Agenda: The Electric Buffalo en Oviedo

El jueves 21 de noviembre la asociación estatal de salas de conciertos (ACCES) conmemora el día de la música con 12 conciertos por la geografía estatal. En Asturias la ovetense Sala Tribeca Live acogerá el protagonizado por The Electric Buffalo.

A partir de las 21 horas con acceso libre hasta completar el aforo tendrá lugar una nueva oportunidad para disfrutar de la presentación en vivo de «Patrolman» el último trabajo discográfico de los ovetenses, editado en abril del pasado 2023 a través de  Boomerang Discos.

Crónica: The Electric Buffalo (Avilés 23/3/2024)

Nuevo llenazo en la Factoría Cultural, diría que constante habitual en todos los conciertos programados por Factoría Sound a los que hemos asistido en el recinto avilesino, y que tuvo esta vez a los asturianos The Electric Buffalo como únicos protagonistas de otra gran velada de rock and roll. Los más habituales a Heavy Metal Brigade conoceréis de sobra a la banda que forman Álvaro Bárcena en guitarra y voces, Sergio Tutu al bajo, Sam “Stone” Rodríguez en teclas y Wilón DeCalle en baterías.

Sobresalía la preciosa Slingerland blanca en la básica puesta en escena del cuarteto. Pasan unos quince de las nueve cuando los flamantes ganadores del premio Amas al mejor disco de rock (reseña) hacen suyo el escenario avilesino, que lo hacen atacando con la instrumental “Don’t Want You No More” a través de un sonido cristalino y limpio pero a la vez profundo y potente. Un buen ejercicio de equilibrio técnico, si bien la voz de Bárcena apenas era audible durante las primeras estrofas de “Wait For Us”.

Momentáneo, porque toda vez la banda enfrenta “The Raven”, perteneciente a su último álbum de estudio “Patrolman”, el derroche de clase y feeling es innegable. Bárcena domó con pericia su roja Gibson SG y todo fraguó para poner los cimientos de una noche que se presumía para el recuerdo. Sería el propio frontman quien agradecería al público su presencia. “No es fácil para una banda local llenar” y tenía razón. No hay más que remitirse a casi cualquier crónica precedente. Hubo tiempo para rememorar un anterior disco “que no se encuentra en ninguna parte”, con un Sam Rodríguez agigantado tras el piano y el Hammond XK-3, entrando en terrenos más calmos y casi diría terrenales.

Y es que la banda derrocha clase y saber hacer. Más aún cuando ves a a Álvaro Bárcena echar mano del slide y eres consciente de que la aquello sólo puede ir a mejor. Gran solo el que nos deja en “Walking On Thin Ice” para un set que, en este paso por su tronco central se apoyó en un gran DeCalle para derivar hacia un nervio más rockero. Primero con un potente recuerdo al primer álbum, luego con la más reciente “New Rules” y volviendo finalmente a su “Keepin’ It Warm” de 2016 con “Road To The Cliff”. Vimos bien de voz al que fuera integrante de una de nuestras bandas de culto favoritas como fueron (¿son?) Amon Ra, dibujando un registro que se amolda como un guante a la clásica y elemental propuesta del cuarteto.

The Outsider” nos retrotraería de nuevo al “Hidin’ From The Butcher” de 2009, inundando de humo la Factoría y derivando a término hacia una extensa y muy gozosa jam, digna de otros tiempos, y en la que el cuarteto se desenvolvió como pez en el agua que diría un clásico. Uno de los puntos álgidos de la noche. Por lo inusual que resulta en los tiempos que corren pero muy especialmente por la forma en que dejó entrever la mejor cara de The Electric Buffalo en lo que a interpretación se refiere. Muchos quilates sobre el escenario y un público que se lo estaba pasando en grande. “Era un poco larga” exclamó Bárcena a término de la misma. Sinceramente, si hubiera durado otros diez minutos, servidor tampoco habría puesto mayores pegas.

Bárcena coloca una cejilla en el mástil de su SG y de pronto el show vira hacia terrenos mucho más racionales, empezando por la más terrenal “You Know How” y siguiendo con una “Old Love”, de su último álbum, ante la que emerge un mar de teléfonos móviles que no quisieron perder ripio de todo cuanto acontecía sobre las tablas. Ciertamente su estribillo engancha, también la elegancia con que la banda dispone y aborda esos contornos más melancólicos. Otro punto álgido del show.

Por cosas como el prólogo de “Souls With No Name”, y su tan marcado deje más árido y desértico, es por las que merece la pena seguir adelante con el rock and roll. La banda alcanzaría aquí nuevas cotas, ampliando el rango que abraza su setlist y dibujando la que puede que fuera mi interpretación favorita de toda la noche. Bárcena de nuevo con el slide, “Stone” Rodríguez y Tutu apoyando en coros y la sensación de estar ante una banda enorme.

Una banda que se iría para retornar al rato con la igualmente tranquila “Hotel Bar”, puro sentimiento, toneladas de clase y demás tópicos habituales. “Habrá que hacer una de esas largas”, anuncia Bárcena, preguntando a Tutu “¿recuerdas esta?”, que resultó ser nada menos que “Blindman In The Dark” de los gigantes estadounidenses Gov’t Mule, que vino a albergar el solo más grueso y rotundo de la velada. Tras las obligadas presentaciones por parte de Bárcena, “aunque ya les conocéis”, le llegó el turno a una “The Hardest Man” que demostró que esta es una banda de pleno derecho para un medio como este. Y quien piense lo contrario desde luego no vio lo que vimos nosotros la noche del pasado sábado. Sus razones tendrán. Bien es verdad que echamos en falta “Patrolman”, el tema en que honran la figura del tristemente fallecido Alejandro Espina, pero por lo demás un bolazo de los buenos.

Y es que vivimos tiempos felices en lo que a la música en directo se refiere. Encadenando buenos shows uno detrás de otro y no podemos más que dar una vez las gracias a quienes lo hacen posible. Tanto arriba como abajo del escenario. Qué os vamos a contar. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: The Electric Buffalo «Patrolman» (Boomerang Discos 2023)

Flamante ganador en la última edición de los AMAS en la categoría de mejor disco rock, iba siendo hora de que posáramos nuestras zarpas sobre “Patrolman”, el más reciente trabajo de The Electric Buffalo. La banda, que forman Álvaro Bárcena en voz y guitarras, Sergio Tutu al bajo, Wilón DeCalle en baterías y Sam “Stone” Rodríguez en teclados, se ha hecho acompañar esta vez de gente como Juan Yagüe con la acústica y el bouzouki, Cristina Gestido con la viola y la dupla Sil Fernández y Sil González en coros. Producido por el propio Tutu y adornado por el precioso diseño de Ossobüko fue puesto en circulación a través de Boomerang Discos.

Editado en formato vinilo, The Electric Buffalo dan la bienvenida a través de la elegante y bien trazada “You Know How”, con esos inequívocos acentos del teclado de Sam Rodríguez revistiendo toda la composición de un aire sureño tan real como arrebatado. La acomodada y a pesar de ello vibrante línea de batería de Wilón o el cuidado solo de guitarra de Bárcena que atraviesa el tronco central. Arranque de clase y buen gusto.

Aún sin abandonar del todo su vena más rockera, el tema título “Patrolman” vendrá a moverse por territorios más apaciguados y melancólicos. Medio tiempo en la más pura tradición del género, acompañado de un cuidadísimo videoclip obra de La Parrocha Estudio:

… y en el que la banda rinde sentido y merecido tributo a la figura del tristemente desaparecido Alejandro Espina, miembro fundador del combo asturiano. La línea “He never liked the farewell’s sound, maybe that’s why his heart got tired and drowned” (“Nunca le gustó el sonido de las despedidas, tal vez por eso su corazón se cansó y se ahogó”) es de una belleza y también una crudeza incontestables. Pelos de punta, lágrima en la mejilla. Llega uno a sentir la pérdida como propia. Haré mío un comentario que he leído en Youtube: “Precioso homenaje a Jandro. Seguro que estaría orgulloso”. No me cabe la menor duda.

Pero la vida sigue y qué mejor compañía que esta “Old Love”, con la banda arrastrando esa vena sureña sin estridencias, apoyando la racional línea de voz de Bárcena, tiñendo la composición de leves cambios de ritmo en lo que no deja de ser una pieza sencilla en fondo pero profundísima en alcance y feeling. De nuevo mucho sentimiento en cada acorde, suena muy a tópico, ya lo sé, pero me engancha la forma en que todo el corte fluye sin manierismos impostados ni artificios de ningún tipo. Todo para alcanzar ese gran solo de guitarra que anticipa el epílogo. Estupenda.

Tendido y muy cuidado el prólogo de esta “Souls With No Name” que vuelve a destapar a The Electric Buffalo en su versión más ligera. Que no acomodada. La composición va trazando un crescendo clásico en la más pura tradición de los mejores hermanos Allman acompañada de cuidados arreglos y apoyada en una cuidadísima línea de bajo, soporte fundamental a las partes más desnudas de distorsión. Los coros de ambas Sil que irrumpen mediado el corte, el omnipresente slide y la puerta a la improvisación que abre su largo cierre la convierten en otra de mis imprescindibles de “Patrolman”.

Así las cosas, “Craven” resulta mucho más terrenal en su acercamiento al blues rock más elemental. O al menos eso parece mientras circula por su prólogo. Lo cierto es que la composición deriva más adelante hacia terrenos más sureños, acompañados de uno de los riffs de más gancho de este nuevo álbum. Prolija en solos, me agrada sobremanera ese que anticipa el tronco central. Aún cuando goza de un estribillo de los que se pegan a la primera, en términos globales no me termina de resultar tan redonda como otros cortes dentro del tracklist.

New Rules” abre la cara B del vinilo a puro rock sureño. Hay grandes coros magnificando estos estribillos, un distinguido trabajo de producción por parte de Tutu y la sensación de que la banda se ha tomado todo el tiempo necesario para la construcción de este sexto corte. Sea ese el caso o no. Brilla aquí Sam tras las teclas, tanto en el solo como a la hora de acompañar las distintas estrofas. Hechuras clásicas para lo que no deja de ser otro derroche de equilibrio y buen gusto.

Love Overdose”, aun sin derivar del todo hacia un nervio más marcado, sí que entrega uno de los riffs más graves del redondo. En primeras escuchas sentía algo artificial ese avanzar a tirones. Lo cierto es que con el paso del tiempo mis sensaciones al respecto han ido cambiando y ahora me encuentro moviendo la cabeza al ritmo de estas estrofas tan cuidadas como eficaces. El tono más melancólico del puente anticipará un solo vibrante, sin alardes pero poderoso, en lo que no deja de ser otro ejercicio de puros equilibrio y balance. Si he de ponerle un pero, refiere este al soso fade out final, pero con eso y con todo uno de los grandes descubrimientos del álbum y otro de esos temas que han sabido ganarme con el correr de las escuchas.

The Raven” ahonda en esas pulsiones rockeras, aun cuando no deja de ser un medio tiempo armonioso y bien trazado. Cowbell mediante, la composición avanza a pequeños zancos, dejando entremedias el solo más alucinado de Sam Rodríguez, en contraste con el más acomodaticio solo que Bárcena sitúa tras él. Arrastra de pura clase el riff que comanda este penúltimo corte, donde de todos modos quizá eche en falta algo más de gancho. Disfrutable en cualquier caso.

La final “Walking Behind”, con Bárcena en su encarnación más amable, resulta todo un regalo. Un cierre adherido sin remilgo alguno al country, que nos devuelve al búfalo eléctrico más melancólico, obedeciendo por ahí a la más pura tradición del género. Tan sencilla como cuidada y agradable, deja en el oyente un poso a ratos amargo, a ratos optimista, y supone, en opinión de este modesto escribiente, otro de los grandes hallazgos dentro de “Patrolman”.

Se aleja, sí, del groso de discos que os salemos traer por aquí. Viene bien de vez en cuando hacer excepciones, oxigenar un poco el cerebro y abrir la mente a otros sonidos. Ya sea la sirvengonzonería de Ofensivos, el punk de Polemika, el rock urbano de Mala Reputación o esta amalgama de rock sureño, country y blues que The Electric Buffalo proponen para su nuevo álbum. “Más clase que una universidad” escribí como cierre de la crónica de su concierto con Mad Rovers hace ahora justo un año y diría que la frase sigue vigente en lo que a esta banda refiere. Destacan el muy sentido homenaje al compañero caído con la que titulan el álbum, la mecha larga de “Love Overdose” o la llamativa mezcla de pasión y orden que supone “Old Love”. Un muy buen disco si me preguntan.

Texto: David Naves