Crónica: Black Bomber (Gijón 20/6/2026)

Las actuaciones en sala escasean en estas fechas dominadas por festivales al aire libre, pero quienes disfrutamos del formato íntimo —ese en el que la cercanía con los músicos multiplica la experiencia— tuvimos la suerte de vivir, el pasado 20 de junio, una noche memorable en la gijonesa sala Bola 8. Allí recibimos la segunda visita a Asturias de los leoneses Black Bomber, que presentaban su tercer álbum de estudio, «Heading To Hell» (reseña), del que ya dimos buena cuenta en esta página. Una velada cargada de sorpresas que comenzaron ya en los aledaños de la sala al ver la cantidad de gente congregada, venida de distintas partes de Asturias (Pravia, Puerto de Vega, Oviedo…) e incluso de León. Un preludio perfecto para una noche de reencuentros y camaradería.

La segunda sorpresa, esta vez menos amable, llegó cuando Pedro, guitarrista de la banda, me confesó que su bajista había abandonado el grupo esa misma mañana, justo antes de cargar la furgoneta. Un golpe duro para una formación que bebe directamente de la escuela de Motörhead, y que me hizo temer que el concierto pudiera resentirse. Con esa inquietud crucé las puertas de la sala.

A las 21:45 horas, Pedro Megatherion (guitarra y voces), Isi Gallego (batería), Javi LesPaul (guitarra) y Migui Albatross (voz) tomaron el pequeño escenario. Lo primero que hicieron fue explicar la ausencia del bajista y prometer que la suplirían con una dosis extra de actitud. Y vaya si cumplieron.

Abrieron con “Without Control”, tema que inauguró su discografía en el EP Baptized In Beer (2015), enlazándolo con “Unlucky Man” y “Raise Your Finger Up”, ambos de su primer LP Vol. 1. Desde el primer minuto quedó claro que el sonido era sorprendentemente sólido pese a la falta de bajo, un desafío que resolvieron con solvencia.

Migui anunció que era momento de visitar su último trabajo, comenzando por la homónima “Heading to Hell”, durante la cual Javi se lanzó por primera vez al foso para ejecutar un solo entre el público, que lo recibió con fervor. La sala, a estas alturas, era un auténtico horno, y solo estábamos empezando.

Sin descanso, atacaron “Rot In Jail”, un tema donde la sombra de Lemmy es especialmente evidente, para después regresar a su anterior álbum con “Blacklisted”. La voz rasgada de Migui encajaba a la perfección con el sonido crudo de las guitarras y la batería demoledora de Isi. Con “Rock ’N’ Today, Hangover Tomorrow” volvieron a su último disco, provocando los coros más multitudinarios de la noche. Un tema diseñado para el directo, con un estribillo pegajoso que invita a cantar.

Siguen recorriendo su discografía con “The Arsonist” y “My Fuckin’ Motorbike”, dos piezas de su primer LP que permitieron a quienes no conocíamos en profundidad su trayectoria apreciar su evolución musical: del rock más directo de sus inicios a un sonido más pulido y contundente. “You’re Wrong” dejó uno de los solos más potentes de la noche, con Javi nuevamente entre el público y Pedro y Migui recorriendo el escenario sin descanso. La complicidad entre ellos era evidente, y su disfrute contagioso.

El fantasma de la falta de bajista volvió a aparecer varias veces a lo largo de la actuación, más como desahogo emocional —sin duda les supuso un palo doloroso— que como queja técnica pues el sonido era demoledor. En un momento dado, incluso hicieron un “casting improvisado” preguntando si había algún bajista entre el público. Juanjo (Edén) subió al escenario para brindar con ellos, aunque sin llegar a tocar.

Tras este pequeño respiro tocaba incendiar de nuevo la sala con la muy apropiada “Burn Your Church”, que enlazaron sin respiro con “Outlaw”. El público intuía que el final se acercaba y comenzaron los tímidos gritos de “¡Otres tres!”, a lo que Migui respondió afirmando que todavía les quedaban algunas balas más en el cargador.

Sonaron “Beware Of Me” y “Whisky Priest”, uno de los temas más adictivos de su último trabajo gracias a su riff pegajoso, quizá el único momento donde la ausencia del bajo fue más notable. Siguen con la rápida “Lords Of War”, con la dupla de guitarras echando el resto y supliendo con nota la carencia mencionada.

La traca final comenzó con “Rock’n’Roll Overdose”, coreada y bailada pese al calor sofocante, y culminó con su himno “Black Bomber”, con Migui entre el público compartiendo el micrófono con los asistentes.

Pero no podía ser el final. Todos, músicos y público, estábamos con ganas de más y, tras la insistencia del famoso cántico ¡Otres tres! y pese a afirmar que no sabían ningún tema más, se arrancaron con una improvisada versión de “Ace Of Spades” un homenaje inevitable a su mayor influencia que puso el broche de oro a una magnífica actuación.

En definitiva, una gran noche de rock’n’roll sin concesiones de esas que cualquier amante del género —y especialmente de Motörhead— sabría apreciar. En mi caso, superó con creces mis expectativas. Si tienes ocasión de ver a Black Bomber, no lo dudes: su directo es pura energía.

Agradecer a la sala Bola 8 las facilidades brindadas, a la banda su cercanía tanto antes como después del concierto, y enviar un saludo especial a los muchos amigos y conocidos que allí nos congregamos. Que nunca nos falten noches como esta. Nos vemos en la siguiente; hasta entonces, salud y rock and roll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Agenda: Duro + Alto Volto en Gijón

Nueva parada en la presentación en vivo de «Luna Negra» el reciente trabajo de estudio del power trio ovetense Alto Volto. En este ocasión recalarán en el Bola 8 de Gijón acompañados del combo cántabro Duro, dueños de un potente directo con una apuesta por letras en español cargadas de mensajes positivos y realistas en lo que califican «rock a secas».

HORARIOS:
Apertura De Puertas: 21 horas
Duro: 21:30 horas
Alto Volto: 22:45 horas

Entrada única 12€ en taquilla.

Crónica: Zålomon Grass (Gijón 9/5/2025)

Servidor, aquejado durante la semana de un proceso estomacal, acompañado incluso por leves mareos, no las tenía todas consigo de cara al fin de semana. Pero Zålomon Grass venían a la ciudad y había que hacer el esfuerzo. El show, previsto inicialmente para el Tizón, recaló finalmente en un Bola 8 que acogería la parada asturiana del trío vigués. Venían en representación del estupendo “Trouble In Time” (reseña) y no dejaron títere con cabeza.

Lo primero porque el arranque, a puro gong, de “Ruins Of The Moderna Past” ya deja a las claras que el sonido va a estar a la altura de una banda como esta. Vibrantes ya en estos primeros compases, con un Gabriel Mckenzie cuya voz parecía más que en forma, y la base rítmica del bajo David Rodd y el batería Mauro Comesaña moldeando su acostumbrado rock and roll de hechuras clásicas. Valga la redundancia. “Heard It On The News” ofrece a unos Zålomon Grass más tendidos en lo que sería casi una máxima a lo largo del set: la alternancia entre cortes más nerviosos y otros más a medio gas. Aquí Rodd tendría un mínimo, casi fugaz percance con su cuatro cuerdas. Que esta nimiedad fuera el único borrón de toda la descarga creo habla a las claras del buen momento en que llegaron a tierras gijonesas. Y es que Mckenzie arranca el solo con el pie al wah y la banda parece entregar su mejor versión.

Tras los agradecimientos del propio vocalista a Silver, encaran “12 Labors”, que con el correr de las escuchas ha terminado por convertirse en una favorita de su último álbum. Con Rodd y Mckenzie encontrándose al frente del pequeño escenario primero y procurando una pequeña jam después. Apuntaló Comesaña en coros y el Bola 8 vibró con ellos. Enfrentaron entonces “Bad Combination”, que fuera segundo single tal y como comentó Mckenzie, quien nos había pedido que nos acercáramos lo más posible a su banda. Mucho gancho el que desplegó este riff, buenos coros de Rodd y Comesaña y, finalmente, uno de los solos con más feeling de todo el set.

“Somos Zålomon Grass y venimos desde Vigo”, comentó entonces el espigado vocalista, si bien alguien del público les recordó que en realidad desde Zamora, pues habían tocado allí en la jornada anterior. Era el turno del tema que da título a su último álbum, esa “Trouble In Time” y su inicio tendido y clásico, que contrastó con la mayor enjundia que desarrollaron después. Uno de los cambios de ritmo más marcados, también más hábiles, de toda la noche. Hubo un brindis por los amigos y el rock and roll. “El próximo tema se toca sin púa. Es más tranquilo y sexy”. Era el turno de “Private Show”, que ofreció su cara más blues rock y extrajo la mejor versión de un muy seguro Gabriel Mckenzie. Tenia un guión en mi cabeza con respecto al show y la pequeña paradiña en “Harder To Rise” o la versión más acelerada de “Too Late Now” fueron dos de las pocas salidas del mismo que se permitieron. La jam que procuraron aquí, la tremenda pegada de Comesaña en el tramo final. Por momentos daban la impresión de ser una banda llamada a hacer grandes cosas y a la que recintos como el Bola 8 se le quedarán pequeños más pronto que tarde.

El relativo descanso de “Contradictions” les vino bien a los chicos. Pasábamos ya de la hora y veinte de set y todavía tuvieron fuelle para entregar una rotunda “Groove To Prove”, que da con Rodd y Mckenzie de rodillas durante otra pequeña jam. La calma de ese pequeño escorzo vino a contrastar con el mayor fuelle que desarrollaron después. Buenos solos de un certero Mckenzie aquí, una máxima que se mantuvo durante toda la descarga. Quedaba la traca final, esto es, una “The Drill” donde Mckenzie y Rodd bajan mezclarse entre la gente. Un cierre frenético y adrenalítico, con el trío vaciándose a conciencia, y que fue el mejor testimonio del buen momento que atraviesan. De la tremenda proyección que tienen si es que aún queda algo de justicia en ese viejo invento que es el rock and roll. Feeling a raudales, grandes canciones y un directo a la altura.

A fe mía que mereció la pena hacer el esfuerzo. Heavy Metal Brigade estuvo en el anterior paso de por la región de Zålomon Grass (crónica) y esta nueva venida nos confirmó que estamos ante una verdadera banda de culto. Con apenas un par de discos en el zurrón pero un directo y una seguridad en lo que hacen que, ojalá, no caigan en saco roto. La pelota está en nuestro tejado. Mientras tanto ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: Strikeback «World In Decay» (Autoproducción 2023)

Es el primer Ep en la carrera de unos Strikeback cuya singladura arrancó allá por 2014 con el largo “Share Your Hate”, al que seguiría “The Plague” cuatro años más tarde. Ahora, cumplidos once años de trayectoria, se formaron en 2012 en A Coruña, nos traen un “World In Decay” que presentaron hace pocas fechas en el gijonés Bola 8. Forman el quinteto gallego Rafael García y Víctor Tarela en guitarras, Alex Mella al bajo, Adrián Beltrán “Liber” en voces y Sebastián Musy en baterías.

Grabado a caballo entre Ultrasound y Redbox Studios, repite Pedro Mendes en tareas de producción y grabación, ocupándose esta vez también de mezcla y masterización. Con diseño de Humberto Martínez sobre una idea de la propia banda, el Ep se encuentra disponible desde el pasado mes de mayo.

La propia “World In Decay” resulta encargada de inaugurar las hostilidades. Y lo hace dejando ya de entrada atestiguadas dos claves: el buen nivel técnico que atesoran y el nervio con el que disponen éste sobre su bien conocido thrash metal de raíz orgánica. A ratos deudores de unos Angelus Apatrida, a otros más cercanos a una escuela estadounidense que bien podría integrar gente como Overkill, Annihilator o ya en menor medida Anthrax. Hay un estupendo solo de guitarra en su tronco central. Pesadez después y sonoridades algo ajenas y extrañas camino del epílogo. Un corte que si bien no descubre grandes cartas en cuanto a estructuras, dispone de las habilidades suficientes para emerger sobre la media. Que, visto lo visto en una escena como esta, no es poca cosa.

No podía ser de otra forma. La fugaz “Over Again” despliega a los Strikeback más directos y pasionales. Thrash encolerizado, con Liber en su encarnación más visceral, arrancando una más que interesante línea de voz a su garganta sobre unos riffs no tan lúcidos pero eficaces en cualquier caso. Breve, si pestañeas te la pierdes que diría aquél, pero sustentada por una atractiva base rítmica. Poderosa aunque sin llegar a lindar con la agresividad de unos Dark Angel, primeros Sodom, primeros Kreator… y un tanto constreñida por lo reducido de su desarrollo.

Por ahí viene a destacar una “Bound By Desire” que pronto parece recoger el guante del tema título y continuar donde lo dejara aquella. Dispone, particularmente en su tercio inicial, de los que fácilmente pueden ser mis riffs favoritos de todo el Ep. García y Tarela dibujan ágiles líneas de guitarra, que enganchan a la primera aún cuando no se acogen a un libro de estilo en absoluto clásico. Hay buenos cambios de ritmo, baterías firmes y el Liber más diverso de todo el tracklist. Estupendas esas guitarras dobladas que anticipan el breve solo de guitarra. La más redonda de las cinco junto con la final “Secrets And Lies”.

Draw The Line” alternará de forma hábil técnica y fuerza, derivando hacia un lado u otro con total naturalidad mientras Liber vuelve a desplegar otra llamativa e incluso ágil línea de voz. Y si bien no la encuentre tan redonda como otras dentro del Ep. O dicho de otro modo, no me engancha en la forma en que lo pueda hacer “Bound By Desire”, tampoco voy a despreciar los buenos detalles técnicos que los coruñeses despliegan aquí, ni ese estribillo un poco a la contra del resto.

Secrets And Lies” cierra “World In Decay” a fuerza de convertirse en el corte más distinto de los cinco. Inicialmente un medio tiempo de aire melancólico y apesadumbrado, comandado por un poderoso trabajo de la dupla Tarela & García, deriva en un thrash potente a la par que ágil, que habla y no precisamente para mal de su buen nivel como compositores. Ambiciosa, que no pretenciosa, y un punto de inflexión en sus directos como pudimos comprobar el pasado sábado dieciocho de noviembre. La rabia y la pesadez de su tronco central, solidaria al Liber más agudo, podría llevar a pensar en los Pantera más elegantes. Ahí destacará el remanso de paz de su tronco central primero y el cuidado crescendo camino del epílogo después. Estupendo cierre.

Y es que Strikeback parecen seguir en plena forma. Banda muy querida por estas tierras, como quedó demostrado hace escasas fechas, y que ha entregado un Ep muy de género en fondo pero sólido y orgulloso en líneas generales. Porque siguen trazando buenos temas. Y aunque haya cortes que no me conquisten del todo, bien por duración, bien por un asunto ya más personal, lo cierto es que cuando brillan, véanse el tema homónimo o la misma “Secrets and Lies”, parecen no tener techo. A continuar por esa línea.

Texto: David Naves