Reseña: Primal Fear «Domination» (Reigning Phoenix Music 2025)

Decimoquinto trabajo, si mis cuentas son correctas, para las huestes germanas Primal Fear. El primero tras las salidas de los guitarras Tom Naumann y Alex Beyrodt junto a la del batería Michael Ehré, y la consiguiente llegada de Thalìa Bellazecca a las seis cuerdas y André Hilgers a las baquetas. Junto a las caras nuevas, siguen los de siempre: Mat Sinner (bajo y voz), Ralf Scheepers (voz) y Magnus Karlsson (guitarra), ejerciendo también como coproductores del disco. Con el ex Pink Cream 69 Dennis Ward a cargo de las grabaciones y Jacob Hansen en mezcla y master, Reigning Phoenix Music, 2M Producciones, Chaos Reigns y Soyuz Music pusieron los distintos formatos de “Domination” en circulación el pasado cinco de septiembre.

Terrible decisión, por cierto, no sólo la de emplear inteligencia artificial para el artwork del disco, sino también la de rastrear de manera intensiva sus redes sociales en busca de todo comentario que aluda al respecto. Detalle feo por partida doble en una banda de semejante trayectoria, pero vayamos a lo que de verdad nos interesa.

The Hunter” es un arranque sin muchos miramientos. Directo pero bien estructurado, con el clásico alarido marca registrada de Ralf Scheepers. Un estribillo correcto, que me recuerda a unos Helloween de la era Deris y una mezcla equilibrada y con pegada. El solo, dividido en tres partes, podría recordar a aquellos duelos Downing vs Tipton que convirtieron a Judas Priest en mi banda de heavy metal favorita sobre la faz de la tierra. Un primer corte, en definitiva, amarrado con total orgullo al libro de estilo del género.

Y ahora que menciono a Judas Priest, el prólogo de “Destroyer” bien podría haber formado parte de álbumes recientes del sacerdote. Llegadas las estrofas, estos son unos Primal Fear algo más marciales. Más rocosos, en cierto modo. Que aunque dejen un estribillo que no me acabe de funcionar del todo, aciertan a ofrecer una contundencia que, pienso, le sienta de lujo a su vetusto heavy metal. El solo, que vuelve a optar por ese formato duelista, bien merecía algo más de desarrollo. A término un corte que me resulta algo desigual, de esos que me enganchan solo a ratos.

Far Away” opta por entregar una mayor épica ya desde el prólogo. Primal Fear contraponen la pesadez del corte previo con un power metal a la Gamma Ray que hará saltar los empastes al mismísimo Kai Hansen. La pronta, prontísima llegada del estribillo evidencia lo mucho que un corte como este ha sido pensado y meditado con el directo como fin último. Luce sobremanera Ralf aquí, pero también un André Hilgers inspiradísimo y esforzado tras el kit de batería. La sección solista, de arranque tranquilo y desarrollo (casi) desbocado puede ser fácilmente una de las más atractivas de todo el álbum. Auto consciente pero muy disfrutona.

I Am The Primal Fear”, donde no descarto que Wolf Hoffmann (Accept) pida derechos de autor por el riff de las estrofas, retorna a los Primal Fear más rocosos y pesados. Y aunque puede ser en cortes como este donde más brille la estupenda producción de la que goza este “Domination”, lo cierto es que es el adelanto que más desapercibido me pasó de los cuatro. Sea como fuere, Scheepers defiende, como gato panza arriba, esta línea de voz y el solo no desmerece a otros presentes en este largo tracklist. Pero ya digo que ni me apasiona ni me engancha.

Tears Of Fire” es un medio tiempo elegante, muy de la escuela de Magnus Karlsson, bien construido, que a ratos deja una cierta sensación de déjà vu, de que ya has escuchado un corte así no solo en álbumes previos de Primal Fear sino en varios de los muchos proyectos en que anda enrolado el de Höör. Sea como fuere, aprecio la buena construcción de las estrofas o la pasión con que Scheepers dispone los distintos versos. El estribillo, correcto y aseado, puede no ser tampoco el más lúcido de los muchos aquí presentes. Y no pasa nada porque, ahora sí, la sección solista me parece que captura con precisión el espíritu de la canción que lo alberga. No me habría importado una duración algo mayor para ese solo, después de todo es un corte que alcanza los cinco minutos, pero en definitiva puedo entender los motivos por los que acabó siendo otro de los adelantos de este “Domination”.

Honestamente, siento que si estos Primal Fear, ya veteranos, produjeran más cortes a lo “Heroes And Gods”, dado además el actual ecosistema del metal mundial, tan dado a encumbrar discos tanto y tan sobre producidos, podrían acceder a ese olimpo del que parecen vetados casi desde su propia concepción. Es un corte hábil a la hora de implementar una mayor épica, atractivo por esa pizca más de músculo y picante con que Scheepers afronta sus estrofas y finalmente memorable por lo ganchero del estribillo. Riesgo, algo más de mordiente, aunque sea con trucos de producción, que falta le hace a más de uno (y de tres) cortes a lo largo de todo “Domination”. Incluso el solo, de nuevo estructurado en dos partes, me funciona. Diferente y no por ello peor, más bien todo lo contrario.

Hallucinations” es una pequeña instrumental que viene a partir el disco en dos. Y que sirve de tranquilo acomodo a la canción de mayor recorrido del trabajo, una “Eden” tan melancólica como grandilocuente, y que me agrada siempre y cuando logre abstraerme de lo recurrente (no quisiera decir ñoño) de su apartado lírico. Puede que algo sobre producida a ratos, pero con un gran Scheepers, un solo de lo más elegante, la Ad Infinitum Melissa Bonny dejando buenos detalles vocales en el epílogo y que, después de todo y junto a la pequeña intro que la precede, supone un gran soplo de viento fresco dentro de “Domination”.

Scream” recupera entonces a los Primal Fear más orgánicos. Y quisiera decir que para bien, pero el corte se va diluyendo hasta convertirse en, quizá, el más indolente de todo el tracklist. Esa cualidad tan orgánica, que la producción rompe en estribillos, deriva en un trazo donde la banda deja en todo momento la sensación de ir con el piloto automático puesto. Puedo apreciar las buenas voces que está dejando Scheepers camino a estribillos y ese solo, cuanto menos, correcto, pero a la larga y de los trece, fácilmente con el que menos he conectado de todos.

The Dead Don’t Die”, desconozco si por la desigual comedia de Jim Jarmusch, recupera el influjo Accept que ya portaba “I Am The Primal Fear” para otro corte de heavy metal orgulloso y proverbial, que me funciona en estrofas y no tanto en estribillos. En las primeras hay riffs de los que arraigan a la primera. Pero en los segundos siento los versos algo atropellados. La sección solista, producción mediante, parece aludir de nuevo a la banda de Hoffmann. Supone uno que, tras tanto tiempo, las influencias de Sinner y compañía, no dejan de ser las que son.

Crossfire”, donde la mezcla otorga ahora un mayor protagonismo al bombo de Hilgers, supone un heavy metal sencillo, pulcro, que sin cargar las tintas en cuanto a garra y fuerza, deja buenos detalles por parte de Scheepers y una sección solista sorprendentemente lúcida. Con eso y con todo, otro de los cortes más flojos, por conformista, de todo “Domination”.

March Boy March” de nuevo busca una cierta épica mediante el prólogo. Luego esos coros desaparecen en pos de unos primeros riffs tranquilos que, a su vez, darán paso a los Primal Fear más feroces e incendiarios. Interesante por cómo rompen, para bien, el tono del álbum, ampliando el discurso del mismo. Es cierto que el estribillo es algo tontorrón, esa frase repetida una y otra vez de modo algo lacónico. Pero luego el trazo es ágil, la producción aporta detalles interesantes sin opacar nunca la faceta puramente metálica del quinteto y todo desemboca en otra interesante sección solista. Atrevida, aunque creo que más relevante por cómo amplifica el rango de acción del disco que por sí misma.

El cierre es para la balada “A Tune I Won’t Forget”, que arranca desde la timidez de sus primeros compases hasta la grandilocuencia del Ralf Scheepers más agudo y distinguido. Trazada en crescendo de un modo que no debería sorprender a nadie, y cerrada no diré que en falso pero sí de un modo, tal vez, demasiado abrupto. Lo mejor, esa sensación tan elegíaca que despliega, si bien dudo profundamente que este vaya a suponer el último álbum de la banda de Mat Sinner y aquél que una vez se soñó vocalista de Judas Priest.

No. Nunca han sido una banda que llegara a engancharme del todo. Y ya en pleno 2025, “Domination” entrega una vez más todo un ramillete de cortes que, sin llegar en ningún caso al desagrado (“Crossfire” al margen), tampoco puedo decir que me entusiasmen. Con la entrada de Bellazecca en guitarras albergué quizá ciertas esperanzas que después las escuchas del disco no alcanzaron a materializar. No obstante intuyo que será otro álbum a atesorar por sus fans más irredentos. Los más casuales seguiremos echando en falta algo más de mojo.

Texto: David Naves

Agenda: Roza + Automatic Kafka en Langreo

Nueva parada para Automatic Kafka en la presentación en vivo de su nuevo lanzamiento discográfico «Immortal«. En esta ocasión visita la Sala Telva langreana acompañado por Roza, formación liderada por Kike Suárez (Flying Padres, Goodbye Mr. Floyd, Desmontando a Jim) que presentará a su vez su última obra de estudio «Hotel Sonora«.

Con apertura de puertas a las 20:30 horas, la entrada anticipada tiene un coste de 12€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/roza-automatic-kafka

Agenda: Gruesome Stuff Relish en Gijón

Dos años y medio después Gruesome Stuff Relish retoman los escenarios asturianos. En esta ocasión despedirán el 2025 en la Sala Buddha de Gijón el sábado 27 de diciembre acompañados por los gallegos Mondo Podre y los astur/cántabros Boneyard.

Recién superados los 25 años de trayectoria Gruesome Stuff Relish es una banda clave del underground patrio, manteniendo un reconocible sonido y temática que los han convertido en referentes del death-grind tanto a nivel estatal como internacional. Nacida en Vigo allá por 2016 Mondo Podre abraza el grindcore como forma de expresión sónica aportando influencias del deathgrind y elementos progresivos. Por su parte el trio Boneyard define su sonido como “Grind, Death Metal And Rawk & Roll” cuya temática gira en torno al canibalismo, zombis y el cine de terror de la productora británica Hammer de los años 70. Precio único en taquilla 10€.

Black Bomber: Primer Adelanto De Su Próximo Disco

Los bercianos Black Bomber estrenan «Heading To Hell» como primer adelanto de su próximo álbum.

Grabado, mezclado y masterizado entre los meses de mayo a septiembre en Infosound Studios cuenta con artwork obra de Gabriel Gallego. Verá la luz en CD y vinilo a través de la asociación de sellos formada por Vinilako, Discos Macarras, Quebranta Records, Demons Records, y Violence In The Veins.

Z!Live Rock Fest 2026: SAXON Segundo Cabeza De Cartel 

La 11ª edición del Z!Live Rock Fest que tendrá lugar del 11 al 13 de junio del próximo año en Zamora desvela su segundo cabeza de cartel. La leyenda británica Saxon se une al histórico regreso de Twisted Sister como cabezas visibles de la próxima entrega del festival zamorano.  

El plantel está compuesto hasta el momento por los renovados Delalma, los folkies Lépoka, Headon, el show exclusivo de la formación noruega de black metal sinfónico EmperorH.E.A.T.TesseractSu Ta Gar, Latzen, Soziedad Alkohólika, Brothers Of Metal, Serious BlackRomanthicaNoah Histeria y Xeria.

Abonos disponibles en la web oficial del festival:
https://zliverock.com/entradas/

Crónica: Morti + House Of Dawn (Oviedo 7/11/25)

Tarde desapacible la del pasado viernes 7 de noviembre en la que el polifacético artista Morti hizo una parada en el Gong Galaxy Club de Oviedo para presentar su show con motivo de su gira “Intemporal Bifronte”, en el que homenajea especialmente al primer álbum de Skizoo, que cumple 20 años desde su lanzamiento. Además reinterpreta los temas más populares de su carrera musical con Skizoo, InMune, Bushido y El Fantástico Hombre Bala.

Pese al tiempo frío y lluvioso, nos acercamos a la capital para disfrutar de este artista y recordar los temas que tanto hemos escuchado en nuestra juventud. En mi caso particular Skizoo ha sido uno de los grupos españoles que más he seguido.

Al llegar al Gong, nos encontramos con una sala gélida y muy poco concurrida. Cierto es que quizá accedimos demasiado temprano. Aunque posteriormente, si bien fueron llegando asistentes a la sala, la afluencia fue escasa. Cabe reseñar que la causa más probable haya sido la coincidencia con otros bolos en Asturias ese mismo día y también en la vecina León, donde tenía lugar el Lion Rock Fest, cuyo día principal sería el sábado 8, pero que muchos asistentes a este evento ya acudieron ese mismo viernes, porque ya había programados conciertos y actividades previas al “día grande” del festival en la ciudad.

Sobre las 21 horas y de manera puntual, comenzó la descarga de los murcianos House Of Dawn, artistas invitados y acompañantes oficiales en todas las fechas de esta gira de Morti. Esta banda fue fundada en 2014 y liderada por Jacob Cámara (Vendetta FM y Southern, donde rinden tributo a Pantera). Se presentan con un sonido rock alternativo y noventero, con tintes grunge, metal y de rock sureño, cantando todos sus temas en inglés. Si bien es cierto que tuvieron alguna pequeña incidencia técnica, que solventaron rápidamente, enseguida fueron capaces de ganarse al escaso público asistente y conectar con su simpatía y buen hacer. En todo momento interactuaron con el respetable, como por ejemplo, con un niño que había en las primeras filas, al que se acercaron cuando saltaron a tocar al centro de la sala, o con un asistente de Barcelona, como el propio Morti, que llevaba puesta una camiseta suya, al que también saludaron desde el escenario y que se notó que a Jacob sorprendió muy gratamente encontrarse a alguien portando dicha prenda de su grupo.

Su actuación tuvo una duración total de tres cuartos de hora e interpretaron casi todos sus temas propios y también dejaron caer alguna versión. Arrancaron con “Be Immortal”, y siguieron con “Learn The Lesson”, “Triumph Of The Day”, “Grow”, su último sencillo “Freedom” y una fantástica versión en acústico de “Simple Man” de Lynyrd Skynyrd, momento en el que Jacob se quedó interpretándola solo en el escenario. Sigueron con su single “Chase Your Goals”, con influencias setenteras y cerraron con “Seduced By The Lies” y con un público que a pesar de ser reducido se mostró en todo momento muy satisfecho con la actuación de los murcianos. Personalmente me quedaron ganas de repetir y volver a verlos cuando se presente la ocasión.

Tras un parón de pocos minutos y como estaba previsto, a las 22 horas, sale al escenario Morti acompañado de sus músicos, vestido completamente de negro y portando un gorro de lana como es habitual en él. Arrancan con “Soy”, tema de El Fantástico Hombre Bala, una de las múltiples bandas de las que Morti ha formado parte a lo largo de su carrera musical. Siguen con “No Todo Está Perdido”, canción de Skizoo, de su fantástico álbum homónimo lanzado en 2005 e interpretado en esta ocasión magistralmente por Morti, a mi juicio una de las mejores voces del panorama musical nacional.

Continúan con “El Tiempo No Existe”, tema éste perteneciente al álbum “Ilumíname”, lanzado en 2013 por InMune. Cuando se disponen a tocar “Sueño Contigo”, canción de Morti perteneciente a “Exmundus” alguien del público, a modo de broma, corea la canción de Camela del mismo título provocando las sonrisas del público y del propio artista.

Regresan de nuevo a su homenajeado álbum debut “Skizoo” y nos transportan al 2005, con una interpretación magnífica de “Arriésgate”. Después le llegaría el turno a “Sirenas”, tema perteneciente al álbum “Universal” de InMune. Vuelven otra vez con “Sólo Estás Tú” y “Grita El Corazón” del primer álbum de Skizoo, el que más canciones interpretaron Morti y su banda, al cumplirse 20 años desde su lanzamiento.

A continuación, le llegaría el turno a “Desmejorado” de Bushido, proyecto de Morti junto con Enrique Bunbury, Carlos Ann y Shuarma. Este tema pertenece al álbum compuesto y grabado en 2003 llamado también “Bushido” y en su presentación Morti nos recuerda con orgullo que Raphael también la ha grabado e interpretado. Hacia la mitad de esta canción escrita por Bunbury, Morti se baja del escenario y empieza a cantar y moverse mezclándose entre el público y acercándose a bailar con un niño llamado Eloy, fan incondicional suyo, que se encontraba en las primeras filas atento a cada uno de sus movimientos y al que Morti saluda y le dedica su música y unas palabras de agradecimiento.

Continúa el show con “Habrá Que Olvidar” del álbum homónimo de Skizoo y “Estatua De Sal” de su etapa en solitario y perteneciente a su álbum “Exmundus” de 2010. Entre canción y canción, el artista no pierde la oportunidad de hacer crítica social y en su discurso reivindicativo nos muestra su desconfianza ante el panorama que se presenta en el futuro para la música y su preocupación por cómo la inteligencia artificial podría llegar a interferir en la creación e industria musical. También nos habla de la música que está en auge, sin nombrar ningún estilo musical en concreto, pero haciendo una clara alusión a la más demandada hoy en día por la juventud. Sin embargo, nos muestra un atisbo de esperanza al contar entre su público con un niño pequeño, con una sonrisa enorme de admiración y pendiente en todo momento de su espectáculo.

No deja atrás tampoco las críticas a los políticos de nuestro país y en el siguiente tema: “Caes, Caes, Caes”, del álbum “Ilumíname” de Inmune, el propio Morti comenta que esta canción bien podría ser la banda sonora de la historia de Mazón. Seguidamente le toca el turno a “Algún Día”, perteneciente al álbum “Incerteza” de Skizoo. Para finalizar así, con dos temas del primer álbum de Skizoo, como son “933 Revoluciones” y la canción más conocida y coreada por todos, una de mis favoritas por qué no decirlo “Renuncia Al Sol”.

Cierto es que ese viernes 7 de septiembre, como dice la canción “renunciamos al sol” y a pesar de una oscuridad y lluvia que invitaban poco a salir de casa, nos embarcamos en un viaje hasta la Sala Gong que nos transportó veinte años atrás, a la música de nuestra juventud… una opción infalible para un día sin sol!

Sólo me queda más que agradecer como siempre al equipo de Heavy Metal Brigade por su confianza y permitirme publicar estas líneas, y a los buenos amigos y personas que apoyan a la música en vivo. Nos vemos próximamente…hasta entonces que el rock & roll no deje de sonar!!!

Texto y Fotos: Aurora Menéndez

Reseña: Itinerum «Resurgence» (Demons Records 2025)

Las huestes sinfónicas guipuzcoanas Itinerum están de vuelta. Tras debutar en 2022 con “Dream And Fly” y tras la edición de varios singles a modo de anticipos, “Resurgence” devuelve la actualidad al combo formado por Jorge Banobre al bajo, Anne en voces, Fede en guitarras y Ruben Conejo en baterías. A ellos hay que sumar las colaboraciones de Leire Tejada y Unai (ex 13 Left to Die, ex Minerva) en voces. Los nueve temas que hoy nos presentan vinieron al mundo en los Chromaticity Studios de las hábiles manos del Vhäldemar Pedro J. Monge (Incursed, Valkyria, Rise to Fall…) y fueron posteriormente adornados por las fotos de José Luis García y el arte de MG Media Productions. Autoeditado en formato digital y en CD bajo el paraguas de Demons Records allá por el mes de junio.

La mano maestra de Monge se asegura de que todo esté donde debe. “The Nobodies” le procura un elegante inicio al disco. De entre las profundidades surge la voz de Anne y todo transcurre dentro de las leyes del metal sinfónico contemporáneo. Itinerum, no obstante, muestran aquí una cierta alternancia en cuanto a ritmos. Viene esta a enriquecer una escritura hábil aún en su clasicismo. Buenos riffs engarzando estrofas y una mezcla bien medida otorgando equilibrio a esa segunda estrofa. Puedo echar en falta un estribillo con algo más de gancho, lo que no quita para que Anne parezca manejarse con soltura en esos tonos más exigentes. Entre el puente y el epílogo surge un buen contrapunto en modo de voces graves y la banda amplía ahí su conocido espectro sonoro. Un buen arranque rematado con una pizca más de músculo y contundencia.

My Serenity” sí que parece disponer de ese gancho que eché en falta en “The Nobodies”. Corte de esos que requerirá de ciertas ayudas en vivo, pero que se mantiene gracias al buen ojo del cuarteto a la hora de jugar con los distintos ritmos e intensidades. De ahí, tal vez, que fuera una de las elegidas para presentar al disco en sociedad. Anne está realmente hábil en estribillos. Varios nombres acuden a mi subconsciente en cortes como este. Desde mis paisanos de Last Days Of Eden a nombres internacionales como Epica, Edenbridge o, en ciertos momentos, Within Temptation. Posee riffs más útiles que vistosos y a buen seguro echo en falta algún despliegue solista un tanto más ambicioso. Con eso y con todo, acertada elección como single, pienso yo.

Mother Of Chaos”, a la larga composición más extensa de las nueve, ofrece a unos Itinerum más épicos y rotundos. No es que Anne se vaya ahora a tonos más graves, pero sí que las guitarras de Fede destilan ahora una mayor oscuridad. Siempre, como digo, dentro de las fronteras del género y sabiendo salir airosos cuando llega la hora de trazar otro buen estribillo. La banda aprovecha esa mayor duración para ofrecer más detalles en lo melódico, estrofas bien trabajadas y un sensible esmero en cuanto al tratamiento de los respectivos arreglos. Algo que se dejará notar en gran medida durante sus estrofas. De nuevo hay un pequeño contrapunto vocal antecediendo al epílogo. Algo escueto, pero que en cualquier caso desemboca en un buen juego entre el registro limpio de Anne y la guitarra de Fede. Una de mis favoritas del largo.

Con Leire Tejada a bordo, que ya colaborara en el debut de 2022, “Till Dawn Do Us Apart” nos devuelve a esos Itinerum más agrios y rotundos, lo que redunda en una Anne cantando en tonos realmente altos. Siempre segura y sin sobresaltos, todo sea dicho. Por contra, es uno de esos cortes que siento bien merecían algo más de espacio. Ellos engranan su cara más alternativa con la más épica y rotunda y el resultado son algo más de tres minutos de metal sinfónico potente y bien ejecutado, pero que, como digo, quizá merecía un desarrollo algo más ambicioso.

En “Inner War” sorprenden esos aires medio orientales que portan las primeras voces de Anne. Bajo ellas hay alguno de los riffs más llamativos de todo “Resurgence”. Fede parece haber echado el resto aquí en ese aspecto. Aupados por la firme base rítmica, Itinerum pisan el acelerador aquí. Y aún sin que la aguja llegue a zona roja, sí que se deja sentir ese mayor mordiente. Lo que me agrada es cómo todo va de los tonos más alternativos de las estrofas a los más clásicos en estribillos. Todo bajo la atenta mirada de un Pedro J. Monge que no parece haber dejado ningún detalle al azar. Notable.

No diré que “Under Rain” resulta algo más pop, pero sí que parece buscar el adherirse a esa nueva corriente de metal facilón que bien puede ir desde (ciertos momentos de) Nightwish hasta los infecciosos Battle Beast. Anne, claro, parece de lo más cómoda aquí. Plantea buenas estrofas y mejores estribillos. Estos últimos pasan por ser, fácilmente, los más pegadizos (y en cierto modo memorables) de todo “Resurgence”. Buena labor solista de Fede en su tramo final y un corte con visos darles buenos réditos en directo.

Me gusta cómo juegan con el piano y esas guitarras más rotundas en “Symphony Of Rage”. También la (cierta) desnudez que acompaña ciertos versos de la primera estrofa. El crescendo que trazan luego no podría ser más clásico ni tampoco estar mejor resuelto. El bajo de Banobre adquiere un mayor peso en esa desnudez de las estrofas. Y si bien echo en falta una batería con algo más de presencia, poca queja más cabe al respecto de la producción y mezcla de este séptimo corte. Y es que Fede deja un correcto solo como anticipo al epílogo y, al final, todo parece estar donde debería.

Askja” entronca con aquél aire más medio oriental de “Inner War”, mostrando de paso a la Anne más ambiciosa y atrevida de todo el álbum. La facilidad con que se maneja entre los diferentes tonos, las buenas estrofas que ha trazado y cómo su línea de voz aquí parece diferir en cierto modo de otras tantas presentes dentro de este segundo álbum. Como contrapunto surgen voces graves, así como un groove más acentuado. Así todo, la banda no descarrila del sendero. Esto sigue siendo metal sinfónico con todas las de la ley. Pero con eso y con todo, uno agradece la mayor liberad que el cuarteto parece haberse tomado aquí. Sienta bien a estas alturas del álbum, proporcionando cierta frescura incluso.

Unai vendrá a sumar esfuerzos a una “Inequality” que presenta orgullosa al riff más marcial de todo “Resurgence”. Un corte alterno en voces pero de trazo clásico y casi diría habitual, con Anne moviéndose (muy segura) en esos tonos más altos de estribillos y Fede mostrando buena mano a la hora de ejecutar el solo. Itinerum cierran así su segundo trabajo con las que pueden ser las dos composiciones más diferentes (aquella en lo gramático, ésta en lo tonal) de entre esta nueva colección de temas. ¿Simple casualidad o un aviso de por donde pueden ir los tiros en un futuro? Habrá que esperar a un hipotético tercer trabajo para salir de dudas.

Mientras tanto, “Resurgence” es algo más de media hora de buen metal sinfónico en la onda de las bandas mencionadas durante el texto. De producción lustrosa y con ciertos destellos de una mayor extrañeza durante el tramo final. Anne ha realizado un gran trabajo con sus líneas de voz y si bien echo en falta despliegues solistas un tanto más ambiciosos, no es ésta una queja que concierna a Itinerum en particular sino más bien al género casi en su totalidad. En “Mother Of Chaos” creo que rayan a buen nivel y, como digo, tanto “Inner War” como “Inequality” se atreven, aunque sea de forma tímida, a jugar con las expectativas (y no fallan). Desgraciadamente se canceló su paso por Avilés para una nueva edición del Rock In Ria y no quedará otra que buscar otra ocasión para pasar revista a estas nuevas composiciones.

Texto: David Naves

Crónica: Caballo Moldavo + Sküld (Oviedo 14/11/2025)

Y “Marcados” fue presentado por todo lo alto. Caballo Moldavo, en una noche de lo más concurrida (Pûlsar To Floyd en Gijón, Mephistofeles también en Oviedo) lograron registrar una buena entrada en nuestra querido Gong Galaxy Club. Nada mal para una banda local que, a base trabajo y esfuerzo, de currar y currar, ha sabido ir labrándose su hueco dentro de la escena asturiana. En el envite no estaban solos. Junto a ellos, los vikingos de Puerto de Vega Sküld, se sumarían a la fiesta. Cita que teníamos marcada a fuego en la agenda desde meses atrás.

Teníamos muy reciente a la buena gente de Sküld, aquél paso por el Seronda Rock (crónica), por lo que, quien más quien menos, esperaba alguna sorpresa. Sea como fuere, esta es una de esas bandas que siempre resultan amenas y divertidas. Atruena la intro y la Gong se inunda de un cierto aire épico. Y de hecho “My Mother Told Me” parece engranar ya la mejor cara del quinteto. Su heavy metal recoge un buen puñado de influencias, siempre con un acento clásico y muchas ganas de agradar y divertir.

Blood Eagle”, de hecho, desplegó esa cara más heavy y clásica, con Robert dejando un buen solo de guitarra y la banda enlazando con “Lágrimas De Freya”. Y fuese por la presencia de Lorena al micro, o por ciertos riffs que dibujaron, el nombre de los siempre recordados Darna sobrevoló mi subconsciente aquí. En líneas generales, y con una frontwoman de lo más activa, me pareció que estábamos viendo una gran versión de los de Puerto de Vega.

La gente, claro, se enganchó cuando enfrentaron “Last In Line”, del legendario Ronnie James Dio. Qué buen tino tienen siempre para las versiones. “Esta os la sabéis, cabrones” había apostillado José Carlos, bajista de los asturianos. Y tanto que sí. Otro buen solo de Robert aquí y una Lorena que salió más que airosa de la difícil empresa, reemplazar a un irremplazable. En “Odín”, otra de las que nunca les fallan, se produce un buen duelo solista entre Chinky y Robert. Y mientras que “La Xana Del Caballar” pone a trotar a Roberto Peláez tras baterías, caben también buenos coros de Robert y José Carlos. La gente se animó en este tramo final.

Hubo hueco para los habituales agradecimientos. También para presentar algún tema nuevo (en proceso de grabación con Pablo Viña a los mandos, anunciaron) y enfrentar un tramo final con producción propia (“The Rumor”) y ajena (“Flight Of Icarus”), con Lorena perdiéndose entre la gente mientras la banda recorría las legendarias estrofas de Iron Maiden. La siempre disfrutona “Long Distance Reader” pondría el punto final a otro set divertido y dicharachero del quinteto del noroccidente. Siempre agradables.

Máxima expectación ante la llamada del establo. No ha sido poco el trabajo que ha llevado a Caballo Moldavo hasta la edición física de su primer largo de estudio. “Marcados” son años de trabajo, el que se ve y el que no, y a tenor de lo visto, la gente supo reconocerles el esfuerzo. No era, como digo, una noche fácil. Mephistofeles, en la contigua Lata De Zinc, habían colgado el cartel de no hay billetes. Y, aún así, el cuarteto ovetense aglutinó a un buen número de fieles en la noche del viernes. A algún invitado ilustre, incluso.

Kalari ejerce de anfitriona tras las teclas. Los “Ecos Del Pantano” sirvieron de puerta de entrada al set. También de señal de alerta a quienes habían salido a por el piti de rigor. La banda arremete entonces con “El Blues Del Innombrable”, donde envueltos en un sonido aún algo errático, Hooves descerraja un buen primer solo de guitarra. Es un buen arranque. Pero con el sonido ya bien equilibrado, es una gran versión la que ofrecen en “Alimentándose En Secreto”, una de las andanadas más rotundas y vibrantes de la jornada. Vendimos nuestras almas al Reverendo. No quedaba otra. Buenos coros de Hooves aquí y una base rítmica, la del Hermano Lynott al bajo y Jhonny Liver en baterías, apuntalando la versión más trotona del establo. Tal y como dejó dicho el Reverendo, “el caballo había vuelto a Otero”. Y de qué forma.

Tuvo que ser uno de sus cortes más clásicos quien apaciguara un tanto los ánimos: “El Cuervo” puso una mayor calma, una cierta aridez incluso, mientras la voz de Caballo Moldavo trotaba de lado a lado del escenario. Son muchas las veces que nos hemos visto las caras. Pero me atrevería a decir que nunca con un Reverendo G. Throat tan activo como la noche del viernes. Agradecimientos a la buena gente de Sküld y turno para el corte que daba título a aquél Ep de 2021, “Réprobos”, siempre de frente, con el frontman bajando al piso y Hooves dejando otra buena ristra de solos.

Siempre me ha costado trabajo encasillar a Caballo Moldavo en una etiqueta concreta pero es verdad que la de Danzig aparece como una figura (quiero pensar que sólo en lo musical) de vital importancia para ellos. Al de Nueva Jersey rindieron pleitesía, una noche más, con su revisión del “Dirty Black Summer”. Si no arrimábamos cebolleta así, desde luego iba a ser imposible. Hay que ver cómo llenaban Liver & Lynott aquí desde sus respectivas tareas. Quizá de ahí que “Marcados”, que da nombre al álbum, ganase tantos enteros en su traslación al directo. Al menos esa impresión tuve. Lo cierto es los chicos llegaron a la Gong con la lección pero que bien aprendida. Tantos años de rodaje, al final, se notan. No queda otra. “Mi muerte centinela”, que el Reverendo abre con una cita de Octavio Paz, había sido proclamada por la voz moldava como una de sus favoritas. Un corte cuyos contrastes en estudio se magnifican con el grosor (“vaya gordor”) del directo.

En “Misa Negra”, especialmente durante el puente más calmado, tuve la sensación de que nunca había contemplado tal comunión entre banda y público en un show de este particular establo. Pero pese a que era la presentación del nuevo disco, ellos andan ya mirando al futuro. Tema nuevo, que no traiciona sus esencias, y donde Hooves dejó algún que otro riff ganchero y pegajoso como pocos. La noche continuaba. Y lo iba a hacer con la presencia arriba del escenario de un tal Pablo García, a quien los elementos quisieron jugarle una (pequeña) mala pasada. Caballo Moldavo mutaban así en quinteto y, por ahí, “El Pantano” procuraba al cierre su cara más abiertamente alucinada.

De nuevo en su formato original, tocaba enfrentar la recta final, donde “Bienvenidos Al Valle Del Cielo” demuestra que puede ser una canción grande para ellos. Sin ni mucho menos abandonar sus señas de identidad, conecta con la gente, tiene gancho por los cuatro costados y redondea con la precisa outro de Kalari a las teclas. Otra de las que, pienso, ganaron una barbaridad con respecto al estudio. El Reverendo echó mano del megáfono y “Al Otro Lado Del Viento” rivalizó con el corte anterior en cuanto a enganche con la audiencia. Dos cortes que, presumo, va a costar horrores sacar de los cierres de sus shows. Como ese “Green Machine” (Kyuss) al que reverenciaron una noche más. Indómitos, áridos, crudos, orgánicos y de lo más disfrutables. We ride at dawn.

La cuadra vikinga. Una buena dupla para una tarde noche de lo más prestosa. Creemos sinceramente que se cumplieron las expectativas. Muchos nos volvimos marcados para casa y esta nueva era moldava se abrió, pensamos, de forma inmejorable. Es por ello que no quisiera cerrar sin agradecer a ambas bandas por el trato que nos dispensaron, ni tampoco sin mandar un saludo a la mucha buena gente con la que departimos antes, durante y después. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Drink The Sea En Oviedo

Bajo la denominación Drink The Sea se encuentra una alineación de músicos que dejan corto el calificativo de supergrupo. Peter Buck, cofundador y guitarrista de R.E.M., los multiinstrumentistas Duke Garwood (Mark LaneganSavages) y Alain Johannes (Queens Of The Stone AgeThem Crooked Vultures), Barrett Martin, batería de Screaming Trees, la percusionista Lisette Garcia y la bajista Abbey Blackwell. El viernes 28 de noviembre arrancarán su gira europea en Asturias, concretamente en los ovetenses Kuivi Almacenes para presentar su ópera prima homónima editada recientemente en formato doble elepé.

Nacido en el 2022 el proyecto Drink The Sea ofrece una marcada influencia de músicas del mundo. Con una configuración tradicional de guitarra, bajo y batería, aparecen en su propuesta sonora el laúd árabe, el sitar indio, los gamelanes indonesios, el surdo brasileño, el tambor de marco, el vibráfono, la marimba o la kalimba. Con el doble debut ya en la calle desde el mes de octubre en su interpretación en vivo se apoyarán en proyecciones creadas por el reputado cineasta Tad Fettig.

Entrada anticipada 25€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://kuivialmacenes.es/event/drink-the-sea/