Crónica: Moon Cresta (León 14/5/2026)

Si tuviera que definir a Moon Cresta en dos palabras serían actitud y originalidad. De la primera, actitud, pueden presumir muchas bandas de nuestro país, y en la mayoría de los casos son bandas que, como le ocurre a Moon Cresta, despliegan esa actitud tanto en recintos llenos como en las salas menos concurridas. El «miedo a lo desconocido» (o algo así) se lo sigue poniendo difícil a algunas bandas menos populares, pero siempre entregadas al máximo. En la segunda palabra que les define, originalidad, pocas formaciones les igualan, y en esta crónica se verá por qué.

El pasado jueves 14 de mayo pude ir, gracias a un repentino cambio de planes personal, a disfrutar de su concierto en la sala El Gran Café de León, invitada por la propia banda. Este concierto se inscribía dentro del ciclo de conciertos organizado por Famoleon, el Festival Abierto de Música de Órgano de Léon. Y los vigueses aprovecharon bien la ocasión. Por razones de horario no pude llegar a la primera parte del evento, la presentación de «Zadym«. Comienzo a detallar la originalidad de esta banda. «Zadym» no es un disco, es lo que han bautizado como un «discómic«. El artista Raúl MayaEl Flako” se ha encargado de ilustrar las ocho canciones de su último lanzamiento en forma de historietas gráficas con el guion del contenido de sus letras, en un relato lineal cuya lectura y visionado acompaña a la escucha del álbum. Por eso, Moon Cresta presentaba un pack que incluye un CD, el cómic, el “making of” y otros contenidos extra. Toda una experiencia inmersiva gráfica, literaria y musical.

A lo que sí llegué con tiempo y con ganas fue al propio concierto, que comenzó poco antes de las 10 y media de la noche. Y sigo con detalles de originalidad: tras tener la oportunidad de saludar a Antón F. Piru (bajista también en el grupo Stoned At Pompeii) y al cantante y teclista David «Mr.D.» Vázquez, nos sorprendieron entrando al escenario con la intro y melodía pregrabada de la añorada serie de televisión «El Equipo A«, que ellos mismos siguieron tocando en sus instrumentos, una presentación muy original.

Todo seguido, la originalidad se centraba en ellos mismos y en su sonido peculiar, imposible de etiquetar. Pues sí, es posible fusionar los sonidos más funkies, incluso con toques de hip-hop o rap, con el rock clásico, rebelde y agresivo, y además hacerlo bien. Yo no conozco a muchos grupos que hagan algo así. Desde el minuto uno, salieron al escenario con muchas ganas y mucha energía, inundando el reducido espacio con toda la actitud y entrega imaginables. Dejaron ver enseguida las influencias de las que han bebido, con acordes en los dos teclados combinados de David a lo Cream o a lo Deep Purple, y riffs de guitarra de Manu “Doble L” que recordaban a Santana, por citar a alguien. Todo ello acompañado de la potente base rítmica de Antón en el bajo, que me recordaba a ratos a Flea de Red Hot Chilli Peppers, y del maestro Manuel Ares en la batería, con claras influencias de jazz y blues, sin perder nada de potencia. Tengo que felicitar a la sala El Gran Café por el perfecto sonido de la noche, los cuatro instrumentos (incluso la pandereta de David) sonaron de lujo.

Repasaron sus más de 20 años de trayectoria mezclando bien los temas de sus primeros cuatro álbumes con este último publicado el año pasado vía The Fish Factory. Al sonido funk y rockero se le fue añadiendo por momentos una colorida psicodelia sonora y lumínica, desde el arranque con las veteranas “T.N.T. Buzzer” y “Poisoned Whisper Blues”. De esos primeros discos de la banda sonaron también “Funkatronik” y “Betrayer”, y a continuación, el motivo de la noche, presentar su último álbum con temas como “Never Surrender” (con mucho protagonismo de los cuatro instrumentos, algo constante en toda la actuación) y “Slaughtering All Around” (todo un manifiesto contra los poderosos depredadores, enmarcada en una oportuna luz roja), siempre con sonidos muy funkies, y con David ya sin chaqueta y desenfrenado, alternando sus dos teclados con constantes saltos, bailoteos y gestos al público. Y también del último disco sonó “Un Día Mais”, según ellos “cantada en asturleonés”, algo más rítmica. Volvieron a repasar sus himnos anteriores, como “Watch Out”, que sonó más rockera y agresiva.

Presentaron “Be Real” como “el temazo”, muy extendido con mucha parte instrumental, en la que tuvo algo más de protagonismo la guitarra de Manu “Doble L”, y que invitaba a bailar como ellos mismos lo hacían. Tras dar gracias a la organización del ciclo de conciertos Famoleon, al técnico que esta noche les hacía sonar de forma brillante y al público (con alguna mención especial), nos pusieron a corear “be yourself” con ganas. Y todo seguido volvieron a mostrar sus influencias, remezclando de forma muy divertida “Come Together” de The Beatles con “Give It Away” de Red Hot Chilli Peppers. ¿Son o no son originales?

Comenzó la despedida con “The Rocket”, muy funky, con un David imparable saltando y sudando, a ratos acompañado de los saltos y sudores de sus compañeros, y “Epilogue”, elevando el tono psicodélico. Presentaron “Here We Are” como “funky poderoso macarroide” y sí, sonó de nuevo agresivo, sobre todo cuando Manu “Doble L” soltó su guitarra y se puso a rapear como hacía ya David. No tuvimos que insistir mucho para que nos dieran los bises de la animada noche: “Sailor, Sea, Sail & Wind”, con coros muy sonoros de Antón (de hecho, los coros de Antón y de los dos Manu habían sonado fuertes y efectivos durante todo el concierto), tras lo cual los “músicos de a pie” dejaron solo en el escenario a un desatado Manuel Ares, que nos regaló un larguísimo y variado solo en su batería.

Tras casi una hora y media de descarga frenética, el inevitable final llegó con “Reef Place Your Hands”, otra vez muy funky, recordando a estribillos de RHCP o de Rage Against The Machine, haciéndonos participar incluso más que antes, alargando de nuevo el tema en una gran fiesta final. Cómo se agradece cuando desde abajo se nota que los músicos, siempre sonrientes y bailones, y todo el tiempo mostrando una actitud y una entrega total, se lo están pasando bien y no tienen ganas de acabar. El sonido algo más distorsionado de la guitarra de Manu, que acabó mezclado entre el público, nos llevó al final, de nuevo con la banda sonora de “El Equipo A” como divertida despedida.

Por todo eso, debo dar muchas gracias al cambio de planes de última hora que me permitió asistir, a la organización del ciclo Famoleon por ofrecernos eventos tan interesantes, a la sala El Gran Café por su cálida acogida (como siempre) y por supuesto, a Moon Cresta, por la tremenda entrega de principio a fin y la alta calidad de sus creaciones y de sus sonidos, tan originales. Espero veros pronto otra vez.

Texto y Fotos: Mar Fuertes