Crónica: Baja California + La Desbandada (Gijón 16/3/2024)

Entradón en la Sala Acapulco para la presentación del nuevo álbum de Baja CaliforniaElectricidad” para una noche que terminó convertida en una de esas noches en que vuelves a casa con la sensación de que no se ha parido invento igual al rock and roll. No estaban solos los asturianos, acompañados para esta fiesta por La Desbandada, que se vinieron desde nada menos que El Vendrell (Tarragona) presentando a su vez su “Las Musas Siguen Bebiendo” del año pasado. La fiesta se adivinaba, pues, por todo lo alto.

Pero había runrún minutos antes de la descarga de los catalanes. La sala, que en la jornada del viernes había acogido la parada asturiana del reciente tour de Angra por la península, despertó ciertas dudas en lo que a sonido se refiere. ¿Cuestión puntual o algo falla? Lo cierto es que para cuando La Desbandada arremeten con los primeros acordes del tema que titula su último trabajo, las dudas se vienen abajo cual castillo de naipes ante una tormenta.

Fue nuestro primer contacto con ellos y lo que pudimos oír (y fotografiar) deja riffs y melodías sitas en un punto cardinal a medio camino entre Platero y Tú, Marea, Extremoduro o La Fuga que los chicos llevan adelante con cantidades ingentes de sentimiento y también de carisma. Y es que vimos muy risueño a Balta Hurtado, guitarrista y voz del cuarteto, con la inquebrantable seguridad que da creer en lo que estás haciendo. El cuarteto, armado con preciosas Gibson en guitarras y también bajo, debilidad personal de quien escribe, no podría haber sonado más clásico.

Y es que, como digo, lo que les pueda faltar en originalidad lo suplen con carisma, también buenos solos. Véase el que entrega Pere Pinto en una “Hoy Venimos A Morir” tras la que llegarían los obligados agradecimientos a los anfitriones de la velada. La banda seguiría enfrascada en su set, conectando con la audiencia, caldeando el ambiente que suele decirse, hasta que llega el momento de subir a escena a Manu, voz de Baja California, para formar dupla vocal en “Si Tiene Que Ser”.

La colaboración funcionó, claro, pero “La Luna Sigue Sola” se llevaría el gato al agua que suele decirse. Ambas nos parecieron puntos álgidos de un set que después, en su tramo final, se nos haría algo redundante. Que no aburrido. Se acordaron además de agradecer la tarea del técnico de sonido, algo que siempre es de agradecer, y toda vez hechas las debidas presentaciones se marcharon, tan empapados en sudor como sonrientes, para dejar paso al quinteto ovetense Baja California.

Pasan alrededor de veinte minutos cuando ¿Baja Autoestima? ¿Alta Mesopotamia? se suben al escenario de la Acapulco y, por tópico que pueda sonar, casi que ésta no se viene abajo. Había un calor y un cariño por parte del público hacia la banda asturiana que hacía mucho que no veíamos ni sentíamos en un concierto en sala. Otro tanto se podría decir de las muchas pancartas que serían mostradas a Manu y los suyos. Que nunca nos falte el buen humor.

Porque lo cierto es que, memes y chanzas al margen, Baja California son una banda de rock and roll con todas las letras. De los pies a la cabeza. Sets como el del sábado vienen a hablar bien del ingente curro que hay tras estas canciones. Así pues y con “Caída Libre” uniendo a músicos y banda ya desde las primeras estrofas, gozamos de una noche de rock de las de antes. De las buenas de verdad.

“Venimos a presentar nuestro nuevo disco”, proclama un entregado Manu Roz, esto es “Electricidad”. La banda compartió escenario allá por 2019 con los valencianos Uzzhuaïa y realmente es una rima ésta presente de manera sensible en sus canciones. Como presente está siempre esa sufrida tarima y el mucho juego que da a la hora de conectar con la audiencia. No falla nunca. Ya hace calor para cuando suena “Tiempo Suicida”, uno de los adelantos del nuevo álbum, pero es la más vacilonaHoy Toca No Dormir”, con Marco Antonio Guardado (batería) y Javier Hernández (bajo) introduciendo en solitario, la que termina por decantar la balanza en esta parte inicial del set.

Con el sonidazo del que estaban gozando, al menos en la primeras filas donde estábamos nosotros, por momentos da la sensación de estar ante una banda llamada a cotas mayores, algo que viene a refrendar el solazo de guitarra durante “20 Monedas”. “Reina De Hielo” termina con Manu Roz sentado en la tarima, buscando y encontrando el calor de un público, ya decimos, totalmente entregado.

Javi y Aaron, guitarras de la formación astur, dieron igualmente buen apoyo coral a Roz. También Hernández al bajo, y los chicos dejaron la sensación, siempre tan agradecida de cara al público, de creer fervientemente en lo que hacen. Aquello tan viejo de “es solo rock and roll pero me gusta” llevado hasta el último aliento. Por ahí que la banda no perdiese la ocasión de invitar a una más que buena amiga a escena, quién si no Lyla Swan, para “El Mago”.

Llegarían entonces las obligadas presentaciones, el paseo de Manu entre la gente, incluso el intercambio de instrumentos entre Aaron y Hernández. Pudimos ver a Javi con el slide en “Polvos Mágicos” y el talkbox en la muy celebrada “Dueños De La Noche”. Encarando ya el tramo final del set, huelga decir que la fiesta era de las grandes. En “La Cara B Del Rock” es el propio Javi Monge quien acaba a hombros de Manu, en una revisión asturiana de aquella mítica fotografía de Brian Johnson cargando con Angus Young y su inseparable SG.

Pero por si era poca la algarabía, los chicos de La Desbandada se unirían a Baja California para rendir sentido y festivo tributo astur-catalán a uno de los grandes nombres de nuestro rock como es Platero y Tú. Y es que sí, hay poco rock ‘n’ roll. No faltó el “Aguante”, desde luego. Aquí Manu contaría una pequeña historia sobre su primer encuentro con el género (curiosamente “Sleeping In My Car” de Roxette, banda que amé cuando todavía era un auténtico mocoso) y atacaría el cierre final, “Años Atrás”, visiblemente emocionado. Han demostrado ser profetas en su tierra, además tienen estrella y no podemos por más que desearles lo mejor de cara a esta gira que comienza.

Dos maneras muy distintas de entender el rock y sin embargo solidarias entre sí. Una sala llena hasta la bandera y dos grandes bolos más en la buchaca. Empezando por la descarga de Bio-Cancer + Sound Of Silence + Electrickeel, siguiendo con Cain’s Dinasty + Brutalfly y terminando con el objeto de esta crónica, esta tercera semana de marzo ha dejado no pocas razones para sonreír. Nosotros, como siempre, no podemos por más que agradecer a la promotora del evento por todas las facilidades, agradecer igualmente a Sergio Blanco el apoyo logístico y mandar saludos a las muchas caras con las que nos tocó departir antes, durante y después. Como he dicho en otras ocasiones sois legión y me vais a perdonar que no os nombre a todos. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Jim Jones en Avilés

El músico británico Jim Jones (Thee Hypnotics, The Jim Jones Revue, Jim Jones And The Righteous Mind, Black Moses) retorna a los escenarios asturianos esta vez acompañado por una nueva formación a la que califica All Stars. La cita tendrá lugar en la renovada Sala Club del avilesino Centro Niemeyer el domingo 24 de marzo.

Presentará su nuevo lanzamiento discográfico «Ain’t No Peril«, ópera prima del proyecto nacido durante la pandemia junto a Gavin Jay al bajo, Elliot Mortimer como teclista, el baterista Chris Ellul y el veterano guitarrista Carlton Mounsher y que llegará al Niemeyer acompañado además de una sección de trompeta al completo. Grabado en Memphis bajo la batuta del reputado productor Scott McEwen, el álbum captura la esencia de la alquimia sureña.

Entrada anticipada 22€ disponible a través del siguiente enlace:
https://uniticket.janto.es/centroniemeyer/public/janto/main.php?

Reseña: The Electric Buffalo «Patrolman» (Boomerang Discos 2023)

Flamante ganador en la última edición de los AMAS en la categoría de mejor disco rock, iba siendo hora de que posáramos nuestras zarpas sobre “Patrolman”, el más reciente trabajo de The Electric Buffalo. La banda, que forman Álvaro Bárcena en voz y guitarras, Sergio Tutu al bajo, Wilón DeCalle en baterías y Sam “Stone” Rodríguez en teclados, se ha hecho acompañar esta vez de gente como Juan Yagüe con la acústica y el bouzouki, Cristina Gestido con la viola y la dupla Sil Fernández y Sil González en coros. Producido por el propio Tutu y adornado por el precioso diseño de Ossobüko fue puesto en circulación a través de Boomerang Discos.

Editado en formato vinilo, The Electric Buffalo dan la bienvenida a través de la elegante y bien trazada “You Know How”, con esos inequívocos acentos del teclado de Sam Rodríguez revistiendo toda la composición de un aire sureño tan real como arrebatado. La acomodada y a pesar de ello vibrante línea de batería de Wilón o el cuidado solo de guitarra de Bárcena que atraviesa el tronco central. Arranque de clase y buen gusto.

Aún sin abandonar del todo su vena más rockera, el tema título “Patrolman” vendrá a moverse por territorios más apaciguados y melancólicos. Medio tiempo en la más pura tradición del género, acompañado de un cuidadísimo videoclip obra de La Parrocha Estudio:

… y en el que la banda rinde sentido y merecido tributo a la figura del tristemente desaparecido Alejandro Espina, miembro fundador del combo asturiano. La línea “He never liked the farewell’s sound, maybe that’s why his heart got tired and drowned” (“Nunca le gustó el sonido de las despedidas, tal vez por eso su corazón se cansó y se ahogó”) es de una belleza y también una crudeza incontestables. Pelos de punta, lágrima en la mejilla. Llega uno a sentir la pérdida como propia. Haré mío un comentario que he leído en Youtube: “Precioso homenaje a Jandro. Seguro que estaría orgulloso”. No me cabe la menor duda.

Pero la vida sigue y qué mejor compañía que esta “Old Love”, con la banda arrastrando esa vena sureña sin estridencias, apoyando la racional línea de voz de Bárcena, tiñendo la composición de leves cambios de ritmo en lo que no deja de ser una pieza sencilla en fondo pero profundísima en alcance y feeling. De nuevo mucho sentimiento en cada acorde, suena muy a tópico, ya lo sé, pero me engancha la forma en que todo el corte fluye sin manierismos impostados ni artificios de ningún tipo. Todo para alcanzar ese gran solo de guitarra que anticipa el epílogo. Estupenda.

Tendido y muy cuidado el prólogo de esta “Souls With No Name” que vuelve a destapar a The Electric Buffalo en su versión más ligera. Que no acomodada. La composición va trazando un crescendo clásico en la más pura tradición de los mejores hermanos Allman acompañada de cuidados arreglos y apoyada en una cuidadísima línea de bajo, soporte fundamental a las partes más desnudas de distorsión. Los coros de ambas Sil que irrumpen mediado el corte, el omnipresente slide y la puerta a la improvisación que abre su largo cierre la convierten en otra de mis imprescindibles de “Patrolman”.

Así las cosas, “Craven” resulta mucho más terrenal en su acercamiento al blues rock más elemental. O al menos eso parece mientras circula por su prólogo. Lo cierto es que la composición deriva más adelante hacia terrenos más sureños, acompañados de uno de los riffs de más gancho de este nuevo álbum. Prolija en solos, me agrada sobremanera ese que anticipa el tronco central. Aún cuando goza de un estribillo de los que se pegan a la primera, en términos globales no me termina de resultar tan redonda como otros cortes dentro del tracklist.

New Rules” abre la cara B del vinilo a puro rock sureño. Hay grandes coros magnificando estos estribillos, un distinguido trabajo de producción por parte de Tutu y la sensación de que la banda se ha tomado todo el tiempo necesario para la construcción de este sexto corte. Sea ese el caso o no. Brilla aquí Sam tras las teclas, tanto en el solo como a la hora de acompañar las distintas estrofas. Hechuras clásicas para lo que no deja de ser otro derroche de equilibrio y buen gusto.

Love Overdose”, aun sin derivar del todo hacia un nervio más marcado, sí que entrega uno de los riffs más graves del redondo. En primeras escuchas sentía algo artificial ese avanzar a tirones. Lo cierto es que con el paso del tiempo mis sensaciones al respecto han ido cambiando y ahora me encuentro moviendo la cabeza al ritmo de estas estrofas tan cuidadas como eficaces. El tono más melancólico del puente anticipará un solo vibrante, sin alardes pero poderoso, en lo que no deja de ser otro ejercicio de puros equilibrio y balance. Si he de ponerle un pero, refiere este al soso fade out final, pero con eso y con todo uno de los grandes descubrimientos del álbum y otro de esos temas que han sabido ganarme con el correr de las escuchas.

The Raven” ahonda en esas pulsiones rockeras, aun cuando no deja de ser un medio tiempo armonioso y bien trazado. Cowbell mediante, la composición avanza a pequeños zancos, dejando entremedias el solo más alucinado de Sam Rodríguez, en contraste con el más acomodaticio solo que Bárcena sitúa tras él. Arrastra de pura clase el riff que comanda este penúltimo corte, donde de todos modos quizá eche en falta algo más de gancho. Disfrutable en cualquier caso.

La final “Walking Behind”, con Bárcena en su encarnación más amable, resulta todo un regalo. Un cierre adherido sin remilgo alguno al country, que nos devuelve al búfalo eléctrico más melancólico, obedeciendo por ahí a la más pura tradición del género. Tan sencilla como cuidada y agradable, deja en el oyente un poso a ratos amargo, a ratos optimista, y supone, en opinión de este modesto escribiente, otro de los grandes hallazgos dentro de “Patrolman”.

Se aleja, sí, del groso de discos que os salemos traer por aquí. Viene bien de vez en cuando hacer excepciones, oxigenar un poco el cerebro y abrir la mente a otros sonidos. Ya sea la sirvengonzonería de Ofensivos, el punk de Polemika, el rock urbano de Mala Reputación o esta amalgama de rock sureño, country y blues que The Electric Buffalo proponen para su nuevo álbum. “Más clase que una universidad” escribí como cierre de la crónica de su concierto con Mad Rovers hace ahora justo un año y diría que la frase sigue vigente en lo que a esta banda refiere. Destacan el muy sentido homenaje al compañero caído con la que titulan el álbum, la mecha larga de “Love Overdose” o la llamativa mezcla de pasión y orden que supone “Old Love”. Un muy buen disco si me preguntan.

Texto: David Naves

Reseña: Hitten «While Passion Lasts» (High Roller Records 2023)

While Passion Lasts” es el quinto trabajo ya para las huestes hard rockeras murcianas Hitten. La banda continúa así aquél magnífico “Triumph & Tragedy” de hace tres años con una formación que integra al italiano Alexx Panza en voces, Dani Meseguer y Johnny Lorca en guitarras y la base rítmica del bajista Satan y el batería Willy Medina. El quinteto, que tan buen sabor de boca dejara a su paso por el Rock Nalón de dos mil veintidós, ofrece esta vez nueve cortes más una introducción grabados en los Terror Twins Studios (bajos y guitarras por Marco Panzanaro), el Nebula Studio (voces) y finalmente los Aenima Studios (baterías por Pepe Marsilla). Las pistas resultantes serían posteriormente mezcladas en los Moontower Studios por el Balmog Javier Félez y masterizadas por el Eclipse Erik Mårtensson en los Mass Destruction Studios de su Suecia natal. Con arte de Marc Schoenbach y diseño de Monica Torasso y Dani Meseguer, el álbum vio la luz vía High Roller Records el pasado mes de noviembre.

Puede que la intro “Prelude To Passion” suene algo ajena a una banda como esta. Un tanto artificiosa y engolada. No obstante su pulso, literalmente hablando en este caso, nos conduce con prontitud y acecho al acostumbrado hard / heavy de los murcianos con renovadas energías. Es en el crescendo final cuando asoman las primeras guitarras y, al fin, se materializa una “While Passion Lasts” de inicio calmo, con Panza en tesituras amables que pronto tornarán a los tonos altos a los que nos tiene acostumbrados el turinés. Me agrada la construcción de estas estrofas. Ese crescendo tan clásico como bien resuelto, y la forma en que el bajo hace suyas las partes más calmas. Llegado el estribillo, el gancho de siempre parece seguir prendiendo con el ardor de antaño. La sección solista, primero heróica y después elegante, me resulta de lo más certera. También ese final más acendrado y metálico. Un arranque en la más pura tradición de la banda en particular y el hard en general.

Pero por si alguien echaba en falta algo más de nervio, “Blood From A Stone” viene para destapar a los Hitten más lindantes con el heavy metal de sus inicios. Una batería que gana peso y unas guitarras de una mayor gravedad colisionan en unas estrofas sencillas pero con un gancho de mil demonios. Composición directa y sin cortapisas. Firme Willy Medina con el doble bombo y otra melodía de voz, cortesía de Panza, con el buen gusto de siempre. Las buenas guitarras dobladas en el solo, el clásico riff en que se apoyan y ese patrón bombo caja tan recurrente y a la vez pegadizo. Corte además que pondrá de relieve el buen sonido que, en líneas generales, atraviesa a este nuevo trabajo. Particularmente llegada la hora de los distintos desarrollos solistas. Equilibrada, con gancho, gana una barbaridad con las sucesivas escuchas y desde luego da la razón a quien pensó en ella como anticipo de este nuevo álbum.

Y aunque en líneas generales “Mr. Know It All” no me funciona en la forma en que lo hacen sus dos predecesoras, sigue siendo una oferta en la que encuentro asideros suficientes a los que agarrarme. Empezando por el tono tan deslenguado y chulesco que le aporta la despreocupada línea de voz de Panza. También en lo bien que empasta la base rítmica aquí y lo sencillo pero ¿jovial? del estribillo. Pero en líneas generales observo una construcción más lineal y quizá al tema en su conjunto le pese su condición de single adelanto.

Más rocosa, rotunda y pesada, “Unholy Games” parece guiñar al bueno de Zakk Wylde con el inconfundible grosor del riff inicial. Acude raudo el estribillo a la cita y si bien este no me termina de enganchar del todo, sí que lo hace la mayor personalidad que exhibe ahora la banda. Apostados en las fronteras de su acostumbrado hard rock de raíces orgullosamente ochenteras pero a la vez caminando por una senda más apaciguada que termina por separar a este quinto corte del resto del tracklist. Medio tiempo construido con sumo cuidado y adornado con no poco gusto. Aquí la producción juega un papel importante, que no principal. Equilibrio es la palabra clave. Ahí, los arreglos suman sin opacar. De igual forma estupendo el solo (asumo que) de Lorca y la manera tan hábil en que pasa de la elegancia inicial a al pura floritura final. Estupenda no solo por lo diferente que resulta sino también por lo acertado de sus distintas ejecuciones.

Dark Stalker” parece haber nacido con la intención de convertirse en abanderada de este nuevo “While Passion Lasts”. Ya no es su mayor duración, que también. Es la forma en que parte peras con ese tranquilo prólogo al piano para devolvernos a los Hitten más metálicos e intensos. Por ahí sorprende la tranquila línea de voz de Panza y la forma en que se contrapone al mayor nervio que transmiten tanto guitarras como base rítmica. Que conduce a un estribillo donde las tornas cambian y la menor intensidad contrasta con una línea de voz ahora poderosa por elevada. El juego de contrastes que proponen aquí funciona cual reloj suizo. También una sección solista que, a ratos, me recuerda a unos Iron Maiden de finales de los ochenta. Con mucho una de mis favoritas tanto por composición como por ejecuciones. Hábil, reconocible, potente y con gancho. Deseando desde ya que sea una fija en futuros setlists.

Así las cosas, “Truthful Lies” resulta mucho más acomodada. Tanto por composición como parece que también por intenciones. Llega incluso a bordear el AOR en estribillos. Siempre con un inspirado Panza al micro, y ejerciendo un gran contraste con su inmediata predecesora. Así la banda pone de relieve la cintura que posee aún manejándose siempre dentro de la férrea linde del hard heavy de corte melódico. Se eleva gracias a una certera sección solista pero es cierto que ha habido según qué escuchas al disco en que me ha costado llegar a conectar. El final en fade out, con el prometedor acelerón del epílogo perdiéndose finalmente entre la bruma, no ayuda precisamente a mejorar su nota final.

Un arranque como el de “Hold Up The Night” te lo firma la pareja Matthias Jabs & Rudolf Schenker en cualquier día tonto. No es que el corte asuma por completo el ideario del escorpión germano pero uno no puede por menos que palpar y sentir la inevitable comparación entre unos y otros. Los chicos no parecen querer esconder sus influencias aquí y, de resultas de ello surge un corte tan agradable como previsible. El más escueto, de hecho, de todo el tracklist. Introducción al margen. Coros agradables y algún que otro riff de innegable peso y carisma salvan la fiesta en cualquier caso.

El riff en que apoyan “Where It All Begins” puede resultar algo recurrente. Ese clásico cabalgar a medio gas. Pero este es un medio tiempo orgulloso. De nuevo construido con cuidado y adornado por una vistosa y muy presente línea de bajo. Ni que decir tiene que Panza, acompañado en tareas vocales por Rox Robles, se encuentra como pez en el agua en estas aguas más remansadas, entregando una interpretación en la que vuelve a rebosar carisma y clase. El solo que sitúan en el mismo tronco central de la composición eleva igualmente a esta penúltima entrega funcionando en favor del corte al que adorna y no en virtud de un ego específico. El pequeño impulso que adquiere camino del epílogo culmina un corte que funciona en la más pura tradición del género.

Crimetime” cierra “While Passion Lasts” mientras nos devuelve a los Hitten más heavies y trotones. Despreocupada pero sin perder de todo el foco, intensa sin llegar a lo amenazante. De solos tan nerviosos como electrizantes. En definitiva sencilla sobre el papel pero lo suficientemente bien resuelta como para sobreponerse a su trazo tan recurrente.

Es un álbum que pierde duración con respecto al estupendo “Triumph & Tragedy” y por ahí habrá quien piense que la banda ha estado desaprovechando el tiempo transcurrido desde noviembre de dos mil veintiuno. Nada más lejos. “While Passion Lasts” puede no ser aún el disco definitivo de Hitten, el que les transporte al reconocimiento del que ya gozan otras bandas de su misma generación, pero desde luego cortes como “Unholy Games”, “Blood From A Stone” o la que viene a dar título al álbum no deberían ser para nada desdeñadas. También la más diferente “Dark Stalker”, que abre un horizonte quien sabe si nuevo para ellos. Deseando verles de nuevo por estas frías tierras del norte.

Texto: David Naves

Crónica: Cain’s Dinasty + Brutalfly (Oviedo 15/3/2024)

Primera venida de los alicantinos Cain’s Dinasty a Oviedo en una fecha algo insidiosa, pues coincidía con la descarga de los brasileños Angra en Gijón. Acompañados del trío local Brutalfly, vinieron a reunir a unas treinta personas entorno al Gong Galaxy Club, que dicho así puede sonar algo rácano, y de hecho lo es, pero para como están las cosas no me resulta del todo desdeñable. Desde luego les honra el echarse a la carretera, más de ochocientos kilómetros, para traer su peculiar power metal en una fecha como la del pasado viernes.

Brutalfly fueron como digo los encargados de abrir la velada cuando pasaban pocos minutos de las nueve. Y lo hicieron con el tema que daba nombre a aquél debut de 2022 “I Was An Experiment”. Siempre sólidos, ayudados por un sonido que quizá no brilló tanto como otras noches en la sala ovetense pero que, desde luego, no empañó sus evoluciones sobre las tablas. Didi, guitarra y voz, de nuevo bajo el sombrero y las gafas, acompañado por la base rítmica de Lagarto y Mochy. No hacía mucho de nuestro anterior encuentro con ellos, aquél en tierras cántabras allá por diciembre del pasado año, y viene al caso porque anda inmerso el trío en una cierta encrucijada, mirando ya de cara a un próximo trabajo que venga a amplificar los muchos rasgos del debut.

Pero volviendo al show que nos ocupa, y como viene siendo ya tradición en la Gong, Txeffy no quiso perderse esta fiesta, irrumpiendo en escena para una “Thrashstorm” tan cruda y retorcida como siempre. El set miraría entonces al futuro con un par de cortes del próximo álbum, siendo “The Moon Hasn’t Blood” el primero y que ya escucháramos aquella fría noche en Los Bancos de Atrás en Unquera. “Train To Hell” fue el otro, que sorprende por una gama de riffs más clásicos, dentro de lo que cabe, para una banda como esta.

Pudimos disfrutar de “Brutalfly”, arranque en falso mediante. “¡Era broma eh!”. Esta banda tampoco sería la que es sin estos pequeños troleos entre ellos y que de alguna forma vienen a hablarnos de la química y el buen rollo que se respira dentro del trío. El trío recupera ahora “Shaman”, que ya aparecía en el Ep de 2015. Didi arroja al suelo sus gafas de sol y Gil (Bestia Negra) aparece sobre las tablas para acompañarle durante “Evil Room”. El propio frontman del trío nos habla de la importancia en el cuidado de la salud mental en la introducción de “The Oniric WhatsApp of High Bird” (si he transcrito correctamente desde el tracklist) y se dibuja aquella sensación de anticipación que comenté al principio. Esa encrucijada entre la banda que son y la que pretenden ser en un futuro.

Hubo tiempo hasta para pedir diversos brindis. “Por Txeffy, por Gil, por Leonidas” y todos los presentes en una fecha tan difícil como esta. “What Time Is It? It’s Time To Die” acercó por fin a público y escenario mientras que “Zerdatillium” sirve como cierre y también muestra de lo bien que empastan los hermanos Veloz en bajo y baterías. Huelga decir que Brutalfly tampoco serían lo que son de no ser por ellos.

Pasan de las diez cuando los alicantinos Cain’s Dinasty irrumpen en el escenario del Gong Galaxy Club. Su puesta en escena, telones laterales, máscaras de la peste negra del sigo XVII, maquillaje y, en definitiva, toda la imaginería que se le presupone a una banda como esta. El propio Rubén Picazo aparece en escena portando un lucero en su mano izquierda y oculto tras una máscara cornuta para sorpresa de algunos. Su power metal vira en ocasiones hacia territorios más extremos, voces mediante, con el propio Picazo acometiendo un hábil y meritorio baile entre registros. Es ahí donde los coros de los guitarras Joaquín Leal y Alejandro Ramírez se revelan poco menos que fundamentales.

Me reconozco recién llegado al peculiar modo de entender el power metal de la banda y por ahí me sorprendieron las letras en castellano, en contraste al inglés de sus discos. Sea como fuere la banda muestra un nivel técnico digno de mención a lo largo de cortes vibrantes como “Breaking The Bloodlines”, con Picazo aprovechando para perderse entre el público. “Cuando no quede sitio en el infierno, los muertos caminarán por la tierra” proclama el frontman, anticipando “March Of The Dead”, a la larga una de mis favoritas de la jornada, con Ramírez y Leal dando muestras de la mucha clase y la no poca química que existe entre ellos.

Tears Of Pain” nos teletransporta a su debut de 2008 con alguna que otra melodía de raíz muy Maiden y la banda parece estar pasándoselo en grande. Todo pese a pequeños percances de Picazo con el micrófono. Es el propio vocalista quien vuelve del backstage bandera en mano, la pasea por encima de nuestras cabezas y pide el apoyo del público tras sus llamativas lentillas azules. Fue quizá el momento de mayor enganche con la gente, a excepción hecha del corte con el que despedirían el set.

Screaming Lungs” o “Pulmones Que Sangran”, si entendí bien a Picazo, extrajo lo mejor de Ramón Valero (bajo) y Emilio Benavent (batería). Tras ella llegarían los agradecimientos para Brutalfly y el hecho de que se pegaran más de ochocientos kilómetros de furgo para estar con todos nosotros el pasado viernes. A veces da la impresión de que el metal todo lo puede. Y si no, un buen trago de “sangre” como el que se dio el vocalista antes de atacar “Legacy Of Blood”, a buen seguro el corte más excesivo por incendiario de todo el set.

El cierre al que antes aludía correspondería a su particular revisión del “Silent Night, Bodom Night” de, claro, Children Of Bodom, banda que se nos revela como influencia no capital pero qué duda cabe que sí muy importante para Cain’s Dinasty. Final con Leal y Ramírez a gran nivel y el público más entregado de la jornada.

Puede que la puesta en escena de los valencianos pida escenarios mayores. Lo cierto es que hay que agradecerles que se liaran la manta a la cabeza para presentarnos su peculiar performance en una fecha, perdón por la insistencia, tan complicada como la del viernes. Toca por tanto mandar un agradecimiento enorme a ambas bandas por facilitar esta crónica, saludar a Manuel Hernando, Angie, Leonidas, Diañu y Pelayo, Sandra y en especial a todos aquellos que mi cabeza ahora no recuerda. Nos vemos en el siguiente.

Texto y Fotos: David Naves

Celtian: Firma de Discos y Concierto Acústico en Gijón

Con motivo de la salida al mercado el 5 de abril de su próximo disco de estudio «Secretos De Amor y Muerte» y sus correspondientes actos promocionales, Celtian recalarán el sábado 13 de abril en las instalaciones de El Corte Inglés de Gijón para ofrecer una firma de discos coronada por un concierto acústico.

Habrá que esperar al sábado 4 de mayo para su habitual cita eléctrica con los seguidores asturianos y que tendrá lugar en la Sala Acapulco también en Gijón. Entrada anticipada 18€ a través del siguiente enlace a Wegow:
https://www.wegow.com/es/conciertos/celtian-presenta-su-tercer-disco-secretos-de-amor-y-muerte

Vidiago Rock Festival 2024: Reparto de bandas por día

Desvelado el reparto de bandas por día en el retorno del festival Vidiago Rock.

Viernes 3 de Mayo
Capsula
Wet Cactus
Misiva
Ritmo Vudú

Sábado 4 de Mayo
Black Rainbows
Disaster Jacks
Drunken Buddha
Alto Volto
Soulbane
Chamako Wey

Entradas anticipadas a la venta a través del siguiente enlace a Entradium:

https://entradium.com/events/vidiago-rock-festival

Servicio de autobús desde Oviedo, Gijón y Ribadesella con plazas limitadas. Reserva antes del 17 de marzo en el correo vidiagobus@gmail.com.