Veinte años después Obús anuncia la reunión de su formación original para una única fecha en directo. Un exclusivo concierto el 13 de diciembre en el Palacio de Vistalegre de Madrid.
Fortu Sánchez, Paco Laguna, Juan Luis Serrano y Fernando Sánchez prometen un show especial, cargado de clásicos, sorpresas con una puesta en escena a la altura de su leyenda. Entradas disponibles a partir del jueves 15 de mayo al mediodía a través de Ticketmaster.
Servidor, aquejado durante la semana de un proceso estomacal, acompañado incluso por leves mareos, no las tenía todas consigo de cara al fin de semana. Pero Zålomon Grass venían a la ciudad y había que hacer el esfuerzo. El show, previsto inicialmente para el Tizón, recaló finalmente en un Bola 8 que acogería la parada asturiana del trío vigués. Venían en representación del estupendo “Trouble In Time” (reseña) y no dejaron títere con cabeza.
Lo primero porque el arranque, a puro gong, de “Ruins Of The Moderna Past” ya deja a las claras que el sonido va a estar a la altura de una banda como esta. Vibrantes ya en estos primeros compases, con un Gabriel Mckenzie cuya voz parecía más que en forma, y la base rítmica del bajo David Rodd y el batería Mauro Comesaña moldeando su acostumbrado rock and roll de hechuras clásicas. Valga la redundancia. “Heard It On The News” ofrece a unos Zålomon Grass más tendidos en lo que sería casi una máxima a lo largo del set: la alternancia entre cortes más nerviosos y otros más a medio gas. Aquí Rodd tendría un mínimo, casi fugaz percance con su cuatro cuerdas. Que esta nimiedad fuera el único borrón de toda la descarga creo habla a las claras del buen momento en que llegaron a tierras gijonesas. Y es que Mckenzie arranca el solo con el pie al wah y la banda parece entregar su mejor versión.
Tras los agradecimientos del propio vocalista a Silver, encaran “12 Labors”, que con el correr de las escuchas ha terminado por convertirse en una favorita de su último álbum. Con Rodd y Mckenzie encontrándose al frente del pequeño escenario primero y procurando una pequeña jam después. Apuntaló Comesaña en coros y el Bola 8 vibró con ellos. Enfrentaron entonces “Bad Combination”, que fuera segundo single tal y como comentó Mckenzie, quien nos había pedido que nos acercáramos lo más posible a su banda. Mucho gancho el que desplegó este riff, buenos coros de Rodd y Comesaña y, finalmente, uno de los solos con más feeling de todo el set.
“Somos Zålomon Grass y venimos desde Vigo”, comentó entonces el espigado vocalista, si bien alguien del público les recordó que en realidad desde Zamora, pues habían tocado allí en la jornada anterior. Era el turno del tema que da título a su último álbum, esa “Trouble In Time” y su inicio tendido y clásico, que contrastó con la mayor enjundia que desarrollaron después. Uno de los cambios de ritmo más marcados, también más hábiles, de toda la noche. Hubo un brindis por los amigos y el rock and roll. “El próximo tema se toca sin púa. Es más tranquilo y sexy”. Era el turno de “Private Show”, que ofreció su cara más blues rock y extrajo la mejor versión de un muy seguro Gabriel Mckenzie. Tenia un guión en mi cabeza con respecto al show y la pequeña paradiña en “Harder To Rise” o la versión más acelerada de “Too Late Now” fueron dos de las pocas salidas del mismo que se permitieron. La jam que procuraron aquí, la tremenda pegada de Comesaña en el tramo final. Por momentos daban la impresión de ser una banda llamada a hacer grandes cosas y a la que recintos como el Bola 8 se le quedarán pequeños más pronto que tarde.
El relativo descanso de “Contradictions” les vino bien a los chicos. Pasábamos ya de la hora y veinte de set y todavía tuvieron fuelle para entregar una rotunda “Groove To Prove”, que da con Rodd y Mckenzie de rodillas durante otra pequeña jam. La calma de ese pequeño escorzo vino a contrastar con el mayor fuelle que desarrollaron después. Buenos solos de un certero Mckenzie aquí, una máxima que se mantuvo durante toda la descarga. Quedaba la traca final, esto es, una “The Drill” donde Mckenzie y Rodd bajan mezclarse entre la gente. Un cierre frenético y adrenalítico, con el trío vaciándose a conciencia, y que fue el mejor testimonio del buen momento que atraviesan. De la tremenda proyección que tienen si es que aún queda algo de justicia en ese viejo invento que es el rock and roll. Feeling a raudales, grandes canciones y un directo a la altura.
A fe mía que mereció la pena hacer el esfuerzo. Heavy Metal Brigade estuvo en el anterior paso de por la región de Zålomon Grass (crónica) y esta nueva venida nos confirmó que estamos ante una verdadera banda de culto. Con apenas un par de discos en el zurrón pero un directo y una seguridad en lo que hacen que, ojalá, no caigan en saco roto. La pelota está en nuestro tejado. Mientras tanto ya saben: nos vemos en el siguiente.
La formación doom/death Sun Of The Dying recalará en la Lata De Zinc el próximo viernes 16 de mayo. La primera parada en Asturias para los madrileños contará con Caballo Moldavo y The Magus como compañeros en el escenario ovetense.
Con nuevo disco a punto de ver la luz, Sun Of The Dying presentarán las nuevas composiciones de un álbum grabado en los estudios The Empty Hall (Madrid) cuyas mezclas finales se han llevado a cabo en los catalanes Moontower Studios.
Por su parte Caballo Moldavo y The Magus vuelven a unir fuerzas. Viejos conocidos de este medio, The Magus continúa con la presentación en directo del notable «Shinin’» (reseña) autoeditado allá por diciembre del 2023 mientras que Caballo Moldavo de los que esperamos ansiosos su segundo trabajo discográfico en este 2025 presentará algunas de las nuevas composiciones que formarán parte de la continuación de aquel «Réprobos» (reseña) con el que nos sorprendieron en el 2021. Entrada 10€ en taquilla.
Tripartito con el metal moderno como nexo en común el que protagonizarán el próximo viernes 16 de mayo en el ovetense Gong Galaxy Club los andaluces Bolu2 Death, el combo madrileño Fallen At Dawn y los locales Unexpectance.
Los onubenses Bolu2 Death regresan a los escenarios astures tras su paso por el pasado Karma Fest para continuar con la presentación en vivo de su último trabajo discográfico «Quebranto» autoeditado en octubre del 2024.
Inmersos en su «Reckless Tour» los madrileños Fallen At Dawn se presentan en Oviedo en plena puesta a punto para su próxima participación en el francés Hellfest. Su personal estilo combina breakdowns intensos, riffs potentes, voces guturales y limpias, con una fuerte carga emocional.
Por su parte Unexpectance con nuevo disco a punto de ver la luz presentará sus nuevas composiciones en esta nueva etapa para ellos con Pablo «Vaan» a la voz.
Con todo el papel vendido a 5 meses de su parada en Madrid, la leyenda germana Helloween confirma nuevo concierto en la capital del estado. La nueva cita con el combo de la calabaza tendrá lugar el domingo 16 de noviembre en la misma ubicación, la Cubierta de Leganés.
De la mano de Z! Live On Tour los alemanes volverán a ofrecer sus himnos atemporales con los tres vocalistas icónicos de su trayectoria al frente, Kai Hansen, Michael Kiske y Andi Deris. Por su parte Beast In Blackrepetirán como banda invitada, el quinteto finés ofrecerá su particular propuesta sonora, metal melódico moderno con influencias pop y la música disco.
Entradas disponibles a través de Ticketgate Pista: 60€ + gastos Grada: 70€ + gastos
Nueva parada en casa paraMystereo tras la celebración de su 20º aniversario en el mes de enero (crónica). En esta ocasión la cita tendrá lugar en la Sala Buddha acompañados por unos hiperactivos Automatic Kafka, inmersos de lleno en la presentación en vivo de su nuevo disco “Immortal” (reseña).
Concierto organizado por la plataforma Tono Joven, comunidad nacida el pasado 2024 para dar visibilidad a artistas emergentes de habla hispana y que actualmente engloba más de 130 artistas en España y países como México y Colombia.
Entrada anticipada 10€ a través de Woutick, en taquilla 12’50€ incluida consumición mínima (agua, cerveza o refresco).
Segunda visita en el mismo mes a la sala vallisoletana Porta Caeli. La ocasión lo requería. La banda estadounidense Vio-lence hacía parada en tierras castellanas dentro de su gira por la península, conmemorando el 35º aniversario de uno de sus discos más relevantes: “Oppressing The Masses”. Durante esta gira, irían acompañados de los asturianos Blast Open. En Valladolid era su segundo concierto de la gira, que comenzó en Sevilla el 26 de abril.
Se podía presagiar que la presencia del público iba a ser modesta, ya que era domingo y las bandas, una, poco conocida y la otra, de las denominadas, de culto. Sin embargo, al final, dichos presagios no se cumplieron, y la afluencia fue más que aceptable. En verdad, no todos los días nos visitan leyendas del thrash y había que aprovechar la ocasión.
Blast Open hacían su aparición en el pequeño escenario de la Porta Caeli, en torno a las ocho de la tarde/noche. La remodelada banda presentaba un setlist con temas exclusivamente de su último disco del 2022 “Spitting Blood”, entre los que intercalaron los dos últimos singles, recientes adelantos de su próximo disco.
Pese a lo poco que, por desgracia, se han estado prodigando encima de los escenarios, Blast Open me dieron una sensación de consistencia y solidez que supieron transmitir desde los primeros acordes de su fantástico “Riding On A DeadHorse”. Se les veía muy cómodos y solventes. Andrés Álvarez, desde la guitarra, rompiendo la frialdad inicial de un público, un tanto escaso en los inicios del concierto, Nefta, con su voz intensa que sabe transmitir fácilmente la energía de la banda, acompañados de Ton Jerez, frenético al bajo y Marco Álvarez aporreando sin piedad la batería.
Pasan rápidamente a tocar “Fallen Angel”, tras la que Nefta saluda a los congregados allí, señalando la valentía del único que llevaba una camiseta blanca que destacaba entre la uniformidad del atuendo negro de la gente y presenta el primero de los singles de más reciente creación: “Invisible Lines”. Me encantó. Con un tinte muy thrasher, unido a las partes más melódicas que rompen en esa velocidad, la ejecución en directo fue impecable y creo que muy acertada en esa disposición del setlist, puesto que, a partir de ahí, la conexión con el público fue in crescendo. Otro tema del «Spitting Blood«, “Pool Of Blood”, justo antes de interpretar el siguiente novedoso single “Resurrected”, con la invitación previa de Nefta a unirse a la fiesta. Este segundo adelanto también tuvo una buena acogida.
Llegan los redobles que inician “Cross Hate”, donde Andrés se luce con sus riffs. Tras este tema, Nefta agradece a ITP Productions por traer de gira a bandas increíbles, como eran los propios Vio-lence y pide movimiento para “ALight Behind The Darkness”, algo que no se consiguió, aunque sí fue incesante el chocar de puños, dada la facilidad para la interacción que ofrece el escenario de Porta Caeli (como ya comenté en otra ocasión). Tras 44 minutos de actuación, Blast Open se despiden con “Trying to scape”, dejando un muy buen sabor de boca entre los presentes.
Pasaban diez minutos de las nueve de la noche, cuando los músicos que acompañaban al mítico Sean Killian, ocupan su lugar en el escenario. Ira Black a un lado, Claudeous Creamer al otro, los dos grandes guitarristas que giran actualmente con la banda de la Bay Area de San Francisco, en un segundo plano, JeffSalgado al bajo y Nick Souza (hijo de Steve “Zetro” Souza y batería oficial en Hatriot) a los tambores. Dejan caer los primeros acordes hasta que salta a la palestra el carismático vocalista de Vio-lence, el único miembro que persiste de la formación original.
Era la primera vez que se dejaban ver por salas europeas, en conciertos cercanos, casi íntimos. Si bien, los miembros originales de la banda, que tuvieron su peso en la composición de los dos trabajos más conocidos y emblemáticos de Vio-lence ya no estaban presentes, hemos de decir que los actuales defendieron con precisión la cascada de temas con los que nos deleitaron en esta gira.
Una noche de thrash, con mayúsculas, que comienza con “Liquid Courage”, seguida del maravilloso “Subterfuge”, en el que destacan las líneas de bajo y que cierra con un solo totalmente demoledor a cargo de Ira Black. Ya daban ganas de dejarse el cuello y esto no acababa sino de empezar.
Primera parada en la que Killian se explaya presentando “I Profit”(me beneficio), desde una posición muy cercana al público. Toda la banda estuvo muy cercana e interactiva, algo de lo que “nos beneficiamos” los presentes. El tema me parece uno de los más significativos del disco, con sus cambios de tempo constantes, estribillo bien engranado y velocidad punzante en sus riffs de guitarra, con esa dupla que se genera casi al final.
Por supuesto que la peña ya estaba más que metida en harina y se notaba ya el ambiente caldeado para recibir otro de los temas de este “Oppressing The Masses”, previamente presentado por el infatigable vocalista, “Enguilted By Flames”, al que sigue “Officer Nice”, con el que se desata la locura en la sala convertida en un hervidero de cabezas moviéndose al unísono a la señal de “Go” de Mr. Killian y saltando a la par que se corea el estribillo.
Pequeño respiro para dar por concluido, de momento, el repaso al homenajeado «Oppressing…» y empezar a desgranar alguno de los temas más importantes del poderoso álbum que puso a Vio-lence en el listado de bandas exponentes de la corriente denominada “Bay-Area Thrash”, el “Eternal Nightmare”. ¿Alguien recuerda nuestro primer álbum?, pregunta el cantante. “Esta es una canción que habla sobre el miedo. «Photophobia”. Y la respuesta de la gente no fue precisamente una negativa. El movimiento no se hizo esperar y la sala se convierte en un clamor, gritando el nombre de la banda cuando empieza a sonar “Serial Killer”, seguido de “Kill On Command”. Alguno se atrevió a hacer crowdsurfing.
El show continua con “Calling In The Coroner”, previamente presentado, sello de identidad del modo en que los de California entendieron ese thrash primigenio, complejo, técnico, veloz. Una auténtica joya, interpretada con bastante destreza tanto por los distintos músicos como a través de la desgarrada voz de Sean Killian. “Upon their Cross” representó un punto y aparte en la noche. Tema perteneciente a su EP del 2022, “Let The World Burn”, destaca por sus partes más lentas y técnicas.
Casi un minuto de silencio antes de la traca final. La intensidad pasa factura. Aprovechamos para mostrar cómo lo estábamos pasando, animando a la banda y suena “Eternal Nightmare”. Otro de los momentos álgidos para dejar ya la escasa energía que nos quedaba. La batería del joven Souza sonaba con gran contundencia mientras Ira Black volvía a reflejar su habilidad con un enorme solo que pone el broche final al recuerdo del exitoso álbum debut. Y, decía antes, que el repaso al «Opressing The Masses» estaba casi concluido porque la pieza que cierra, esta vez, definitivamente, el concierto fue “World in a World”, perteneciente a dicho trabajo. Una hora y diez minutos de pura gloria para los amantes del thrash.
Quiero destacar que el sonido de ambas bandas fue brutal y no queda más que agradecer, a quien corresponda, que nos haya facilitado el poder disfrutar de bandas, otrora inasequibles, pero que aún arrastran la esencia de aquellos sonidos clásicos que están escritos en el ADN de todo/a metalero/a que se precie. Gracias a Heavy Metal Brigade por aceptar estas líneas para su colección de crónicas y a José Alberto Arija por haber cedido alguna de sus instantáneas. Volveremos a encontrarnos.
Nuevo disco para los hard rockeros clásicos de Vigo Zålomon Grass, viejos conocidos de esta casa y que, salvo catástrofe, estarán el próximo nueve de mayo en el Tizón gijonés. Ellos son Gabriel Mckenzie (guitarras eléctricas y acústicas, voz solista, coros), David Rodd (bajo eléctrico, guitarra acústica, coros) y Mauro Comesaña (batería, percusión, coros). “Trouble In Time”, para el que han contado con las colaboraciones de Iñigo Bregel, Ramón Figueira “Figui” y Alfonso García “Eski” se grabó a caballo entre los estudios Guitartown Recording Studios (Muriedas, Cantabria) y Rodd Studios (Vigo). Con Hendrik Röver y el propio Rodd como ingenieros, encargado este último de la mezcla y Röver de la masterización. María Llauger creó la portada sobre un concepto de trío gallego y todo el conjunto vio la luz el pasado diez de marzo.
“A Thing Of The Youth”, con Iñigo Bregel metiendo un Hammond por ahí, pone de relieve a los Zålomon Grass más vibrantes e incendiarios. Un hard trotón que llega a lindar con el heavy metal más iniciático y donde Comesaña entrega una imparable línea de batería. Cabe destacar la estupenda producción y mezcla de la que goza el álbum. El hábil juego entre canales es buena muestra. Este acelerado hard no quita para que Rodd brille desde las cuatro cuerdas. Tanto a lo largo de las estrofas más fulgurantes como en ese puente en el que las teclas de Bregel consiguen que la rima con Deep Purple sea casi inmediata. Un eficaz arranque con el fade out previo al epílogo como única pega.
El prólogo y las primeras estrofas de “Ruins Of The Modern Past” moderan ese hard tan vibrante del tema apertura y se conducen por otro de esos medios tiempos en los que tan bien se maneja el trío. Un avanzar más comedido que procura no olvidarse de mostrar el buen nivel técnico que atesoran. Los engarces entre las distintas estrofas son estupendos. Tienen clase y feeling. Mckenzie traza un solo que la mezcla llevará de un canal a otro, provocando una sensación curiosa si estás con auriculares. El puente que construyen a continuación y por el que habrán de colarse los Zålomon Grass más tranquilos y alucinados, viene acompañado de uno de los solos más interesantes por curiosos de todo el álbum. El trío se acerca tímidamente al blues para después recuperar aquella intensidad inicial y terminar con Mckenzie soleando a placer. Una de mis favoritas con el correr de las distintas escuchas.
“Bad Combination” sorprende con ese inicio tranquilo y reposado. También con la forma en que coloca la voz en un canal y el resto de líneas en el contrario. Esa calma inicial se quiebra para que el trío introduzca uno de los riffs con más gancho de todo “Trouble In Time”. Ruge además el bajo de un siempre inspirado Rodd y por ahí la banda compone un rock pegadizo (que no pegajoso) por otro lado no exento de esos dejes espaciales y alucinados en ellos tan característicos. La nota de color, no obstante, la pondrá Ramón Figueira con su armónica, decorando un vistoso y atractivo tramo final.
Tras la narración del prólogo, “Twelve Labors” desata ahora a unos Zålomon Grass algo más sureños. Mckenzie ha llevado a cabo aquí uno de los trabajos más interesantes en cuanto a riffs y melodías se refiere. Los primeros tienen gancho, a las segundas no les falta clase y, por si fuera poco, los solos con que engarza las distintas estrofas son fantásticos. Un corte que baila entre aromas zeppelinianos y en el que siento en todo momento que la banda vuela altísimo. Y el oyente con ella. En especial por cómo saben hacer gala de su buen nivel técnico sin llegar nunca a una mayor autocomplacencia. En otras palabras: es un temazo.
Escrita originalmente por Bobby Womack & JJ Johnson y re arreglada por la propia banda, “Across 110th Street” puede no resultar tan ambiciosa. Al menos en lo tocante al reloj. Pero es jueguetona, vivaracha y las congas de Alfonso García “Eski” no dejan de aportarle un aire muy particular, recordándome en cierto modo a aquella “Hechicera” de los ahora (tristemente) desaparecidos psicodélicos asturianos Acid Mess. Uno de esos cortes que he terminado disfrutando más con el corazón que con la cabeza.
Conecto en gran medida con ese transcurrir apaciguado de “Trouble In Time (suite)”. Estos son los Zålomon Grass más tendidos y elegantes. En esa calma que proponen sus primeras estrofas Gabriel Mckenzie traza una muy cuidada línea de voz. Todo el primer tercio de la composición le sirve al trío gallego para traer al frente su cara más experimental. Sin alardes y en su punto justo con la introducción de esos aires más blueseros que nos conducen hasta el puente. La calma de éste, rota por un vibrante Mauro Comesaña tras los parches, sirve en bandeja su cara más abiertamente gozosa y hard rockera. Hay líneas de voz en este tramo final que llevan días anidando en mi subconsciente. Mckenzie las saca adelante en su registro más alto y la banda termina por trazar un corte que apunta desde ya a fijo a perpetuidad en sus directos.
El de “I’m Feelin’ Lonely” es uno de esos riffs capaces de llevar en volandas a cualquiera. Tanto o más que esa infecciosa línea de bajo de David Rodd. Con la guitarra de Mckenzie aportando un mayor grosor ahora, si algo me gusta aquí es cómo la banda ha trazado toda una suerte de altos y bajos, idas y venidas, sin que el tema en su conjunto pierda un ápice de eficacia. Más bien al contrario. Pensar en los Queen más clásicos toda vez irrumpen los coros del tranquilo puente supongo que resulta casi inevitable. Los arreglos, la pegadiza y casi bailable base rítmica, los guitarrazos de Mckenzie. Todo el tramo final es magnífico.
A estas alturas del álbum puede que el riff que acompaña a las estrofas de “Contradictions” no capte tanto mi atención. Y da igual porque Gabriel Mckenzie vuelve a estar finísimo a la hora de componer y ejecutar sus líneas de voz. Un rock ahora más tendido ofrece a los Zålomon Grass más amables y apaciguados. Ahí me gusta la forma en que introducen el solo de guitarra. Un solo que puede pasar por el más ambicioso de todo el álbum. Y aunque quizá todo el tramo final y en lo que a mí respecta pase algo más inadvertido, lo cierto es que en resumidas cuentas me parece una más que honesta, cuidada y eficaz adición al catálogo Zålomon Grass.
Apenas dos años han transcurrido desde aquél estupendo “Space Opera” y pareciera que los chicos no tienen un solo segundo que perder. Un álbum que no llega a los cuarenta minutos pero en el que la banda vuelve a brillar como acostumbra. Sabiendo como sabemos además lo mucho que gana en directo una banda como esta, no podemos por mas que congratularnos del buen nivel que el trío muestra a lo largo y ancho de este “Trouble In Time”. Su rock “vintage” supone todo un soplo de aire fresco y orgánico como contrapunto a una realidad cada vez más líquida y artificial. Que nunca nos falte.