Cartel de no hay billetes en la puerta y máxima expectación para el comienzo del tour en apoyo de “Vol. 2”, segundo álbum de Tarque como solista, que llegaba a Gijón acompañado por Eduardo Giménez “Coki” (batería), Iván González “Chapo” (bajo) y Carlos Raya (guitarra) bajo la denominación de La Asociación Del Riff. Cita en nuestra querida Sala Acapulco ante una audiencia ávida de puro y auténtico rock and roll. Con una sobria escenografía, apenas unos rayos iluminando la escena desde el fondo y la sospecha de que estaba por venir uno de los grandes shows del otoño en Asturias.

Y así pareció de inicio, si bien a Carlos Tarque apenas se le oía durante las primeras estrofas de una muy pertinente “Bombas En Son De Paz”. Hace falta nada más que ver un informativo y darse cuenta de todas sus certezas. Superados ciertos desequilibrios propios del inicio del set, lo cierto es que vimos a una banda perfectamente engrasada. Dado que era como digo la primera cita de este nuevo tour, la sensación que queda es la de haber trabajado a conciencia en el local de ensayo.
Eso y que son unos musicazos, evidentemente. Sobresale, claro, Carlos Raya. Curtido en mil y un batallas y al pie del cañón con una sapiencia y un buen gusto al encarar sus riffs y melodías que te reconectan con la esencia misma del rock and roll. Maestro absoluto, ovacionado varias veces a lo largo de la noche y no es para menos.

Pero quien acapara todos los focos es Carlos Tarque. Huelga decirlo. El viernes le vimos en muy buena forma. Aguantando el tipo sin mayores percances durante la hora y media de set que nos regalaron, muy sonriente y buscando en cada momento el calor del público. Incluso arrodillándose para rendir pleitesía al maestro Raya. De lo mejor que tiene nuestro rock para dar, desde luego.
Brilla el veterano guitarra en la reciente “Escapa Del Amor” y logra la banda que el público se implique y por completo en “El Diablo Me Acompañará”, tema incluido en su debut. Turno entonces para los obligadas dedicatorias por parte de un agradecido Tarque y sigue la fiesta con “Días Extraños” mientras elucubro si alguna banda ha alcanzado tal nivel de equilibrio en lo que a sonido se refiere dentro de este mismo recinto. No son pocos los conciertos en la Acapulco que he cubierto para este medio y a fe mía que el del viernes está a la cabeza con los mejores.

No solo de puro rock and roll vive el hombre. La banda se arrima al blues con la estupenda “Mar De Whisky” con Tarque y Raya bordando sus distintos papeles. Como contrapunto, y tras cambiar Raya su Les Paul por una preciosa Flying V blanquinegra, sucedió una “Piel De Toro” en clave casi hard rockera, a la que sumaron una Tarqueizada versión del “Helter Skelter” de The Beatles. Era la parte más diversa del set y se cerró con “Flores De Acantilado” y la banda bordeando, sin rozar, la psicodelia más formal. Soberbio Raya aquí, claro.
Tarque desparrama carisma. Se bebe el escenario a tragos y disfruta como un colegial. No pasan los años por el vocalista nacido en tierras chilenas, que acomete ahora un “Evil” original del bluesman Howlin’ Wolf y que popularizarían los Cactus de Carmine Appice y Tim Bogert, que convierten en su último álbum en “Maldigo” y donde sobresale una base rítmica impecable, con el mierense Iván González brillando a las cuatro cuerdas. “Jealous Guy” de un tal John Lennon quizá pase algo de puntillas por el set. Lo cierto es que para cuando continúan con “Calle Sin Luz”, original de M-Clan, la Acapulco es un clamor para con los cuatro músicos arriba del escenario. Detallazo de Carlos, por cierto, acordándose de agradecer su labor a los diferentes técnicos de sonido.

Para los bises quedarían dos buenas piezas de puro rock and roll festivo y directo. A saber: “He Vuelto Para Veros Arder” y “Donde Nace El Rock And Roll”. Uno de esos finales ante los que no puedes hacer otra cosa que rendirte. Con la banda sonando por momentos perfecta, la sala entregada y sonrisas pintadas en los rostros hasta de los seguidores más casuales. Fue una noche por todo lo alto y nadie les puede quitar eso a Raya, Tarque, Chapo y Coki, por mucho que ciertos prejuicios con respecto al pasado obren en contra de un vocalista, Carlos Tarque, que vuelve a destaparse como uno de los grandes frontman de este país. Le pese a quien le pese. Todo a pesar de eso que llaman “prensa generalista” haya vuelto a dar la callada por respuesta, obviando toda mención. Tranquilos, que ya estamos otros para dar cumplida cuenta de todo lo que bulle en nuestros escenarios. Faltaría más.

Sí, como podéis ver, y si se me permite el uso de una de mis habituales coletillas, la noche salió a pedir de Milhouse. Sonido de altura, una banda perfectamente engrasada y una sala llena hasta la bandera y entregada a la causa. Poco más se puede pedir. Por ello vayan saludos a Sergio Blanco, Fernando Casas, Sara Suárez y Luismi Rose como cierre a esta humilde crónica. Nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz