Otra cita de estas ineludibles, esta vez en una Sala Acapulco que ha vuelto a tomar forma de sala de conciertos otra vez, algo que nos congratula de verdad y por lo que felicitamos a todo el equipo que trabaja allí al pie del cañón. La ocasión lo merecía, volver a ver a Last Days Of Eden con su última y renovada formación y que mejor manera que acompañados de la guerrera Elisa C. Martin presentando su último disco en solitario «Nothing Without Pain«.
Un cable dando por saco nos ponía en aviso del comienzo de la velada, pero fue solo eso, un aviso, desde el primer momento que Elisa y sus guerreros tomaron contacto con el escenario de la Acapulco el sonido estuvo a la altura, así nos lo demostraron con «No Fear» y «Chosen One«, las elegidas para abrir la descarga de la siempre sonriente y comunicativa Elisa. No podemos dejar de destacar a sus guerreros, Xabi a cargo de la guitarra solista, a un más que conocido José Rubio en labores más discretas a la otra guitarra y custodiados por lo que seguro es la base rítmica más joven de una banda de metal dentro de nuestra escena estatal, los hijos de Rubio, Galilea al bajo con 16 años y Junior atizando de una manera espectacular la batería con tan solo 12 añitos. ¿Quién dice que no hay futuro?
Con todo esto fueron repasando los temas de «Nothing Without Pain«, a la vez de repasar vivencias de la propia Elisa como bien nos introducía en cada canción. Destaca «Dear Daddy«, dedicada a su padre, uno de los cortes más destacables del disco, tanto por la rabia y emotividad de la letra, como por su música, un metal fresco con tintes actuales. Al igual que «The Winner«. Momento de Junior para deleitarnos con su solo de batería, y de seguido dejar a Elisa micro en mano junto a Galilea a los teclados.
Ellas dos solas, nos ofrecieron una emotiva «Songfory«, dedicada a la mujer de Elisa. En los 80/90 sería el momento mechero, hoy en día las linternas de los móviles suplen y dan más luminosidad a momentos como este. «Carry On» y «No More» pusieron el final a una más que digna actuación de una de las mejores voces de nuestro panorama metalero, que nos deja con las ganas de repetir más pronto que tarde.
Llega el turno de nuestros Last Days Of Eden, que si tuviera que resumir su actuación en una sola palabra, seria, exultantes. Desde el principio con «Abracadabra» y «The Garden«, dan fe de ello, con una Lady Ani radiante, custodiada, como no, por un Dani G., cerebro de todas estas melodías que nos entran en la cabeza en forma de flechas auditivas. Repasan «Queen Of The North» y «Bring Me The Night» de su primer disco «Ride The World» del 2015. Y si todavía fuera poco, siempre bien acompañados, esta vez por Fran Álvarez a la flauta y gaitas, que se le vio mucho más cómodo que en el pasado Unirock, brillando por momentos, como en «The Piper´s Call«.
David Castro empujando desde la batería, dando sobriedad al excelente sonido que estábamos disfrutando con temas como «The Roots Of Life» o «Forevermore» de su segundo álbum «Chrysalis» del 2018. Y como no, un ilustre de la música asturiana, Javi De Coupaud a las múltiples cuerdas de su bajo, todos ellos en conjunto nos hicieron pasar una noche fantástica. Ellos mismos pasaron una gran noche encima del escenario de la Acapulco, se pudo palpar, la sonrisa de todos los delataban y supieron transmitirlo a los que allí estábamos, además, incluso de forma lúdica, con cartel incluido, para memorizar el “complicadísimo” estribillo de «The Journey«.
Pequeño parón para encarar el final del show con «The Secret«, la indispensable «Silence» y «Abandon«, como broche de oro a una esplendida actuación de unos pletóricos Last Days Of Eden, que a día de hoy siguen demostrando que son el mejor exponente de metal sinfónico que tenemos a nivel estatal.
El 16 de mayo repiten fórmula. Elisa C.Martin y Last Days of Eden vuelven a unir fuerzas en Vigo. Más que recomendable. Saludos a los compañeros de Heavy Metal Brigade por permitirme juntar estas letras. Aprovecho estas líneas para mandar un abrazo muy fuerte a Julia y Novales.
La película documental / concierto «Live At Pompeii» protagonizada por la leyenda progresiva británica Pink Floyd llegará a los cines este mes de abril. Una pequeña selección de salas serán las elegidas para la proyección del documento audiovisual entre las que están incluidos los Cines Ocimax de Gijón.
La película refleja el concierto que la formación inmortalizó en Pompeya en 1972. El 24 de abril llegará a los cines y salas IMAX en una reedición con imágenes a 4K y una mejora de audio, mezclado por Steven Wilson (Porcupine Tree, No-Man). Se podrá disfrutar de la emisión tanto el 24 como el día 27 de abril. Grabado sin público en el anfiteatro romano de Pompeya antes de la salida al mercado de «The Dark Side Of The Moon«, es uno de los concierto más influyentes de la historia de la música, gracias a sus innovadoras transiciones e improvisaciones.
Esta versión restaurada ofrece en noventa minutos los sesenta minutos de la actuación original además de varios segmentos del documental de Abbey Road Studios grabados posteriormente y una versión alternativa de «Careful With That Axe» y «Eugene«, así como la versión original (sin editar) de «A Saucerful Of Secrets«. Entradas disponibles a través del siguiente enlace:
El cuarteto metalcore portugués Ashes In The Ocean, vencedores del Band Contest organizado por el Resurrection Fest en el 2024, se presentarán en Asturias el sábado 19 de abril. La cita que tendrá lugar en el ovetense Gong Galaxy Club contará con la participación de la formación local Sydius.
Nacidos en el 2021 los portugueses exploran nuevos sonidos, expandiendo lo que el metalcore ofrece. Presentarán su EP debut «Push Me Under» editado en el 2023 y sus nuevas composiciones.
Sydius por su parte retoman los escenarios tras su demoledor paso por el Mosh Fest hace escasas fechas. Un etapa más para ellos en la presentación de su última obra de estudio «Aporía» (reseña).
Ilegales siempre han sido banda sonora imprescindible para un servidor. Desde aquel 8 de septiembre de 1988 en La Morgal (Llanera) que disfruté de mi primer concierto, en el que presentaban un recién publicado «Chicos Pálidos Para La Máquina» hasta lo que hoy nos ocupa, casi 40 años después, la presentación en casa de su 18º lanzamiento discográfico «Joven y Arrogante«.
La cita con Jorge Martínez y sus acólitos estrenaba escenario. Si bien la plaza de toros de El Bibio no es parada extraña para ellos, si la encarnación bajo la cúpula que cubre la arena del coso gijonés. Un aliciente muy atractivo en lo visual a expensas del comportamiento del muchas veces caprichoso sonido. Adelantándome a los acontecimientos confirmo el éxito total en esa faceta. Gran trabajo de Constan Mortera desde la mesa. El público respondió masivamente una vez más, ni la coincidencia horaria con el fútbol ni el paso de la banda por la ciudad el verano pasado restaron afluencia. Fieles de todas las edades llenaron el reciento, disfrutaron de los nuevos temas y corearon a pleno pulmón el buen puñado de clásicos que fueron cayendo en los poco más de 90 minutos que duró la actuación.
Apenas unos minutos después de la hora fijada como inicio arrancaban su set con «El Fondo De La Noche«. La puesta en escena resumida a lo esencial, esto es rock n ‘ roll y como bien nos hizo saber el bueno de Jorge, al borde de los 70 años no necesitas florituras superfluas, la energía simplemente proviene de la actitud. Así nos presentó «Joven y Arrogante«, tema que tiene toda la pinta que ha llegado al repertorio para quedarse. Ya desde el inicio la formación se muestra en perfecto estado de revista y es que Willy Vijande al bajo, JaimeBelaustegui tras baterías y Toni Tamargo a la segunda guitarra van sobrados de tablas y calidad.
Fueron bien recibidas nuevas composiciones como «Orfanato Minero«, «Moloko» «El Face» o «Es Ansiedad» aunque queda patente la mayor conexión con la entregada parroquia cuando los clásicos asoman en el set. No abusaron de esa circunstancia, así creo que acertadamente los intercalaron con temas de su discografía más reciente como «Juventud, Egolatría«, «Si No Luchas Te Matas» o «Nunca Lo Repitas En Voz Alta«. Fieles a su trayectoria no significa ser esclavos de su pasado.
Tamargo toma los teclados para una renovada versión de «Angel Exterminador» muy resultona a pesar de no contar con el saxo que inmortalizara Juan Flores. Fiel escudero a la guitarra, el multiinstrumentista ovetense sería presentado irónicamente por Jorge Martínez como seria amenaza para el resto de compañeros por su buen hacer sobre el escenario, ya sea a las 6 cuerdas, teclados, batería o saxofón. Más comedido en los comentarios que en otras ocasiones «Problema Sexual» sirvió al ácido vocalista para dejar uno de sus clásicos soliloquios para definir la escena musical actual. El rock es arrogancia, los pecados se perdonan con facilidad, las virtudes no. Genio y figura.
Para el tramo final reservaron un triplete imbatible de clásicos. «Destruye» con presencia importante de Tamargo de nuevo a las teclas, «Caramelos Podridos» y «Soy Un Macarra» echan el cierre a su paso por el Gijón Arena. Tres temas que dejan patente que el pacto con el diablo por la eterna juventud de Jorge incluye a sus guitarras, nítidas y afiladas toda la velada. Despedida desde el centro del escenario, brindis incluido, demostrando una vez más que hay Ilegales para rato. Arrogancia, actitud y virtudes no faltan.
La gira 45º aniversario de Barón Rojo repetirá parada en Asturias. Tras el paso de la banda liderada por los hermanos De Castro por el festival Unirock en el mes de agosto, el sábado 24 de enero del 2026 recalarán en la Sala Albéniz de Gijón.
La leyenda del heavy metal estatal ofrecerá más de dos horas de show en el que no faltarán himnos como «Resistiré«, «Los Rockeros Van Al Infierno«, «Cuerdas De Acero«, «Hijos De Caín» o «Siempre Estás Allí» dentro de una velada que promete ser irrepetible.
El sábado pasado nuestra querida Gong Galaxy Club acogió una nueva edición del Festival Diario De Un Metalhead con la participación de los leoneses Corvus V y la leyenda germana Scanner. Noche pues de contrastes, el metal moderno de los primeros junto al power/speed metal de lo segundos y una sala presentó sus mejores galas.
Y es que no fue poca la expectación creada ante la nueva llegada de los alemanes a nuestra región. Pero antes cabía presenciar las evoluciones de los chicos de Corvus V. La banda leonesa se subió al escenario, convenientemente decorado, oculta tras llamativas máscaras. Llamó igualmente la atención el tipo de metal que entregaron. Muy contemporáneo, con fuertes ramalazos a los madrileños Sôber y poseedor de una amplia paleta de influencias.
De primeras llama la atención la presencia y los varios registros que maneja Rub Serra tras el micro. Punto focal de un quinteto que, frente a la tiranía de las pregrabaciones, acudía a la cita con teclista de carne y hueso. En líneas generales el sonido que desarrollaron fue más que óptimo. Mucho ha crecido y mejorado la sala en este aspecto en los últimos años. Queda claro ya en cortes como “Si Vis Pacem”, tras la cual y a excepción hecha de su batería Diego Duro, abandonarían las curiosas máscaras. Y Sahe, pie al wah, brillaría en el solo de “Una y Otra Vez”. Buenos riffs los que tejió a lo largo del set, a los que hay que sumar los buenos coros que entregó. Baza fundamental de los leoneses.
Y mientras que en “El Sacrificio” aciertan a sonar más gruesos y rotundos, la gente pareció agradecer de mejor grado el mayor brío de “Mr Hyde”. Otro buen solo de Sahe aquí precedió a un Serra obcecado en buscar la conexión con la gente. En “El Miedo y Yo” quien se multiplica es Duro tras los parches. O por ser más preciso, tras el doble pedal, anticipo en cierto modo de lo que se nos vendría encima con el cabeza de cartel. Me engancharon en “Vudú”, quizá por ese aire más juguetón que desprendió. El riff es pegadizo y el buen rollo que se vislumbra en el seno de la formación acaba transmitido al público, que pareció conectar con ellos en este tramo final.
Sensación que iría a más cuando se atrevieron no solo a atacar “Children Of The Grave” (Black Sabbath) sino a ser lo suficientemente inteligentes como para llevársela a su propio terreno. Puede que el wall of death que propuso Serra para “Viento Austral” no concitase a tanta gente como al vocalista le hubiera gustado, lo que no quita para que ofreciera aquí uno de los estribillos más redondos del set. Sorprendieron en “Inferno” por la forma en que se arrimaron, sin ningún tipo de complejos, al industrial más maquinal para finalmente despedirse en la vertiente más atmosférica de “Desde Las Sombras”. Buenos detalles de teclas aquí y una banda que derrochó carisma y buen hacer.
Llegaba el turno de Scanner, que se presentaban en la Gong sin más detalles escénicos que un gran telón de fondo. Puesta en escena elemental para su power/speed metal orgánico y potente hasta las últimas consecuencias. Allí estaba Axel Julius, único superviviente de la formación que diera a luz a “Hypertrace” allá por 1988. Una banda que nació al albor de la primera ola del power alemán pero que nunca alcanzó el éxito de primeros espadas como Helloween primero y consecuentemente Gamma Ray después.
Y da igual porque desde que arrancan con “The Earth Song” y muestran un grandísimo estado de forma, poco importa si tienen cien o cien mil seguidores. Sascha Kurpanek se mostró incansable con el doble bombo y dio toda una lección de finura en la pegada. Julius de hecho dejaría un gran solo ya en este primer corte y Efthimios Ioannidis, oculto tras unas llamativas gafas de sol, dejó claro que su garganta no acusaba los rigores de las muchas fechas que acumula. Si a alguien aún no le quedaba claro que este era un show de auténtico power metal old school, “Not Alone” ejerció entonces de perfecto ancla con su pasado más glorioso. La banda sería lo suficientemente inteligente para circular por casi toda su discografía en lugar de agarrarse sólo a la nostalgia de los buenos tiempos. Porque “The Judgement”, del disco del mismo nombre, parece ofrecer la mejor versión de los alemanes. Brilló aquí un siempre risueño Ioannidis, que demostró el sábado ser uno de esos vocalistas que se crecen en el directo en relación al estudio.
Aunque si hay alguien que parece disfrutar de lo lindo ese es el bajista Jörn Bettentrup. Inquieto, sonriente y buscando conectar con la gente en todo momento. Alternó dedos y púa conforme la ocasión lo requería y se dejó la piel como perfecto escudero de las potentes arremetidas de Kurpanek. “R.M.U.” nos devolvió entonces al debut de la banda, otro corte de ritmos vivos y baterías fulgurantes en los que tanto y tan bien se manejaron. Ni que decir tiene que la gente en la Gong recibió de muy buena gana un clásico como este. En especial cuando Rybarski & Julius dibujan un solo hábil, eléctrico (valga la redundancia) y rebosante de clase. La compenetración entre ambos era tal que cuesta creer el poco tiempo que llevan tocando juntos. Desde luego llegaron a Asturias habiendo hecho los deberes. Vítores al término y una banda que no dudó entonces en visitar su último álbum de estudio para rescatar una “Warriors Of The Light” que aguantó el tipo frente a sus cortes más clásicos a fuerza de amalgamar clase, técnica y tablas.
Ioannidis comentó entonces que “sometimes in your life you need a little… Wonder!” y procedió con uno de los emblemas de la banda. Inteligente situación en el set, además, de tanto en cuanto procuró algo de resuello a la formación con base en Gelsenkirchen. La Gong respondió en estribillos y Julius devolvió todo ese cariño en forma de solo de guitarra. Rictus serio a lo largo del set pero un guitarrista que brilló con luz propia. Sin gestos de cara a la galería ni imposturas de cualquier tipo. Sobrio y elegante. Toda vez la banda se había tomado su pequeño descanso, tocó atacar entonces la furibunda “F.T.B.”, de nuevo soportada por un infatigable Kurpanek. Fue tal la pegada del batería aquí que Ioannidis no dudó en dedicarle el siguiente corte del set, un “Rubberman” en el que la Gong Galaxy Club se desgañitó de lo lindo. No así un Ioannidis que pareció ser consciente en todo momento tanto de sus fortalezas como sus debilidades, de ahí que llegara tan entero al tramo final. Su registro y el color que éste da a los temas podrán gustar más o menos. Yo mismo no soy el mayor fan de su particular timbre. Pero consideraciones subjetivas al margen, lo cierto es que defendió los temas con el mayor aplomo posible. Bien por él.
“Eutopia” volvió a otorgar un cierto descanso a los chicos. Amplificó las miras del setlist, dejó estupendas melodías dobladas de Rybarski & Julius y regaló finalmente otro gran solo de éste último, de nuevo tan impertérrito como seguro y fiable. Y tal y como ocurriera anteriormente, tras el pequeño receso llegó el momento de volver a cabalgar a lomos del mejor power/speed teutón. “Terrion” miró al pasado para traer al presente lo mejor de la escuela alemana. Ni que decir tiene que la Gong respondió en consecuencia. Aún más cuando Ioannidis dejó que fuéramos nosotros quienes cantáramos tan icónico estribillo. Julius una vez más devolvió todo ese calor con un solo, repleto de tapping, que puede contarse entre los más vistosos de la jornada. Ironizó el frontman griego con que no le importaría volver a tocar allí al día siguiente. Tal era el calor que recibían y lo mucho que estaban disfrutando arriba de las tablas. Algo que atestigua cómo la más reciente “Scanner’s Law” aguantó el tipo sin problemas insertada entre los grandes clásicos de la banda. Testimonio además de la mucha fe que los de Julius tienen en ese “The Cosmic Race” de 2024.
Pero una cosa es que “Scanner’s Law” aguante el tipo y otra muy distinta es la que se forma en la Gong conforme la banda ataca “Warp 7” y encara así los bises finales. Kurpanek se mostraba aún infatigable tras baterías y no era poca la tarea acumulada que llevaba hasta ese momento. Otro tanto un Axel Julius algo más atrevido ahora en lo gestual. Quedaban dos cortes. Uno fue “Buy Or Die”, que Ioannidis quiso dedicar a la gente del merchandising. Y otro, el final a medio gas de “Across The Universe”, no sin que antes el vocalista introdujera una pequeña estrofa de “Heaven and Hell” (Black Sabbath). No llegó a hora y media pero me atrevería a decir que fue uno de los mejores shows de power/speed metal que he presenciado recientemente. Además aún tuvieron el detalle de subir a Larry Runner al escenario para felicitarle por su 56 cumpleaños. Vayan igualmente desde aquí nuestras felicitaciones.
Ya sabéis lo que dicen de que no hay quinto malo. Eran dos propuestas bien diferentes y por ahí temí cierta frialdad para con la buena gente de Corvus V. Que me pareció que no fue tal, si bien ya digo que estaban un poco fuera de su elemento. En cualquier caso y en lo que a mí respecta ya digo que me agradaron. Otro tanto unos Scanner que hicieron honor a su leyenda. Julius tiene desde luego motivos para estar más que satisfecho. Por nuestra parte nada más. Agradecer a la gente de Kivents todas las facilidades, a la concurrencia por la agradable compañía y ya saben: si nada lo impide nos veremos el siguiente.