Segunda entrega de nuestro repaso gráfico a público y ambiente en el Festival Unirock celebrado el sábado 23 de agosto en Puerto de Vega.

























































Fotos: Susana Alberich
Segunda entrega de nuestro repaso gráfico a público y ambiente en el Festival Unirock celebrado el sábado 23 de agosto en Puerto de Vega.

























































Fotos: Susana Alberich
Es cierto que el término “superbanda” se usa a la ligera no pocas veces. Lo cierto es que tiempo hacía que el ecosistema rockero asturiano no entregaba un debut respaldado por tanto nombre ilustre. A saber: Dani G. ( Nörthwind, Eden, Darksun, Last Days Of Eden) en voces, Fer Espina (The Riders, Fran Juesas, Blister) al bajo, Alex Tilles (Soundwave, El Hombre Más Tonto Del Mundo) y Diego Riesgo (Drunken Buddha, Nymerians) en guitarras y Adrian López (Versión Original, Belo y Los Susodichos) tras baterías. Entre todos han dado a luz a una docena de temas, producidos por el propio Dani G. y adornados por el arte de Ride The Dragon Films (al mando también de los videoclips), configurando un álbum de puro hard rock al que han dado en llamar “The Long Way Home” y que tendrá su flamante presentación en una nueva edición del Rockvera.

Este es un álbum que te lo pone fácil desde el primer acorde. Ese prólogo tan elegante de “Tear Down The Kings”. La producción tan equilibrada de la que gozan estas canciones, lleva a November en volandas. Aquí encontramos unas voces de Dani G. bien acomodadas sobre el vistoso colchón de riffs. Coros grandilocuentes, que serán una constante de aquí al final del álbum, y un solo que de esos que disfruto como niño con juguetes nuevos. Un arranque que puede recordar desde bandas de los ochenta como Bon Jovi a continuadores de la vieja tradición hard como puedan ser H.E.A.T, Eclipse, Nestor…
“Never Lose Your Hopes”, con todo un Bumblefoot (ex Sons Of Apollo, ex Guns N’ Roses, Whom Gods Destroy) a bordo, apacigua el vigor inicial para construir un hard rock en el que Dani G. se despacha con alguna de mis líneas de voz favoritas de todo el álbum. Se pega este estribillo como pocos dentro de “The Long Way Home”, siempre con ese tono alegre y optimista, santo y seña del género, y unas composición y ejecución en su punto justo de porte y elegancia. Hay tonos muy altos de la que fuera voz de Darksun. Y un solo, antecediendo al puente, para el que no se me ocurren peros. El epílogo, que funde esa faceta solista con el estribillo (y que bien me podría recordar a Gotthard) es estupendo.
Así las cosas, “Skyfall” pone la calma tras el ímpetu de las dos entregas iniciales. Curiosamente, el corte más extenso de este debut, y que la banda apoya con unos pequeños arreglos de piano sobre una clásica estructura en crescendo hacia estribillos. Dani G., pura elegancia ahora, estira su registro como nos tiene acostumbrados. Me gustan esos engarces entre estrofas. Los buenos guitarrazos que se dejan sentir. Balada de las de siempre. Te la sabes casi sin escucharla, pero aún ahí, la banda parece dar muestras de lo mucho que ha cuidado cada detalle. Desde los mencionados arreglos pasando por los coros y acabando en ese solo previo al epílogo. Estupenda.
“One Of A Kind” subvierte esa calma y se entrega al hard más alegre y disfrutón. Tiene uno de esos estribillos fáciles y directos que entran a la primera y luego tarareas durante horas. Y es que ya sabéis lo que dicen: “es solo rock and roll, pero me gusta”. El riff tampoco va sobrado de gancho. De igual forma, me agrada el juego que se produce entre ambas guitarras durante las estrofas. November mostrando su lado más hedonista, más (valga la redundancia) rockero, dejando un poco de lado el hard más elegante del comienzo del álbum en pos de un sonido más cercano a Guns N’ Roses o Mötley Crue pero en el que parecen igualmente cómodos.
“When The Door Is Closed” opta ahora por un hard sensiblemente más musculoso. Parte de un prólogo que, inevitablemente, me lleva a pensar en Zakk Wylde, y en donde luego se dan cita alguna de las estrofas más llamativas de todo el álbum. Todo tamizado de manera que el corte se integre de manera natural en el tracklist, es en cualquier caso uno de esos temas que ganan una barbaridad con las escuchas. Por todos los detalles que se esconden bajo los estribillos, por el buen solo de este tramo final, por los destellos desde el bajo de Espina. Atrevida elección para su traslación al formato videoclip:
“Don’t Pray For Me” parte desde un riff del todo juguetón y construye, cencerro mediante, otro rock and roll pegadizo, sobrado de gancho y clase. La buena construcción de sus estrofas, la cuidada línea vocal de Dani G. aquí, así como el buen trabajo en cuanto a coros y ese estribillo (que parece) pensado y repensado de cara al directo. De nuevo los buenos detalles melódicos en los engarces entre las distintas estrofas y esa firme base rítmica aupando este ritmo más vivo y directo. Desde luego, “living ain’t easy”, pero con estribillos así, resulta algo más llevadero. No voy a mentir. El solo es lo suficientemente bueno como para encontrarme a mí mismo dándole hacia atrás al reproductor (una, y dos y hasta tres veces) para poder apreciarlo como se merece. De mis favoritas.
El bajo de Fer Espina abre la homónima y rotunda “The Long Way Home”, donde resuenan alguno de los riffs más graves de todo el trabajo. Me gusta el tono hacia el que deriva su registro Dani G. aquí, así como, ya digo, esos riffs más contundentes y pesados. De nuevo, y al igual que sucediera en “When The Door Is Closed”, siempre dentro de las marcadas lindes del género (esos coros…) pero ampliando una vez más el rango de acción del quinteto. Asimismo, me llama la atención esa desnudez que acoge inicialmente al solo de guitarra. Y cómo torna después en puro fuego, solidario a esos November más potentes y descarnados.
“Egomaniac” parece más enraizada en el espíritu puramente hard rock del álbum. Lo que no quita para que se trate de otro corte llamativo por construcción y arreglos. Por el cuidado trabajo de guitarras bajo cada estrofa, verdadero santo y seña de este debut, el equilibrio que muestra la mezcla, aún cuando los coros hacen acto de presencia, arrastrando consigo no poca cuota de protagonismo. Elegancia y contundencia se darán cita en su tronco central. Una la pone el solo de guitarra, la otra, la cierta pesadez que emana de los riffs. El corte resulta, finalmente, una intersección entre los November más elegantes de “Never Lose Your Hopes” y los más pesados de “When The Door Is Closed”. De ahí, tal vez, que me agrade en la manera en que lo hace.
Y no es que me disguste “All I Need Is You”, pero sí siento que está algo por debajo de las otras baladas del debut. Y lo digo aún cuando aprecio las buenas voces que el Last Days Of Eden ha vertido aquí, o lo cuidado del trazo y los arreglos. El de Bryan Adams es un nombre que me suele venir a la mente con el paso de las escuchas. Sin que tampoco me resulte fallida, sí siento que merecía un desarrollo algo mayor.
Regresa el cowbell para una “Vegas Queen” que recupera a los November más chulescos y disfrutones. Aquí me agradan esos omnipresentes detalles con el slide sobre el mástil de la guitarra. También el sencillo pero pegadizo estribillo y la forma en que regresan los riffs más graves, otorgando un mayor fuste al solo. Por lo demás un rock directo y sencillo, de los que invitan a bailar, pero que no sacrifica una buena producción. Más bien al contrario.
Última balada del álbum, “Never Said Farewell”, da inicio con Dani G. apenas acompañado de unos arreglos de piano. Clásico crescendo de camino a estribillos y otro de los cortes que más y mejor uso hace de una buena producción. Se siente en cada nota, en cada golpe de Adrián López al kit de batería, en el cuidado bajo de Espina. Clásica y de lo más funcional. Asida con orgullo al libro de estilo del género.
“Shot From Your Heart” con Gus G (Firewind, ex Mystic Prophecy, ex Ozzy Osbourne) parece hecha para cerrar el disco allí donde comenzó: en un hard rock enérgico aunque pegadizo, donde quizá no se den cita los riffs más lúcidos del álbum pero que confluye hacia un estribillo triunfal. De nuevo el de los infalibles hard rockeros suecos H.E.A.T es un nombre que sobrevuela mi subconsciente aquí. Eficacísimo cierre.
No voy a mentir si digo que he necesitado de cierta re programación mental para enfrentarme al debut de los asturianos. Tiene uno tan asimilada la voz de Dani G. a Darksun (a Last Days Of Eden incluso, aunque su labor vocal ahí sea más restringida) que al comienzo me costó hacerme a estas canciones. Pero en cuanto el disco hizo ‘clic’ en mi cabeza, ya no hubo vuelta atrás. Son muchas las cosas que me agradan y, aquellas que no, lo hacen más por manías personales que por algún déficit del proyecto. La producción es de auténtico lujo, siento que hay grandes temas y todo el trabajo en cuanto a guitarras apunta a que estas composiciones se han cocinado a fuego muy lento. De resultas de ello, y pese a tratarse ya digo de un debut, no negaré que “The Long Way Home” pueda mirar a cualquier álbum (de aquí o de fuera) sin absolutamente ninguna mueca de inferioridad. Más bien al contrario.
Texto: David Naves
Vuelta a los orígenes, tal cual rezaba el leit motiv de esta nueva edición del festival Unirock. El evento regresaba a su ubicación original, en la explanada del puerto, y recuperaba así parte de su encanto, de su identidad. Amén de una jornada previa copada por actividades para los más pequeños y el habitual programa de radio, el sábado arrancaba con la clásica sesión vermú de Blister y el idiosincrático Tributo Al Rock. El broche de oro lo ponía un cartel que juntaba este 2025 a La Mørgue, Blues & Decker, Rage y Barón Rojo, una vieja aspiración de la organización y que finalmente se materializó el pasado fin de semana.

Con Miguel Rubio como avanzadilla para ser testigo de las evoluciones de esta nueva encarnación de Blister arrancaba la jornada de sábado. Con retraso sobre la hora prevista, en torno a la una menos veinte, comenzaba una actuación que como ya viene siendo habitual, pues no son pocos los Unirock que llevan a sus espaldas, sería la encargada de calentar motores antes de los platos fuertes del festival. No siempre es fácil la tarea de abrir un evento de estas características y más aún tratándose de una sesión vermú pero eso no amilanó en absoluto a la experimentada banda que iba recibiendo con sus clásicos del rock de todos los tiempos el incesante goteo de asistentes que se acercaba al parque del muelle.

Contaban en esta ocasión con el impagable apoyo de Pablo García (Warcry) completamente integrado en la formación y repartiendo solos y carreras por el escenario sin parar. Como me confesaría después del bolo, disfrutó mucho sobre las tablas, al igual que el resto de componentes, y eso se transmitió a la cada vez más nutrida audiencia. Con un repertorio cargado de himnos atemporales de Whitesnake, Deep Purple o Led Zeppelin entre otros, llegaría uno de los momentos más especiales del set. “Crazy Train” del añorado Ozzy Osbourne sería presentado por Pablo agradeciendo y recordando al tristemente fallecido vocalista. “Sin él y Black Sabbath no existiría Warcry”, proclamó antes de arrancar.

El sonido, salvo un pequeño percance que dejo a media banda en silencio durante unos minutos, fue espectacular, como no podía ser de otra manera contando con Dani Dynamita al timón. No faltaron los cabezudos del festival. Janis Joplin, Tina Turner, Lemmy, John Lennon y Freddie Mercury hicieron su aparición al ritmo del “Walking By Myself” que inmortalizara Gary Moore. Encararon la parte final de su extensa actuación, más de dos horas, con “The Final Countdown” y una versión muy especial del “Paradise City” de los angelinos Guns N’ Roses, acompañados para la ocasión por el incombustible Dani Dynamita. Poniendo así el broche a una actuación que hizo disfrutar y sirvió de aperitivo (o vermú) perfecto para lo que estaba por llegar.

Cambio de tercio en la tarde, tributo al rock mediante. Rigurosamente puntuales, La Mørgue hacían suyo el escenario para derrochar tres cuartos de hora de su habitual mezcolanza de punk, psychobilly y hardcore. El quinteto desplegó altas dosis de energía y buen rollo. Y Reichel Machinee no quiso olvidarse de pedir un brindis por el Unirock y su gente. La también voz de Ochobre está dando una gran versión de sí misma durante “Monstruo En Mi Habitación”. La gente respondió en consecuencia. Mucho movimiento en primeras filas y un sonido que resultó todo lo nítido y diáfano que cabía esperar. No fallaron los técnicos a la formación astur.

“Hemos venido a celebrar la vida”, afirmó Reichel. Y qué mejor para ello que otro de sus cortes definitorios, “Nación Swingcore”. En “Barco Fantasma” incluso vimos sendos pogos entre un público con no pocas ganas de fiesta. Cierto es que eran horas aún tempranas como para estar dormidos pero el tipo de música que hacen y la forma en que la despliegan sobre las tablas, de seguro reviven al mas pintado. Y aunque no desarrollen el tipo de música que más acostumbro a escuchar, siempre es un placer encontrárselos.

Pasaban quince de las nueve cuando suena la (muy épica) intro que habría de dar el pistoletazo de salida al show de Barón Rojo. O, al menos, esa era la intención de los legendarios hermanos de Castro. Un inconveniente de última hora con el inalámbrico de Armando, por un momento, amenazó con arruinar el set. Se mascaba la tragedia, diría aquél, y quien más quien menos se temió lo peor. Y, sin embargo, cuando todo reconduce y finalmente atacan “Los Desertores Del Rock”, todo parece estar donde debe. El sonido desde luego está a la altura pero ya desde estos primeros compases llama la atención no tanto el rictus serio como la cierta quietud de Carlos De Castro sobre las tablas, en comparación con un Armando mucho más activo e incluso risueño, aún a pesar del accidentado arranque. Quizá no me esperaba algo como “Fugitivo”, de aquél irregular “Arma Secreta” de 1997, pero le sirvió a Rafa Díaz para desfogarse con el doble bombo. Por su parte, José Luis Morán al bajo, no dejó de moverse y animar a la buena gente del Unirock a lo largo de la noche. Y es que todo suma…

… pero de justos es reconocer que Barón Rojo llevan tiempo adoleciendo la falta de un vocalista de ciertas garantías que defienda este repertorio como se merece. O no. Porque Puerto De Vega gritó y se desgañitó frente a los de Castro hasta sus últimas consecuencias, en un arrebato de pasión y nostalgia de unas solidez y hermandad a prueba de afonías. Es algo que salta ya a la vista (y al oído) en “Hermano Del Rock ‘N’ Roll”, con banda y fans fundidos en un único ser indivisible. Hay un gran solo de Armando en “Incomunicación”. Es él quien carga ahora con buena parte de la faceta solista del Barón, en detrimento de un Carlos más concentrado en tareas vocales y rítmicas. Y puede que “Invulnerable” o “El Baile De Los Malditos” pasaran algo más desapercibidas. Pero cuando Armando enlaza un buen solo de guitarra con el comienzo de “Concierto Para Ellos”, no queda sino poner voz en grito ante tan icónico estribillo. Buen solo de Carlos aquí, por cierto, de los pocos que nos brindó en la jornada del sábado.

De aquí al final y, como suele decirse, todo fue a favor de obra. Un público entregado a la causa y un cancionero inasequible ante el paso del tiempo. En “Botas Sucias” incluso se permiten el lujo de jugar con el “(I Can’t Get No) Satisfaction” de sus satánicas majestades. Un mar de cuernos recibe a “Los Rockeros van Al Infierno”. Armando echó mano aquí del slide para el solo. Tendrían tiempo de insertar un pequeño extracto de “Diosa Razón”, de aquél “Metalmorfosis” de 1983, para volver finalmente al epílogo de “Los Rockeros…”. No fue el único guiño en esta recta final. Por ahí esa pequeña porción del “Another One Bites The Dust” de Queen, que luego redirigen hacia “Cuerdas De Acero”. Carlos, de justos es reconocerlo, llega ya muy justo a una “Hijos De Caín” que recibe, no obstante, una cascada de cariño por parte de la gente. Puede que la garganta del legendario músico madrileño le fallara el pasado sábado, pero desde luego, el público del Unirock no quiso ni por asomo fallarle a él. La ineludible “Resistiré” y el arranque de nostalgia y también de melancolía que supone “Siempre Estás Allí” pusieron el broche final al quien sabe, penúltimo show del cuarteto en nuestra región. Si realmente va a ser así, desde luego no es un mal final, Barón.

Pierde uno la cuenta de las distintas formaciones con las que Peavy Wagner y sus legendarios Rage han pasado por Asturias. La actual, con Vassilios «Lucky» Maniatopoulos en baterías y Jean Bormann en guitarra y coros arribó a Puerto De Vega en perfecto estado de revista. Un power trío que no necesitó más aditamento que un gran telón de fondo para mostrar su mejor versión.
Y es que resulta imposible no dejarse llevar por ellos cuando arremeten con una “Sent By The Devil” en su versión menos sinfónica y más rotunda. Podía ser el primer corte el set, pero Lucky propulsó al trío sin dejarse nada en el tintero. Uno se preguntaba cómo demonios iba el de Bottro a aguantar todo un set a este ritmo. Pero lo hizo. Como no queriendo ser menos que su compañero, Bormann se recorrió de lado a lado el escenario durante la igualmente clásica “Shadow Out Of Time”. Y Wagner, siempre carismático y risueño, mostró un gran estado de voz. Desde hace ya tiempo sin los agudos imposibles de su juventud, pero afianzado en una rango de registros que le sientan como un guante a su particular modo de entender el heavy metal.

Pero no solo de nostalgia vive esta banda. Tiempo hubo de dar a conocer a los más despistados singles de su futuro álbum de estudio. “Solitary Man” pareció aguantar el tipo frente a sus clásicos de siempre. Y “Shadow Out Of Time” mostró en vivo un cariz algo más contemporáneo, con esas voces rasgadas de Bormann y el marcado breakdown final. Era tal el despliegue de fuerza de Lucky tras el kit que su batería acabaría por izar la bandera blanca. Y podría apostar dinero a que no he visto un cambio de bombo más rápido en mis muchos años de ver música en directo. Digno de un pit stop en Fórmula 1. Aplausos desde aquí a quienes lo hicieron posible. Ya con el kit restituido, atacan la reciente revisión de “Straight To Hell”, uno de sus grandes clásicos y que vive ahora una segunda juventud tras su inclusión en la banda sonora del film “Manitou’s Canoe”. Mucha interacción con la gente y Bormann hincando su rodilla en el suelo, en una pose que lleva camino de convertirse en icónica del guitarra alemán.

Otro de los cortes de nuevo cuño, “Freedom”, pareció acogerse a esos infecciosos patrones bombo – caja que tanto y tan buen resultado le han dado a bandas como Battle Beast, mientras que “A New Land”, de aquél “Resurrection Day” de 2021, ya apunta a que podría quedarse en sus sets por largo tiempo. Su estribillo se pega que da gusto y Wagner está fantástico en la traslación al directo de esta línea vocal. Rage en una gran versión, en definitiva. Pero es que luego enlazan dos clásicos irrefutables como “Great Old Ones” (justo cuando cierto guitarrista me comentaba que echaba en falta algún tema del “Soundchaser”) con nada menos que “Black In Mind” y uno cae en la cuenta de la auténtica leyenda del metal que tiene ante sus ojos. Sólidos y carismáticos, nunca fallan.

Jean Bormann probó con el español antes de de “Until I Die”, donde la también voz de Tri State Corner “Lucky” Maniatopoulos acabaría echando el resto tras baterías. Vítores a término y un Wagner cuya garganta parecía no acusar los esfuerzos. Tampoco un Bormann que corría de lado a lado por el escenario del Unirock. En “Refugee” incluso se atreven con un puente reposado que casi roza con las fronteras del reggae. Quedaban dos. “Don’t You Fear The Winter”, sin la que uno ya no entiende conciertos de esta gente, y “Higher Than The Sky” con el habitual juego con el público y con Wagner juntando sus manos para formar un corazón. Una banda que se ha ganado nuestro cariño y respeto a fuerza de mantenerse orgullosamente fieles a sí mismos y ofrecer grandes shows como el del sábado. Volverán y esperamos poder estar allí.

No me canso de decirlo, muy poco grata la tarea de cerrar un festival. La a veces ignominiosa tarea de echar el cierre correspondió esta vez a los asturianos Blues & Decker. Ellos, desde luego, no se arredraron. Era bueno el sonido que emanaba del escenario y mucha la clase que parecían atesorar. Propuesta diferente y original a lo que eventos de este tipo nos tienen acostumbrados más allá de la medianoche. Pero un triunfo para la organización si uno atiende a la mucha gente que se quedó a verles tras el paso por Puerto De Vega de la apisonadora germana Rage.

En lo personal, los disfruté en mayor medida cuando más arrastrados sonaban. Ahí cuando emergen solos nada fugaces, llenos de feeling, ya fueran con slide o con el pie al wah, mientras demostraban tener más clase que una universidad. Sudaron la camiseta, o en este caso, los trajes, y dejaron cumplido testimonio de cuan vibrante y diverso puede ser el buen blues rock. Tuvieron tiempo incluso de presentar temas nuevos, como “Back To The Roots”, y concitaron la atención, en casi rigurosa primera fila, de algún que otro insigne guitar hero de la región. Incluso tendrían tiempo de aupar al escenario a Ángel Lanza, a la sazón padre del guitarra Guzmán, para con su armónica, sumar esfuerzos al cuarteto. Coronaron con un gran duelo solista final y despidieron una nueva edición del festival tal y como se merecía.

O no, porque al Tributo al Rock aún le quedaba alguna bala en la recámara. Nosotros fuimos recogiendo. Fue una jornada un tanto maratoniana para Heavy Metal Brigade, pero ahí estuvimos un fin de semana más al pie del cañón. Porque nos gusta y porque nos divierte, que cantaban Los Ronaldos. Siempre es un placer viajar hasta Puerto De Vega y disfrutar de un evento en un enclave de esos que llaman idílicos y que concita la atención de tanta y tan buena gente. No nos quedó constancia de ningún incidente reseñable. Sí del mucho esfuerzo que la organización lleva a cabo de mañana a madrugada, que aún les quedaba la novedosa jornada vespertina del domingo. Para ellos tiene que ir nuestro agradecimiento un año más. Por el trabajo, por las facilidades y por como todo son brazos abiertos hacia esta humilde casa. Ya estamos esperando volver.
Por nuestra parte nada más. Mandar un saludo a las muchas caras con las que departimos a lo largo de la jornada y vayan buenos deseos para todos. Ya saben: nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves / Miguel Rubio
Fotos: José Ángel Muñiz / Miguel Rubio
Los navarros Koma regresarán a los escenarios astures en el 2026. La segunda parte de la gira promocional de su último disco de estudio «Una Ligera Mejoría Antes De La Muerte» les llevará a la ovetense Sala Tribeca el viernes 6 de marzo.

Trece años después de su último lanzamiento discográfico la banda volvía a la carretera en una extensa y exitosa gira que arrancaba en abril del 2024.
Entrada anticipada 20€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://www.musikaze.net/web/
Repaso gráfico a público y ambiente en el Festival Unirock celebrado el sábado 23 de agosto en Puerto de Vega.


















































Fotos: Susana Alberich
Y es que veinte años no se cumplen todos los días. Teníamos una agenda de lo más apretada para la jornada del sábado pero el aniversario de Leather Boys estaba marcado a fuego en nuestra agenda. Rumbo pues a Avilés (Rock City) prestos a vivir una sesión vermú de lo más especial.

Bajo un sol de justicia y rodeados de buenos amigos, qué mejor que algo como “Decade Of Decadence” para dar el pistoletazo de salida. A lo largo de la jornada habría multitud de invitados arriba de las tablas. Pero mientras llegaba, y aunque ellos adujeran en más de una ocasión ciertos problemas con el sonido, lo cierto es que frente al coqueto escenario móvil veíamos una buena versión del combo asturiano. Enlazando temas (“Don’t Cheat On Me”) o pidiendo cuernos al cielo por Ozzy Osbourne antes de “Aphrodisiac Grape”, se podría decir que el show fue pura idiosincrasia Leather.

Y como muestra, un botón: “vamos a llevar a los nazis al bordillo”, exclama Leather Sex a modo de presentación de “The Curb”, con el Luismi más agrio de la mañana. En “Haircutt & Attitude”, Txema Bustillo y Mr. Salvation se aúpan a hacer coros. El corte, que estará en su próximo álbum de estudio, bien podría resumir la particular idiosincrasia Leather en forma de hard afilado pero disfrutón. Fue un set extenso. Cerca de dos horas si mis notas no me engañan. Y aunque hubo que hacer frente a un sol radiante, y a un viento no menos plomizo, temas como “Fairy Tales From The Underground” se superponían a cualquier inconveniente. El sonido, en manos de un siempre aplicado y eficaz Nefta Vázquez, ya digo que era todo lo bueno que cabría esperar.

Leather Bluesman se auparía entonces al escenario para sumar su bajo a “Lord Of The Whores”, que Leather Rose dedicaría a Eladio y que ofreció una cara aún más vacilona, si cabe, de los chicos. En “Fly Free (Blacksmith)” se sucederían las dedicatorias. Ozzy, Brent Hinds. Contarían aquí con Ricardo Herrero, hermano del propio Leather Sex, y el set transitó así hacia uno de los momentos más sentidos e intimistas de la jornada. Ellos harían entonces labor de prospección para recuperar el tema que estuvo a punto de llevarles a Eurovision, no otro que “We’re Livin’ In A Bar”, recuperando por ahí esa cara más golfa y hedonista que tanto y tan bien les define. Así las cosas, quién mejor que Leather Fucker para tomar el puesto de Leather Skelter en baterías y enfrentar “Valley Of Broken Dicks”. Leather Latin Lover, inalámbrico mediante, no perdió la ocasión de perderse entre el público aquí. Y es que hay costumbres que hay que mantener sí o sí.

No paraban ni el rock and roll ni los habituales speeches de Leather Sex. Pero cuando Leather Father (padre de Leather Rose) suma su garganta a “Sexagenary Sex” estamos viendo uno de los momentos más especiales del día. Medio Rock & Rockets se sumaría luego para “Pandemic Messiah”. De ahí al final, y si no lo era ya, aquello fue una fiesta. Leather Boys se guardaron varias de sus perlas mejor cultivadas y su XX aniversario estuvo a la altura, pensamos desde este humilde medio, de tan indicada onomástica. La celebración bullía a ritmo de “Saint Mary’s Dance” o “Leather Gunner”, con Flichy Hickock (Graveroad St.) sumando enteros junto a ellos. Hubo invasión de escenario aquí y los rigores de la calurosa jornada importaron poco en unos bises marca de la casa. Leather Rose incluso bajaría a mezclarse con propios y extraños durante “R’N’R’ Blowjob”, ofreciendo su micro a la gente para tan sencillo y directo estribillo. Fue una gran fiesta, rematada por el “Ace Of Spades” de unos tales Motörhead, cuando el sol más apretaba en Avilés.

Huelga decir que nos alegramos de haber sido partícipes, aunque sea a título informativo con esta crónica, de este XX aniversario. La comida barra pincheo que tuvo lugar a continuación y lo que ocurrió en ella tal vez ilustre algún episodio primerizo de una futura biografía, una hipotética continuación de “Fairy Tales From The Underground”. Y aunque me las vi y me las deseé con el teléfono a la hora de tomar notas, no siempre todo sale a pedir de Milhouse, ojalá y como dijera el propio Leather Rose, de hoy en diez años estemos celebrando sus treinta años como banda. Por nosotros que no quede. Un saludo a la agradable y fiel concurrencia, ánimo con la semana y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz
Ocurre a veces que ciertas historias terminan nada más comenzar. Tal cual parece ser el caso de los rockeros asturianos Ekliptika, quienes decían adiós poco después de este debut, quien sabe si también epitafio, “Made In El Coto”. Ellos son Anteo Pende (guitarra y coros), Iker Garciargüelles (guitarra y voz), Iyán Varillas (batería y coros) y Samuel Fernández (bajo y coros). Los seis temas que componen este trabajo fueron grabados por Sergio Firu, Santi Ordax y Andrés Fomchenko, mientras que de la mezcla se encargaría Pablo Senator. Las fotos de David Rodríguez y el diseño de Enaya Fernández completan el obligado repaso a los créditos.

El modo en que arranca “El Coto” no podría recordarme más al rock americano de los noventa. La manera en que ese bajo inicial va marcando la pauta. Luego ellos adoptan tesituras a caballo entre el rock urbano, ciertos coqueteos con el pop más guitarrero y, siempre, un cuidado tratamiento de las líneas de voz. No es rock nervioso, ni apurado, pero tiene clase y sabe llegar a buen puerto. Más sentimental que rabioso, sentido canto a su patria chica, no exento de crítica afilada y nada panfletaria. Siendo como es el corte más extenso del trabajo, bien merecía un solo algo más ambicioso. Con eso y con todo, un buen arranque.
“El Santi” añade una pizca más de nervio a su propuesta. Y lo que en principio podría derivar hacia el punk más seminal, vira sin embargo por medio de un riff de los de la vieja, vieja escuela, que me recuerda a la re interpretación del “Deltoya” de Extremoduro que llevaron a cabo Fito & Fitipaldis. Por ahí surge un contraste (creo que inteligente) entre lo apunkarrado de sus líricas (“Santi roba, y miente, mata, corrompe y engaña, y limpia la sangre con la bandera de España”) y ese aire tan rockabilly. Rematan, ahora sí, con un bien tirado solo de guitarra. Un corte con todos los visos de haber funcionado muy bien en directo.
En lo que a letras respecta, son las de “La Revolución” las más auto reivindicativas (“Somos de lo que ya no hay”) de este pequeño trabajo. Que opta por otra llamativa selección riffera, en esto los chicos parecen haberse puesto pocas barreras, mientras nos conduce a contornos más melancólicos, captando mi atención por lo que tiene de pasional este ahogado grito por ofrecer algo ajeno a los rigores del mainstream. Aunque no deje de ser rock and roll sencillo (y sentido) del de toda la vida. El contexto importa y de qué manera. Las últimas estrofas les definen.
“Sus Ojos” es rock reposado y sencillo, sin grandes complicaciones, vehículo para que emerjan los Ekliptika más equilibrados y brille la buena labor de Garciargüelles tras el micro. Siento que los coros que acompañan a estribillos merecían algo más de peso, pero todo conduce hacia un buen final, no sin que antes se produzca una de las estrofas más socarronas de todo el trabajo.
“Peppermint” parece recuperar ese aire más lúdico de “El Santi”. Se desarrolla sin mayores complicaciones mientras nos devuelve a esos Ekliptika más lúdicos y desenfadados. Corte más rácano del trabajo, alberga no obstante un cuidado duelo solista durante el puente central y llega a buen puerto entre letras socarronas y el eficaz crescendo final.
“Nada Importa” reconduce hacia un rock alternativo, de nuevo deudor de la escuela noventera, donde llaman la atención esas estrofas desnudas en contraste con los estribillos más guitarreros. Es un corte que has escuchado mil veces, pero Ekliptika parecen pisar terreno seguro. Y aunque no sea el corte que más capta mi atención de los seis, bien está la línea de voz que ha tejido Iker aquí y la buena línea de bajo que lo soporta.
“Made In El Coto” son seis temas de rock a caballo entre las escuelas clásica y alternativa, con canciones en general bien construidas y una producción que nunca resta a los propósitos de la banda. Puede que su encaje resulte complicado en un medio como este, pero no negaré que en sus poco más de veinte minutos procura eficaz diversión a quienes busquen compañía a los rigores estivales.
Texto: David Naves
De la mano de Z!Live On Tour la formación sueca Dynazty regresa a nuestros escenarios para presentar su nueva obra de estudio «Game Of Faces» que tan buenas críticas ha cosechado desde su publicación en el mes de febrero vía Nuclear Blast.

Miércoles 8 de octubre – Sala Wolf (Barcelona)
Jueves 9 de octubre – Garaje Beat Club (Murcia)
Viernes 10 de octubre – Sala Custom (Sevilla)
Sábado 11 de octubre – Atalaya Rock Festival (Pozal de Gallinas)
Domingo 12 de octubre – Sala Revi Live (Madrid)
Z! Live On Tour lanzará el lunes 25 de agosto a las 10 horas una preventa especial con un descuento del 20% a través de ticketgate de 24 horas o hasta agotar el cupo de 100 entradas por sala. La venta general se abrirá el martes 26 a las 10 horas a un precio de 35€ +gastos. La venta en taquilla tendrá un costo de 45€.
ACTUALIZACIÓN:
La formación hard & heavy barcelonesa Kilmara serán los encargados de abrir los conciertos del tour estatal tras acompañar a Dynazty en buena parte de su gira europea.
Estos son los horarios oficiales:
Barcelona
Apertura: 19:30 horas
Kilmara: 20 horas
Dynazty: 21 horas
Murcia
Apertura: 20 horas
Kilmara: 20:30 horas
Dynazty: 21:30 horas
Sevilla
Apertura: 20 horas
Kilmara: 20:30 horas
Dynazty: 21:30 horas
Madrid
Apertura: 19:30 horas
Kilmara: 20 horas
Dynazty: 21 horas
Resumen gráfico de la actuación de Saratoga en la jornada de viernes en el festival La Mar De Ruido de Avilés.













Fotos: José Ángel Muñiz