Repaso gráfico a la actuación de Soulbane en el Festival Vidiago Rock.









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Grima, señores de los bosques siberianos, regresan a Oviedo inmersos en la extensa gira estatal «Under The Sign Of The Last Spruce 2024» para presentar su nuevo EP «Red Forest Ritual» publicado en el mes de febrero por Naturmacht Productions.

La cita será el próximo viernes 10 de mayo de nuevo en el Gong Galaxy Club y compartirán escenario con su alter ego Ultar, quinteto que cuenta en su filas con los Grima Morbius, Vilhelm, Vlad y Denis Susarev. El combo post black metal presentará a su vez su último lanzamiento “At The Gates Of Dusk” publicado en el 2022. Entrada anticipada 18€ disponible a través del siguiente enlace:
Repaso gráfico a la actuación de Estramonio en el avilesino Factoría Rock Fest VI.











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Abismo Eterno es el «nuevo» proyecto de Javier A. Vijande, guitarra de Herética Aunque nacido en el año 2015 para dar rienda suelta a su creatividad más oscura a través de letras profundas, sonidos melódicos y temas emocionales, no ha sido hasta este 2024 en que ha visto la luz el primer sencillo de presentación.
Lo que comenzó con un par de maquetas de bajo presupuesto, con el paso del tiempo ha evolucionado su sonido en el estudio, fusionando elementos de heavy metal clásico con influencias más modernas de power metal para imprimir un sonido moderno a través de riffs agresivos, baterías frenéticas y melodías épicas. El disco verá la luz bajo el sello discográfico «El Reino«, obra del propio Vijande. La portada y diseño han corrido a cargo de Ricardo Martinelli.
Sexta edición del Factoría Rock Fest que vino a congregar esta vez a las bandas Estramonio, Nicotine Bubblegum y Blast Open, tres nombres poco pródigos en nuestros escenarios por lo que era la del viernes una cita que daba pie a pocas excusas pero siempre a reencontrarse con buenos amigos que hemos ido haciendo en el camino. Músicos y fans que no quisieron perderse las evoluciones de un festival hecho con el mayor de los cuidados.

Los esquivos Estramonio serían a la sazón los encargados de iniciar la edición número seis del evento. Es verdad que ante un público escaso, quizá por la amplia oferta o quien sabe si por lo esquivo de las bandas presentes en el cartel, lo cierto es que nos habría gustado ver un mayor número de gente frente al escenario cuando el cuarteto inunda la factoría con su habitual doom rock.
Explota “Bitch Rides” y de pronto el nombre de Danzig asalta mi subconsciente. A bordo de un buen sonido, no acostumbra a decepcionar aquí la Factoría avilesina, y sin más puesta en escena que el nombre de la banda proyectado a sus espaldas, se las fueron arreglando para meterse a la gente en el bolsillo.

Y es que quien conozca las andanzas y también las chanzas del guitarra de Leather Boys, no se sorprenderá de las muchas perlas que desliza a lo largo del set. Pero también unas interpretaciones sentidas y llenas de un extraño feeling. Oculto tras unas gafas casi imposibles que harían las delicias del mismísimo rey del rock, supo liderar a Estramonio sin perder ese engarce con la audiencia que convierte el set en una experiencia altamente gozosa.
“Shark Woman” exacerba la cara más frondosa de los asturianos. Y mientras se suceden las bromas, o se nos invita a disfrutar del lado más hedonista del rock and roll, lo cierto es que la banda sonó tan sólida como se esperaba. Lord Vistrimir Fox y su blanquísima Les Paul descargó uno de los mejores solos de la noche en una “La Cuchara” tras la que llegarían los debidos agradecimientos. Que la incorrección no destierre nunca las buenas formas.

“Cocaine”, en recuerdo de “los prejubilados que descubrieron el polvo blanco” resuena quizá como su tema más alucinado del set. Antecede a una “Shadowland” con Lord Gargollo encargándose a un tiempo de batería y efectos en su particular oda al multitasking, lo que viene siendo la multitarea de toda la vida. Medio improvisaron una curiosa versión de Queen y desataron las risas de algunos con lo del “Llagar Of Broken Dreams”. Se irían aquí y la Factoría se pondría ya en modo Nicotine Bubblegum al punto de que proyecta el nombre de la banda durante el bis “Vistrimir Forest”. Tan divertidos por las muchas chanzas de su líder como sólidos, elevándose desde el proto doom de Black Sabbath hasta rozar a Danzig o The Cult. Ojalá y se prodiguen más habitualmente.
Suponemos que Nicotine Bubblegum, “Twilight Sleep” mediante, comenzarán ahora a ser habituales de nuestros escenarios. Su debut en el largo ha pasado con buena nota por la web, ampliando el rango de influencias que manejaban en aquél ya lejano Ep de 2018, y en la Factoría vinieron a dar la medida del tipo de banda que son a día de hoy.

Faltaban pues cinco para las diez cuando irrumpen en la sala avilesina con visos a presentar ese flamante nuevo álbum. Y lo hacen, como reconocería más adelante el propio Rose, con la cara más grunge del cuarteto. Qué mejor para ello que “M.U.I.L.” de su nuevo trabajo. Apoyados en las finas líneas de batería de Marco Valera (Dumange, The Black Panthies Party) sus canciones son sinónimo de calidad. Luismi no tiene ese carácter bromista e incorrecto de su compañero en Leather Boys. Por contra, lidió con alguno de los tonos más broncos de su repertorio en una noche que paso a paso se iría caldeando.
“Focus In” puede ser un buen ejemplo de esa mayor gravedad, extrayendo de su garganta los tonos más agrios que le hayamos escuchado hasta la fecha. La banda tendría tiempo de recordar al Ep homónimo con “Space Eyes”. Aunque si hay un corte que me sorprendió para bien, ese fue a buen seguro “Youth Leisure”, que en directo se acerca peligrosamente a contornos dignos de unos The Smashing Pumpkins como me chivó cierto corsario por línea interna. Su final nervioso e incandescente fue fácilmente mi momento favorito del set.

“Fire In The Hole” dejó entremedias un estupendo riff de Noé Grigera y “123” reprodujo la colaboración de Gin Barbería que ya aparecía en el disco. Contó el propio Luismi la forma tan casual en que surgió la colaboración y cómo su presencia “llevó el tema a otro nivel”. Casaron bien ambos registros aquí y la voz de Absalem no tuvo mayores problemas en pasar de tonos amables a los más desgarrados. La suya es una de esas voces de esas que siempre suman. “Palindrome” les acercó a Tool, aunque fuera en la distancia, y la banda dibujó uno de los puentes más llamativos de la jornada.
El final con “War”, para la voz de Nicotine Bubblegum “uno de los temas más especiales” despidió la presentación de un álbum que, esperemos, les traiga no pocas alegrías. En la medida en que la providencia nos lo permita, tened por seguro que os las contaremos por aquí.

Los thrashers Blast Open venían para poner al festival patas arriba. Su propuesta, máxime tras la edición del tremendo “Spitting Blood”, suponía claro la más incendiaria de las tres y el cuarteto, Andrés en guitarra solista, Nefta en guitarra y voces, Marco en baterías y Ton Jerez Araujo al bajo, resultó todo lo frenético que de él se esperaba.
Lo deja claro la intro que antecede a “Riding On A Dead Horse”, donde casualidades de la vida, volvemos a oír la voz de Gin, y la forma en que la banda ataca este primer corte del setlist. Es cierto que el sonido no era nada redondo en esta parte inicial del set. Sea como fuere la banda acertó a la hora de conjugar nervio y melodía. Los viejos Blast Open chocaban así con los actuales en un corte que entiendo como puente entre las distintas encarnaciones de la banda, con Andrés apuntalando la cara más melódica a través de una acertada elección solista.

“Fallen Angel” impuso su ritmo casi marcial y el sonido fue mejorando por momentos. Sorprende este Nefta que lo mismo te produce el disco de Nicotine Bubblegum, que se cuelga la guitarra en Blast Open o incluso el bajo en Dumange. Una presencia ya ineludible de nuestra escena y muchas ya las ocasiones en que nuestros caminos se han ido encontrando. “Buenas noches. No nos dejamos ver mucho… en alguna obra quizá” bromeó. Y como si el destino quisiera castigarle por el chascarrillo, fue aquí que tuvo problemas con el monitor. Sin que la cosa pasara a mayores cabe igualmente apuntar.
Porque “Pool Of Blood” desató a los Blast Open más incendiarios. Marco Álvarez puso todo de su parte para, blast beats mediante, poner la nota más extrema de todas cuantas hemos disfrutado en nuestra querida Factoría. Tuvo tiempo la también voz de Sound Of Silence de agradecerle a Andrés su proposición como nuevo miembro de la banda, un embolado más con el que lidiar, y qué mejor para ello que algo como “Cross Hate”, con la banda dando su mejor versión. También la Factoría en lo que a sonido se refiere.

Con “The Ball Of The World” encararon una fulgurante recta final donde hubo tiempo de recordar a aquél debut de 2012 “They Destroy Our World” gracias a una “Blinded” convenientemente adaptada a la actual formación de los asturianos. “Nos vamos a ir yendo” anticipa “Immortals”, tal vez mi favorita de su segundo álbum, previa al cierre por momentos despiadado con “Trying To Escape” para un set en que la banda fue claramente de menos a más.

Tres bandas que no se prodigan en exceso. Todo lo contrario que los muchos correligionarios que parecen no fallar nunca. Si no existieran, tendríamos que inventarlos. Es cierto que esperábamos una mayor venta de entradas. No es menos verdad que quienes nos dejamos caer por allí el pasado viernes disfrutamos de tres formas bien distintas de entender la música en directo. Vaya pues como cierre a esta crónica nuestro agradecimiento a la organización del evento por todas las facilidades y, como viene siendo habitual, nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz
Repaso gráfico a la actuación de Cobra Spell en el ovetense Gong Galaxy Club.












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Primero de los eventos autogestionados que tendrán lugar en las próximas semanas en la avilesina Sala Malecón. Con el metal y la camaradería entre bandas por bandera el cartel del pasado sábado 27 de abril unía de nuevo a Barbarian Prophecies y Brutalfly tras su paso por Sarria (Lugo) allá por el mes de diciembre, más los locales In-Sanity en esta nueva andadura tras décadas en barbecho.

Con el omnipresente Txeffy al mando del sonido la sala presentaba un buen aspecto al inicio de las hostilidades. Una afluencia que sobrepasaba el medio centenar, muy por la labor de pasarlo bien, recibía a los thrashers Brutalfly. Parece mentira pero su último trabajo de estudio ya cuenta con más de 2 años en sus espaldas y hábilmente el trio ha incorporando temas nuevos al set como “Train To Hell” para allanar el terreno a su próximo álbum de estudio. No habría que esperar mucho para la habitual colaboración de Txeffy con la banda, «Thrashtorm» es de nuevo el tema elegido, aunque esta vez sin su presencia en el escenario. Debido a la particular sonoridad de la sala la voz llegaría en vivo pero desde la mesa de sonido.
Pudimos comprobar como Alicia y Óscar Besteiro de Barbarian Prohecies se lo pasaban en grande en las primeras filas. Óscar celebraba su cumpleaños y tenía el gran detalle de invitar a la audiencia con 2 botellas de licor de café llegadas directamente desde Galicia, curiosamente habría que insistir varias veces para darlas un merecido final. Ver para creer jajaja. El show continuaba por los derroteros habituales de las «moscas brutales», intensidad, contundencia y apenas pausas salvo para arengar a la parroquia a aproximarse más al escenario. La traca final conformada por “What Time Is It? It’s Time To Die” y “Zerdatillium” deja patente que la actual formación de la banda es la más sólida, activa y como sus gestos y sonrisas demuestran bolo tras bolo, la más «familiar» de su trayectoria.

Inevitable cambio de enseres en el escenario para recoger el testigo, los locales In-Sanity. La veterana formación cuenta con rostros muy reconocibles de la escena asturiana con miembros que en su trayectoria han formado parte de bandas como Lycosa Tarántula, Westhia o Beast Inside, lo que habla y muy bien de su desempeño sobre las tablas. Lograron dar un punto más de intensidad al ambiente arrancando los primeros «circle pit» de la velada. Atmósfera que tuvo su respuesta sobre el escenario, ya que posiblemente haya sido el show en que hemos visto a la banda interactuar más con el público.
A la espera de la publicación de un trabajo de estudio que retrate todo lo bueno que ofrece su habitual repertorio, dieron inicio a su tiempo con la dupla «Icaros’s New Flight» y «Suffocation» para dar las primeras muestras de la calidad que atesora la formación. Muy bien recibida la versión de todo un clásico como es el «Killers» de Iron Maiden cerraron su tiempo con «Searching And Victimized» para dejar manifiesto que están de vuelta y tras lo visto el sábado, hacernos dudar que han pasado veinte años en la sombra. Minutos de mucha clase y contentos de tenerlos de nuevo entre nosotros.

Unos agradecidos Barbarian Prophecies serían los encargados de poner el colofón a la velada en la Malecón. Una autentica apisonadora sónica que devoró los apenas 45 minutos que estuvo sobre el escenario. Siguen inmersos en la presentación en vivo de su último trabajo discográfico «Horizon«, del que dimos puntual cuenta en su momento por estos lares (reseña), con unas ganas y empuje dignas de mentar. Para los despistados, regresarán a los escenarios asturianos en septiembre como parte del festival lavianés Karma Fest y no deberían dejarlos escapar.
Punto focal del combo lucense es sin duda la menuda figura de su vocalista y bajo Alicia, contraposición a su fuerza y agresividad en las tablas, navegando como pez en el agua cuando la banda recorre en su set efluvios del black melódico sueco y pasajes potentes y agresivos rozando el death metal más extremo. Perfectamente respaldada por el trabajo a las guitarras del mentado anteriormente Óscar Besteiro y Arnt Bünz, al igual que Brutalfly contaron con la colaboración en un tema de Txeffy, aportando su garganta de nuevo desde la mesa de sonido.

Todo es mejorable que duda cabe pero el primero de la serie de conciertos en la Malecón bajo el paraguas de la autogestión dejó sin duda más luces que sombras. Próxima parada el sábado 15 de mayo con Grave Noise, Soundcrush, Bestia Negra y Sküld como protagonistas y el firme deseo de ver crecer la propuesta. Mimbres y ganas no faltan.
Texto y fotos: José Ángel Muñiz
Repaso gráfico a la actuación de Rabia Perez en el ovetense Gong Galaxy Club.









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Largamente esperado debut de los hard rockeros asturianos The Magus, banda a la que hemos tenido el placer de cubrir en varias ocasiones y que presenta ahora una ópera primera que lleva por nombre “Shinin’”, fraguada con todo mimo en el OVNI Estudio con Dani Sevillano a los mandos. Recordemos que forman la banda Bronco (batería), Tamo y Ernest (guitarras), Laria (bajo) y Ouleia (voces). Adorna la portada el arte de Paulo Fernández.
Rock sin grandes complicaciones el que viene a dar la bienvenida en “Rock’s For Pussies”. Introducida por la ágil batería de Bronco y deudora de un hard de aires setenteros, entregando una producción bien equilibrada, no iba a fallar el OVNI en esto y donde, claro, sobresale la poderosa voz de Ouleia. En especial a la hora de trazar unas estrofas ágiles que entran a la primera. El solo camina con clase, sin alardes fuera del tiesto, y si algo me agrada aquí es el pequeño puente que conduce al epílogo. Un arranque tan clásico como efectivo.
“Shinin’” vendrá a añadir algo más de nervio a la mezcla. Bronco vuelve a comandar la mayor carga energética de un tema título donde centellean el rock más clásico en estribillos y pequeños devaneos con el punk en estrofas. En los engarces entre estas observa uno buenos riffs de Ernest y Tamo. Breve, algo más de tres minutos, dueña por tanto de uno de los solos más fulgurantes de todo el largo. Otro pequeño puente, marca de la casa, vendrá a anteceder al epílogo, y los Magus se enredarán en su clave más encendida y vibrante.
Pero si hay un riff que me agrada sobremanera en este primer largo de los asturianos es el que da la bienvenida en “Type 2”. Del mismo modo, la forma en que Tamo y Ernest se doblan aquí, imprescindible el uso de auriculares para apreciar el juego entre canales, así como el aire más vacilón y chulesco de este medio tiempo hábil y sugerente. El disco va así conformando una rica paleta rítmica, que pasa del hard más clásico a juguetear con el punk y desembocar finalmente en una composición tan ágil como orgánica. Cierto que el epílogo quizá reclamaba un desarrollo algo más ambicioso, pero no es menos cierto que pasa por ser una de las que más terreno ha ido ganando con el correr de las escuchas.
“Pills” entrega uno de los prólogos más llamativos de todo el redondo. Tamo y Ernest juegan a encontrarse antes de que irrumpan las primeras estrofas, construyendo por ahí otro de los cortes más llamativos de este “Shinin’”. Con la base rítmica de Laria y Bronco muy presente en la mezcla, el corte resulta de nuevo vacilón al particular modo The Magus, con una estupenda Ouleia en estribillos primero y bajo voz filtrada después. El epílogo siempre me recuerda a Guns N’ Roses del ineludible “Appetite For Destruction”. A buen seguro otra de mis favoritas.
“Bother” es otra de esas grandes ofertas que pueblan el álbum. Más tendida, bordeando la balada en un prólogo para después mutar en un medio tiempo de aires melancólicos, comandado por una gran Ouleia al micro. La forma en que va adquiriendo mayor intensidad camino del epílogo no podría resultar más clásica ni tampoco estar mejor resuelta. El álbum sigue ampliando su rango tonal y si he de poner alguna pega, esa sería lo “breve” de algunas de las composiciones que lo integran.
Véase por ejemplo “Like A Hammer”, por debajo de los tres minutos, y donde los asturianos recuperan parte de aquél nervio que abría el disco. Una pena ese desarrollo algo rácano pues vuelve a ser recipiente de otro de los riffs más redondos de “Shinin’”. Ouleia estira su registro en estrofas y se muestra tan o más ágil en esos estribillos repetitivos y machacones. Llamativa esa repentina desnudez del puente central, así como bien ejecutado epílogo final. Sigo pensando que daba para algo más de esos ni siquiera tres minutos.
“Dead Eyes” viene a rimar con la anterior “Bother” a la hora de ofrecer esa cara más calma y reposada del quinteto asturiano. De nuevo entre la balada y el medio tiempo, donde siento que nada sobra ni falta, con una estupenda línea de voz trazada sobre un crescendo clásico y a la vez bien resuelto. Me agradan esas guitarras dobladas de Tamo y Ernest durante el tronco central. La pausa que acude después y ese epílogo desatado, enfebrecido incluso, que destapa la mejor cara de los asturianos. Estupenda.
Reclamaba antes composiciones más atrevidas en lo que a duración se refiere. Pues bien, “Weirdo” acude presta a poner remedio. Oferta más extensa de las diez. De todas la que arrastra un poso más sureño. Ese clásico slide deslizándose por el mástil. Con ese tronco central, tan cuidado como desnudo, emergen los The Magus más próximos al soul, en claro contraste con ese epílogo más vibrante. Sobresale una vez más aquí la buena producción del OVNI. Otra de mis grandes favoritas.
Casi por contraste irrumpe “Woman”, por duración el corte más rácano del disco, y también uno de los más crujientes, con Ouleia jugando a alternar nervio y sensibilidad para unas líneas de voz repletas de carisma. Se puede achacar al combo asturiano el no arriesgar algo más en lo que a trazo se refiere, manejándose siempre fieles al libro de estilo. Por contra, buena parte de sus temas resultan sólidos, poco dados a dobleces. Siempre funcionales.
Es algo se observa mientras suena la final “Punished By God”. Todo parece estar donde debe. Si acaso, uno aprecia ahora una mayor presencia del bajo del bajo de Laria en la mezcla. Por lo demás, es una pieza de rock and roll clásica y enérgica, con Ouleia reservándose alguno de sus tonos más altos cara a construir un último corte realmente vibrante y con gancho. Bien está lo que bien acaba.
Uno, que ha visto ya estas canciones varias veces en vivo, ha ido retrasando esta reseña por aquello de poder juzgar al disco por sí mismo, sin la contaminación propia del directo. Y reescuchado en estos días, pienso que el oyente que no conozca aún a The Magus debería encontrar asideros suficientes de los que echar mano. Empezando por la fina producción de Dani Sevillano, siguiendo por el gusto tan clásico a la hora de componer y terminando por el buen nivel ejecutivo que desprende el disco. Un “Shinin’” que ni inventa la rueda ni lo pretende, divirtiendo sobremanera en el proceso. Ni tan mal para tratarse de un debut.
Texto: David Naves