Resumen gráfico de la actuación de Aneuma en el Ciclo de Conciertos Do Galiñeiro del Vendaval Fest celebrado el sábado 15 de febrero en Ribadeo.













Fotos: José Ángel Muñiz
Resumen gráfico de la actuación de Aneuma en el Ciclo de Conciertos Do Galiñeiro del Vendaval Fest celebrado el sábado 15 de febrero en Ribadeo.













Fotos: José Ángel Muñiz
Parada asturiana del tour de Susan Santos en defensa de “Sonora”, último álbum de la guitarra y voz de origen extremeño. Acompañada de José Vera al bajo y Javi Planelles en baterías y con el cartel de todo vendido en la puerta, nos acercamos a La Factoría con intención de comprobar, de primera mano, cuanto hay de verdad en el título de “la mejor blueswoman de España” que muchos le otorgan.
Pasan siete de las nueve cuando el trío irrumpe en el escenario de La Factoría. Su puesta en escena se resume a lo elemental, más allá del diminuto peluche que adorna el bombo de Planelles o el pequeño cactus que ilumina el ampli de Santos. De hecho el arranque mismo del set no podría ser más tendido, con el trío tomándole el pulso al público astur. El suyo sería el ya clásico concierto de menos a más, pero con Santos sentando cátedra con su Telecaster verde ya desde los primeros compases. Muy segura en sus evoluciones al tiempo que atacaba, sin púa, buenos solos como el que dibuja en “Have Mercy”. Vera y Planelles llevaban el peso de la base rítmica y ayudaban con los coros, si bien en esta primera parte del set costaba oír sus voces con claridad.

No así a Susan Santos. La extremeña demostró un más que óptimo estado de forma en lo que a voz se refiere. La banda se permitió el lujo incluso de enlazar temas en un comienzo que pintaba a fulgurante. De resultas de ello, el público demostró estar ya muy por la labor en un corte como “What I Want”, arranque de clase por parte del trío, no falto tampoco de gancho. Para “Rattlesnake” abandona su Telecaster verde y echa mano del slide. Blues rock seminal y pegadizo. Bailable incluso, con Vera disfrutando y de qué manera desde su bajo de cinco cuerdas. Del mismo modo, riffs como el de “In Trouble” son capaces de llevar en volandas a cualquiera, mientras que la banda acierta a conjugar el mayor brío de “Hot Rod Lady”, uno de los cortes con más gancho de ese estupendo “Sonora” del pasado año.

Pero si tuviera que elegir una favorita dentro de su última obra de estudio, esa podría ser “So Long”, un prodigio de feeling, atravesada en su versión en vivo por una de las mejores interpretaciones de Susan Santos en lo que a voz se refiere. Una gran versión del trío en esta parte central del set, que rematan con “Call Me Tonight”. Aquí la pacense había preguntado cómo estábamos de palmas. Lo remarcable de todos modos es cómo el trío sabe conjugar el blues rock de toda la vida, entregando cortes a rezumar de clase pero también de gancho e incluso carisma.

Santos regresaría a su Telecaster verde para enfrentar el mayor brío de “Voodoo Wheels”, uno de los cortes más vivarachos de todo el set. Brilló aquí la pacense en el solo de guitarra. También Vera desde su cinco cuerdas en apoyo de este. La banda se permitiría incluso su particular baño de masas, bajando a interpretar entre la gente, rodillas en tierra, una pequeña jam. Amplias sonrisas en banda y público aquí. Llegarían después los habituales agradecimientos por parte de Santos y un bis, que no fue otro que “Let It Ride”, el corte que cierra ese “Sonora” de 2024.

Alrededor de hora y veinte del mejor blues rock. Un trío en gran forma y si bien un sonido que no fue del todo redondo, una verdadera avalancha de feeling y buen gusto. Hay quien ya otorga a Susan Santos el título de “mejor blueswoman de España” y, a tenor de lo visto el viernes, no seré yo quien les quite razones. Un gusto como siempre ver el cartel de todo vendido y un placer la buena compañía de la que se disfrutó antes, durante y después del show. Esos habituales que nunca fallan. Mandar por tanto un abrazo a todos ellos, también un agradecimiento a la buena gente de La Factoría por todas las facilidades y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz
Resumen gráfico de la actuación de State Of Crime & Science (S.O.C.S.) en el Ciclo de Conciertos Do Galiñeiro del Vendaval Fest celebrado el sábado 15 de febrero en Ribadeo.










Fotos: José Ángel Muñiz Morán
En Heavy Metal Brigade abogamos siempre por poner tierra de por medio con la rutina. Echarnos a la carretera. Y atestiguar qué dan de sí las bandas que nos gustan. Juntaba la Asociación Catro Caños a State Of Crime & Science con Aneuma y la del sábado, de pronto, se nos antojó una de esas citas de lo más apetecibles. Así las cosas, carretera y manta que diría un clásico, para ver qué se contaban ambas formaciones en tierras lucenses, dentro del ciclo musical del Vendaval Fest.

Y es que cine teatro, sí, pero la organización se pegó la paliza de remover parte de los asientos, por lo que aquello, por suerte piensa uno, no tuvo nada que ver con aquellos shows post confinamiento con las nalgas soldadas a la butaca. Un enorme telón de fondo dominaba el escenario. State of Crime & Science, o S.O.C.S., lo hacen suyo cuando son alrededor de las 22:38 de la noche. Y lo hacen mediante una de sus composiciones más postreras, aquella que viene a darles nombre, y en la que su elegante forma de entender el rock, en especial el rock alternativo, conjuga con el primer solo de un muy seguro Marc Segond.

Teníamos muy reciente al combo gijonés, si bien aquella noche servidor estaba a otros menesteres. Dichosos solapes. Pero “Lost”, con una línea de bajo por parte de José R. Ibáñez que es puro gancho, entregó esa cara algo más vivaracha del quinteto. Osana K., verdadero punto focal de la formación asturiana, mostró un óptimo estado de forma. Rara vez falla la vocalista y la cita ribadense vino a confirmar las habituales buenas sensaciones.
“Somos State of Crime & Science y venimos de Gijón” anuncia previa a dejarnos con “Last Days”, composición nacida al albur de la pandemia, “cuando creíamos que el mundo se iba a acabar”, y que destapa ahora a unos S.O.C.S. más cercanos si cabe al rock alternativo. Algún coro pregrabado acompaña a Osana K. durante estribillos y, en líneas generales, la banda arremete sólida y compacta. Al igual que sus compañeros de cartel la noche del sábado, esta es una de esas formaciones que prácticamente hemos visto nacer y muy pocas veces fallar. Y no lo hacen porque tienen cortes como “Cursed Gift”, capaces de alimentar la cara más melancólica, también más desgarrada, del combo gijonés. Y es que el tipo de rock que realizan podrá gustar más o menos, pero su versatilidad es indiscutible.

Agradecimientos mediante, “Through The Mirror” vuelve a dejar destellos de esos S.O.C.S. elegantes y terriblemente gancheros. Osana K. brillando al micro aquí e Iván Fernández dando una lección de cómo amoldar sus baterías a los distintos registros de la banda. A menudo en la sombra pero siempre fundamental a la hora de cargar con el peso del quinteto. “Release”, con esa construcción tan ambivalente, resulta idiosincrática de la banda. El quinteto sonando muy bien aquí, de hecho. Con Gus Bocanegra a los mandos desde luego no esperábamos menos. S.O.C.S. tuvieron tiempo de dejarnos una primicia, “Self-Delusion”, que abrazó un cierto groove algo desconocido para ellos al tiempo que Osana K. se mostraba más torrencial que nunca. “Under” dibuja uno de sus mejores estribillos, puro derroche de cadencia y elegancia, y un poco al alimón con la más rotunda “The Hole” pueden suponer sus temas con más gancho a día de hoy.
“Vortex” vira ahora al idioma de Cervantes y “Losing My Religion” reinterpreta al modo S.O.C.S. el gran clásico de los próceres alternativos de Athens (Estados Unidos) R.E.M.. Versiones así, sí. La final “Should I” llega no sin que antes Osana K. mandase un pequeño recuerdo al “Venom” de Aneuma, del cual dijo la vocalista que era el “disco del año” del pasado 2024. Fue el primer tema que interpretaron en vivo, nos dijo, y el sábado fue también el último. Buenos solos de Víctor Torres primero y Marc Segond después para cerrar otra buena noche para ellos. Siguen a la suya, amalgamando un ramillete de canciones con un toque personal y distinguible. Muy atentos a sus próximos pasos. Huelga decirlo.

Tirando otro de mis habituales latiguillos, qué duda cabe que Aneuma son un animal muy diferente. Su metal extremo, o en cierto modo su metal clásico junto con la característica voz rota de Laura Alfonso, pronto pondría a prueba los firmes cimientos del cine teatro. Y es que “Your Doom”, con esos coros ineludibles de Abel, pone sobre alerta a cualquiera. Arranque descosido con Jorge Rodríguez comandando las operaciones tras baterías. Sonando muy bien ya desde el comienzo, sí es cierto que vimos a la propia Laura algo más justa que otras veces en este comienzo. Se llevaba constantemente la mano a la petaca y uno pronto intuye que sería algo pasajero.
O que de hecho la frontwoman iría entrando en calor conforme transcurría el set. En lo gestual no cambia, desde luego, mostrándose una noche más tan indómita e impetuosa como acostumbra. Lo mismo que un Borja, leyenda viva del metal astur, que volvió a dar una lección solista del más alto nivel en “Fall Apart”. Para “Castaway Of Chance” es el bajo de Pau el que aporta el debido gordor a este trazo ahora más intrincado. Su compañero en base rítmica, el imparable Jorge Rodríguez, se mostró muy firme con el doble bombo en “Never Again”. Y si bien el público recibió al quinteto con una mayor frialdad que en pasadas ocasiones, me viene a la cabeza aquella arrolladora presentación de “Venom” en la Gong Galaxy Club (crónica), lo cierto es que pocas dudas caben al respecto de la propia banda.

“Creatures” siempre sorprende de tanto en cuanto ofrece la cara más elegante de estos Aneuma, que conjuga con la más briosa que ofrece en su segunda mitad, con la banda moviéndose más que hábil en ambos registros. Tablas y galones desde luego les sobran. Vimos algún tímido circle pit aquí, si bien poca cosa para cómo Abel se desgañitaba acompañando a Laura en voces. “Breakout From Hell” es puro groove entendido a la manera clásica, mientras que “Yell To The Sky” inunda de luces estroboscópicas el cine teatro ribadense. Brilló de nuevo Borja bajo el parpadeo cegador. Siempre da la sensación de disfrutar con lo que hace y se nota.
Otro que siempre parece pasárselo en grande es Javier de Coupaud, bajista de Mad Rovers, que tomaría el puesto de Pau para “Guide Them To The Light”, que deja quizá uno de los solos de guitarra con más gancho de todo el set. Un gancho del que no va precisamente falto “Chain Reaction”, uno de esos temas que, pienso, podría ser capaz de propulsar a esta formación al siguiente escalón. Volvió Pau al bajo y quien cedió su puesto esta vez fue Abel para lo que iba poco a poco confirmándose como un show especial para el quinteto. Desde luego no uno más de todos cuantos les hemos visto. De vueltas ya a la formación estándar, “Circles Of Fire” detona otro de los riffs con más gancho del set. Un corte sin el nervio de otros pero lo suficientemente hábil como para llevar en volandas a cualquiera con un mínimo de sangre en las venas.

“Stand Tall”, me permiten otro tópico, exhibe ese tono tan habitual en las guitarras de Borja. Ya sea con Legacy Of Brutality o con estos Aneuma, sus riffs y solos siempre resultan reconocibles, verdadera seña de identidad del guitarra asturiano. La banda se tomaría un breve descanso aquí. El justo para que Laura cambiase de atuendo y emergiera, punta en blanco, hasta una pequeña plataforma situada en el epicentro mismo del cine teatro. Desde allí, y bañada en sangre, afrontó “Frozen” para aportar una nueva nota de distinción al set. Con Pau delegando de nuevo el bajo, en esta ocasión a Sandra (Rise Of Fury) la banda acertó a sorprender aquí. Benditos inalámbricos.
El cierre vino a ser el habitual, con sendas versiones de Carcass y Death, incluida colaboración, esta vez a la guitarra con otro gran amigo de la formación como es Carlos C. Gavilán (Exkalibur) así como la certeza absoluta de que están en un momento más que dulce. Si además se rodean de buenos amigos, arriba y abajo del escenario, qué mejor forma de pasar una noche de sábado. A nosotros nos quedaba un largo camino de vuelta, así como la certeza de que el esfuerzo mereció la pena.

Por nuestra parte nada más que mandar un saludo a los habituales de siempre, ni siquiera en Ribadeo nos libramos de vosotros, así como enviar un agradecimiento a la buena gente de la Asociación Catro Caños por todas las facilidades dispuestas de cara a la confección de esta crónica. Ya saben: nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz
El próximo sábado 22 de febrero arrancará en el avilesino Paseo Malecón la andadura del Decadent Metal Fest. El evento nace con la premisa de preservar los conciertos de metal extremo en la región recogiendo el testigo de festivales anteriores basados en el estilo como el Otero Metal Fest o el Wolfest. Para esta puesta de largo han contado como protagonistas con el combo deathcore local World Of Decay, desde Murcia la formación slam death metal Cockoroch, la banda sludge gallega Mano de Piedra, el hardcore thrash de los riojanos Stigma y los también gallegos Amenaza con su característica mezcolanza de black y deathcore.

Entrada anticipada 10€ a través del siguiente enlace:
https://ticketandroll.com/evento/decadent-metal-fest
Precio en taquilla 13€
Venta física: El Arfueyo de Fanny (Avilés)
Apertura de Puertas: 19 horas
A partir de las 18 horas se podrá acceder a la sala para comprobar el progreso de las pruebas de sonido, conocer a las bandas y disfrutar de precios especiales en las consumiciones en barra.
Segunda parada de la semana del blues rock en Asturias. Tras el éxito de Susan Santos en la Factoría Cultural avilesina llega el turno de la belga Ghalia Volt con parada en la Sala Acapulco de Gijón.

Cantante, guitarrista y baterista y compositora, ha publicado cinco álbumes desde 2016 alcanzando el tercer en la Billboard Top Blues Albums. Acompañada por Jay Stiles y Daniel Pérez, el trio se presenta en Asturias en el curioso formato guitarra, teclados y batería para presentar su última obra de estudio «Shout Sister Out» editada a través de Ruf Records en el 2023.
Entrada anticipada 18€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/concierto-ghalia-volt
Venta física:
– Café Lord Byron (Avilés)
– Librería Paradiso (Gijón)
Resumen gráfico de la actuación de Monasthyr en la segunda edición del Monorock Fest celebrada en el teatro El Llar de Corvera el viernes 7 de febrero.













Fotos: José Ángel Muñiz
El Reno Renardo le tiene cogida la medida al público asturiano y es una de esas bandas que con frecuencia se deja ver por este paraíso natural. Tras su paso por Gijón en su anterior visita, recalaban en Oviedo por primera vez el pasado sábado 1 de febrero. La cita tendría lugar en la Sala Tribeca dentro de la gira “ReTOURno al Metalverso 2k25” en la que presentan su último trabajo de estudio “Regreso Al Metalverso”, publicado hace poco más de un año.

La expectación era máxima. Ya desde bastante tiempo antes de la apertura de puertas había una considerable cola de fanáticos esperando para acceder a la sala. No faltaban los atuendos habituales en un evento de tal magnitud, que en forma de gorros de reno coronaban las cabezas de gran parte de la variopinta fauna presente. Para la hora de comienzo la sala presentaba un lleno casi completo, todo un éxito dado el número de eventos programados para ese fin de semana en la región.
Una enorme pantalla combinada con dos grandes lonas con la imagen de las cabezas de los músicos recreando la portada del disco que presentan decoraba el amplio escenario de la sala. A las 20 horas aparecen en la gran pantalla Jevo Jevardo (guitarra y voz), Mikel Torralba (guitarra), Ander “The Thunder” (Bajo) e Iván Cormen (Batería), haciendo ver que aún estaban en el local de ensayo, un contratiempo que solventaron tras la sugerencia de Mikel de tomar el atajo del metalverso, entregándoles los trajes y gafas adecuadas para tan magno viaje. En la travesía se fueron cruzando con diferentes y variopintos personajes, desde Chiquito de la Calzada hasta El Fary, para acabar cayendo en un agujero negro y conseguir salir al escenario con sus atuendos metalversales, dispuestos a empezar su descarga.

Así vestidos comienzan con la clásica “Ancho Cipote” y los primeros coros por parte de la nutrida audiencia no se hicieron esperar. Primera visita al metalverso con la irónica y ácida “I.A. En Un Planeta Subnormal”, un tema de candente actualidad que bajo la socarrona mirada del Reno transmite más que muchos sesudos discursos. Tras ella, los músicos (excepto Ander) se retiran al camerino para quitarse sus plateados trajes. El primero en salir fue Iván, al que el público animó a disfrutar de su cerveza, acabándola tras su batería prácticamente de un trago. Jevo y Mikel retrasaron su salida por un pequeño contratiempo con la petaca del primero, no quedando claro si se trataba de su inalámbrico o de su licorera metálica.
Retrocedemos en el tiempo para asistir a una “Meriendacena Medieval”, una fiesta para horror de veganos y puritanos que aumentó los decibelios de la sala. Con “Esfinternet” retoman el disco que presentan haciendo una crítica feroz a esos frikis venidos a más en las redes sociales, y en “La Navaja Del Trueno Inmortal” muestran su vena más power metalera dando buen ejemplo de la versatilidad de estos músicos, que combinan el dominio de sus instrumentos con letras que invitan a la reflexión desde el humor y la ironía.

Momento a continuación para recordar a esa gente que tiene por costumbre destripar el argumento de series y películas con la cañera “Spoilerman”, para posteriormente dar una demostración de su cultura ovetense (extraída de la Wikipedia, según confesaron) explicando los orígenes del Carbayón de la calle Uría como introducción al primer medley de la noche, en el que recuerdan, e incluso mejoran, a los alemanes Rammsteim, llevándolos a su terreno con “Madre” y “Tu Hámster”.
Antes de su escatológica “Fiesta Palangana”, fueron ellos mismos spoileados al gritar el público el titulo desde antes de ser presentada, bromeando Jevo sobre si alguien había visto ya el setlist. Por sorpresa, uno de los asistentes le entregó a Jevo una bandera de Mongolia que exhibió, sin saber muy bien por qué se la daban ni qué hacer con ella, pero tomándoselo con mucho humor, para pasar a meter caña con su revisión del clásico “Ace Of Spaces” que ellos reconvierten en “As De Oros”, aderezado con un gran solo de Mikel que no dejó de doblar guitarras junto a Jevo siempre que había ocasión, una autentica gozada.
Del hard rock pasamos al punk con la rápida “Miniserie 1×02 Punky Y Hardcoreta”, de su último trabajo, con solo tres acordes, y en su corta duración animó a que un punky presente entre el público hiciera amago de subirse al escenario… (Spoiler: más adelante lo conseguiría).

Dedicarían su siguiente tema al respetable, el muy esperado “Orcos De Mordor”, desatando una auténtica locura con cada “¡Eh!”. Jevo aprovechó para presentar a sus compañeros de banda y pedirnos un gran grito de orco para cada uno de ellos.
Un pequeño problema técnico con el sonido en sus in-ears, resuelto con su gracia habitual y con el apoyo del público que les animaba a beber, retrasó el comienzo del medley en el que recuperan los temas de su primer disco “El Reno Renardo”, “Yonkis Sobre Ruedas” y “Doctor Luis”, con visita de la mascota del grupo en forma de Reno al escenario, por el que se paseó a placer abrazando e increpando a cada uno de los músicos que, como no podía ser de otra manera, se lo tomaron con mucho humor.
Antes de interpretar la muy bien recibida “No Hay Huevos”, Jevo comentó la necesidad de actualizar la letra haciendo una versión 2.0. Quizás lo hagan en el futuro, aunque de momento mantuvieron las estrofas originales que fueron coreadas a todo pulmón. En los coros Jevo organizo una “batalla” al grito de “güe, güe, güevos” con el objetivo de reventar el medidor de decibelios de la sala, primero todos al unísono y luego propiciando un derbi Oviedo-Gijón que se saldó con un resultado a favor de los visitantes por la mínima: 116 – 118 dB.

Llegaría el turno para el último medley de la noche, bautizado para la ocasión como “Veranito Mix”, el compuesto por las más fiesteras, e incluso reguetoneras (a la manera en que El Reno entiende el Reguetón) “El Bogavante”, “La Solitaria” y “El Megalodón”. Todas ellas dignas candidatas a ser canción del verano, que en su versión recortada y metalera se hicieron muy disfrutables. Más aún cuando la segunda mascota de la banda, el bogavante, se unió a la fiesta intentando fecundar, por detrás y por delante, a los propios músicos, sin conseguirlo.
Siguen con “Camino Moria”, versión renarda del famoso tema de Gabinete Caligari que puso patas arriba la Tribeca. Sin duda uno de los temas mejor recibidos, sin desmerecer a ninguno de los anteriores, que fue coreado desde la primera estrofa por el respetable recorriendo ese camino sin parar de cantar su estribillo y disfrutando sobremanera del último punteo que emula la banda sonora de “El Señor De Los Anillos”.

Tras este épico final se despiden de nosotros saliendo de nuevo al escenario, no sin antes escuchar el imprescindible cántico astur de «otres tres», con su tradicional cambio de instrumentos. Jevo se ocupó del bajo, Ander de una de las guitarras, Iván de la otra y Mikel tras los parches para interpretar, al ritmo del clásico “Seek And Destroy” de Metallica, “Chicken Es Pollo”, dándonos su particular lección de inglés y demostrando la gran calidad musical que poseen, en particular reseñable el solo de Ander que no tiene nada que envidiar al original.
De nuevo con sus instrumentos habituales encararon el fin de fiesta con el himno generacional que supone “Crecí En Los Ochenta”. En esta ocasión, el fan punky, tras obtener el pertinente permiso, consiguió subirse al escenario para ejecutar un baile que recordaba al break dance tan de moda en esa época. Retomaron de nuevo el tema lanzando confeti en forma de corazón, dando un especial y colorido fin de fiesta.

Sé que su propuesta no es del agrado de todo el mundo, pero no me canso de repetir la gran calidad de estos músicos, patente desde que empiezan a sonar los primeros acordes, que unida a su habilidad para hacer composiciones tan disfrutables, garantizan que cada una de sus actuaciones sea una auténtica fiesta de principio a fin. Ayudó que gozaran de un sonido excepcional incluso en las primeras filas durante todo el espectáculo, salvo pequeños contratiempos. Espero que no demoren su próxima visita a estas latitudes.
En las últimas líneas quiero agradecer al grupo la cercanía mostrada, a la organización y la sala por las facilidades y saludar a la abigarrada fauna que allí nos congregamos. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.
Texto y Fotos: Miguel Rubio
Nueva autoproducción para los chicos de Soundcrush, la banda que lidera en guitarra y voces Ales Sánchez, a quien rodean esta vez Luis Sánchez al bajo, Iván García en baterías y Víctor Diedena a la otra guitarra. “The Hunt” se grabó en los estudios EGM y se adorna con un arte nacido en el seno de la propia formación asturiana.

Llama la atención esta “Consequences PT2” y esa sensación a llamada a las armas que entrega. Y que dura lo que tardan en irrumpir las primeras líneas de voz y guitarra. Desprende cierto aire misterioso con esas voces en susurro. Curiosa introducción a un álbum al que da nombre esta “The Hunt” en la que Soundcrush juegan, pienso que de forma hábil, a conjugar su cara más trotona, con la más técnica y groovie. Hay una estupenda línea de batería soportando y enlazando los distintos ritmos. Buenos detalles en los engarces entre estrofas. “The Hunt” tiene gancho en un estribillo al que no cuesta esfuerzo adherirse. El puente, que echa mano de una pequeña narración, acomoda igualmente un vistoso y agradable solo de guitarra. La composición regresa después a la pesadez inicial y por ahí el disco arranca con un dúo más que interesante.
“Exemplary Punishment” acentúa la pesadez del cuarteto, basando ahora su avance en un riff que bien podría parecer heredado de los seminales metaleros franceses Gojira. Soundcrush suenan más rocosos aquí. Más desesperados incluso. Pero me gusta la forma en que han construido estas estrofas. Las voces que sitúa Ales sobre ellas. Caben coqueteos con el metal sureño. También feroces y rabiosos blast beats, cercenados sin descanso por Iván García. El solo, que llegará camino del epílogo, podría pasar por mi favorito de todo el largo. Por sí mismo pero también por el cuidado riff en que se apoya. Cuidada es también la escritura de su tramo final, que lo mismo acoge trazos casi marciales, que se inunda de doble bombo o recupera aquellos blast beats más violentos. Una coctelera de apenas cuatro minutos en la que caben muchas de las caras de la banda.
“I, The Beyonder” vuelve a dar ejemplo de la buena técnica que manejan. Si bien ahora el cuarteto se permite el lujo de entregar un metal más atmosférico y espacial, así como un mayor juego entre registros vocales. En las partes más vivarachas surge un riff pleno de gancho y efectividad. Es en las partes más groovies que el nombre de Caedis, a quienes vimos por aquí a finales del pasado año (crónica), sobrevuela con cierto peso. Bandas, asumo, con más de un par de referentes comunes. Composición poliédrica, como lo son muchas del cuarteto, y que en cierto modo viene a poner la nota de distinción dentro de este “The Hunt”.
Me cuesta más conectar con “Unprocessed”. Quizá porque el riff en que apoyan estas primeras estrofas no tenga el brillo que sí ofrecen otros tantos dentro del álbum. Son unos Soundcrush ahora más pétreos y marciales, más directos y por ahí casi refractarios al discurso más ambicioso (por diverso) que suele alimentar a sus composiciones. Con eso y con todo, aprecio de igual forma el buen solo de su tronco central o ese metal más trotón que irrumpe a continuación. Pero en suma me agrada menos que otras ofertas dentro de este nuevo álbum.
La pequeña “Of Pain And Fear” viene para poner la nota de color con ritmos apaciguados y un fuerte poso melancólico en sus melodías. Un pequeño y elegante oasis en mitad del desierto que bien merecía un desarrollo un tanto más ambicioso. Sea como fuere conduce hasta una “Hands Of The Emperor” de inicio igualmente tranquilo, donde creo distinguir cierto gusto por los Machine Head más elegantes, pero que viene a mudar en un medio tiempo de fuerte poso atmosférico y aires cercanos al post-grunge más casual. Hay grandes voces limpias aquí, rodeadas de eficaces solos de guitarra y, sobre todo, la sensación de que la banda ha querido mimar con sumo cuidado una composición tan diferente como esta. Se dejará notar en la forma en que todo confluye en el solo de guitarra final y el desgarro mismo del epílogo. Estupenda doble entrega.
“Ascending” retorna a cauces más habituales para ellos. Pesadez y desgarro, intensidad y técnica. Tal vez eche en falta un bajo con más peso aquí, en particular allí donde los riffs manifiestan esa vena más pesada y rocosa. Pero de nuevo me agrada la forma en que la banda conjuga esa mayor pesadez con ramalazos más abiertamente atmosféricos. Que si bien algo esporádicos, suponen un contrapunto, de nuevo muy Gojira, de lo más eficaz. Fácilmente otra de mis favoritas dentro de este nuevo trabajo.
Así las cosas, la final “No Mercy” vuelve a traer a esos Soundcrush más monolíticos y pesados. Algo que se evidencia además en el uso de voces realmente oscuras y agrias en estrofas, que vienen a contrastar con las más limpias (que no del todo amables) que se dejan oír en estribillos. Un riff de esos que invita a agitar cuello se acompasa sobre una más que eficaz línea de batería. Groove metal quintaesencial que no olvida ni acentos más atmosféricos ni tampoco el buen nivel técnico inherente al cuarteto. Inteligente cierre.
Es un álbum breve, sí. Apenas dos minutos por encima de la media hora. Rigores de la auto producción, supone uno. Un tanto a la contra en un tiempo donde los álbumes kilométricos parecen estar a la orden del día. Soundcrush han echado mano del libro de estilo para construir nueve temas donde cabe casi de todo. Pesadez, atmósfera, buena técnica y una diversidad más amplia de la que intuí en un primer momento. Disco de género como es, resulta apreciable cómo la banda se atreve con una dupla central, la que forma “Of Pain And Fear” en comandita con “Hands Of The Emperor”, que viene a dejar clara la medida de sus ambiciones. Otro dúo, el que forman los dos primeros temas del álbum, así como la estupenda “Ascending”, suponen a mi modo de ver motivos más que de sobra para acercarse a lo nuevo de los asturianos. Razones más que de sobra para seguir confiando.
Texto: David Naves