Bajo el sobrenombre de «MONOLITHIC INIQUITY» ambas formaciones se encuentran girando por España y Europa con paradas en Portugal, Francia, Belgica y Paises Bajos. Los catalanes Sanctuarum por su parte llegarán a Oviedo para presentar su segundo disco «Melted And Decomposed» editado el pasado año a través de Me Saco Un Ojo Records y BlackSeed Productions. Doom, sludge y death metal tamizados para dar lugar a una mezcla abrasiva y abismal.
Nuevo trabajo y es el quinto ya para las huestes death metaleras burgalesas de Mass Burial, la banda de los Nasty SurgeonsRaúl Weaver (guitarra y voz) y Fabíán Hernández (bajo) junto a Jorge Azofra (batería) y Adrián Ojer (guitarra). “May Darkness Come” se compone de un total de once cortes mezclados y masterizados por el propio Weaver en los Undead Studios. Con portada de Juanjo Castellano (Æolian, Unbounded Terror, Avulsed, Barbarian Swords…), el álbum fue lanzado por Dealer Records Gamonal en colaboración con Ruido Noise Records.
De inicio alberga pocas sorpresas. “May Darkness Come” es puro death metal a la manera clásica. Con la batería de Azofra refulgiendo junto a unos simples pero muy eficaces riffs de guitarra. Me enganchan más los que la banda sitúa bajo las primeras estrofas. Ese groove tan bien medido y el no menos elemental ‘tupa tupa’ d-beatero que introduce más adelante. Un primer aporte que, sin inventar nada, ni pretenderlo tampoco, funciona a las mil maravillas.
Más directa aún es una “Dead Mountain” que constriñe la estructura del tema previo para, en poco más de tres minutos, destapar la versión más descarnada de los burgaleses. Se alterna esta con un death metal que gana en pesadez conforme fluyen las estrofas. Hay cambios de ritmo que me agradan por cómo no comprometen el remate final con florituras de cara a la galería. Todo parece fluir de modo más o menos natural y por ahí me agrada esta segunda entrega y el modo en que la remata el buen solo final.
Pequeños arreglos durante el prólogo hacen por aumentar la oscuridad de una “Dreams Of Blood” que muestra ahora a unos Mass Burial más pesados y melódicos. Luego llegan las estrofas y todo vira hacia un death metal que bien podría recordar a los primeros Entombed. Siempre con el hosco registro de Weaver al frente y trazando un death metal clásico y de nuevo muy eficaz. Vuela Azofra tras los parches camino de un epílogo hábil a la hora de aportar un poso más melódico. Ahí y por pura colisión surge uno de los cortes más interesantes de todo el largo.
“The Apostate” retorna entonces a lugares comunes en el ideario de los burgaleses. Esto es: death metal rápido sin caer en lo frenético, dotado de una oscuridad sin imposturas. De riffs sencillos pero pegadizos, con Azofra marcando un ritmo casi marcial. Al solo que ocupa su tronco central quizá le falte algo más de desarrollo. De presencia incluso. La producción del álbum es deliberadamente sucia, de nuevo al modo clásico, y por ahí puede que uno encuentre cierta división de opiniones. En cualquier caso la composición echa el freno en un tramo final pesado y rotundo.
“The Shadowless” añade algo más de picante a la mezcla. Puede ser de los once el que más me recuerde a la otra banda de Weaver. Ritmos vivos y buenos detalles de un inquieto Azofra tras los parches no descuidan la inclusión de buenos riffs, así como de un solo en su puente central que, en cierto modo, no podría resultar más elegante. Aún cuando me agrada el mayor nervio que adquiere en su tramo final, no puedo evitar pensar que bien merecía una duración algo más ambiciosa.
La igualmente breve “The Slaughter” cuenta no obstante con otro de mis riffs favoritos de todo el largo. Luego de ese prólogo irrumpen unas estrofas que, línea de voz al margen, me retrotraen a los primeros discos de Avulsed. Death metal sin complicaciones, oscuro pero sin imposturas artificiales. Orgánico y dotado de pequeños cambios de ritmo que lustren la propia composición. Ni siquiera echo en falta un mayor brillo en lo técnico, pues la banda dispone un solo final perfectamente enraizado en el propio espíritu de la composición. Ni tan siquiera tres minutos y medio y, sin embargo, una de mis favoritas de todo el tracklist.
El tranquilo prólogo de “House Of Horrors” viene a romper con todo lo establecido hasta ahora dentro de “May Darkness Come”. Y de hecho sus primeras estrofas amagan con conducir a Mass Burial a sonidos más propios del metal gótico. Guiño que se difumina casi de inmediato con la banda transitando feroz hacia su habitual death metal sobrio y sin manierismos. Weaver prosigue con su registro oscuro, casi enfangado, mientras Azofra y Hernández firman una de las bases rítmicas más vivas de todo el largo. La composición conmuta estrofas nerviosas con otras que vuelven a rozar el d-beat y por ahí los de Burgos parecen dar su mejor versión. El reverberante solo final remata una de las entregas más infecciosas de este nuevo álbum. Ni que decir tiene que la que más ha calado en mi subconsciente hasta ahora.
“Let The Dead Be Dead” da otro giro de timón para que la banda recupere su versión más galopante y descarnada. Weaver no varía un ápice su registro pero, por alguna razón, encuentro esta línea de voz algo por debajo de otras tantas del disco. Aún cuando alguno de los riffs en que se apoya van sobrados de gancho. La composición acomoda el solo en su tronco central y éste resulta tan vistoso como ágil. Algo descompensada pero igualmente disfrutona.
Otro corte de arranque reposado es este “Inquisition”. Y de hecho Mass Burial levantan el pie del acelerador aquí para que fluya una versión más melódica del cuarteto. Las primeras estrofas acogen una pesadez casi desconocida a lo largo del disco. Un grosor que irá virando, con toda naturalidad, hacia su habitual death de ritmos vivos y riffs nerviosos hasta llegar a los blast beats que anteceden al epilogo. Este se adorna de un apenas correcto solo de guitarra pero, en conjunto, siento que es otra del vagón de ganadoras.
Tras el sugerente título “Vengeance From The Grave” se esconde otro arranque de death metal taimado y rocoso. Apenas un pequeño inciso toda vez las estrofas acojan el trotar ya clásico del cuarteto. Azofra está más pasional que nunca aquí y la composición, aun cuando del todo clásica, arroja igualmente buenos detalles técnicos (esos breves pero furibundos solos de guitarra) y marcados descensos hacia una pesadez y una gravedad perfectamente integradas. Estupenda.
Siento que a la final “Bound To Obscurity” le pesa lo exiguo de su duración. Propone una serie de ideas (estupendo ese arranque lento) que su cierta falta de ambición lleva a no desarrollar del todo. Y es una pena porque le habrían otorgado otro signo diferente a este cierre. Un broche en el que Mass Burial vendrán a conducirse por alguna de las sendas que el disco ha transitado una y otra vez. Esa cierta repetición de patrones puede llevar a un cierto cansancio por reiteración. Ello no quita para que tanto el solo final como la base en que se apoya aguante la comparación con cualquiera del resto del trabajo sin mayor esfuerzo.
En cualquier caso un disco que, acogido a la cara más primigenia del género y dotándose de una cierta oscuridad, entrega once cortes donde encuentro más aciertos que errores. De hecho, me atrevería a decir que estos últimos obedecen más a manías de quien escribe que no a cualquier déficit que pudieran tener como banda. De ahí que a ratos eche en falta una mayor diversidad. No es menos cierto que entonces esto quizás dejaría de ser un disco de death metal propiamente dicho. En cualquier caso, “Vengeance From The Grave”, “The Slaughter” o “House Of Horrors” me parecen razones más que suficientes para detenerse en el nuevo trabajo de Mass Burial. Estáis tardando.
Vuelta al redil del ex Mass BurialÁngel Chicote y su proyecto de funeral doom atmosférico Ornamentos Del Miedo, apenas un año después de su anterior obra “El Cosmos Me Observa En Silencio”. Estrenado en marzo del pasado año, “Escapando A Través De La Tierra” traía de nuevo a la actualidad a esta one man band con base en Burgos a través de seis cortes grabados allá por noviembre de 2022, mezclados y masterizados posteriormente en Sinergia y puestos en circulación, en tirada limitada a doscientas copias, a través del sello belga Meuse Music Records.
“Flores Muertas” trae consigo un prólogo que destapa la cara más tensa del proyecto. Rompe, e inaugura el festín de riffs, con un sonido nunca sobresaliente pero sí lo suficientemente bien construido para que las carencias a este respecto sean las mínimas. La lista de influencias entrega nombres como Esoteric, Thergothon, Evoken o los más cercanos Evadne. Hay un buen equilibrio entre las diversas líneas presentes en la mezcla, si bien la que mas capta mi atención es la que Chicote dibuja con su seis cuerdas. Contrasta con el mayor peso que otorga a los teclados en su parte central, que redunda en un mayor protagonismo de su cara más atmosférica. El desesperado final, anticipo de la propia desolación que desprende el álbum, atenaza y engulle toda luz circundante. Un arranque con el que conecto de muy buena gana…
… pero entiendo que lo extenso de las composiciones se le pueda atragantar a más de uno. En cualquier caso, “Cielos Púrpuras” reincide en esa senda del doom más ceremonial, revestido una vez de una poderosa carga atmosférica, y que entrega aquí uno de mis riffs favoritos de todo el álbum. Hay además una mayor diversidad en cuanto a cambios de ritmo y estructuras. Siempre sin alardes de cara a la galería ni pasos fuera de las férreas lindes del género. La voz de Chicote, rota a la vez que lejana, declama esta lírica con toda gravedad y pesadumbre. Y mientras que el tránsito hacia el tronco central de la composición otorga una mayor preponderancia a la faceta más puramente ornamental del proyecto, de camino al epílogo ejerce el debido contraste a través el mayor protagonismo que cobran los distintos solos y melodías de guitarra. En cierto modo más atrevida y ágil que su predecesora, de la que recoge su mismo espíritu al tiempo que diversifica la forma de llevarlo adelante.
Aún con una duración de ocho minutos, “Pozo Infecto” es la oferta más rácana de todo el tracklist. En cierto modo, y sin tampoco resultar idéntica, me recuerda al típico corte más radio friendly (es un decir) que habita en según qué álbumes de los daneses Saturnus: “The Calling” de “The Storm Within”, “A Father’s Providence” de “Saturn In Ascension”. No tanto por los parecidos que pudiera haber entre unos y otros como por la forma en que ejercen de parapeto ante la mayor negrura que los circunda. Ahonda en esa idea el hecho de portar la lírica menos sentimental y más crítica de las seis que atraviesan “Escapando A Través De La Tierra”.
“Fragmentos De Espejos Rotos” retorna a la senda firmemente marcada por los dos primeros cortes del disco. Tanto por duración, superando holgadamente la decena de minutos, como por esa desesperación nada impostada que emerge desde cada rincón. Viene apoyada por un riff algo ajeno, donde creo percibir ecos de bandas de black depresivo como pudieran ser los desaparecidos Sterbend, Drowning The Light o incluso Austere. Chicote logra por ahí que esta cuarta entrega adopte una personalidad más marcada, que hace mucho por desligar a la composición de otras producciones del género. Lastrada en parte por una sucesión de riffs algo distraídos durante su parte central, me agrada más por su contraste con el resto de entregas que por los propios méritos de la canción en sí.
La homónima “Escapando A Través De La Tierra” emergerá desde las fuentes mismas de la desolación a través de un prólogo atmosférico del que surge un riff que devuelve las tornas con las que Ángel Chicote construyó el arranque del álbum. Ese incofundible doom agónico y proverbial. Desgarrado a la par que grandilocuente, coronado por mi lírica favorita de todo el tracklist:
“Escapando a través de la tierra solo eres un alma con un cadáver a cuestas”
Conforme avanza, tensa a la vez que tenue, irrumpen una serie de riffs a través de los cuales parece irrumpir algo más de luz. Alimentan una faceta más melódica de esta one man band, proyectando inesperada vida allí donde solo habían muerte y cenizas. Así, lo que empezó como un corte más y gracias al buen trabajo de Ángel en composición, se posiciona como uno de los más interesantes y llamativos del trabajo al que da su nombre. Al menos en opinión del abajo firmante.
“Donde La Línea Termina” hace mucho por entregar la cara más abiertamente alucinada de Ornamentos Del Miedo. Se intuye tras su prólogo y retorna antes de las estrofas, dibujando pasajes entre lo ignoto y lo amenazante. Turbio y oscuro, Chicote traza no obstante unas líneas de voz en la más pura tradición del género. El contraste de estas con lo alucinado de muchos riffs, de algunas estructuras incluso, choca a su vez con un tronco central mucho más genérico, se podría decir que característico, donde no cabe rastro de la acusada demencia que dominara el tercio inicial de la canción. Un clasicismo que vendrá a adueñarse del epílogo de forma orgullosa. Este cuarto de hora largo termina convertido así en un viaje que parte desde lo alucinatorio, transita por la calma y llega al final sumido en la más pura desesperación. Estupenda.
Leía hace unos días una crítica de Eugenio Fuentes sobre ”Baumgartner”, la más reciente novela del Premio Príncipe de AsturiasPaul Auster, titulada “quebrantos al borde del abismo” y por esas casualidades que tienen la vida y el arte, me parece una expresión igualmente capaz a la hora de resumir el último trabajo de Ornamentos Del Miedo y/o Ángel Chicote. Funeral doom a un tiempo clásico, al otro atrevido, sumergido en las profundidades para extraer de ellas los aspectos más oscuros de la psique humana. Recomendable para fans del género en particular y amigos de la negrura en general.