Reseña: The Ominous Circle “Cloven Tongues Of Fire” (Osmose Productions 2025)

Cloven Tongues Of Fire” es el segundo largo de los death black metaleros de origen portugués The Ominous Circle, continuación del debut de 2017 “Appalling Ascension”. Ellos son Z.P. en bajo, M.A. en baterías, A.C. y M.S. en guitarras más S.L. en voces. Siete cortes producidos por João Ribeiro, masterizados por el Cruciamentum Dan Lowndes (Caustic Wound, Blood Incantation, Imprecation, Pallbearer…) en el True Resonance Studio y finalmente adornados por el arte de Ars Alchymiae. El álbum vio la luz vía Osmose Productions a finales del pasado mes de noviembre.

No se me ocurre mejor título que “Thus Beckons The Abyss” (“así llama el abismo”) para esta intro de apenas un minuto. No sienta las bases pero sí el tono, oscuro y verdaderamente ominoso, que domina al álbum en su totalidad. Produce una opresión que culmina en el cierto caos controlado de “Lowest Immanations”, con la banda entregando unos primeros instantes de una tensión casi inusitada. Se dibujan algunos pequeños solos. Caóticos y asfixiantes. Y cuando irrumpe la voz de S.L., en alguno de los tonos más cavernosos que le recuerdo al también frontman de Legacy Of Brutality, el quinteto apuesta por un acercamiento a ratos hiriente en su propia pesadez. Monolíticos, ciertamente disonantes, me agrada la forma en que ese registro tan hosco se enfrenta al negruzco caos de las guitarras. Pero cuando las baterías de M.A. adquieren un mayor peso y velocidad y la escritura se vuelve más intrincada y retorcida, surge un cierto acomodo. Un puente que transmite, dadas las circunstancias, una cierta calma. Un pequeño respiro al oyente antes del despiadado epílogo. Al alimón con la introducción del álbum, una dupla inicial profunda, angustiosa y vibrante.

Through Tunnels Ablaze”, que M.A. introduce desde baterías, parece continuar ahí donde lo dejara su predecesora. Pero aún en su brutal interpretación del black death, deja algún detalle melódico digno de mención. Después, y en una onda que bien me podría recordar a los pujantes Teitanblood, serán la velocidad y la intensidad quienes tomen la iniciativa. Hay riffs matadores aquí, a caballo siempre de la firme base rítmica de Z.P. y M.A.. Desnudos algunos de ellos, nota curiosa dentro de lo agrio, lo oscuro, lo negruzco de la composición. Los solos, que no llegan al rango de concesiones, sí pienso que revisten a este segundo corte de un aura muy especial. En su desmesura, parecen sin embargo muy pensados con respecto al tema que los aloja. En el puente surgen un paso más lento y desesperado, coronado con voces verdaderamente agónicas, donde no parece haber lugar alguno a la esperanza. A la luz. Introdujo al álbum en formato vídeo y puedo entender los motivos que determinaron tal decisión.

In Ira Flammae Devoratur Qui Salvatur”, algo así como “el que se salva se consume en la ira de la llama”, es poco más de minuto y medio de pasajes desolados y malsanas emanaciones procedentes de unas guitarras por las que supura toda la iniquidad de nuestra decadente civilización. Enlaza con una “Black Flesh, Sulfur, And All In Between” que abrirá de forma abrupta para luego dirigirse hacia unas primeras estrofas de poso lento y casi monolítico, de nuevo con S.L. en su registro más deliberadamente sombrío y oscuro. Un corte que parece consagrar la cara más disonante de estos The Ominous Circle, sentando las bases sobre otra más que interesante línea de batería del ex Bloodhunter M.A.. De nuevo, me agrada la manera en que esas voces cavernosas se contraponen a un cierto brillo, tenue, controlado, que fluye desde de las guitarras. El grosor de las mismas conforme el corte alcanza su ecuador. O ese metal descosido, vibrante y para nada misericorde con el que se conjuga. Un juego de intensidades muy bien resuelto desde el papel, que alcanza su cenit en uno de los solos más vitriólicos y enfermizos de todo el disco.

Writhing, Upturning, Succumbing” arranca tras el prólogo más llamativo, por diferente, de todo “Cloven Tongues Of Fire”. Y aunque quizá no sorprenda por la forma en que luego deriva en la cara más despiadada, por veloz, de la banda, sí creo que lo hace por la firmeza con la que parecen encarar ese black death metal implacable y furibundo. Aquí llama la atención además la alternancia que se produce en cuanto a voces. Dos registros, uno más profundo, otro más rasgado, confrontándose sin ningún tipo de concesión. Eficaz y muy servicial gama riffera, en especial esa con la que la composición transita hacia su tronco central, y que concita la cara más retorcida, enrevesada y casi me atrevería a decir que atrevida del quinteto. La producción, deliberadamente fría y sucia, cumple con creces su papel. Si bien pienso que el solo que anticipa al epílogo merecía un desarrollo algo mayor, bien está ese metal pesado y cabrón con el que cierran esta penúltima y nada benévola entrega.

No estamos precisamente ante un disco amable, pero la final “Utterance Of The Formless” aún se atreve a llevar un paso más allá el crudo imaginario del quinteto. Y lo hace desde un largo tercio inicial, agrio y pesado, al que rematan voces agónicas, nada sutiles, en compañía de riffs pétreos, baterías pesadas, retorcidas y una producción al servicio de ese viraje hacia territorios más doom. Lo que me agrada es la naturalidad con la que implementan los cambios de ritmo. El marcado groove de baterías primero, lo frontal que resulta el riff después. Ahí vuelven a emerger esos The Ominous Circle más disonantes. Es en gran tramo central donde descubren su cara más violenta y despiadada. Un black metal veloz, cortado de raíz con inusitada violencia. Es en ese puente que surge un metal alucinado y oscuro primero, un largo y casi demente solo de guitarra después, para de nuevo recuperar esa velocidad y finiquitar el álbum, de nuevo, entre lo pesado y lo alucinatorio. Perfecto broche.

Si queda alguna esperanza a esta decrépita humanidad nuestra, desde luego ésta no se encuentra en el segundo largo de The Ominous Circle. Densos, furibundos y sí, ominosos, concitan las fuerzas del más feroz black / death para grosar cuarenta y pocos minutos de puro metal insondable, desesperado y agónico. Una luz negra que invade y contamina todo aquello que baña, dejando tras de sí un rastro de inequívoca destrucción.

Texto: David Naves

Crónica: 1945 + Jolly Joker (Lion Rock Fest 7/11/2025)

La capital leonesa se consolida como referente, al menos nacional, del hard rock y AOR con la tercera edición del Lion Rock Fest. Si bien el día grande del festival sería el sábado ocho de noviembre, presentaba actividades de lo más atractivo desde el día previo hasta el domingo, ofreciendo una nutrida carta que a buen seguro no dejó a nadie insatisfecho, ni mucho menos indiferente.

Sirvan de prueba los comentarios que me transmitieron algunos turistas sobre la anormalidad de ver tantos heavies por la antigua capital del reino, sorprendidos y desconcertados ante tanta chupa y camiseta negra que llenaban cada plaza y calle de la ciudad. Pese a lo extenso del programa, y tras la crónica de la jornada principal, toca, en esta ocasión, hacer un repaso de lo que dieron de sí las actividades de “calentamiento” y bienvenida ofrecidas en el Espacio Vías, lugar adecuado como pocos para la música en directo, el viernes siete de noviembre.

Ya desde tiempo antes de la hora prevista para la apertura de puertas se veía bastante ambiente por las inmediaciones del recinto y a partir de las 19:30 horas ya se podía acceder, habilitada una zona para canjear la entrada por la pulsera del festival y para adquirir la moneda oficial, los “Lions”, lo que provocó una larga cola en la fría tarde leonesa. El cartel preparado se alejaba sensiblemente de la esencia más pura del evento con los grupos 1945 y Jolly Joker, que ofrecieron actuaciones de gran nivel.

Comenzaría, con puntualidad británica, a las 21 horas, a sonar la intro que abría la actuación de los salmantinos 1945. Con una propuesta que rezuma heavy metal clásico, con un ligero barniz que les da un toque de actualidad, ofreciendo, según palabras del grupo, una mezcla de heavy metal/power/thrash ecléctico, vigoroso, lleno de fuerza y velocidad. Sin duda fue la banda más alejada de los derroteros del hard rock más melódico seña de identidad del festival.

El grupo lo forman la carismática Sheyla Sergio a la voz, Javier Rubio a las cuatro cuerdas, Gorka RC y Diego González en las guitarras y José Ángel Koko tras los parches, quienes se encuentran presentando su primer larga duración del 2022 de sugerente título “Heavy Metal Is Not For Sale”, del que darían un buen repaso.

The Last Battle”, de riff pegajoso que engancha desde el principio y donde ya dan indicios de los derroteros que tomará su actuación, con una Sheyla de voz desgarrada buscando la complicidad del público desde esos primeros compases. Prosiguen con “Horses Of Apocalypse”, publicado en su primer EP “Act I” de 2018, que han recuperado para este primer larga duración. Al igual que el anterior, su adictivo riff y pegadizo estribillo provocaron los primeros cánticos por parte del respetable. Brillante labor de los guitarras en el interludio.

Bajan las revoluciones, que no la intensidad sobre el escenario, con el medio tiempo inicial de “No Love”, que culmina con un desgarrador grito de Sheyla para volver a las cabalgadas guitarreras de sus predecesores con un endiablado ritmo de batería. Para “Perfect Final” ya se habían ganado el favor del público, que no dejaba de mover sus cabezas. Ayudaba, sin duda, la brillante labor de su forntwoman, quien con sus provocativos comentarios, sus carreras de un lado al otro del escenario y sus poses junto a los compañeros de batalla, hacía imposible no comulgar con su propuesta.

Llegaría a continuación el turno del tema que da título a su disco de debut “Heavy Metal Is Not For Sale”, invitándonos (y consiguiendo) a que todos participásemos, separando a la audiencia en dos sectores para recitar por separado las estrofas de su estribillo. Siguen con “Our Home” y “Lost Dream”. A estas alturas el combo ya atesoraba unos cuantos prisioneros a su propuesta, pero fue con la versión de “Aces Of Spades” cuando la locura se desató por completo. Para disfrutar de esa euforia compartida aún les quedaba una última bala en el cargador en forma de la speedica “From Hell”, que pondría punto final a su brillante actuación.

Una hora de actuación que a un neófito de la banda como era yo se le hizo escasa, y seguro que dejaron al respetable con ganas de más. Espero que nuestros caminos se vuelvan a cruzar en el futuro y ser testigo de la evolución de esta prometedora formación.

Respetando la puntualidad de sus predecesores a las 22:15 horas salieron como una locomotora y dispuestos a disfrutar y hacernos disfrutar los valencianos Jolly Joker. Su propuesta, tanto estética como musical, nos transporta a los años dorados del sleazy y el glam en Los Ángeles. Con una trayectoria de lo más interesante y cinco discos a sus espaldas llegaban a León dando un golpe encima de la mesa con esa actitud arrebatadora que arrastran por toda España, quizás no con todo el reconocimiento que merecen. Se encuentran inmersos en la presentación de su más reciente larga duración, el homónimo “Jolly Joker”, de este mismo año.

La formación que salió al Espacio Vías estaba compuesta por Lazy Lane en la voz, Yannick a la guitarra, acompañados por Joan Chilet, sustituyendo a Dani, en la batería y Andi al bajo. Ya desde los primeros compases quisieron poner toda la carne en el asador arrancando con “Sky Is So High” de su anterior trabajo, el maravilloso “Loud & Proud”, con el que los descubrí y me cautivaron.

Continúan con “Shotgun”, corte del disco que presentan, adictivo a más no poder y un estribillo que invita a corear. Viajan al pasado con “Perfect Life” de su disco de 2015, “Here Come The Jokers”. Un triplete ganador para empezar el concierto de la mejor de las maneras, con Andi y Yannick sin dejar de correr y cruzarse por detrás de Lazy, que dominaba los espacios a la perfección ofreciendo una escenografía que invitaba a no dejar de moverse. Pero tan solo estábamos calentando porque llegaría otra de las nuevas composiciones que tiene todas las papeletas para permanecer mucho tiempo en su repertorio, la rockera “World Collapse”, precedida por Lane cogiendo su Les Paul por primera vez en la noche y provocando a la audiencia al grito de “¿Queréis rock ’n’ roll, sí o no?”. La respuesta fue afirmativa y atronadora.

Siguen recuperando clásicos con “D.A.M.A.G.E”, de su primer disco, potente y directo tema que recuerda a los grandes del género, desde Guns N’ Roses” a L.A. Guns. Impresionante solo de Yanick aquí. Continúan con la agresiva “Fuck It All” del “Sex, Booze & Tattoos”. La actitud no disminuye ni un ápice, con Lazy arrodillado en parte del tema o regalándonos provocativas poses mientras Andi y Yannick no dejan de correr e intercambiar posiciones ofreciendo unas guitarras afiladas y unas líneas de bajo que te sacuden desde dentro.

Tocaba bajar un poco las revoluciones y volver a la senda más rockera e incluso bluesy con “My Little Cadillac” y “Motor”, en la que Andy destaca especialmente, con Lazy por el suelo gateando de forma provocativa hasta el borde del escenario para revolcarse desatado ante nuestros ojos. Sin dejar “Loud & Proud” continúan con “Blood Velvet”, con Lazy cogiendo de nuevo la guitarra dándole espacio a Yanick para otro brillante solo, siendo en esta ocasión el propio Yanick quien acabó por los suelos. Retoman su último trabajo con la más “romántica” y calmada “I Just Wanna (Kiss You)”, con Lane manteniendo su guitarra para ofrecer una dupla ganadora. Vuelven a sus raíces más sleazy con la adictiva “I Don’t Care”, en la que los coros de Andy y Yanick, siempre precisos, resultan especialmente brillantes. El público tampoco se quedaba atrás en los coros, acompañando a la banda que, a buen seguro, notaba el calor de los presentes.

Encaramos la recta final del concierto con “Hey You” y un Lane desgañitándose acompañado por una desatada audiencia empapada en sudor. De esa guisa recibimos el temazo “Rockin’ In Stereo”, con Yannick subido sobre su amplificador mientras el vocalista se bajaba al foso para repartir unos tragos de su Jack Daniels entre las primeras filas. Un fin de fiesta a la altura de la tremenda actuación que ofrecieron los valencianos, que no dejan de sorprenderme y a buen seguro de cosechar adeptos tras cada una de sus potentísimas presentaciones en directo.

Por mi parte con ganas de repetir la experiencia más pronto que tarde. Hasta entonces, salud y rocanroll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Novedad: La Batalla Interior de Drunken Buddha

Drunken Buddha presenta «The Battle Whitin» como primer sencillo promocional de «III» su próxima obra de estudio que contará con la distribución de Tunguska Media Factory.

La formación afincada en Gijón ha regresado a Magoo Studio para crear su tercer álbum de estudio con Juan Martínez en labores de producción, mezcla y masterización. Al igual que en obras anteriores el artwork ha corrido a cargo de Yori Moriarty. Retomaran su actividad en directo el sábado 6 de diciembre como parte del festival solidario Raposu Rock que tendrá lugar en la Sala Acapulco de Gijón.

Crónica: Crudo Presenta «mEtAnOIA» (Oviedo 29/11/2025)

«mEtAnOIA», la nueva obra de estudio de Crudo veía la luz allá por el mes de junio en plataformas digitales. No sería hasta el pasado sábado 29 de noviembre que llegaría su presentación en vivo en nuestro querido Gong Galaxy Club y el estreno del álbum en formato físico. Una fecha en casa que H.M.B. no se iba a perder contando además que el cuarteto llegaba a Oviedo con Abraham Díaz como nuevo guitarra.

Para la ocasión prepararon un repertorio especial, 24 temas repartidos en la interpretación integra de «mEtAnOIA» intercalando temas destacados de sus 16 años de trayectoria. Dos horas de show que no defraudaron a los incondicionales congregados para la ocasión. Rostros tan reconocibles de nuestra escena como son Víctor García, Alberto Ardines, Fernando Mon, Jorge Moldavo o Isaac Prieto no quisieron perderse las evoluciones de un cuarteto que se mostró enérgico y fiable toda la velada.

El sonido de las grandes citas no dejó de acompañar las evoluciones del combo sobre el escenario. Sin apenas pausas, una escueta bienvenida tras los primeros 4 temas, marcaron el primer tercio de concierto. No había tiempo que perder ni tregua que dar al personal. «Movidas«, uno de los primeros adelantos de la nueva obra daba el pistoletazo de salida a la noche para repasar a continuación sus inicios con temas tan reconocibles como «Leyendas Urbanas«, «Héroes» o «Bocazas«. Se hizo de rogar el siguiente tema de «mEtAnOIA» pero la espera mereció la pena, vaya que si. El alegato contra la inmediatez de los tiempos actuales en la música y las redes sociales de «Zapatillas de Cuadros» pone la alfombra roja a la colaboración de los Mala Reputación Daviz Rodríguez y Juan Santamaría en «Escenario de Guerra» y la Gong se aproxima a la ebullición con el momento.

No podía faltar una noche como esta la ganadora del Premio AMAS a mejor canción rock en el 2022, “Otro Ladrillo En La Pared”. Y es que hay temas que son santo y seña del cuarteto. La dupla Vivar/Melero se va repartiendo la faceta vocal mientras van cayendo composiciones tan reconocibles como «Mirando Hacia Arriba» o «Miedo A Caer«. La formación parece cómoda en el escenario en todo momento, Abraham Díaz se muestra totalmente integrado en la dinámica de la banda y Adrián «Petu» Simón sigue azotando la batería como si la vida le fuera en el empeño. Nada nuevo bajo el sol, Crudo siempre fiables en cualquier circunstancia.

Si hubo un momento de respiro llego bien avanzada la noche y es que Crudo no dio pie a tomar aliento hasta «Tiempo Perdido«, reminiscencia del paso de Luis Melero por Los Débiles hace la friolera de 25 años. No esconden sus influencias, las amplifican de manera que «Tras Tus Pasos«, su homenaje al tristemente desaparecido Boni y de cuyo estreno en vivo fuimos testigos en el Pravia Rock Fest celebrado allá por octubre de 2023, tiene pinta que será una de las canciones fijas en su repertorio en directo.

El ya habitual cierre con “El Avestruz” selló una presentación donde no escatimaron esfuerzos, Melero incluso se pegó una excursión entre el público. La propuesta es innegociable para ellos, se dejaron todo sobre las tablas (también debajo) como es habitual y el público lo agradeció efusivamente. Quizás se echó de menos algún tema, a estas alturas es imposible acertar pero lo importante es que no sobró ninguno. Presentación cumplida, colaboración de amigos y una sala que si bien merecía mejor aspecto aportó el calor y el empuje necesario para que la velada dejara sonrisas en los rostros y la satisfacción del deber cumplido en el zurrón.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Terminal Violence + In-Sanity en Avilés

El próximo 20 de diciembre el avilesino Paseo Malecón acogerá la parada en Asturias de Terminal Violence, una de las grandes referencias en la nueva oleada de bandas estatales de thrash metal. Inmersos en la gira “Moshocalypse Tour”, presentarán su último álbum hasta la fecha «Moshocalypse» editado en noviembre del pasado 2024. La parada contará con la formación local In-Sanity como invitados, que regresan a la sala apenas 15 días después de compartir escenario con  Javi «Paxta» Navarro.

Entrada anticipada 12€ + gastos a través del siguiente enlace a Entradium:
https://entradium.com/es/events/terminal-violence-brutalfly-en-sala-paseo-malecon-aviles

Apertura de Puertas: 21 horas
Concierto: 21:30 horas

Crónica: Avalanch «Gira 30º Aniversario» (Oviedo 29/11/2025)

Dos citas se iban a disputar el favor del público ovetense en la noche del sábado: por un lado, Crudo presentando su flamante nuevo álbum “mEtAnOIA” y por otro, la enésima vuelta a su tierra de los heavy metaleros Avalanch, en plenos fastos de su XXX aniversario. La Sala Tribeca sería el epicentro de una nueva descarga de los asturianos, quienes iban a sufrir la baja del hijo pródigo Ramón Lage en los días previos, quedando reducidos así a la formación ya de sobra conocida: Alberto Rionda en guitarras, Bjørn Mendizábal en baterías, José Pardial en voces, Manuel Ramil a las teclas y Nando Campos al bajo.

Lo cierto es que hacía un día de perros. De aquellos tan invernales que solo invitan a tomarse un té caliente como la piel del sol, arrebujarse bajo la mantita y poner alguna de tus películas favoritas. Pero Avalanch venían a la ciudad y era una cita que no nos podíamos perder. Tercer encuentro del abajo firmante con la actual iteración de una banda a la que mis ojos han visto en salas, festivales o campos de fútbol, en eléctrico y en acústico, en Vigo, Madrid… tantas veces que, atribulada cabeza mediante, hace tiempo que perdí la cuenta.

Nada más ocupar posiciones en primeras filas, nos llama la atención la silla que ocupa el lugar de Alberto Rionda sobre el escenario. Se inicia la cuenta atrás, los miembros de la banda toman las tablas y, en efecto, vemos al alma mater del quinteto iniciar el show sentado. Hecho que, más adelante, tendría su debida explicación. La cuenta llega a cero y el electrónico de fondo dispara el videoclip de “Horizonte Eterno”. Y Avalanch dan cumplido inicio con un José Pardial fino en voces primero, y unos Campos y Ramil prestando una buena ayuda en coros después. Y sin ser ni mucho menos uno de sus cortes más potentes, que de todo habría a lo largo de la noche, me llamó la atención la pegada de Mendizábal en “El Dilema De Los Dioses”.

A término, Rionda himself explicaría los motivos por los cuales estaba dando el concierto sentado. Y que no eran otros que, al parecer, una serie de vértigos y mareos que venía sufriendo desde la víspera. Al igual que con Lage, vayan nuestros deseos de pronta recuperación para ambos. “Lilith”, de aquél “Malefic Time: Apocalypse” de 2011, vira en su nueva versión al idioma de Cervantes. Y demuestra que, al menos en primeras filas, la gente había hecho sus deberes. Alberto Rionda, rictus de máxima concentración, da lo mejor de sí, dadas las circunstancias, para introducir la ya legendaria “Delirios De Grandeza”. Quizá el corte que viene a contener uno de los solos con más feeling de su ya dilatada trayectoria. La disfruté como niño con juguetes nuevos una noche más, no voy a mentir.

También de aquél álbum de 2001 (¡cómo pasa el tiempo!), “El Ángel Caído”, es una “Xana” que Pardial introduce jugando con la gente. Ésta, huelga decirlo, respondió en consecuencia a uno de los grandes clásicos de la banda. Diría, porque así fue como lo sentí, que este fue uno de los momentos de mayor conexión entre audiencia y músicos de toda la jornada. Irónico Pardial, comentaría entonces que se le había olvidado la letra porque tenía a su muy querida madre haciéndole “ojitos” desde la platea. Y es que como diría alguien que yo me sé: “a quién no le ha pasao”. Anécdotas al margen, el coruñés Manuel Ramil se revela fundamental en “La Flor En El Hielo”. Rionda se destapó con otro gran solo aquí que, dadas las circunstancias, pienso tuvo doble mérito.

Aquí José Pardial quiso tener un detalle para con el otro convaleciente, Ramón Lage, a quien quiso dedicar “Lucero”. “Por él va todo esto”. Uno, que ya peina más canas de las que acierta a contar, aún recuerda los agrios, encarnizados debates que surgieron con aquél dramático cambio de formación y el subsiguiente estreno de un corte que, más de veinte años después, rinde Tribeca a sus pies. Lo que son las cosas. La actual voz de Avalanch, quien aún genera debate entre los fans, se la lleva a su terreno y desde luego hace bien. También de aquél “Los Poetas Han Muerto” es “Niño”, auténtica favorita de quien escribe y por la que siento algo más que abierta y pura devoción. Público realmente entregado aquí. Solo faltaba.

Los chicos no le iban a dar la satisfacción al fan que requería de forma más que insistente “Cambaral”, pero sí en cambio, y de boca del propio Pardial: “uno, dos, tres y mil motivos para estar allí” con todos nosotros. Con el videoclip proyectado en el electrónico de fondo, Avalanch están dando una buena versión de sí mismos aquí. Muchos han ido y venido al seno de la formación asturiana. Pero no creo que nadie pueda dudar de la calidad técnica que atesora su actual alineación. Una formación que, “aún respira”, y su público con ella. Otra de las que siempre recibo de muy buena gana.

Llegaría entonces un pequeño respiro para los chicos con el solo de Bjørn Mendizábal. Conciso, vibrante y de esos que acaban por conectar con el público. Me agradó. Maese Rionda volvió a tomar el micrófono. Y lo hizo para mandar un recuerdo a Lage primero, y para instar a que cantáramos la siguiente con él. “Santa Bárbara”, que con una mina que sigue sesgando vidas de honrados mineros, resultó más perentoria que nunca. Nuestras gargantas acompañaron pues a la guitarra del líder de Avalanch, por si cabía alguna duda. Este pequeño impás en el set se cerraría con “Vientos Del Sur”, que arranca con Ramil y Pardial solos sobre el escenario y que culmina con un tremendo agudo del pixueto. Buen acompañamiento de la gente aquí y gran ovación final.

Encarábamos ya la recta final. Y lo haríamos con uno de mis riffs predilectos del vasto catálogo avalanchero, ese sobre el que se construye “Otra Vida”, donde creo estar viendo al mejor Pardial de toda la noche. Videoclip de fondo mediante, echaríamos de menos al bueno de Ramón Lage, citándole para la futura venida de Adventus a su tierra. De vuelta al “Malefic Time: Apocalypse”, la traslación al viejo castellano de “Baal” me sorprende a estas alturas de set. Pero, en cualquier caso, me gusta la forma en que Pardial alterna sus tonos más leves con los más agrios aquí. También el soporte que ofrece Ramil tras las teclas. El mejor Rionda resurgiría entonces para otra de las ya infalibles, “Pies De Barro”, que junto con “Alas De Cristal” parece una buena traca final. Al menos, si uno atiende a la reacción que provocan dentro de Tribeca. Quedaba una, que sucede tras la marcha de la banda a camerinos, y que como viene sucediendo en esta última etapa de la banda, resulta ser “Torquemada”, con Bjørn Mendizábal desatado tras los parches pero donde, a buen seguro, más echo en falta una segunda guitarra que dé un mayor poso a este mítico y descosido power metal.

Ovación final e incluso vítores al cerebro de estos Avalanch. Una sala que registró una muy buena entrada (a pesar de la ausencia de Lage y el auténtico día de perros que vivimos el sábado) y unas sensaciones, por lo que pude constatar, que fueron más que buenas. Es un repaso amplio a toda su discografía. Obvio, que con una trayectoria tan larga a sus espaldas, siempre habrá quien eche en falta tal o cual canción. Es inevitable. Ellos, principalmente su guitarra y líder Alberto Rionda, pelearon contra las circunstancias y se superpusieron a ellas. Mientras escribo este texto, lo siento así. Y de hecho algunas de las reacciones en caliente que recogí al término del show así lo atestiguaban.

Por mi parte nada más. Mandar un abrazo grande a la agradable compañía de antes, durante y después del concierto, así como también un agradecimiento a Duque Producciones y FNR Promotora por las muchas facilidades dispuestas en favor de esta crónica. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: Miguel Rubio

State Of Crime & Science Banda Sonora De «Rock Invasion»

Rock Invasion, videojuego de realidad virtual que han creado por las startups andaluzas Rock&Change y Master Crowd Games con la misión de salvar el planeta de una invasión alienígena armado únicamente con una guitarra como arma, contará en su banda sonora con la canción «Through The Mirror» de la formación asturiana State Of Crime & Science.

El videojuego estará disponible en las plataformas Meta Quest 2, 3/S y Pro a partir del próximo 3 de diciembre.

Reseña: Azrael «Aquelarre» (Demons Records 2025)

Décimo “Aquelarre” para los chicos de Azrael, o lo que es lo mismo: Tino Torres en baterías, Marc Riera a la voz, Oscar Espín y Enrique Rosales en guitarras y Juan Manuel Salas al bajo. Con colaboraciones de Mario G.M. (que fuera miembro de la propia banda, llegando a grabar tres álbumes con ellos) y Zoraida Vidal (Saedín) ofrecen un total de diez temas producidos y grabados en los granaínos Z Studios el propio Rosales junto a Pedro Sillero. El mismo Mario G.M. se hizo cargo posteriormente de las habituales tareas de mezcla y master, Unai Endemaño disparó las fotos y, finalmente, Fernando Nanderas (Ankhara, Centinela, Opera Magna, Ñu…) se encargó del artwork. En la calle vía Demons Records desde finales de octubre.

Mientras Mi Cuerpo Aguante”, que no podría sonar más a pura declaración de intenciones, coloca el estribillo en el mismo prólogo y construye un interesante juego entre ese riff cabalgado de ese inicio y los más rocosos de las primeras estrofas. Éstas vienen bien adornadas, desarrolladas con pericia incluso por Marc Riera al micro. Regresa el trote inicial para estribillos y acomoda buenos detalles desde las seis cuerdas. El corte, uno de los más extensos del trabajo, va conformando esa naturaleza híbrida y a la vez pegadiza. Alza la nota final el gran solo que anticipa el epílogo. Certero primer corte.

Humanidad” lleva una onda que, en ciertos momentos, me recuerda a mis paisanos de WarCry. Azrael vuelven a apoyar su heavy metal sobre un marcado colchón de teclados. Pero la propuesta, en comparación con el tema inicial, se ennegrece aquí. Hay un gran trabajo en lo que a voces se refiere. Clásico y muy funcional. Bien medido con respecto a las estrofas que ocupa. Buenos enganches entre las mencionadas estrofas. Y si bien hecho en falta un bajo con algo más de peso en la mezcla final, uno de esos cortes que va ganando no poco peso con el paso de las escuchas. Ayuda ahí el buen duelo solista de su tramo central. También un epílogo bien trabajado y de lo más resultón. Otra buena oferta.

Pobre Diablo”, con Mario G. M. aportando en guitarras, es un heavy metal trotón y optimista. Deudor de los Helloween más alegres, también de los primeros Edguy, apoyado con firmeza sobre el doble bombo de Tino Torres. Dünedain, líneas de voz mediante, podría ser otra de las rimas de este tercer corte, el segundo más rácano de todo “Aquelarre” en lo que a duración se refiere, acierta a la hora de recuperar a los Azrael más directos y vibrantes. Un buen contraste al par de cortes iniciales, con otro buen solo en su parte central y coronado sin apenas perder esos ritmos alegres y vivarachos. Me agrada.

Noche De Brujas”, si bien en cuanto a la viveza de su heavy metal, parece seguir allí donde lo dejara su predecesora, cierto es que entrega a unos Azrael sensiblemente más oscuros. Algo que se transfiere incluso a las voces que dibujan a través de las primeras estrofas. Aquí y allá encuentro pequeños desequilibrios en cuanto a mezcla. No obstante esa desigualdad no esconde su metal vibrante, potente, de nuevo apoyado por unas teclas casi omnipresentes. Aquí se produce uno de los solos más interesantes de todo el largo, al que darán inicio las hábiles manos de Zoraida Vidal sobre el teclado. Un corte, que anticipó al disco, quizá algo deslucido en lo que a producción se refiere pero que, en cualquier caso, me atrae tanto desde el punto de vista gramático como el técnico.

Tierra Prisionera” se construye sobre uno de mis riffs favoritos de todo el disco. Me agrada la mayor presencia de Juan Manuel Salas en la mezcla de esta quinta apuesta. Un heavy metal clásico, con ciertas trazas de power metal y muy funcional, que de manera acertada (pienso) reserva un mayor nervio para sus estribillos. Hay cuidados engarces entre estrofas, un solo muy de la escuela Weikath / Hansen y un epílogo que, me da la sensación, les funcionará sobre manera en directo. Es cierto que, en lo que a construcción y escritura no llama tanto la atención como otros cortes de este nuevo trabajo. Pero recupera la producción tan equilibrada de comienzos del álbum para un heavy metal pegadizo, enérgico y funcional.

Dolor y Agonía”, entrega más rácana en cuanto a duración de este “Aquelarre”, es un heavy metal de trazo y gusto muy clásicos. Hay un cierto olor a Judas Priest en las estrofas, que contrasta con el poso más tendido de sus estribillos. En estos hay voces realmente agudas. Bien construida sobre otro riff hábil y con gancho, a ratos siento que las ideas aquí dispuestas daban como para un corte algo más ambicioso. En todo caso, bien están ese solo tan virguero de su tronco central o las poderosas voces del epílogo. Me deja con ganas de más.

Duele” resulta en una balada de corte entre épico y elegante, con un gran despliegue vocal y unas teclas, de Zoraida Vidal, realmente hábiles. Se eleva, guitarras y base rítmica mediante, en un crescendo igualmente clásico y muy funcional, hacia territorios más ampulosos y grandilocuentes. Clásica power ballad en la más pura tradición del género. A favor el gran despliegue vocal y la gran producción de la que hace gala. En contra, que pueda resultar algo previsible.

Un Paso Más” recupera a esos Azrael más vibrantes, próximos (cuando no lindantes) con un power metal directo y sin contemplaciones, que de nuevo me recuerda a los chicos de Dünedain, y en donde Riera se maneja en tonos realmente altos. Con un Torres incansable tras baterías, uno no puede hacer otra cosa que disculpar esa construcción algo plana. Porque la producción y mezcla aciertan a la hora de magnificar la pegada, convirtiendo a este penúltimo corte en uno de los más poderosos de este nuevo trabajo. Nervio y garra intactos, que para más de treinta años transcurridos desde aquella iniciática demo de 1993 no está pero que nada mal.

El interesante prólogo de “Ángel Desterrado” tiene algo que me recuerda a unos Avalanch de álbumes como “Muerte y Vida” de 2007. Elegante, bien construida, con Riera volviendo a esos tonos altísimos, pero donde echo en falta un estribillo con algo más de gancho. Sea como fuere, hay en ciertas estrofas un deje que, a ratos, me recuerda a los mejores momentos de Queensrÿche. Una guerra de contrastes para un corte que me atrae solo a ratos, aún cuando le reconozco los buenos detalles de Zoraida Vidal tras las teclas o el hábil solo del epílogo. Desigual, me agrada sin engancharme…

… que podría ser un poco la sensación que me dejan los propios Azrael en sí. Una banda que jamás fue capaz de romper el particular techo de cristal y alcanzar al nivel de reconocimiento que sí lograron según qué contemporáneos suyos. Algunos, de hecho, citados en la propia reseña. Por ahí que encuentre de especial mérito que, a pesar de todo, sigan contra viento y marea, ofreciendo buenos pildorazos de heavy metal a su fiel legión de seguidores. Con cortes que brillan con luz propia, véase la dupla inicial, la cierta oscuridad de “Noche De Brujas”, la grandilocuencia de “Duele” o la pegada de “Un Paso Más”. Siguen en la pelea.

Texto: David Naves

Entrevista: Salvador «El Poyo» García

Aprovechando la especial fecha de cumpleaños y para celebrar sus 30 años ligados a la música, Edu Meier aplica un extenso y personal tercer grado a Salvador «El Poyo» García, batería de In-Sanity, Mesenktet, Beast Inside, Unexpectance, Fe de Ratas o Víbora entre otras bandas.

Poyo: Muy buenas , lo primero agradecerte Eduardo por esta entrevista y como no a todos los que formáis parte de Heavy Metal Brigade que siempre estáis ahí al pie del cañon y mucha gente no sabe el trabajo y dedicación que eso conlleva.

INICIOS Y TRAYECTORIA:

Edu: Treinta años detrás de la batería no se cumplen todos los días. ¿Recuerdas cuál fue el momento exacto en el que descubriste que la música iba a ser tu vida?

Poyo: Bueno si la verdad son más de 30 años , con In-Sanity empezamos allá por 1993 pero antes ya tocara en una ocasión con Lying, y creo que ese primer concierto fue el detonante de que la batería y el metal sería parte de mi vida.

Edu: ¿Quién era «El Poyo» cuando empezó en su primer proyecto musical, y quién es ahora?

Poyo: En aquellos años estábamos mi primo Víctor y yo muy unidos por la música. El ya estaba tocando la guitarra en Lying y yo busqué un grupo, de ahí nos juntamos parte de los que somos ahora In-Sanity. Con esa juventud y no haber estudiado música como se debería iba un poco a mi bola por así decirlo, con muchas ganas de tocar pero con muy poca cabeza. A día de hoy ya muy curtido y habiendo estudiado, tengo las cosas más claras en lo que a un batería se le pide.

Edu: Has pasado por bandas muy distintas entre sí: Unexpectance, Fe de Ratas, Beast Inside, Nekrosia, Víbora… ¿Qué crees que aportó cada una a tu evolución como músico?

Poyo: Mucha experiencia y conocimientos de la música. A tocar en varios estilos intento adaptarme a cada uno, aportar mi granito y disfrutar de cada concierto.

Edu: ¿Hay algún concierto de tus inicios que recuerdes como un “punto de inflexión”?

Poyo: Creo que mi segundo concierto, con Blasphemy, que luego pasamos a ser In-Sanity, en el polideportivo de Agones, lugar donde jugué mucho al fútbol sala de portero y de repente me veo tocando ahí en un escenario y de los grandes, que a nuestra edad de aquella intimidaba 🤣🤣

ESTILO Y FILOSOFÍA:

Edu: ¿Cómo describirías tu identidad como baterista después de tres décadas?

Poyo: Constante, potente y sacrificado por la percusión.

Edu: ¿Qué elementos consideras imprescindibles para construir una batería poderosa, expresiva y reconocible?

Poyo: Sin lugar a duda ser capaz de tocar con metrónomos. Siempre se toca a la misma velocidad con lo cual no hay posibilidad de riesgos a la hora de ejecutar cualquier ritmo y arreglo tanto yo a la batería como los demás componentes del grupo. Escuchar los demás instrumentos incluida la voz y adaptar el estilo de cada uno a lo que pida la canción

Edu: Muchos músicos cambian su forma de tocar con los años. ¿Qué ha cambiado en tu técnica o mentalidad y qué sigue siendo exactamente igual?

Poyo: Pues ha cambiado mucho, cuando uno aprende de verdad como se debe tocar la batería y el primer cometido por lo que está en una banda buscas encajar en las canciones y no es querer tocar muchos arreglos, fuera de tiempo y a veces tapando a otros instrumentos. Y hombre igual igual no, pero las ganas de salir de casa para dar un buen bolo y disfrutar si siguen ahí.

PROYECTOS ACTUALES Y FUTURO:

Edu: Ahora estás en In-Sanity. ¿Qué representa para ti esta etapa?

Poyo: Pues como muchos sabéis después de muchos años nos hemos juntado regrabado la maqueta, que al final salió un disco y el estar con Chus, Diego y Viti después de tanto tiempo me deja la sensación de que cuando empezamos juntos con la música no teníamos la cabeza tan loca …no??

Edu: ¿Qué aporta In-Sanity a tu vida musical que no encontraste en otros proyectos?

Poyo: Tranquilidad y mucho compromiso, podemos decir que después de muchos años seguimos siendo amigos, cosa que no todos los músicos pueden decir eso de sus antiguos compañeros de bandas.

Edu: ¿Cómo vive un batería experimentado incorporarse a una banda moderna donde la producción, la precisión y la personalidad juegan tanto?

Poyo: Pues en mi caso muy bien la verdad , salí de la banda de mi pueblo (Beast Inside) y entré en Mesenktet, subiendo la apuesta de estilo musical y bueno sin problema. Soy muy fan de escuchar bateristas que tocan muy rápido y con precisión y parte de mis prácticas van destinadas a ese tipo de estilo.

Edu: ¿Qué metas tienes para los próximos años? ¿Hay algún sueño musical pendiente?

Poyo: Metas siempre hay. Poder vivir de la música aunque en mi caso como el del 99% de los músicos de metal en España es imposible. Sobre todo mejorar como músico y poder seguir dando bolos y disfrutarlos como se merece, y un sueño… ser telonero de Soziedad Alkoholika.

MOMENTOS HUMANOS:

Edu: Si tuvieras que elegir tres momentos que definan tu carrera. ¿Cuáles serían?

Poyo: La salida y disolución de Víbora, la banda que formé con Nacho. Creo recordar que estuvimos 10 años tocando en cualquier sitio. Cuando entré con Fe de Ratas y la grabación de mi primer disco de estudio. Fue todo muy rápido y la adaptación me costó bastante, por el estilo de música y el estar a los mandos de una banda con ese renombre. Y por último la presentación y salida del disco de In-Sanity, fue mucho trabajo y muy meticuloso.

Edu: ¿Alguna anécdota de gira o de estudio que todavía te haga reír… o que te gustaría que nadie recordara?

Poyo: Primera salida con Fe de Ratas, no recuerdo el sitio pero fuera de Asturias. No llegamos a Oviedo y tuvimos que dar la vuelta al local que me había dejado las claquetas en el local. La llevaba en un mini reproductor de música y me quedó encima de un altavoz 🤣🤣
Y mala anécdota … alguna hay si, pero mejor no recordarla como bien dices 🤣🤣🤣

Edu: ¿Qué le dirías al Salvador de 16 años, aquel que empezaba a tocar sin imaginar todo lo que vendría?

Poyo: Sin duda, que estudiara la batería, la música, percusión y muchos más estilos.

MENSAJE DE CUMPLEAÑOS:

Edu: Hoy es tu cumpleaños. ¿Cómo se vive celebrar un año más haciendo lo que amas?

Poyo: Pues muy orgulloso de haber conseguido llegar a donde estoy y seguir teniendo ganas de más, pese a las últimas lesiones que me impiden poder tocar la batería al 100%

Edu: ¿Qué le deseas a tu “yo del futuro” como músico y como persona?

Poyo: Disfrutar, disfrutar de cada práctica, ensayo, bolo mío o de otros grupos y poder ser feliz haciendo lo que me gusta tanto con la música como con otros hobbies.

Edu: ¿Qué mensaje quieres dejar a la gente que te ha seguido, apoyado y visto crecer durante más de 30 años?

Poyo: Hombre infinitamente mil gracias por cada aliento que han dado por verme tocar, los que me siguen y tantos grupos que me han llamado para formar parte y que o por estilo o por tiempo no he podido ser parte.

MIRADA A LA ESCENA:

Edu: ¿Cómo ves la escena rock y metal asturiana actualmente?

Poyo: La escena, pues creo que tiene dos partes. Primero a nivel de tocar por bares, locales, discotecas, eventos, festivales, etcétera, sacar discos, redes sociales, pues muy bien a pesar de que cada día nos lo ponen más difícil. Y creo que muy bien porque realmente tenemos muchos grupos en Asturias y prácticamente todos los fines de semana hay bolos en distintas partes de nuestra provincia. La segunda, la dificultad para poder dar un paso adelante en cuanto trayectoria musical. El salir de Asturias para darse a conocer dando bolos o incluso una mini gira por el norte de España es prácticamente inviable porque pierdes pasta, y mucha. Los precios que se manejan para poder tirarse a la carretera no son acordes con las entradas o ventas de discos y merchan que se genera.

Edu: ¿Qué crees que falta para que más bandas locales den un salto mayor?

Poyo: A raíz de internet y todo lo que abre al mundo repercute en el sistema de funcionamiento de una banda. Como empresa, pues no da, no se venden discos como antes ni entradas de los bolos y al contrario todo el mundo te puede escuchar. Lo que comentaba anteriormente, esto es muy simple, si no generas dinero para tu banda no puedes dar un salto mayor, las discográficas tampoco ayudan al día de hoy. Bueno y antes tampoco 🤣 pero se movía más dinero y por ende había más oportunidades.

Edu: Y por último. ¿Qué consejo darías a los músicos jóvenes que quieren dedicarse a esto durante tanto tiempo como tú?

Poyo: Que sean ellos mismos, que busquen su estilo musical, lo trabajen día a día. Constancia y dedicación, hay tiempo para todo si uno se organiza bien y que sean respetuosos. Siempre habrá otra persona que toque mejor que tú en algún sitio por lo tanto respeten a cualquier músico, deben de tener en cuenta que cada músico es un mundo y cada mundo es distinto.

Edu: Muchísimas gracias por tu tiempo Poyo, solamente desearte el mejor de los cumpleaños y que muy pronto volvamos a coincidir con un escenario por medio.