El festival zamorano Z Live Rock cierra el cartel de su próxima edición a celebrar los días 13, 14 y 15 de junio de 2024 en el Recinto Ferial Ifeza y desvela el reparto de bandas por días.
Nuevos festivales significan nuevas salidas a la carretera para el equipo de Heavy Metal Brigade. León se convirtió esta vez centro neurálgico de la primera y de seguro multitudinaria edición del Lion Rock Fest, evento que vino a congregar a lo más granado del hard rock local, estatal e internacional en las figuras de Crazy Lixx, Eclipse, Be For You, Gotthard, 91 Suite y H.E.A.T.
Sito el festival en el Palacio de Exposiciones y Congresos de la egregia capital vecina, recinto que se demostró ideal para la celebración de un festival de estas proporciones, enorme en tamaño y capaz de desplegar dos escenarios, dispuestos uno frente al otro, y de disponer de un sonido siempre dentro de lo mínimamente exigible. Una construcción que resultó incluso cálida pese al frío propio del mes de noviembre que azotaba en el exterior. Zona de fumadores, servicio de guardarropa, barra, puestos de merch, comida etcétera. En definitiva todo lo que una cita como la del pasado sábado requería. Toda vez recogidas las acreditaciones entramos con la sana intención de pasar una gran tarde noche y contárosla lo mejor posible. Claro que para nosotros el festival había arrancado ya unas horas antes…
… pues lo hizo con una de las llamadas actividades complementarias del evento: la descarga de los localesSunset Blvd en la sala Babylon. Así pues pudimos desbloquear no un escenario sino dos en nuestro interminable periplo peninsular, encontrándonos una sala coqueta pero un público respondón. Incluso varios músicos y sin embargo amigos de este medio entre la audiencia. Y es que como he dejado escrito otras veces, el mundo es un pañuelo y eso que llaman “la escena” más aún.
El rato que pudimos disfrutar de la banda y que os aseguramos nos dejó con ganas de más, tristemente teníamos otra serie de obligaciones durante la jornada, nos pareció que se trataba de una interesante propuesta de hard/heavy, con voz femenina al frente y las cosas bien claras. Mucho amigo de la banda entre la audiencia, solo faltaba y sobradas ganas de pasarlo bien pese a lo pronto de la hora, alrededor de la una y media de la tarde. El rock no conoce horarios. En lo que al quinteto respecta, temas como “Revenge” o la versión del “Maniac” de Michael Sembello nos picaron lo suficiente el gusanillo como para pujar por una futura visita a nuestros escenarios.
Grande el papelón con el que se encontraron los suecos Crazy Lixx, no ya por la siempre desagradable labor de tener que abrir el evento sino por ser, quizás, la propuesta más perpendicular festival con su bien conocido hard de fuertes raíces glam. Pero faltaban minutos para las siete cuando irrumpieron sobre las tablas y de un plumazo borraron todo atisbo de duda. Nervios, si los tenían, a buen seguro no dejaron traslucir ninguna clase de intranquilidad.
No eran pocas las ganas con las que desgranaron su bien cosido repertorio. Pero por si al público, ya numeroso y muy por la labor, le sabía a poco, pronto su frontman Danny Rexon echó mano de una gran bandera en “Anthem For America”, debidamente adaptada para incorporar el logo de la banda. También de una máscara al más puro estilo Jason Voorhees de la saga “Viernes 13” y una especie de puñal-micrófono con el que no dudó en amenazar, es un decir, a sus compañeros de banda.
En lo que a rango se refiere, puede que Rexon no fuera el vocalista más capaz de la jornada. Lo que no quita para que demuestre ser un frontman de garantías, con buena conexión con la gente y que parece disfrutar a lo grande con lo que hace. Algo que queda patente durante “Silent Thunder”, corte que arrancaría la primera gran ovación de la jornada.
Mención aparte merece el inmenso batería Joel Cirera, enfundado en una llamativa camiseta en la que podía leerse “I Fucking Hate Drummers” y que otro tanto podría decirse de la forma en que se aplicaba para con su kit. Mucha saña en sus brazos sobre el sufrido instrumento. Todo pasión y ganas. Tres cuartos de hora de una banda tan poco original como orgullosamente eficaz, que supo abrir la primera edición del Lion Rock Fest con el mejor pie posible.
Pese a los denodados esfuerzos de Rexon y Cirera, mentiríamos si dijéramos que la expectación no fue mayor para sus paisanos de Eclipse. La banda que, preciosa Explorer en mano, lidera Erik Mårtensson, salió y convenció en tierras leonesas ya desde un inicio donde se les vio enchufadísimos, concentrados, disfrutando y haciendo disfrutar.
Que claro, con una dupla como “Roses On Your Grave” y en especial la muy ganchera “Got it!” es fácil que todo vaya sobre ruedas desde los albores del show. Y no es que el sonido en líneas generales fuera esquivo a sus predecesores en el cartel, pero sí sentimos que el segundo de los escenarios, aquél que acogía a las bandas grandes del evento, mejoraba en varias décimas a su vecino de en frente.
Vimos muy risueño a Mårtensson y muy participativo al público congregado frente a él. Mientras, Magnus Henriksson destapaba el tarro de las esencias durante una tremenda “Run For Cover”, “The Hardest Part Is Losing You” finalmente logró que banda y público fueran un único ente indivisible. Uno de los múltiples cortes de su último álbum “Megalomanium” y que parece haber caído de pie dentro de su ya bien nutrido repertorio. Con “Anthem” siguió ese idilio de la banda con los suyos para que después Mårtensson abandonase su preciosa seis cuerdas y encarase una muy certera “The Storm”.
El propio frontman tendría su merecido descanso en la figura del bajista Victor Crusner, quien tomaría el mando en tareas vocales para una sentida “High Road”. A pedido de Erik, cientos de móviles iluminarían el Palacio de Exposiciones y Congresos durante una “Battlegrounds” donde, sorpresa, la banda introduce un guiño en forma de una pequeña porción de “Heaven And Hell”, el inmortal clásico de Black Sabbath.
Surgiría entonces “Black Rain” para poner de relieve la cara más heavy del combo nórdico y encarar así un final que culmina, no podía ser de otra forma, con “Viva La Victoria”. Triunfante final y un show que, al menos en lo que a mí respecta, sí que me convenció. Hago hincapié porque me consta que hubo división de opiniones al respecto. Como siempre, estoy abierto a un debate tan vehemente como ordenado.
Los leoneses B4U tenían ante sí una verdadera espada de doble filo. Por un lado la gran oportunidad que suponía tocar en un festival tan afín a su sonido como este. Por otro, que dadas las horas no fuese poco público que decidiese ir a por algo de cena o incluso tomar posiciones en el Stage A cara a la descarga de los suizos Gotthard.
Pero los locales salieron a disfrutar y se notó. Ayudó, y puede resultar hasta tópico decirlo, el gran número de amigos del combo que se encontraban frente al escenario. Ellos y los demás fuimos recompensados con el buen hacer de una banda madura, se formaron allá por 2006, y que tiene en Ángel a un frontman de garantías.
Temas propios como “April Rain” o “One With The World” les funcionaron a los leoneses. Su hard melódico quedó así encuadrado dentro de las propuestas menos festivas de la jornada. Algo de lo que vino a dar de la versión del “Heart Turns To Stone” de Foreigner que deslizaron. Con “Light” fueron finiquitando un set algo escueto, no sin que antes Ángel afirmase que para ellos era un sueño estar allí, a lo que el público leonés respondió vitoreando a sus paisanos.
Como decimos tenían una oportunidad y supieron aprovecharla. He de decir que en lo que a mí respecta no les conocía y me sorprendieron para bien. Algo tendrán. Ojalá una cita por tierras asturianas más pronto que tarde.
Y llegó el turno de uno de los grandes nombres de la jornada, nada menos que los suizos Gotthard, banda de reconocida trayectoria y que a pesar de la terrible pérdida del que fuera su frontman Steve Lee en un desgraciado accidente hace la friolera ya de trece años, cómo corre el reloj, ha sabido seguir adelante con toneladas de buen gusto y grandes canciones.
Suyas y propias. Porque si bien arrancan con su “Every Time I Die”, pronto deslizan un “Hush”, original de Joe South, que también inmortalizaran unos tales Deep Purple. La escenografía no podía ser más sobria con ese telón de fondo que acompañaba a la banda. Puede que el sonido, al menos donde me encontraba frente al escenario y pese a tratarse del Stage A, no fuese todo lo redondo que cabría esperar. No menos cierto es que a la gente congregada frente a los suizos pareció no importarle demasiado. Enchufados banda y público prácticamente desde el minuto uno.
Da fe de ello una “Feel What I Feel”, de aquél “Bang!” de 2014, que puso centenares de brazos en alto y provocó una algarabía tal que, a término, se pudieron oír los primeros vítores de una audiencia rendida y entregada a la causa. Puede que en “Top Of The World” la sombra de Lee sea alargada. Lo cierto es que Nic Maeder ofreció en León una muestra de todo su talento, que no es poco. Puede no tener el especial carisma de aquél a quien reemplaza. Pero calidad como para defender el puesto como punto focal de esta banda lo tiene de sobra.
Es el propio Maeder quien nos avisa de que se viene la parte importante del show. Y lo que viene son pequeños solos que procuraron merecido descanso al de Lausana. Un pequeño set acústico calmó las aguas. Pusieron la nota calma “One Life, One Soul” o “Remember Me” para después reconducir con “Starlight”, convenientemente alargada frente a su versión de estudio. Los coros pegadizos es lo que tienen.
Muy celebrada en este momento de la velada “Mountain Mama” y no tanto el pequeño solo de batería de Hena Habegger. No tanto por el desempeño en sí como por el sitio que vino a ocupar dentro del show. Porque quién quiere solos de batería cuando tienes un corte que funciona en la manera en que lo hace “Lift U Up”. Si es que al final…
Muy grandes Gotthard, con un Freddy Scherer que repartió incontables dosis de clase y saber hacer durante la más de hora y media que duró el set de su banda. Pero en honor a la verdad cabe decir también que se fueron un poco de madre con el horario marcado, provocando que algunos tuviéramos que desplazarnos al Stage B antes incluso del término de su actuación cara a no perder ripio de la buena gente de 91 Suite.
Como mentir se me da tirando a regular y, por ende, me gusta ir con la verdad por delante, debo reconocer que 91 Suite son una de mis grandes asignaturas pendientes en lo que a hard/AOR nacional se refiere. Los murcianos llevan largo tiempo peleando pero siguen sin perder su esencia. Algo que les honra en un panorama donde la técnica del ensayo error hasta que das con la tecla parece ser la tónica dominante.
Porque lo fácil habría sido deslizarse hacia corrientes más en boga dentro de nuestro territorio y, sin embargo, ahí siguen con su estilo de toda la vida. Y en buena forma, además. Enlazando temas a comienzos del show como si les fuera en ello la vida. Y desde luego que el público del Lion Rock Fest supo responder en consecuencia.
No es menos verdad que en ciertos momentos del set, algunas charlas de Jesús Espín entre canciones se hicieron pelín largas. Pero la banda arrastra tal nivel técnico que, toda vez la máquina vuelve a funcionar, todo son sonrisas frente al escenario.
Los regalos, incluso, pues no dudó el propio frontman en bajar al foso CD’s en mano para regalarlos a la audiencia. Para los que nacimos en los años ochenta o más atrás, resulta triste ver la forma en que el digital ha clavado con no poca saña los clavos en el ataúd del formato físico. Gran detalle por parte de la banda en cualquier caso.
PD: ¡Prometo hacer los deberes!
No creo que sean muchas las bandas a las que habremos visto atravesar un momento de forma tan óptimo como en el que parecen instalados los suecos H.E.A.T, que en la segunda estancia de Leckremo en la banda parecen han terminado por convertirse en una de las experiencias en vivo más poderosas que hayamos visto.
A tumba abierta y sin un segundo que perder. La irrupción en tromba de la banda sobre el escenario pilla desprevenidos incluso a los técnicos del festival. Y es que, al menos donde servidor se encontraba dentro del recinto, el sonido distorsionaba que daba gusto durante los primeros acordes. “Demon Eyes” creo, y digo creo, fue la que arrancó el set. Porque lo cierto es que no fue hasta “Hollywood”, qué gancho tienes maldita, que todo recondujo hacia cauces normales.
En realidad la lista de temas que interpretaron viene a dar un poco igual. Quizá haya quien eche en falta el toque más AOR de sus inicios. Aquello que comenté antes de la fidelidad a uno mismo que demuestran 91 Suite. Pero en honor a la verdad cabe decir que el set de H.E.A.T ofrece muy pocas dobleces. Porque Leckremo se come el escenario como si en ello le fuera la vida, sí, pero porque está rodeado de la inmensa clase de Dave Dalone en guitarras y cuenta con el apoyo discreto pero fundamental, por contradictorio que pueda sonar, de Jona Tee en teclas.
Leckremo, incluso, no duda en hacer sus pinitos en nuestro idioma. Frontman que gracias a diversos proyectos anteriores desde luego conoce bien nuestro territorio. Nuestros puntos fuertes y también nuestras debilidades. Porque esa es la cosa durante la segunda etapa de Kenny en la banda. El sueco es ahora un showman en toda la extensión de la palabra. Volcánico e infatigable, no negocia un solo tono alto mientras no duda en entregarse en cuerpo, alma y sudor a su gente. Se habla mucho de las bandas que habrán de tomar el relevo de los grandes nombres del pasado y he aquí un candidato más que firme al puesto.
Porque la fiesta en cortes como “Beg Beg Beg” es como pocas que hayamos visto. Tres mil o más personas botando y gritando al unísono y una banda que apenas da descanso. Por no hablar de una “Back To The Rhythm” con hechuras ya de clásico imborrable. El final con “A Shot At Redemption” les confirmó como uno de los exponentes más incendiarios y efervescentes del hard mundial y puso el punto final a una velada que adornarían, a modo de despedida, con el tema principal y homónimo de la peli “Ghostbusters”. Si llegado el día os surge la posibilidad, no lo penséis e ir a verles.
En líneas generales y pese al retraso acumulado, de hecho H.E.A.T terminarían pasadas ya las dos, fue una gran primera edición del Lion Rock Fest. Multitudinaria y sita en un recinto a la altura de las circunstancias. Gente de todos los rincones del país y, nos consta, no pocos que se pegaron el viaje desde otras latitudes. Estados Unidos incluso. Tal fue el éxito de la convocatoria.
Como apuntes a mejorar podemos hablar de las largas colas que muchos asistentes hubieron de sufrir, los dichosos tokens o el alto precio de la bebida si bien este último parece tener más que ver con el signo de los tiempos que con el propio evento en sí. No lo sé. En cualquier caso y si el año que viene la cosa sigue por los mismos derroteros, repiten ubicación y el cartel iguala en calidad al de esta primera edición, cosa harto difícil si me preguntan, será un auténtico placer volver a dejarse caer por tierras leonesas.
Como siempre, no queríamos cerrar esta crónica sin dedicar nuestro agradecimiento a Artisti-k Producciones por todas las facilidades, ni tampoco sin mandar un gran saludo a los muchos músicos, amigos, fotógrafos y fans con los que nos cruzamos a lo largo de la jornada. Sois multitud y me es imposible nombraros a todos. Ya sabéis: nos vemos en el siguiente.
Segundo largo para la infatigable banda vasca Empire Of Disease tras debutar con el Ep “Silence Is Violence” en 2019 y entregar dos años más tarde un primer largo de nombre “With All My Hate”. Tras firmar contrato con Xtreem Music, Gorka Díez (guitarra y voz), Xabier H. Zarraga (bajo), Iban Hernando (batería) y Pintxo Wayewta (voces) regresan ahora con “Shadows In The Abyss”, un segundo largo producido, grabado, mezclado y masterizado por el VhäldemarPedro J. Monge (Dormanth, Rise To Fall, In Thousand Lakes, Incursed…) en su Chromaticity Studio y adornado por arte de Miryamad. En la calle desde el 7 de noviembre.
Rasgos de ciencia ficción contemporánea en la intro que lleva aparejada la inicial “The Valley”, que transigirá pronto hacia el habitual metal pesado y contundente de la banda vasca. Encontrarás aquí un riff algo cerrado, una equilibradísima producción, no falla en esto el señor Monge, alimentado por el agrio registro de Wayewta. Que si bien no descubrirá nada en cuanto a trazo, tiene el gancho suficiente como para poner al gremio en alerta. Casi llega a crepitar el bajo de Zarraga durante estos estribillos oscos y malencarados. El pulso, casi marcial por momentos, sacude cada rincón de las estrofas, revelando finalmente un inicio de álbum más que eficaz.
“Time For A New Era” se deshace de esa pulsión más marcial para conducirse hacia un metal en esencia más trotón e intenso. Mejora en lo tocante a riffs y se reviste de un mayor tecnicismo. El juego entre líneas de voz resulta hábil y mientras acude a un primer término un estribillo que roza lo atmosférico, Empire Of Disease contraponen cualquier atisbo de ligereza con una versión que resulta más cruda por rocosa. Es sin embargo el trazo más laberíntico del tercio final quien termina por llevarse el gato al agua. EoD suenan aquí más imaginativos, menos lineales, elevando finalmente la hipotética nota final.
Claro que si lo que buscas es metal moderno, o contemporáneo, inyectado de puro death melódico, “Ghost Of The Past” es una buena opción. Ritmos más vivos conviven con unas guitarras, valga la redundancia, más melódicas, si bien conducen hacia un estribillo donde la sombra de Robb Flynn parece más bien alargada. El riff que enlaza las distintas estrofas puede no me diga gran cosa. Pero en suma es un corte que disfruto, que recuerdo incluso, con un Iban Hernando sobrado de pegada. Es el corte más raquítico en cuanto a duración de todo el álbum y por ahí puedes echar en falta algo más del discurso que alimenta otras ofertas de este segundo trabajo. No obstante deja la sensación de que puede ser un auténtico torbellino en directo.
En esos ritmos más vivos se mantiene esta “Digging Our Graves”, ahondando en ese fuerte calado melódico a través del cual Gorka Díez da sobrada muestra de clase y estilo. Diversa que no imprevisible por trazo, es verdad que deja un bajo más ahogado en la mezcla que en cortes precedentes. También que su faceta vocal resulta tan arisca y descarnada como se espera. Hernando completa una fantástica línea de batería en la que cabe todo un abanico de ritmos y cambios de ídem. Se percibe cierta desolación en ese trazo más pesado que conduce al puente central. Allí habrán de emerger de nuevo los EoD más ágiles y trotones, testamento vívido de la cara más melodeath del quinteto. Y si bien echo en falta un solo que apuntale su embalaje final, bien está lo que bien acaba.
Casi como colofón a ese mayor vértigo que atraviesa el tronco central del álbum, el prólogo de esta ”The Game” confluye con ese impulso más vitalista, si bien pronto transige hacia un avanzar casi marcial que recuerda, sobremanera, a la anterior “The Valley”, aun cuando EoD se revisten ahora de un groove más acentuado, lo que terminará por dotar a este quinto corte de una fortísima personalidad en contraposición a otras entregas. Bulle cierta desesperanza en su tronco central, acentuada por las nada amables voces que en él se dan cita. Tampoco amable es el breakdown que anticipará el epílogo, si bien no dejo de pensar que merecía algo más de espacio.
Tras el un tanto recurrente título de “Dark Side Of The Soul”, la sexta entrega viene de nuevo a destapar al mejor Gorka Díez. El vasco está estupendo tanto en la creación de riffs como a la hora de enlazarlos a través de una de las composiciones más complejas, y también contundentes, de todo el tracklist. Acompañado por una línea de batería igualmente diversa, contundente en las partes más vivas y certera, original incluso, en aquellas más apaciguadas y/o melancólicas, consiguen elevar al corte al bando ganador del disco. Al menos en opinión de quien aquí escribe.
“From The Depths”, que conocimos semanas antes de que llegara a nuestras manos el disco completo, vive de reproducir la cara más melodeath de la banda, que se traduce en un corte tan previsible como falto de dobleces. Especialmente en sus dos primeros tercios. En el tercero proliferarán acentos más groovies aquí y allá, descarnados y contundentes, que terminarán por atemperar en ritmos y ennegrecer en tono lo que, en un principio parecía un death melódico proverbial y canónico. Bien jugado:
Sorprende “Scum” no por mantener viva esa llama tan melodeath sino por esos coros que implementa la producción de Monge, inéditos en el resto de cortes. Otro tema para alabar la buena labor de Gorka Díez. También para recuperar en la mezcla el ineludible bajo de Zarraga. En muchos detalles viene a resultar la composición más clásica de las nueve y parece venir a poner negro sobre blanco las influencias más noventeras del quinteto. Aquellos que gocen de los primeros In Flames sin por ello renegar de los más recientes, bien harían en darse un festín con esto.
Muy firme Hernando en la final “Shadows In The Abyss”. De nuevo hábil a la hora de enlazar las diferentes capas sobre las que transcurre un corte empecinado en confrontar las muchas caras que alimentan el metal de los euskaldunes. Blast beats, partes más arrastradas y alguna de las voces más agrestes y malencaradas de todo el álbum. También un deje de nuevo más atmosférico en ciertos solos de Díez. En especial ese que corona su tronco central, uno de los más acertados de todo el álbum desde el punto de vista puramente melódico. Al epílogo se le podría reprochar cierta falta de tensión. Si acaso un mayor riesgo en cuanto a composición. Por otro lado no es menos verdad que cierra “Shadows In The Abyss” con sobrada elegancia.
El disco mejora y con creces las sensaciones que me provocaron durante aquél ratito en la semifinal de la W.O.A. Metal Battle Spain 2023 celebrada en Puerto De Vega (Asturias). La tiranía del reloj que imponen los concursos. Lo cierto es que dadas varias vueltas al segundo de los vascos, resultan una banda tan capaz en sus intenciones como hábil a la hora de plasmarlas en sus composiciones. Y porque un poco a la contra de lo que imponen las tendencias y salvo aquellos pequeños detalles corales en “Scum”, este resulta un álbum de lo más orgánico. En una escena trufada de pistas pregrabadas y mil ayudas externas, Empire Of Disease recuperan las esencias primordiales sin por ello cerrarse a contorsiones más propias del metal más contemporáneo. Siempre desde un acercamiento muy natural. Sincero incluso. Que aunque no me resulte un álbum de diez y entremedias encuentre detalles con los que me cuesta llegar a conectar, enseña a una banda en clara línea ascendente. A seguir por ahí.
Los hard rockeros avilesinos Colmena, que cuentan en sus filas con miembros de bandas como Marvel, Brecha, Leather Boys, Drunken Buddha o Manifiesto, retoman los escenarios el próximo viernes 10 de noviembre tras su paso por la segunda entrega del Valliniello Sound Fest. La cita con acceso gratuito será en el Bar Route 66 de Avilés para conmemorar el 7º aniversario del local.
Lo que parece ser una fecha única en lo que resta de año puesto que habrá que esperar al próximo 2024 para las siguiente citas confirmadas, su paso por la Groove de Portugalete y la avilesina Sala Malecón junto a los gallegos Cherokee los días 8 y 9 de marzo respectivamente. Entradas disponibles a través de los siguiente enlaces a Entradium:
No terminan las novedades aquí, hace escasas fechas han estrenado el vídeo lírico «Que Asco Das«, tema grabado en Corcho Estudios y masterizado en Tutu Estudios, como anticipo a su ópera prima.
La presentación en vivo de «Beyond Olympus Pt. 1«, nuevo lanzamiento discográfico del combo thrash/groove Soundcrush, tendrá lugar el próximo 27 de enero en la ovetense Lata De Zinc y contará finalmente con la participación de la formación progresiva Narwhale que toma el relevo de los castellanos Grave Noise.
Como novedades de última hora Soundcrush contarán con Dmitry Stalingrado (Soldier, Sound Of Silence) al bajo debido a la lesión de Luis Sánchez y la apertura de puertas será a las 21:30 horas. Entrada anticipada 8€ a través del siguiente enlace a Wegow: https://www.wegow.com/es/conciertos/soundcrush-y-narwhale-lata-de-zinc-oviedo
El viernes 10 de noviembre con el ovetense Gong Galaxy Club como testigo Fe De Ratas celebrará por todo lo alto el vigésimo aniversario del lanzamiento de uno de sus discos más emblemáticos «Miseria Frente A Miseria«.
Editado en el año 2003 a través del sello Santo Grial Produccionescon este trabajo los de Avilés consolidaban su posición de referencia dentro del punk rock estatal. Durante la gira promocional se incorporaba a la formación Rafa Kas, actual guitarra de la formación. El disco, que será interpretado en su totalidad, acompañado del resto de clásicos de la banda conformarán el repertorio para el próximo tour en el 2024. Entradas únicamente en taquilla al precio de 10€.