Reseña: Soundcrush «The Hunt» (Autoproducción 2025)

Nueva autoproducción para los chicos de Soundcrush, la banda que lidera en guitarra y voces Ales Sánchez, a quien rodean esta vez Luis Sánchez al bajo, Iván García en baterías y Víctor Diedena a la otra guitarra. “The Hunt” se grabó en los estudios EGM y se adorna con un arte nacido en el seno de la propia formación asturiana.

Llama la atención esta “Consequences PT2” y esa sensación a llamada a las armas que entrega. Y que dura lo que tardan en irrumpir las primeras líneas de voz y guitarra. Desprende cierto aire misterioso con esas voces en susurro. Curiosa introducción a un álbum al que da nombre esta “The Hunt” en la que Soundcrush juegan, pienso que de forma hábil, a conjugar su cara más trotona, con la más técnica y groovie. Hay una estupenda línea de batería soportando y enlazando los distintos ritmos. Buenos detalles en los engarces entre estrofas. “The Hunt” tiene gancho en un estribillo al que no cuesta esfuerzo adherirse. El puente, que echa mano de una pequeña narración, acomoda igualmente un vistoso y agradable solo de guitarra. La composición regresa después a la pesadez inicial y por ahí el disco arranca con un dúo más que interesante.

Exemplary Punishment” acentúa la pesadez del cuarteto, basando ahora su avance en un riff que bien podría parecer heredado de los seminales metaleros franceses Gojira. Soundcrush suenan más rocosos aquí. Más desesperados incluso. Pero me gusta la forma en que han construido estas estrofas. Las voces que sitúa Ales sobre ellas. Caben coqueteos con el metal sureño. También feroces y rabiosos blast beats, cercenados sin descanso por Iván García. El solo, que llegará camino del epílogo, podría pasar por mi favorito de todo el largo. Por sí mismo pero también por el cuidado riff en que se apoya. Cuidada es también la escritura de su tramo final, que lo mismo acoge trazos casi marciales, que se inunda de doble bombo o recupera aquellos blast beats más violentos. Una coctelera de apenas cuatro minutos en la que caben muchas de las caras de la banda.

I, The Beyonder” vuelve a dar ejemplo de la buena técnica que manejan. Si bien ahora el cuarteto se permite el lujo de entregar un metal más atmosférico y espacial, así como un mayor juego entre registros vocales. En las partes más vivarachas surge un riff pleno de gancho y efectividad. Es en las partes más groovies que el nombre de Caedis, a quienes vimos por aquí a finales del pasado año (crónica), sobrevuela con cierto peso. Bandas, asumo, con más de un par de referentes comunes. Composición poliédrica, como lo son muchas del cuarteto, y que en cierto modo viene a poner la nota de distinción dentro de este “The Hunt”.

Me cuesta más conectar con “Unprocessed”. Quizá porque el riff en que apoyan estas primeras estrofas no tenga el brillo que sí ofrecen otros tantos dentro del álbum. Son unos Soundcrush ahora más pétreos y marciales, más directos y por ahí casi refractarios al discurso más ambicioso (por diverso) que suele alimentar a sus composiciones. Con eso y con todo, aprecio de igual forma el buen solo de su tronco central o ese metal más trotón que irrumpe a continuación. Pero en suma me agrada menos que otras ofertas dentro de este nuevo álbum.

La pequeña “Of Pain And Fear” viene para poner la nota de color con ritmos apaciguados y un fuerte poso melancólico en sus melodías. Un pequeño y elegante oasis en mitad del desierto que bien merecía un desarrollo un tanto más ambicioso. Sea como fuere conduce hasta una “Hands Of The Emperor” de inicio igualmente tranquilo, donde creo distinguir cierto gusto por los Machine Head más elegantes, pero que viene a mudar en un medio tiempo de fuerte poso atmosférico y aires cercanos al post-grunge más casual. Hay grandes voces limpias aquí, rodeadas de eficaces solos de guitarra y, sobre todo, la sensación de que la banda ha querido mimar con sumo cuidado una composición tan diferente como esta. Se dejará notar en la forma en que todo confluye en el solo de guitarra final y el desgarro mismo del epílogo. Estupenda doble entrega.

Ascending” retorna a cauces más habituales para ellos. Pesadez y desgarro, intensidad y técnica. Tal vez eche en falta un bajo con más peso aquí, en particular allí donde los riffs manifiestan esa vena más pesada y rocosa. Pero de nuevo me agrada la forma en que la banda conjuga esa mayor pesadez con ramalazos más abiertamente atmosféricos. Que si bien algo esporádicos, suponen un contrapunto, de nuevo muy Gojira, de lo más eficaz. Fácilmente otra de mis favoritas dentro de este nuevo trabajo.

Así las cosas, la final “No Mercy” vuelve a traer a esos Soundcrush más monolíticos y pesados. Algo que se evidencia además en el uso de voces realmente oscuras y agrias en estrofas, que vienen a contrastar con las más limpias (que no del todo amables) que se dejan oír en estribillos. Un riff de esos que invita a agitar cuello se acompasa sobre una más que eficaz línea de batería. Groove metal quintaesencial que no olvida ni acentos más atmosféricos ni tampoco el buen nivel técnico inherente al cuarteto. Inteligente cierre.

Es un álbum breve, sí. Apenas dos minutos por encima de la media hora. Rigores de la auto producción, supone uno. Un tanto a la contra en un tiempo donde los álbumes kilométricos parecen estar a la orden del día. Soundcrush han echado mano del libro de estilo para construir nueve temas donde cabe casi de todo. Pesadez, atmósfera, buena técnica y una diversidad más amplia de la que intuí en un primer momento. Disco de género como es, resulta apreciable cómo la banda se atreve con una dupla central, la que forma “Of Pain And Fear” en comandita con “Hands Of The Emperor”, que viene a dejar clara la medida de sus ambiciones. Otro dúo, el que forman los dos primeros temas del álbum, así como la estupenda “Ascending”, suponen a mi modo de ver motivos más que de sobra para acercarse a lo nuevo de los asturianos. Razones más que de sobra para seguir confiando.

Texto: David Naves

Agenda: Last Days Of Eden + Elisa C. Martin en Gijón

La gira estatal de presentación en vivo de «Nothing Without Pain» el primer álbum en solitario de Elisa C. Martin tendrá parada en Asturias. La cita con una de las cantantes de heavy metal más consideradas del mundo tendrá lugar el sábado 12 de abril en la Sala Acapulco de Gijón y contará con la presentación oficial de la nueva alineación de Last Days Of Eden.

«La Guerrera» posee una larga trayectoria, con 13 discos de estudio en bandas de diferentes países (Dark Moor, Dreamaker, Fairyland, Hamka). Premiada 5 veces como mejor cantante de metal en España, ha compartido escenario con leyendas como Saxon, Blind Guardian, DIO, Scorpions, Deep Purple, Sonata Artica o Bruce Dickinson.

Los asturianos retoman así los escenarios tras un largo parón, uniendo fuerzas de nuevo con la vocalista el próximo 16 de mayo en la Sala MasterClub  de Vigo.

Entrada anticipada 15€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/last-days-of-eden-elisa-c-martin-en-gijon

Havenlost: «Wanderer» anticipa «Memories & Pleas» su nuevo disco

Los madrileños Havenlost que recientemente se pasaron por el escenario del ovetense Kuivi, estrenan «Wanderer» como presentación de su próximo disco «Memories & Pleas» que verá la luz entre marzo y abril.

Su guitarrista Manu Berdasco, componente también de los luarqueses Where The Waves Are Born, nos comenta:

“Estamos muy emocionados de poder mostrar al mundo la música en la que llevamos tanto tiempo trabajando. Cada uno de nosotros siente una conexión profunda con este single y con todo lo que está por venir, y estamos realmente orgullosos del resultado final. En definitiva, ‘Wanderer’ es la forma más honesta de expresar a qué suena Havenlost.”

El lanzamiento marca el inicio de una nueva etapa para la banda, consolidando su evolución y reafirmando su identidad sonora.

Agenda: Ms. Missery + Krüddo + Nicotine Bubblegum en Avilés

Triple presentación la que tendrá lugar el próximo sábado 15 de febrero en el Paseo Malecón avilesino a cargo de las formaciones vascas Ms. Missery y Kruddö que compartirán tablas con los locales Nicotine Bubblegum.

Ms. Missery se presentan en Asturias con nuevo disco en el zurrón, el EP «The Suicide Of Butterflies» editado el pasado año (reseña) donde dan rienda suelta a su querencia por el metal alternativo.

Kruddö es un dúo formado por Txaber Miravalles y Jon Ander Santamaría, con pasado en bandas como Niketz y Cäctus, su último lanzamiento discográfico «Nintzen» data del 2023.

Nicotine Bubblegum por su parte retoman los escenarios tras su paso hace escasa fechas por Los Bancos de Atrás de Unquera para continuar con la defensa en vivo de su nuevo disco «Twilight Sleep» (reseña).

A partir de las 21 horas, precio único en taquilla 10€.

XXI Vidiago Rock: Primeras Bandas Confirmadas

La 21ª entrega del festival Vidiago Rock ya tiene fechas. Los días 2 y 3 de mayo La Bolera acogerá de nuevo la apuesta de la organización por propuestas más interesantes de la escena nacional e internacional.

Acompaña al anuncio la primera tanda de confirmaciones entre las que destacan los daneses The Movement, una de las bandas de referencia del Mod-Rock y el Punk ’77 europeo. Desde Barcelona The Lizards, regresan a nuestros escenarios para ofrecer de nuevo su energética combinación de hard rock y punk rock. La escena asturiana estará representada por Totengott, que presentarán su magnífico nuevo disco de estudio «Beyond The Veil«. Cierran esta primera batería de confirmaciones Weak, banda de punk rock de origen asturiano y afincada en Madrid que ha sabido canalizar la esencia del género con actitud, melodía y contundencia.

Se da inicio a la venta de abonos disponible a través del siguiente enlace a Entradium:
https://entradium.com/es/events/vidiago-rock-festival-vidiago

Reseña: Nurcry «Renacer» (Art Gates Records 2024)

Tercera entrega del proyecto que lidera el músico Ángel Gutiérrez y al que acompañan esta vez Kike Fuentes al micro, Manu Acilu y Juanjo Alcaraz en guitarras, Pedro Díaz “Peri” al bajo y Jason Simmons en baterías. “Renacer” fue grabado, mezclado y masterizado en los V3STUDIOS por el compañero de Kike en Nocturnia Manuel García de Acilu Ojanguren y está en la calle desde el pasado noviembre vía Art Gates Records.

Indómito” ahorra en todo tipo de artificios para atacar ya desde el primer instante con un heavy / power de raíz clásica, trufado de melodía. Un trabajo en cuanto a guitarras que llama la atención cuando el reloj ni siquiera alcanza el minuto y que da muestras de por dónde pueden ir los tiros en este “Renacer”. Fuentes parece más que cómodo en estas estrofas. Clásicas y acomodadas, en la más pura tradición del rock estatal. Hay inflexiones, versos incluso, que me traen el recuerdo de los Ñu más potentes. Remata un buen estribillo, esas voces dobladas que lo conforman no podrían estar mejor rematadas, si bien echo en falta unos coros con algo más de presencia. El solo, apoyado por el doble bombo que dibuja ahora Simmons, dista del conformismo sin rozar lo ególatra y termina de poner el lacito a un buen arranque.

Niño Invisible” rebaja en parte la intensidad para deslizarse hacia el hard rock y, sobre un riff no falto de gancho, tramar uno de los cortes más extensos del trabajo. Me agradan los adornos que lucen estas primeras estrofas. Como decía antes, el trabajo que lleva el disco en lo referente a guitarras da signos de haber sido cuidada con esmero. Quizá el disco no disponga ante el oyente una producción estelar. Sea como fuere, Fuentes dibuja un buen estribillo aquí. Pegado a ese hard lleno de clase y feeling, que no desentonaría en un álbum de 91 Suite. Puede que al solo, más en un tema que se va más allá de los cinco minutos, le viniera bien algo más de recorrido. Aún así, aprecio la forma en que transforma en calma su vigor inicial. A buen seguro uno de los más curiosos y llamativos de todo “Renacer”.

De letra protestona y hasta cierto punto irreverente, ataque directo a comportamientos superficiales tan presentes y habituales en redes sociales, “Megalomanía” traza sobre un riff a lo Judas Priest un corte que, a ratos, me recuerda a mis paisanos de Monasthyr. Aporta, solidario a ese espíritu algo más transgresor y gamberro, uno de los solos más vitriólicos de todo el largo. Atractivo y bien trazado para completar esta composición chulesca y pegadiza. Vibrante incluso. No descarto que tanto al insufrible de Llados como a sus pobres acólitos les piten los oídos.

Bella Luna” es puro heavy metal a la antigua usanza. La producción apoya ese clasicismo con una presencia sinfónica un tanto tibia. Todo lo contrario que una base rítmica que gana peso y comanda con pulso firme esta cuarta entrega. Muy elegante Fuentes aquí y cierto deje a los bilbaínos Valkyria esparcido por las distintas estrofas. Rápida, ni tan siquiera tres minutos y medio, pero dueña de efectivo solo doblado en su parte final.

Salto Al Vacío” recupera en parte aquél aire más macarra de “Niño Invisible”, lo reformula con un heavy metal que me recuerda a los primerísimos Mägo de Oz y lo cierra con un solo a la Iron Maiden. Uno de esos cortes que parecen haber nacido con el directo como principio y que, desde luego, suena mucho más pasional que cerebral. De resultas de todo esto, este salto al vacío se ha convertido en uno de los cortes que más fuerte han arraigado tras las sucesivas escuchas del álbum. Ni inventa nada ni lo pretende pero vaya si funciona.

Salvajes”, ahora sí corte más rácano de todo el largo, tiene un deje más urbano, a medio camino entre el hard de toda la vida, ciertos momentos bien podrían recordar a los (siempre) infravalorados Leize. Fuentes entrega otro estribillo pegadizo y con gancho, mientras que las buenas guitarras de Gutiérrez y el Lethargus Juanjo Alcaraz dejan dibujos rebosantes de clase. Llaman la atención esas voces filtradas del epílogo. Al final otra de esas en las que Nurcry parecen haber dado con la tecla, entregando así la mejor versión del proyecto.

Fénix” regresa a su lado más heavy, linda con el power con esos coros del inicio, también en esa desnudez de las primeras estrofas, con Fuentes cantando ahora en tonos más graves. El nombre de mis paisanos WarCry sobrevuela a ratos. También el de Dünedain o incluso el de Tierra Santa durante ciertos versos. El solo que ocupa buena parte del puente central me resulta uno de los más redondos y acertados de todo el trabajo. Nurcry en una clave muy orgánica aquí, sin efectos ni trucos de salón, trazando heavy metal del de toda la vida sin excesos ni dobleces.

Grita Al Cielo” pone la nota de color al ofrecer ahora un medio tiempo que me agrada más por sus intenciones que por la factura y los resultados que ofrece. Quizá, y esto es algo puramente subjetivo, porque no llego a conectar del todo con su aspecto lírico. Sea como fuere, Fuentes está fantástico, en especial a la hora de alcanzar los tonos más altos, y el solo que irrumpe camino del epílogo no abusa en ningún caso de florituras innecesarias, redundantes o ególatras. Pero es cierto que echo en falta una producción algo más ambiciosa que termine de apuntalar ese tramo final.

Ciego Errante” sorprende con un prólogo algo más oscuro y que no desentonaría en según qué disco de post-grunge. Fuentes, de hecho, traza inicialmente una línea de voz en cierto modo disociada del resto del álbum mientras el corte se afana por lindar con el rock alternativo en no pocos momentos. Hay riffs que me recuerdan, sí, a aquellos The Cranberries de la tristemente desaparecida Dolores O’Riordan. Aquí lo interesante viene de la forma en que Nurcry trasladan esa raíz más alternativa hacia un terreno más afín a la raíz del disco a través de un más que interesante crescendo. No dudo será uno de los cortes más divisores de todo “Renacer” pero, pienso, la banda sale más que airosa del envite.

Galileo”, que ya pudimos disfrutar en la primera edición del Luarca Metal Days (crónica aquí), me recuerda ahora a aquella “Wheels Of Fire” del álbum que retornaba a Rob Halford a su banda de toda la vida. Llamativas esas guitarras más broncas que acompañan a las estrofas para uno de los cortes más rácanos, también más directos, de todo el tracklist. En cualquier caso sobresalen esas armonías de Fuentes en estribillos, las más graves que irrumpen a término de los mismos o los solos doblados previos al epílogo. Curiosa cuanto menos.

7 Brujas” sí que trae consigo esa producción más ambiciosa que eché en falta anteriormente. Sirve ésta para acomodar la cara más épica de Nurcry, que a su vez es también la más heavy, con Simmons entregando una potente pero también diversa línea de batería. Me agradan las melodías con las que engarzan estribillos y estrofas. La forma en que Fuentes ensucia su registro para acompañar ese tono más vibrante de la composición y, enlazando con lo que dije al principio, el cuidado trabajo en cuanto a guitarras que ofrecen Manu y Juanjo aquí. Aún cuando su aspecto lírico no me conquista del todo, otra de mis favoritas.

Eterna Oscuridad” de nuevo rebaja esas altas pulsaciones para ofrecer un medio tiempo que me agrada menos por trazo, algo recurrente, y más por las diversas ejecuciones que entregan los chicos. De nuevo muy orgánicos Nurcry aquí mientras Fuentes alcanza a ratos tonos realmente agudos aquí y vibrante ese solo del puente. Correcta, ni me desagrada ni me engancha.

Para el final queda el bonus “Cuestión de Rock ‘n’ Roll” de inicio tendido pero cuyo desarrollo habrá de ofrecer a los Nurcry más heavies y enfebrecidos. Sorprende ese bajo tan alto en la mezcla, en contraste con su presencia más discreta a lo largo de todo el álbum. Un corte desenfadado como más que agradable broche a este nuevo álbum.

Notable tercer disco de los madrileños. Mucho más orgánico de lo que preveía antes de las primeras escuchas, a ratos la producción es casi invisible, lo que no obstante permite a la banda entregar su mejor cara como intérpretes. Las influencias, con la excepción que supone “Ciego Errante”, son en gran medida clásicas y, por ahí, la banda parece más que cómoda. “Salto Al Vacío” no me podría resultar más pegadiza, “Indómito” me resulta el mejor de los arranques y luego cortes como “7 Brujas” o el bonus final entregan una cara más descarada y heavy de Nurcry con la que conecto en cierta medida. Notable trabajo.

Texto: David Naves

Crónica: Monorock Fest II (Corvera 7/2/2025)

Segunda edición del Monorock la que vino a celebrarse en el Llar de Corvera con la habitual charla coloquio, el novedoso Ciclo Xoven, y las descargas de Humo y Monasthyr, por no olvidar una exposición fotográfica que reunió a Sergio Blanco, Nacho GS, Felipe Suárez Mera y un tal José Ángel Muñiz. Tocó pues hacer de tripas corazón frente al gripazo que servidor arrastraba desde mediados de semana, abrigarse bien y dejarse caer por Corvera con el mejor de los ánimos posibles.

De la expo se puede argüir el cómo cada disparo presente servía como perfecto resumen de la idiosincrasia de cada fotógrafo. Propios y extraños disfrutando de historia viva de la música en vivo. A un lado y al otro del objetivo.

La charla posterior, que reunió a Lago & Txenry (Piratas de Libertalia) en torno a Jorge Sanz (voz de Thörment y Monasthyr), Sergio Blanco (This Is Rock), la incombustible Rheme Peláez (Raposu Rock) y José Mora (voz y teclas en Humo, batería en Mad Rovers y Totengott, colaborador en esta casa…) sirvió para tomar el pulso a un mundo, el del rock/metal, que se dirige hacia el precipicio que supondrá el retiro definitivo de los grandes nombres totémicos del pasado. Quiénes serán esos referentes en un futuro, no tenemos una bola de cristal para saberlo. Que la transición será difícil no se le escapa a nadie. Cada cual tuvo tiempo a explicar sus orígenes. O más bien, sus comienzos en esto de las afinaciones gordas, siendo así privilegiados testigos de lo heterogéneo del grupo elegido para esta segunda edición.

Como colofón a la charla de este año, no obstante, la organización tenía un as guardado en la manga, que no fue otro que el reconocimiento a Sergio Blanco por su larguísima trayectoria detrás de las cámaras. Testigo de excepción de la evolución misma que ha sufrido esta música desde que el ovetense inmortalizara por primera vez a los (entonces pujantes) escoceses Gun. Más que merecido si nos preguntan.

Después llegaría el turno del llamado Ciclu Xoven, que presentó cuatro formas bien distintas de entender esta música que tanto nos gusta, con el leit motiv unificador de contar con miembros jóvenes en cada una de las respectivas agrupaciones. De Rockbots serían los encargados de romper el hielo, mostrando una actitud reivindicativa y punk que no ahorró en un cierto desenfado. Alegatos contra el racismo o el acoso escolar y una agrupación que pareció disfrutar de lo lindo arriba de las tablas.

A White Noise se les notó algo más comedidos. Nada que no cure el paso del tiempo. A lomos ahora de un sonido más alternativo, dejaron tres temas y apenas acerté a reconocer el segundo de ellos, “Californication” de Red Hot Chili Peppers. Disculpen apreciados lectores que no tenga todo Spotify en mi cabeza y sea incapaz de alcanzar a todo. Máxime en ese estado casi comatoso en el que me encontraba.

Invulnerables, por su parte, vinieron para marcarse un fugaz recorrido por lo más granado de nuestro rock urbano. Si mis notas no me engañan: “El Ganador” (Rosendo), “Oveja Negra” (Barricada), una muy celebrada “Pardao” (Los Suaves), la más desenfadada “Todos Mirando” (Barricada) y “Flojos De Pantalón” (Rosendo). Muy a favor de obra, se metieron al público del Monorock en el bolsillo.

Para el final quedaba la actuación más breve y a buen seguro improvisada del Ciclu, la de The Black Walkers con un tal Luismi Rose (Colmena, Leather Boys, Nicotine Bubblegum) en voces y Chema Bretón en guitarras, rodeados por ¿la base rítmica más joven de la jornada?. Atacarían un único tema, “Walk” de Pantera, donde parafraseando a Pepo (Onza, Desakato) sobre el mismo escenario: “algo está metiendo una ruidera que lo voy a asesinar”. Solucionado el percance gracias a una rápida intervención de Pablo Viña, todo recondujo hacia cauces normales. Sorprendió el vocalista en un registro que no es el suyo así como también la parte joven del cuarteto a la hora de engranar el clásico entre clásicos de los norteamericanos.

Al final uno deduce que madera no falta. Está por ver si se quema o no. Aquí ya sabéis que frente al terco fatalismo de algunos, siempre confiamos. Está en nuestra naturaleza y nadie ni nada puede cambiar eso.

Luego de los obligados cambios arriba del escenario llegaba el turno de los siempre espaciales y disfrutones Humo. La formación, enfrascada estos días en la construcción de lo que será su nueva obra de estudio, llegó a Corvera uniformada con camisas negras en las que podíamos ver el reconocible logo de la banda. Y es que parece que no pero diez años han pasado ya desde aquél primer largo homónimo de la banda. Trabajo del cual el quinteto extrae “Exitium” para, una noche más, dejar claro que su sonido tiene pocas rimas entre todas las bandas del Principado. Azure, tal vez, si bien en fondo son propuestas muy diferentes.

De hecho “La Danza de los Ummitas” despliega a unos Humo más vibrantes ahora, engarzando un vasto abanico de influencias sobre su habitual rock instrumental. “Ummo Existe” proclamaría una noche más José Mora. Y tanto que sí. Me agradó esa versión más vivaracha del combo. También la forma en que luego transitó hacia entornos más oníricos y espaciales. Un juego entre registros y efectos, más pedales que en una escapada del Tour, donde la formación supo hacerse fuerte. “Cielos de Aluche”, que arremete con toda la calma posible, puso de relieve el gran sonido del que estaban disfrutando. Cristalino en las partes más mansas, potente en las más vibrantes, toda una lección de elegancia y clase.

Chou Saavedra, compañero de José Mora en Totengott, no perdía ripio de las evoluciones de la banda. A él dedicó el batería de Mad Rovers una “Bendición Cósmica” a la que el espigado músico presta también su voz. Quise intuir ciertos aires floydianos aquí. Ciertamente y sin abandonar su clásica forma de encarar y tejer sus composiciones, denoté un mayor gusto por los gloriosos años setenta en esta nueva obra. Y aunque ya sabéis que no me gusta personalizar más que lo justo en los textos que escribo para este medio, aquí hube de tomar algo de distancia, aposentar en la grada y contemplar desde allí el resto de la descarga. Rigores del gripazo que llevaba arrastrando desde hace días. Desde allí pude ser testigo de una “Iumma” que la banda teje de nuevo desde un entorno muy tranquilo para después sobreponer su habitual composición por capas. Estupenda línea de batería aquí. Agradecimientos finales de José Mora y una banda que sabe dejarnos en ascuas de cara a lo que será su segundo álbum de estudio. Poco más se le podía exigir a la última descarga del quinteto.

Monasthyr, tirando de tópico, son un animal bien diferente. El heavy metal de guiños power de los asturianos llenó el Llar de buen rollo y buenas vibraciones. Porque hay algo que parece saltar a la vista toda vez finiquita la intro y arremeten con “Seis Infiernos”, y es el buen ambiente que parece respirarse en el renovado seno de la banda. Con tres años cumplidos ya desde la edición de aquél “Eterno Linaje”, Jorge Sanz y los suyos vinieron a rubricar el buen momento de forma que atraviesan en una “Check In For Death” con Javi y David (guitarras) y Aurelio (bajo) aportando en gran medida en coros. Asimismo y mientras Jorge carga con las partes vocales que Ramón Lage dispusiera para la versión original, el propio Javi deja un estupendo solo de guitarra y la banda parece estar dando su mejor versión….

… si bien el sonido no llegó a ser del todo redondo en este tramo inicial. Tampoco farragoso, pero desde luego les hemos disfrutado en mejores condiciones. Jorge presentó a los nuevos y sería precisamente el batería Maxi Valdez el que brillaría en “Cómplice De Traición”. En “Eterno LinajeDavid puso la réplica en voces a Sanz primero y emuló a todo un Pablo García (WarCry) después durante otro solo como poco complicado y exigente.

Unos Monasthyr muy cómodos en esa encarnación más vibrante, lindante con el power más casual. Dejaron igualmente un tema que integrará su próxima obra de estudio, “Desierto De Olvido” si no me equivoqué al tomar las notas, y que pese a los pocos ensayos, no sonaría del todo mal. Deslumbrante Jackson negra de Javi aquí, por cierto. Instrumento que ya habíamos visto en manos de White Noise. Pero quien brilla aquí es su compañero David con otro de los solos más desbocados de la jornada.

La sensación en líneas generales era la de estar viendo a una banda mucho más asentada que, sin ir más lejos, aquél show en el Karma Fest del pasado septiembre. Con Javi volviendo a la Jackson blanca, la banda afrontó la siempre pegadiza (que no pegajosa) “Luna Maldita”, donde el vocalista tuvo a bien darse su particular baño de masas, animando al público a que cantara con él. En “Solitario” llegaría después una de las papeletas más complicadas para el frontman asturiano: calzarse los siempre exigentes zapatos de todo un Carlos Sanz, volcánica voz de los de Madrigal de las Altas Torres, Dünedain.

Ángel Vengador”, las tradiciones se respetan desde Monasthyr, vino a poner la última piedra de un set de una hora que, ya digo y a falta de un sonido más redondo, vino a dar una buena versión de los asturianos. El ya clásico “Monasthyr….” cerraría otra buena noche para ellos, a la espera de un nuevo álbum que acentúe las buenas sensaciones que ya dejara “Eterno Linaje” tres años atrás. Somos todo orejas.

Iniciativas como esta siempre deberían ser bien recibidas. El Monorock tomó el pulso al futuro desde el presente. Agradeció la labor de quienes han perdido incontables horas de su valioso tiempo libre en mantener viva esta llama y supo divertir con un ramillete bien amplio de sonidos. Sin complejos ni vergüenza, falta hacen más iniciativas como esta a lo largo y ancho de nuestro territorio. Lo digo como lo siento.

Por nuestra parte nada más. Mandar un saludo a músicos, habituales, contertulios, también a la buena gente de barra y el estoicismo con el que hicieron frente a lo gélido de la jornada y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz