Crónica: Avalanch «Gira 30º Aniversario» (Oviedo 29/11/2025)

Dos citas se iban a disputar el favor del público ovetense en la noche del sábado: por un lado, Crudo presentando su flamante nuevo álbum “mEtAnOIA” y por otro, la enésima vuelta a su tierra de los heavy metaleros Avalanch, en plenos fastos de su XXX aniversario. La Sala Tribeca sería el epicentro de una nueva descarga de los asturianos, quienes iban a sufrir la baja del hijo pródigo Ramón Lage en los días previos, quedando reducidos así a la formación ya de sobra conocida: Alberto Rionda en guitarras, Bjørn Mendizábal en baterías, José Pardial en voces, Manuel Ramil a las teclas y Nando Campos al bajo.

Lo cierto es que hacía un día de perros. De aquellos tan invernales que solo invitan a tomarse un té caliente como la piel del sol, arrebujarse bajo la mantita y poner alguna de tus películas favoritas. Pero Avalanch venían a la ciudad y era una cita que no nos podíamos perder. Tercer encuentro del abajo firmante con la actual iteración de una banda a la que mis ojos han visto en salas, festivales o campos de fútbol, en eléctrico y en acústico, en Vigo, Madrid… tantas veces que, atribulada cabeza mediante, hace tiempo que perdí la cuenta.

Nada más ocupar posiciones en primeras filas, nos llama la atención la silla que ocupa el lugar de Alberto Rionda sobre el escenario. Se inicia la cuenta atrás, los miembros de la banda toman las tablas y, en efecto, vemos al alma mater del quinteto iniciar el show sentado. Hecho que, más adelante, tendría su debida explicación. La cuenta llega a cero y el electrónico de fondo dispara el videoclip de “Horizonte Eterno”. Y Avalanch dan cumplido inicio con un José Pardial fino en voces primero, y unos Campos y Ramil prestando una buena ayuda en coros después. Y sin ser ni mucho menos uno de sus cortes más potentes, que de todo habría a lo largo de la noche, me llamó la atención la pegada de Mendizábal en “El Dilema De Los Dioses”.

A término, Rionda himself explicaría los motivos por los cuales estaba dando el concierto sentado. Y que no eran otros que, al parecer, una serie de vértigos y mareos que venía sufriendo desde la víspera. Al igual que con Lage, vayan nuestros deseos de pronta recuperación para ambos. “Lilith”, de aquél “Malefic Time: Apocalypse” de 2011, vira en su nueva versión al idioma de Cervantes. Y demuestra que, al menos en primeras filas, la gente había hecho sus deberes. Alberto Rionda, rictus de máxima concentración, da lo mejor de sí, dadas las circunstancias, para introducir la ya legendaria “Delirios De Grandeza”. Quizá el corte que viene a contener uno de los solos con más feeling de su ya dilatada trayectoria. La disfruté como niño con juguetes nuevos una noche más, no voy a mentir.

También de aquél álbum de 2001 (¡cómo pasa el tiempo!), “El Ángel Caído”, es una “Xana” que Pardial introduce jugando con la gente. Ésta, huelga decirlo, respondió en consecuencia a uno de los grandes clásicos de la banda. Diría, porque así fue como lo sentí, que este fue uno de los momentos de mayor conexión entre audiencia y músicos de toda la jornada. Irónico Pardial, comentaría entonces que se le había olvidado la letra porque tenía a su muy querida madre haciéndole “ojitos” desde la platea. Y es que como diría alguien que yo me sé: “a quién no le ha pasao”. Anécdotas al margen, el coruñés Manuel Ramil se revela fundamental en “La Flor En El Hielo”. Rionda se destapó con otro gran solo aquí que, dadas las circunstancias, pienso tuvo doble mérito.

Aquí José Pardial quiso tener un detalle para con el otro convaleciente, Ramón Lage, a quien quiso dedicar “Lucero”. “Por él va todo esto”. Uno, que ya peina más canas de las que acierta a contar, aún recuerda los agrios, encarnizados debates que surgieron con aquél dramático cambio de formación y el subsiguiente estreno de un corte que, más de veinte años después, rinde Tribeca a sus pies. Lo que son las cosas. La actual voz de Avalanch, quien aún genera debate entre los fans, se la lleva a su terreno y desde luego hace bien. También de aquél “Los Poetas Han Muerto” es “Niño”, auténtica favorita de quien escribe y por la que siento algo más que abierta y pura devoción. Público realmente entregado aquí. Solo faltaba.

Los chicos no le iban a dar la satisfacción al fan que requería de forma más que insistente “Cambaral”, pero sí en cambio, y de boca del propio Pardial: “uno, dos, tres y mil motivos para estar allí” con todos nosotros. Con el videoclip proyectado en el electrónico de fondo, Avalanch están dando una buena versión de sí mismos aquí. Muchos han ido y venido al seno de la formación asturiana. Pero no creo que nadie pueda dudar de la calidad técnica que atesora su actual alineación. Una formación que, “aún respira”, y su público con ella. Otra de las que siempre recibo de muy buena gana.

Llegaría entonces un pequeño respiro para los chicos con el solo de Bjørn Mendizábal. Conciso, vibrante y de esos que acaban por conectar con el público. Me agradó. Maese Rionda volvió a tomar el micrófono. Y lo hizo para mandar un recuerdo a Lage primero, y para instar a que cantáramos la siguiente con él. “Santa Bárbara”, que con una mina que sigue sesgando vidas de honrados mineros, resultó más perentoria que nunca. Nuestras gargantas acompañaron pues a la guitarra del líder de Avalanch, por si cabía alguna duda. Este pequeño impás en el set se cerraría con “Vientos Del Sur”, que arranca con Ramil y Pardial solos sobre el escenario y que culmina con un tremendo agudo del pixueto. Buen acompañamiento de la gente aquí y gran ovación final.

Encarábamos ya la recta final. Y lo haríamos con uno de mis riffs predilectos del vasto catálogo avalanchero, ese sobre el que se construye “Otra Vida”, donde creo estar viendo al mejor Pardial de toda la noche. Videoclip de fondo mediante, echaríamos de menos al bueno de Ramón Lage, citándole para la futura venida de Adventus a su tierra. De vuelta al “Malefic Time: Apocalypse”, la traslación al viejo castellano de “Baal” me sorprende a estas alturas de set. Pero, en cualquier caso, me gusta la forma en que Pardial alterna sus tonos más leves con los más agrios aquí. También el soporte que ofrece Ramil tras las teclas. El mejor Rionda resurgiría entonces para otra de las ya infalibles, “Pies De Barro”, que junto con “Alas De Cristal” parece una buena traca final. Al menos, si uno atiende a la reacción que provocan dentro de Tribeca. Quedaba una, que sucede tras la marcha de la banda a camerinos, y que como viene sucediendo en esta última etapa de la banda, resulta ser “Torquemada”, con Bjørn Mendizábal desatado tras los parches pero donde, a buen seguro, más echo en falta una segunda guitarra que dé un mayor poso a este mítico y descosido power metal.

Ovación final e incluso vítores al cerebro de estos Avalanch. Una sala que registró una muy buena entrada (a pesar de la ausencia de Lage y el auténtico día de perros que vivimos el sábado) y unas sensaciones, por lo que pude constatar, que fueron más que buenas. Es un repaso amplio a toda su discografía. Obvio, que con una trayectoria tan larga a sus espaldas, siempre habrá quien eche en falta tal o cual canción. Es inevitable. Ellos, principalmente su guitarra y líder Alberto Rionda, pelearon contra las circunstancias y se superpusieron a ellas. Mientras escribo este texto, lo siento así. Y de hecho algunas de las reacciones en caliente que recogí al término del show así lo atestiguaban.

Por mi parte nada más. Mandar un abrazo grande a la agradable compañía de antes, durante y después del concierto, así como también un agradecimiento a Duque Producciones y FNR Promotora por las muchas facilidades dispuestas en favor de esta crónica. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: Miguel Rubio

Crónica: Drink The Sea (Oviedo 28/11/2025)

No ocurre todos los días que una verdadera súper banda como Drink The Sea elije Oviedo como presentación oficial de su álbum debut, un disco doble y homónimo que veía la luz el pasado mes de noviembre. Con una formación que integra a gente como Alain Johannes (Queens Of The Stone Age, Them Crooked Vultures), Peter Buck (R.E.M.), Duke Garwood (Mark Lanegan, Savages), Barrett Martin, (Screaming Trees), Lisette Garcia y la bajista Abbey Blackwell y la Sala de Kuivi Almacenes como testigo, estas son, a grandes rasgos, nuestras impresiones de un set que se iría por encima de las dos horas de duración.

Y que da inicio, tras las presentaciones por parte de Alain Johannes, con “Shaking For The Snakes”, y un aire casi medio oriental imbuyendo cada verso. Finalmente no gozamos de las proyecciones del cineasta Tad Fettig, pero la amplísima gama sonora que desarrollaron, acabó por cautivarnos igualmente. Duke Garwood, figura tranquila donde las haya, toma el micro en estos primeros compases. El de Kent nos ofreció, desde su afectada parsimonia, su característico y profundo registro. Aquí Barrett Martin se reservó un momento para comentar varios entresijos del debut. Luego ellos enfrentaron “Saturn Calling”, con el igualmente tranquilo Peter Buck inundándonos de aires floydianos desde su preciosa Rickenbacker.

Había sido un buen inicio de set. Buen sonido con el que se desarrolla la descarga, con Johannes echando mano del slide en “Outside Again”. Entre el marcado registro de Garwood y los ecos más country que dibujaban, a ratos, si se me permite el sacrilegio, me venían a la mente los Swans de Michael Gira. En cualquier caso, su sonido es un gran concentrado de influencias y matices. La amplia formación ayuda. En especial con los detalles leves, y a la vez ineludibles, que dejaba la mexicana Lisette Garcia tras el vibráfono. Garwood abandonaría entonces la guitarra para, clarinete mediante, ofrecer otro prisma más a la velada. Toda una panoplia sonora, un universo vasto y a la vez tranquilo, sin mayores sobresaltos, fluyendo de una manera muy especial, muy personal.

Y es que de pronto, en “Bembe For Two” parecen estar conversando con los mismísimos King Crimson, imbuyéndose también de una cierta psicodelia, trazando contornos alucinados en el interior del Kuivi. En “Embers”, Buck abandona la eléctrica por la acústica, Abbey Blackwell el bajo eléctrico por el contrabajo y Drink The Sea se conducen a uno de los momentos más calmos de la jornada. La tensión, cuenta el tópico, se podía cortar con un cuchillo. Hubo momentos en que pensé en Eddie Vedder, pero no tanto en Pearl Jam sino en algunos de sus trabajos en solitario. En especial aquél para el film de Sean PennInto The Wild”. Alain Johannes chileno estadounidense él, ejercía de maestro de ceremonias. También de nexo entre un público hispanohablante y una banda mayoritariamente anglófona. Y Buck, siempre tan hierático, tuvo a bien regalarle una púa a una niña de las primeras filas, que es desde luego el rango de público al que más hemos de cuidar y proteger.

De aquí en adelante cabe un rock algo más vivaracho, “Spirit Away”, con el bueno de Johannes en voces. Y con el batería Barrett Martin ahora tras el vibráfono, o una “Mouth Of The Whale” con Drink The Sea en su encarnación más misteriosa y a la vez lisérgica. Desde luego, a ratos, impresiona el gran abanico de influencias que manejan. Y cómo se las arreglan para que, aún así, la descarga resulte extrañamente homogénea, en todo momento coherente. Incluso cuando los aires más desérticos de “Paredes” (en memoria del compositor portugués Carlos Paredes) desbordan en la Sala. Peter Buck echaría mano de nuevo de su eléctrica. Y la banda encararía entonces la recta final. Un largo epílogo donde cupo casi de todo. Desde el cariz ciertamente alucinatorio de “Butterfly” al bajo que rezuma distorsión en la más grave “Sweet As A Nut”.

Johannes nos anuncia entonces que restan tres cortes para el final. El primero resulta “Making A Cross”, que el chileno estadounidense compuso para Mark Lanegan, y que el viernes ofreció un deje casi grunge. La segunda sería no otra que “The One I Love”, única concesión del set (salvo despiste del abajo firmante) a los R.E.M. de Peter Buck, muy celebrada, no cabía esperar otra cosa, y el cierre con “Hanging Tree”, original de unos tales Queens Of The Stone Age en su mayor pico de popularidad hasta la fecha. Más dos horas de set. Un universo en gran medida tranquilo, pero de una vastedad sónica tal que no quedó otra que rendirse.

Fue primero una sorpresa, cuando saltó la noticia el pasado día 17, y después un privilegio el haber sido testigos de un show tan especial. Viene bien, además, salir de la zona de confort (musical) de vez en cuando, máxime si es para enfrentar (es un decir) a músicos de calibre semejante. El futuro que depara a la formación multinacional, no lo acierto a vislumbrar, pero quizá haya sido la primera y también última vez que podemos disfrutar de sus evoluciones, como quien dice, al lado de casa. Agradecer por tanto a la buena gente del Kuivi el trato y las facilidades, mandar un saludo a los habituales de siempre y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: VII Factoría Rock Fest (Avilés 22/11/2025)

Séptima edición ya para el avilesino Factoría Rock Fest. Impulsado por la Asociación Cultural Valliniello Sound City con el infatigable Luismi Díaz al frente, nos ofrecían en esta ocasión el cartel más punk de su trayectoria con Sartenazo Cerebral, Involución y Lineslick como protagonistas.

Con un buen aspecto en lo referente a la convocatoria de público, abrían la velada Lineslick. Había ganas de ver como se manejaba la banda en su debut en vivo tras escuchar una primera demo a través de Spotify la jornada previa. Y la verdad que nos llevamos una grata sorpresa. Siempre es agradable dar la bienvenida a una nueva formación que se sume a la creciente representación de bandas de rock/metal con voz femenina en la región. Si bien grupos de esta característica como Aneuma, State Of Crime & Science, Honara, The Magus, Ethiva, La Mørgue o Last Days Of Eden tienen muy definido su estilo, con Lineslick parece más complicada la clasificación. Rock, hard y punk parecen tener cabida en una propuesta sonora que cuenta con su vocalista Sandra como punto focal sobre el escenario.

La banda cuenta además con un par de caras muy conocidas, el guitarra Riki Herrero y Ja Peña a la batería con pasado en Leather Boys, Atomic Zeros o Estramonio, dato que evidentemente repercute en el desempeño del combo sobre las tablas, dejando una sensación de sobrada solvencia en lo que era el primer concierto del proyecto. Despacharon un total de 12 temas así que estaremos muy atentos a la publicación de un primer larga duración que complemente esa demo de tres temas: «Parasite«, «Down On You» y «You’re A Mess» que nos presentaban el pasado sábado en la Factoría Cultural avilesina.

Involución serían la segunda banda en tomar posesión del escenario. Punk rock de corte clásico y combativo para azotar entre otras cosas a la tauromaquia, la autocomplacencia o el culto al cuerpo para despertar alguna que otra conciencia despistada. Su vocalista Iker se muestra como el perfecto maestro de ceremonias, salta, presenta e interpreta cada tema (performance incluidas) dejando patente una fuerza escénica más que encomiable.

Presentaron un buen puñado de temas de reciente creación como «La Rueda«, «Humanos» o «Los Medios» y que fueron muy bien recibidos a tenor de las reacciones de la audiencia congregada. Dejaron el terreno más que preparado para la traca final del festival, el estreno en casa de «Y Una Mierda«, el nuevo trabajo discográfico de Sartenazo Cerebral.

Trece años de trayectoria y seis álbumes contemplan a la formación avilesina. Al igual que sus antecesores sobre las tablas de la Factoría los Sartenazo disfrutaron de un gran sonido, Pablo Viña se multiplicó para lograr que la sala ofreciera la mejor de las caras en dicho apartado. Los problemas con la iluminación del escenario sin embargo fueron una bendición para los siempre puntillosos fotógrafos entre los que un servidor se incluye. Todo fue sobre ruedas para Sartenazo, los nuevos temas conectan al instante con un público intergeneracional, tanto de casa como incondicionales llegados de fuera de la región que se acercaron a la presentación del nuevo disco.

Para la ocasión contaron con un par de colaboraciones, Sara Castaño que puso su voz al servicio de «Legítima Defensa» y Dani la gaita en «Paraiso Pisapraos«, lo que sin duda aportó un plus a un show ya de por sí intenso y especial. Un Nieto siempre aferrado al micrófono no dejó nunca de recorrer de un lado a otro el coqueto escenario de la Factoría, también de saltar y no le iba a la zaga Jorge al bajo, siempre risueño e interactuando con sus compañeros. La formación disfrutaba del momento y hacía disfrutar a su audiencia. Sin duda uno de los momentos de mayor conexión con el público llegó con «La Chumaera» que ponía patas arriba la Factoría.

Poco más que añadir a una jornada especial tanto para los protagonistas como para este medio. Como nuestro propio nombre indica, para Heavy Metal Brigade no era su habitat natural pero ello no fue obstáculo para disfrutar de una velada diferente en la parte sonora así como divertida y especial en la personal. Siempre es un placer regresar a la Factoría Cultural y al Factoria Rock Fest, compartir velada con nuevos amigos, conocidos y demás adictos a la terapia que nos aporta la música. Como bien nos recuerda siempre el compañero David Naves, nos vemos en la siguiente.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Edén + Mandrágora Negra (Gijón 15/11/2025)

El pasado sábado 15 de noviembre nos desplazamos hasta Gijón para presenciar el concierto de Edén, grupo asturiano al que venimos siguiendo desde sus inicios. Nos presentaban su última obra de estudio “Alma De Libertad”, editada en 2024, acompañados para la ocasión de la banda de Irún, Mandrágora Negra, que a su vez nos mostraron temas de su último disco “Símbolo De Libertad”, publicado en 2022, junto con otros de álbumes anteriores.

No quisimos desaprovechar la oportunidad de acercarnos a la Sala Buddha, que recordábamos más como local de ocio nocturno en el que se pinchaba música de otros géneros que nada tienen que ver con el heavy y el rock y con su original decoración al estilo “templo budista”. Al llegar nos sorprendió mucho ver que no han pasado los años por ella, sigue con sus características figuras de Buddha y Shiva de antaño, pero en pocos minutos se iba a convertir en todo un “templo del metal”, cuando Mandrágora Negra y posteriormente Edén, comenzaron con su descarga de power metal y heavy ochentero. Resaltar también que aplaudimos su iniciativa de organizar de vez en cuando eventos de rock y géneros musicales ajenos a los de sus inicios.

Los primeros en aparecer sobre el escenario a las 20:10 horas fueron Mandrágora Negra, banda que actualmente, y tras varios cambios de formación, se presentaron como un sexteto compuesto por Moisés Montero “Moi” (voz), Maxi Fructuoso (bajo), Antonio J. García Ibáñez (guitarra), Mikel Pascual “Pasku” (guitarra), Garci (batería) y un teclista de reciente incorporación que confiere a la banda un sonido más próximo al metal melódico.

Abrieron fuego con “Sueños De Realidad”, perteneciente a su primer y homónimo álbum de 2012, y con el que comprobamos desde el inicio que esta banda en vivo suena cien por cien a heavy metal clásico y power metal. Siguen con un par de cortes de su último trabajo “Símbolo De Libertad”, como son: “Vencerás” y “Jamás Me Rendí”, tema éste último con un pegadizo estribillo que fue coreado por los asistentes. Continúan con “Gritaré”, tema de su primer disco. A continuación nos presentan “Sigue Adelante” y Moi nos comenta que es el nombre del cuarto disco que están grabando. Después le tocaría el turno a “Símbolo De Libertad”, perteneciente al álbum del mismo nombre lanzado en 2022.

Con “Un Largo Camino”, Moi muestra su agradecimiento a todos sus seguidores y al público presente en la sala dedicándonos este tema, que como su letra indica es todo un homenaje a la lealtad de sus fans. A continuación nos presentan “Nuestra Lucha”, tema nuevo que están grabando. Siguen con un corte de su último disco “Mi Soledad”, tema melódico que empieza lento para ir ganando fuerza y ritmo con un marcado estribillo y con “Mi Última Función”, primer corte perteneciente al mismo álbum.

Antes de la recta final, tuvieron tiempo para emocionarnos con una magnífica versión en castellano con título “El Traidor” de la banda suiza Gotthard, el conocido “Anytime Anywhere”. Seguidamente Moi presenta el tema “Fue Tu Pasión”, que según sus propias palabras dedica “a los que les gustan las motos y a los que no”. Como broche final sonaría “Imparable” de su álbum homónimo lanzado en 2015. Para terminar a las 21:15 horas con “Tocando El Cielo”, canción perteneciente a su primer disco “Sueños De Realidad” y con un público entregado completamente a su música.

A las 21:35 horas saltan al pequeño escenario de la Sala Buddha, Edén. El grupo asturiano, tras haber pasado por numerosas formaciones y con el guitarrista Javier Díaz (Notredame, Warcry) como único miembro de la formación original, actualmente está integrado por el también guitarrista Álvaro Cocina (Intermezzo, Nuevecondiez), el batería Fernando Argüelles (Vendaval, Northwind, Nuevecondiez), el bajista Juanjo Díaz y su último vocalista, el leonés Fernando González “Dini” (Decibel Race, Darkkam).

Comienzan con Dini arrodillado sobre el escenario y empieza a sonar como introducción la narración de “Cenizas”, continúan con “Ave Fénix”, momento en el que el guitarrista Álvaro Cocina salta a tocar entre el entregado público de las primeras filas y “Nunca Más”, corte de ritmos acelerados y un estribillo pegadizo con el que el respetable empieza a bailar y cantar. Todos los temas del inicio son pertenecientes a su último trabajo de estudio “Alma De Libertad”, que nos venían a presentar.

Siguen con “Desde El Aire”, de su fantástico disco “El Despertar De Los Sueños” de 2019. De este álbum y del último fueron la mayoría de los temas que interpretaron esa noche. Posteriormente le llega el turno a “Alma De Libertad”, canción titulada igual que su último disco y a “Puede Ser”, también perteneciente a este trabajo y que Dini dedica a la gente que nació con “mala suerte” y ha tenido contratiempos, este tema es todo un himno que invita a superar las dificultades de la vida.

Continúan con “Corazón”, canción melódica perteneciente al álbum “El Despertar De Los Sueños”. A continuación siguen con otros dos cortes de “Alma De Libertad”, como son “Muerte Carmesí” y “Como Un León”, tema este último compuesto por Javi Díaz y al que su compañero Dini presenta como un “ilustre del rock”. Al término de esta canción los componentes de la banda brindan por el metal con un chupito de whisky, que les traen desde la organización, junto con numerosos botellines de agua.

Rescatarían “Junto A Tí”, tema perteneciente a su tercer disco “Caminante Del Tiempo” de 2011 y que en su presentación califican como “happy metal”. Seguirían con “Sangre De Metal”, canción con mucha fuerza dedicada a los metaleros. En la recta final del show, Dini muestra su agradecimiento a Mandrágora Negra y al personal de la Sala Buddha, para seguidamente deleitarnos con la versión de “Rebel Yell” de Billy Idol y con su guitarrista, Álvaro Cocina, tocando mezclado entre el desatado público.

Terminan en torno a las 22:55 horas con “Ella”, canción de marcadas influencias del metal ochentero, que fue uno de los singles del último álbum, con un llamativo videoclip y uno de los temas más coreados en la sala. Personalmente el show se me hizo corto. Por motivos de horarios de la Buddha no pudieron tocar el setlist al completo y aunque no era la primera vez que veía a Edén en vivo, me gustó mucho cómo sonaron y lo bien que se ha integrado Dini en la banda, con una voz de registros muy apropiados para el estilo musical heavy y power metal. Nos dejaron a todos con muy buenas vibraciones y ganas de volver a verlos en el escenario.

Por último, sólo me queda agradecer a Heavy Metal Brigade su apoyo para la elaboración de esta crónica, a las bandas por su buena energía y cercanía, a la Sala Buddha en la que encontramos viejos conocidos, a los amigos y compañeros que recorren las salas y a todos los que apoyáis a la música. Nos vemos próximamente… hasta entonces, que el rock & roll no deje de sonar!!!

Texto: Aurora Menéndez
Fotos: Miguel Rubio

Agenda: José Rubio en León

El guitarrista cordobés José Rubio afrontará el próximo sábado 29 de noviembre en la Black Bourbon leonesa una de las últimas fechas de la presentación en vivo de su último trabajo instrumental «Black Rose» editado allá por 2023 vía Demons Records y del que dimos cumplida reseña en su momento. Como artista invitado contará con el guitarrista gallego Diego Sanjorge.

Con apertura de puertas a las 21:30 horas e inicio a las 22 horas, la entrada anticipada tiene un coste de 10€ a través del siguiente enlace:

https://ticketandroll.com/evento/jose-rubio-sala-black-bourbon-leon

Agenda: Roza + Automatic Kafka en Langreo

Nueva parada para Automatic Kafka en la presentación en vivo de su nuevo lanzamiento discográfico «Immortal«. En esta ocasión visita la Sala Telva langreana acompañado por Roza, formación liderada por Kike Suárez (Flying Padres, Goodbye Mr. Floyd, Desmontando a Jim) que presentará a su vez su última obra de estudio «Hotel Sonora«.

Con apertura de puertas a las 20:30 horas, la entrada anticipada tiene un coste de 12€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/roza-automatic-kafka

Agenda: Gruesome Stuff Relish en Gijón

Dos años y medio después Gruesome Stuff Relish retoman los escenarios asturianos. En esta ocasión despedirán el 2025 en la Sala Buddha de Gijón el sábado 27 de diciembre acompañados por los gallegos Mondo Podre y los astur/cántabros Boneyard.

Recién superados los 25 años de trayectoria Gruesome Stuff Relish es una banda clave del underground patrio, manteniendo un reconocible sonido y temática que los han convertido en referentes del death-grind tanto a nivel estatal como internacional. Nacida en Vigo allá por 2016 Mondo Podre abraza el grindcore como forma de expresión sónica aportando influencias del deathgrind y elementos progresivos. Por su parte el trio Boneyard define su sonido como “Grind, Death Metal And Rawk & Roll” cuya temática gira en torno al canibalismo, zombis y el cine de terror de la productora británica Hammer de los años 70. Precio único en taquilla 10€.

Crónica: Caballo Moldavo + Sküld (Oviedo 14/11/2025)

Y “Marcados” fue presentado por todo lo alto. Caballo Moldavo, en una noche de lo más concurrida (Pûlsar To Floyd en Gijón, Mephistofeles también en Oviedo) lograron registrar una buena entrada en nuestra querido Gong Galaxy Club. Nada mal para una banda local que, a base trabajo y esfuerzo, de currar y currar, ha sabido ir labrándose su hueco dentro de la escena asturiana. En el envite no estaban solos. Junto a ellos, los vikingos de Puerto de Vega Sküld, se sumarían a la fiesta. Cita que teníamos marcada a fuego en la agenda desde meses atrás.

Teníamos muy reciente a la buena gente de Sküld, aquél paso por el Seronda Rock (crónica), por lo que, quien más quien menos, esperaba alguna sorpresa. Sea como fuere, esta es una de esas bandas que siempre resultan amenas y divertidas. Atruena la intro y la Gong se inunda de un cierto aire épico. Y de hecho “My Mother Told Me” parece engranar ya la mejor cara del quinteto. Su heavy metal recoge un buen puñado de influencias, siempre con un acento clásico y muchas ganas de agradar y divertir.

Blood Eagle”, de hecho, desplegó esa cara más heavy y clásica, con Robert dejando un buen solo de guitarra y la banda enlazando con “Lágrimas De Freya”. Y fuese por la presencia de Lorena al micro, o por ciertos riffs que dibujaron, el nombre de los siempre recordados Darna sobrevoló mi subconsciente aquí. En líneas generales, y con una frontwoman de lo más activa, me pareció que estábamos viendo una gran versión de los de Puerto de Vega.

La gente, claro, se enganchó cuando enfrentaron “Last In Line”, del legendario Ronnie James Dio. Qué buen tino tienen siempre para las versiones. “Esta os la sabéis, cabrones” había apostillado José Carlos, bajista de los asturianos. Y tanto que sí. Otro buen solo de Robert aquí y una Lorena que salió más que airosa de la difícil empresa, reemplazar a un irremplazable. En “Odín”, otra de las que nunca les fallan, se produce un buen duelo solista entre Chinky y Robert. Y mientras que “La Xana Del Caballar” pone a trotar a Roberto Peláez tras baterías, caben también buenos coros de Robert y José Carlos. La gente se animó en este tramo final.

Hubo hueco para los habituales agradecimientos. También para presentar algún tema nuevo (en proceso de grabación con Pablo Viña a los mandos, anunciaron) y enfrentar un tramo final con producción propia (“The Rumor”) y ajena (“Flight Of Icarus”), con Lorena perdiéndose entre la gente mientras la banda recorría las legendarias estrofas de Iron Maiden. La siempre disfrutona “Long Distance Reader” pondría el punto final a otro set divertido y dicharachero del quinteto del noroccidente. Siempre agradables.

Máxima expectación ante la llamada del establo. No ha sido poco el trabajo que ha llevado a Caballo Moldavo hasta la edición física de su primer largo de estudio. “Marcados” son años de trabajo, el que se ve y el que no, y a tenor de lo visto, la gente supo reconocerles el esfuerzo. No era, como digo, una noche fácil. Mephistofeles, en la contigua Lata De Zinc, habían colgado el cartel de no hay billetes. Y, aún así, el cuarteto ovetense aglutinó a un buen número de fieles en la noche del viernes. A algún invitado ilustre, incluso.

Kalari ejerce de anfitriona tras las teclas. Los “Ecos Del Pantano” sirvieron de puerta de entrada al set. También de señal de alerta a quienes habían salido a por el piti de rigor. La banda arremete entonces con “El Blues Del Innombrable”, donde envueltos en un sonido aún algo errático, Hooves descerraja un buen primer solo de guitarra. Es un buen arranque. Pero con el sonido ya bien equilibrado, es una gran versión la que ofrecen en “Alimentándose En Secreto”, una de las andanadas más rotundas y vibrantes de la jornada. Vendimos nuestras almas al Reverendo. No quedaba otra. Buenos coros de Hooves aquí y una base rítmica, la del Hermano Lynott al bajo y Jhonny Liver en baterías, apuntalando la versión más trotona del establo. Tal y como dejó dicho el Reverendo, “el caballo había vuelto a Otero”. Y de qué forma.

Tuvo que ser uno de sus cortes más clásicos quien apaciguara un tanto los ánimos: “El Cuervo” puso una mayor calma, una cierta aridez incluso, mientras la voz de Caballo Moldavo trotaba de lado a lado del escenario. Son muchas las veces que nos hemos visto las caras. Pero me atrevería a decir que nunca con un Reverendo G. Throat tan activo como la noche del viernes. Agradecimientos a la buena gente de Sküld y turno para el corte que daba título a aquél Ep de 2021, “Réprobos”, siempre de frente, con el frontman bajando al piso y Hooves dejando otra buena ristra de solos.

Siempre me ha costado trabajo encasillar a Caballo Moldavo en una etiqueta concreta pero es verdad que la de Danzig aparece como una figura (quiero pensar que sólo en lo musical) de vital importancia para ellos. Al de Nueva Jersey rindieron pleitesía, una noche más, con su revisión del “Dirty Black Summer”. Si no arrimábamos cebolleta así, desde luego iba a ser imposible. Hay que ver cómo llenaban Liver & Lynott aquí desde sus respectivas tareas. Quizá de ahí que “Marcados”, que da nombre al álbum, ganase tantos enteros en su traslación al directo. Al menos esa impresión tuve. Lo cierto es los chicos llegaron a la Gong con la lección pero que bien aprendida. Tantos años de rodaje, al final, se notan. No queda otra. “Mi muerte centinela”, que el Reverendo abre con una cita de Octavio Paz, había sido proclamada por la voz moldava como una de sus favoritas. Un corte cuyos contrastes en estudio se magnifican con el grosor (“vaya gordor”) del directo.

En “Misa Negra”, especialmente durante el puente más calmado, tuve la sensación de que nunca había contemplado tal comunión entre banda y público en un show de este particular establo. Pero pese a que era la presentación del nuevo disco, ellos andan ya mirando al futuro. Tema nuevo, que no traiciona sus esencias, y donde Hooves dejó algún que otro riff ganchero y pegajoso como pocos. La noche continuaba. Y lo iba a hacer con la presencia arriba del escenario de un tal Pablo García, a quien los elementos quisieron jugarle una (pequeña) mala pasada. Caballo Moldavo mutaban así en quinteto y, por ahí, “El Pantano” procuraba al cierre su cara más abiertamente alucinada.

De nuevo en su formato original, tocaba enfrentar la recta final, donde “Bienvenidos Al Valle Del Cielo” demuestra que puede ser una canción grande para ellos. Sin ni mucho menos abandonar sus señas de identidad, conecta con la gente, tiene gancho por los cuatro costados y redondea con la precisa outro de Kalari a las teclas. Otra de las que, pienso, ganaron una barbaridad con respecto al estudio. El Reverendo echó mano del megáfono y “Al Otro Lado Del Viento” rivalizó con el corte anterior en cuanto a enganche con la audiencia. Dos cortes que, presumo, va a costar horrores sacar de los cierres de sus shows. Como ese “Green Machine” (Kyuss) al que reverenciaron una noche más. Indómitos, áridos, crudos, orgánicos y de lo más disfrutables. We ride at dawn.

La cuadra vikinga. Una buena dupla para una tarde noche de lo más prestosa. Creemos sinceramente que se cumplieron las expectativas. Muchos nos volvimos marcados para casa y esta nueva era moldava se abrió, pensamos, de forma inmejorable. Es por ello que no quisiera cerrar sin agradecer a ambas bandas por el trato que nos dispensaron, ni tampoco sin mandar un saludo a la mucha buena gente con la que departimos antes, durante y después. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Halestorm + Bloodywood (Sala Totem 14/11/2025)

A través de los ojos de una fan…

El 10 de noviembre fue mi cumpleaños y Madness Live me dio el mejor regalo del mundo, dos pases «Meet And Greet» para conocer a Halestorm. Antes de contar mi experiencia quería explicar lo que siento por esta banda para que podáis entender mejor como fue vivirlo a través de mí. Halestorm es una banda que amo muchísimo, desde que escuché por primera vez ¨Love Bites (So Do I)” fue un amor eterno y Lzzy con esa voz que tiene, que puede ser suave como puede ser ruda me encanta. Lzzy es mi diosa, es una de mis mayores ídolas y la adoro.

El viernes 14 de noviembre nos presentamos en la Sala Totem de Villava (Pamplona) a las 16:30 ya que esa era la hora del meet and greet. Cuando salieron los hombres del staff nos explicaron que como solo éramos tres personas podíamos vivir la experiencia de una manera diferente y más íntima. Tengo que admitir que no domino el inglés y todos hablaban el idioma, me sentí un poco como una estúpida. Por suerte la tercera persona aunque era de fuera de España sabía un poco español e italiano y nos pudimos entender con ella y nos traducía lo que nos decía el staff. Nos regalaron a cada una una riñonera con las letras de Halestorm y un collar con el pase VIP y aunque me anticipo a decir que me llevé varias cosas ese día sin duda lo que más me gustó y me ilusionó fue el pase.

A los quince minutos entramos a la sala y nos llevaron al lado de los camerinos. El primero en salir fue Arejay y después salieron de seguido Josh, Lzzy y Joe. Todos los miembros nos saludaron individualmente, el primero en saludarme fue Joe que me dio la mano, luego fue Lzzy que me dió un abrazo ¡pellízcame!, y después me saludó más tímidamente Josh que me dio también la mano. Si hubiera sido otra banda tal vez hubiera actuado de manera totalmente diferente pero al ser ellos me paralicé. Quería haberles dicho un millón de cosas, lo mucho que amo su música, lo especial que es para mí, que es un sueño conocerlos,… pero no me salían apenas las palabras, de hecho habló mi madre mucho más con ellos y eso que ella sabe menos ingles que yo. Fueron muy gentiles y cercanos, conversaron con nosotras aunque yo entendía muy poco y nos regaló cada miembro una púa. Me firmaron el poster del concierto y no pude resistir la oportunidad y le pedí a Lzzy que me dibujara mi próximo tatuaje que espero hacerme antes de que termine el año. Joe ama la fotografía y cuando saqué mi cámara se interesó por ella, se la presté y me hizo una foto a mí (que salgo horrible con mi cara de tonta-felicidad) y luego hizo otra a Lzzy, un poco desenfocada pero muy tierna la foto. Para terminar nos hicimos una foto con la banda y nos despedimos. Sin duda fue un momento mágico, no se cuanto tiempo estuvimos con ellos pero fue todo perfecto.

Como solo eramos tres personas nos dejaron ya dentro de la sala así que aprovechamos para comprar en el merchandising. Yo me compré el último disco y una camiseta que tenía un precio bastante elevado pero era preciosa y necesitaba una camiseta de ellos. En el puesto también tenían un QR para participar en un sorteo para ganar el setlist del concierto firmado por los miembros y púas, y por supuesto participamos. Nos dijeron que no podíamos hacer ningún tipo de grabación ni fotografía y no pueden decir que éramos unas malas fans ya que nos quedamos las tres al fondo de la sala sentadas sin molestar a nadie, no porque nos riñeran o nos dijeran que teníamos que estar ahí sino porque estábamos cogiendo fuerzas para la gran noche.

A las 18:30 abrieron las puertas y a las 19:30 horas salieron al escenario Bloodywood. No conocía esta banda pero fue toda una sorpresa para bien. Esta banda hindú es una combinación de varios géneros como folk, rap, y por supuesto metal. Sin duda fue una muy buena opción para abrir el concierto ya que son pura energía, tienen un ritmo contundente, una fusión de estilos llamativo y una puesta en escena excelente. 

Raoul Kerr rapeaba mientras que Jayant Bhadula hacia guturales, dos cantantes diferentes que juntos eran asombrosos. Con el retumbar de Vishesh Singh a la batería y de Sarthak Pahwa al dhol (tambor) pensé que en cualquier momento echarían abajo el escenario. Ver a toda la formación en línea haciendo headbanging al unísono fue espectacular. Hubo un momento en una canción que Sarthak Pahwa bajó al foso para tocar y hacer headbanging más cerca del público. La sala, que estaba llena, se rindió a sus pies cuando Jayant Bhadula pidió que todo el mundo se agachara y cuando contó tres todo el mundo saltó y disfruto con el ritmo ametrallador de la banda. Bloodywood tocó siete canciones aproximadamente y puedo asegurar que con la primera ya nos llevaron a su bolsillo. Me dejaron con la boca abierta, sin duda van a mi lista de bandas para volver a ver.

A las 20:45 salen en escena Halestorm con “Fallen Star” primera canción de su nuevo álbum “Everest” y lo primero que llama la atención es que todos los miembros llevan pañuelos rojos homenajeando la ciudad. Lzzy con un grito feroz empieza “Miss The Misery” y sigue con “Love Bites (So Do I)” con las que el público enloquece y cantan con ellos. Lzzy se movía por el escenario con esa presencia que tiene de femme fatale, con poder y sensualidad. Seguimos con caña y con otra canción del nuevo disco, “Watch Out!”, y “Back From The Dead” única canción que cantaron de su anterior álbum (eso me dolió, es mi disco favorito).  

Es hora de bajar las revoluciones y sacar los teclados con “Like A Woman Can” y “How Will You Remember Me?” canción que dedicó a Ozzy y que a mí personalmente me tocó muy hondo. Retiran el piano y volvemos poco a poco a subir las revoluciones cantando todos al unísono “I Am The Fire” y “I Get Off”. Me encanta ver durante todo el concierto la unión tan especial que tiene Lzzy y Joe, tocando los dos la guitarra juntos, son un dúo fantástico. Lzzy sale con una copa de vino y empiezan a cantar el estribillo de “Familiar Taste Of Poison” pero cuando termina de cantarlo bebe de la copa, la tira al público y canta “Rain Your Blood”.

Se retiró toda la banda del escenario para dejar a Arejay con su solo de batería y como el tamaño importa, en mitad del solo dejo sus baquetas «normales» para sacar unas enormes que podrían medir un metro fácilmente y aunque por su tamaño podría dificultar la velocidad y potencia para tocar la batería demostró que es un maestro y toco igual de ágil como si fueran las normales. 

Volvieron el resto de miembros y se prepararon para darlo todo con “Freak Like Me” y el público no se quedó atrás ya que cantaban y saltaban con ellos. Continuaron con “Mz. Hyde” y “Perry Mason”. Debo decir que me quedé asombrada con la cantidad de guitarras y bajos que tiene la banda ya que estuvieron constantemente cambiando de instrumentos, lo máximo que podía durar una guitarra en el escenario eran dos canciones luego se cambiaba por otra. Siguieron con “I Gave You Everything” y se retiraron del escenario pero no por mucho tiempo ya que el público les llamó y ellos regresaron brindando con un chupito y cantaron “Here’s To Us”. Volvieron a sacar el teclado y se despidieron con “Darkness Always Wins” y “Everest”. Cuando finalizó el concierto la banda tiró al público púas, baquetas, setlist (yo pude conseguir uno), parches de la batería y Lzzy tiró una carta. 

La banda lo dio todo en un concierto que duró más de una hora y media. Hizo un setlist bastante variado, predominando el último álbum ya que es el que estaban presentando. Personalmente me hubiera gustado que hubieran cantado más del álbum “Back From The Dead” y alguna balada que me encanta pero no me voy a quejar ya que estuvieron geniales. Es la segunda vez que les veo en directo y espero volver a verlos pronto porque me encantan.

¡ESPERAD! ¿Qué pasó con el sorteo del setlist y las púas? Casualidades de la vida me tocó a mí. No es broma, hasta el hombre del merchandising se sorprendió. No se que me ha pasado que nunca me toca nada (solo una vez me tocó algo… estar en la mesa electoral… yuju…) pero ese día fue mi día, tuve muchísima suerte.

Quiero terminar dando las gracias a Madness Live por darme el pase «meet & geet», a mi querida madre por regalarme la entrada y a Heavy Metal Brigade por dejar compartir mi experiencia.

Texto y Fotos: Rockxy