Demonic Tour Codex I: The Awakening

El Demonic Tour arranca el sábado 30 de mayo en Gijón. Primera etapa de una gira de conciertos con trasfondo novelesco y esotérico, buscando la interacción con el público y fomentar su autoexpresión. La cita en la Sala Acapulco contará con la presencia de Ritual para rendir homenaje a la formación sueca Ghost y Elizabeltz que presentarán su nuevo disco «Alabaren» y una impactante puesta en escena.

Entrada anticipada online 13€ a través de Wegow:
https://www.wegow.com/es/conciertos/demonic-tour-xixon-30-marzo
Venta física en Shameless y Vendetta (Gijón)
Precio en taquilla: 15€

Reseña: Elizabeltz «Alabaren» (On Fire Records 2024)

Sorprendieron a propios y extraños a su paso por el Kuivi PopUp allá por el verano de 2022 (crónica) y vuelven ahora con nuevo trabajo bajo el brazo. Vienen del País Vasco, se hacen llamar Elizabeltz y en su seno encontramos a “Anarkangela y los señores de la plaga roja”. Ekaitz Garmendia se encargó de grabar este “Alabaren” en los Blackstormstudios, que contó con Jon Fonda para el apartado fotográfico y ha visto la luz vía On Fire Records.

Levitico 15” emerge desde las profundidades cual criatura abisal mientras recubre su enrevesada estructura de una potente carga sinfónica y atmosférica. Hay riffs muy simples aquí, colisionando con secciones más retorcidas y casi dementes. La peculiaridad que les otorga el cantar en euskera, la colisión entre géneros de la que hacen gala y una serie casi inacabable de influencias se dan cita en un primer corte que he aprendido a apreciar sólo con el correr de las distintas escuchas. Los más clásicos apreciarán la mayor elegancia que dibujan en su tronco central, así como el cuidado solo que lo remata. Un arranque que ya deja pistas de la propia y peculiar idiosincrasia del álbum.

Ghost aparecen citados de manera explícita en el kit de prensa que nos ha hecho llegar la buena gente de On Fire Records y ciertamente “Amaon” carga con influencias fácilmente asimilables a discos como “Opus Eponymous” o “Infestissumam”. Hay una cierta oscuridad, compensada no obstante por una escritura más directa, huérfana de aquél mayor retorcimiento del que hiciera gala el tema apertura, hábil a la hora de descubrir el lado más clásico de Elizabeltz. Blue Öyster Cult podría ser una rima recurrente en ciertos momentos. También Coven, toda vez el corte transita hacia una mayor intensidad en su tronco central. Estupendo el solo que colocan aquí y la forma en que termina imbuido del propio espíritu de la composición y sale, finalmente, victorioso ante la adversidad. Menor riesgo, mayor solidez. Un temazo si me preguntan.

Me gusta “Mantra Berri” con ese avanzar casi marcial que propone y los ágiles dibujos melódicos de su prólogo. Elizabeltz discurren después hacia un metal más nervudo, coronado por alguna de las voces más graves de todo “Alabaren”. Surge ahí un interesante contrapunto con unos estribillos más ligeros, aunque igualmente dramáticos. Pegadizos, no os extrañe que os asalten al subconsciente a lo largo del día. A servidor le ha pasado. En su segunda mitad, Elizabeltz acometen un rock más alucinado, no quisiera decir que rozan la psicodelia, pero que desde luego descubre su cara más lisérgica:

Por eso quizá que sorprenda tanto algo como “Gabriel Ala Deabru”, con la banda derivando sin complejo alguno hacia el hard rock más acomodaticio. Al menos en lo que a su prólogo se refiere. Tras ese arranque que, sin ir más lejos, podría haber firmado un joven y lozano Bon Jovi, surge otro corte marca de la casa: tozudamente diverso, que vuelve a recordar en cierto modo a la banda de Tobias Forge y que guarda en su seno no pocos destellos de calidad. El principal, al menos en lo que a servidor respecta, es el gran trabajo llevado a cabo en lo que a voces se refiere. Tanto en las líneas principales, duales y a la vez solidarias, como en los coros que las acompañan.

Kurtzio Udazkenean” quiebra ahora hacia tesituras más arcanas y misteriosas. Monacales incluso. Baste oír las llamativas estrofas y la levedad en que se apoyan. La mayor tensión de su tronco central, así como el alucinado arreglo de viento, siempre traen a King Crimson a mi subconsciente. Es un corte que se atreve a romper con la tónica del álbum. Si es que en “Alabaren” cabe cosa tal. La manera en que vuelve aquella primera línea de voz, apoyada ahora por tenues líneas de guitarra eléctrica, es magnífica. Un corte alejado de casi cualquier cosa que tenga que ver con el heavy metal pero que confirma a Elizabeltz como un ente despreocupado ante las barreras del género. Diferente, enfadará a unos en la misma medida en que fascine a otros tantos.

Así las cosas, “Zin” nos devuelve a la banda en su encarnación más vibrante y directa. Es el corte más rácano del tracklist, poco más de tres minutos y medio. Un híbrido entre ciertos ambientes que bien podrían recordar a Urge Overkill y el nervio proto-metálico de unos Blue Cheer. Construida, quiero pensar, con el directo en mente, deja entrever una estructura más clásica y acomodada, rota únicamente por lo alucinado, y nuevamente lisérgico, de su tronco central. El solo que disponen en el epílogo, resulta tan sorprendente y llamativo como otros tantos dentro del tracklist.

Algo más contemporánea resulta “Ergastula”, que aún sin abandonar el fuerte influjo clásico que rodea al disco, ofrece ahora un metal nervudo aunque igualmente dramático, donde oigo ecos que me recuerdan a los rockeros de Bergen Major Parkinson. Sin embargo resulta una composición más fácilmente digerible por audiencias como puedan ser la de esta misma página. Hay riffs e incluso estrofas que me recuerdan a los Borknagar más recientes. Pero si por algo destaca esta penúltima entrega es por la ardua labor en cuanto a solos y melodías de guitarra se refiere. Omnipresentes, dotan de un aura extraña tanto a estrofas como a estribillos. Una coctelera donde la banda exuda personalidad, por contradictorio que esto pueda parecer. Incluso cuando el corte supera su tronco central y acometen un mayor dramatismo, personificado en la prominente carga atmosférica, Elizabeltz siguen sonando orgullosos y personales.

Hellend” pega el último giro de timón de “Alabaren” apostando por un prólogo cristalino y tranquilo, en cierta aunque lejana rima con unos Ulver del “Shadows Of The Sun”, para después moverse por unos territorios tenues y misteriosos, en cierto modo solidarios aunque nunca iguales a los que ya dibujaran en la anterior “Kurtzio Udazkenean”. Se produce no obstante aquí un último volantazo. Un último truco, al convertir la curiosa calma inicial en un hard rock acompasado, bellamente arreglado, que vuelve a apostar por un sonido clásico mientras las guitarras dibujan una melodía redonda por pegadiza. La buena dupla vocal del puente pero, sobre todo, la mayor grandiosidad que ofrece el epílogo, termina por rematar un desbordante broche final.

Un álbum muy agradecido de reseñar. Por la diversidad de sus composiciones pero sobre todo por su deslenguada variedad, los muchos nombres que irrumpen como influencia más o menos directa y también el buen sonido que entrega la producción de Ekaitz Garmendia. Justo cuando teníamos a Elizabeltz por una banda de directo, los vascos se destapan con un disco sugerente, ambicioso incluso, que pasa en un suspiro y presenta las huestes de Anarkangela rebosantes de atrevimiento y buenas ideas. Bienvenidos sean.

Texto: David Naves

Crónica: Angra + Opera Magna + Arwen (Gijón 15/3/2024)

Danmificados por la accidentada edición del 2023 del Z! Live, los brasileños Angra se desquitaban en este 2024 como cabezas de cartel de la mini gira estatal orquestada por el festival zamorano. Acompañados por Opera Magna y Arwen previo paso por Madrid y Vigo llegaban a la gijonesa Sala Acapulco para repasar sus grandes himnos y temas de nuevo cuño fruto de su último álbum de estudio «Cycles Of Pain«, editado en noviembre del pasado año a través de Atomic Fire Records.

La siempre ingrata labor de abrir un concierto de estas características recaía en Arwen. Cuando arrancan su set con «Hollow Days» gran parte del público aun se encontraba en la cola de acceso a la sala. No decayeron en el esfuerzo, encomiable José Garrido en dicha labor, por presentar sus credenciales a pesar del «runrún» de una audiencia que en estos primeros instantes tardaba en conectar con los tintes progresivos del power metal de los madrileños. Curiosamente tampoco les acompañó el sonido en una sala de la que somos habituales y podemos afirmar que es garantía de calidad en ese aspecto. Hay días en que las cosas salen torcidas y el pasado viernes bien podría entrar en esa definición.

Sin nuevo material que defender ante la audiencia asturiana, su último disco hasta la fecha “The Soul´s Sentence” data de un lejano 2019, repasaron temas de diferentes épocas en los apenas 40 minutos que dispusieron. «Dreamland» o «Dance Of Souls» pusieron la nota nostálgica en un show que por entrega y actitud merecía mejor reconocimiento y acústica ante una audiencia aún distraída ante la meritoria descarga del sexteto.

Tras una ágil aunque accidentada renovación de escenario, un teclado besaba el suelo aunque sin mayores consecuencias, llegaba el turno para Opera Magna. Con nuevo disco en la calle, «Heroica» veía la luz el pasado 1 de marzo, gozaron de un mejor sonido que sus predecesores y el calor de un público muy por la labor, llegando a corear un buen puñado de temas del repertorio. Paladines del power metal sinfónico patrio los valencianos interpretaron solamente 2 temas de su nueva obra, «Muerte De un Poeta» homenaje al gran Federico García Lorca y «Volver«, entre clásicos de su extensa trayectoria como «La Herida» en la que fueron uno con la audiencia o «El Pozo y El Péndulo«.

Con José Broseta como punto focal gracias a la pulcra interpretación de los temas cabe destacar la labor de Jorge Alcázar a los parches. Ocasional batería de la formación, despachó un set digno de mención. Con shows como el ofrecido en Gijón demostraron su estatus y por qué grandes festivales como Rock Imperium, Z! Live o Leyendas del Rock cuentan con su presencia.

La veterana formación brasileña era la encargada de poner el broche a la velada asturiana del tour. Ha llovido mucho por estos lares desde su accidentado concierto en Langreo allá por junio del 2005, para nosotros y para unos Angra en los que solamente repiten cita con el público astur el guitarrista original Rafael Bittencourt y Felipe Andreoli al bajo. Afortunadamente el sonido que disfrutaron mejoraba respecto a sus predecesores y es que contar con nuestro vecino Dani G. a los controles es toda una garantía en esa faceta. No dan tregua desde el inicio y es que arrancar su tiempo con «Nothing To Say» de una obra maestra como es «Holy Land«, es toda una declaración de intenciones y más cuando Fabio Lione expone su gran estado de forma a la voz.

Ya es una década la que lleva el italiano al frente de la formación carioca con 3 álbumes en su zurrón por lo que está desterrada cualquier comparación con predecesores, aunque siempre añoraremos al gran Andre Matos (D.E.P.). La banda mira al futuro con optimismo gracias a un nuevo disco a la altura de su legado y que defienden con entereza en vivo gracias a temas como el homónimo «Cycles Of Pain«, «Ride Into The Storm» o «Vida Seca» intercalados inteligentemente en el set.

«Angels Cry» pone patas arriba a la Acapulco con un dueto de guitarras que nos transporta al pasado siglo, cuando la banda gozaba por primera vez de fama mundial y se convertía en referencia del emergente power metal. El combo es una máquina perfectamente engrasada, cada uno excelso en su papel y solventes cuando lo abandonan, caso de Rafael a la voz en varias estrofas de «Vida Seca«. Digna de mención la labor de Marcelo Barbosa a la otra guitarra, quien a la sombra ejecuta a la perfección su labor dejando para el recuerdo detalles de maestría como una espectacular recreación solista en «Morning Star«.

Anticipa la parte final del show una breve conversación de Fabio Lione con un hiper motivado espectador, Andy Flores, rostro reconocido en la escena asturiana por su labor a la guitarra en bandas como Omenomejodas, Vendaval o Kuarentena, arrancando un buen puñado de risas entre el respetable. En lo estrictamente musical tras «Waiting Silence» llega una imbatible traca final protagonizada por «Carry On» y «Nova Era» para cerrar algo más de 90 minutos de concierto.

Demostraron que el paso del tiempo no ha influido en su posición como una de las bandas más influyentes del power metal sinfónico global y una gran capacidad para lidiar con éxito a traumáticos cambios en su alineación. Posiblemente su actual «line-up» sea uno de los más compactos de su extensa trayectoria, su poder de convocatoria así lo demuestra y el poso de satisfacción que dejan en cada concierto. Que no pasen otros 19 años para repetir.

Texto y fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Baja California + La Desbandada (Gijón 16/3/2024)

Entradón en la Sala Acapulco para la presentación del nuevo álbum de Baja CaliforniaElectricidad” para una noche que terminó convertida en una de esas noches en que vuelves a casa con la sensación de que no se ha parido invento igual al rock and roll. No estaban solos los asturianos, acompañados para esta fiesta por La Desbandada, que se vinieron desde nada menos que El Vendrell (Tarragona) presentando a su vez su “Las Musas Siguen Bebiendo” del año pasado. La fiesta se adivinaba, pues, por todo lo alto.

Pero había runrún minutos antes de la descarga de los catalanes. La sala, que en la jornada del viernes había acogido la parada asturiana del reciente tour de Angra por la península, despertó ciertas dudas en lo que a sonido se refiere. ¿Cuestión puntual o algo falla? Lo cierto es que para cuando La Desbandada arremeten con los primeros acordes del tema que titula su último trabajo, las dudas se vienen abajo cual castillo de naipes ante una tormenta.

Fue nuestro primer contacto con ellos y lo que pudimos oír (y fotografiar) deja riffs y melodías sitas en un punto cardinal a medio camino entre Platero y Tú, Marea, Extremoduro o La Fuga que los chicos llevan adelante con cantidades ingentes de sentimiento y también de carisma. Y es que vimos muy risueño a Balta Hurtado, guitarrista y voz del cuarteto, con la inquebrantable seguridad que da creer en lo que estás haciendo. El cuarteto, armado con preciosas Gibson en guitarras y también bajo, debilidad personal de quien escribe, no podría haber sonado más clásico.

Y es que, como digo, lo que les pueda faltar en originalidad lo suplen con carisma, también buenos solos. Véase el que entrega Pere Pinto en una “Hoy Venimos A Morir” tras la que llegarían los obligados agradecimientos a los anfitriones de la velada. La banda seguiría enfrascada en su set, conectando con la audiencia, caldeando el ambiente que suele decirse, hasta que llega el momento de subir a escena a Manu, voz de Baja California, para formar dupla vocal en “Si Tiene Que Ser”.

La colaboración funcionó, claro, pero “La Luna Sigue Sola” se llevaría el gato al agua que suele decirse. Ambas nos parecieron puntos álgidos de un set que después, en su tramo final, se nos haría algo redundante. Que no aburrido. Se acordaron además de agradecer la tarea del técnico de sonido, algo que siempre es de agradecer, y toda vez hechas las debidas presentaciones se marcharon, tan empapados en sudor como sonrientes, para dejar paso al quinteto ovetense Baja California.

Pasan alrededor de veinte minutos cuando ¿Baja Autoestima? ¿Alta Mesopotamia? se suben al escenario de la Acapulco y, por tópico que pueda sonar, casi que ésta no se viene abajo. Había un calor y un cariño por parte del público hacia la banda asturiana que hacía mucho que no veíamos ni sentíamos en un concierto en sala. Otro tanto se podría decir de las muchas pancartas que serían mostradas a Manu y los suyos. Que nunca nos falte el buen humor.

Porque lo cierto es que, memes y chanzas al margen, Baja California son una banda de rock and roll con todas las letras. De los pies a la cabeza. Sets como el del sábado vienen a hablar bien del ingente curro que hay tras estas canciones. Así pues y con “Caída Libre” uniendo a músicos y banda ya desde las primeras estrofas, gozamos de una noche de rock de las de antes. De las buenas de verdad.

“Venimos a presentar nuestro nuevo disco”, proclama un entregado Manu Roz, esto es “Electricidad”. La banda compartió escenario allá por 2019 con los valencianos Uzzhuaïa y realmente es una rima ésta presente de manera sensible en sus canciones. Como presente está siempre esa sufrida tarima y el mucho juego que da a la hora de conectar con la audiencia. No falla nunca. Ya hace calor para cuando suena “Tiempo Suicida”, uno de los adelantos del nuevo álbum, pero es la más vacilonaHoy Toca No Dormir”, con Marco Antonio Guardado (batería) y Javier Hernández (bajo) introduciendo en solitario, la que termina por decantar la balanza en esta parte inicial del set.

Con el sonidazo del que estaban gozando, al menos en la primeras filas donde estábamos nosotros, por momentos da la sensación de estar ante una banda llamada a cotas mayores, algo que viene a refrendar el solazo de guitarra durante “20 Monedas”. “Reina De Hielo” termina con Manu Roz sentado en la tarima, buscando y encontrando el calor de un público, ya decimos, totalmente entregado.

Javi y Aaron, guitarras de la formación astur, dieron igualmente buen apoyo coral a Roz. También Hernández al bajo, y los chicos dejaron la sensación, siempre tan agradecida de cara al público, de creer fervientemente en lo que hacen. Aquello tan viejo de “es solo rock and roll pero me gusta” llevado hasta el último aliento. Por ahí que la banda no perdiese la ocasión de invitar a una más que buena amiga a escena, quién si no Lyla Swan, para “El Mago”.

Llegarían entonces las obligadas presentaciones, el paseo de Manu entre la gente, incluso el intercambio de instrumentos entre Aaron y Hernández. Pudimos ver a Javi con el slide en “Polvos Mágicos” y el talkbox en la muy celebrada “Dueños De La Noche”. Encarando ya el tramo final del set, huelga decir que la fiesta era de las grandes. En “La Cara B Del Rock” es el propio Javi Monge quien acaba a hombros de Manu, en una revisión asturiana de aquella mítica fotografía de Brian Johnson cargando con Angus Young y su inseparable SG.

Pero por si era poca la algarabía, los chicos de La Desbandada se unirían a Baja California para rendir sentido y festivo tributo astur-catalán a uno de los grandes nombres de nuestro rock como es Platero y Tú. Y es que sí, hay poco rock ‘n’ roll. No faltó el “Aguante”, desde luego. Aquí Manu contaría una pequeña historia sobre su primer encuentro con el género (curiosamente “Sleeping In My Car” de Roxette, banda que amé cuando todavía era un auténtico mocoso) y atacaría el cierre final, “Años Atrás”, visiblemente emocionado. Han demostrado ser profetas en su tierra, además tienen estrella y no podemos por más que desearles lo mejor de cara a esta gira que comienza.

Dos maneras muy distintas de entender el rock y sin embargo solidarias entre sí. Una sala llena hasta la bandera y dos grandes bolos más en la buchaca. Empezando por la descarga de Bio-Cancer + Sound Of Silence + Electrickeel, siguiendo con Cain’s Dinasty + Brutalfly y terminando con el objeto de esta crónica, esta tercera semana de marzo ha dejado no pocas razones para sonreír. Nosotros, como siempre, no podemos por más que agradecer a la promotora del evento por todas las facilidades, agradecer igualmente a Sergio Blanco el apoyo logístico y mandar saludos a las muchas caras con las que nos tocó departir antes, durante y después. Como he dicho en otras ocasiones sois legión y me vais a perdonar que no os nombre a todos. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Celtian en Gijón

Fieles a su cita con el público asturiano Celtian presentará su nuevo de estudio «Secretos de Amor y Muerte» mañana sábado 4 de mayo en la Sala Acapulco de Gijón.

Compartirán escenario en esta ocasión con Rainover, formación gótica murciana. En la que será su segunda fecha junto a los madrileños presentarán su nuevo disco «Nox» editado el pasado año vía Thornado Music.

Entrada anticipada 18€ a través del siguiente enlace a Wegow:
https://www.wegow.com/es/conciertos/celtian-presenta-su-tercer-disco-secretos-de-amor-y-muerte