No es que el Tizón gijonés nos resultase ajeno a estas alturas pero sí podemos decir que era nuestro primer concierto allí en toda la existencia de la web. Por tanto y en cierta manera nuevo escenario desbloqueado y de paso un reencuentro con un par de buenas bandas como son Caballo Moldavo y The Magus, que en el caso de estos últimos venían presentando lo que será su primer álbum “Shinin‘”, por lo que nuestra presencia allí era poco menos que obligada.
Pasan quince de las nueve cuando Caballo Moldavo irrumpen con su particular trote sobre el escenario del Tizón. El cuarteto, fácilmente la banda más activa sobre las tablas en 2023, arrancó con la habitual “Réprobos” para dejar claro, ya desde el inicio, que el rodaje extensivo al que se han sometido desde luego da sus frutos. Es inevitable.
Ayudó el buen sonido que es capaz de concitar la coqueta sala gijonesa. Quizá algo precaria en cuanto a iluminación, ese rojo persistente convirtiendo en obligatorio el uso del flash para las fotos que adornan esta crónica. Pero volviendo a lo que ocurría sobre las tablas, también frente a ellas, lo cierto es que los “Moldaviers” concitaron un nutrido público en la noche del pasado sábado. Al tiempo, dejaron cortes con cierto aroma ya de clásicos dentro de su repertorio como “El Blues Del Innombrable” y ese final característico por alucinado.
Tampoco faltaron versiones, la ya habitual “Dirty Black Summer” de Danzig. El reverendo Jorge G. Throat, camiseta de Misfits inclusive, parece agigantado con respecto a nuestros primeros encuentros con ellos. Y es que como digo, el amplio rodaje de la banda, al final, termina por salir a la luz. Aún bajo esa rojez inamovible del Tizón. Sea como fuere el establo aprovechó para deslizar algún tema de los que vendrán a conformar su próxima entrega de estudio (¿Cadáver?) entre clásicos de siempre como “El Cuervo”, con un Lionel Hooves a las seis cuerdas más enchufado que nunca.
Otro tanto se podría decir de Héctor Lynnot al bajo durante “Misa Negra”, que en especial durante el puente de este corte postrero, dejó buenas muestras de su saber hacer tras su imperturbable y casi siempre hierática pose. Se despedirían con una versión* que no logré identificar, esta cabeza mía no alcanza a todo, y lo cierto es que volvieron a dejar un muy buen sabor de boca. Su trayectoria corre casi de forma paralela a la de servidor en este medio y no seré tan necio de negar que, por ahí, surge cierta sensación de empatía hacia ellos. En cualquier caso, nadie puede negar tampoco que siguen creciendo y labrándose su peculiar camino con dedicación y esfuerzo. Sea por mucho tiempo.
* «Green Machine» de Kyuss
Ni veinte minutos habían transcurrido desde la despedida de Caballo Moldavo y ya teníamos a The Magus en escena. Fue tal la brevedad que el arranque con “Rock’s For Pussies” pilló a muchos en la calle. De hecho la propia Ouleia, frontwoman de la banda y por puro despiste, se dejó la sudadera puesta durante este primer corte. Ya con la llegada de los últimos rezagados, el quinteto nos llevó con “Fester” a aquél “Collotoland” de 2020.
Al igual que había sucedido con sus de nuevo compañeros de cartel, podemos decir que el sonido, en líneas generales, estuvo a la altura de las circunstancias. También una banda por la que si corren nervios o inseguridades, desde luego no se transmiten al público frente al escenario. The Magus se divierten y contagian su buen rock and roll a una audiencia muy por la labor. Bronco en baterías y Laria al bajo conforman una elegante y firme base rítmica durante “Type 2”, al tiempo que “Bother” supone un pequeño cambio de tercio dentro del show.
“Woman”, a buen seguro uno de los cortes más redondos del futuro larga duración, fue la que finalmente supo cómo engarzar a banda y público. Sería la propia Ouleia la encargada de recordarnos que era su primera vez en tierras gijonesas. Y lo cierto es que no pudo darse mejor. Porque The Magus proponen en gran medida temas cortos y fácilmente asimilables, pero lo hacen a través de un cancionero diverso y atractivo, lleno de subidas y bajadas bien tejidas y mejor ejecutadas.
Porque ahí está la fuerza de “Like A Hammer” o el deje más sexy que exuda la inspirada “Pills”. Con Tamo como maestro de ceremonias a la guitarra solista y un clásico como Dr. Hangover (The Punishers) a la sempiterna Les Paul, fuimos testigos de una banda en la rampa de salida para convertirse en punta de lanza del género en nuestra región. Lo que no quita para que el quinteto pasara momentáneamente a dúo, el formado por Ouleia y Dr. Hangover, y aprovechase para recordar los primeros y muy tímidos pasos de la formación.
The Magus encararían entonces el final del set, con el slide de Tamo en el medio tiempo “Weirdo” convirtiéndose en otra de mis favoritas de la jornada. El guitarra solista de la banda dejaría quizá el solo más exuberante de la noche en “Punished By God”, mientras que Ouleia volvería a calzarse los exigentes zapatos de Robert Plant en una nunca fácil “Babe I’m Gonna Leave You” de unos tales Led Zeppelin. Al igual que sucediera en mi anterior encuentro con ellos, la voz de The Magus salió más que airosa del envite. Algo que habla y no precisamente mal del rango y las capacidades que posee la vocalista de la agrupación astur.
El final con “Shinin‘” plantó una sonrisa en nuestros rostros. La banda evidenció su buen estado de forma con hora y diez minutos de rock and roll atractivo por diverso y divertido por bien ejecutado. Sin olvidar las raíces ni tampoco olvidarse de mirar al futuro más cercano, que no es otro que la esperada edición física de su primer largo. Estaremos atentos.
No queremos decir que última salida de 2023 porque con Heavy Metal Brigade uno nunca sabe pero mentiríamos si dijéramos que la cita del sábado se dio mal. Caballo Moldavo siguen labrándose su particular trayectoria y The Magus confirman todas las buenas sensaciones que me dejaron allá por el mes de abril en el marco del Spring Rockers ’23. Y el Tizón resultó una sorpresa agradable en una ciudad muy necesitada de salas que ejerzan como núcleo irradiador, que diría Íñigo Errejón, de todo lo que se cuece en nuestra escena. Que, como bien sabréis, del metal extremo al hard rock y pasando al heavy metal, no es precisamente un bien escaso. Dan fe de ello el torrente de crónicas que os hemos traído a estas páginas a lo largo del año.
Así pues, solo queda despedirnos mandando un gran abrazo a las dos bandas implicadas así como una vez más a la familia Veloz (qué marcaje, ni Danny Blind), Michael Arthur Long, Txeffy, Elma, Poyo y todos los que mi sufrida cabeza no acierte ahora a recordar. Nos vemos en el siguiente.
La formación alternativa Mystereo retomará el viernes 5 de enero la presentación en directo de su último disco «Panic«. La cita será en la Sala Tizón Sound de Gijón a partir de las 21 horas.
Tras una década de silencio discográfico la formación gijonesa grababa en Ovni Estudio un disco que veía la luz hace ahora un año. Entrada anticipada 8 euros disponibles la La Mina Xixon Rock y Libreria Paradiso, en taquilla 10€.
El tercer álbum de Adventus verá la luz el 22 de marzo de 2024 bajo el título «Lo Que Trajo El Viento«. La formación liderada por el teclista Manuel Ramil y que conforman actualmente Diego Valdez (Lords Of Black, Adamantia, Dream Child) a la voz, Fernando Mainer (Mägo De Oz, Ankhara) al bajo, Dani Arcos (Bloodhunter) a la guitarra y Nacho Arriaga (Arwen, Arkania) a la batería, estrenaba hace unos días «Aire» como primer adelanto de un trabajo producido de nuevo por Ramil en Tercera Planta Estudios.
El videoclip realizado para «Aire» está protagonizado por la actriz Mabel Rivera, ganadora de un premio Goya a mejor actriz de reparto por “Mar Adentro” y ha sido dirigido por David Romeu de Winner Horse Productions. Estas son las primeras fechas confirmadas del tour promocional para el 2024:
La oferta festivalera en Asturias continúa creciendo con vistas al 2024. La última incorporación a la agenda musical astur es la primera entrega del Monorock Fest, evento nacido bajo el paraguas de la organización del festival corverano Rockvera.
Con la presentación del nuevo disco de Ofensivos, el combo post rock Azure y el punk rock de Ochobre como protagonistas, el Monorock Fest nace con un formato reducido respecto al Rockvera, para ofrecer una nueva alternativa musical en la comarca. Un punto de encuentro de músicos y público, para calentar motores de cara al 2024. La cita en el Teatro El Llar de Las Vegas (Corvera) que tendrá lugar el viernes 2 de febrero contará además con una mesa redonda protagonizada por Piratas de Libertalia junto a varios invitados y una exposición fotográfica de temática musical. Un evento inicialmente gratuito, abriendo una taquilla inversa al final del mismo para que en un ejercicio de responsabilidad el espectador decida cuanto pagar.
Qué le vamos a hacer, nos gusta echarnos a la carretera y dar cumplida cuenta de las cosas que pasan. Y lo que pasó esta vez fue que Bestia Negra se dejaron caer por tierras cántabras. Concretamente en Unquera. Y por afinar más aún, en la Asociación Cultural Los Bancos de Atrás, acompañados por la buena gente de Brutalfly, con quienes por cierto, arrastrábamos una deuda desde hace un tiempo. Así pues y hora de viaje mediante, nos plantamos allí para agradable sorpresa de los músicos implicados.
Faltan alrededor de quince para las ocho cuando el trío Brutalfly hace suyo el escenario de la Asociación y proclama sin embargo que es la hora de morir. “What Time Is It? It’s Time To Die” proclama Didi, pertrechado ahora bajo llamativo sombrero y gafas oscuras, mientras prosiguen con su habitual thrash enrevesado y laberíntico. Con un par de carteles a cada lado del escenario como mayor detalle escénico y con la precisión que en ellos es habitual, sería no obstante un show con alguna que otra sorpresa.
“Zerdatillium” deja otro de los muy particulares solos de Didi. Y es que, huelga decir, si sus composiciones nunca se conducen por el camino recto, mucho menos lo hacen los solos del frontman de una banda que parece en perpetua lucha contra toda idea de antemano preconcebida. No faltó un brindis por la Asociación, también por Bestia Negra, justo antes de que la banda acometiera una “I Was An Experiment” que, a estas alturas ejerce ya como auténtica declaración de intenciones.
Txeffy (Kraken A Feira, Actvs Mortis…) convierte momentáneamente en cuarteto a Brutalfly con sus voces adicionales durante “Thrashtorm”. Y mientras que la banda desliza un corte de nueva creación, “Shaman”, la base rítmica del cinco cuerdas Lagarto y su hermano Mochy en baterías engarza con precisión de joyero. Cabe destacar el buen sonido del que disfrutamos frente al escenario. Todo a pesar de que Didi reconocería apenas haberse oído durante todo el set.
“Gil por donde pasa, desbroza, Gil By Death”, proclama Didi antes de que el carismático frontman de Bestia Negra acompañe a la banda para una favorita de quien escribe como “Evil Room”. El ambiente, festivo en general pese a que la afluencia de público pudo no ser la deseada, no fue óbice para que la banda cargase con su buen hacer habitual. Cabe destacar aquí a una banda que sigue mirando al futuro. Y lo hace mediante otro corte de nuevo cuño, en este caso “The Moon Hasn’t Blood”, que propicia la irrupción de los Brutalfly más nerviosos y enfebrecidos.
“Until Your Breath Flows” nos devuelve al debut y “High Bird” es introducida por el frontman como “el tema más loco que hayamos compuesto”. Que, tratándose de una banda como esta, no es decir poco. En ella y más que nunca, podemos decir que Mochy tras baterías hizo honor a su apellido. Se despedirían con el tema que les da nombre dejando atrás un show de sesenta minutos prácticamente clavados. Precisos hasta en eso.
Bestia Negra, claro, son un animal muy diferente. Pero un animal al fin y al cabo. El quinteto se las arregló como pudo con el pequeño escenario y supo salir a divertir como en ellos viene siendo habitual. El show que despliegan resulta bien conocido entre los habituales de este medio, lo que no quita para que sigan siendo una de las propuestas más disfrutonas del actual panorama asturiano. Llámenlo escena si quieren.
Pero no nos confundamos. Su leitmotiv puede ser el de divertir y agradar, máxime y como era el caso en plaza ajena y lejos de casa, pero Bestia Negra suenan cada vez más sólidos y redondos. Da buena fe de ello la inicial “Winds Of War”, con Gil erigido como siempre en punto focal de la banda. Un poco a la contra de Brutalfly, y quizá por eso casen tan bien juntos, sus riffs no tienen la técnica ni el retorcimiento de aquellos. Por contra, poseen un gancho difícilmente desechable. “Hell Over Me”, con Bestia Negra sonando más gordos que nunca, da buena fe de ello.
Cabe decir también que, banda al margen, fue precisamente la familia Brutalfly la que más hizo por animar el cotarro. Justo aquí y como ya ocurriera otras veces, Gil señaló a José y explicó los inicios de la banda y, concretamente, el corte que lo inició todo. Un “Faster Than A Bullet” por el que, imaginamos, la banda siente un cariño especial. No es para menos.
Que la idea general detrás de cada show de Bestia Negra sea la de divertirse y pasar un buen rato entre acordes de clásico heavy metal, no quita para que la banda opte por todo un “The Harbinger”, hasta día de hoy corte más extenso de su cosecha, y donde tras un puente inequívocamente maidenesco, Román dibuja uno de los mejores solos de la jornada.
Carlos Reboredo en baterías parece ya plenamente asentado en el seno de una banda que ahora apenas ofrece descanso entre un tema y otro. Es así incluso mientras que Gil proclama que “ahora empieza otro bolo” al introducir la siempre pegadiza “Angel Of Death”. Y puede que algún que otro acople quisiera tener su pequeña cuota de protagonismo durante el sentido homenaje a Randy Rhoads “Gift From Gods”, pero la sangre nunca llegó al río.
“Fear”, “Hate”, finiquitaron el obligado repaso a su debut “Animal Domination” antes de su habitual fin de fiesta en recuerdo de los inmortales Motörhead. Acompañados en el fin de fiesta por Didi, Txeffy, Lagarto y cualquiera que tuviera bien acercarse a alguno de los micrófonos, “Killed By Death” y no otra procuró la algarabía final de otra buena noche para ellos.
Lo dicho: dos propuestas bien diferentes entre sí y, quizá precisamente por ello, terriblemente complementarias. El metal a veces rayano en lo contra intuitivo de Brutalfly y el toque más clásico y académico de Bestia Negra. Dos bandas, no vamos a negar, por las que tenemos un especial cariño en esta casa y de las que siempre recibimos el mayor de los afectos. La verdad que así da gusto salir a la carretera, Vaya un abrazo para todos ellos, otro a la Asociación Los Bancos de Atrás y en particular al bueno de Toro (Opposer) por todo el tremendo curro que se pegó a lo largo de la jornada. Por nuestra parte nada más. Nos vemos en el siguiente.