Las jornadas “Música En Rede, Alcuentru Profesional” organizadas por Asturies Cultura en Rede arrancaban el pasado 8 de abril con Blues & Decker como protagonistas. El epicentro del ciclo tenía lugar en el Teatro de la Universidad Laboral y para allí que nos fuimos para degustar un pequeño anticipo en forma de showcase del que será el próximo disco de la banda gijonesa.
Previa charla pre concierto con Dani Sevillano, encargado del sonido del evento, tomamos posición frente al amplio escenario para catar las canciones que formarán del EP «II:Return«. Cinco temas que ahondan en la versión más rockera del cuarteto y que verá la luz en formato digital este mes de abril. Habrá que esperar a final de año para la llegada del quinto lanzamiento discográfico de la banda. En formato vinilo vía Jaus Records y bajo el título «Decker«, la cara B contendrá las composiciones incluidas en el EP.
Ante un centenar de privilegiados arrancaron la presentación con lo que intuyo «Shame On You«, título que no confirmo totalmente ante la ausencia de setlist ni presentación por parte de Gus Pérez. Tal y como prometían ofrecen una versión más enérgica y agresiva de su primigenia apuesta musical para mostrarse perfectamente empastados, no vamos a presentar a estas alturas a Guzmán Lanza ni la intachable base rítmica que forman Kike Cuetos y Diego Reyes. Nadie diría que su última actuación databa de un lejano 23 de diciembre del 2022.
Gus Pérez, que haría doblete a continuación como guitarra en The Soulers, comentaría socarronamente lo que se suda al retomar el rock y regresar a donde se pertenece. Fueron 35 minutos tan disfrutables como efímeros, abrazando su característica narrativa bluesmen y la potencia guitarrística de la dupla Lanza / Pérez. Cinco temas nuevos con una pinta genial en esta primera escucha más «When You Leave» de su disco «From The Men We Are» de 2016 como colofón a la velada.
En Ovni Estudio con Dani Sevillano al mando de la nave continúa la gestación de una nueva obra que si no hay novedades podremos degustar en el escenario del festival Unirock allá por el mes de agosto. Long live the blues, nos vemos en Puerto de Vega.
Con nuevo disco en el zurrón el power trio vigués Zålomon Grass regresa a los escenarios asturianos tras su paso en el 2024 por la Factoría Cultural avilesina (crónica). La presentación de «Trouble In Time» tendrá lugar el viernes 9 de mayo en el gijonés Bola 8 como nueva ubicación tras el fin de la programación en el Tizón Sound debido al inesperado fallecimiento de su propietario.
Compuesto, arreglado y producido por la propia banda, la grabación del álbum se ha llevado a cabo en los Guitartown Recording Studios de Muriedas (Cantabria) y en Rodd Studios (Vigo) con Hendrik Röver (Guitartown) y David Rodd (Rodd Studios) a los mandos respectivamente. Cuenta con las colaboraciones de Iñigo Bregel que aportó el Hammond en «A Thing Of The Youth«, Ramón Figueira «Figui«, armónica en «Bad Combination» y Alfonso García «Eski«, congas en «Across 110th Street«. Editado el pasado 10 de marzo en formato digital y CD, en vinilo verá la luz próximamente vía Discos Macarras.
Trece años después del lanzamiento de «PLAY IT HARD, PLAY IT LOUD!» el trio ovetense Alto Volto estrena mañana su cuarto álbum de estudio que llevará por título «Luna Negra«.
Anticipado con la publicación de 4 sencillos en los últimos meses, «Atontado«, «Maldita Mi Suerte«, «Veneno» y «Hey, Hey!!«, el nuevo trabajo cuenta con portada de Ossobüko Studio y la distribución de Ataque!. Acompañará al lanzamiento el estreno del videoclip realizado por Titi Muñoz de su próximo sencillo promocional «Habitaciones Frías«.
Parada asturiana del tour de Susan Santos en defensa de “Sonora”, último álbum de la guitarra y voz de origen extremeño. Acompañada de José Vera al bajo y Javi Planelles en baterías y con el cartel de todo vendido en la puerta, nos acercamos a La Factoría con intención de comprobar, de primera mano, cuanto hay de verdad en el título de “la mejor blueswoman de España” que muchos le otorgan.
Pasan siete de las nueve cuando el trío irrumpe en el escenario de La Factoría. Su puesta en escena se resume a lo elemental, más allá del diminuto peluche que adorna el bombo de Planelles o el pequeño cactus que ilumina el ampli de Santos. De hecho el arranque mismo del set no podría ser más tendido, con el trío tomándole el pulso al público astur. El suyo sería el ya clásico concierto de menos a más, pero con Santos sentando cátedra con su Telecaster verde ya desde los primeros compases. Muy segura en sus evoluciones al tiempo que atacaba, sin púa, buenos solos como el que dibuja en “Have Mercy”. Vera y Planelles llevaban el peso de la base rítmica y ayudaban con los coros, si bien en esta primera parte del set costaba oír sus voces con claridad.
No así a Susan Santos. La extremeña demostró un más que óptimo estado de forma en lo que a voz se refiere. La banda se permitió el lujo incluso de enlazar temas en un comienzo que pintaba a fulgurante. De resultas de ello, el público demostró estar ya muy por la labor en un corte como “What I Want”, arranque de clase por parte del trío, no falto tampoco de gancho. Para “Rattlesnake” abandona su Telecaster verde y echa mano del slide. Blues rock seminal y pegadizo. Bailable incluso, con Vera disfrutando y de qué manera desde su bajo de cinco cuerdas. Del mismo modo, riffs como el de “In Trouble” son capaces de llevar en volandas a cualquiera, mientras que la banda acierta a conjugar el mayor brío de “Hot Rod Lady”, uno de los cortes con más gancho de ese estupendo “Sonora” del pasado año.
Pero si tuviera que elegir una favorita dentro de su última obra de estudio, esa podría ser “So Long”, un prodigio de feeling, atravesada en su versión en vivo por una de las mejores interpretaciones de Susan Santos en lo que a voz se refiere. Una gran versión del trío en esta parte central del set, que rematan con “Call Me Tonight”. Aquí la pacense había preguntado cómo estábamos de palmas. Lo remarcable de todos modos es cómo el trío sabe conjugar el blues rock de toda la vida, entregando cortes a rezumar de clase pero también de gancho e incluso carisma.
Santos regresaría a su Telecaster verde para enfrentar el mayor brío de “Voodoo Wheels”, uno de los cortes más vivarachos de todo el set. Brilló aquí la pacense en el solo de guitarra. También Vera desde su cinco cuerdas en apoyo de este. La banda se permitiría incluso su particular baño de masas, bajando a interpretar entre la gente, rodillas en tierra, una pequeña jam. Amplias sonrisas en banda y público aquí. Llegarían después los habituales agradecimientos por parte de Santos y un bis, que no fue otro que “Let It Ride”, el corte que cierra ese “Sonora” de 2024.
Alrededor de hora y veinte del mejor blues rock. Un trío en gran forma y si bien un sonido que no fue del todo redondo, una verdadera avalancha de feeling y buen gusto. Hay quien ya otorga a Susan Santos el título de “mejor blueswoman de España” y, a tenor de lo visto el viernes, no seré yo quien les quite razones. Un gusto como siempre ver el cartel de todo vendido y un placer la buena compañía de la que se disfrutó antes, durante y después del show. Esos habituales que nunca fallan. Mandar por tanto un abrazo a todos ellos, también un agradecimiento a la buena gente de La Factoría por todas las facilidades y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Segunda parada de la semana del blues rock en Asturias. Tras el éxito de Susan Santos en la Factoría Cultural avilesina llega el turno de la belga Ghalia Volt con parada en la Sala Acapulco de Gijón.
Cantante, guitarrista y baterista y compositora, ha publicado cinco álbumes desde 2016 alcanzando el tercer en la Billboard Top Blues Albums. Acompañada por Jay Stiles y Daniel Pérez, el trio se presenta en Asturias en el curioso formato guitarra, teclados y batería para presentar su última obra de estudio «Shout Sister Out» editada a través de Ruf Records en el 2023.
Noche de contrastes la que propuso la sala Tizón Sound para el pasado sábado con las descargas de Diañu Blues y Secta. Dos maneras bien diferentes de entender la música para una jornada que dejaría una más que notable venta de entradas y la sensación de que ambas formaciones atraviesan un momento más que dulce.
Y si bien la música de Diañu Blues, que el trío inaugura a eso de las nueve de la noche, puede quedar algo fuera de nuestros márgenes, ese blues casi siempre brioso y atractivo supo enganchar con el público del Tizón. Con el zurdo Bronco en baterías, a quien conocemos de sus andanzas con Malverde o The Magus, el combo dispone letras en asturianu para una de esas vetas que quedaban por abrir. Después de todo, quién le dice que no a una Gibson SG de color rojo.
Riada de versiones de, entre otros, gente como John Mayall (“Messin’ With The Kid”) y la mutación en cuarteto con la entrada del “mejor bluesman del delta del Navia, Javi Silva” al saxo. Su irrupción, obvio, otorga una mayor dimensión a la banda. Y siempre y cuando el sonido acompañó, que a ratos no sería el caso, pudimos disfrutar de una más que agradable y atractiva propuesta. “Mery Had A Little Lamb”, original de un tal Stevie Ray Vaughan, deja un gran solo de Pablo Nogueiro con el pie al wah. Y mientras que “Problemes”, versión “en élfico” de Muddy Waters, nos devuelve el formato trío, Diañu Blues hicieron evidente que estaban disfrutando de lo lindo.
En la segunda turné de Silva por el escenario del Tizón lo cierto es que, como digo, costaba oír su saxo con claridad, lo que no impidió que la gente en las primeras filas jalease al momentáneo cuarteto. Por ahí quedó una “Un Puquñín” (“Just A Little Bit”) que se revelaría como uno de los cortes con más gancho de todo el set. “El Pelu”, ahora sin Silva, resultó en uno de sus temas más briosos. Ya digo que el tipo de música que hacen bordea la que os solemos traer a estas líneas pero mentiríamos si dijéramos que no los disfrutamos. “Viaxeru”, que entrega una versión más arrastrada y, claro, bluesera de los Diañu Blues, acabaría siendo una de mis favoritas de la noche. “Don’t Lie To Me”, original del guitarrista y cantante estadounidense Albert King, muta en “Nun Me Mientas” y dispara palmas entre la gente. La banda encarrila el final en formato trío y entrega, ahora sí en su idioma original, “Hound Dog” de aquél al que vinieron en llamar “el rey del rock”. Divertidos.
Secta siguen imparables desde la edición de su segundo álbum “Panzer” (reseña) en 2024. El quinteto convenció a su paso por Tizón Sound con la fuerza arrolladora a la que nos tienen acostumbrados. Y eso que el inicio del set no puede ser más tranquilo. “Caliente”, de ese último trabajo, procura una apaciguada (pero con gancho) entrada al set. Su puesta en escena, como viene siendo habitual, se reduce a lo básico, al punto de que lo que más nos sorprendió fue la camiseta de Pantera de Ger Gilsanz, guitarra solista del quinteto.
En la más vivaracha “El Herrero” ya vemos que a Michael Arthur Long, volcánico frontman del quinteto, se le queda muy pequeño un escenario como este. Subido a la pequeña barandilla y agarrado al techo, busca con ímpetu la respuesta del público mientras Ger deja ya muestras de su pericia con la SG. “Fuera De Control” haría honor a su nombre. Y es que, en lo que sería una de las constantes durante toda la descarga, Secta se transformaron en una versión mucho más trepidante que su encarnación de estudio. El público coreó estribillos aquí y la banda enlazó con una “Todo o Nada” que procuró un hard rock quizá más liviano pero a buen seguro más vacilón.
El Tizón disfrutaba ya de lo lindo cuando Secta ataca “C’mon”, rebautizada por nuestro compañero Miguel Rubio como “Ramón, Ramón”. “Harto De Ti” da con el vocalista de rodillas en el suelo. El quinteto se aclimató como pudo al coqueto escenario del Tizón y sonó tan seguro como siempre, con esos imprescindibles coros de Juan Pablo Cotera (guitarra), Pablo Pravia (batería) y Pelayo Vázquez (bajo). “Oveja Negra”, encuadrada en el mismo corazón del set, rebaja pulsaciones y procura algo de resuello a la banda.
Oxígeno bien aprovechado, pues “Dame Tu Miel” casi multiplica en intensidad a su encarnación original, con un Pravia desatado tras los parches. Mucho movimiento en las primeras filas, lo que acaba derivando en que sea el propio Michael Arthur Long quien se dé su primer baño de masas de la noche. Disfruté en gran medida de “La Casa Del Blues”, una de mis favoritas del par de álbumes que han alcanzado a editar, y que ofrece al Ger más efervescente de la jornada. La también voz de Drunken Buddha arranca “No Quiero Llorar” a puro desgarro, levantando la ovación de la gente. Uno de los cortes más distintivos del set que vendría a contrastar con la más desvergonzada “Plan B”, con Gilsanz y Arthur Long perdidos entre el público. Sin inalámbricos que valgan. Es solo rock and roll pero me gusta, que decía aquél.
Pravia propulsa a la banda con no poco brío en “Dulce Dinamita”, una de las más celebradas en la noche del sábado, mientras que “Panzer” se inicia no sin que el frontman mande un recuerdo al recientemente desaparecido Charlie Günner, quien fuera voz de los inolvidables The Punishers. Nos esperaba un final de aúpa. Primero por el solazo que Ger Gilsanz, rodillas a tierra, dibuja para “Electroshock” y segundo por ese “Nada Nos Va A Parar” que tanto y tan bien resume su propia idiosincrasia como banda. Arthur Long subido en la barra, Gilsanz entre el público y ambos integrantes fundiéndose durante la catarsis final. De nuevo una de las cosas más divertidas que uno puede hacer vestido. Y es que a fin de cuentas, el tipo de música que hacen podrá gustar más o menos pero estos chicos, y hasta que se demuestre lo contrario, siempre cumplen. Su techo no sabemos donde está, pero de que saben bajar al barro y divertirse en él no nos cabe la menor duda.
Así pues otra agradable sesión doble con dos propuestas tan diferentes como complementarias. Qué mejor plan para una noche de sábado. Confiemos en que algunos sepan darse cuenta de lo que tenemos delante de nuestras propias narices antes de que sea demasiado tarde. En cualquier caso mandar un saludo a ambas formaciones, un gran abrazo a la más que afable compañía y ya saben: nos vemos en el siguiente.
El pasado sábado 18 de enero tenía lugar en Gijón el concierto solidario organizado por la asociación cultural motera Magaya Astur para apoyar la labor de la Fundación FAST España, dedicada a la investigación para la cura del Síndrome de Angelman. Una cita que no quisimos perdernos, primero por colaborar con la causa principal y segundo por el gran plantel de músicos que harían aparición en el renovado escenario de la Sala Acapulco en el estreno de un nuevo juego de luces.
Bajo el paraguas de El Trio Calavera, A3Live y MBolas pasaron por las tablas nombres que no necesitan presentación. Borja García, Wilón De Calle, Antón Ceballos, Ángel Miguel, Alejandro Blanco, Diego Reyes o Kike Planelles entre otros, además de las colaboraciones de Roberto Castro y Pablo García. Una pena que la agenda evitara contar con la presencia de Rafa Kas, Andrés Arias y finalmente Sam Rodríguez, pero la velada cumplió tanto en convocatoria como en deleite musical.
Pedro López, presidente de Fast España y Batu Duarte por parte de Magaya Astur serían los encargados de darnos la bienvenida. Agradecimientos de ambos y una concisa explicación del síndrome por parte de Pedro López serían la antesala a la primera loactuación de la noche. Un Trio Calavera que contaría en esta ocasión con Antón Ceballos al bajo en lugar de Diego Motta para dar repaso a un buen puñado de clásicos del blues rock de los 60 y 70’s.
«Whipping Post» de The Allman BrothersBand deja patente el nivel técnico que atesora el trio pero es «Whole Lotta Rosie» la que enciende la mecha en la Acapulco con la presencia de Pablo García (Warcry) sobre las tablas. Los hachas unen fuerzas y demuestran su talento para disfrute del personal en una versión bluesy del himno de los australianos AC/DC. Apenas 60 minutos tan fugaces como disfrutables que coronarían con una extensa «Surfin’ Bird» para un inmejorable arranque de velada.
Y es que ya libres de las ataduras horarias que se sufrían en la Acapulco, el cambio de enseres se mostró igualmente ágil para dar paso a A3 Rock, proyecto en el que Ángel Miguel, Alejandro Blanco y Antón Ceballos, muy meritorio el doblete que se marcó el espigado bajista, ofrecen una gran selección de canciones de los años 80. No dejaron de sonar temas de Queen, The Police, Roy Orbison, Survivor o The Rolling Stones, todos reconocibles desde los primeros acordes y que mantuvieron la fiesta en altas cotas de conexión con una parroquia muy por la labor. Debido a una faringitis, esta noche Ángel Miguel cedía el testigo a la voz a un Alejandro Blanco más que solvente tras su batería mientras el también líder de The Travelers demostraba su carisma a la guitarra. Punto álgido de su actuación sería el paso por el escenario de Borja y Pablo García en otro momento impagable para los que disfrutamos con el talento que alberga esta tierrina nuestra llamada Asturias.
Llegaba el turno para una nueva alineación de Mbolas, formato cuarteto en el que pudimos distinguir a Diego Reyes (Blues & Decker) a la batería, Kike Planelles (Roza, Pájaros En La Cabeza) a la guitarra, Elías Llano a la voz y Jónatan Merchán al bajo. Con una propuesta más hard rockera que sus predecesores sufrieron el peor sonido de la noche al menos desde mi posición ya que por momentos costaba distinguir la voz de Elías en la mezcla final. Ajenos a ello pusieron mucho de su parte por agradar y mantener una fiesta que ya se adentraba en la madrugada gracias a temas de Status Quo o AC/DC. Como no, contaron con la aparición de Pablo García en su set y de Roberto Castro, con pasado en la formación, para el himno motero por antonomasia, un «Born To Be Wild» en el que intercalaron un pedazo del «The Trooper«, creo recordar también el riff de «Wasted Years» y que hizo las delicias de los muchos presentes amantes de la correrías de la doncella británica.
Como cierre de nuevo agradecimientos por parte de la organización a músicos, colaboradores y asistentes. Ya sin prisas algunas charlas con los protagonistas y comprobar la satisfacción de Magaya Astur por el trabajo cumplido. Hasta el fin de semana estará disponible la colaboración con la Fundación FAST a través de la fila 0 habilitada en la cuenta ES75 3059 0103 25 2354487726. Son muchas las ediciones que la asociación ha confiado en la música para apoyar causas solidarias de manera altruista y desde Heavy Metal Brigade queremos transmitir nuestra admiración y felicitaciones por una labor tan difícil como agradecida. Si la agenda lo vuelve a permitir nos vemos en la siguiente.