Crónica: Killus + Astray Valley (Oviedo 6/4/2024)

Nueva cita en la Lata de Zinc de la capital asturiana en un fin de semana repleto otra vez de una cargadísima oferta musical. Esta vez la cita sería con el metal industrial de Killus, banda referente del género dentro del panorama estatal, que viene celebrando sus 25 años al pie del cañón y presentando su fantástico «Grøtesk» de la que dimos en su momento buena cuenta por estos lares (reseña).

A esta cita no acudían solos, les acompañaba la banda barcelonesa Astray Valley, que le tocó vivir el lado ingrato de que se solapen dos eventos el mismo día y hora en menos de cien metros de distancia. Una hora más tarde de lo anunciado saltaron al escenario ante poco más de 10 personas, con la peculiaridad de encontrarse Sonia Anubis, líder y guitarrista de Cobra Spell, cámara en mano inmortalizando a los catalanes. Eso no fue óbice para demostrar su buen hacer presentando temas de su último trabajo «Midnight Sun«, publicado a finales de 2023.

Iniciaron con «Darkest Times» dejando ya claro que lo suyo es un metal moderno con matices, apoyado por la versatilidad de su vocalista Clau Violette, que entremezcla potentes guturales con partes más melódicas sumado a una enérgica actitud que hace que por momentos el escenario de la Lata se le quede pequeño. Y es que los de Barcelona se muestran como un grupo muy compacto y con mucha calidad, a pesar de las circunstancias y de que para esta ocasión vinieron sin bajista.

Nos ofrecieron su lado más metalcore con cortes como «Northlights» y «Hollow» de su primer disco «Unneth«, por lo que no es extraño que este próximo verano estén presentes en festivales como el Resu o Rock Imperium. Nota aparte, también estarán presentes en el lavianés Karma Fest, donde esperamos tengan una audiencia mayor que en esta jornada y los que ya los hemos conocido volver a disfrutar de cortes como «Pray For The Devil» y de la gran dupla de guitarras a cargo de Joan Vena y Adriá Funerailles intercambiando solos con grandes armonías. Todo ello escoltado por Unai Splinters tras una contundente batería dieron los pertinentes agradecimientos para despedirse con «Negra Noche«, tema con letra en inglés y castellano dejando muy buenas sensaciones de banda de futuro.

Pasados unos minutos de las once turno para Killus, telón de fondo, un imponente set de batería de Anhell Stixx y sus atrezos habituales para iniciar su descarga con la misma trilogía con la que comienza su último gran trabajo, «Grøtesk». Intro, la homónima, «Man-Made Tragedy» y «H.E.L.L.» custodiados por un gran sonido y una buena puesta en escena. Derrochando energía y actitud provocadora e incluso por momentos irreverente por parte de Premutoxx al bajo, llegando a perder los papeles con quien menos culpa tiene, el pie de micro. En este momento el ambiente estuvo bastante mejor, al menos en número, fueron pocos los que decidieron sumarse tras terminar el bolo paralelo.

Situaciones así no son fáciles de sobrellevar, pero los de Vila-real hicieron derroche de energía. Ruk y Premutoxx intercambiando posiciones a cada rato e interactuando con el personal presente fueron repasando sus 25 años de carrera, con temas como «Nemesis«, «Ascending Deeds» o «El Pendulo«, de los pocos temas cantados en castellano por un brillante Javi Saggitar en la tarea vocal, sobresaliente.

Hubo momento para bajar un poco las revoluciones con uno de sus hits, «Paralyzed» y encarar la recta final de su poderosa y corta actuación, culminada con su cover de ABBA, «Gimme! Gimme! Gimme!» sin olvidarse antes de agradecer a los presentes, a los que hicieron posible que aquello no fuera un solar, Susana Crespo, algo tuvo que ver en ello. A su ingeniero de sonido, un 10 para él, y a los responsables de la Lata de Zinc por permitir que empezara más tarde el concierto.

No fue una noche fácil, sinsabores del negocio como dirían algunos, pero lo que quedó claro que vimos unos Astray Valley con un gran futuro y unos Killus consagrados con uno de los mejores directos de la escena estatal. Solo espero volver a verlos pronto y en mejores condiciones. Dar mi agradecimiento a Clau Violette y Javi Saggitar por su amabilidad al termino del concierto. Nos vemos en el siguiente.

Texto: José Miguel «LAGO«
Fotos móvil: Miguel Rubio

Reseña: Zarpa «999» (Demons Records 2023)

Si el metal es para quien lo trabaja, desde luego que a los clásicos valencianos Zarpa les corresponde una importante porción del pastel. Formados allá por finales de los setenta en Mislata, la suya ha sido una trayectoria algo a la sombra de los grandes nombres que surgirían en la siguiente década pero siempre fiel a las férreas convicciones del rock duro. Ya con el guitarra y voz Vicente Feijóo como único miembro superviviente de la formación original, completan el line up a día de escribirse estas líneas el bajista Vicente Romero, el batería Miquel Alejandro y el guitarra Marcos Sáez.

El álbum fue grabado a caballo entre los propios estudios de Feijóo y los Fireworks de Masanassa, en Valencia, con Fernado Asénsi y Quique Mompó como técnicos de sonido. Fernando Asénsi correría posteriormente con las obligadas tareas de mezcla y masterización de una decena de temas que han visto la luz, vía Demons Records, adornados por el arte de David Marqués. En la calle desde noviembre del pasado 2023.

Sea algo buscado o no, lo cierto es que “Dioses Del Metal” llama la atención con su sonido deliberadamente sucio y desgastado. Sobre él Zarpa dibujan un heavy metal de la vieja escuela que pronto toma posiciones en torno a una escritura firmemente anclada en una onda muy Judas Priest. El propio aspecto lírico de este primer corte arrambla con un espíritu orgullosamente estatal, que recuerda a lo más granado del rock duro español de los ochenta. Feijóo declama potente mientras plantea una serie de riffs que, ya digo, evidencian una fuerte querencia por la banda de Tipton y Downing. Quizá el solo de guitarra parta peras con el legado de la banda británica. Gustos individuales al margen, tiene mérito parir temas como este tras más de cuarenta años en la carretera. Por más que a ratos me chirríe la letra o se le vean las costuras en cuanto a escritura.

El tema título “999”, entrega curiosamente más rácana de las diez en lo que a duración se refiere, renueva el ideario a fuerza de entregar unas estrofas de marcado aire marcial. Incluso diría que Feijóo se encuentra mucho más cómodo sobre ellas, disponiendo aquí de su registro más rugoso y a la vez aquilatado. Sí, su escaso recorrido temporal redunda en una escritura un tanto predecible a ratos, coronada sin embargo por un solo de guitarra más que notable, protagonista final de este algo desigual segundo corte.

El Ogro” se eleva frente al par de entregas previas a base de inundarse de una atmósfera más recargada, donde cobra especial protagonismo un aspecto ornamental, nunca abusivo, que acompaña al estupendo riff que Feijóo y Sáez han dibujado para este tercer tema. Orgulloso de su raíz clásica, empastado con gusto entre las diferentes estrofas y engrandecido por la mayor presencia del bajo de Romero. Presencia, por cierto, que echo en falta en otros momentos del álbum. Por contra, y siento si soy pesado con esto, otro solo que bien merecía una porción mayor de espacio.

Ese que dibujan durante el prólogo de “A Un Millón De Años” puede ser fácilmente mi riff favorito de todo “999”. Tras él Zarpa dibujan un corte que, sin salirse de las férreas correas que sujetan al tracklist, ofrece una cara más oscura. En ella Feijóo, sesenta y cinco años le contemplan, vuelve a mostrarse ágil. Certero incluso. Sorprende además el estribillo por el que opta aquí. Resulta luminoso al punto de dar la impresión de ser el contrapunto de las diferentes estrofas, que no el acento de estas. Una dualidad sobre la que se construye un corte llamativo, eficaz, agradable.

No sería un disco de Zarpa sin algo como “El Heavy Es Mi Destino”. Corte de pura reafirmación rockera, tantas veces visto y oído dentro del género, pero que a la luz de los acontecimientos, tanto con esta banda como con otras, tanto tirón sigue teniendo dentro de la parroquia. En lo musical funciona mientras traza buenos cambios de ritmo, un nivel técnico más que apreciable, solo de guitarra a la cabeza, y esa sensación de que les dará buenos réditos sobre las tablas.

Pero, qué duda cabe, conecto en mayor medida con algo como “Reinos De Miseria”. En una onda esta vez más cercana al Dio más elegante, valga la redundancia, se aprecia aquí al Feijóo más diverso de todo “999”, elevándose desde esos tonos bajos del comienzo hasta los gorgoritos más altos con toneladas de actitud y también de clase. Medio tiempo de regusto clásico, adornado con gusto y donde se hace fuerte, más que nunca, la buena producción de la que disfruta el álbum, que gana en brillantez sin tampoco abandonar aquella mayor rugosidad que ofreciera “Dioses Del Metal”.

Y si “Reinos De Miseria” destilaba elegancia o “El Heavy Es Mi Destino” era puro heavy metal, “En Pie De Guerra” ofrece ahora a los Zarpa más gruesos y arrastrados. Su riff, por sencillo, tiene un gancho de mil demonios. Y mientras sus voces, que diría pertenecen al bajista Vicente Romero, pueden ser fácilmente las más graves de todo el álbum, no deja de sorprenderme ese solo de puro heavy metal que la banda dispone en su tercio final. Coros poderosos y otra de las entregas más reconocibles y distinguibles del tracklist.

Exterminador” retoma orgullosa el libro de estilo de Judas Priest en general y “Rapid Fire” en particular, lo combina con un estribillo chulesco y lo remata con un aspecto lírico que, diferencia idiomática al margen, sin problemas habría podido firmar el mismísimo Rob Halford. Disfrutona si logras deshacerte de sus más que obvias influencias. Puro heavy metal.

La producción de “999” se anotará otro tanto gracias a “Fieras En La Noche”. No es un corte que me enamore pero aprecio su sonido distinguido del resto de cortes, la forma más apaciguada en que Feijóo afronta según qué estrofas e incluso la cierta extrañeza que habrá de preceder al solo de guitarra. Su corto desarrollo, ni tres minutos y medio, no ayuda en absoluto y hay ideas aquí dentro que bien merecían algo más espacio y presencia.

Engaña la final “Fuego Solar” con el deje sci-fi que porta en su prólogo, pues termina por reconducir hacia un heavy metal sencillo y directo, apoyado sobre el firme doble bombo de Miquel Alejandro y confeccionado sin dar media puntada fuera de los límites del género. A ratos desangelada, su estribillo no resulta ni mucho menos el más lúcido de este tracklist. Un cierre con el que me cuesta horrores conectar.

No seré tan necio de decir que el álbum se desinfla en su tramo final, pero qué duda cabe que los temas que más captan mi atención dentro de “999” se sitúan en la que vendría a ser la cara A del hipotético vinilo. Zarpa, cuarenta y cinco años les contemplan, no están para experimentos. Y sin embargo ahí están el buen riff de “A Un Millón De Años” o la cuidada cadencia de “Reinos De Miseria”. “Exterminador” encandilará a sus fans de toda la vida y “En Pie De Guerra” dará argumentos a quienes piensen que esta banda aún tiene cosas por contar. Cuídate del zarpazo.

Texto: David Naves

Crónica: Aneuma + Where The Waves Are Born (Oviedo 6/4/2024)

Expectación máxima, y fíjate que no era el único bolo de la noche, para la presentación de “Venom”, segundo disco (reseña) de los metaleros con base en Puerto de Vega, Aneuma. Acompañados de los también asturianos Where The Waves Are Born, con quienes casualidades de la vida, ya compartieran escenario en la presentación de “Climax” allá por octubre de 2022 (crónica). Con una Gong llena de gente de un amplio rango de edades, cuánto nos gusta que sea así, la jornada vino a darse más o menos como sigue.

Where The Waves Are Born aunque practican un género que, a ratos, me resulta un tanto ajeno, manías que uno trata de cambiar, lo cierto es que son una banda importante dentro del actual circuito asturiano. Por lo cuidado de su propuesta pero, muy especialmente, por cómo ésta ha arraigado entre la gente más joven, arrancándola de las garras del «mass media» con su, por otro lado, llamativa mezcolanza de hardcore, metal y buenas melodías.

Hay un sonido algo embarullado toda vez el sexteto (dos guitarras, dos voces y base rítmica) acomete una “Everchanger” donde lo único que transmiten es una bola indescifrable de golpes y acordes. Por suerte, para ellos y nosotros, todo recondujo a un lugar óptimo de forma ágil y breve. De resultas de ello, quizá, que hubiera mucho más movimiento arriba que abajo del escenario. Luigi López a la voz limpia, Guille Rodríguez con el registro grave, no cejaron en el empeño de meterse a la audiencia en el bolsillo. Una audiencia que encajó de buena gana cortes como la pequeña “Coward”, del Ep de 2023 “Sundered”.

Pero si hay alguien que capta mi atención ese es Victor Barrero, a cargo de buena parte de los solos con que adornan y revisten sus temas. Fino además a la hora de crear buenos riffs y con buen gusto para apoyar la cara más melódica de la nutrida formación astur. Y nos gustó que Luigi López se acordara de quienes votaron por uno de sus temas de cara a la última ceremonia de los Premios AMAS. Era el turno, claro, de “Burden”, una de las mejor recibidas de la jornada, y que inundó de humo al sexteto al tiempo que mostró la cara más abiertamente atmosférica de la banda.

Como debe de su actuación y más allá del barullo del arranque, alguna pausa entre cortes se nos hizo un tanto extensa. Pero en el haber lo bien que funcionan a través de cortes como “Scandinavian” o aquella “Fake Self” de su Ep de 2019 “Engraved”. Fue en este tramo final cuando el propio López no quiso dejar el escenario del Gong Galaxy Club sin mandar sendos agradecimientos a Aneuma, a Isaac Prieto, el mago tras los controles sonoros de nuestra querida sala asturiana y ya por último al otro Guille, Menéndez, batería de la formación que acudió a la cita aquejado de una fuerte fiebre.

Quedaban “dos para el final, son cañeras, queremos ver movimiento” avisó Rodríguez, y la gente terminó por conectar con ellos. Lo dicho, puede que su propuesta resulte hasta cierto punto algo perpendicular a mis propios gustos, pero el sábado desde luego trabajaron y convencieron.

Eran justo las diez cuando llegó el turno de comprobar qué tal suenan los nuevos temas de Aneuma sobre las tablas de un escenario. La banda, mucho ha llovido desde aquél “Climax” de hace un par de años, se ha hartado de recoger premios, aquí y fuera, creciendo de manera exponencial en el proceso, y generando una expectación tal que es capaz de poblar una sala como la Gong haciendo como hacen metal extremo, si bien aquí caben ciertos matices.

Termina la introducción y doble bombo mediante, Jorge Rodríguez comanda una “Your Doom” que viene a poner en alerta a todos los presentes. El sonido ya desde los primeros instantes no puede ser más nítido. Tampoco más potente. Y si bien desde uno de los lados del escenario costaba oír con claridad los solos de Borja, el ímpetu de Laura arrastró tras de sí a los presentes. La frontwoman de Aneuma es a día de hoy un animal escénico que se come las tablas con una fuerza y un carisma arrolladores.

Y es que era la noche marcada a fuego en el calendario para darlo todo. Y lo dieron. “Fall Apart” o “Castaway Of Chance” nos recordaron a los mejores momentos del debut. La forma tan hábil en la que hibridan metal clásico con buenos detalles técnicos y el roto registro de Laura convierten la sala en un auténtico hervidero. La mayor pesadez de “Guide Them To The Light” amplifica la pegada del bajo de Pau y de repente todo encaja con la leyenda que muestra su camiseta: “Al Cisneros (OM, Sleep, Shrinebuilder…) is my cult leader”. Pero si hay un corte de nuevo cuño que me agrada en esta primera parte del set ese es “Never Again”, con unos brillantes Abel y Borja a las seis cuerdas.

Se produciría entonces un pequeño impás. La banda, a excepción hecha de su batería Jorge Rodríguez, abandona el escenario y éste lleva adelante un pequeño solo de batería. Y, cabe decirlo, a buena parte de la audiencia le costó entrar en su juego. Para cuando lo hace y ya con el quinteto de vuelta a las tablas, cambio de imagen en Laura mediante, atacan el que fuera adelanto de “Venom” y afrontan la parte central del set. Pequeños circle pit e incluso algo de crowd surfing vinieron a poner de relieve que la gente se lo estaba pasando en grande. Tal es así que Laura no quiso perder la oportunidad y, virtudes del inalámbrico, se dio un buen paseo entre la gente mientras los dos Suárez seguían con su el derroche de clase sobre las tablas.

“Quiero ver a todo el mundo saltando” exige la vocalista como introducción a “Break Out From Hell” aunque es curiosamente “Ashes Of Your Fears” la que pone a saltar a la Gong con su apuesta por el heavy metal de corte más clásico. Conforme ha ido pasando el tiempo otra de mis favoritas de su primer disco. En lo concerniente a “Chain Reaction”, ya cuando escribí la obligatoria reseña comenté que se trataba de uno de los temas con más gancho del tracklist y pienso ahora que su encarnación en vivo vino un poco a darme la razón. Sigo en mis trece de que si ha de haber segundo videoclip del álbum, esta tiene todas las de ganar.

Otra del nuevo álbum que parece haber caído de pie en su traslación al directo es “Circles Of Fire” y el aire más cercano al hard que emana de su riff principal pero que suma a Borja en coros y entrega a Laura en su encarnación más decididamente agria y rotunda. Un contraste que funcionó y de qué forma el pasado sábado. Como viene siendo habitual no perdieron ocasión de introducir un par de versiones en esta parte final. Pero me agradó que, entre ellas, colaran una “Stand Tall” que en este epílogo tiene mucho de autoreivindicación. Obligados agradecimientos mediante, cerrarían con su ya habitual revisión del “Evil Dead” para regocijo de todo fan de Chuck Schuldiner pero fastidio del sufrido kit de batería de Jorge. Como cierre nada más que el deseo de que todos los shows en defensa de “Venom” se den así de bien.

Porque siguen creciendo. Su segundo trabajo, pienso, mejora al primero y sobre las tablas la línea parece ser igualmente ascendente. No cabe otra que alegrarse. Pronósticos de cara al futuro no me gusta hacer pero ahora mismo una banda de lo más disfrutable.

Por nuestra parte nada más que agradecer a la organización del evento por todas las facilidades dispuestas de cara a la realización de esta crónica, mandar un cariñoso saludo a la amplia legión de habituales y el deseo firme de que nos veamos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Teksuo + Inyourface + The Bering en Oviedo

La extensa agenda del sábado también cuenta con cita en el Gong Galaxy Club. En esta ocasión por la omnipresente sala ovetense pasarán Teksuo, los alternativos granadinos Inyourface y los catalanes The Bering.

Los asturianos continúan así con la presentación de nuevas composiciones tras su política en los últimos tiempos de lanzamiento de varios sencillos en plataformas digitales al año. Por su parte Inyourface estrenará en Asturias su nuevo EP «Seasons» editado en el inicio del 2024. Con una marcada temática conservacionista y ecologista que se refleja tanto en letras como en música, los andaluces se manejan como pez en el agua por el hardcore, el metal y los sonidos electrónicos. The Bering también llegan con novedades en el zurrón en forma de EP. «What Could Be The Trut?» publicado el pasado año. Entrada anticipada 9€ a través del siguiente enlace:
https://www.wegow.com/es/conciertos/teksuo-inyourface-the-bering

Crónica: Greenleaf (Avilés 4/4/2024)

Resulta cuanto menos llamativo y en lo que a servidor concierne la manera en que hemos asumido como normal los llenos en la Factoría ya venga una banda de hard rock, de blues o, como era el caso, de stoner. Aunque fuera con matices. Y es que la música de los suecos Greenleaf va mucho más allá del riff grueso y la lírica alucinada. Venían Sebastian Olsson (batería), Hans Fröhlich (bajo), Arvid Hällagård (voz) y Tommi Holappa (guitarras) a las puertas de un nuevo trabajo discográfico y parece que nadie quiso perderse la cita.

Y pese al «sold out«, lo cierto es que nos temimos lo peor al llegar y ver la furgoneta de la banda camino del taller. La vieja Ford Transit había dicho basta y en nuestro primer paseo por la Factoría pudimos oír cómo los suecos probaban sonido a una hora en la que ya debería estar todo atado y bien atado que diría aquél. Así las cosas y para cuando comienza la fiesta pasan ya diez minutos sobre el horario marcado por la promotora del evento. Da igual. La banda sale a pleno pulmón con “Trails And Passes” y del sonido, al menos en la parte central frente al escenario, no cabe mayor queja.

La química que desbordan no podría ser más contagiosa. De puertas para adentro uno nunca llega a conocer las verdaderas dinámicas detrás de cada banda pero lo cierto es que el jueves en Avilés y a pesar del evidente infortunio con el transporte, se mostraron enérgicos, risueños y muy agradecidos para con un público, como siempre en la Factoría, fiel y muy por la labor.

Holappa desborda carisma de manera casi torrencial. Y riffea como el mismo demonio, no para quieto ni un segundo y, en la medida en que los temas se lo permiten, pasa el concierto buscando la conexión para con el público que tiene frente a él. “Sweet Is The Sound” resultó incluso pegadiza, con un Sebastian Olsson dejándose la piel y no pocas gotas de sudor en cada golpe. Pero qué duda cabe es Hällagård quien acapara buena parte de los focos y las atenciones del respetable. Mostró al mismo tiempo un gran estado vocal y una amplia ración de delays y efectos varios desde su pedalera. Y si bien no fue el frontman más comunicativo que hemos visto últimamente, no creo que nadie tenga hoy mayor queja sobre su desempeño en tierras asturianas.

La noche siguió con la más vibrante “Ocean Deep” y poco a poco fuimos siendo testigos de los muchos registros que dominan. Mucha clase la que mostró Holappa aquí, un guitarra que desde luego supo meterse a los suyos en el bolsillo con sus arengas, sus riffs y, por qué no decirlo, también sus bailoteos. Sería aquí cuando por fin Hällagård se permitiera un pequeño descanso y aprovechara para ponernos al tanto del percance que sufrieron con la furgo. Desde luego ha tenido que ser un palo pero es algo que revierte quizá en la potencia que desarrolla el cuarteto durante “Our Mother Ash”, uno de los cortes más enérgicos, potentes y adrenalíticos de todo el set, con un Olsson desbocado sobre el kit de batería.

En cierto modo sería un pequeño punto de inflexión en el set. Porque para cuando le llega el turno a la más tranquila “Bury Me My Son” y la banda se permite una pequeña jam en su parte final, Greenleaf transcienden a horizontes nuevos y hasta ahora desconocidos. Se está perdiendo un poco esto de las improvisaciones y por ahí que uno agradezca la que deslizaron el jueves. Por timorata que esta fuera. “On Wings Of Gold” puso de relieve la pegada y también la cintura de Olsson tras los parches, en especial toda vez el corte alcanza ese final ardiente y descosido. Rompió varias baquetas en el transcurso del set y, viéndole, nos extrañó lo más mínimo.

Aquí aprovechó Hällagård para referirse precisamente al gusto de su batería por el coleccionismo y los reptiles como curiosa y llamativa introducción a, claro, “The Drum”, de aquél “Trails & Passes” pronto a cumplir diez años. Una discografía que se verá pronto aumentada con una nueva obra de estudio de la cual vinieron a presentar su más reciente single, una “Breathe, Breathe Out” que en directo vino a sonar desde luego mucho más intensa y rotunda que en su versión en estudio. Y pese al poco tiempo que lleva el single entre nosotros, lo cierto es que se produjo uno de los momentos de mayor comunión entre banda y público de toda la velada. Si aún no habéis echado un vistazo a su simpático videoclip desde luego estáis tardando.

Hablando de videoclips, otro que viene a hablar de la peculiar idiosincrasia de la banda nórdica es el de una “Good Ol’ Goat” de la que no quisieron olvidarse y que nos introduciría de lleno en la parte final del set. Con “Bound To Be Machines” y la fuerza inusitada con la que atacan Greenleaf más de uno se pensó que ya estaba todo el pescado vendido. Máxime cuando respondemos a los coros demandados por el afable Hällagård desde las tablas. Y es que ¿Cuántas veces habéis visto corear un tema en un concierto de stoner rock? “Gracias, perfecto” exclamaría el vocalista. Fue sin duda alguna otro de los momentos cumbre de la noche.

Una noche a la que sin embargo aún le quedaba alguna que otra bala en la recámara. En “Tides” serían las palmas y no las voces las protagonistas, que terminarían por conducir a una final “Let It Out” donde, desde luego, la banda se vació hasta las últimas consecuencias, firmando un final de set realmente vibrante y por todo lo alto. Ovación cerrada, algunos vítores y la absoluta certeza de haber presenciado otro de los grandes shows del presente año.

O no. Porque es tal el clamor del público avilesino que, pasados unos instantes, Greenleaf regresan al escenario y, ahora en formato trío, despliegan otra pequeña jam que plantó sonrisas, elevó puños al aire y provocó exclamaciones de asombro entre buena parte del respetable. Volvería finalmente Hällagård para ya al completo redondear la velada con “Going Down”, original si mis datos son correctos, de The Alabama State Troupers, y cerrar, ahora sí de forma definitiva, una de las grandes citas de este 2024.

Hay que estar muy agradecidos a Factoría Sound su apuesta por bandas que, de otra manera, difícilmente pisarían por territorio astur. También a ese público fiel que responde con un lleno tras otro así vengan Siena Root desde Suecia o The Electric Buffalo desde Oviedo. Un placer siempre para nosotros el dejarnos caer por allí y contároslo después aquí con el mayor lujo de detalles posible. Agradecer por tanto y una vez más a la organización todas las facilidades dispuestas así como mandar un afectuoso saludo a los habituales de siempre. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz