Crónica: Edén + Mandrágora Negra (Gijón 15/11/2025)

El pasado sábado 15 de noviembre nos desplazamos hasta Gijón para presenciar el concierto de Edén, grupo asturiano al que venimos siguiendo desde sus inicios. Nos presentaban su última obra de estudio “Alma De Libertad”, editada en 2024, acompañados para la ocasión de la banda de Irún, Mandrágora Negra, que a su vez nos mostraron temas de su último disco “Símbolo De Libertad”, publicado en 2022, junto con otros de álbumes anteriores.

No quisimos desaprovechar la oportunidad de acercarnos a la Sala Buddha, que recordábamos más como local de ocio nocturno en el que se pinchaba música de otros géneros que nada tienen que ver con el heavy y el rock y con su original decoración al estilo “templo budista”. Al llegar nos sorprendió mucho ver que no han pasado los años por ella, sigue con sus características figuras de Buddha y Shiva de antaño, pero en pocos minutos se iba a convertir en todo un “templo del metal”, cuando Mandrágora Negra y posteriormente Edén, comenzaron con su descarga de power metal y heavy ochentero. Resaltar también que aplaudimos su iniciativa de organizar de vez en cuando eventos de rock y géneros musicales ajenos a los de sus inicios.

Los primeros en aparecer sobre el escenario a las 20:10 horas fueron Mandrágora Negra, banda que actualmente, y tras varios cambios de formación, se presentaron como un sexteto compuesto por Moisés Montero “Moi” (voz), Maxi Fructuoso (bajo), Antonio J. García Ibáñez (guitarra), Mikel Pascual “Pasku” (guitarra), Garci (batería) y un teclista de reciente incorporación que confiere a la banda un sonido más próximo al metal melódico.

Abrieron fuego con “Sueños De Realidad”, perteneciente a su primer y homónimo álbum de 2012, y con el que comprobamos desde el inicio que esta banda en vivo suena cien por cien a heavy metal clásico y power metal. Siguen con un par de cortes de su último trabajo “Símbolo De Libertad”, como son: “Vencerás” y “Jamás Me Rendí”, tema éste último con un pegadizo estribillo que fue coreado por los asistentes. Continúan con “Gritaré”, tema de su primer disco. A continuación nos presentan “Sigue Adelante” y Moi nos comenta que es el nombre del cuarto disco que están grabando. Después le tocaría el turno a “Símbolo De Libertad”, perteneciente al álbum del mismo nombre lanzado en 2022.

Con “Un Largo Camino”, Moi muestra su agradecimiento a todos sus seguidores y al público presente en la sala dedicándonos este tema, que como su letra indica es todo un homenaje a la lealtad de sus fans. A continuación nos presentan “Nuestra Lucha”, tema nuevo que están grabando. Siguen con un corte de su último disco “Mi Soledad”, tema melódico que empieza lento para ir ganando fuerza y ritmo con un marcado estribillo y con “Mi Última Función”, primer corte perteneciente al mismo álbum.

Antes de la recta final, tuvieron tiempo para emocionarnos con una magnífica versión en castellano con título “El Traidor” de la banda suiza Gotthard, el conocido “Anytime Anywhere”. Seguidamente Moi presenta el tema “Fue Tu Pasión”, que según sus propias palabras dedica “a los que les gustan las motos y a los que no”. Como broche final sonaría “Imparable” de su álbum homónimo lanzado en 2015. Para terminar a las 21:15 horas con “Tocando El Cielo”, canción perteneciente a su primer disco “Sueños De Realidad” y con un público entregado completamente a su música.

A las 21:35 horas saltan al pequeño escenario de la Sala Buddha, Edén. El grupo asturiano, tras haber pasado por numerosas formaciones y con el guitarrista Javier Díaz (Notredame, Warcry) como único miembro de la formación original, actualmente está integrado por el también guitarrista Álvaro Cocina (Intermezzo, Nuevecondiez), el batería Fernando Argüelles (Vendaval, Northwind, Nuevecondiez), el bajista Juanjo Díaz y su último vocalista, el leonés Fernando González “Dini” (Decibel Race, Darkkam).

Comienzan con Dini arrodillado sobre el escenario y empieza a sonar como introducción la narración de “Cenizas”, continúan con “Ave Fénix”, momento en el que el guitarrista Álvaro Cocina salta a tocar entre el entregado público de las primeras filas y “Nunca Más”, corte de ritmos acelerados y un estribillo pegadizo con el que el respetable empieza a bailar y cantar. Todos los temas del inicio son pertenecientes a su último trabajo de estudio “Alma De Libertad”, que nos venían a presentar.

Siguen con “Desde El Aire”, de su fantástico disco “El Despertar De Los Sueños” de 2019. De este álbum y del último fueron la mayoría de los temas que interpretaron esa noche. Posteriormente le llega el turno a “Alma De Libertad”, canción titulada igual que su último disco y a “Puede Ser”, también perteneciente a este trabajo y que Dini dedica a la gente que nació con “mala suerte” y ha tenido contratiempos, este tema es todo un himno que invita a superar las dificultades de la vida.

Continúan con “Corazón”, canción melódica perteneciente al álbum “El Despertar De Los Sueños”. A continuación siguen con otros dos cortes de “Alma De Libertad”, como son “Muerte Carmesí” y “Como Un León”, tema este último compuesto por Javi Díaz y al que su compañero Dini presenta como un “ilustre del rock”. Al término de esta canción los componentes de la banda brindan por el metal con un chupito de whisky, que les traen desde la organización, junto con numerosos botellines de agua.

Rescatarían “Junto A Tí”, tema perteneciente a su tercer disco “Caminante Del Tiempo” de 2011 y que en su presentación califican como “happy metal”. Seguirían con “Sangre De Metal”, canción con mucha fuerza dedicada a los metaleros. En la recta final del show, Dini muestra su agradecimiento a Mandrágora Negra y al personal de la Sala Buddha, para seguidamente deleitarnos con la versión de “Rebel Yell” de Billy Idol y con su guitarrista, Álvaro Cocina, tocando mezclado entre el desatado público.

Terminan en torno a las 22:55 horas con “Ella”, canción de marcadas influencias del metal ochentero, que fue uno de los singles del último álbum, con un llamativo videoclip y uno de los temas más coreados en la sala. Personalmente el show se me hizo corto. Por motivos de horarios de la Buddha no pudieron tocar el setlist al completo y aunque no era la primera vez que veía a Edén en vivo, me gustó mucho cómo sonaron y lo bien que se ha integrado Dini en la banda, con una voz de registros muy apropiados para el estilo musical heavy y power metal. Nos dejaron a todos con muy buenas vibraciones y ganas de volver a verlos en el escenario.

Por último, sólo me queda agradecer a Heavy Metal Brigade su apoyo para la elaboración de esta crónica, a las bandas por su buena energía y cercanía, a la Sala Buddha en la que encontramos viejos conocidos, a los amigos y compañeros que recorren las salas y a todos los que apoyáis a la música. Nos vemos próximamente… hasta entonces, que el rock & roll no deje de sonar!!!

Texto: Aurora Menéndez
Fotos: Miguel Rubio

Crónica: Edén + Apelo (Perchera Fest 3/10/2025)

El Perchera Fest tenía a bien contar con los heavy metaleros Edén como principal reclamo, lo que nos pareció un motivo tan bueno como cualquier otro para tomar el pulso a Javier Díaz y los suyos. Acompañados para la ocasión de los locales Apelo, banda que por cierto, comparte batería con el propio cabeza de cartel, lo cierto es que se quedó una noche de lo más «apañá».

Preparaban sus bártulos los gijoneses de Apelo cuando llegamos a la carpa del evento. Y para cuando arrancan, lo hacen con el “Feo, Fuerte y Formal” de un tal Loquillo, elección que vendría a dar un poco la medida de la selección de cortes que eligieron de cara al evento. “Todo Negro”, aquella revisitación que acometieran Los Salvajes sobre el “Paint It Black” de los Stones, “Princesa” de Sabina, “Dime Que Me Quieres” de Tequila… en resumidas cuentas, un repertorio un tanto ligero para un medio como este, pero una banda que pareció divertir a los presentes.

En lo personal, agradecí el “Buscando En La Basura” de La Fuga, una canción (y un disco) por la que guardo un especial cariño, aunque la gente pareció recibir de mucho mejor grado “Bailaré Sobre Tu Tumba” (“Y bailaré Sobre Two Yupa”, que dijera Nacho Vigalondo en Twitter, X como dicen los tontos) de Siniestro Total. Hubo deseos de pronta recuperación para Jorge Martínez, a los que nos sumamos, y tiempo de interpretar el “Tiempos Nuevos, Tiempos Salvajes” de Ilegales. Un “Soldadito Marinero” conoció a una “sirena” y, en general, la gente pareció divertirse con ellos.

Edén demostraron estar en buen estado de revista y, de hecho, están sonando bastante bien ya desde los primeros compases de “Ave Fénix”. Y aunque huelga decir no era mi primera vez con la banda, sí lo fue con su actual line up, con los fichajes Álvaro Cocina en guitarras y el Decibel Race Dini en voces. El leonés, mimetizado ya con la banda asturiana, mostró un buen estado de forma en todo momento. Así las cosas, en “Nunca Más” está dejando voces agudísimas. Antes había pedido un aplauso para Fernando Argüelles por aquello del doblete. Junto a ambos, Javier Díaz se descolgaría con el que pudo ser uno de sus mejores solos de la jornada. No faltaron agradecimientos a la organización del Perchera Fest por seguir apoyando la música en directo. En “Desde El Aire”, la banda suena más power que nunca. Elegantísimo puente aquí, por cierto.

Es en “Alma De Libertad” donde Dini pide puños en alto. Las pistas pregrabadas puede que resten algo en cuanto a lo orgánico de la descarga. Pero Argüelles está firme y conciso tras baterías aquí. Era una disposición escénica un tanto extraña, con el kit del ex Omenomejodas encajonado a un lado de las tablas. Humo y fuego, amén de una miríada de paneles electrónicos configuraban el escenario. Precisamente el panel del fondo iba a cobrar especial importancia en “Puedes Ser”, con la proyección del correspondiente videoclip. Un corte que Dini dedica a Susana, y que alberga uno de sus cambios de ritmo más hábiles. Buenos coros del bajista Juanjo Díaz aquí y otro buen solo de Javier Díaz para unos Edén en plena forma.

Sería el propio Juanjo quien dedicara “Como Un León” a “toda la gente que sufre” y “al pueblo de Gaza”. Edén muestran aquí su lado más heavy, amén de entregar un más que vistoso juego solista entre Álvaro y Javier. “Vamos ahora con un tema que algunos han bautizado como happy metal”, anuncia Dini, y que resulta no ser otro que “Junto A Ti”, hasta la fecha último single editado por la banda, y que ciertamente deja un heavy metal más, en efecto, feliz, y donde pensar en bandas como Freedom Call (y aledañas) resulta casi inevitable. Esa naturaleza más amable de la composición, en cualquier caso, no empaña otra buena turné solista entre Díaz y Cocina. “Sangre De Metal” nos retrotrajo entonces a su álbum de 2019 “El Despertar De Los Sueños” para que Edén regresaran así a su cara más dura. Aquí Álvaro tuvo un percance con su guitarra, que hubo de cambiar en plena faena, dejando a la banda en cuarteto por unos instantes. El ex Nuevecondiez resolvió el trance con prontitud y todo recondujo finalmente hacia una total normalidad.

Pero iba llegando el final. “Rebel Yell” de Billy Idol volvió a ser la elegida como única versión del set. Volverían al material propio con “Perdido Estoy”, donde se produce el juego de Dini con el público, y cerrarían con “Ella”. Aplauso muy especial para Argüelles por el mencionado doblete, foto finish… y cuando ya todo parecía terminado, ellos aún se animaron con una más. “El Fin”, de su último álbum “Alma De Libertad”, sería efectivamente la que echaría el cierre a un, creemos, buen set por su parte.

Dini se desenvuelve bien sobre las tablas. Por lo que uno ve sobre el escenario, parece haber caído de pie en el seno de la banda asturiana. Son muchas las voces que han pasado por Edén pero, sin menospreciar a nadie, da la sensación de que ha entendido al milímetro las particulares idiosincrasias de una formación como esta. Redondos y en forma, con un buen puñado de buenas canciones y un Argüelles que salió airoso del siempre esforzado doblete. Un gusto, que diría aquél. Por nuestra parte nada más. Mandar un saludo tanto a músicos como a los habituales de siempre y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Ciclonautas + Malaputa + Rienda Suelta (Gijón 1/3/2025)

Triple presentación en la gijonesa Sala Acapulco la que nos ofrecía El Dromedario Records y que cortesía de la gestora de la sala pudimos disfrutar la noche del primero de marzo. Tres bandas (Ciclonautas, Malaputa y Rienda Suelta) sobre las que planea la alargada sombra de los navarros Marea y nada más lejos de la realidad, dejaron de facto la impronta de surcar su propio destino con un sonido y personalidad claramente distanciada del quinteto de Berriozar.

Arrancaban la velada el trio sevillano Rienda Suelta, curiosamente el formato de todos los grupos protagonistas de la noche. Enfrascados en la presentación de su primer disco «¿Dónde Está El Hombre Malo?» editado a mediados del pasado mes de febrero, Rucho Linares (voz y bajo), Charlie «Txarpa» Palacios (guitarra) y «La Bestia« Villagrán (batería) no escatimaron esfuerzos por agradar a la parroquia a base de líricas subversivas, irónicas y satíricas unidas a un apartado sonoro de querencia al mejor Rosendo, Reincidentes o los mismísimos Barricada.

Mediado su set nos agasajaron con un soneto dedicado a Xixón que el público recibió de buen grado, navegando entre las aguas de la sorpresa y la emoción. Temas como «Extranjero«, denuncia contra el racismo clasista, la fiestera «Turulo» o “Potra De Rabia y Miel” dan la medida de su buen hacer. Se ganaron un gran puñado de adeptos a la causa y las ganas de verles de nuevo por estos lares a tiempo completo.

Bones nueches, mareantes
de la Santa Catalina.
Me autoproclamo un amante
de la brisilla marina
que, de manera ambulante,
se acollerá en las esquinas
con cualquier acompañante
que la faiga pelegrina.
Munches gracies, asturianos;
vástagos de Don Pelayo,
de Riego y de Jovellanos.
Aquí muere mi caballo.
Va por ustedes, hermanos;
por gijoneses y playos.

Malaputa llegaban a la capital de la costa verde en la que era la tercera etapa de la extensa gira estatal «La Suerte Está Echada» en la que presentan su segunda obra de estudio «De Raíz«, publicada en diciembre del pasado 2024. El maestro Kolibrí Díaz a la guitarra, Euken Ubasos a la batería y Eduardo «El Piñas» Beaumont al bajo y voz volvían a la carretera 8 años después. Dato este más que suficiente para que la cita en la Acapulco fuera poco menos que inexcusable.

Rock orgánico, sin edulcorar, crudo y directo a la mandíbula son las señas de identidad de Malaputa. Es inevitable la comparación con la banda madre del 66% del combo, pero desde las primeras estrofas queda claro que su ADN es completamente distinto. «La Raíz» para arrancar y «Gasolina y Fuego» en la terna inicial marcan la dirección hacia la que se encamina el show. Apenas pausas, agradecimientos de rigor y homenaje a Barricada con una enérgica y malencarada versión de «A Toda Velocidad» señalan la triunfal marcha militar que el trio desgrana en la Acapulco.

Una puesta en escena en la que sobra parafernalia, salvo ese pie de micro coronado por la cabeza de un cuervo. Solamente el fluir de la música. Un repertorio de 18 temas que pasaron en un suspiro para dar un completo repaso a sus dos trabajos de estudio. Dejaron patente ser una banda con identidad propia y no el proyecto en solitario de un componente de Marea. Un trío con todas las papeletas para ofrecer noches irrepetibles de sudoroso rock & roll.

Apenas 6 meses habían pasado desde nuestra última cita con Ciclonautas, la parada en el ciclo de conciertos del Patioh de La Laboral junto a El Drogas (crónica) pero los alicientes para repetir eran poderosos. La salida al mercado de su nuevo disco de estudio «Ecdisis» era inminente y había muchas ganas de catar in situ alguna de las nuevas composiciones del trio navarro-argentino. No hubo que esperar mucho, tras una breve intro arrancaban su tiempo con «En Mi Espacio Sideral«, uno de los adelantos de la nueva obra.

Fieles a su curiosa forma de entender el rock, hay quien los etiqueta como stoner, continúan navegando por esos característicos desarrollos cuidados con mimo a lomos de un sonido nítido, una constante toda la noche. De aquí nuestra felicitación a los responsables de dicha faceta. Mai Medina exporta carisma aferrado a su telecaster mientas la base ritmica que componen Alén Ayerdi tras los parches y Javier «Txo» Pintor aseguran pegada y unas líneas de bajo de lo más elegantes.

Canciones de nuevo cuño como «Chinche Verde» y «Banderas Negras» se cuelan en el set entre temas ya imprescindibles como «Bombo Sicario» o «Agua Va«, todo ello sin que la conexión con la audiencia decaiga. Incluso un pequeño grupo entre el público ya reconoce los temas. Acabarían en el escenario acompañando a la banda, identificados como fieles seguidores del trio en lo que suponemos no era la primera cita con la formación en esta gira.

Para nuestra sorpresa El Piñas también compartiría tablas con Madina y cia poniendo su voz en «Dele Al Play«, ya en la parte final de su set. Aunque el titulo de la nueva obra haga referencia a la muda de piel necesaria para seguir creciendo, renovarse por fuera para lograr una inevitable expansión, Ciclonautas supieron conjugar pasado y presente para colmar las expectativas más exigentes de la audiencia de manera más que sobrada.

Una gran noche de rock, con 3 bandas que complementaron magníficamente sus particulares maneras de entender la música. Impecables en el escenario, cercanos y amables cuando se bajaron del mismo. Si puedes no te los pierdas, por estos lares ya hay ganas de repetir.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Långfinger en Avilés (Factoría Cultural 18/5/2024)

Recuperándonos aún mental y físicamente del viaje relámpago a tierras leonesas de la jornada anterior, tocó echarse de nuevo a la carretera y poner rumbo a Avilés. El motivo era no otro que la nueva venida de los suecos Långfinger a Asturias. El trío que forman el bajo y voz Victor Crusner (Eclipse), Jesper Pihl en batería y Kalle Lilja en guitarra. La gira, en apoyo de su último álbum “Pendulum”, volvió a congregar a un buen número de fieles en nuestra querida Factoría. Por sonido y escenario una de las mejores salas de la región.

Y es que precisamente el sonido que emana del trío no puede ser mejor mientras atacan la inicial “A Day At The Races” parapetados tras el semblante tan concentrado como risueño de Crusner. Mostró el sueco un gran estado de voz. No ya en estos compases iniciales sino durante toda la descarga, algo que vino a dar cumplida cuenta del buen momento de forma que atraviesa el trío. Un trío que suena profundamente orgánico, apoyado en una puesta en escena que no podría ser más básica y elemental.

Un trío bien ensamblado y mejor engrasado que vino a dar un show de menos a más. Ese carácter tan diésel de la velada deslució tal vez algún que otro corte inicial. Así las cosas, el mayor grosor de “Arctic” fue recibida nunca con indiferencia pero sí con un público que parecía aún a la expectativa. Crusner tenía pequeñas anotaciones en nuestro idioma junto al setlist y ciertamente puso todo de su parte cara a que la comunión fuera total. Hasta los más pequeños detalles suman y decantan la balanza. Desde luego el sueco lo sabe y obra en consecuencia.

Diría que no es hasta “Orbiter” que el público sale de su letargo y el trío ofrece su mejor versión. El solo que dibuja Lilja aquí puede ser fácilmente uno de los mejores de la jornada. Él y Crusner acaban de rodillas y en lo personal aprecio en gran medida esa versión más alucinada y lisérgica del combo radicado en Gotemburgo. Le llegó el turno entonces a una “very old song”, que no era otra que “Fantasy Ridge”, de aquél “Skygrounds” de 2010, donde sobresalieron los coros del batería Pihl.

Pero aunque Långfinger hagan gala de un carácter homogéneo donde las influencias se multiplican y divergen de cara a construir un set sumamente atractivo por su propia diversidad, qué duda cabe que es el riff juguetón e incluso bailable de “Dead Cult” el que se lleva el gato al agua. Coreamos, bailamos y sudamos con ellos, a lo que el trío respondió poniendo todo su empeño. El set serpenteaba por alguno de sus temas más accesibles y la concurrencia terminó por entrar en el juego propuesto por el trío nórdico.

Y es que “Skygrounds”, aún cuando pierde el Hammond del original, entrega otro de los riffs con más gancho de la noche. De nuevo excepcional aquí Lilja con su roja SG, qué me gustan estas guitarras, y aún mejor la respuesta de un público ya totalmente entregado. La aparente sencillez de “Fox Confessor” destapó al mejor Crusner como vocalista. Ya digo que su voz aguantó el envite sin mayores inconvenientes. Siempre risueño y poniendo todo de su parte por hacernos partícipes de su característico rock and roll.

Curioso el diálogo entre Pihl y Crusner que propició “Herbs In My Garden”, seguido de otro gran solo de Lilja. El trío en su mejor versión, disfrutando y haciendo disfrutar, encaró los bises con la satisfacción del trabajo bien hecho. Y bendito trabajo. Crusner anuncia “this one is really fast” y el trío se vacía con “Eclectic Boogieland”. Ni una gota en el tintero. Vítores inclusive. “You make me feel like I was at home” (me hacéis sentir como si estuviera en casa). Se le puede acusar de tribunero al sueco pero qué duda cabe que el y su banda brillaron a gran nivel. Quede la final “Ragnar” como sólido testimonio del gran nivel que atesoran.

Factoría Sound y bandas de origen sueco. No recuerdo binomio más sólido desde Clyde Drexler y Hakeem Olajuwon. Siena Root, Greenleaf y ahora Långfinger son solo tres pinceladas del mucho y buen rock and roll que el país nórdico tiene para ofrecer. Afortunados somos de poder ver a bandas de este calibre al lado de casa. Que además vengan y cumplan con las expectativas creadas. Que disfruten y nos hagan disfrutar. De que no todo sea heavy metal en esta vida. Que ya no pique cuando toca aguantar el incesante latiguillo de que “hoy en día todo son bandas de enfadaos y tías con el pelo de colores”. Supongo que todos tenemos derecho a estar equivocados.

En cualquier caso y como siempre, agradecer una vez más a la organización todas las facilidades dispuestas para la realización de esta crónica y mandar un cariñoso saludo a los habituales de siempre. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Raposu Rock (Gijón 11 /11/2023)

Nueva edición, la séptima ya, del festival solidario Raposu Rock, desde luego una de las citas más especiales del actual ecosistema rockero asturiano. Un año más en Heavy Metal Brigade no quisimos faltar a tan indicada fecha, que reunía esta vez a las bandas regionales Beast Inside y Skuld, los cántabros Cantaebria y los bilbaínos Negra Calavera para toda una avalancha de solidaridad, buen rollo y rock & roll.

El Raposu es una cita donde la música es importante pero nunca tanto como lo es la habitual recogida de alimentos. Con Rheme Peláez al mando, qué energía la suya, me rio yo del conejo aquél de las pilas, la cita ha logrado establecerse con pleno derecho hasta convertirse en una parada obligada dentro del modesto pero orgulloso circuito de festivales asturianos. Con epicentro en la que ya es nuestra segunda casa en tierras gijonesas, o al menos una de ellas, es decir, la Sala Acapulco, la cosa vino a acontecer más o menos como sigue.

Pasan quince de las siete cuando Skuld, la banda de Puerto de Vega cuyo debut homónimo pasara por estas páginas allá por 2021, se suben al las tablas de la Acapulco. Y ante la baja de su batería titular Roberto lo harían con todo un Pablo Viña a los parches. Había curiosidad por tanto, al menos en lo que a nosotros respecta, pues para cuando termina la intro y suenan los primeros acordes de “Odin” no son muchos quienes hacen acto de presencia ante la banda…

… que parece haber crecido varios enteros desde nuestro último encuentro con ellos. Fuese lo indicado de la fecha, el trabajo en el local o el tiempo que hacía que no nos cruzábamos las caras, agenda Brigadier cada vez más apretada, lo cierto es que supusieron un gran inicio de fiesta. Ahí donde funcionan temas propios, “Odin” y el estupendo duelo solista que lleva aparejado, no es menos verdad que acaban por menguar, al menos en cuanto a acogida se refiere, cuando arremeten con todo un “Flight Of Icarus” de unos tales Iron Maiden. Con una Lorena González al micro saliendo airosa del complicado envite y el público coreando a conciencia.

Incluso nos trajeron un tema nuevo. “Blood Eagle”. Brioso, con gancho y hechuras de darles buenos réditos en tiempos futuros. Rédito inmediato dio en cambio un “No Hay Tregua” de Barricada que terminó con José Carlos abajo del escenario y un montón de gente arriba de él para un fin de set festivo y por todo lo alto. Desde luego que esta noche no era para andar por estas calles y sí en la fiesta solidaria de la Sala Acapulco.

Aún practica uno el noble arte de ir a un concierto, o festival en este caso, sin los deberes hechos y presto a ser sorprendido. Que os aseguro fue el caso con los rockeros de nuestra comunidad vecina Cantaebria. Combo que vino al séptimo Raposu Rock a derrochar ingentes dosis de actitud y energía para media hora larga de fiesta y rock & roll.

Se llama Rocanrol” resultó de lo más festiva. Y mientras que a una de las guitarras trató de aguarles la fiesta, al final sirvió para que el frontman Víctor Quevedo sacase pecho frente a otras propuestas: “nosotros no hacemos playback”. A fe nuestra que no. “La Rubia” contribuyó a que la fiesta fuese en aumento. Y mientras que los idus eran de todo menos propicios, rota una cuerda de guitarra en “Shine”, nada pareció detenerles.

Demostraron sobradas tablas para sobreponerse a los distintos inconvenientes que les fueron surgiendo y también ímpetu para ganarse a un público que quizá les era ajeno. Resultaron una propuesta tan desenfadada como ganadora.

Tuvieron incluso el detalle de aupar junto a ellos al dúo Lyla & Javi. Porque una fiesta sin buenos amigos es cualquier cosa menos una fiesta. Javi terminaría calzándose la guitarra incluso. Y claro, tampoco quisieron olvidarse de agradecer a Rheme el haber contado con ellos. “La Locomotora Del Amor” mediante se despidieron dejándonos con ganas de más. Dada la cercanía geográfica, ojalá tenerles de vuelta por estos lares más pronto que tarde. Tremenda fiesta.

La venida de Beast Inside al Raposu Rock supondría otra vuelta de tuerca al cartel. La banda, que sigue presentando aquél “Under Control” de 2022 continúa cercenando cuellos a conciencia con un show cada vez más sólido y redondo. El rodaje, que no ha sido poco dentro y fuera de nuestra región, termina por notarse. No queda otra.

Pasan pocos minutos de las nueve cuando disparan la intro y, tras ella, una más que apropiada “Beast Attack”, con “Poyo” ya plenamente establecido tras los parches y las ganas intactas. En especial en lo que a Jandro se refiere. Un frontman cada vez más metido y centrado, que parece agigantarse a cada show que realiza con Beast Inside y que propulsa al quinteto a cotas hasta ahora desconocidas para ellos.

Como bien reza la sabiduría popular: “no habrán inventado el pan, pero desde luego saben como hacer buenas tostadas”. En cortes como “Fuck Em All” reside un thrash tan clásico y poderoso y en ese “compartir es vivir” que exclama Jandro, gran parte del espíritu del festival. “Unpunished” fue una de las mejor recibidas del set, algo a lo que ayuda ese deje más groove y coreable de su tronco central. Y mientras que para “Faces Of Death” cuentan con la performance de cierta figura de la mitología asturiana y su querido vástago, a continuación nos dejan con un tema de nueva creación, “God Of Flesh”, que sin dejar de sonar a los Beast Inside de siempre, parece buscar nuevos horizontes para la banda.

Con más de tres mil niños y niñas palestinos cruelmente asesinados por el gobierno de Israel en apenas tres semanas y siempre según datos de la ONG Save The Children, hiela la sangre y petrifica a cualquiera el dato, “Warchild” vino a resultar más pertinente que nunca. “No Escape” contribuyó sin embargo a quitarle gravedad al set y reconducir hacia la fiesta y el jolgorio. Porque como diría el propio Jandro, “del reggaetón se sale” pero de un concierto de Beast Inside, hasta que no se han sucedido los pertinentes circle pit y wall of death desde luego no. Siguen en línea ascendente y nos congratulamos por ello.

Antes de la última descarga de la noche, fue el momento del sorteo de un pequeño detalle por parte de las bandas presentes a un afortunado raposu, que se iría a casa con una sonrisa en el rostro y un amplio surtido musical.

Desde Bilbao y con ingentes ganas de patear traseros llegaron al Raposu Rock Negra Calavera, quinteto de puro rock & roll adrenalítico y socarrón que supuso, podemos dar fe, un fin de fiesta por todo lo alto. Un rock sin freno y a pildorazos. Clásico y sin fisuras. Sin mayores sorpresas ni tampoco menores dobleces, vinieron y convencieron.

Y les honra pues lo hicieron a pesar de que no fue el público que desbandó tras las descarga de Beast Inside. Quienes nos quedamos fuimos recompensados por cincuenta minutos sin apenas solución de continuidad y que hicieron las delicias de los fans más clásicos del Raposu Rock.

Espérame En El Coche”, “Navajazos” o “Alcohol” nos hicieron pensar en que por más tópico que resulte decirlo, es el directo y no otro quien de verdad da la medida de una banda. Es ahí donde los vascos se crecen y dan todo lo que llevan dentro. Agradecidos no obstante a la organización del evento en general y a la figura de Rheme Peláez en particular para después deslizar una rotunda “Dios Te Odia”. Dado el clima reinante general, quienes somos nosotros para negar que alguna que otra deidad debe de andar bastante enfadada por ahí arriba.

Estrellas” proporcionó altas dosis de rock volcánico y ardiente. Como juntar a AC/DC con Supersuckers y Gluecifer, agitar la coctelera a conciencia y servir el resultado a una audiencia escasa pero disfrutona y muy por la labor. Ahí es donde emerge la figura de Txemi, frontman de los bilbaínos, incansable tanto a la hora de afrontar los temas como en lo que buscar la complicidad del público se refiere. El cierre, con toda la banda abajo del escenario a excepción del sufrido batería, supondría la mayor de las apoteosis. El final que la séptima edición del Raposu Rock merecía, ya lo creo. Sin querer leerle la cartilla a nadie, desde luego no es la intención, de verdad que lo sentimos mucho por quienes se fueron antes de tiempo.

Sana y cordial séptima edición de nuestro festival solidario por antonomasia. Cuatro bandas de muy distinto pelaje que nos hicieron disfrutar de lo lindo y más de tonelada y media de alimentos recogidos. Se dice pronto. Francamente, ya podían aprender otros, tanto dentro como fuera de la música que tanto amamos. Vaya pues un abrazo gigantesco a Rheme Peláez, no hay palabras que alcancen a hacer justicia a la descomunal e ingente labor que realizas. De verdad que no somos conscientes. Vayan también saludos a los muchos y buenos amigos con que nos cruzamos a lo largo de la jornada. Cada vez sois más y se complica el nombraros a todos. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Rage + Dark Embrace + Tri State Corner (Gijón 22/9/2023)

En una semana atareada como pocas en el seno de Heavy Metal Brigade, tocaba recoger los bártulos y dirigirnos a tierras gijonesas con motivo de la enésima venida a Asturias del combo de heavy metal radicado en Herne, Rage, acompañados para la ocasión por la banda de su batería Vassilios “Lucky” Maniatopoulos, Tri State Corner amén de los gallegos Dark Embrace.

Era temprano cuando el curioso combo griego se subía a las tablas de la Sala Acapulco y quizás fruto de ello, la entrada no fuera del todo buena. Con Maniatopoulos en voces y el antiguo batería de Rage Chris Efthimiadis junto al guitarra Christoph Tkocz y el bouzouki Ioannis «Janni« Maniatopoulos, plasmaron su curioso hard rock con un sonido algo enmarañado pero deslizando buenos temas y mejores sensaciones.

Lucky” se nos reveló como un frontman ágil, que no adivinarías antes o después de verle defender los parches de la emblemática y mutante banda alemana. Desde el arranque con “Faster” su sonido resulta novedoso si bien su hard rock no podría por más que resultar eminentemente clásico. Por ahí cabe destacar que el público presente pareció recibir de buen grado la llamativa propuesta. Aún sin un bajista sobre las tablas, caso idéntico se daría después con sus compañeros de cartel, “Nothing At All” o “Free Prison” resultaron un tanto convencionales.

Sería sin embargo “Schemer” la que sacaría verdadero partido a las habilidades de Janni. Con un sonido ya un tanto más limpio, lo cierto es que a lo largo de la noche y donde nos encontrábamos nosotros jamás fue óptimo, el corte realmente supo capturar esa esencia más oriental y disponerla en pos de una de las piezas más importantes de su descarga.

Efthimiadis, de hecho, comentaría que fue esa y no otra la canción que les abrió las puertas, llevándoles hasta día de hoy a dar más de quinientos conciertos a lo largo y ancho del globo. Que se dice pronto. Llegarían los habituales agradecimientos tras “Hypocrisia” y tras “Daydreamer” se irían dejándonos sin uno de los temas que anunciaba el setlist. La tiranía con respecto a los horarios de las salas sigue haciéndo de las suyas.

Los gallegos Dark Embrace, a fuerza de dejarse caer por la comunidad vecina, han ido poco a poco, pico y pala, labrándose un nombre en nuestra región. Da fe de ello la acogida que ya tuvieron la última vez que les vimos, aquella en la que acompañaron a Argion y Battle Beast en la misma Sala Acapulco. Y aunque sigan rodando sin la figura de un bajista, dos de dos en la noche del viernes, siguen a la suya con su particular Dark Heavy Metal.

La banda la conocéis de sobra: Julio G. Valladares en baterías, Markos Villar y Mou Trashno en guitarras y Oscar Rilo al micro. Faltan diez para las nueve cuando atraviesan la puerta que conduce al escenario de la Acapulco, adornado para la ocasión con sendos paneles en los laterales del mismo, con un foso ya más concurrido y que supo brindar su calor y cariño al combo radicado en A Coruña.

Time Will Tell”, “Never Seen The Sun”, no podemos decir que tengan malos temas. De hecho su set pasa de aires más death melódicos a pulsos más góticos con una agilidad que nunca deja de ser llamativa. Lejos de sonar desnortados o incongruentes, lo cierto es que los gallegos demuestran un nivel tanto técnico como compositivo digno de mención.

Ahí es fundamental el carisma como frontman de un Oscar Rilo impecable en cuanto a ímpetu y ganas. No tanto a la voz y no por falta de la misma sino porque, como decía antes, el sonido no llegó a ser redondo a lo largo de la jornada y quiso, en el caso de los gallegos, cebarse con la figura de su enorme vocalista.

El deje más gótico que antes comentaba vendrían a manifestarse a través de la interesante “Life And Legacy”, un pequeño impás antes de que el tramo final del set destape a los Dark Embrace más decididamente metálicos. En lo personal fue la parte que más disfruté de su descarga. También el público presente en la Acapulco toda vez Markos y Mou abandonan el escenario e, inalámbricos mediante, irrumpen entre el público y propician un nutrido circle pit. Lo dicho, cada vez más queridos en esta tierra y bien ganado se lo tienen.

Al igual que sus compañeros de ruta, el cabeza de cartel de la jornada se tiene bien ganado el nombre en esta tierra. No pocas son las veces que las huestes de Peavy Wagner se han dejado caer por la región, así como tampoco es escaso el cariño que siempre se les brinda. Acompañado esta vez como decía de Vassilios “Lucky” Maniatopoulos en baterías y Jean Bormann en guitarra y coros, el trío acometió otra buena ración de ese peculiar heavy / power al que nos tienen acostumbrados.

Resurrection Day” marcaría el inicio de las hostilidades, si es que se puede hablar de hostilidad cuando uno ve aprecia el gesto siempre risueño del esforzado líder de la banda germana. Difícil montar un setlist que agrade a todo el público cuando uno tiene tantísimos discos y por ende, tantísimos temas, con los que jugar. En lo personal aprecié enormemente ese “Great Old Ones” de mi querído “Soundchaser”, del que el mes que viene se cumplen veinte años. Qué son veinte años…

… cuando la siguiente en sonar es “Solitary Man” del maravilloso “Trapped!” de nuestro año olímpico. Ni siquiera los problemas de Bormann con el inalámbrico aguaron la fiesta. Si un poco el sonido, una bola a ratos indescifrable, que acabaría por empañar algunos de los temas. Ya digo, al menos en la parte más próxima al escenario en la que nos encontrábamos tanto nosotros como el resto de fotógrafos y medios.

Son cincuenta y ocho los años de un Peavy Wagner que, problemas de sonido al margen, mostró un gran estado de forma en lo que a voz se refiere. En especial porque el de Renania del Norte-Westfalia parece ser en todo momento consciente tanto de sus fortalezas, ese registro cada vez más bronco, como de sus limitaciones, aquellos tonos más agudos de su juventud. El tiempo pasa para todos y conviene ser consciente de ello.

Y mientras que Maniatopoulos se revela como un batería potente y seguro imaginativo incluso, la juventud de Bormann ha venido a aportar un mayor punto de gravedad al trío. Sus coros rasgados aportan una dimensión diferente a la banda. Algo que quedó patente en cortes ya más graves de por sí como ese “Let Them Rest In Peace” de su último largo de estudio.

Puede que el sonido no mejorase del todo pero el público recibió de buena gana, no era para menos, viejos clásicos del combo alemán como “Refuge”. En mitad del aroma a revival que inundaba esta parte del set, quiso Wagner invitar al antiguo batería de la banda al escenario Chris Efthimiadis, quien no solo se llevaría una calurosa ovación sino que tuvo además la ocasión de ocupar su puesto tras los parches durante un par de cortes. Guiño que, podemos asegurar, la audiencia recibió de buen grado.

Al igual que, ya de nuevo con “Lucky” a los mandos, encararían un final que muchos se saben al dedillo, acorde por acorde, y que conforman clásicos absolutos como “Don’t Fear The Winter” y “Higher Than The Sky”, piezas finales de otra buena noche de heavy metal, emborronada por un sonido que nunca alcanzó las cotas óptimas a las que estamos tan (mal)acostumbrados. Y sin más nos fuimos a casa que había que coger fuerzas para la que se nos venía encima la jornada siguiente. Pero esa es otra historia que será contada a a su debido tiempo.

Como siempre, no queríamos cerrar esta crónica, más de urgencia que nunca, sin mandar saludos a Sara Suárez (Noche De Lobos), Sergio Blanco y Jorge López Novales, así como a la pandilla de habituales que acostumbran a no fallar nunca. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz