Crónica: Corazones Eléctricos + Tinnitus (Black Bourbon León 4/10/2025)

Hay un refrán que dice: «nunca juzgues a un libro por la portada». Pues algo parecido nos ocurrió el pasado sábado 4 de octubre en la acogedora sala leonesa Black Bourbon, donde fuimos al concierto de dos grupos, según el cartel eran TINNITUS y CORAZONES ELÉCTRICOS, en ese orden, y nos llevamos algunas sorpresas.

Al llegar, nos chocó un poco ver en el escenario dos taburetes, y enseguida lo entendimos: la banda a la que por ahora llamaremos TINNITUS abría el concierto, y al empezar salió solo Daniel G. Lagunar con su guitarra acústica, saludando de forma simpática y agradable. Después fuimos entendiendo todo: TINNITUS es la versión acústica del grupo SIN CORAZÓN. Resulta que solo un par de días antes, SIN CORAZÓN, o TINNITUS, o llámalo X, se quedó sin su batería, lesionado en un accidente deportivo. ¿Y qué decidieron los dos vallisoletanos que quedaban sanos y enteros? ¿Cancelar? Ni soñarlo, decidieron presentarse la noche del viernes en Zamora y la del sábado en León como TINNITUS, acústicos, sí, pero cumpliendo compromisos.

Y su compromiso era abrir cada noche para los valencianos CORAZONES ELÉCTRICOS, y cumplieron lo mejor que pudieron. Sí eché de menos al batería ausente, eso es verdad, porque en la escasa media hora que nos pudieron ofrecer, me dio la impresión de que aquello sonaba bien, pero en eléctrico habría sido mucho mejor. Nos contaron que éste era en realidad su segundo concierto y el último como TINNITUS, que ellos son SIN CORAZÓN… mira, decidí que era mejor escuchar la música y pasar de nombres y logos. Así que pasamos media hora escuchando a los desconocidos pucelanos SIN CORAZÓN en acústico.

Primero salió solo Daniel, la única voz cantante y guitarra. Bajo la lluvia de los destellos de la bola de cristalillos de la sala, inició una corta serie de canciones que nos hablaban sobre todo de perder, empezando con una versión de «Mi Sucio Corazón», del grupo DIKERS de Iker Piedrafita. Ya con Rubén Gómez al bajo en el segundo taburete, siguieron con «Luciérnagas». En «Dime», un tema que seguro que en eléctrico será muy pegadizo, nos pidieron colaborar con coros, y la sala, ya con una aceptable afluencia de público, colaboró tímidamente. Ya casi llegábamos a la recta final, con «Lo Siento», canción algo más sensible y sentida, y, tras los agradecimientos a todos los presentes (sala, público y colegas valencianos), llegó el final algo más animado con «Nada».

No juzgues al libro por la portada. Este «libro» se llama TINNITUS o SIN CORAZÓN según las circunstancias, y esta noche les faltó la electricidad y el ritmo de la batería, pero nos ofrecieron un primer vistazo de algo que casi seguro que las próximas veces, ya al completo, sonará mucho mejor, tendremos que estar atentos.

Ya rozando las diez y media de la noche, saltaban al escenario el trío que compone el grupo CORAZONES ELÉCTRICOS. No juzgues al libro por la portada. El nombre de esta formación valenciana puede llevar a confusión. ¿Corazones? ¿Nos ponemos románticos? Sí, y no. ELÉCTRICOS, y ¡vaya descargas pegan en directo! Al menos esta noche, en una Black Bourbon con una muy aceptable entrada de público, conquistaron y electrificaron a muchos fans, anteriores y nuevos. Claro, que si te documentas un poco y descubres que CORAZONES ELÉCTRICOS es el ya casi veterano proyecto de Pau Monteagudo, cantante de la añorada banda UZZHUAÏA, ya no sorprende tanto y este libro con portada «nueva» ya te atrae un poco más, ¿verdad?

Tras una tenue intro atmosférica, arrancaron con «Por Ti», de su disco «Arte Y Oficio» (2019), ya con una energía y una fuerza que, si bien tendría momentos menos duros y más melódicos, ya no cesaría hasta el final. El propio Monteagudo derrochaba vibración y potencia en su voz, en su afilado guitarreo y en sus irrefrenables bailoteos. León es una ciudad de clima frío y a veces se nos contagia un poco a los leoneses ese frío, pero con «Cama De Faquir» y la reflexiva «Cimarrón» (una condena descarnada a los maltratadores de animales) ya fuimos entrando en calor. Y a partir de ahí, desgranaron casi todos los temas de su exitoso último trabajo, el LP «De Amor Y Rabia» (2023), pero bien mezclados con algunos cortes de sus dos álbumes anteriores.

Lo de CORAZONES queda claro en la sensibilidad de muchas de sus letras. Lo de ELÉCTRICOS queda claro en su sonido vibrante, electrificante, salvaje y hasta descarnado. Recordaron a los que ya no están en la sensible pero enérgica «En Las Estrellas». Bajaron ligeramente el tono en «Sueño De Una Noche De Verano», para volver a la carga en la sensual «Fuera De Sí», más rítimica, igual que «A Contra Luz» y la rocanrollera «Quién Salvará Al Rock N’ Roll» (valga la redundancia). Se solidarizaron con el difícil papel que les queda a las nuevas generaciones que vendrán, en la ya popular «Todo Por El Aire», tal vez la canción más coreada de la noche. Y no solo eso, como ya vienen haciendo últimamente, los menores de 25 años no pagaban entrada para ver este concierto, eso sí que es un acto de empatía. Hicieron otro acto de compañerismo parecido en «Contra Las Cuerdas», que en este caso habla de su propio gremio y de la difícil tarea que tiene en estos tiempos actuales cualquiera que se quiera dedicar a esto del rock. Y si esto era poco, encima tuvieron un cálido recuerdo para las tremendas pérdidas causadas por los terribles incendios que asolaron León, Zamora y Galicia este pasado verano. Si es que hay que quererles…

Otro momento destacado fue la aclamada «Aullar Contigo», recibida por sus fans con muchas ganas, y muy coreada. Siguieron con su ironía divertida en «El Monstruo», dedicada al personaje de Hannibal Lecter, que no necesita presentación ni la tuvo, no hizo falta, con un tono algo más melódico que acentuaba la sátira y el misterio. En una montaña rusa de sonidos modernos, recordando a veces a los rompedores sonidos grunge de los 90, la vibración volvió en «Érase Una Y Otra Vez» para volver a tonos más románticos en «Tú», toda una declaración de amor, muy bien recibida por una ya divertida audiencia.

Y vuelta a la energía, la vibración, la visceralidad, hasta la distorsión y una potencia frenética en los temas que iniciaban la recta final, como «Canción Urgente», también con buena participación y coros del público, y «Camino Al Sur», algo más «tranquila», por decirlo de alguna manera, pero sin bajar la intensidad. «Valentina», igual de picante que la salsa a la que homenajea, y sobre todo «La Destilería», cantada ya por todo el público presente, fueron un cierre frenético y desmadrado perfecto.

Se hizo muy corto, aunque fue una hora y media muy intensa. Pau Monteagudo lleva la voz cantante y acapara buena parte del protagonismo, con su afilada guitarra y sus movimientos irrefrenables. Pero, sin duda, se apoya en una potente base rítmica, en el efectivo bajo del aparentemente tranquilo Juan Fortea, y en la brutal potencia de la batería de Joan Chilet. Si bien el ex cantante de UZZHUAIA tuvo más conexión con los ya entregados presentes, los tres demostraron empatía con el público, y sobre todo mucha entrega y muchas ganas de hacer que todos lo pasáramos bien, y lo hicimos, de principio a final.

Por eso, no podemos finalizar esta modesta crónica sin agradecer esa gran entrega a los valencianos que viajaron tantos kilómetros para darnos una gran noche, y a los vallisoletanos que nos volvieron medio locos con sus cambios de nombre, jejejee…. Y por supuesto, a la cálida sala Black Bourbon, que siempre nos da una gran acogida. Repetiremos con unos y con otros, seguro.

Texto y Fotos: Mar Fuertes

Crónica: Corazones Eléctricos + Maverick (Gijón 26/7/2024)

Inmersos de lleno en temporada alta de festivales, tocó hacer un alto en el camino y volver a una de nuestras queridas y apreciadas salas. De hecho y salvo inconveniente de muy última hora, no sería la única del fin de semana. Digo yo que habrá que dar cumplida cuenta de Baja California y Sex Museum en los conciertos del Patioh. Pero vayamos por partes, pues toca juntar cuatro palabras sobre la venida a tierras gijonesas de Corazones Eléctricos, la banda del ex Uzzhuaïa Pau Monteagudo, acompañados del combo punk mierense Maverick.

Una cita que nos tuvo en ciernes con un retraso sobre el horario establecido y que a más de uno le hizo temer lo peor. Así las cosas, son ya casi las nueve cuando el quinteto mierense se ajusta como puede al coqueto escenario del Tizón gijonés y emprende con su habitual punk de toques melódicos. Digo siempre en estos casos que el suyo puede no ser nuestro negociado, el nombre de la web es el que es, lo que no quita para que nos merezcan el mismo respeto que cualquiera que se suba a un escenario a defender lo suyo (y no lo de otros).

Porque lo cierto es que supieron defender su parcela con fuerza y ganas. La intensidad inherente al género. Pero también porque saben trazar buenos temas y amalgamar un amplio abanico de influencias dentro de su habitual punk rock. Una banda bien arropada bajo el escenario, con gente en platea que demostró saberse los temas más allá de los estribillos.

El hecho de que una cuerda de guitarra no aguantara el envite trastocó sus planes. Y ni tan mal porque la banda, ahora en formato cuarteto, procedió a descargar una “Travis”, por Travis Bickle, el protagonista de “Taxi Driver”, que sorprendió por su fiereza. Por momentos me recordaban a Free City o Desakato. Y aunque ya menos, también a Berri Txarrak durante los momentos más encorajinados. Que los hubo, ya digo su música parece beber de muy distintas fuentes, lo que redunda en un set ante el que resulta complicado aburrirse.

No Sabrás” o “La Espiral” fueron finiquitando una descarga que me dejó la impresión de que la banda ha crecido una barbaridad desde mi anterior encuentro con ellos, hace ahora dos años. Algo de lo que nos alegramos.

Cinco faltan para las diez cuando “Canción Urgente” arranca el set de los Corazones Eléctricos, la banda valenciana que venía a defender en tierras gijonesas su “De Amor y Rabia” del pasado octubre. Y todo lo que se pueda decir del show que desplegaron parecerá poco. Lo cierto es que el trío apareció por el pequeño escenario perfectamente engrasado, con un Pau Monteagudo que derrochó carisma y tablas casi a cada acorde de su preciosa guitarra. Me disculpan los entendidos en la materia por no reconocer la marca de la misma.

El público, algo frío de entrada, supo aullar con ellos. Ayudó el buen sonido que desplegaron. La presencia de todo un Nefta Vázquez (Sound Of Silence, Blast Open, Escuela de Odio…) a los mandos de la pequeña nave era toda una garantía de éxito. No se olvidó Monteagudo de pasar lista. Y de dejar patente su buena memoria, recordando algunas caras que ya estuvieron presentes en su anterior venida al Principado, y que repitieron el pasado viernes.

Alguna crítica leí durante el transcurso de la pasada semana, ya no recuerdo dónde, que acusaba al trío valenciano de “falta de nervio”. Las opiniones, ya se sabe. Porque lo cierto es que para cuando la banda vuelve a su primer disco y recupera “Camino Al Sur”, cualquier duda al respecto de su desempeño termina por disiparse. Desde luego no serán la formación más técnica que ha pisado los escenarios asturianos porque tampoco lo necesitan. Sin necesidad alguna de despliegues onanistas por reiterativos, la banda recoge aquí una de las mayores ovaciones de la noche.

Monteagudo dedica “Todo Por El Aire” a los músicos, tanto los presentes, aludiendo aquí a Maverick como a todos en general. Al fin y al cabo, “todos los músicos” están “en crisis” como bien aseveró el carismático vocalista. “Cama De Faquir” sonó más natural y no tan sobreproducida como en el debut homónimo de 2017, algo que agradecí. Destacó Pete Sala al bajo. Por la forma tan elegante en que se manejó y su semblante siempre risueño. Incluso por el atrapasueños que colgaba del mástil. Tan discreto como fundamental. Pau cambió de guitarra para “Volver a Empezar” y la banda siguió desplegando ese rock sito en un punto indeterminado entre el hard, las corrientes más clásicas e incluso pequeños escarceos con el alternativo.

Es el propio vocalista quien dedica “¿Quién Salvará Al Rock´n´Roll?” particularmente a Maverick, pero también “a todas las bandas que no hacen lo de siempre”. Aquí destacó sobremanera Quique Cuquerella a la batería. Muy sobrio, elegante incluso, durante todo el set, desplegó aquí todo el arsenal, procurando uno de los mejores ejercicios de pegada de la noche. El riff de “Fuera De Sí”, que me recordó de inmediato a Wolfmother, a Corazones Eléctricos les sirvió para llevar un paso más allá la intensidad del set. Sudaba el trío y gozaba el público. No era para menos.

Disfruté en gran medida de “Cimarrón”, por mucho que echase en falta el piano de la original. La banda, centrada y engrasada, enfiló una recta final del set donde la comunión con su gente sería total. Pero si hay un corte que destapa a los Corazones Eléctricos en su encarnación más nervuda y poderosa, esa es “Érase Una y Otra Vez”, que desata y amplifica aún más el ruido que produce la original de estudio. Tremendos.

Contó el propio Monteagudo que al día siguiente tenían bolo en Ribadeo y que la idea era no desgastar demasiado en la víspera. Pero al final uno se deja llevar, es la magia del rock and roll. El caso es que la banda deja aquí la más tranquila “”, no sin que antes el curtido líder del trío se la dedicase a todos los enamorados. Fue una última isla de calma antes de un final descosido y ardiente, echando mano de una “La Destilería” con el vocalista por los suelos. “Valentina”, auténtico pildorazo de su anterior “Arte y Oficio”, rubricó un gran cierre para ellos. Se fueron prometiendo volver y desde esta casa sólo les pedimos que no dejen transcurrir otro sexenio hasta entonces.

Mereció la pena romper la tónica festivalera y pasar un poco de calor en el Tizón. Dos bandas bien distintas pero un par de sets que nos hicieron disfrutar más allá de pequeños inconvenientes o de lo engorroso de los retrasos. Si además comparte uno charla tanto con amigos, como con músicos e incluso compañeros de gremio, pues qué más se puede pedir. Por nuestra parte nada más. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: Corazones Eléctricos «De Amor Y Rabia» (Etiam Records 2023)

Once nuevos latidos para los Corazones Eléctricos, el trío que forman Pau Monteagudo (guitarra y voces), Quique Cuquerella (batería) y Pete Sala (bajo) y que tiene parada el próximo viernes en el Tizón gijonés junto a los chicos de Maverick.

Fue el propio Monteagudo quien se encargó de producir este nuevo “De Amor y Rabia”, asistido en la parcela técnica por Manuel Tomás, Sergio Peiró, Genevieve Bennetts y Carlos Gómez. El álbum se grabó entre los estudios La Casa De Ninguna Parte, Valzhalla St., Milenia y Pentasonic. Las pistas resultantes de esas grabaciones serían posteriormente masterizadas por Enrique Soriano. En la calle desde octubre del pasado año.

Canción Urgente” da pronto la medida de la cara más hard del trío. Rock facilón, con pegada y que arrastra un deje casi grunge en sus estrofas. No descubre nada pero destapa, para despistados, el carisma casi torrencial de Monteagudo al micro. La línea “ahora toca ver en mi todo lo que nunca me atreví” suena realmente a pura declaración de intenciones. Qué hay si no más a “contracorriente” que un álbum de rock and roll a estas alturas del cuento.

Pero ahí está la más templada “Aullar Contigo” para ir ampliando las muchas miras que contiene este “De Amor y Rabia”. Un rock más templado, que no aburrido. Para nada. Hay una estupenda línea de bajo aquí, sensacional Pete Sala, mientras las guitarras adoptan afinaciones más amables. Todo desemboca en otro estribillo de esos que se pegan a la primera. Quizá eche en falta un solo que termine de apuntalar la propuesta, pero esto sigue siendo rock de muchos quilates. Que nadie lo dude.

Cimarrón” regresa a aquél pulso más hard del tema apertura, amén de soterrar un piano bajo el cascarón puramente rockero de la banda. Me llama la atención la forma en que Monteagudo afronta estas estrofas, un poco a la contra de la propia vibración de la base rítmica. Un corte sencillo en su trazo, directo, llamativo por esa extraña conjunción y que destapa la vertiente más flamígera de la banda.

El tenue arranque de “Sueño De Una Noche De Verano”, así como sus primeras estrofas, siempre traen a mi subconsciente a unos The Cult del “Love”. Afinaciones leves en estos primeros compases, solidarias al Monteagudo más susurrante. Cuando la intensidad sube y el corte alcanza estribillos, esta cuarta entrega termina por convertirse en una de mis favoritas de todo el redondo. Algo a lo que contribuye el reverberante solo que antecede al epílogo. Lo dicho, estupenda.

Renglones Torcidos De Dios” le pega otro giro de timón al tracklist. Una balada en formato clásico, muy cuidada en cuanto a producción y con una de las letras más intimistas que le hayamos oído al bueno de Pau Monteagudo. La sencilla pero fundamental línea de piano que acompaña a las estrofas, el propio Pau controlando con sumo cuidado su registro. Sin excesos ni alardes. Cuando todo se atempera en el tronco central, emergen los Corazones Eléctricos más alucinados de todo el redondo. Antesala del desgarro que eclosionará camino del epílogo. Fácilmente una de las baladas más cuidadas y elegantes que servidor haya escuchado en los últimos meses

La Destilería” vuelve por los fueros más rockeros del trío. Quizá de las once la que más me recuerda a aquellos Uzzhuaïa que tantas alegrías nos dieron hasta su deceso en 2014. Rock proverbial, apoyado en una letra menos tonta de lo que parece a simple vista, y que arrastra toda la pinta de funcionar como un tiro en directo.

” ejerce casi de conjunción entre la propia vena rockera del trío y ambientes no tan lejanos de un pop de radio fórmula de quince, veinte años atrás, previo a la eclosión de la música urbana que domina los diales en nuestros días. Monteagudo la interpreta con suficiente pasión para no desaprovechar el tiro. Y aunque haya unas cuantas ofertas dentro de este “De Amor y Rabia” que considero más redondas, qué hábil resulta ese pequeño parón antes de epílogo.

Para “Todo Por El Aire” regresa el Pau más sensual, apoyado de nuevo en otra inteligente línea de bajo de Sala. Llamativa por las afinaciones tan leves de sus estrofas en contraste con eso estribillos más ruidosos y noventeros. Por ambientaciones uno de los cortes más llamativos de todo el tracklist pero con el que, curiosamente, conecto sólo a ratos.

Los Dos Lados De La Misma Cara” amenaza con torcer hacia terrenos más endurecidos. Y sin embargo, ahí está el desvío que toman sus estrofas y que los acerca, de nuevo, al rock alternativo de los noventa. En especial cuando uno oye la forma en que Monteagudo encara sus estribillos. Hay buenos solos aquí. También una cuidada línea de batería por parte de Cuquerella. Al final una de las entregas que más ha ido ganando con el correr de las escuchas.

Es el propio Cuquerella quien lustra el arranque de la desgarrada “Érase Una y Otra Vez”, testimonio de la cara más rockera y vibrante del trío, que atruena ahora con una intensidad pocas veces oída a lo largo del álbum. Ojo a las melodías en que se apoyan los estribillos, con Monteagudo tirando de clase y también de galones. El ruidoso tramo final, y los riffs que la banda desarrolla aquí, no distan tanto de unos Muse del “Origin Of Symmetry”. Otra de mis favoritas.

El cierre es para la “Balada Del Difunto Vivo” y esos ambientes casi desérticos, con Pau en tesituras casi desgarradas. Cuidada y bien construida, rezuma clase y buen gusto. Una despedida distinguida, que abrocha, trompeta mediante, este nuevo trabajo con la cara más melancólica, triste incluso, del trío valenciano.

Un disco que rezuma buenas ideas. El tracklist abraza una amplia gama de influencias y las imbrica con la suficiente clase para que el resultado común nunca deje de mantener un nexo común. Es cierto que aquí y allá echo en falta algún solo que otro. Pero con eso y con todo un disco que resulta de lo más cuidado en cuanto a producción, que nos devuelve a Pau Monteagudo en plenas facultades y deja un ramillete de temas para el recuerdo. Desde la inmediatez de la inicial “Canción Urgente” a la no poca clase de “Renglones Torcidos De Dios” o el desgarro de la efectiva “Érase Una y Otra Vez”, un trabajo que merece la atención de todo buen fan del rock and roll que se precie.

Texto: David Naves

Agenda: Corazones Eléctricos + Maverick en Gijón

El trio valenciano Corazones Eléctricos presentará también en Asturias su último disco de estudio «De Amor y Rabia«. La cita tendrá lugar en el gijonés Tizón Sound el próximo viernes 26 de junio acompañados como banda invitada por el combo punk rock mierense Maverick.

La formación compuesta por el Uzzhuaïa Pau Monteagudo a la voz, Quique Cuquerella a la bateria y Pete Sala al bajo apuesta en este tour por acercar el rock a los jóvenes arriesgando su propia supervivencia, ofertando el acceso gratuito al show a los menores de 25 años. La iniciativa será hasta completar aforo, priorizando a quien haya adquirido anticipadamente la entrada anticipada que tendrá un coste de 10€ y está disponible a través del siguiente enlace:

https://www.notikumi.com/2024/7/26/concierto-de-corazones-electricos-en-gijon

Baja California: Portada y primeras fechas en vivo

Los hard rockeros astures Baja California arrancan la preventa de su tercer álbum de estudio «Electricidad«, primero para el sello El Dromedario Records. Tras los 3 sencillos de adelanto «Electricidad«, «Tiempo Suicida» y «Dueños De La Noche» nos presentan la portada obra de Laura Estrada y Tigre Limón además de sus primeras fechas en vivo.

Sábado 16 de marzo en Gijón (Sala Acapulco) + La Desbandada
Viernes 5 de abril en León (Sala Babylon)
Sábado 6 de Abril en Madrid (Sala La Caverna)
Sábado 13 de abril en Bilbao (Sala Rocket) + Corazones Eléctricos
26/27 de julio en Ribadeo (Vendaval Fest)

Entradas disponibles a través del siguiente enlace:
https://www.enterticket.es/?busqueda=baja%20california