Crónica: Breakdown Metal Fest (Oviedo 17/4/2025)

Primera edición del Breakdown Metal Fest y allí que procesionó el equipo de Heavy Metal Brigade presto a dar cumplida cuenta de las descargas de Chamako Wey!, Nuestroctubre, Absalem y Serrabulho. Cuatro propuestas bien diferenciadas para un menú más que óptimo, amén de un perfecto antídoto a la beatería reinante.

Siempre es un gusto encontrarse con la buena gente de Chamako Wey!. La formación sigue inalterada desde anteriores descargas, lo mismo que ese metal, en efecto fronterizo, y que tanto gusta de confrontar intensidad y groove. Muy firme al doble bombo Mike Jiménez, y fíjate que una vez más enfrentaba los pedales en calcetines. En líneas generales, el sonido en la Lata de Zinc parece mejorar a cada semana que pasamos por allí. Gran labor de Ovana una noche más.

Daniel Larriet no se quiso olvidar de los debidos agradecimientos. Encaró después “Fariseos” con su hosco registro habitual. Inquieto en la medida que lo permitía el coqueto escenario de la Lata de Zinc, haciendo buen uso de esa tarima y animándonos a que fuéramos entrando en calor. Fue un set algo más corto que otras veces pero en el que aún tuvieron tiempo de presentar un corte de nuevo cuño, “La Tempestad”, que desató a los Chamako Wey! más violentos de la jornada. Larriet, de hecho, lo encaró desde alguno de los registros más agrios que le recordamos.

Adri “Mostro” dejaría un buen solo en “Zombie Caníbal”. Fue precisamente su guitarra la que después vino a dar problemas, amenazando con echar por tierra el set de los asturianos. Solventados los problemas, el público respondió con calor a las embestidas del quinteto y, por ahí, supo dar inicio con buen pie al Breakdown Metal Fest. Y es que “Pendejos Fronterizos” rara vez falla en su propósito. Seguimos atentos a sus evoluciones.

Desde Zaragoza nos llegaba el cuarteto de metalcore Nuestroctubre. Su arranque de set posee una violencia tal que casi suena a llamada de atención sobre las posibilidades de la banda. “Muerte Por Defunción” puede dar pinceladas de su sonido pero en ningún caso resumir toda su propuesta. Porque sin salirse de las lindes del género saben construir temas que resultan atractivos por diversos. Su frontman Víctor Iglesias no dudaría en mezclarse entre la gente ya desde los primeros compases de “Irrompible”. Que si había que bailar, preguntó. Aún con eso, lo mejor por su parte fue el amplio abanico de registros que manejó. Yendo desde agudas voces limpias a gritos desgarrados o directamente guturales con toda naturalidad.

La fiesta montada abajo del escenario no distrae de las tremendas líneas de batería que está dejando Axell Valladares. Velocidad y grooves endemoniados casando a la perfección. Hubo un wall of death en la medida en que lo permite una sala como la Lata de Zinc y, por lo general, su propuesta pareció caer de pie en la tarde noche ovetense. Tras los agradecimientos de Víctor Iglesias, la banda desató su cara más melódica a través de “Monedas Sin Cruz”. A pinceladas, fueron dando muestras de ese amplio rango de influencias y sonidos que manejan. Xexu Jerez dejó buenas melodías con su Gibson aquí. Tras el pequeño escarceo con esa cierta calma, llegó el turno de apretar el acelerador y entregar una violentísima “El Camino Del Oriente”. Intensos y descosidos ahora, Iglesias contaría aquí con un buen apoyo en coros del bajista Zankare para un epílogo que de nuevo regresa a contornos más amables.

Al grito de “fuera fascistas de nuestra escena” arremeten con “Entre Los Escombros De Mi Mente”, de nuevo con el frontman perdiéndose entre la gente, lo que vino a multiplicar la algarabía general. Xexu Jerez amagó en un momento dado con redirigir hacia “Killing In The Name Of”, que al final quedó apenas en un fugaz guiño a los angelinos. Sea como fuere, alguno de los breakdowns que trazaron aquí desde luego hicieron honor al nombre del festival. Para el cierre quedó “El Cálculo Exacto”, donde Xexu dibujó alguno de los riffs con más gancho de todo el set. Puede que ciertos speechs de Víctor Iglesias se alargaran un tanto más de la cuenta. Sea como fuere damos fe de que más de uno se quedó con su nombre. Banda a tener muy en cuenta.

De lo bueno por conocer a una banda para la que Asturias es ya una segunda casa. Volvían Absalem a la Lata de Zinc en defensa de “Mortem”, su último Ep, y la gente en la Lata pareció muy por la labor. Porque se prodigan bastante por estas tierras y en este tiempo se han ido ganando su pequeña legión de seguidores. Pero, claro, porque (intro mediante) arrancan con “Charcoal Heart” y pocas veces habrán sonado más compactos. Es esta su cara más desgarrada, ejemplificada en el ambivalente registro de Gin. También la más hábil toda vez uno ve la seguridad con que Mike Gómez encara el solo. Es un tópico decir que toda banda es una familia pero en Absalem uno realmente respira la sensación de verdadera hermandad entre sus miembros. Algo que termina por transmitirse a quienes tienen en frente.

Ellos vuelven a “The Forest”, primera composición de su trayectoria y, como grupo en plena evolución que son, pronto queda clara la distancia entre aquellos iniciáticos Absalem y los actuales. Víctor Villar la remata con un firme blast beat, sonando muy enteros en sus muchos registros. Gin nos dio las gracias por asistir. Y aprovechó para dedicar “Sad Since 1995” a quienes hubieran tenido “una infancia complicada” teniendo que lidiar con “una madre tóxica, un padre ausente, ahora sois más fuertes”. Absalem se adentraron así en una encarnación más sentida y melancólica, con la bajista Carolina García en coros saliendo en apoyo de su compañera. Gin, por su parte, se arrodilló sobre la tarima, miró al frente y terminó alzada en pie uno de los cortes, pienso, capitales para el cuarteto.

La propia Gin tiene razón cuando dice que, al final, la familia de verdad es la que uno elige. Ella está fantástica en los tonos más cristalinos de “Loyal To The Bone”, aún cuando nos había comentado a la tarde que no se veía al cien por cien. A decir verdad todos brillan aquí. Víctor tras baterías y Carolina desde el bajo, Mike con otro buen solo de guitarra y la propia Gin manejándose entre registros sin mayores problemas. Durante el breakdown de “Lord Of The Flies” sucede un animoso circle pit que en cualquier caso no (me) distrajo de la buena labor de Mike con su impecable Solar blanca. “Obscura” siempre me ha dado la sensación de ser una de sus composiciones más redondas. Víctor la enfrenta primero de pie sobre su kit de batería y más adelante firme desde el doble bombo. Cómo conjugaron melodía e intensidad aquí da un poco la medida de la banda que pueden llegar a ser.

Tras los agradecimientos por parte de Gin, llega el turno de “Heads Will Roll”, donde su mayor dependencia de las pregrabaciones se puede excusar en el mayor gancho que despliegan. Al final todo es una cuestión de equilibrio. La gente se arrancó por palmas. Y, a pedido de la también vocalista de Gemtonics, recibió con las linternas de sus móviles la final “Haunted”. Un buen cierre que viene a confirmar que siguen por el camino correcto.

Al primer Breakdown Metal Fest le quedaba una última bala. Los grinders portugueses Serrabulho resultaron algo así como la decantación de los aspectos más escatológicos de Gutalax y su posterior reemplazo por una cierta fascinación por el eurobeat de finales de los los noventa, principios de los dos mil. En lo personal y desde que vi allí mismo a los japoneses Acid Mothers Temple & The Melting Paraiso U.F.O. que no recordaba fiesta semejante. Y de todas maneras lo de aquella noche ni se le acerca a lo acontecido el pasado jueves santo.

De primeras ya llama la atención cómo van vestidos cuando vuelven al escenario tras la prueba de sonido. El bajo con pelusilla de Guilhermino Martins. El recogedor encintado al micrófono de Carlos Guerra. Todo casa con esa visión abierta y desvergonzadamente lúdica del grind en particular y del metal extremo en general. Algo que llega hasta sus líricas, esa inicial “Rest In Piss”, pero que no logra esconder que, en el fondo, son una banda tan sólida como cualquier otra. Comprometida incluso. Porque Guerra no tarda ni cinco segundos en bajar al público e inaugurar el primero de los muchos circle pits que desataron. Apenas destellos de la que se nos venía encima.

Durante las partes más bailongas, esas en las que el clásico “tupa tupa” irrumpe para desatar esa faceta más lúdica, dudaba sobre si estábamos en la Lata de Zinc o en mitad del algún Obscene Extreme. La banda parecía disfrutar de lo lindo y el público del B.M.F. respondió hasta las últimas consecuencias. Pero sería de necios negar que, cuando apretaron el acelerador y buscaron una cierta (mínima) gravedad, sonaron realmente contundentes y sólidos. Lo dije más arriba pero quiero insistir: gran labor de Ovana a los mandos de la Lata. Diría que fue en “B.O.O.B.S.” cuando Guerra pidió a las féminas del público que se animaran a subir al escenario. Ante tal congestión de seres humanos arriba de las tablas, los chicos se las arreglaron como pudieron. Si sus interpretaciones no fueron aquí todo lo precisas que cabía esperar, a quién le importa.

Guilhermino Martins anunció entonces que el próximo tema estaba cantado (que en el caso de Serrabulho viene a ser un decir) en mirandés, un “Grind e Grossa” que a la sazón representaría otro de los momentos de cierto impasse en el set. Por entre el público circularon balones de playa, globos y hasta Krusty el Payaso. A Axl Rose se le saltarían todos los empastes si escuchase la que Serrabulho tenían preparada para “Sweet Grind O’Mine”, revisión claro del “Sweet Child O’ Mine” de Slash y compañía. Guerra acomete la primera estrofa con cierta gravedad, después la segunda a puro gorrineo. Las caras de algunos. Las sonrisas de otros. No creo que nadie quedara indiferente. Ni con esa particular revisión ni tampoco cuando Guerra anuncia que van a hacer el “circle pit romántico”. Dispuso al público por parejas y este respondió en gran número al pedido del cantante. Per se uno de los puntos álgidos del set.

Pero es que no contento con ello, el propio Guerra nos invitó a seguir sus pasos fuera de la sala mientras sus tres compañeros se quedaban sobre el escenario. Quien más quien menos dudó en un primer instante. Justo lo que tardó el frontman en cruzar la puerta y salir por las escaleras hasta el primer piso de la Lata de Zinc, atravesar el parque y llegar hasta el Café Bar Saona para pasmo e incredulidad pura de sus parroquianos. Pensábamos que nos iríamos de vuelta a la sala. Pero no. Vio Guerra a los chicos de Chamako Wey! sentados en una terraza adyacente y allí que nos fuimos a hacerles compañía. Parte de esta excursión fue grabada por el propio Nefta (vídeo) y quedará ya para la posterioridad como uno de los momentos más locos vividos desde que arranqué a escribir para este medio.

A la vuelta a la sala, porque lo mejor es que el show aún no había terminado, a Serrabulho aún les quedaban algunos trucos en el zurrón. El primero ese “quiero cagar y no puedo” (“Quero Cagar e Não Posso”) que repetían insistentemente, con Pelayo, hijo de Kabbrath, emitiendo diversos gruñidos desde el escenario. Aquí Guerra propuso un wall of death pero de culos contra culos. El wall of death a la inversa, podríamos decir. La cosa terminó con una nueva invasión de escenario. Y con la dedicatoria a Krusty, claro, del “Don’t Fuck With Krusty”. Pasaban quince de las doce cuando cesó la fiesta pero, mientras recogían bártulos y demás, nos dejaron con una impagable selección de clásicos: Ace Of Base, Vengaboys y demás gemas del eurobeat más memorable. Un show que, nunca mejor dicho, quedará para los anales (sic) de nuestra vasta mitología conciertil.

Gran primera edición del Breakdown Metal Fest. La fiesta que montaron los portugueses de Serrabulho acapara gran parte de esta crónica, pero sería de necios negar los buenos shows que tanto Chamako Wey! como Nuestroctubre y Absalem habían dejado antes que ellos. Un jueves santo en comandita con unos cuantos correligionarios, metal en cuatro formas bien distintas y el firme deseo de que el festival tire para adelante en el futuro. En jueves santo o cuando sea. Si los idus nos son propicios, allí estaremos.

Por nuestra parte nada más. Agradecer a Breakdown Productions las facilidades dispuestas en favor de esta crónica, mandar saludos a la mucha buena gente con la que departimos en algún momento dado de la noche y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Exhorder + Mortal Maze (Valladolid 12/4/2025)

Había ganas de visitar de nuevo la pequeña y coqueta sala Porta Caeli de Valladolid, un lugar donde, desde hace unos años, suelen recalar numerosas bandas dentro de sus giras por la península y, sobre todo, bandas de la escena thrash. Así pudimos disfrutar allí de unas Nervosa cuando eran un trío comandado por Fernanda Lira o unos clásicos como Flotsam & Jetsam, entre otros. En esta ocasión, hicieron su parada en la sala vallisoletana los llamados precursores del groove metal, Exhorder, que venían presentando su último disco y para los que abriría una banda de la escena castellano-leonesa, Mortal Maze, y tuvimos la oportunidad de acercarnos a Valladolid para vivir otra gran noche de thrash metal.

En Porta Caeli cuentan con la ventaja de tener un escenario muy bajito, donde podemos casi fundirnos con las bandas que allí tocan, y eso es un plus que nos retrotrae a otras épocas de mayor cercanía entre público y bandas. De modo que los conciertos se hacen muchísimo más disfrutables, y más, si se cuenta con una parroquia respetuosa, como ha sido esta vez.

Eran las ocho en punto, cuando suenan los primeros acordes de Mortal Maze abrían la noche. En el escenario, guitarra, bajo y voz, todos juntos de cara al batería, de espaldas al público, para dar la vuelta de golpe y mostrar, ya en las primeras notas, que aquello iba a ser energía pura y dura, y así fue. La banda, formada en 2016, cuenta en su haber con una demo y un LP homónimos Mortal Maze (reseña), del que desgranaron un puñado de temas, a toda velocidad, lo que fue una hora escasa de auténtica intensidad. La formación la componen Héctor Velasco, voz y guitarra, Iván Velasco a la batería, Fernando López, bajo y coros, y Diego de la Viuda, guitarra y coros.

Los segovianos eran muy conscientes del papel que les había tocado y no desaprovecharon ni un segundo. Se metieron en un bolsillo, desde el inicio, a la aún exigua audiencia que ya pisaba la sala con temas como “Mortal Maze” y “Ghost” Aunque el sonido de las guitarras no estuvo del todo fino, Héctor fue uno de los responsables de esa conexión con el público. Nada desdeñable su chorro de voz, con cortes rasgados, además de los buenos acompañamientos de Diego y Fernando a los coros, mostrándose toda la banda muy activa y resolutiva para conferir esa velocidad y entusiasmo contagioso.

En “The Eyes Are Cut” se presentan y señalan a la gente conocida que les había acompañado. Acabado este tema, sacan al escenario una caja de botellas de cerveza que van regalando a los asistentes, a modo de introducción de “One More Beer” (ya sabemos que la cerveza forma parte de la identidad de algunas bandas thrashers), y mostrar así también que traían un imán-abridor de botellas con el logo de la banda como parte de sus objetos de venta. Añade Héctor que el primero que se acabe su birra, tendrá detalle en el merch, saltando, a continuación, para tocar entre el, ya más que entregado, público. De vuelta al escenario, continúan con “From Here To The Nothingness” , “Kalypso” y “Social Zombie”, donde el cantante vuelve a tocar y cantar entre el público.

Agradecen los Mortal Maze la invitación a participar en el evento, a los Exhorder, a quienes se dirigen en inglés, aprovechando la presencia de Kyle Thomas en el puesto de merchandising, a los técnicos de sonido y a todos los presentes, que ya coreaban “Mortal” a pleno pulmón. La actuación no acaba aquí. Se despiden los de Segovia con un popurrí de temas de rock & roll clásicos llevados al thrash: Johnny B. Good, Jailhouse Rock, Rock Around The Clock…, colofón que, a posteriori, se comentaba que pudieron haber evitado, dado el buen sabor de boca que habían dejado sus temas propios.

Cambio de logo en la pantalla que sirve de telón de fondo de la sala. Es turno para la banda americana. Exhorder llegaba a Valladolid en la gira de presentación del que es su cuarto LP: Defectum Omnium, editado en 2024, bajo el sello Nuclear Blast. Un álbum un tanto ecléctico, experimental, en el que encontramos no sólo thrash, sino otra amalgama de sonidos desde el sludge, el groove que les caracteriza y hasta hardcore. En la formación actual nos encontramos a Kyle Thomas, voz y guitarra, como único miembro que permanece de la formación original, Sasha Horn, a la batería, Jason Viebrooks, al bajo y Pat O’Brien (ex Cannibal Corpse, entre otros) a la guitarra.

Eran las 21:17 horas cuando la banda de New Orleans ocupa el pequeño escenario de la sala ante la expectación de un público ya un poco más numeroso y heterogéneo en edad, algo que nos sorprendió para bien, teniendo en cuenta que Exhorder no es una banda actual ni mucho menos mainstream. Arrancan con uno de sus temas míticos, el que da título a su álbum más conocido: “Slaughter In The Vatican”. A continuación, viene “Unforgiven”, único tema que rescataron de su álbum “The Law”, mientras Sasha, el inquieto batería, demanda con su baqueta que empiecen los circle pits.

Year Of The Goat” fue el primero de los cuatro temas elegidos de este “Defectum Omnium” que venían a presentar pero que mezclaron, muy acertadamente, con los más emblemáticos de la banda desde sus inicios. Aprovecha aquí Kyle para presentarse y el mosh ya era patente, después tiene unas palabras de agradecimiento para los Mortal Maze, para los que pide “algo de ruido” y presenta el siguiente tema del álbum reciente, recordando la época de pandemia por el COVID y el confinamiento, dedicando el tema a los que nos dejaron. Esto es “The Tale Of Unsound Minds”.

Death in Vain”, otro clásico del «Slaughter«, genera otra oleada de pogos energéticos y frenéticos, al ritmo de los impíos riffs del señor O’Brien. Un nuevo paréntesis de Kyle Thomas recordando que era sábado y preguntando si alguien tenía que trabajar al día siguiente. Nos habla de la rutina: levantarse, ir al colegio o ir a trabajar, volver a casa, levantarse al día siguiente y así una y otra vez, pero “hoy el tiempo es nuestro”, “My Time”, único tema que tocan delMourn The Southern Skies”, donde Jason Viebrooks cambia su bajo y donde Pat O’Brien vuelve a mostrarse impertérrito, sin dar pie a concesiones.

Esta vez sin perder un segundo, suena “Forever And Beyond Despair”. A partir de aquí, la noche ya estaba más que caldeada y las caras de satisfacción y entrega eran notorias. Cae la versión de los Black Sabbath, que suelen incluir en sus directos: “Into The Void”. Como comentaba antes, daba gusto ver a un buen puñado de jovencitos, totalmente entregados, como si hubiésemos vuelto a finales de los 80. Suena “Divide And Conquer”, último tema que presentan de su reciente disco, con amago de wall of death.

No eran aún las diez y veinte de la noche y Kyle Thomas comienza a despedirse, no sin antes recordar que la banda ya tiene su trayectoria y que todo comenzó allá por 1986, suena “Exhorder”, la gente corea el nombre de tema y banda y los músicos aceleran. El espectáculo se cierra definitivamente con “Desecrator”, un tema más que significativo del sonido groove metal (a los presentes nos vino, de inmediato, Pantera a la cabeza) y con un “Valladolid, We F*** Love You. We Are Exhorder” se despiden, siendo las 22:32 horas.

El concierto se nos antojó un poco escaso pero con una intensidad que no veíamos desde hacía tiempo. Exhorder son maquinaria pesada, gozaron de un sonido muy bueno desde el principio hasta el final de su actuación, dejando bien patente su calidad técnica. Agradecer, una vez más a Heavy Metal Brigade por dejarme firmar esta crónica, a los colegas asturianos, cántabros y pucelanos que allí nos encontramos. Muchas gracias M.A.M. por la cesión de las fotos y nos vemos en el siguiente.

Texto: Erundina Artidiello
Fotos Móvil: M.A.M.

Crónica: Last Days Of Eden + Elisa C. Martin (Gijón 12/4/2025)

Otra cita de estas ineludibles, esta vez en una Sala Acapulco que ha vuelto a tomar forma de sala de conciertos otra vez, algo que nos congratula de verdad y por lo que felicitamos a todo el equipo que trabaja allí al pie del cañón. La ocasión lo merecía, volver a ver a Last Days Of Eden con su última y renovada formación y que mejor manera que acompañados de la guerrera Elisa C. Martin presentando su último disco en solitario «Nothing Without Pain«.

Un cable dando por saco nos ponía en aviso del comienzo de la velada, pero fue solo eso, un aviso, desde el primer momento que Elisa y sus guerreros tomaron contacto con el escenario de la Acapulco el sonido estuvo a la altura, así nos lo demostraron con «No Fear» y «Chosen One«, las elegidas para abrir la descarga de la siempre sonriente y comunicativa Elisa. No podemos dejar de destacar a sus guerreros, Xabi a cargo de la guitarra solista, a un más que conocido José Rubio en labores más discretas a la otra guitarra y custodiados por lo que seguro es la base rítmica más joven de una banda de metal dentro de nuestra escena estatal, los hijos de Rubio, Galilea al bajo con 16 años y Junior atizando de una manera espectacular la batería con tan solo 12 añitos. ¿Quién dice que no hay futuro?

Con todo esto fueron repasando los temas de «Nothing Without Pain«, a la vez de repasar vivencias de la propia Elisa como bien nos introducía en cada canción. Destaca «Dear Daddy«, dedicada a su padre, uno de los cortes más destacables del disco, tanto por la rabia y emotividad de la letra, como por su música, un metal fresco con tintes actuales. Al igual que «The Winner«. Momento de Junior para deleitarnos con su solo de batería, y de seguido dejar a Elisa micro en mano junto a Galilea a los teclados.

Ellas dos solas, nos ofrecieron una emotiva «Songfory«, dedicada a la mujer de Elisa. En los 80/90 sería el momento mechero, hoy en día las linternas de los móviles suplen y dan más luminosidad a momentos como este. «Carry On» y «No More» pusieron el final a una más que digna actuación de una de las mejores voces de nuestro panorama metalero, que nos deja con las ganas de repetir más pronto que tarde.

Llega el turno de nuestros Last Days Of Eden, que si tuviera que resumir su actuación en una sola palabra, seria, exultantes. Desde el principio con «Abracadabra» y «The Garden«, dan fe de ello, con una Lady Ani radiante, custodiada, como no, por un Dani G., cerebro de todas estas melodías que nos entran en la cabeza en forma de flechas auditivas. Repasan «Queen Of The North» y «Bring Me The Night» de su primer disco «Ride The World» del 2015. Y si todavía fuera poco, siempre bien acompañados, esta vez por Fran Álvarez a la flauta y gaitas, que se le vio mucho más cómodo que en el pasado Unirock, brillando por momentos, como en «The Piper´s Call«.

David Castro empujando desde la batería, dando sobriedad al excelente sonido que estábamos disfrutando con temas como «The Roots Of Life» o «Forevermore» de su segundo álbum «Chrysalis» del 2018. Y como no, un ilustre de la música asturiana, Javi De Coupaud a las múltiples cuerdas de su bajo, todos ellos en conjunto nos hicieron pasar una noche fantástica. Ellos mismos pasaron una gran noche encima del escenario de la Acapulco, se pudo palpar, la sonrisa de todos los delataban y supieron transmitirlo a los que allí estábamos, además, incluso de forma lúdica, con cartel incluido, para memorizar el “complicadísimo” estribillo de «The Journey«.

Pequeño parón para encarar el final del show con «The Secret«, la indispensable «Silence» y «Abandon«, como broche de oro a una esplendida actuación de unos pletóricos Last Days Of Eden, que a día de hoy siguen demostrando que son el mejor exponente de metal sinfónico que tenemos a nivel estatal.

El 16 de mayo repiten fórmula. Elisa C.Martin y Last Days of Eden vuelven a unir fuerzas en Vigo. Más que recomendable. Saludos a los compañeros de Heavy Metal Brigade por permitirme juntar estas letras. Aprovecho estas líneas para mandar un abrazo muy fuerte a Julia y Novales.

Texto: José Miguel «Lago«
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Festival Internacional de la Cerveza Artesano d’ Asturies (12/4/2025)

Segunda jornada del Festival Internacional de la Cerveza Artesano d’ Asturies que traería consigo las descargas de  Sound Of SilenceLos BárcenasSoäxOnzaPorretas y Rat-Zinger. Tanto o más desapacible que la anterior pero con una afluencia más que digna durante los momentos más álgidos del cartel.

La apertura iba a recaer en los chicos de Sound Of Silence y, por una vez, di gracias a los retrasos (en el reloj, el otro lo llevo de serie) que me permitieron llegar justo a tiempo para “Tensa Calma”. Este arranque ya deja claro que ni el entorno ni lo diverso del paisanaje iba a hacer mella alguna en su habitual sonido. La banda, que venía de proclamarse vencedora en la semifinal de la W.O.A. Metal Battle Spain celebrada en Corvera, se desfogó como acostumbra. Muy buen sonido, aún en el pequeño escenario Roces, y los habituales chascarrillos de Nefta: “se acabó la hora de la siesta”. Igualmente rotunda, “Nunca Seré Feliz” deja ver sin embargo a un siempre risueño Viti Redondo al bajo. Pero quizá fue “Felices Bajo Tierra” mi favorita de esta parte inicial del set. La incansable pegada de Jorge Rodríguez (Aneuma, Escuela De Odio) tras los parches, Nefta animándonos a apreciar el solo de Rubo o pidiendo que respondiéramos a sus “¡Eh!” mientras echaba en cara a los del fondo que no se sumaran: “me faltan los de atrás, me faltan subgraves”.

Puede parecer que insisto mucho en las anécdotas de Nefta pero ello no va en detrimento del nivel que despliega la actual formación. Al contrario. Sea cual sea el escenario y las circunstancias que les rodean, parece que esta gente siempre cumple. Máxime cuando se atreven a tirar de nostalgia y recuperan (si no me equivoco) “Sacrificio De Una Vida Atormentada” de aquél álbum de 2009 “El Funeral De Las 10 Almas”. El doble bombo de Jorge Rodríguez volvía a marcar el camino y lo cierto es que la gente se implicó de lo lindo aquí. Llegó entonces el turno para una de mis favoritas (no me escondo) como es “Océano De Traición”, que vio como Rubo acometía de rodillas el primer puente y se destapaba con un solo, a puro tapping, más adelante. La sensación que fue quedando es la de que venían con los deberes bien hechos.

No quiso Nefta olvidarse de los debidos agradecimientos. Y, de paso, coger un poco de aliento. Que si queríamos “otro poco de heavy metal”, preguntó, para después acometer las primeras estrofas de “Un Nuevo Ano… checer” (sic) en tonos agudísimos para sorpresa nuestra y disfrute de un Viti Redondo que se deshacía en carcajadas a su lado. El caso es que, juegos con el registro de Nefta al margen, Nague y Rubo brillan aquí. Primero doblándose con habilidad y después siendo Rubo quien deje otro estupendo solo de guitarra. En “Viendo Al Cielo Llorar”, que bien podría ser un resumen de las dos jornadas vividas en La Felguera, su cara más melódica empastó con la más rotunda y grave. Hubo una llamada al circle pit. “Esas melenas al viento, esas tachuelas en el corazón” exclamaba de nuevo irónico Nefta. Los tres hachas de la banda se reunieron en curioso círculo (¿o triángulo?) aquí y el inquieto vocalista no perdió la ocasión de volver a pasar entre las piernas de Redondo ni tampoco de bajar a mezclarse con la gente.

Densa Niebla” puso fin al tormento de los herejes, también llamados vecinos y casuals, que con o contra su voluntad vieron cómo el ciclón asturiano de nuevo hizo honor a su leyenda. Dice mucho de ellos, además, que dejaran para este cierre un corte de arranque tan violento e inmisericorde como este, lo que permitió a Jorge Rodríguez dar otra lección de pegada y en especial de resistencia. Sensacionales.

Los Bárcenas, qué duda cabe, son un animal bien diferente a Sound of Silence. Banda de versiones que, bajo el paraguas del punk más americano (con matices), hace las delicias de cualquier fan del género. A priori no pensé que me engancharía a su propuesta. Pero cuando de pronto disparan el “Ecuador” de Sash! (el latazo que diste aquél año, niño, ni olvido ni perdón) uno de pronto entiende que se viene tremenda fiesta. Héctor García, voz del combo, le agradecería a Nefta el haberles dejado la “Tarima Of Silence”. Chascarrillo que repetiría unas cuantas veces a lo largo del show. Como el de llamar al festival de distintas maneras (“fican, ficas, ficaa…”). Jugando con el inglés, a mí se me ocurría “Fican’t”.

Pero volviendo a lo estrictamente musical, Nacho Martínez, que fuera integrante de Maverick, rompió una de las cuerdas de su guitarra muy al comienzo del set. Ante la tesitura, la banda optó por tirar para adelante con una sola guitarra. A fuerza de ser sinceros, reconozco que algunas de sus versiones me eran completamente ajenas. Pero cuando Nacho soluciona el percance con la cuerda e irrumpen clásicos como “Should I Stay or Should I Go” (The Clash), el cerebro hace clic y me cuesta nada y menos subirme al carro. “Os juro por dios que no ensayamos nunca. Pero pa’ esti nos juntamos… y salió mal” ironizaba entonces Héctor García. “Ahora va una pa’ Donald Trump”, que no fue otra que “American Idiot” de Green Day. Con mucho una de las mejor recibidas. El vocalista le dedicaría entonces “She”, también del trío de Rodeo, a Rebe (si mis notas no me engañan) porque “hace un año empezó algo muy bonito” .

Que si habíamos jugado al Fifa 98, preguntó entonces García. Y acometió “Song 2”, aquella broma que Damon Albarn compuso en apenas quince minutos a modo de mofa del movimiento grunge y que, casualmente, acabaría convertida en uno de sus mayores hitazos. Lo que es este negocio, chico, no te lo acabas nunca de creer. Para “God Save The Queen” hubo incluso un espontáneo muy Kinki. También mucha fiesta, que iría a más toda vez Los Bárcenas disparan una curiosa versión del “The Kids Aren’t Alright” de Offspring y proceden a interpretarla después con Héctor perdido entre la gente. Aún con todas las reservas que a uno le puedan producir las bandas tributo, o las bandas de versiones como es el caso, tremendo fiestón el que montaron.

Como quiera que tenía muy recientes a los chicos de Söax, tocó hacer su poco de turisteo y socialización por las calles de La Felguera. El rock and roll también es esto, aunque sea de vez en cuando. A nuestro regreso al recinto lo primero que llama mi atención es ver a Iris de Indocentes al comando de la batería. Con una tablet donde (deduzco) podía leer las distintas partituras, soportó el peso de la banda con la seguridad que dan los buenos músicos. Y ella lo es, desde luego. Para cuando nos cobijamos bajo la amplia carpa del Escenariu Revibeer, Adrián Muñiz enfrentaba “Béla Tar” con su habitual efusividad en lo gestual. Aquí dejaban patente su cara más alternativa, cerrada por el propio vocalista a puro desgarro. Al igual que aquella noche en la Telva, no faltó el recuerdo a The Beatles (“Come Together”) ni tampoco una de sus composiciones más recientes como es “Agradecidos”. Estupendos detalles de Juan Bertrand a la guitarra aquí.

En honor a la verdad hay que decir que los parroquianos del festival siguieron las evoluciones de Söax con cierta distancia. Lo que no quita para que servidor disfrutase con esa cara más socarrona, también más reivindicativa (a su manera) de “Gasolina”, con el alma mater del proyecto Ramón Prada alternando bajo y teclas. Volverían de nuevo a jugar con lo tonal y ofrecer una cara más seria gracias a la revisión de “Frente A Frente”, composición original de Manuel Alejandro. Un fino y acomodado solo de Bertrand adornó una parte final en la que Muñiz, inalámbrico mediante, bajó a mezclarse con la gente. Aún tuvieron tiempo de entregar algún corte de nuevo cuño, agradecer a Iris Martínez el haberles salvado el bolo, reinventar “Bubbles” de Biffy Clyro con Muñiz de nuevo abajo o cerrar con la siempre eficaz “Cuento”. Pocas sorpresas más allá del reemplazo en baterías. Como dije al comienzo los tenía muy recientes, pero me agradaron igualmente.

Para Onza, claro, la expectación era máxima. Mucha gente, en su gran mayoría muy joven se arrimó al Escenario Revibeer presta a disfrutar de Pepo Martínez y su nueva banda. En honor a la verdad hay que decir que el suyo no es el tipo de música que acostumbro a escuchar. También que en este segundo encuentro con ellos, siendo el primero aquél en tierras corveranas (crónica) parecí entender mejor su propuesta.

La gente llevó en volandas al quinteto desde el minuto uno, algo a lo que ayudó el fantástico sonido del que disfrutaron. El arranque es demoledor. O, al menos, testimonio de la cara más nerviosa del proyecto. Algo que atempera el mayor poso melódico de “Lo Que Arde”. Pepo, la gorra y la camiseta por dentro del pantalón, dio una lección de cómo comunicar con la gente. También de como alternar entre registros sin ataduras ni dobleces. De su desempeño el sábado caben pocas dudas. En plena forma. Con “Sin Miedo” quedó claro que la gente había hecho bien sus deberes. Efusividad a la que hay que sumar la infatigable labor coral de Javi y Faisán, batería y bajista respectivamente.

En “DestierroPepo aprovecha para comentar una pequeña anécdota sobre su último paso por la capital del reino, cuando preguntó cuántos tenían abuelos en el pueblo y en la sala poco menos que se hizo el silencio. Huelga decir que en La Felguera no fue el caso ni con la pregunta ni tampoco con esos Onza de nuevo más rotundos que aparecieron. A mitad de “Limpajumar” nos quedaríamos sin sonido por PA, siendo éste junto con los problemas de Pepo con los in ears (“para un día que no cargo yo la furgo me dejo los míos en casa) serían los únicos percances reseñables del set. Pepo tendrá su propia interpretación de “El Duelo”, que para eso es su creación. Pero uno no puede por más que interpretar esta letra como una puerta abierta a una futura e hipotética reunión de Desakato. Lo cierto es que abajo generó una sensación muy bonita y también muy intensa. La gente se lo estaba pasando de lo lindo.

El propio vocalista no perdió la oportunidad de saludar a una fan con un tatuaje de la banda en su brazo. Fue antes de una “Lucha Interior” donde me fue quedando la sensación de que este segundo encuentro con ellos entendí en mejor medida su propuesta. Tuvieron además el detalle de recordar al País Punk Rock del día anterior previo paso a revisionar a sus compañeros de Misiva y despedirse mientras certificaban su gran momento de forma.

El de Porretas iba a ser el mayor chute de nostalgia del fin de semana. Su descarga, máxime en la localización en que se llevaría a cabo, tan cerca del estadio municipal Ganzábal, sabía a Derrame Rock. De hecho y salvo que mis periodos de alto consumo etílico me jueguen una mala pasada, juraría que mi anterior y último encuentro con ellos fue en otro estadio, en este caso el desaparecido Carlos Tartiere de Oviedo junto a Siniestro Total. Año 2002.

Lo primero que uno se da cuenta con respecto a la descarga de Onza es cómo la edad media de los presentes ha aumentado de manera más que notable. Y para que luego digan de los mayores, lo que se vio incrementado en igual medida fue el movimiento en primeras filas ya desde las postrimerías del set. “Si Lo Sé Me Meo” sirve como resumen perfecto del modo en que siempre han conjugado crítica social con ese humor tan característico. De toda la vida una de las propuestas más abiertamente lúdicas de nuestro rock and roll. Si además para cuando desgranan “Joder Qué Cruz” el sonido del escenario Revibeer es redondo incluso en primera línea, qué más se puede pedir.

Bode lleva la voz cantante en estos Porretas, secundado desde el bajo de Pajarillo. Y así, perfectamente engrasados y con el ímpetu de unos jovenzuelos, irían desgranando un clásico detrás de otro. No negaré que tomé cierta distancia con el set. Tampoco que casi cada acorde traía recuerdos a mi subconsciente de manera inmediata. Para cuando despliegan “Hortaleza”, las primeras filas son un bullir de pogos, bailes, sonrisas y mucho movimiento. Un movimiento que aún iría a más en “Última Generación”, diría que la mejor celebrada de esta primera mitad del set.

Cómo no, había que recordar la figura del tristemente desaparecido Roberto Mira “Rober”, a su memoria dedicó Bode una muy sentida “Y Aún Arde Madrid”. A término y de manera súbita, un par o tres de voces comenzaron a cantar “¡Puxa Asturies Dixebrá”, cántico al que pronto se sumaron una buena cantidad de parroquianos. Porretas respondieron con una “La Hemos Cagao” que tal vez pasara algo desapercibida. Porque la gente recibió de mejor modo una “Resistiré” que, a estas alturas ya parece más propia del cuarteto que de sus intérpretes originales. Y el garruleo, si es que se le puede llamar así, aún iría a más en “La Del Fúrbol”, en buena medida por el juego que la banda provoca con cada estribillo. Pueden haber pasado más de dos décadas desde el anterior encuentro y aún así uno ve venir desde lejos el tramo final. Inaugura su ya clásico “Popurrí” (“Pongamos Que Hablo De Madrid”, “Diga Qué Le Debo”, “Peligrosa María”, “Insurrección”, “En Blanco y Negro”…), sigue la ineludible “Marihuana” y finiquita la propia “Porretas”. Qué rato más bueno.

Para el final y con el cansancio de ambas jornadas haciendo mella, llegaba el turno de Rat-Zinger. La puesta en escena, esas ratas retroiluminadas a cada lado del escenario, me recordaron inmediatamente al divino crocotauro los chicos de Caedis. Sería ese el único paralelismo con la formación madrileña. Rat-Zinger pusieron el pie a tabla y en el rato que disfrutamos de sus evoluciones no se despegarían de esos ritmos siempre vibrantes y encolerizados. Con todo un Dann Hoyos en guitarras, su punk metalizado (o viceversa) apostamos no dejó indiferente a nadie. Su mezcla de actitud, técnica y velocidad desde luego no cayó en saco roto. Al igual que nos ocurrió con la buena gente de Frakture tras el último Karma Fest, esperamos encontrarnos con Rat-Zinger en condiciones algo más propicias para nosotros.

Y estas serían, a grandes rasgos, nuestras impresiones de cuanto aconteció en las dos jornadas del Festival Internacional de la Cerveza Artesano d’ Asturies. Punk, hardcore, metal, rock alternativo… lo cierto es que fue una oferta lo suficientemente amplia como para permitirnos salir un tanto de nuestra zona de confort. Algo que siempre agradecemos. Confiemos en la vuelta del festival en 2026 y que la lluvia dé una tregua para entonces. Mandar un cariñoso saludo a las buenas gentes con las que nos cruzamos en ambas jornadas y nuestro agradecimiento a la organización del evento por haberlo hecho posible pese a las dificultades.

Por último, fue en las últimas horas del sábado cuando nos enteramos del fallecimiento del gran Alberto Toyos, verdadero emblema de la escena asturiana y figura capital en el amor que mucha gente tiene por la música en esta vieja Asturias. Vaya un sentido recuerdo para él y el mayor de los abrazos a familiares y amigos.

Texto: David Naves
Fotos: Miguel Rubio

Crónica: Searching Presentation Fest (Avilés 29/3/2025)

Dichosos solapamientos, como diría un amigo, he tenido que escoger entre la querida gente de Caballo Moldavo en la Tizón de Gijón, Automatic Kafka en Mieres… máquina de clonación ya. Tocaba volver a la ría de Avilés, esta vez con motivo del «Searching Presentation Fest«, la presentación del álbum “Searching” por parte de los thrashers avilesinos  In-Sanity, que celebraban arropados por tres bandas amigas, Bestia Negra, los extremos Mesenktet y el combo metalero cántabro ZeN.

Aparte de la feliz idea de servir durante una hora las cervezas a 1€ (bien podrían incluir las doble cero, ahí lo dejo) las bandas han tenido el grandísimo detalle de regalar dos CD’s con la entrada. El propio «Searching» de In-Sanity y ZeN «Futuro» (algo siempre bueno). Entre esos y otros trofeos, una tiene la sensación al llegar a casa de haber atracado la habitación de un rockero. Los propios In-Sanity, en una entrevista reciente para Noche de Lobos, ya bromeaban con ello, “se recomienda ir con bolsa”. En esta nueva incursión en la Malecón, una vez reconstruida tras el Decadent Metal Fest y con todo ya en su sitio Txeffy se puso de nuevo al timón. El viaje se aseguraba placentero.

Eran cerca de las nueve cuando arrancaron máquinas ZeN, banda de Santander de metal melódico con tintes progresivos. Rafa Pérez a la voz cristalina, Floren Santamaría al bajo, José Misiego a los parches y Gabi Estirado y Kike Martínez a las guitarras, con la inestimable colaboración de Koman tras bambalinas. Parte de ZeN están también en Coverage, una banda de versiones, que muchos recordarán tras su paso por el añorado festival Rock Nalón. Presentaron temas de “Futuro”, mientras preparan su siguiente trabajo “Nothum” que espera ver la luz en verano.

Profundas letras en español de la juvenil voz del vocalista, respaldadas por una base instrumental sólida. «Esclavo Del Silencio» me recuerda en algunos matices a «Cómplice De Traición» de nuestros Monasthyr. Como buen iniciador, Rafael, en su presentación también mentó a las demás bandas. Nos costaba acercarnos al escenario y bromeaba con ello y el hecho de haberse duchado todos para nada. En «¿Luz? ¡Oscuridad!» los cambios de tempo se suceden agilizando la melodía. Una pegadiza «Ningún Lugar« y un precioso solo de guitarra en «No Hay Nadie Más«, dejan una muy agradable toma de contacto con el grupo cántabro.

Había muchas ganas de estar con Bestia Negra. Gil (voz), José (guitarra rítmica y coros) Román (guitarra solista), Nacho (bajo) y Carlos (batería). La última vez en subirse a las tablas había sido con ocasión del festival solidario Raposu Rock en Gijón el pasado noviembre (crónica) y las ganas de juerga de la banda eran palpables y realmente contagiosas. La gente no tardó en arrimarse a la primera fila. Gil, sin apear ni un momento una traviesa sonrisa, arengaba a la gente a participar, no paraba en el escenario, dificultando las instantáneas a fotógrafos menos avezados como una servidora jajajaja.

Tocaron temas de Animal Domination (reseña), arrancando con «Winds Of War» poniéndonos las pilas. Tras unos ajustes, durante los cuales Gil nos amenizó con un improvisado latín y unas chanzas sobre el mus, se metieron en harina con la más densa «Hell Over Me» donde las cuerdas dan preludio al comienzo rojizo y metálico de lo que se avecina. Tras «Faster Than A Bullet«, tornan a un sonido melancólico con la extensa intro de «The Harbinger«, la más oscura y profunda del set. «Gift From Gods» una guitarra suavemente punteada enmarca las primeras estrofas. Arranque con garra y velocidad el de este homenaje a Randy Rhoads. Dato, según la revista Rolling Stone está considerado el 36º entre los 100 guitarristas más grandes de todos los tiempos. Prescindiendo de covers, tuvieron que acortar el setlist que tenían preparado pues el tiempo volaba. Una banda que siempre disfruta sobre el escenario y nosotros con ellos.

Los anfitriones tocaron a continuación, la banda local In-Sanity. Con ocasión de esta presentación, habían participado invitados por el programa radiofónico Noche de Lobos donde ya se palpaba la compenetración entre ellos y confesaban que no había sido difícil volver después de tanto tiempo porque siempre se habían llevado bien, cosa difícil, reían. Formación compuesta por los ex-Westhia Chus (bajo) y Diego (guitarra y voz) junto a Víctor Casado (Lycosa Tarantula) a la guitarra y Salvador «El Poyo» García a la batería, desdoblado para Mesenktet. Banda que nació en el 93, teniendo su primera etapa hasta el 98, regresó a la actividad en el 2020 aprovechando la pandemia para poner las calderas a funcionar y preparar el disco, tras un parón de más de 20 años. Un álbum debut que lleva por título «Searching», su merecida carta de presentación.

Arrancaron a bocajarro con «Before«, Diego agradeció a los asistentes la asistencia. Después de tantos años, Un placer de estar allí, y pasar a presentar una acelerada «Suffocated». La voz se me antojó tapada por el resto de instrumentos, quizá por estar en la primera fila. Me agradó especialmente «Searching And Victimized» con el cambio de tornas melódico, la respiración suave de guitarras in crescendo en velocidad, para dar paso de nuevo a la voz en un tramo final gemelo del principio. «Gloomy» traía aires lejanos a unos Drunken Buddha pero abrazando más el heavy metal. También nos regalaron con un par de covers, «Killers» de Iron Maiden y «She Wolf» de Megadeth para cerrar de nuevo con material de cosecha propia como «Icaro’s New Flight».

El último en presentar armas fué el quinteto gijonés de deathcore Mesenktet. Son Alberto a la voz, Salvador “El Poyo” a la batería, al bajo Iván de Jesús y a las guitarras Víctor y el joven Abel sustituyendo a José Manuel Ortiz. Este combo no para, el día anterior hacían parada en la sala Gong de Oviedo junto a los industriales Killus (crónica) y el viernes siguiente atacarían el gijonés Bola 8 junto a los gallegos Host y el trío thrasher Brutalfly. Dejando muy buen sabor de boca respecto a la última vez que los había visto, en Piedras Blancas con motivo de la semifinal del Festiamas 2024 donde los duendes de directo se cebaron con la formación. En esta ocasión centraron su setlist en temas de su último trabajo Kairós, en breve reseña, con una cuidada edición física cuya portada está bellamente elaborada por Godless Design.

Alberto sale al escenario ataviado con uno de sus ya característicos chándales de lentejuelas, arrancando con «Sueños Rotos«, la versatilidad de una voz que navega por registros profundos, graves e histriónicamente agudos. Personalidades antagónicas que me recuerdan sendos personajes, arcanos mayores del sueño, en “The Sandman”, del maestro Neil Gaiman. Entre mis favoritas está la oscurísima «Whitechapel«, recreando reflexiones de Jack El Destripador, y colocándonos en medio de una calleja lúgubre de ese barrio del East End londinense. Antes de cerrar con la contundente «Humana«, Alberto se detuvo para agradecer al público por seguir al pie del cañón, al resto de bandas y felicitar a In-Sanity por su primer trabajo, pidiendo aplausos para todos, sin olvidar al maestro de ceremonias Txeffy.

Con el placer de coincidir con caras amigas, entre otros, andaba por allí Eva Busbe, como siempre, fabricando arte, en esta ocasión como fotógrafa oficial de In-Sanity. También se acercaron por la Malecón, Leather Rose (Nicotine Bubblegum, Leather Boys) y Michael Arthur Long (Secta, Drunken Buddha) recién llegados de la presentación mierense por Automatic Kafka de su último trabajo, «Immortal». Siempre sacando tiempo para apoyar a otras bandas. Sin más me despido agradeciendo el calor y las facilidades prestadas por las bandas y la organización, teniendo un cariño especial a esta sala, y más desde que voy conociendo a la gente que la habita.

Texto y Fotos: Susana Alberich

Crónica: Festival Internacional de la Cerveza Artesano d’ Asturies (11/4/2025)

Nueva edición del Festival Internacional de la Cerveza Artesano d’ Asturies y, con él, motivos más que suficientes para coger nuestras herramientas y poner rumbo a Llangreu. En un día que se presumía soleado y tornó en desapacible, tuvimos la oportunidad de presenciar las descargas de Maverick, Fer Espina & The Riders, Lady Llagar, País Punk Rock, Skontra y Havenlost. Todo ello en el entorno de la Pinacoteca Eduardo Úrculo, en el barrio de El Puente.

Pese a ciertas polémicas que han derivado en la alteración de la denominación del evento, el recinto vino a ser el de siempre: Un par de escenarios, numerosas mesas en las que sentarse y degustar cervezas de todo tipo, food trucks… todo lo que un evento de estas características necesita para atraer a un buen número de amantes tanto del lúpulo como de la buena música.

Desde el escenario Roces le tocaba a Maverick ser los primeros del turno de tarde. Y lo que podemos decir de ellos es que parecen haber aprovechado bien el tiempo. Son varias ya las veces que les hemos visto y su progresión no podría tener mejor pinta. Quizá porque algunos detalles que dejan ahora sus temas se arriman cada vez más al metal, alternado con ese punk a la americana que les caracteriza. “Somos de Mieres, la otra cuenca”, exclamó su frontman Misael, “y es un placer estar aquí hoy”. Hubo gente insultantemente joven que no perdió ripio de las evoluciones del renovado quinteto. Y es que tal y como rezó una de sus letras, “siempre hay razones para pelear”. Y tanto que sí.

Ya digo que parecen una banda cada vez más entera. Aún a pesar de las alteraciones en su line up con las nuevas incorporaciones de Saúl en guitarras y Oriol al bajo. Se podría decir incluso que “El Miedo En Vuestros Ojos” muestra unas hechuras muy metálicas. Sorprendieron no obstante con la versión del “All I Want” de A Day To Remember y dejaron su cara más vibrante en “Travis Bickle”, por el personaje de Robert De Niro en la inmortal “Taxi Driver”. Pensaba mientras veía a Misael bajar a mezclarse con la gente que cada vez me recuerdan más a bandas como Free City o Sinaia. La gente se lo pasó bien, incluso los más peques. Hubo algunos pogos y en general mucha diversión frente a ellos. Esperando repetir en la próxima edición del Rockvera Fest y confirmar su crecimiento.

Sin movernos del escenario Roces le iba a llegar el turno a Fer Espina & The Riders, esta vez con todo un Sergio Álvarez en baterías y, como siempre, Dany León en guitarras. “Todo Está Bien” pronto dispone el habitual sonido clásico del trío. Aquí Espina comanda con voz amable y buen hacer al bajo. Sin alardes ni dobleces. Y esta puede ser una apreciación particular pero hacía tiempo que no veía tan risueño a León sobre un escenario. No faltó “Gong”, cuya letra de nuevo se vio convenientemente alterada conforme al lugar en el que discurría el evento. Muy fino León aquí con el slide y de lo más participativo Espina buscando la interacción con el público al final. Me gustó la revisión del “Son Como Hormigas” de Barón Rojo por la forma en que la trasladaron a su particular modo de entender el rock and roll.

Dany León se calzaría entonces los zapatos de todo un Jeff Beck en “Going Down”, dibujando así una de las aportaciones solistas más vibrantes de toda la jornada. Alternando producción propia con cortes como “A La Primera” y versiones como esa “Yer Blues” en la que el propio Espina pide un aplauso para su compañero en mitad del solo. “Canción Del Pantano” nos inundó de blues sureño mientras que el cuento orwelliano que supone “El Ojo Que Todo Lo Ve” puede ser lo más cerca que estuvieron del hard rock. “Fuego y Carbón”, de hecho, depara a los Fer Espina & The Riders más vibrantes, mientras que “Volteretas” desata una estupenda línea de bajo. El trío vería finalmente acortado el show con respecto al que anunciaba su setlist, lo que no quita para que pasáramos otro buen rato en su presencia.

Llegó el turno entonces de Lady Llagar, alter ego de Mariajo Baudot cuya propuesta tiene poco o ningún encaje con la música que solemos tratar en un medio como este. Ello no quita para que su propuesta, nos resultase amena cuanto menos. Reivindicación y mucha sororidad por su parte. También un punto entre lo canalla y lo tradicional que bien podría rimar con la figura del omnipresente Rodrigo Cuevas. Lady Llagar no deja títere con cabeza y hace bien. En solitario, a veces a modo karaoke, otras con el único apoyo de una pandereta, se atrevió a masacrar “Ay Mamá” de Rigoberta Bandini o “Du Hast” de Rammstein, pero no “Como Una Ola” de la más grande. Porque a Rocío Jurado se la respeta, señores. O como diría la propia Llagar: “pacones”.

País Punk Rock nacía para la ocasión con la idea de rendir tributo al punk rock regional. Un evento único que levantó no poca expectación en el recinto del festival. La alineación de la banda era la formada por Dany León y Juan Bertrand en guitarras, José Manuel Tejedor a la gaita, Luis Vázquez De La Torre en baterías y Carlos Álvarez al bajo. Y junto a ellos, una ristra de vocalistas que tuvo en la figura de Sandra Luisquiños a una de las dos mujeres del show. “Autodefensa Muyer” de Ochobre inauguró así el set. También la certeza de que el sonido en el Escenariu Revibeer iba a estar a la altura de las circunstancias. Se fue Luisquiños e ingresó Bertón (Skontra) para dejarnos una “Y Sigo En Pie” de su propia banda. Fue entonces que le llegó el turno a Pablo Martínez (Desakato), quien honró a otro de nuestros grandes nombres: Mala Reputación.

Hubo mucha implicación por parte de un público bastante joven, tanto que se debate siempre sobre si hay o no relevo en nuestro rock and roll. No quiso Pablo olvidarse de los obligados agradecimientos. Tampoco de comentar, no sin cierto grado de ironía, que hacía tiempo que no se subía a un escenario “a facer tantu ruíu”. Llegaba el turno entonces de rescatar “Foriatu Na Mio Ciudá” de Misiva, que este 2025 cumple precisamente su primera década de vida. También de Misiva es una “Invencibles” en la que quien irrumpe al micro es un Diego Teksuo al que (seguramente) nunca habíamos escuchado tan alto de revoluciones.

Le llegaba entonces el turno al propio voceras de Misiva, un risueño Humber Sierra que afrontó el clásico de DixebraNun Llores”, no sin antes dejar claro que la banda de Xune Elipe era una de las razones por las que cantaba en asturianu. La gente se implicó de lo lindo aquí. Solo faltaba. Volvió entonces Bertón, esta vez para un muy bien recibido “Fálame” de Mala Reputación. Aunque si hubo un corte que de verdad encendió a la gente en esta primera parte del set, este fue “Cuando Salga El Sol” de Desakato, con el propio Pepo arriba de las tablas. Se hacía algo raro ver a Maxi (Fe de Ratas) sin su habitual guitarra, pero puede que “Miseria Frente A Miseria” no haya sonado nunca tan potente y rotunda. Se fueron Pepo y Maxi e ingresó Marisa Valle Roso para rescatar “El Monstruo De Mi Habitación” de los pujantes La Mørgue. “Ahora en escenario orgullo de la cuenca, orgullo de Asturies: Ramón Blanco” anunció. Y allí que se subió la voz de Los Berrones con su inseparable Stratocaster. “La Del Estudiante” nos retrotrajo a la adolescencia a muchos. Blanco tiró aquí de ironía: “vamos a hacer una pequeña oración por la salud de Bergoglio”. Se fue Valle Roso y retornó Diego Teksuo para, quién lo iba a pensar, “La De Sindo El Cabreru”.

Se fue entonces Blanco y retornó Maxi Compán para un corte que, dado el entorno, epicentro mismo de la minería en nuestra región, tenía un centenar de significancias: “Mañana Fría” de Dixebra. Ni que decir tiene que fue una de las mejor recibidas de toda la noche. Volvió Marisa para cerrar el prólogo de “Cada Vez”, momento muy sentido en Llangreu. Tanto o más cuando regresa Pepo para el resto de canción. Él mismo sería el encargado de animar al resto de compañeros a que regresaran arriba de las tablas para el gran fin de fiesta. Ocasión única que respondió a todas nuestras expectativas, desde luego.

Llora la gaita de Kristian al son de “En el Pozo María Luisa”, emblemático himno popular de los valles mineros asturianos, como arranque del set de Skontra. La banda vino a Llangreu a dejar clara su actual posición como punta de lanza del más combativo punk astur. Con Bertón como maestro de ceremonias y aún ante un nutrido grupo de seguidores supieron sacar punta a los oscuros tiempos que nos ha tocado vivir. Enlazando un tema tras de otro, siempre con ritmos vivos y sin dejar una sola proclama por el camino.

Bertón no se quiso olvidar de los habituales agradecimientos. Y la banda acertó a doblar gaita y guitarras con no poca pericia. Su propuesta está a bastantes millas del tipo de música que escucho habitualmente, por lo que tomé algo de distancia con respecto a sus evoluciones. Sea como fuere no fue poca la gente que se quedó a verles. A pesar de lo muy desapacible de la jornada y las altas horas. De hecho hubo quien se implicó en buena medida durante “Sal A La Cai”. Un set que no estuvo exento de sorpresas, como lo fue ver a Juan Bertrand (Söax, La Tarrancha) subiéndose a las tablas para “Y Sigo En Pie”. Más que cumplidores.

En los madrileños Havenlost iba a recaer la siempre ardua tarea de cerrar la jornada. Con los relojes marcando las tres de la madrugada y practicando un hardcore melódico ajeno al resto del cartel, aquello pintaba a desolación total. Algo que, no obstante, en ningún caso amilanó al quinteto. Es una pena que éste tuviera un sonido tan enfangado al comienzo. Pero honra a los chicos que no se amilanasen frente a toda esa serie de circunstancias. Sergio Andaluz se mostró de hecho muy activo tras el micro y la banda fue, tema a tema, mejorando sus prestaciones. Poder verles en un escenario en condiciones, y no en las estrecheces de una sala como la Ángeles y Demonios (con todo nuestro cariño, grandes momentos vividos allí) nos dio un poco la verdadera medida de la banda que pueden llegar a ser.

Cuando el sonido se aclaró, brilló la hábil alternancia entre sus partes más tranquilas, que lindan casi con el post rock, con las más furibundas y enrabietadas. Tuvieron tiempo de desgranar cortes de su último Ep, un “Memories & Pleas” estrenado este mismo año, y de mostrar que, en el fondo, son una banda profundamente orgánica. Me agradó sobremanera “Wanderer”, quizá una de sus composiciones más diversas, y en general pienso dejaron buenas sensaciones a su paso por Llangreu.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Killus + Sanngre + Mesenktet (Oviedo 28/3/2025)

Nueva visita de Killus tras su paso por la capital del Principado en abril del pasado año. En esta ocasión con la intención de sacarse la espina que, seguro, les dejó su paso por La Lata de Zinc, donde la poca promoción realizada y la coincidencia con la presentación por parte de Aneuma de su «Venom» en la cercana Sala Gong hicieron que no gozaran de la asistencia de público que merece su propuesta.

Desde que descubriera el potente directo de los de Villareal en el Z! Live del ya lejano 2019 me quedé completamente enganchado y aprovecho a repetir la experiencia siempre que tengo ocasión. Motivo más que suficiente para acercarme a la ovetense Sala Gong el pasado 28 de marzo, al que se sumaba que su anterior paso por la región supuso la que sería mi primera colaboración con esta casa. El grupo venía acompañado de los punk/hardcore bilbaínos Sanngre y los metalcore gijoneses Mesenktet completando una propuesta de lo más llamativa e interesante.

Los asturianos fueron los encargados de abrir fuego, aunque no tuvieron un comienzo fácil con un misterioso acople que retrasó unos minutos el inicio de su descarga. Sin solventar completamente el problema, pasando diez de las nueve, empiezan a sonar los acordes de ”Sueños Rotos”. El escenario, con un telón de fondo con el nombre y logo de la banda como único aderezo, pareció quedarse pequeño ya desde estos primeros compases para un hiperactivo Alberto que, ataviado con un llamativo chándal verde con lentejuelas, no dejó de moverse y buscar la complicidad del público en todo momento.

Continúan con “Estigma”, tema que presentan como su primer single. La banda estaba formada para la ocasión por Alberto Guerra a la voz, Salvador “El Poyo” García tras la batería, Iván de Jesús al bajo, Víctor González haciéndose cargo de la guitarra y los coros, acompañados por un jovencísimo Abel en la otra guitarra, relevo de José Manuel Ortiz, en el que según dijeron era su primer directo. Prueba que superó exitosamente.

Antes de “Vida Inerte” primeros agradecimientos para sus compañeros de escenario y para Dermain Management por haber contado con ellos para la ocasión. La dupla formada por Iván y un infalible Salvador hizo retumbar la sala con su potencia en cada canción. Dedican el siguiente tema, “Whitechapel”, a la belleza interior y persisten buscando la complicidad del respetable al que invitan a acercarse al escenario, consiguiendo que uno de los asistentes de menor edad se subiera a las tablas para, desde allí, protagonizar un crowdsurfing y terminar el tema junto al grupo.

Prosiguen con la canción que da título a su flamante primer disco, el cual nos invitan a adquirir en su puesto de merchan, “Kairos”, explicando que es el dios griego del tiempo terrenal, siempre escaso, dedicado a José, cofundador de la banda que, según sus palabras, por desgracia tuvo que hacerse a un lado. Bonito riff de guitarra por parte de Abel en este tema. Cierran su actuación con “Humana Dispendium”, tema que dedican a Laura de Aneuma por el acoso recibido recientemente en redes sociales, en el que instan a luchar contra el fascismo, el machismo y la homofobia.

Durante toda la actuación estuvieron arropados por familiares y amigos que no quisieron perderse el que sería su primer concierto del año. Pese a que el sonido no les acompañó (como sí hiciera el molesto acople), la banda ofreció un concierto lleno de energía y emotividad consiguiendo, sin duda, algunos nuevos adeptos a su causa.

He de admitir que no tenía referencias de Sanngre antes de esta cita, así que tocó investigar un poco. En su web se definen como “…la peste, la rabia y la venganza… Los que robaron los caballos a los cuatro jinetes del apocalipsis…Nuestro sonido es tormenta sobre tambores de guerra…”. Este mensaje y el texto que adornaba la gran lona en la parte trasera del escenario acompañando a su logo “thrash core punk hard brutality” dejaban bastante claro lo que nos íbamos a encontrar. Cera de la buena con gran parte de denuncia social y una impresionante puesta en escena con los componentes del grupo enmascarados.

Sanngre nacen de la unión de veteranos de la escena estatal procedentes de Rat-Zinger, Radikal Hardcore, Barbakore y RadioAktiva para dar rienda suelta a su lado más thrash y combativo. En esta ocasión, primera vez en Asturias, el combo lo formaron Javi Puñales ocupándose en solitario de las guitarras, pues Galder no pudo acompañarlos, Xabi Del Drums a la batería, Ekain Bilbao al bajo, y la dupla formada por Beltza y Eder a las voces.

Comienzan “Última Hora” y ya desde los primeros compases el potente bombo retumba en el pecho, y sus afiladas guitarras te cortan hasta el alma. Menudo comienzo, pura energía. Continúan con “Despertarás Muerto”, ambos temas pertenecientes al disco de 2023 realizado al alimón con II Madres, “Sangre De Dos Madres”. Visita a su disco de 2021 “Soltad Al Dóberman” con la homónima, y recuerdo a su guitarra ausente (“hoy nos falta una motosierra, pero aquí estamos para darlo todo”), antes de “Atízale”. La energía de sus dos cantantes intercambiando o compartiendo líneas vocales hace aparecer los primeros pogos.

Visitan su disco de debut “Sanngre” con los temas “Como Mínimo”, “Nacimos Para Reventar El Sistema”, la rapidísima “Muerte y Destrucción” y “My Sweet Chemical War”, que incorpora unos mortuorios teclados iniciales. Ambos cantantes, hiperactivos sobre el escenario, no dejan de arengar al público presente, (“echo de menos un pogo por aquí”), que respondía tímidamente. Retornan a los temas de “Soltad Al Dóberman” con “Europa” y “Kaos”. Agradecimientos a la promotora, al resto de bandas y sobre todo al público antes de la thrasher “Odio”.

Continúan con la pegadiza “Siete Segundos” con esa inquietante intro de teclado que genera una atmósfera propia de una película de terror. Mencionar que, pese a que llevan esas partes introductorias pregrabadas, esto no resta un ápice a su potencia y entrega sobre las tablas. Un pequeño problema con la pedalera (resuelto con premura) empañó mínimamente el impecable sonido del que estábamos gozando, que incluso en las primeras filas era nítido, permitiendo disfrutar de las ejecuciones de cada músico de manera superlativa.

Prosiguen con el tema que cierra su segundo plástico, “Lobotízame”, animando al respetable a hacer un circle pit. Y sin dejar ese disco continúan con las potentísimas “Mi Hiroshima” y “Tu Ley”, que dedican a Milei por la similitud con su título, y a cualquier otro gobierno fascista. A estas alturas, el respetable ya respondía con la energía debida y los pogos y empujones se sucedían sin parar.

Encaran la parte final del set volviendo al split de 2023 con “Golpe De Estado”, de veloz inicio, riff pegadizo y una omnipresente batería. Terminan su repaso a ese “Sangre De Dos Madres” con “Satanae Imperium” y dejan para cerrar la brillante actuación su himno de guerra, “Sanngre”, que fue coreado a todo pulmón por los presentes.

Si gozas con los sonidos potentes, temas rápidos, letras combativas y una actitud arrolladora sobre el escenario, no dejes de verlos si tienes ocasión, seguramente acabarás como yo queriendo más Sanngre. No te defraudarán.

Tras el obligado cambio de escenario, pasados unos minutos de las 23:30 horas salieron a escena los castellonenses Killus. Un imponente telón de fondo con su logo y el parche del bombo, de la gira/álbum “XXV Years Feeding The Monster” con la que conmemoran sus 25 años de trayectoria, adornaban el escenario, que se había librado de los monitores ganando en espacio para que Javi Ssagittar a la voz, Ruk a la guitarra y el hiperactivo Premutoxx al bajo se pudieran mover a sus anchas al ritmo que Anhell Styxx marcaba en la batería.

Suena la intro mientras los músicos salen a escena recibiendo la primera ovación de la noche. Ataviados con su ropa y maquillaje de ceremonia, comienzan su descarga con la potente “Skeletons Of Society”, que, como la mayoría de temas, adornan y enriquecen en los momentos oportunos con unas pistas pregrabadas. Continúan una primera visita a su álbum “Grotesk” con “Man-Made Tragedy” y “H.E.L.L.”.

Ya desde estos primeros temas la banda deja claro que no vienen a hacer prisioneros, con Ruk y Premutoxx sin parar de correr por el escenario, intercambiando posiciones, haciendo gestos obscenos y apoyando en los coros a un Ssagittar en estado de gracia, ejerciendo de maestro de ceremonias sin dejar de dirigirse al respetable con sus palabras, gestos y miradas, introduciéndonos en su ritual sin que puedas oponer resistencia alguna.

Prosiguen con “Ascending Antichrist” del LP “Devilish Deeds”, rescatando a continuación el tema “Rape Your Dreams” de su primer disco, que Javi introdujo recordándonos la celebración que allí nos congregaba y sus veinticinco años de carrera, para pasar a interpretar parte de los temas regrabados con el mismo motivo. ¡Qué bien les sienta el lavado de cara! Sonaron “Imperator XXV”, “Satanic Verse XXV” y “Free XXV”, que fueron recibidas de muy buen grado por la audiencia. En ese momento la comunión con el público era total, y fácilmente nos dejábamos embaucar por las propuestas que Mr. Ssagittar nos hacía. Que si saltad aquí, coread allí, que si demostráramos si nos quedaba energía… en fin, que Javi conseguía en todo momento que nos sintiéramos totalmente integrados en el show. Los músicos estaban disfrutando y se notaba. Bromeaban con las primeras filas, repartían púas, tenían un detalle especial con la audiencia más joven… todo perfectamente engranado con sus interpretaciones sobre el escenario.

Y llegamos a la mitad del show, ¡y de qué manera!, nada menos que con el que para el que escribe es uno de los mejores temas del grupo, con razón llevaba días sin poder sacarlo de mi cabeza, no otro que “Grotesk”, del plástico homónimo de 2023, el cual desató por completo la locura en la Gong, que coreaba su estribillo a todo pulmón. El sonido, que también estuvo a la altura durante todo el show, permitió disfrutar plenamente de sus interpretaciones en todo momento.

Retornan con esos temas regrabados para la ocasión con “Stranger Things XXV”, que en esta reinterpretación suena más metálica ganando enteros respecto a la original del 2018. Continúan con la oscura y más industrial “White Lines”, la más tranquila “Paralyzed” y vuelta al industrial con “Hypocrisy”, demostrando de nuevo la versatilidad de un Ssagittar que se mueve con facilidad de las voces más desgarradas a las más limpias.

Su siguiente tema, su himno “Ultrazombies XXV”, que anunciaron sería el último, fue, sin duda, otro de los momentos álgidos de la noche, con el público acompañándolos sin dudar en los saltos con los que habitualmente presentan la composición.

Se retiraron del escenario y los tradicionales gritos de “otres tres” no tardaron en sonar, para sorpresa de Javi que cuando volvió sobre las tablas preguntó extrañado si habíamos visto el set list, pues efectivamente iban a despedirse con otros tres temas. Empiezan con la más heavy “Fuck’n’Roll” para continuar con el que es por derecho propio otro de sus grandes himnos, “Feel The Monster”, que nuevamente desató la complicidad con la audiencia cantando a todo pulmón su estribillo, y con unos Ruk y Premutoxx que parecían no sentir el intenso show que nos estaban ofreciendo, pues continuaban con sus carreras y saltos como si acabaran de empezar.

Dejan para el final su versión del clásico de ABBAGimme!, Gimme!, Gimme!”, que el grupo ha hecho suyo, con una reinvención oscura y desgarrada del famoso tema que se ha convertido en fija como colofón a sus directos.

Las caras de satisfacción del grupo al final del concierto confirmaban la sensación de que se habían dejado atrás la amarga experiencia del año pasado. Sensación que fue corroborada por Ruk, con el que tuve la oportunidad de charlar al finalizar el bolo, y me transmitió lo mucho que habían disfrutado, a lo que contribuyó, sin duda, lo bien que lo estábamos pasando en el foso. Prometieron volver, y si nada lo impide allí estaré.

Me gustaría agradecer a la organización y a los grupos las facilidades para cubrir este evento y saludar a los colegas que nunca fallan. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Crónica: Ilegales (Gijón Arena 5/4/2025)

Ilegales siempre han sido banda sonora imprescindible para un servidor. Desde aquel 8 de septiembre de 1988 en La Morgal (Llanera) que disfruté de mi primer concierto, en el que presentaban un recién publicado «Chicos Pálidos Para La Máquina» hasta lo que hoy nos ocupa, casi 40 años después, la presentación en casa de su 18º lanzamiento discográfico «Joven y Arrogante«.

La cita con Jorge Martínez y sus acólitos estrenaba escenario. Si bien la plaza de toros de El Bibio no es parada extraña para ellos, si la encarnación bajo la cúpula que cubre la arena del coso gijonés. Un aliciente muy atractivo en lo visual a expensas del comportamiento del muchas veces caprichoso sonido. Adelantándome a los acontecimientos confirmo el éxito total en esa faceta. Gran trabajo de Constan Mortera desde la mesa. El público respondió masivamente una vez más, ni la coincidencia horaria con el fútbol ni el paso de la banda por la ciudad el verano pasado restaron afluencia. Fieles de todas las edades llenaron el reciento, disfrutaron de los nuevos temas y corearon a pleno pulmón el buen puñado de clásicos que fueron cayendo en los poco más de 90 minutos que duró la actuación.

Apenas unos minutos después de la hora fijada como inicio arrancaban su set con «El Fondo De La Noche«. La puesta en escena resumida a lo esencial, esto es rock n ‘ roll y como bien nos hizo saber el bueno de Jorge, al borde de los 70 años no necesitas florituras superfluas, la energía simplemente proviene de la actitud. Así nos presentó «Joven y Arrogante«, tema que tiene toda la pinta que ha llegado al repertorio para quedarse. Ya desde el inicio la formación se muestra en perfecto estado de revista y es que Willy Vijande al bajo, Jaime Belaustegui tras baterías y Toni Tamargo a la segunda guitarra van sobrados de tablas y calidad.

Fueron bien recibidas nuevas composiciones como «Orfanato Minero«, «Moloko» «El Face» o «Es Ansiedad» aunque queda patente la mayor conexión con la entregada parroquia cuando los clásicos asoman en el set. No abusaron de esa circunstancia, así creo que acertadamente los intercalaron con temas de su discografía más reciente como «Juventud, Egolatría«, «Si No Luchas Te Matas» o «Nunca Lo Repitas En Voz Alta«. Fieles a su trayectoria no significa ser esclavos de su pasado.

Tamargo toma los teclados para una renovada versión de «Angel Exterminador» muy resultona a pesar de no contar con el saxo que inmortalizara Juan Flores. Fiel escudero a la guitarra, el multiinstrumentista ovetense sería presentado irónicamente por Jorge Martínez como seria amenaza para el resto de compañeros por su buen hacer sobre el escenario, ya sea a las 6 cuerdas, teclados, batería o saxofón. Más comedido en los comentarios que en otras ocasiones «Problema Sexual» sirvió al ácido vocalista para dejar uno de sus clásicos soliloquios para definir la escena musical actual. El rock es arrogancia, los pecados se perdonan con facilidad, las virtudes no. Genio y figura.

Para el tramo final reservaron un triplete imbatible de clásicos. «Destruye» con presencia importante de Tamargo de nuevo a las teclas, «Caramelos Podridos» y «Soy Un Macarra» echan el cierre a su paso por el Gijón Arena. Tres temas que dejan patente que el pacto con el diablo por la eterna juventud de Jorge incluye a sus guitarras, nítidas y afiladas toda la velada. Despedida desde el centro del escenario, brindis incluido, demostrando una vez más que hay Ilegales para rato. Arrogancia, actitud y virtudes no faltan.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Aphonnic presenta «Crema» (Oviedo 29/3/2025)

Hace poco más de un año que Aphonnic visitaban tierras asturianas para estrenar su último trabajo “Crema” en la gijonesa sala Acapulco. En aquella ocasión, no fueron muchos los asistentes al evento, quedando un tanto deslucida dicha presentación, que disfrutamos los muy fanáticos de la banda. Y es que da la sensación de que los vigueses no acaban de encajar del todo entre el público asturiano.

Sin embargo, en esta ocasión, no fue muy desdeñable la entrada en nuestra querida sala Gong Galaxy de Oviedo, habidas cuentas la cantidad de eventos musicales que se dieron cita, una vez más, al unísono, en distintas localidades asturianas (¡cuántas veces quisiéramos tener el don de la ubicuidad!).

Como es de costumbre en ellos, Aphonnic actúa sin teloneros, lo que retrasó un poco más de lo habitual el inicio del bolo, que empezó en torno a las nueve y media de la noche con una, también consabida, intro, basada en la película Saw de Charlie Clouser. Recuerdan los gallegos que ya hacía un tiempo que no visitaban Oviedo, desde que pasaron por el Kuivi (crónica), allá en agosto del 2022.

Nos encontramos con algún cambio en el setlist respecto al del año pasado, como, por ejemplo, la inclusión del tema “Truco o Trato”, muy solicitado por los fans de la banda para el directo.

La velada se abrió con “Melodía Antifascista”, uno de sus temas reivindicativos del fabuloso “Crema” y es que, te gusten más o menos, no podemos dejar de atribuirle a la banda el gran trabajo de composición de sus temas, la complejidad de sus letras cargadas de fina ironía y fuerza metafórica de enorme contenido social, reivindicativo y muy antifa.

Y fueron cayendo uno tras otro temas entrelazados de sus últimos tres grandes trabajos: «Héroes«(2013), «Indomables» (2016) y «La Reina» (2020), además del citado “Crema” (2024). Un total de veinte temas, tocados casi de seguido y con poca interrupción por parte de Chechu, el indiscutible frontman con su característico micrófono verde, quien solo introdujo el tema “Reproches”, “Truco o Trato” dedicado a Don Amancio Ortega y al emérito, “Doña Inés”, otro de los temas estrella de «Crema«, sobre la prostitución y “Caracol En Cuesta” que Chechu se dedica a sí mismo. Un tema, en efecto, autorreferencial acerca de lo jodida que puede llegar a ser la timidez extrema y que pretende conformarse en un himno para enfrentarse a ella.

Hacía tiempo que no veíamos el escenario de la Gong tan despejado, solo la batería que Alén aporrea con maestría, a un lado Iago a la guitarra y a otro, Richy con un bajo muy presente, ambos haciendo algún coro también, gozando todos de un sonido bastante bueno. Alguna que otra pregrabación se une a los temas, sin quitarle ni un ápice de brillo a la calidad interpretativa del combo gallego, con su potente y cercano directo, tanto que, Chechu, a borde del escenario, se esforzaba una y otra vez para intentar ver al público que tenía delante, tarea poco sencilla con las luces de la sala centradas más en el escenario que en los oyentes. No obstante, la conexión con la gente la tiene más que asegurada. Y es que, a quien le guste Aphonnic, sabe que se llevará a casa no solo otro concierto para su colección, sino también una experiencia que remueve, que llega y que transmite un montón de emociones.

Así la noche se cerró con una de las canciones más representativas del “Héroes”, “Mi Capitán”, con toda la sala ya entregada coreando el estribillo y dejando ese sabor dulce, como el algodón de azúcar que abre este grandioso “Crema”.

Agradezco a la gente de Heavy Metal Brigade por esta incursión en sus crónicas. Un saludo para todos. Nos vemos en la próxima cita musical.

Texto: Erun Artidiello
Fotos Móvil: Elma López