán muchos nombres más allá de los recurrentes Vai, Satriani, los dos Moore o Petrucci que han acudido prestos a mi subconsciente a través de las distintas escuchas a este más que interesante “Black Rose”. Como digo diverso y a la vez coherente. Bien adornado, mejor producido y cuya mayor pega, para muchos, será su propia naturaleza instrumental. Al resto, buena caza.
Tener todo un festival internacional de la cerveza artesana a escasos diez minutos de tren ya sería sobrado aliciente para poner rumbo a La Felguera. Si además la jornada cuenta con la participación de gente como The Black Panthys Party, Endernity o Saratoga y además el clima primaveral acompaña, qué menos que dejarse caer por allí.
Mucha, mucha, mucha gente en el FICAL cuando son alrededor de las ocho de la tarde. Una vez hecha la inspección de rigor, la obligada composición de lugar, al evento parece no faltarle de nada. Numerosos bancos y mesas, food trucks, dos escenarios y, claro, multitud de puestos donde degustar cañas, pintas y lo que se terciara.
Centrándonos en lo musical, puede que The Black Panthys Party no entren del todo en el tipo de música que acostumbramos a tratar de este medio. ¿Nos aburrimos con ellos? Desde luego que no. Su forma de entender el punk no podría ser más clásica, pero obedecen a una raíz crítica que rezuma sarcasmo, ironía y finos juegos de palabras. El “buenas noches, Fitur” con que nos recibieron, pienso, les define y les resume.
Había gente de casi todas las edades frente a ellos. Y mientras mantenían a la familia real en el centro de la diana, sin cuidado alguno por lo que puedan pensar fiscalía y demás instituciones del estado y mientras la cerveza seguía abriéndose camino por cientos de gaznates, nos divirtieron con su peculiar modo de interpretar el tiempo que nos ha tocado vivir.
Los madrileños Endernity no lo iban a tener tan fácil. Y fíjate que son una banda que teníamos ganas de ver. Sus dos álbumes de estudio, el debut “Disrupted Innocence” y su continuación del año pasado “Flesh And Bone Of Humanity” pasaron con buena nota por esta web, revelando a una banda con una personalidad muy marcada y las ideas bien claras.
Pero nada más bajar del tren y llegar al recinto, pude ver en la prueba de sonido que acudían a la cita langreana sin Juan Carlos Fernández “Litos”, bajista del cuarteto, por lo que nos las tendríamos que ver con una banda en formato trío y líneas de bajo disparadas.
Como disparada era la intro “Handful Of Dust” a eso de las diez y media, para inmediatamente dar paso a “Goddess Ishtar” y enfrascarse en una auténtica batalla contra los elementos. Primero, un público ajeno que en gran medida no te conoce. Segundo la comentada falta de “Litos”. Y tercero, una infección de garganta que afectó a su guitarra y vocalista Manu. Pero a pesar de todo ello no percibí que el sonido fuera malo del todo. Sin solución de continuidad enlazan con “The Dream Is Over” del debut y, a fin de cuentas, uno vislumbra una versión cuanto menos notable del ocasional trío.
No quiso el propio Manu, claro, olvidarse de la ausencia de su cuatro cuerdas y de hecho comentó que la falta se debía a un hecho luctuoso ocurrido en su entorno más cercano, por lo que no queríamos dejar pasar la oportunidad de mandarle desde aquí todo nuestro afecto acompañado del mayor de los abrazos.
Pero la vida sigue y el metal con ella. Manu aseguró que se dejarían la piel por su compañero y a buen seguro y dentro de lo difícil que a buen seguro era para ellos, supieron sacar adelante buenos temas como ese “Revenge” con un tremendo GoG a los parches. También una “Ignorance Celebration” que, aseguraron, centra sus miras en todos esos charlatanes que surgieron a rebufo de la terrible pandemia del COVID. Malditos sean todos y cada uno de ellos.
Insistió varias veces el frontman con aquello de seguir a la banda en redes. Es el signo de los tiempos, con el formato físico claudicando ante el streaming, nuestro nuevo dios. Rodri cambia su Strato por una Telecaster y el trío se mete de lleno en un repaso por su notable debut. Ahí destacó “Infinite Hell”, con Manu peleando como un titán contra su infección de garganta, y una “You Wont Bring Me Down” que, dadas las circunstancias, sonó a pura reivindicación por su parte.
Apuntada inicialmente en el setlist la balada “I Dream That I Can Fly” terminaría cayéndose del mismo. Los problemas de voz de Manu. Endernity nos dejaron en cambio la más vacilona “Bite Me” primero, un pequeño solo de batería después y finalmente las debidas y obligadas presentaciones. El mayor nervio de “In The Name Of God” despidió una cita llena de contratiempos. Endernity pelearon contra viento y marea, sabiendo hacerse grandes frente a la adversidad. Queda por tanto el deseo de verles al completo y en plenas facultades en el futuro. Que no duden les recibiremos con los brazos abiertos.
Mucha expectación para la enésima venida de los también madrileños Saratoga a tierras asturianas, que pese a lo reciente de su última visita, aquella en el Teatro El Llar de Corvera allá por octubre del pasado año, concitó a un gran número de seguidores frente al escenario grande del FICAL.
Pero lo cierto es que irrumpen con “A Morir”, no sin antes un pequeño paso en falso, y la banda no parece estar del todo cómoda. De hecho el sonido, en líneas generales, fue peor que en anteriores citas. Desde abajo dio la impresión de que el problema estaba en los monitores pero no son más que cábalas. De ello tal vez el que viéramos a Tete en una versión algo más diésel, reservándose en el tramo inicial del set para ya bien entrada la noche ser el frontman de siempre.
En honor a la verdad y aunque ya digo que el sonido era mejorable, la gente se lo pasó en grande. De clásico en clásico y tiro porque me toca. “Mi Ciudad” pero muy especialmente “Maldito Corazón”, con un poderoso Arnau a los parches, fueron encauzando para bien la más reciente (seguro que no última) venida de Saratoga a Asturias. Mención igualmente a Jero. Su último paso por la región había levantado ciertas dudas pero el sábado y aún a pesar de los inconvenientes, pareció volver a su mejor versión.
Preguntó Tete cómo teníamos nuestras gargantas. Si dispuestas para gritar o prestas únicamente para ingerir cerveza. Lo cierto es que enfrascados como están en esa gira treinta aniversario con un set que repasa lo mejor de su discografía, pocos fueron los temas de la época del pinteño que nos dejaron. Precisamente por ahí “No Sufriré Jamás por Ti” parece haber caído de pie entre los suyos.
Del mismo modo muy bien recibida “Ángel De Barro” y sorprendente “Las Puertas Del Cielo” por cómo entregó los coros más rotos y oscuros que le hemos escuchado a Niko Del Hierro en mucho tiempo. Tete, por su parte, no se olvidó de sus habituales juegos con la audiencia. Tampoco de su ya clásica bajada al foso durante “Resurrección”. Y, cosas de haberles visto tres veces en menos de un año, el cambio de pie de micro revela que está por venir la calma de “Si Amaneciera”, con un mar de móviles iluminando FICAL.
“Como El Viento” puso una vez más la nota más power del veterano y curtido cuarteto para finalizar un set donde Saratoga se las vieron y desearon contra no pocas circunstancias adversas. Fue, claro, apenas un pequeño parón antes de los acostumbrados bises. Que sorprenden con la inclusión de “Mi Venganza” del “Morir En El Bien, Vivir En El Mal”, que anticiparía a las más predecibles “Vientos De Guerra” y “Perro Traidor”.
Desde luego no fue una mala versión de la banda pero sí es cierto que les hemos visto con mejor sonido en citas recientes. ¿Nos gustaron? Sí. No deja de ser un set construido a base de canciones que son auténticos himnos para una nutrida base de fans del heavy metal en la lengua de Cervantes. Pero regrabaciones al margen, son seis años ya sin nuevo material de estudio y al set no le faltan himnos pero quizá si algo de frescura.
Así las cosas, cansados pero contentos, aún nos quedó algo de gasolina en el tanque para disfrutar un rato de Me Fritos And The Gimme Cheetos y su punk de versiones improbables, que convertirían FICAL en una auténtica fiesta. Divertidos. Es cierto que toda vez se apaga el efecto sorpresa, el oyente más casual (es mi caso) echa en falta algo más. Aunque no termino muy bien de saber el qué. En cualquier caso ya digo que quienes se quedaron tras el bolo de Saratoga disfrutaron de lo lindo con los asturianos.
Pero a nosotros nos llegó la hora de recoger. Como calentamiento a los festivales que están por venir disfrutamos enormemente de la última edición del FICAL. En buena compañía, como siempre, con una organización que puso de su parte de cara a la redacción de esta crónica y en un marco que, por cercanía, nos trae tantísimos recuerdos del añorado Derrame Rock. Por muchos años.
Apenas 6 meses después de su paso por el TeatroEl Llar de Corvera, Saratoga regresa a los escenarios asturianos como cabeza de cartel de la próxima edición del FICAL, el Festival Internacional de Cerveza Artesano de Llangréu que tendrá lugar del 12 al 14 de abril.
La cita de carácter gratuito con la banda madrileña será en la medianoche del sábado 13 de abril en la habitual ubicación del evento, las instalaciones de la Pinacoteca Eduardo Úrculo situada en la calle La Unión número 31 de Langreo. El resto de la oferta musical estará compuesta por la banda tributo a Black SabbathRat Sabbath, Flashback, La Mørgue, Los Berrones, Misiva, Soulvattore Di Groove, Pablo Valdés, Malvís, Endernity, The Black Panthys Party y Me Fritos And The Gimme Cheetos con el siguiente reparto de horarios:
Viernes 12 de abril 20:00 h. RAT SABBATH (Escenariu Roces) 21:00 h. FLASHBACK (Escenariu Roces) 22:30 h. LA MøRGUE (Escenariu Principal) 00:00 h. LOS BERRONES (Escenariu Principal) 1:30 h. MISIVA (Escenariu Principal) 3:00 h. SOULVATTORE DI GROOVE (Escenariu Principal)
Sábado 13 de Abril 19:00 h. MALVÍS (Escenariu Roces) 20:30 h. THE BLACK PHANTYS PARTY (Escenariu Roces) 22:30 h. ENDERNITY (Escenariu Principal) 00:00 h. SARATOGA (Escenariu Principal) 1:30 h. ME FRITOS AND THE GIMME CHEETOS (Escenariu Principal) 3:00 h. SOULVATTORE DI GROOVE (Escenariu Principal)
Domingo 14 de abril 13:30 h. PABLO VALDÉS TRÍO (Escenariu Roces)