Octubre cargado para Automatic Kafka, tras el paso por Siero y los Kuivi Almacenes ovetenses nueva parada en su gira 15º aniversario. El próximo sábado 25 de octubre regresan al Teatro Vital Aza de Pola de Lena para presentar su nuevo lanzamiento discográfico «Immortal«.
A partir de las 20:30 horas con acceso libre hasta completar aforo la formación nacida en la cuenca del caudal allá por 2010 ofrecerá su característica propuesta sonora, intensa, oscura y emocional dentro del ciclo «Cultura En Rede«, que cuenta con el apoyo del Principado de Asturias y el Ayuntamiento de Lena.
El llamado universo de las Riot Grrrl se ha visto recientemente sacudido por el segundo largo de las vienesas Vulvarine. Ellas son Bea Heartbeat en baterías, Robin Redbreast al bajo, Sandy Dee en guitarras y Suzy Q en voces. Engel Mayr en el Studio Mäusepalast, Thomas Zwanzger en Stressstudio y Dietmar Baumgartner en Sonar Music Productions fueron los encargados de traer al mundo los once cortes de este “Fast Lane”. Las pistas resultantes serían mezcladas posteriormente por el propio Engel Mayr en el Studio Mäusepalast y finalmente masterizadas por Lukas Wiltschko de LW Sonics. Con la misma Sandy Dee aportando su arte para la portada del álbum, esta segunda entrega de las austríacas vio la luz vía Napalm Records a finales del pasado mes de marzo. Un trabajo que llevará a la Factoría avilesina el próximo 31 de octubre al ahora renovado cuarteto tras la incorporación de Lauree Blaze como nueva voz.
Un pildorazo de puro rock and roll inaugura el álbum. “The Drugs, The Love And The Pain” pronto da muestras del fino registro de Suzy Q. Hay una apañada colección de riffs, más eficaces que vistosos. También una producción en el punto justo entre pegada y discernimiento. Equilibrada y muy cuidada. Si bien siento que al estribillo no le habría venido mal una pizca más de mal café, pocas pegas caben al respecto del solo que sucede después, así como a la hábil construcción de ese tramo final. En resumidas cuentas un arranque agradable y funcional.
“Ancient Soul” añade algo más de empaque por parte de las vienesas. No solo por una construcción algo más estirada sino por unas buenas estrofas y unos aún mejores estribillos. Tienen estos un deje algo más melancólico, que por alguna razón me llevan a pensar en Thin Lizzy. Sobresalen igualmente los buenos engarces entre estrofas. Las baterías que deja ahí Bea Heartbeat merecen toda la atención. También las que dan apoyo al buen solo del tramo final. Uno de esos cortes con toda la pinta de funcionar como un tiro sobre las tablas.
“Heads Held High” magnifica aún más ese rock más melancólico y casi apesadumbrado. Sin que salten las alarmas, sin que esto deje de ser un disco de rock and roll con todas las letras, pero donde Sandy Dee está dando una auténtica lección de clase y feeling. Orgullosamente auto reivindicativa en lo lírico, pluscuamperfecta y clásica en cuanto a trazo y estructuras, quizá eche en falta un solo de guitarra más pronunciado durante ese buen tramo final. Con eso y con todo una de las que más ha arraigado en mi subconsciente tras el correr de las escuchas.
Uno de los cortes más extensos de este segundo trabajo es “Demons”, con Bea Heartbeat cabalgando a medio gas y la banda trazando ahora un cuidado medio tiempo. Suzy Q aúpa su registro en estrofas y se acompaña de cuidados coros en estribillos. Y aunque los distintos enganches entre estrofas no brillen como lo hacen en otros cortes dentro del disco, qué finas están las austríacas a lo largo de este rock menos brillante, más sucio, algo decadente incluso. Sandy Dee se reserva otro buen solo como anticipo del epílogo y, al cierre, todo me termina por funcionar. Un corte con una vibración muy especial dentro de este “Fast Lane” y quizá uno de los más redondos.
La base rítmica inaugura esta “Alright Tonight”, un corte que anuncia un rock más oscuro, deudor aunque sea de modo lejano, de unos The Cult de comienzos de los 80, con Suzy Q dibujando otro estribillo lleno de carisma y feeling. A ratos uno puede echar en falta el nervio que entregan otros cortes dentro del álbum. Pero la buena producción así como la muy cuidada construcción de las estrofas, precioso el tono que entrega la guitarra de Sandy Dee, sacan la cara por otra de esas composiciones distintas, marca de la casa. Diferente, que no peor.
“Equal, Not The Same” recupera en parte el nervio, mostrando ahora a unas Vulverine más próximas al punk. El nombre de las infatigables The Lizards ha estado yendo y viniendo tras las sucesivas escuchas. El caso es que Dee vuelve a brillar en lo que a melodías se refiere. También en cuanto a riffs. Fue elegida como anticipo en modo de videoclip y toda vez estalla el solo de la propia Dee, cuesta nada y menos entender los motivos. De los once puede no ser el corte que mejor las represente. Pero es una entrega redonda, con gancho y buenos detalles desde el plano técnico. Win win.
Fool” sorprende con ese avanzar algo más marcial de sus estrofas, que contrasta con el más casual y rockero de los estribillos para conformar un corte sencillo, directo y sin mayores florituras. Con las baterías desnudas de Bea Heartbeat uno bien podría pensar de un modo más o menos casual en White Stripes. Con eso y con todo nadie puede negar que esto sigue siendo rock and roll sin concesiones. Con una línea de voz, perfectamente armada, que cabalga amarrada a unos riffs llenos de gancho y brillo. Estupenda.
Vulvarine insertan entonces “Polly The Trucker”, entrega más extensa de “Fast Lane” y la que viene a entregar uno de los riffs más frontales y áridos del disco. Ello sin descabalgar de su habitual rock directo y formal, pero desde luego ofreciendo ahora una mayor enjundia. Ese nervio, quizá esa mala leche, que se puede echar en falta en otras entregas. El típico que te vuela la cabeza en su traslación al directo. Hay buenos coros en estribillos aquí. Sigue brillando la buena producción que tiene el álbum. Pero si algo me agrada es tanto el solo como ese rock más pesado y contundente en que se apoya de inicio. El cambio de ritmo, tan clásico como efectivo, que acometen después. Y su cuidada resolución. Hasta el fugaz guiño a nuestro idioma. Si esto no es rock de altura, no sé qué lo será.
Explota entonces “Dark Red” y el disco, lejos de perder impulso, ofrece aquí unas de sus entregas más redondas. También más potentes. Con una selección riffera que las aproxima (a destellos) hacia los terrenos del heavy metal más casual. Sandy Dee brilla sobremanera aquí. También una base rítmica empastada como en pocos momentos a lo largo del álbum. El corte entrega nervio en estrofas, equilibra con estribillos contundentes y desemboca en un solo disfrutón por desmelenado y atrevido. La cabra tira al monte, claro, pero siento muy cómodas a las austríacas en esta encarnación más nerviosa y potente. Prueba al fin y al cabo de la cintura con la que han enfrentado la escritura de este segundo largo.
“Cheri Cheri Lady”, con la colaboración de Filippa Nässil (Thundermother) en guitarras, fusila a placer el original de Modern Talking arrimándose a la cara más punk de Vulvarine. Ruge el bajo de Robin Redbreast en estrofas y vuela el doble bombo de Bea Heartbeat en estribillos para una versión libérrima y disfrutona. El cierre es para la pequeña “She’ll Come Around”, pequeño escorzo acústico, bailando entre las fronteras del grunge y el alternativo para un curiosísimo broche final.
Entre la versión de Modern Talking y el pequeño detalle acústico de “She’ll Come Around” puede que “Fast Lane” desfallezca en su tramo final. Da igual. Antes el disco ha dado razones más que suficientes para confiar. Sea con las buenas hechuras de “Polly The Trucker”, el nervio bien entendido de “Equal, Not The Same” o esa pulsión más metálica de “Dark Red”, amén de los muchos y buenos riffs que Sandy Dee dibuja a lo largo del álbum, Vulvarine han entregado un segundo disco destinado a hacer mucho, mucho ruido en años venideros. Si nada lo impide esperamos ser testigos.
Los renovados Adventus harán su debut en los escenarios asturianos este 2026. La formación liderada por el teclista Manuel Ramil recalará en la Sala TribecaLive de Oviedo el sábado 25 de abril.
La banda compuesta actualmente por Ramón Lage (Avalanch, Delalma) a la voz, Dani Arcos (Bloodhunter, Debler Eternia) a la guitarra, Fernando Mainer (Mago de Oz , Tako) al bajo y Nacho Arriaga (Arwen) en baterías presentará su nueva obra de estudio «De Mi Corazón Y Otras Miserias» editada el pasado mes de noviembre a través de Maldito Records.
Entradas disponibles muy pronto a través del siguiente enlace: https://epticket.com/
Apenas 15 días para el inicio de la gira estatal de los daneses Volbeat. Únicamente tres fechas, Bilbao, Barcelona y Madrid para presentar su nueva obra de estudio «God Of Angels Trust«, en las que compartirán escenario con los alternativos británicos Bush y Witch Fever. A continuación repasamos el reparto de tiempos y el repertorio habitual del presente tour.
Con apenas cambios durante lo que va de tour promocional, la selección de temas del combo afincado en Copenhague será prácticamente la siguiente:
– The Devil’s BleedingCrown – Lola Montez – Sad Man’s Tongue – Demonic Depression – Fallen – Shotgun Blues – In The Barn Of The Goat Giving Birth To Satan’s Spawn In A Dying World Of Doom – By A Monster’s Hand – Heaven Nor Hell – Evelyn – The Devil Rages On – Die To Live – Time Will Heal – Black Rose – Seal The Deal – For Evigt – Still Counting – A Warrior’s Call / Pool Of Booze, Booze, Booza
Hay un refrán que dice: «nunca juzgues a un libro por la portada». Pues algo parecido nos ocurrió el pasado sábado 4 de octubre en la acogedora sala leonesa Black Bourbon, donde fuimos al concierto de dos grupos, según el cartel eran TINNITUS y CORAZONES ELÉCTRICOS, en ese orden, y nos llevamos algunas sorpresas.
Al llegar, nos chocó un poco ver en el escenario dos taburetes, y enseguida lo entendimos: la banda a la que por ahora llamaremos TINNITUS abría el concierto, y al empezar salió solo Daniel G. Lagunar con su guitarra acústica, saludando de forma simpática y agradable. Después fuimos entendiendo todo: TINNITUS es la versión acústica del grupo SIN CORAZÓN. Resulta que solo un par de días antes, SIN CORAZÓN, o TINNITUS, o llámalo X, se quedó sin su batería, lesionado en un accidente deportivo. ¿Y qué decidieron los dos vallisoletanos que quedaban sanos y enteros? ¿Cancelar? Ni soñarlo, decidieron presentarse la noche del viernes en Zamora y la del sábado en León como TINNITUS, acústicos, sí, pero cumpliendo compromisos.
Y su compromiso era abrir cada noche para los valencianos CORAZONES ELÉCTRICOS, y cumplieron lo mejor que pudieron. Sí eché de menos al batería ausente, eso es verdad, porque en la escasa media hora que nos pudieron ofrecer, me dio la impresión de que aquello sonaba bien, pero en eléctrico habría sido mucho mejor. Nos contaron que éste era en realidad su segundo concierto y el último como TINNITUS, que ellos son SIN CORAZÓN… mira, decidí que era mejor escuchar la música y pasar de nombres y logos. Así que pasamos media hora escuchando a los desconocidos pucelanos SIN CORAZÓN en acústico.
Primero salió solo Daniel, la única voz cantante y guitarra. Bajo la lluvia de los destellos de la bola de cristalillos de la sala, inició una corta serie de canciones que nos hablaban sobre todo de perder, empezando con una versión de «Mi Sucio Corazón», del grupo DIKERS de Iker Piedrafita. Ya con Rubén Gómez al bajo en el segundo taburete, siguieron con «Luciérnagas». En «Dime», un tema que seguro que en eléctrico será muy pegadizo, nos pidieron colaborar con coros, y la sala, ya con una aceptable afluencia de público, colaboró tímidamente. Ya casi llegábamos a la recta final, con «Lo Siento», canción algo más sensible y sentida, y, tras los agradecimientos a todos los presentes (sala, público y colegas valencianos), llegó el final algo más animado con «Nada».
No juzgues al libro por la portada. Este «libro» se llama TINNITUS o SIN CORAZÓN según las circunstancias, y esta noche les faltó la electricidad y el ritmo de la batería, pero nos ofrecieron un primer vistazo de algo que casi seguro que las próximas veces, ya al completo, sonará mucho mejor, tendremos que estar atentos.
Ya rozando las diez y media de la noche, saltaban al escenario el trío que compone el grupo CORAZONES ELÉCTRICOS. No juzgues al libro por la portada. El nombre de esta formación valenciana puede llevar a confusión. ¿Corazones? ¿Nos ponemos románticos? Sí, y no. ELÉCTRICOS, y ¡vaya descargas pegan en directo! Al menos esta noche, en una Black Bourbon con una muy aceptable entrada de público, conquistaron y electrificaron a muchos fans, anteriores y nuevos. Claro, que si te documentas un poco y descubres que CORAZONES ELÉCTRICOS es el ya casi veterano proyecto de Pau Monteagudo, cantante de la añorada banda UZZHUAÏA, ya no sorprende tanto y este libro con portada «nueva» ya te atrae un poco más, ¿verdad?
Tras una tenue intro atmosférica, arrancaron con «Por Ti», de su disco «Arte Y Oficio» (2019), ya con una energía y una fuerza que, si bien tendría momentos menos duros y más melódicos, ya no cesaría hasta el final. El propio Monteagudo derrochaba vibración y potencia en su voz, en su afilado guitarreo y en sus irrefrenables bailoteos. León es una ciudad de clima frío y a veces se nos contagia un poco a los leoneses ese frío, pero con «Cama De Faquir» y la reflexiva «Cimarrón» (una condena descarnada a los maltratadores de animales) ya fuimos entrando en calor. Y a partir de ahí, desgranaron casi todos los temas de su exitoso último trabajo, el LP «De Amor Y Rabia» (2023), pero bien mezclados con algunos cortes de sus dos álbumes anteriores.
Lo de CORAZONES queda claro en la sensibilidad de muchas de sus letras. Lo de ELÉCTRICOS queda claro en su sonido vibrante, electrificante, salvaje y hasta descarnado. Recordaron a los que ya no están en la sensible pero enérgica «En Las Estrellas». Bajaron ligeramente el tono en «Sueño De Una Noche De Verano», para volver a la carga en la sensual «Fuera De Sí», más rítimica, igual que «A Contra Luz» y la rocanrollera «Quién Salvará Al Rock N’ Roll» (valga la redundancia). Se solidarizaron con el difícil papel que les queda a las nuevas generaciones que vendrán, en la ya popular «Todo Por El Aire», tal vez la canción más coreada de la noche. Y no solo eso, como ya vienen haciendo últimamente, los menores de 25 años no pagaban entrada para ver este concierto, eso sí que es un acto de empatía. Hicieron otro acto de compañerismo parecido en «Contra Las Cuerdas», que en este caso habla de su propio gremio y de la difícil tarea que tiene en estos tiempos actuales cualquiera que se quiera dedicar a esto del rock. Y si esto era poco, encima tuvieron un cálido recuerdo para las tremendas pérdidas causadas por los terribles incendios que asolaron León, Zamora y Galicia este pasado verano. Si es que hay que quererles…
Otro momento destacado fue la aclamada «Aullar Contigo», recibida por sus fans con muchas ganas, y muy coreada. Siguieron con su ironía divertida en «El Monstruo», dedicada al personaje de Hannibal Lecter, que no necesita presentación ni la tuvo, no hizo falta, con un tono algo más melódico que acentuaba la sátira y el misterio. En una montaña rusa de sonidos modernos, recordando a veces a los rompedores sonidos grunge de los 90, la vibración volvió en «Érase Una Y Otra Vez» para volver a tonos más románticos en «Tú», toda una declaración de amor, muy bien recibida por una ya divertida audiencia.
Y vuelta a la energía, la vibración, la visceralidad, hasta la distorsión y una potencia frenética en los temas que iniciaban la recta final, como «Canción Urgente», también con buena participación y coros del público, y «Camino Al Sur», algo más «tranquila», por decirlo de alguna manera, pero sin bajar la intensidad. «Valentina», igual de picante que la salsa a la que homenajea, y sobre todo «La Destilería», cantada ya por todo el público presente, fueron un cierre frenético y desmadrado perfecto.
Se hizo muy corto, aunque fue una hora y media muy intensa. Pau Monteagudo lleva la voz cantante y acapara buena parte del protagonismo, con su afilada guitarra y sus movimientos irrefrenables. Pero, sin duda, se apoya en una potente base rítmica, en el efectivo bajo del aparentemente tranquilo JuanFortea, y en la brutal potencia de la batería de JoanChilet. Si bien el ex cantante de UZZHUAIA tuvo más conexión con los ya entregados presentes, los tres demostraron empatía con el público, y sobre todo mucha entrega y muchas ganas de hacer que todos lo pasáramos bien, y lo hicimos, de principio a final.
Por eso, no podemos finalizar esta modesta crónica sin agradecer esa gran entrega a los valencianos que viajaron tantos kilómetros para darnos una gran noche, y a los vallisoletanos que nos volvieron medio locos con sus cambios de nombre, jejejee…. Y por supuesto, a la cálida sala Black Bourbon, que siempre nos da una gran acogida. Repetiremos con unos y con otros, seguro.
El Perchera Fest tenía a bien contar con los heavy metaleros Edén como principal reclamo, lo que nos pareció un motivo tan bueno como cualquier otro para tomar el pulso a Javier Díaz y los suyos. Acompañados para la ocasión de los locales Apelo, banda que por cierto, comparte batería con el propio cabeza de cartel, lo cierto es que se quedó una noche de lo más «apañá».
Preparaban sus bártulos los gijoneses de Apelo cuando llegamos a la carpa del evento. Y para cuando arrancan, lo hacen con el “Feo, Fuerte y Formal” de un tal Loquillo, elección que vendría a dar un poco la medida de la selección de cortes que eligieron de cara al evento. “Todo Negro”, aquella revisitación que acometieran Los Salvajes sobre el “Paint It Black” de los Stones, “Princesa” de Sabina, “Dime Que Me Quieres” de Tequila… en resumidas cuentas, un repertorio un tanto ligero para un medio como este, pero una banda que pareció divertir a los presentes.
En lo personal, agradecí el “Buscando En La Basura” de La Fuga, una canción (y un disco) por la que guardo un especial cariño, aunque la gente pareció recibir de mucho mejor grado “Bailaré Sobre Tu Tumba” (“Y bailaré Sobre Two Yupa”, que dijera Nacho Vigalondo en Twitter, X como dicen los tontos) de Siniestro Total. Hubo deseos de pronta recuperación para Jorge Martínez, a los que nos sumamos, y tiempo de interpretar el “Tiempos Nuevos, Tiempos Salvajes” de Ilegales. Un “Soldadito Marinero” conoció a una “sirena” y, en general, la gente pareció divertirse con ellos.
Edén demostraron estar en buen estado de revista y, de hecho, están sonando bastante bien ya desde los primeros compases de “Ave Fénix”. Y aunque huelga decir no era mi primera vez con la banda, sí lo fue con su actual line up, con los fichajes Álvaro Cocina en guitarras y el Decibel RaceDini en voces. El leonés, mimetizado ya con la banda asturiana, mostró un buen estado de forma en todo momento. Así las cosas, en “Nunca Más” está dejando voces agudísimas. Antes había pedido un aplauso para Fernando Argüelles por aquello del doblete. Junto a ambos, Javier Díaz se descolgaría con el que pudo ser uno de sus mejores solos de la jornada. No faltaron agradecimientos a la organización del Perchera Fest por seguir apoyando la música en directo. En “Desde El Aire”, la banda suena más power que nunca. Elegantísimo puente aquí, por cierto.
Es en “Alma De Libertad” donde Dini pide puños en alto. Las pistas pregrabadas puede que resten algo en cuanto a lo orgánico de la descarga. Pero Argüelles está firme y conciso tras baterías aquí. Era una disposición escénica un tanto extraña, con el kit del ex Omenomejodas encajonado a un lado de las tablas. Humo y fuego, amén de una miríada de paneles electrónicos configuraban el escenario. Precisamente el panel del fondo iba a cobrar especial importancia en “Puedes Ser”, con la proyección del correspondiente videoclip. Un corte que Dini dedica a Susana, y que alberga uno de sus cambios de ritmo más hábiles. Buenos coros del bajista Juanjo Díaz aquí y otro buen solo de Javier Díaz para unos Edén en plena forma.
Sería el propio Juanjo quien dedicara “Como Un León” a “toda la gente que sufre” y “al pueblo de Gaza”. Edén muestran aquí su lado más heavy, amén de entregar un más que vistoso juego solista entre Álvaro y Javier. “Vamos ahora con un tema que algunos han bautizado como happy metal”, anuncia Dini, y que resulta no ser otro que “Junto A Ti”, hasta la fecha último single editado por la banda, y que ciertamente deja un heavy metal más, en efecto, feliz, y donde pensar en bandas como Freedom Call (y aledañas) resulta casi inevitable. Esa naturaleza más amable de la composición, en cualquier caso, no empaña otra buena turné solista entre Díaz y Cocina. “Sangre De Metal” nos retrotrajo entonces a su álbum de 2019 “El Despertar De Los Sueños” para que Edén regresaran así a su cara más dura. Aquí Álvaro tuvo un percance con su guitarra, que hubo de cambiar en plena faena, dejando a la banda en cuarteto por unos instantes. El ex Nuevecondiez resolvió el trance con prontitud y todo recondujo finalmente hacia una total normalidad.
Pero iba llegando el final. “Rebel Yell” de Billy Idol volvió a ser la elegida como única versión del set. Volverían al material propio con “Perdido Estoy”, donde se produce el juego de Dini con el público, y cerrarían con “Ella”. Aplauso muy especial para Argüelles por el mencionado doblete, foto finish… y cuando ya todo parecía terminado, ellos aún se animaron con una más. “El Fin”, de su último álbum “Alma De Libertad”, sería efectivamente la que echaría el cierre a un, creemos, buen set por su parte.
Dini se desenvuelve bien sobre las tablas. Por lo que uno ve sobre el escenario, parece haber caído de pie en el seno de la banda asturiana. Son muchas las voces que han pasado por Edén pero, sin menospreciar a nadie, da la sensación de que ha entendido al milímetro las particulares idiosincrasias de una formación como esta. Redondos y en forma, con un buen puñado de buenas canciones y un Argüelles que salió airoso del siempre esforzado doblete. Un gusto, que diría aquél. Por nuestra parte nada más. Mandar un saludo tanto a músicos como a los habituales de siempre y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Camino de su 40º aniversario los barceloneses Ktulu arrancarán 2026 con parada León acompañados por la formación melodeath local Death Bringer, que presentarán «Hanoi» su nuevo trabajo de estudio recién publicado.
Arribarán a la sala Espacio Vías el viernes 16 de enero para desgranar los himnos de una trayectoria marcada por una constante evolución en su sonido, del thrash al metal industrial pasando por una etapa groove.
El que será su cuarto disco para Death Bringer se gestó en Music Center Leóncon Ángel Rodríguez del Amo en labores de producción y mezcla. «Hanoi» rompe un silencio discográfico desde la publicación de «Rawness» en el 2021.
Teníamos relativamente recientes a los chicos de Salduie, aquella soleada tarde del mes de junio en el zamorano Z! Live Rock Fest (crónica), pero su venida en solitario a Gijón y la promesa de un set completo de parte de los maños, bien merecían la pena. La gijonesa sala Acapulco iba a ser la encargada de acogerles en la jornada del sábado, con Heavy Metal Brigade al quite de sus evoluciones.
Dos telones a ambos lados del escenario nos dan la bienvenida. Un mar de leds toman la parte trasera del mismo junto con un par de podios. Delante, una llamativa osamenta adorna el pie (en este caso) de gaita de David Serrano. Todo dispuesto pero la nutrida formación folk se hizo de rogar. Y es que no es hasta apenas pasadas las diez que atruena la intro y emergen desde el backstage, afrontando “Dvatir”, corte que da nombre a su más reciente Ep (reseña). Lo que me llama la atención desde este comienzo es el buen sonido que despliegan. Algo nada fácil, intuye uno, dados los diversos elementos que nutren sus composiciones: gaitas, flautas, guitarra, base rítmica y las voces de Nehemías Sebastián (limpio) y Diego Bernia (rasgado). Otro hecho que vino a marcar la descarga serían los pocos descansos que se permitieron. Apenas unas pequeñas proclamas precedían a cada corte, que sí teníamos “sed de sangre romana” preguntó Sebastián, y ellos se fueron raudos a ofrecer su cara más potente con “Tvrma Sallvitana”, retrotrayendo a aquél “Belos” de 2016.
Ya habían pasado por Asturias anteriormente, aquél Karma Festde 2023 (crónica), pero era esta la primera vez que pisaban Gijón, como bien se encargó Sebastián de recordarnos. Les iba a llegar el turno entonces para demostrar su lado más versátil en “Caraunios”, del álbum “Ambaxtos” de 2021 (reseña). Sebastián con la flauta, Víctor Felipe con el bouzouki irlandés, David Serrano con las gaitas y esa particular conjunción que nace del choque entre los registros del propio Sebastián y Diego Bernia. Quizá uno esperase una mejor entrada. Cierto no obstante que la propia fisionomía de la sala engaña a veces. En cualquier caso los chicos no se amilanaron, dando lo mejor de sí y sonando de manera más que aceptable pese a lo complicado, por diverso, de la propuesta.
“La Profecía De Clunia” nos devolvía entonces a “Dvatir”. Con Sebastián echando mano de la gaita primero y cantando en tonos altísimos después. El frontman de la voz limpia de Salduie no cejó de animar ni moverse de un lado del escenario a lo largo de todo el set. Aguantando el envite con una suficiencia que habla muy bien del estado de forma con el que se presentó en Gijón. Un corte que, en esta traslación al directo, amplificó en gran medida la cara más épica del sexteto. Así las cosas, como todo buen concierto de folk metal que se precie, no iba a faltar la alusión a las bebidas espirituosas (que diría un clásico) que iba a proponer Bernia. “A Brindar” pues, aunque fuese de manera simbólica en el mayor de los casos. Se podría decir que eran los Salduie más desenfadados, también los que buscaron un mayor contacto con la gente.
Acapulco se iría animando, bien con gritos, bien con bailes, mientras se sucedían los temas. En cualquier caso, y contra lo que pueda pensarse de una banda como esta, lo cierto es que su sonido fue bastante orgánico. En “Carus De Sekaiza” dividieron al público en dos facciones, consiguiendo con ello un wall of death al modo Salduie. Tras la pequeña batalla, iba a llegar una cierta calma al set. Felipe cambiaría su preciosa guitarra blanquinegra por el bouzouki y entre “Caelia” y “Ambaxtos”, iluminada esta última por los flashes de nuestros móviles, aprovecharían para ganar un cierto y merecido respiro. La labor de Sergio Serrano (batería) y Daniel Galbán (bajo) puede pasar algo desapercibida. Lo cierto es que suyo fue el pegamento que unió al set en todo momento, seguros y, sobre todo, versátiles. Tras el pequeño impasse regresó la electricidad en una “El Canto De Las Madres” donde Sebastián dejó una de las mejores líneas de voz de la noche.
Diego Bernia, que se había ido a camerinos antes de que sus compañeros arremetieran con “Imbolc”, emergió después con un llamativo atuendo, máscara inclusive, poniendo la nota de color a estas alturas del set. Aún cuando lo suyo es folk metal directo y vibrante, a ratos sorprenden los breakdowns que introducen. Y aunque no sean Lorna Shore (ni falta que hace), el de “Netón” pudo ser fácilmente el más agrio y marcado de la jornada. Pero si hay un corte que quizá destaque de todo el set, ese es “El Agua Del Tejo”. Puede ser una apreciación puramente subjetiva, pero en su versión en vivo sentí que, con él, Salduie han encontrado uno de esos temas destinados a permanecer en sus setlists durante años. Tremenda respuesta de la gente aquí. No faltan una pequeña performance, Sebastián dándole de beber a Bernia, ni siquiera el cuerno de David Serrano. Fácilmente mi momento favorito de la noche.
Para el cierre quedaban tres que nunca fallan: “Descarnatio”, con Felipe llamando al moshpit y Galbán bajando a perderse entre la gente. Sebastián no se quiso olvidar de los habituales agradecimientos y la banda enfrentó otro de sus grandes himnos, “Numancia”, pura idiosincrasia Salduie, para después cerrar con la siempre festiva “Hidromiel”, con Acapulco a sus pies (literalmente hablando) y Bernia dándose su particular baño de masas. Vinieron y convencieron.
Y es que a todos nos gustan los festivales pero la temporada de salas sirve para ver de verdad el estado de forma de una banda. Y Salduie se fueron de Gijón con nota. Un gran sonido, aún en las siempre problemáticas primeras filas, unos cuantos buenos temas, mucha conexión con la gente y hora y media (minuto arriba, minuto abajo) en la que dieron su mejor versión. Ahora mismo, lo sentimos así, una banda que parece llamada a hacer grandes cosas.
Nueva parada en la presentación en vivo de «Luna Negra» el reciente trabajo de estudio del power trio ovetense Alto Volto. En este ocasión recalarán en el Bola 8 de Gijón acompañados del combo cántabro Duro, dueños de un potente directo con una apuesta por letras en español cargadas de mensajes positivos y realistas en lo que califican «rock a secas».