Crónica: Linaje + Rienda Suelta + Carlos Balacera (Gijón 7/3/2026)

Los agoreros que vaticinan que el rock está muerto y que falta relevo generacional deberían haber acudido el pasado 7 de marzo a la Sala Acapulco de Gijón. En un fin de semana de intensa actividad —la noche anterior habían actuado Koma en Oviedo y Montana Stomp en Avilés, ambos con muy buena entrada—, la llamada de Linaje, acompañados de Rienda Suelta y de Carlos Balacera y los Cañones Recortados no se quedó atrás y rozó el aforo completo.

Desde media hora antes de la apertura de puertas, prevista para las 21 horas, el acceso y, sobre todo, el “piscolabis”, presentaban un ambiente muy animado. Algunos conocidos y muchas caras jóvenes esperaban ansiosos poder acceder a la sala. La apertura se produjo pasados unos minutos de la hora programada y la larga cola fue accediendo de forma más que ordenada al recinto, pues se habían dispuesto dos filas: una para quienes ya tenían entrada y otra para adquirirla o pasar por el guardarropa, lo que ayudó a un acceso fluido y sin los atascos que hemos visto en otras ocasiones. Nada más entrar, como es costumbre, nos encontramos con el puesto de merchandising, donde las distintas bandas ofrecían CD’s y vinilos de sus lanzamientos y una amplia variedad de camisetas.

Carlos Balacera y los Cañones Recortados: Rock añejo con nueva piel

A las 21:30 horas comienza a sonar la música de la inmortal película de Sergio Leone «El bueno, el feo y el malo«, que sirve de sintonía de inicio para la primera banda en ocupar el escenario: los leoneses Carlos Balacera y los Cañones Recortados, formación integrada por Manuel Muñiz a la batería, David Riesco al bajo, Abraham Hernández y Emilio Álvarez a las guitarras y el propio Carlos Balacera a la voz, en la que era su primera visita a Asturias, al menos con esta formación.

Pese a la larga trayectoria de sus miembros, el propio Carlos Balacera lleva casi 40 años en esto del rock and roll, esta encarnación nace en 2024 y se encuentra presentando su primer EP «Cuando nos toque perder«. La sala, ya casi llena, respondió con entusiasmo desde los primeros compases. Después de la intro mencionada abrieron fuego con “Donde Nunca”, un medio tiempo de corte sureño que funciona como carta de presentación. El ambiente subió de inmediato con “Me Sobra Rock ’n’ Roll”, con un solo de guitarra demoledor tirando de wah. Su propuesta transita entre el rock sureño y el rock and roll clásico, barnizado con un sonido más duro que roza el hard rock y deja entrever pinceladas metaleras.

Tras el tema que da título a su último EP, llega el obligado saludo, mostrando sorpresa el frontman por la cantidad de gente congregada ya desde el inicio. El público, sorprendentemente entregado para ser su primera visita, coreó temas como “Los Días” y “La Madriguera”. Balacera, visiblemente emocionado, agradeció el calor recibido: “Estamos acostumbrados a pedir a la gente que se acerque; hoy no hace falta”. “¿Quién ha venido a escuchar rock and roll?”, pregunta Carlos. La respuesta, como era de esperar, fue atronadora, momento que el cantante aprovechó para ir introduciendo los temas con las lecciones que se aprenden en la universidad del rock and roll, a la que habían acudido —según sus palabras— todos los músicos que le acompañaban, quienes se habían encargado de transmitírselas. No cabe duda de que fueron lecciones bien aprendidas.

Para “El Barco Más Pirata” el ambiente era espectacular, toda la sala coreando y apoyando las evoluciones de la banda. Magnífico desempeño, por cierto, de todos ellos. Siguen con “Mis Demonios” y retoman su último EP con “Soga y Ciprés”, con la colaboración de Rucho y Aarón, a quienes presenta como dos de los grandes amigos que ha hecho por el camino (sustituyen a Kutxi y al propio Aarón Romero, que colaboran en la versión grabada). Muy bien compenetrados en este pegadizo temazo, con una sólida base rítmica y un solo que pone los pelos de punta.

Primer amago de despedida antes de presentar “Animal”, diciendo que ese sería su último tema para, sin embargo, continuar tras él con los speeches que Carlos regaló a lo largo de toda la actuación. En esta ocasión fue para pedirnos una vez más que les acompañáramos en la mítica “Mis Amigos”, de los Flying Rebollos, en la que también piden la colaboración de Sergio, su road manager y un gran tipo, consiguiendo que se les uniera sobre el escenario para colaborar en los coros y disfrutar como uno más de la banda.

Nos dejan “Con Ganas de Más”, con la que ponen un broche de oro a su ya de por sí magnífica actuación, presentándola, eso sí, como la última lección que se aprende en la facultad del rock’n’roll: no otra que nunca quedarse con ganas de más. Por suerte, la noche acababa de comenzar.

Gran descubrimiento de un grupo que lo da todo sobre las tablas, derrochan simpatía y buen hacer y que, pese a transitar por los lindes de mis preferencias personales, no dejaré de seguirles la pista, esperando que nuestros caminos se vuelvan a cruzar en el futuro. Si tenéis ocasión, dadles una oportunidad porque es seguro que lo disfrutaréis.

Rienda Suelta: Un directo que arrasa y confirma el relevo

En apenas cinco minutos, y mientras suena el himno de Asturias, irrumpió en escena el power trio sevillano Rienda Suelta: Rucho Linares (voz y bajo), Charlie «Txarpa» Palacios (guitarra) y «La Bestia» Villagrán (batería). Su sonido, crudo y sin artificios, bebe de Rosendo, Marea, Extremoduro, AC/DC o Motörhead, pero pasado por su particular filtro, creando un estilo propio que ya empieza a ser reconocible.

En plena gira de presentación de su primer disco «¿Dónde está el Hombre Malo?» regresaban a la Sala Acapulco un año después de su primera visita. Abrieron con la divertida “Turulo” y, ya desde esos primeros compases, gran parte del público los acompañaba coreando su pegadizo estribillo. Se ponen más serios denunciando el racismo clasista “Con dinero no hay racismo” en “Extranjero”, que introducen con una potente declaración de intenciones: “El rock and roll no ha muerto, solo está durmiendo por falta de ruido, y hemos venido a despertarlo”. ¡Vaya si lo consiguieron! Terminan el tema con un “Que se entere Trump”. Sus composiciones combinan poesía comprometida con una energía imparable que en directo se ve potenciada.

Continúan con “La Madre Que Te Parió”, con un magnífico y afilado solo de Charlie que consigue que desde ya se convierta en una de mis favoritas de su repertorio. “Tras La Zanahoria” es una muestra más de su buen hacer compositivo, unos versos que invitan a sacar toda la energía y romper moldes: “Quiero más actitud. Si está mal, hazlo tú”, proclama. Después llegó uno de los momentos más especiales: un soneto dedicado a Gijón, recitado por Rucho con cariño y humor, un detalle que la banda repite en cada ciudad que visita, y que considero imprescindible reproducir como muestra de respeto y admiración:

Bones nueches, mareantes
de la Santa Catalina.
Me autoproclamo un amante
de la brisilla marina
que, de manera ambulante,
se acollerá en las esquinas
con cualquier acompañante
que la faiga pelegrina.
Munches gracies, asturianos;
vástagos de Don Pelayo,
de Riego y de Jovellanos.
Aquí muere mi caballo.
Va por ustedes, hermanos
por gijoneses y playos.

Enlazan el final del soneto con “Potra de Rabia y Miel”, tema de esos que crecen en directo, de riffs afilados y con una base rítmica contundente, otra de las señas de identidad de los de Dos Hermanas, donde “La Bestia” se gana su apodo tras cada golpe, mientras Rucho y Charlie —que no paran de moverse en cada tema— nos ofrecen una puesta en escena frenética.

Al finalizar, Rucho continúa con un fandango dedicado a la amistad para invitar a Aarón Romero, que le acompañaría en “Columbario (No Caerán)”, con Rucho mostrando su voz más “rosendera” y macarra, haciendo en conjunto una interpretación que consigue sonoros aplausos y ovaciones del respetable. Pasan a “Hortelano”, que nuevamente introduce con un poema al más puro estilo Chinato. Un tema que recuerda a Extremoduro, convirtiéndose en uno de los momentos más emotivos de su directo. El público, sorprendentemente, conocedor del repertorio pese a ser solo su segunda visita, acompañó entregado cada estribillo.

En la recta final llegó “La Garraspera (Contigo a Medias)”, uno de sus temas más conocidos (en el disco colabora Kutxi) y de los más coreados y, tras hacer un amago de despedirse, terminan con “Ave María”, que enlazan con “Turulo”, dando un fin de fiesta apoteósico con un público completamente rendido a su actuación.

Los Rienda Suelta tienen un directo demoledor que gana adeptos —entre los que me incluyo— en cada actuación, y en Gijón demostraron que son una máquina perfectamente engrasada y con ganas de directo. Este verano pasarán por el Maizu Rock: una cita imprescindible para quienes quieran comprobar que el relevo del rock urbano patrio está más vivo que nunca.

Los Linaje llenan Gijón y consolidan su lugar en la nueva escena del rock

Y llegó el turno de Linaje. Pasadas las 23:45 horas toman el escenario los jóvenes músicos de Berriozar: Aarón Romero a la voz, Asier Cuiral y Aimar Goikoa a las guitarras, Alain García al bajo y Asier González a la batería, en la que sería su segunda visita a Asturias tras acompañar a Reincidentes hace poco más de año y medio.

Tuve ocasión de verlos en su anterior actuación en el mismo recinto y, en esta ocasión, con el disco ya publicado y recibiendo una maravillosa acogida, el aspecto de la sala era bien distinto. Infinidad de asistentes con camisetas del grupo, incluso discos en vinilo puestos frente al escenario y, a buen seguro, otros tantos que venderían en el puesto de merch. No cabe duda de que el ascenso de los navarros está siendo imparable y el techo solo el tiempo lo sabe, pero los cimientos parecen sólidos.

Arrancan con “Ay Morena Mía”, tema rockero aderezado con elementos de rumba y otras influencias marca de la casa, y desde estos primeros acordes la acogida que recibieron fue atronadora. El público se sabe sus canciones, que se van convirtiendo en clásicos tras cada actuación. Todo sonaba, como con el resto de bandas, a la perfección, y los chavales salían con las ganas de comerse el mundo. Sin duda, “los perros” estaban completamente desatados. Esto quedó claro en la homónima “Desataron A Los Perros”, que tocarían a continuación, uno de los temas que más me recuerdan a Marea, lógico por otra parte teniendo en cuenta su linaje. Tras la primera estrofa, Aarón nos desea un “Buenas noches, Xixón”, provocando una clamorosa ovación. Antes de la siguiente, recuerda con cierta sorna los pocos que éramos en la pasada ocasión y lo “bravos” que estábamos esta vez, agradeciendo que la sala estuviera tan llena. Dedica la noche a Jorge Ilegal, lo que provoca un estruendoso aplauso y multitud de voces coreando el nombre de la banda, para después desearnos a todos una bonita y “Querida Libertad”.

Un pequeño contratiempo técnico con los in-ear dio paso a una de las intervenciones más celebradas de la noche: Aarón prometió empadronarse en Gijón si la concurrencia de la sala le acompañaba en la siguiente canción. Y así, entre risas y complicidad, llegó “Askatu Ezazu Ilea”, recibida con entusiasmo. Pide un aplauso para la gente que ha venido a verlos desde Berriozar y dedica a todas las madres “El Vendaval”, uno de mis temas favoritos y, al parecer, también el de gran parte de la audiencia, pues fue cantado de principio a fin por prácticamente todos los asistentes. Continúan rindiendo homenaje a Boni con la mítica “Todos Mirando”. Los músicos no paran de moverse, mostrando una entrega que, junto a su calidad interpretativa y la repercusión que están teniendo, deja patente que el relevo generacional está asegurado en el rock´n roll.

Hubo también espacio para las sorpresas. Una asistente pidió una dedicatoria para un asistente llamado Samuel, y Aarón respondió cantando “Cumpleaños Feliz” a capela, acompañado por toda la sala. A continuación, pide un fuerte aplauso para Rucho — motor que hizo posible su presencia allí—, que los acompañó en “A Remojo”, uno de los temas más coreados ya desde las primeras estrofas. Sin duda uno de sus himnos por derecho propio, pues si, como decía Yosi, una canción no es canción hasta que no la canta el pueblo, esa versión de “A Remojo” se convirtió en canción. Rucho termina recitando unos versos de agradecimiento a la banda soporte que concluye con un “Larga vida a Los Linaje”, enriqueciendo aún más su actuación.

Quedándose su frontman en el escenario acompañado únicamente por una guitarra acústica, decide hacer un homenaje a Robe Iniesta, definiéndolo como “el mayor poeta de este país”. Realiza un alegato en contra de las bandas tributo, en especial las que se lucran del reconocimiento de otros grupos, como por ejemplo de los propios Extremoduro, invitando incluso a abandonar la sala a quien tocara en una banda de ese tipo. Sorprende que esas palabras sirvan de introducción a “Me Quedo Aquí Contigo” de Robe y, tras pedir la salida de Asier y Aimar, realizar una sentida versión de “Golfa”. Sin dejar la guitarra acústica, pasa a presentar al sexto mejor batería de España, Asier, y al corazón de la banda, su bajista “El Sonrisas”, y ya con todos sobre el escenario interpretan, también acompañados por el público, “Aún Me Duele”.

Los paseos por el escenario de Aarón, el cigarro en la mano, sus gestos y su timbre recuerdan irremediablemente a su padre. Nada negativo por esta parte, pues con la cantidad de grupos que de una forma u otra son comparables a Marea, creo que en su caso está justificado por derecho propio. Para el siguiente tema nos tenían preparada una sorpresa en forma de canción, pues aprovecharon el momento para presentar “La Serenata”, tema que irá en su próximo disco y que saldrá en plataformas el próximo día 23. Un pequeño problema técnico con el micro impidió que la escuchásemos en su totalidad; aun así, me pareció una gran canción que seguro les ayuda a seguir creciendo.

Una vez solventado el problemilla tras un cambio de micro, brindan por la música y los conciertos en directo y continúan con “A La Luna Le Sobran Canciones”, introducida al más puro estilo Marea incluyendo un poema previo. Encaran la parte final del concierto con “Chatarra y Laurel”, diciendo que sería la última para, después de los agradecimientos, arrancar con “Nunca Quise Tu Esqueleto”, otro clásico ya, que fue coreado y disfrutado por toda la audiencia.

Al finalizar, me quedó la sensación de haber presenciado algo más que un simple concierto: fue la confirmación de que Linaje no solo están creciendo, sino que están construyendo un camino propio, sólido y emocionante. La conexión con el público, la entrega sobre el escenario y la honestidad de cada una de sus canciones dejaron claro que lo suyo no es una moda pasajera, sino el inicio de una trayectoria que promete dar muchas alegrías. Si continúan así, no tardarán en convertirse en una referencia imprescindible dentro del rock estatal.

Quiero aprovechar estas últimas líneas para agradecer a la organización la acogida, y a los grupos la cercanía y facilidades para cubrir este evento. Que nunca nos falten noches como esta. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Agenda 2026: Barón Rojo en Gijón

La gira 45º aniversario de Barón Rojo repetirá parada en Asturias. Tras el paso de la banda liderada por los hermanos De Castro por el festival Unirock en el mes de agosto, el sábado 24 de enero del 2026 recalarán en la Sala Albéniz de Gijón.

La leyenda del heavy metal estatal ofrecerá más de dos horas de show en el que no faltarán himnos como «Resistiré«, «Los Rockeros Van Al Infierno«, «Cuerdas De Acero«, «Hijos De Caín» o «Siempre Estás Allí» dentro de una velada que promete ser irrepetible.

Entrada anticipada online 27€ a través del siguiente enlace:
https://www.ticketmaster.es/event/baron-rojo-entradas/1575640529

Agenda: Ñu en Oviedo

Tras su paso por el festival avilesino «La Mar De Ruido» el pasado verano (crónica aquí), los madrileños Ñu regresan a los escenarios asturianos el viernes 8 de marzo. La cita con las huestes lideradas por José Carlos Molina será en la Sala Estilo de Oviedo.

Con apertura de puertas a las 21 horas e inicio de la actuación a las 22 horas, el precio de la entrada anticipada es de 20€ +gastos a través del siguiente enlace a Woutick:
https://www.woutick.es/evento/26705/entradas-nu-en-oviedo

Precio en taquilla 25€. Puntos de venta física en Oviedo Sidrería El Salao, Café Bar Zipi y Zape y Café Bar La Terraza del Campillín.

Crónica: Tarque & La Asociación Del Riff (Gijón 24/11/2023)

Cartel de no hay billetes en la puerta y máxima expectación para el comienzo del tour en apoyo de “Vol. 2”, segundo álbum de Tarque como solista, que llegaba a Gijón acompañado por Eduardo Giménez “Coki” (batería), Iván González “Chapo” (bajo) y Carlos Raya (guitarra) bajo la denominación de La Asociación Del Riff. Cita en nuestra querida Sala Acapulco ante una audiencia ávida de puro y auténtico rock and roll. Con una sobria escenografía, apenas unos rayos iluminando la escena desde el fondo y la sospecha de que estaba por venir uno de los grandes shows del otoño en Asturias.

Y así pareció de inicio, si bien a Carlos Tarque apenas se le oía durante las primeras estrofas de una muy pertinente “Bombas En Son De Paz”. Hace falta nada más que ver un informativo y darse cuenta de todas sus certezas. Superados ciertos desequilibrios propios del inicio del set, lo cierto es que vimos a una banda perfectamente engrasada. Dado que era como digo la primera cita de este nuevo tour, la sensación que queda es la de haber trabajado a conciencia en el local de ensayo.

Eso y que son unos musicazos, evidentemente. Sobresale, claro, Carlos Raya. Curtido en mil y un batallas y al pie del cañón con una sapiencia y un buen gusto al encarar sus riffs y melodías que te reconectan con la esencia misma del rock and roll. Maestro absoluto, ovacionado varias veces a lo largo de la noche y no es para menos.

Pero quien acapara todos los focos es Carlos Tarque. Huelga decirlo. El viernes le vimos en muy buena forma. Aguantando el tipo sin mayores percances durante la hora y media de set que nos regalaron, muy sonriente y buscando en cada momento el calor del público. Incluso arrodillándose para rendir pleitesía al maestro Raya. De lo mejor que tiene nuestro rock para dar, desde luego.

Brilla el veterano guitarra en la reciente “Escapa Del Amor” y logra la banda que el público se implique y por completo en “El Diablo Me Acompañará”, tema incluido en su debut. Turno entonces para los obligadas dedicatorias por parte de un agradecido Tarque y sigue la fiesta con “Días Extraños” mientras elucubro si alguna banda ha alcanzado tal nivel de equilibrio en lo que a sonido se refiere dentro de este mismo recinto. No son pocos los conciertos en la Acapulco que he cubierto para este medio y a fe mía que el del viernes está a la cabeza con los mejores.

No solo de puro rock and roll vive el hombre. La banda se arrima al blues con la estupenda “Mar De Whisky” con Tarque y Raya bordando sus distintos papeles. Como contrapunto, y tras cambiar Raya su Les Paul por una preciosa Flying V blanquinegra, sucedió una “Piel De Toro” en clave casi hard rockera, a la que sumaron una Tarqueizada versión del “Helter Skelter” de The Beatles. Era la parte más diversa del set y se cerró con “Flores De Acantilado” y la banda bordeando, sin rozar, la psicodelia más formal. Soberbio Raya aquí, claro.

Tarque desparrama carisma. Se bebe el escenario a tragos y disfruta como un colegial. No pasan los años por el vocalista nacido en tierras chilenas, que acomete ahora un “Evil” original del bluesman Howlin’ Wolf y que popularizarían los Cactus de Carmine Appice y Tim Bogert, que convierten en su último álbum en “Maldigo” y donde sobresale una base rítmica impecable, con el mierense Iván González brillando a las cuatro cuerdas. “Jealous Guy” de un tal John Lennon quizá pase algo de puntillas por el set. Lo cierto es que para cuando continúan con “Calle Sin Luz”, original de M-Clan, la Acapulco es un clamor para con los cuatro músicos arriba del escenario. Detallazo de Carlos, por cierto, acordándose de agradecer su labor a los diferentes técnicos de sonido.

Para los bises quedarían dos buenas piezas de puro rock and roll festivo y directo. A saber: “He Vuelto Para Veros Arder” y “Donde Nace El Rock And Roll”. Uno de esos finales ante los que no puedes hacer otra cosa que rendirte. Con la banda sonando por momentos perfecta, la sala entregada y sonrisas pintadas en los rostros hasta de los seguidores más casuales. Fue una noche por todo lo alto y nadie les puede quitar eso a Raya, Tarque, Chapo y Coki, por mucho que ciertos prejuicios con respecto al pasado obren en contra de un vocalista, Carlos Tarque, que vuelve a destaparse como uno de los grandes frontman de este país. Le pese a quien le pese. Todo a pesar de eso que llaman “prensa generalista” haya vuelto a dar la callada por respuesta, obviando toda mención. Tranquilos, que ya estamos otros para dar cumplida cuenta de todo lo que bulle en nuestros escenarios. Faltaría más.

Sí, como podéis ver, y si se me permite el uso de una de mis habituales coletillas, la noche salió a pedir de Milhouse. Sonido de altura, una banda perfectamente engrasada y una sala llena hasta la bandera y entregada a la causa. Poco más se puede pedir. Por ello vayan saludos a Sergio Blanco, Fernando Casas, Sara Suárez y Luismi Rose como cierre a esta humilde crónica. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: La Mar De Ruido (Viernes 11/8/2023)

La temporada de festivales bulle en todo su esplendor y por supuesto que Avilés y su La Mar De Ruido no querían a ser menos. Congregaba la cita en el Parque del Muelle a Wolffather, Ana Curra, Ñu y Winchester en una tarde que se tiró una moneda al aire en lo climático y, afortunadamente, salió cara.

Con todas las reservas que nos puedan producir las bandas tributo, lo cierto es que los chicos de Wolffather supieron cómo desenvolverse ante un público, sospechamos que bien nutrido de buenos amigos, que supo brindar su calor al cuarteto. En su set tuvo especial peso aquél divertido debut homónimo con el que Wolfmother iniciaran sus andaduras allá por 2005.

Con un buen sonido, algo que sería ya una constante durante toda la jornada, y el más que interesante registro de una Paula Lozano un tanto hierática, nos hicieron pasar un buen rato mientras desgranaban cortes tan recordados como “Dimension”, “Woman” o “Joker & The Thief”. Un buen calentamiento.

Ana Curra subía al escenario con su banda a eso de las 22:15 y ya desde un primer momento pudimos ser testigos del cariño que aún se le tiene por estas tierras a la madrileña. El tipo de música que despliega la denominada “reina del punk” puede no encajar del todo con nuestra línea editorial, pero la ex Parálisis Permanente demostró en el Parque del Muelle tener las tablas de veterana, sesenta y cuatro años la contemplan, y el ímpetu de una colegiala, haciéndoselo pasar en grande a propios y extraños.

Beneficiada la banda por la llegada de la noche y frente a una audiencia que no dejaba de corear un estribillo tras otro, quizás con “Quiero Ser Santa” a la cabeza, la de la capital aún se guardaba un as en la manga en forma de Ángel Antonio Berdiales “Berdi”, ex integrante de los rockeros asturianos de culto Kashmir, que se subiría al escenario para un par de temas. El baño de masas con el que la madrileña cerró la velada fue el mejor testamento de una noche que los acólitos de la ex Alaska y Los Pegamoides a buen seguro recordarán con cariño.

Le llegaba el turno entonces al ínclito José Carlos Molina y sus infatigables Ñu. Y es que cincuenta son los años que contemplan a una banda que se ha visto ahora renovada con la entrada de la ex Debler y Last Days Of Eden Sara Ember al violín y que en la localidad asturiana vino a demostrar estar en plena forma… si bien es verdad que el set que desarrollaron se nos antoja algo corto.

Vimos a un Molina, de hecho, más cauto en sus declaraciones que en pasadas giras. ¿Se habrá apaciguado el hombre tras tantos años de derrochar malas pulgas? Lo cierto es que poco importan sus discursos cuando se dispone ante ti un set lleno de clásicos a la altura como “La Granja Del Loco” o “Manicomio”.

Con un excelso Manolo Arias que por sí mismo justifica el pago de una entrada, el evento era gratuito de todos modos, confirmándose una vez más como uno de los mejores guitarras de hard rock y/o heavy metal que tenemos en nuestro país. Dentro de ese nuevo talante mostrado por Molina, agradecería éste la presencia de un público al que, según sus palabras, “simplemente le gusta la música”.

Solos diversos, clásicos como “La Bailarina”, “La Danza De Las Mil Tierras”, con Molina diciendo tras una pequeño circunloquio (tan habitual en él) que en realidad era una excusa para sentarse. Quiso también el de la capital guiñar a su disco en solitario con “El Calor Nublado” que habríamos aceptado de mejor grado dentro de un set más amplio. En cualquier caso, bien está “El Tren” para recordarnos a algunos el gran fervor que aún tiene el público astur por las huestes cornutas del inclasificable genio madrileño. Por muchos años.

Le llegaba el turno entonces a Ger Gilsanz, Kike García y Pablo Pravia, o lo que es lo mismo, el trío de rock clásico y fundacional Winchester, que vinieron a poner el cierre a una jornada animada y concurrida. Temíamos espantá en cuanto a público pero lo cierto es que el Parque del Muelle aún quedaba gente con ganas de rock and roll allá por la 1:28 cuando la banda se subió a las tablas.

Una vez allí demostraron la misma clase que siempre. Nadie va a descubrir a Gilsanz a estas alturas. El carisma que se le escapa a chorro tras las gafas de sol, su voz tiene personalidad y la alta gama de riffs que es capaz de desplegar llama la atención del más pintado. Y lo mejor es que cuenta con una banda a la altura. Banda que, de hecho, comparte con él las tareas vocales a lo largo y ancho de la hora larga de show que nos regalaron. Encajaron como un guante en el festival y fueron un más que interesante cierre.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñíz