Necrológica: Nos dejaron en el 2023

En estos últimos compases del año recordamos a los que nos han dejado este 2023. Artistas relacionados con el rock y el metal que cuyo legado ha dejado grandes momentos en los amantes de la música que nos apasiona. Allá donde estén, descansen en paz, ya son leyenda. Disfrutemos de su obra, por la que estaremos siempre agradecidos.

  • Jeff Beck, guitarra en The Yardbirds y Beck, Boggert & Appice.
  • Van Conner, bajista fundador de Screaming Trees.
  • Joe Gabardo, guitarra fundador de The Boo Devils.
  • Sebastian Marino, guitarra en Anvil y Overkill
  • Robbie Bachman, batería fundador de Bachman-Turner Overdrive.
  • Wayne Swinny, guitarra fundador de Saliva.
  • Carlos Tena, periodista musical.
  • Tim Aymar, voz en Pharaoh y Control Denied.
  • David Crosby, guitarra y voz en The Byrds y Crosby, Stills & Nash.
  • Gary Rossington, guitarra fundador de Lynyrd Skynyrd.
  • Steffen Weigand, batería de My Sleeping Karma.
  • Algy Ward, bajista fundador de Tank.
  • Tom Verlaine, guitarra y voz en Television.
  • Anthony Meo, batería de Biohazard.
  • Mick Slattery, guitarra fundador de Hawkwind.
  • Guy Bailey, guitarra fundador de The Quireboys.
  • Majk Moti, guitarra de Running Wild.
  • Blackie Onassis, batería de Urge Overkill.
  • John Regan, bajista de Frehley’s Comet.
  • Tim Bachman, guitarra y voz en Bachman-Turner Overdrive.
  • George Tickner, guitarra cofundador de Journey.
  • Randy Meisner, bajista fundador de The Eagles.
  • Robbie Robertson, guitarra y voz en The Band.
  •  Helge Engelke, guitarra de Fair Warning y Dreamtide.
  •  Care Failure, vocalista de Die Mannequin.
  • Eric Alan Livingston, multiinstrumentista en Mamaleek.
  • Steve Mackey, bajista en Pulp.
  • Raquel Pascual, vocalista en Fromheadtotoe y Childhood.
  • Ray Shulman, bajista fundador de Gentle Giant.
  • Steve Harwell, vocalista de Smash Mouth.
  • Jim Durkin, guitarra de Dark Angel.
  •  Jerry Moss, fundador de A&M Records.
  • Josua Madsen, batería de Artillery.
  • Bernie Marsden, guitarra original de Whitesnake.
  • Tina Turner
  • Sinéad O’Connor
  • Steve Riley, batería en W.A.S.P. y L.A. Guns.
  • John Gosling, teclista en The Kinks.
  • «Geordie» Walker, guitarra en Killing Joke.
  •  Iñaki García, batería en Los Deltonos.
  • Charlie Dominici, vocalista original de Dream Theater.
  • Paul Woseen, bajista de Screeming Jets.
  • Scott Kempner, guitarra en The Dictators y The Del-Lords.
  • Shane MacGowan, vocalista en The Pogues.
  • Denny Laine, guitarra y voz en The Moody Blues.
  • Chad Allan, vocalista original en The Guess Who.
  • Myles Goodwyn, guitarra en April Wine.
  • Hiroshi «Heath» Morie, bajista de X-Japan.
  • Cayle Sain, batería en Twitching Tongues.
  • Julián «Ross» Loza, batería de Legion.
  • Manny Martinez, batería en The Misfits.
  • Colin Burgess, batería original de AC/DC

Reseña: Bio-Cancer «Revengeance» (Hammerheart Records 2023)

Estamos ante el tercer trabajo de los thrashers griegos Bio-Cancer, la banda que forman a día de redactarse estas líneas Thanasis Andreou y Stavros en guitarras, Tomek S. a la batería, Lefteris en voces y Giannhs al bajo y coros. “Revengeance”, que el sello neerlandés Hammerheart Records puso en circulación a primeros de septiembre de 2023, contó con el Lucifer’s Child George Emmanuel (After Dusk, Septicflesh, Rotting Christ, Lake of Tears…) en unas tareas de grabación y edición que serían llevadas a buen término en los Pentagram Studios. Más tarde, el Graveheart Pete Rutcho (Abnormality, Meliah Rage, Havok…) se haría cargo de las respectivas mezclas y master en los Damage Studios de Southbridge, Massachusetts, Estados Unidos. Con Wouter Wagemans y Giannis Nakos encargándose de la maquetación y Panos Bakogiannis de las fotos, el artwork de esta tercera obra sería delegado finalmente al buen hacer del británico Dan Goldsworthy (Accept, Xentrix, Hell, Corpsegrinder, Haken, Gloryhammer…).

Citizen… Down!” engancha con un prólogo orgánico, ligado a los grandes tropos del álbum, y que huye a mil kilómetros de cualquier introducción engolada y grandilocuente. Al contrario, Bio-Cancer disponen un thrash tan incendiario como poderoso, lindante a ratos con el death metal más casual, donde el doble juego vocal es pura gasolina. Metal hiriente, en esto tiene parte de culpa el violentísimo registro de Lefteris. También un tronco central donde la banda desgaja un groove que, en sus acentos, no alcanza a desligarse de las altas revoluciones pero resulta de lo más eficaz a la hora de amplificar el impacto del ineludible duelo solista que adorna al epílogo. Arranque vibrante y poderoso, efectiva declaración de intenciones y una de las cartas de presentación del trabajo con todo merecimiento.

44 Days In Hell” parece vibrar en sintonía con el tema previo. Sin embargo, es mayor el empeño que la banda pone aquí en unos riffs más apaciguados, a la par que más técnicos, para un corte que parece dispuesto a mayor gloria de su buen nivel como compositores. Alberga muchas de las caras del inconfundible thrash enfebrecido de los griegos, las tamiza con trazos más enrevesados y, al mismo tiempo, no deja de hibridar largos trallazos de un thrash tan clásico como hegemónico. Y todo mientras inyectan un poderoso e irresistible deje melódico a un corte inteligente, bien trazado y, desde luego, milimétricamente ejecutado. Las sonoridades más contemporáneas que preceden al solo, lejos de desviar la mira de su objetivo, alimentan la composición final de tanto en cuanto inundan, sin permear, el buen hacer de estos Bio-Cancer. Cabe mencionar, además, la gran línea de batería que traza Tomek aquí. Tan firme en el uso del doble pedal como a la hora de comandar los distintos cambios de ritmo. Temazo, si me preguntan, empañado si acaso por el engorroso fade out final.

Muy presente el bajo de Giannhs a lo largo y ancho de “Footprints On My Back”, donde vendrá a alimentar unas estrofas que Lefteris descerraja en tonos que, a ratos, llegan a lindar con un black metal al uso. Quizá este tercer corte me resulte no tan llamativo en lo que a riffs se refiere. Y sin embargo engancha con ese pulso siempre a la contra del thrash más acomodado, con una base rítmica que por momentos parece ser capaz de sostener un rascacielos. Sí sorprende esta vez su tronco central por la forma tan hábil en que acoge esas tonalidades más oscuras. El mentado registro de Lefteris quizá resulte un tanto extraño aquí. Pero la construcción que conduce hacia el epílogo no podría ser más redonda, con el pulso más melódico de Andreous y Stavros brillando a la altura de las consecuencias.

Revengeance”, lejos de calmar los ánimos y pese a lo que que se podría intuir tras su prólogo, vuelve a abrazarse a un thrash trotón y enfebrecido, sazonado aquí y allá de un groove, ahora sí, tan prominente como acentuado, asidero de un corte sencillo y clásico en su trazo ambivalente, pero de nuevo efectivo a la hora de traernos a los Bio-Cancer más nerviosos. Hay cierto aroma al metal contemporáneo, contrapunto más que firme al thrash más energético y vibrante del quinteto, que entrega aquí un puente interesante por su juego entre líneas y armonías. El epílogo, de una épica melancólica y algo desgastada, dará respiro al sufrido oyente.

Siempre que arranca la fenomenal “Dream Merchants” recuerdo “Empyrean”, aquél debut de los suecos Paranorm, lo cual no es mala cosa pues aquél era fácilmente uno de los mejores, si no el mejor, de cuantos álbumes diera el género hace ahora casi tres años. Es éste, sí, un thrash de nuevo orgullosamente híbrido, nacido de una amalgama donde su habitual metal vitriólico y fulgurante acoge unas mayores dosis tanto de tecnicismo como de atmósfera, siendo éste el corte de los ocho que más peso acoge por parte de la producción de George Emmanuel. Las guitarras dobladas del puente, el bicéfalo solo de guitarra que surge después y la forma en que transita hacia ese epílogo teñido de puro death melódico, es ya por derecho propio uno de los grandes cortes del año dentro del género. Palabra:

Que no os engañe el apaciguado, melódico incluso, prólogo de “Swiping Life Away”. Bio-Cancer aprovecha esta sexta entrega para reconducir hacia aquél thrash hiriente de comienzos del álbum. Lindando como lo hace con el death melódico en buena parte de sus estrofas, bien está el color que aportan los solos del puente, aun cuando siento a estos un tanto recurrentes a estas alturas del álbum. Es uno de esos cortes que suena a que su composición salió adelante con el directo en mente. Desde luego no posee el compromiso de otros cortes de este “Revengeance”, lo que no quita para que por ahí emerja un Lefteris ciertamente colérico. Encabronado incluso. En cualquier otro disco sería uno de los cortes estrella. Aquí se queda en cabeza del vagón de cola.

Underdog (Against The Odds)” acogerá algunos de los riffs más violentos, por rápidos, de todo este tercer álbum. Y fíjate que su prólogo no podría ser más comedido. Elegante incluso, con esas guitarras por momentos distinguidas. Es apreciable cómo la banda opta aquí por una construcción más clásica a la hora de crear un crescendo que se desliga de tantos (y tan buenos) cambios de ritmo que el disco ha acogido con anterioridad. El corte va desde esa distinción inicial hasta el puro blast beat sin que ello cercene un trazo que jamás alcanza a sonar impostado ni forzado. Quizá eche en falta una igual variedad en lo que a voces se refiere. El de Lefteris encaja aquí solo a ratos, al menos esa es mi percepción, negándole parte del alcance por otro lado redondo, casi magnífico, acusado por los pequeños desequilibrios que comento.

Cierre para “Bludgeoning Skullcrushing Mayhem” y a la banda aún le queda oxígeno para una andanada final de thrash volcánico y furibundo. Bio-Cancer no hacen prisioneros, transitando esta vez hacia una pulsión a ratos más punk que me lleva a pensar, aunque sea de forma vaga, en bandas como Ratos De Porão, primeros Napalm Death, últimos Extreme Noise Terror… Un corte que entrega, sin miramiento alguno, la vertiente más cerril del combo griego, clausurando el álbum con valiente y poderoso descaro. De ese mayor nervio se deduce una construcción menos sorprendente, más lineal incluso, entregada tanto al puro blast beat como al Lefteris más cafre. Poderosísimo final.

Hay un acercamiento a postulados más extremos dentro de este “Revengeance” que puede pillar con el pie cambiado a más de uno. Lo positivo es cómo la banda ha sabido integrarlo dentro de lo que, en el fondo, sigue siendo un disco de thrash metal al uso. Pero uno que quema más calorías de las habituales. Que hibrida géneros sin perder nunca la perspectiva, tema final al margen. Por momentos impecable en cuanto a ejecución, con la ampliamente mencionada dupla Andreou & Stavros brillando por lo general a gran altura. Entre medias habrá cortes que me parezcan no tan buenos, así como una base rítmica a ratos algo perdida en la mezcla. Con eso y con todo, uno de los álbumes más certeros que el género diera en 2023. Que no es poca cosa. Si problemas de agenda no nos lo impiden, estaremos viéndoles próximamente en el ovetense Gong Galaxy Club junto a Sound Of Silence y Electrikeel. Os esperamos allí.

Texto: David Naves

Monorock Fest: Nuevo festival en Corvera

La oferta festivalera en Asturias continúa creciendo con vistas al 2024. La última incorporación a la agenda musical astur es la primera entrega del Monorock Fest, evento nacido bajo el paraguas de la organización del festival corverano Rockvera.

Con la presentación del nuevo disco de Ofensivos, el combo post rock Azure y el punk rock de Ochobre como protagonistas, el Monorock Fest nace con un formato reducido respecto al Rockvera, para ofrecer una nueva alternativa musical en la comarca. Un punto de encuentro de músicos y público, para calentar motores de cara al 2024. La cita en el Teatro El Llar de Las Vegas (Corvera) que tendrá lugar el viernes 2 de febrero contará además con una mesa redonda protagonizada por Piratas de Libertalia junto a varios invitados y una exposición fotográfica de temática musical. Un evento inicialmente gratuito, abriendo una taquilla inversa al final del mismo para que en un ejercicio de responsabilidad el espectador decida cuanto pagar. 

Crónica: Brutalfly + Bestia Negra (Unquera 16/12/2023)

Qué le vamos a hacer, nos gusta echarnos a la carretera y dar cumplida cuenta de las cosas que pasan. Y lo que pasó esta vez fue que Bestia Negra se dejaron caer por tierras cántabras. Concretamente en Unquera. Y por afinar más aún, en la Asociación Cultural Los Bancos de Atrás, acompañados por la buena gente de Brutalfly, con quienes por cierto, arrastrábamos una deuda desde hace un tiempo. Así pues y hora de viaje mediante, nos plantamos allí para agradable sorpresa de los músicos implicados.

Faltan alrededor de quince para las ocho cuando el trío Brutalfly hace suyo el escenario de la Asociación y proclama sin embargo que es la hora de morir. “What Time Is It? It’s Time To Die” proclama Didi, pertrechado ahora bajo llamativo sombrero y gafas oscuras, mientras prosiguen con su habitual thrash enrevesado y laberíntico. Con un par de carteles a cada lado del escenario como mayor detalle escénico y con la precisión que en ellos es habitual, sería no obstante un show con alguna que otra sorpresa.

Zerdatillium” deja otro de los muy particulares solos de Didi. Y es que, huelga decir, si sus composiciones nunca se conducen por el camino recto, mucho menos lo hacen los solos del frontman de una banda que parece en perpetua lucha contra toda idea de antemano preconcebida. No faltó un brindis por la Asociación, también por Bestia Negra, justo antes de que la banda acometiera una “I Was An Experiment” que, a estas alturas ejerce ya como auténtica declaración de intenciones.

Txeffy (Kraken A Feira, Actvs Mortis…) convierte momentáneamente en cuarteto a Brutalfly con sus voces adicionales durante “Thrashtorm”. Y mientras que la banda desliza un corte de nueva creación, “Shaman”, la base rítmica del cinco cuerdas Lagarto y su hermano Mochy en baterías engarza con precisión de joyero. Cabe destacar el buen sonido del que disfrutamos frente al escenario. Todo a pesar de que Didi reconocería apenas haberse oído durante todo el set.

Gil por donde pasa, desbroza, Gil By Death”, proclama Didi antes de que el carismático frontman de Bestia Negra acompañe a la banda para una favorita de quien escribe como “Evil Room”. El ambiente, festivo en general pese a que la afluencia de público pudo no ser la deseada, no fue óbice para que la banda cargase con su buen hacer habitual. Cabe destacar aquí a una banda que sigue mirando al futuro. Y lo hace mediante otro corte de nuevo cuño, en este caso “The Moon Hasn’t Blood”, que propicia la irrupción de los Brutalfly más nerviosos y enfebrecidos.

Until Your Breath Flows” nos devuelve al debut y “High Bird” es introducida por el frontman como “el tema más loco que hayamos compuesto”. Que, tratándose de una banda como esta, no es decir poco. En ella y más que nunca, podemos decir que Mochy tras baterías hizo honor a su apellido. Se despedirían con el tema que les da nombre dejando atrás un show de sesenta minutos prácticamente clavados. Precisos hasta en eso.

Bestia Negra, claro, son un animal muy diferente. Pero un animal al fin y al cabo. El quinteto se las arregló como pudo con el pequeño escenario y supo salir a divertir como en ellos viene siendo habitual. El show que despliegan resulta bien conocido entre los habituales de este medio, lo que no quita para que sigan siendo una de las propuestas más disfrutonas del actual panorama asturiano. Llámenlo escena si quieren.

Pero no nos confundamos. Su leitmotiv puede ser el de divertir y agradar, máxime y como era el caso en plaza ajena y lejos de casa, pero Bestia Negra suenan cada vez más sólidos y redondos. Da buena fe de ello la inicial “Winds Of War”, con Gil erigido como siempre en punto focal de la banda. Un poco a la contra de Brutalfly, y quizá por eso casen tan bien juntos, sus riffs no tienen la técnica ni el retorcimiento de aquellos. Por contra, poseen un gancho difícilmente desechable. “Hell Over Me”, con Bestia Negra sonando más gordos que nunca, da buena fe de ello.

Cabe decir también que, banda al margen, fue precisamente la familia Brutalfly la que más hizo por animar el cotarro. Justo aquí y como ya ocurriera otras veces, Gil señaló a José y explicó los inicios de la banda y, concretamente, el corte que lo inició todo. Un “Faster Than A Bullet” por el que, imaginamos, la banda siente un cariño especial. No es para menos.

Que la idea general detrás de cada show de Bestia Negra sea la de divertirse y pasar un buen rato entre acordes de clásico heavy metal, no quita para que la banda opte por todo un “The Harbinger”, hasta día de hoy corte más extenso de su cosecha, y donde tras un puente inequívocamente maidenesco, Román dibuja uno de los mejores solos de la jornada.

Carlos Reboredo en baterías parece ya plenamente asentado en el seno de una banda que ahora apenas ofrece descanso entre un tema y otro. Es así incluso mientras que Gil proclama que “ahora empieza otro bolo” al introducir la siempre pegadiza “Angel Of Death”. Y puede que algún que otro acople quisiera tener su pequeña cuota de protagonismo durante el sentido homenaje a Randy RhoadsGift From Gods”, pero la sangre nunca llegó al río.

Fear”, “Hate”, finiquitaron el obligado repaso a su debut “Animal Domination” antes de su habitual fin de fiesta en recuerdo de los inmortales Motörhead. Acompañados en el fin de fiesta por Didi, Txeffy, Lagarto y cualquiera que tuviera bien acercarse a alguno de los micrófonos, “Killed By Death” y no otra procuró la algarabía final de otra buena noche para ellos.

Lo dicho: dos propuestas bien diferentes entre sí y, quizá precisamente por ello, terriblemente complementarias. El metal a veces rayano en lo contra intuitivo de Brutalfly y el toque más clásico y académico de Bestia Negra. Dos bandas, no vamos a negar, por las que tenemos un especial cariño en esta casa y de las que siempre recibimos el mayor de los afectos. La verdad que así da gusto salir a la carretera, Vaya un abrazo para todos ellos, otro a la Asociación Los Bancos de Atrás y en particular al bueno de Toro (Opposer) por todo el tremendo curro que se pegó a lo largo de la jornada. Por nuestra parte nada más. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Entrevista: Chus Westhia (In-Sanity, Rock & Rockets)

Nuevo episodio de la serie de entrevistas que Edu Meier realiza a rostros reconocibles de nuestra escena. En esta ocasión el protagonista es Chus Westhia, bajista en bandas como Asthma, Hysteria, Westhia, In-Sanity o Rock & Rockets. Siempre agradecidos por la aportación, Edu, Chus, adelante con el interrogatorio.

Edu: Hola Chus, fíjate que aprovecho una efeméride de la web para hacer muchas cosas, desde pedirte amistad, a hacerte una entrevista jajaja, además incluso cambiamos el contenido. Comencemos; ¿Cuál es la esencia de tu música y cómo crees que te han influido otras bandas del género?

Chus: Pues creo que la esencia de mi forma de tocar es transmitir emociones o sensaciones a través del rol rítmico de mi instrumento que es el bajo. Intento adaptarme a lo que cada canción me sugiere y darle «groove» al tema o contundencia según pida la canción, o tenga en mente el compositor del tema. Me gusta ese rol de actor secundario en la música, vestir y aportar a las canciones de los demás y sobre todo hacer equipo con el batería. Cuando consigues sonar engranado con el batería es orgásmico.

¡Las bandas del género? Pues obviamente me han influido en todo. Lógicamente Iron Maiden, Metallica, Helloween, Anthrax, Pantera, Black Sabbath etc. te influyen en como ves la música desde tu instrumento y según maduras vas incorporando cosas de otros estilos ajenos al metal. Intentar aprovechar esos recursos y traerlos a tu terreno forma parte de la evolución del músico y también es un reto para mi.

Edu: Cuéntanos sobre tu proceso creativo al componer canciones. ¿De dónde sacas inspiración para tus letras y melodías?

Chus: Como compositor compongo para mi en casa, sobre todo temas instrumentales hechos con capas de bajos fundamentalmente melodías, armonías, voces, etc. Ahí me influye mucho un estilo de música más cercano a “Two Steps From Hell” y cosas así que me molan un huevo. Algún día ordenare las cosas que tengo y las grabare un poco mas seriamente…. cuando sea mayor y tenga tiempo, imagino jajaja.

Como bajista en una banda sobre todo intento explotar mas el lado rítmico o «groove» de los temas. Me gusta el reto de intentar estar a la altura de los temas e intentar hacerlos crecer desde mi instrumento.

Edu: ¿Cómo te preparas para los conciertos en vivo? ¿Tienes alguna rutina o tradición antes de subir al escenario?

Chus: Pues la semana antes de un bolo suelo tocar todos los días una vuelta al repertorio y beberse unas cervezas con la banda antes de salir a tocar es una buena rutina siempre.

Edu: En tu opinión ¿Cuáles son los desafíos más grandes que enfrenta la comunidad del metal en la actualidad y cómo crees que se pueden superar?

Chus: Pufff para mi el punto flaco es que ya no hay la escuela underground que había en los ochenta y noventa. No había los equipos, medios, ni conocimientos que hay hoy pero si muchos bolos donde poder tocar, mucha colaboración entre bandas, muchos garitos que te permitían fogearte y que la gente te conociera. También habia muchos festivales autoproducidos con mucha colaboración entre bandas para sacarlos adelante con muy buen rollo, independientemente del género que tocara cada grupo. Y eso generaba mucha afición de gente por ir a los conciertos y de ahí a querer tocar en un grupo hay un paso. Había pocos medios, pocos conocimientos pero muchas ganas. Hoy no hay esa posibilidad de rodarse ante publico frecuentemente que tuvimos nosotros por la persecución vergonzosa que se ha hecho a la música en directo en Asturias en los últimos 20 años. Yo creo que eso también hace que no haya gente que se meta en el rollo de ir a conciertos y descubrir este mundo desde guajes y por tanto no haya relevo. Para superarlo tirar abajo esta censura a la música en directo me parece lo fundamental.

Edu: Como una persona que lleva ya una larga trayectoria en el género del metal. ¿Qué mensaje te gustaría transmitir a la gente que conoces del mundillo y a aquellos que aún no lo conocen?

Chus: Pues que esto es para toda la vida, te hace crecer como persona, conocer un huevo de gente y vivir un montón de experiencias inolvidables. Una vez que te pica este veneno es muy difícil dejarlo. A la gente del mundillo le diría que somos cuatro gatos y que a ver si remamos todos en la misma dirección y dejamos de lado mongoladas. Que a veces parecemos mas el Sálvame De Luxe que una comunidad underground.

Edu: ¿Qué papel crees que juega el metal en la sociedad actual? ¿Crees que hay estereotipos negativos asociados con este género musical? Si es así ¿Cómo crees que podemos enfrentarlos?

Chus: Para mi el metal es una catarsis , te desprendes de la violencia, la ira y la frustraciones de la vida diaria gritándola a los cuatro vientos. ¿Estereotipos? Todos los que te quieran poner pero… ¿A quien le importa?

Edu: ¿Cuáles son tus metas y ambiciones para el futuro? ¿Tienes algún proyecto especial en mente?

Chus: Seguir disfrutando, aprendiendo y viviendo todas las experiencias que pueda de este mundillo.

Edu: ¿Cómo describirías tu relación con la gente que asiste a un concierto vuestro?

Chus: Siempre positiva y ampliando la familia en cada concierto que vamos conociendo gente nueva.

Edu: Cuéntanos una experiencia memorable que hayas tenido en tu carrera y aquella que no fue tan bonita. ¿Cómo te han impactado esas experiencias?

Chus: Pues creo que la mejor experiencia a sido todo lo vivido con Westhia. Desde los barrigazos que dimos por el mundo peleando contra la adversidad, toda la gente que conocimos, que nos apoyo y nos siguió, la experiencia de grabar discos, de estar en festivales muy guapos y la aventura de ir por el mundo con los colegas todos a una y viendo como crecía la banda. La peor pues creo que fue la disolución del grupo cuando más lo estaba disfrutando y el aprendizaje que saque es que la vida es dura y disfruta el momento que nada es para siempre.

Edu: Finalmente ¿Qué consejo le darías a alguien que está empezando en el mundo de la música y del metal?

Chus: Paciencia, pásalo bien, disfruta del viaje, y no te mires mucho el ombligo que no trae nada bueno. Ah y nunca seas un peso muerto en un grupo. Respeta el esfuerzo de tus compañeros de banda, que el que no estorba ya ayuda bastante. Los mejores compañeros de banda no son los que mejor tocan si no los que menos dan por culo.

Muchísimas gracias Chus por dedicarnos estos minutos y Edu por tu grandísima aportación. Felices fiestas y que el próximo año sigamos disfrutando tod@s de la música que nos apasiona.

Agenda: The Magus + Caballo Moldavo en Gijón

Con «Shinin» su disco debut recién publicado, The Magus tomará posesión el viernes 22 de diciembre de la gijonesa Sala El Tizón para dar buena cuenta del mismo. Una velada especial en la que compartirán escenario con los omnipresentes Caballo Moldavo, en la que será su última fecha en directo en este frenético para ellos 2023.

Entrada 10€ disponible a través del siguiente enlace:
https://www.entradas.com/artist/the-magus-y-caballo-moldavo-en-gijon/