Crónica: Kinkis Gruñones presenta «Gruñe o Muere» (CSA La Kuadra 29/12/2023)

Fue una de nuestras primeras citas de todo 2023 y, casualidades de este mundillo, ha sido también la última. Misma banda, Kinkis Gruñones, mismo lugar  Centro Social Autogestionado La Kuadra en Barros (Langreo), y eso sí, distinto motivo, que en esta segunda ocasión obedecía a la presentación de su nueva obra “Gruñe o Muere”, de la que pronto tendréis un exhaustivo desglose en estas páginas.

No costó mucho decidirse cuando el cuarteto más kinki de la región nos convocó en la que es prácticamente su segunda casa para presentarnos, literalmente hablando en familia, un trabajo que continúa la senda que abriese su Ep de comienzos de año al tiempo que añade una serie de nuevos ingredientes a su particularísima mezcla. De nuevo el peso de las letras recaen sobre el bajista Gus Suárez, en un trabajo gestado durante los días más calurosos del verano asturiano en los estudios ZL Audio de Sama De Langreo. En el reparto de roles repite Quilo Zapico como responsable de la faceta gráfica y es que el tándem formado por el 50% de Paco Jones mantiene en esta nueva andadura muchas de las costumbres de la banda donde dio sus primeros pasos un tal Ramón Lage. Una obra continuista en las formas y que no defraudará a los kinkis unidos a la causa con su ópera prima.

“Suenan sucios y grasientos como si llevasen más de dos meses sin lavarse”, reza el kit de prensa que nos entregaron pero en el fondo son buenos tipos. Lo justo y necesario de hecho para, de forma completamente improvisada y con instrumentos que ni siquiera eran suyos, tocarse tres temas. A saber: “Sacrificios”, “Proletarios” y “Bipolar”. Se disfrutó pues de buena compañía, se regó la charla con distintos brebajes y se alegró el gaznate con sus correspondientes viandas. Pero lo más importante, disertamos con ellos sobre los distintos procesos que han culminado en este “Gruñe o Muere” además de disfrutar de música diversa y conversaciones de esas en las que uno tiende lazos al tiempo que arregla esta decadente línea temporal que nos ha tocado en gracia.

Del mismo modo, nos alegró conocer los planes del propio Centro Social Autogestionado La Kuadra cara al ya inminente 2024 y la forma en que está tratando de crecer y establecerse como un punto de referencia en la región como pueda ser la Asociación Cultural Los Bancos de Atrás en Unquera que visitamos hace escasas fechas. Vaya desde aquí todo nuestro ánimo, también nuestro agradecimiento por el trato recibido y el deseo de que nuestros caminos se sigan encontrando en el futuro.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Caballo Moldavo + The Magus (Gijón 22/12/2023)

No es que el Tizón gijonés nos resultase ajeno a estas alturas pero sí podemos decir que era nuestro primer concierto allí en toda la existencia de la web. Por tanto y en cierta manera nuevo escenario desbloqueado y de paso un reencuentro con un par de buenas bandas como son Caballo Moldavo y The Magus, que en el caso de estos últimos venían presentando lo que será su primer álbum “Shinin‘”, por lo que nuestra presencia allí era poco menos que obligada.

Pasan quince de las nueve cuando Caballo Moldavo irrumpen con su particular trote sobre el escenario del Tizón. El cuarteto, fácilmente la banda más activa sobre las tablas en 2023, arrancó con la habitual “Réprobos” para dejar claro, ya desde el inicio, que el rodaje extensivo al que se han sometido desde luego da sus frutos. Es inevitable.

Ayudó el buen sonido que es capaz de concitar la coqueta sala gijonesa. Quizá algo precaria en cuanto a iluminación, ese rojo persistente convirtiendo en obligatorio el uso del flash para las fotos que adornan esta crónica. Pero volviendo a lo que ocurría sobre las tablas, también frente a ellas, lo cierto es que los “Moldaviers” concitaron un nutrido público en la noche del pasado sábado. Al tiempo, dejaron cortes con cierto aroma ya de clásicos dentro de su repertorio como “El Blues Del Innombrable” y ese final característico por alucinado.

Tampoco faltaron versiones, la ya habitual “Dirty Black Summer” de Danzig. El reverendo Jorge G. Throat, camiseta de Misfits inclusive, parece agigantado con respecto a nuestros primeros encuentros con ellos. Y es que como digo, el amplio rodaje de la banda, al final, termina por salir a la luz. Aún bajo esa rojez inamovible del Tizón. Sea como fuere el establo aprovechó para deslizar algún tema de los que vendrán a conformar su próxima entrega de estudio (¿Cadáver?) entre clásicos de siempre como “El Cuervo”, con un Lionel Hooves a las seis cuerdas más enchufado que nunca.

Otro tanto se podría decir de Héctor Lynnot al bajo durante “Misa Negra”, que en especial durante el puente de este corte postrero, dejó buenas muestras de su saber hacer tras su imperturbable y casi siempre hierática pose. Se despedirían con una versión* que no logré identificar, esta cabeza mía no alcanza a todo, y lo cierto es que volvieron a dejar un muy buen sabor de boca. Su trayectoria corre casi de forma paralela a la de servidor en este medio y no seré tan necio de negar que, por ahí, surge cierta sensación de empatía hacia ellos. En cualquier caso, nadie puede negar tampoco que siguen creciendo y labrándose su peculiar camino con dedicación y esfuerzo. Sea por mucho tiempo.

* «Green Machine» de Kyuss

Ni veinte minutos habían transcurrido desde la despedida de Caballo Moldavo y ya teníamos a The Magus en escena. Fue tal la brevedad que el arranque con “Rock’s For Pussies” pilló a muchos en la calle. De hecho la propia Ouleia, frontwoman de la banda y por puro despiste, se dejó la sudadera puesta durante este primer corte. Ya con la llegada de los últimos rezagados, el quinteto nos llevó con “Fester” a aquél “Collotoland” de 2020.

Al igual que había sucedido con sus de nuevo compañeros de cartel, podemos decir que el sonido, en líneas generales, estuvo a la altura de las circunstancias. También una banda por la que si corren nervios o inseguridades, desde luego no se transmiten al público frente al escenario. The Magus se divierten y contagian su buen rock and roll a una audiencia muy por la labor. Bronco en baterías y Laria al bajo conforman una elegante y firme base rítmica durante “Type 2”, al tiempo que “Bother” supone un pequeño cambio de tercio dentro del show.

Woman”, a buen seguro uno de los cortes más redondos del futuro larga duración, fue la que finalmente supo cómo engarzar a banda y público. Sería la propia Ouleia la encargada de recordarnos que era su primera vez en tierras gijonesas. Y lo cierto es que no pudo darse mejor. Porque The Magus proponen en gran medida temas cortos y fácilmente asimilables, pero lo hacen a través de un cancionero diverso y atractivo, lleno de subidas y bajadas bien tejidas y mejor ejecutadas.

Porque ahí está la fuerza de “Like A Hammer” o el deje más sexy que exuda la inspirada “Pills”. Con Tamo como maestro de ceremonias a la guitarra solista y un clásico como Dr. Hangover (The Punishers) a la sempiterna Les Paul, fuimos testigos de una banda en la rampa de salida para convertirse en punta de lanza del género en nuestra región. Lo que no quita para que el quinteto pasara momentáneamente a dúo, el formado por Ouleia y Dr. Hangover, y aprovechase para recordar los primeros y muy tímidos pasos de la formación.

The Magus encararían entonces el final del set, con el slide de Tamo en el medio tiempo “Weirdo” convirtiéndose en otra de mis favoritas de la jornada. El guitarra solista de la banda dejaría quizá el solo más exuberante de la noche en “Punished By God”, mientras que Ouleia volvería a calzarse los exigentes zapatos de Robert Plant en una nunca fácil “Babe I’m Gonna Leave You” de unos tales Led Zeppelin. Al igual que sucediera en mi anterior encuentro con ellos, la voz de The Magus salió más que airosa del envite. Algo que habla y no precisamente mal del rango y las capacidades que posee la vocalista de la agrupación astur.

El final con “Shinin‘” plantó una sonrisa en nuestros rostros. La banda evidenció su buen estado de forma con hora y diez minutos de rock and roll atractivo por diverso y divertido por bien ejecutado. Sin olvidar las raíces ni tampoco olvidarse de mirar al futuro más cercano, que no es otro que la esperada edición física de su primer largo. Estaremos atentos.

No queremos decir que última salida de 2023 porque con Heavy Metal Brigade uno nunca sabe pero mentiríamos si dijéramos que la cita del sábado se dio mal. Caballo Moldavo siguen labrándose su particular trayectoria y The Magus confirman todas las buenas sensaciones que me dejaron allá por el mes de abril en el marco del Spring Rockers ’23. Y el Tizón resultó una sorpresa agradable en una ciudad muy necesitada de salas que ejerzan como núcleo irradiador, que diría Íñigo Errejón, de todo lo que se cuece en nuestra escena. Que, como bien sabréis, del metal extremo al hard rock y pasando al heavy metal, no es precisamente un bien escaso. Dan fe de ello el torrente de crónicas que os hemos traído a estas páginas a lo largo del año.

Así pues, solo queda despedirnos mandando un gran abrazo a las dos bandas implicadas así como una vez más a la familia Veloz (qué marcaje, ni Danny Blind), Michael Arthur Long, Txeffy, Elma, Poyo y todos los que mi sufrida cabeza no acierte ahora a recordar. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Hellfest 2024: Análisis del cartel

Como todos los años alrededor de estas fechas, los festivales a nivel europeo van poco a poco cerrando sus carteles y mostrando públicamente sus cartas de cara a intentar llevarse el gato al agua en la siguiente temporada estival. Giras de despedida anunciadas por todo lo alto, reuniones exclusivas para la ocasión, sets especiales rememorando sus discos más gloriosos, nombres, nombres y nombres, todo ello generalmente anunciado a cuentagotas, de cara a generar interés entre la comunidad metalera, mantenerse en el candelero el mayor tiempo posible y ser noticia la mayor cantidad de veces posible. El Hellfest no necesita participar de todo ello para, una vez más, hacer una demostración de poderío en cuanto a su oferta. Con todos sus abonos agotados desde un par de horas después de haber salido a la venta, la semana pasada presentaban su próxima edición mediante un anuncio de cuatro días de festival (este año en la última semana de junio, una más tarde de lo habitual), seis escenarios y más de 180 nombres para volver a ponerse de un plumazo en cabeza en cuanto a variedad, cantidad y calidad con respecto a sus competidores directos.

Tal y como nos tienen acostumbrados, hay de todo y para todos. No faltan los nombres masivos como supone la vuelta de Metallica al festival francés después de su incendiario concierto en el mismo en 2022 una vez superado el parón pandémico. También ejerciendo como cabezas visibles, disfrutaremos de los himnos de Dave Grohl y sus Foo Fighters en sus primeros conciertos en Europa tras el fallecimiento de Taylor Hawkins. Avenged Sevenfold, Queens Of The Stone Age, Baby Metal o Machine Head opositando a heredar la zona alta de los festivales a nivel mundial cuando los clásicos se jubilen definitivamente. Las aventuras en solitario de Bruce Dickinson, Tom Morello o Corey Taylor también pasarán por los main stage en 2024. Pero Hellfest va mucho más allá del rock y metal mainstream. En este “festival de festivales” hay sitio para todo tipo de metal extremo, hardcore, punk, stoner, hard rock…

¿Quieres black metal? Supongo que Emperor, Dimmu Borgir, Satyricon y Cradle Of Filth pueden resultarte interesante. Vale, son nombres muy masivos… puede entonces que Wiegedood, Kanonfieber o Yoth Iria llamen tu atención. ¿Death metal? Difícil resistirse a la intensidad de Suffocation, a la melodía de Dark Tranquillity, la brutalidad técnica de Nile o los clásicos del género que David Vincent y sus I Am Morbid tocarán. ¿Algo más clásico o melódico? La exquisitez de Extreme, los temazos de Rival Sons, o la sorprendente aparición de la banda de las hermanas Wilson, Heart, para saciar a los fans de los sonidos de los 70 y 80. ¿Metal clásico? Los teutones Accept, los británicos Saxon con su show especial “Castles & Eagles”, los excesos neoclásicos de Yngwie Malmsteen

Si buscas algo más industrial o electrónico, podemos comentar que The Prodigy, aún sin Keith Flint, pondrán patas arriba uno de los main stage sin lugar a duda. Mucha curiosidad nos causa también el show que Chino Moreno y su proyecto más electrónico y ambiental, Crosses †††, nos pueda ofrecer. No faltarán el punk rock de mano de Cock Sparrer, Dropkick Murphys o The Offspring, así como el hardcore de Suicidal Tendencies, Harm’s Way, Madball o Biohazard. La oscuridad de (Dolch), los suecos Tiamat o Chelsea Wolfe también se nos antojan como conciertos más que interesantes. Para los fans de los sonidos más desérticos, no cabe duda de que nombres como Fumanchu, All Them Witches, Nebula o Gozu serán un aliciente para acercarse al festival. ¿Progresivo? No te querrás perder la reunión de Textures, el seguro que excepcional show de Pain Of Salvation o los escarceos en solitario de Einar Solberg de Leprous. Y así podría seguir durante horas, contando hasta 180 bandas de diferentes estilos y calados. Se dice pronto. Echad un vistazo al póster y no me cabe duda de que, si sois mínimamente eclécticos, encontraréis al menos 30 o 40 bandas que os harán tilín.

Antes de terminar, algunas sugerencias a nivel personal: No os perdáis a los noruegos Shining que, aunque están muy venidos a menos a nivel discográfico desde hace varios lanzamientos, esta vez tocarán en directo el “Blackjazz” en su totalidad, obra maestra del metal extremo más experimental y arriesgado de las últimas décadas. Por supuesto, marcados en rojo, subrayados y remarcados en el calendario, tenemos la confirmación del primer concierto europeo de Mr. Bungle desde hace más de 23 años. Mike Patton, Trey Spruance y Trevor Dunn culminan sus sueños de juventud reclutando a Scott Ian (Anthrax) y Dave Lombardo (Slayer) para impartir una masterclass de enrevesado, bizarro e imprevisible thrash metal. Queremos sin lugar a dudas presenciar la putrefacta demostración de death metal sueco que Dismember nos preparan para la noche del sábado, así como la gótica, rockera pero melódica personalidad de los holandeses Dool.

Lo cierto es que a cada vistazo que echamos al cartel, vemos algo nuevo que recomendaros así que mejor simplemente dejaros con un: “Festivaliers… ¡Nos vemos en Clisson!”.

Texto: José Mora Álvarez
Fotos: Jaime García

Crónica: Stone Senate + Colmena (Avilés 9/12/2023)

La parada asturiana de los estadounidenses Stone Senate, a quienes acompañarían los locales Colmena, era desde luego motivo suficiente para que Heavy Metal Brigade afrontase su tercera salida de una semana que había comenzado con Azaghal y Empty en Oviedo, seguía con Siena Root en la Factoría Cultural y cerraba en el Paseo Malecón de la también llamada villa del Adelantado.

El nombre de Colmena puede no sonarle a los más despistados, pero si decimos que su seno alberga miembros de bandas como Brecha, Manifiesto, Leather Boys, Drunken Buddha o Marvel, a buen seguro más de uno arquea una ceja. Son una de las bandas de más reciente creación en Asturias y de hecho se presentaban en el Paseo Malecón discurridas ya varias fechas en vivo. Prueba de que el proyecto, al menos en sus albores, parece tirar para adelante.

“Bienvenidos A La Colmena” exclama Luismi Rose y el primer corte que entregan, “Nunca Bajes La Guardia”, suena a verdadera declaración de intenciones. Buen sonido en líneas generales, con Nefta a los mandos de la nave, aunque los músicos se quejaron de algún que otro acople sobre el escenario. Después de todo, “qué es una colmena si no hay zumbido”.

Siguiendo con los fenómenos acústicos, a buen seguro “Qué Asco Das” ha provocado más de un pitar de oídos. Su letra, deslenguada en forma pero teledirigida en fondo, fue nuestra primera toma de contacto con un cuarteto que, recordemos, completan Toni Bustamante en guitarras, Serto Jabrabruhuy al bajo y Josín Martínez en baterías.

Para quien aún no se haya dejado picar por los miembros de esta colmena, decir que la banda se mueve dentro de un hard rock de tintes heavies a un tiempo muy años ochenta, con cierta idiosincrasia muy asturiana impregnando las líricas de Bustamante. Algo que se hará patente en cortes como “Situaciones Críticas”, o con el ex-Marvel dibujando solos de altura en cortes como “Ego”.

Hubo igualmente tiempo para versiones: una muy bien recibida “Born To Be Wild” a la que sigue “Born To Raise Hell”, donde uno echa en falta un bajo con algo más de distorsión, Lemmy nos malacostumbró a todos. Cierre para la desenfadada “Macarra Del Quinto” y despedida de una banda que parece disfrutar con lo que hace. Propuestas que nunca sobran.

Stone Senate son un animal completamente diferente. Tanto por formación, tres guitarras sobre el escenario del Malecón, como por sonido, con ese rock sureño de tintes abiertamente hard. “We Are Stone Senate From Nashville, Tennessee” exclama el espigadísimo Clint Woolsey. “And We Play Rock And Roll”, le faltó decir al norteamericano. Porque lo cierto es que su rock sureño desde luego gana unos cuantos enteros en lo que a potencia se refiere en su traslación al directo.

A Woosley, pegatina de Motörhead en su preciosa guitarra de color azul, le flanquean James Beau Edwards a un lado y el muy risueño Ted Hennington al otro, el casi siempre taciturno Kieran Cronley al bajo y David “DZ” Zettler tras los parches. La banda suena en perfecto estado de revista desde la inicial “Cemetery Song”. Ya desde los primeros compases del show, el sonido no puede ser más redondo. La batería de “DZ” te golpea en el pecho al tiempo que Cronley dibuja líneas de bajo tan discretas como redondas.

El casi infinito Woolsey se destapó como el frontman químicamente ideal para la música de la banda. Despliega un carisma inabordable tras el micro y su voz, a ratos poderosa, jamás pierde el tan buscado feeling. Por ahí deslizarían temas como “Dead And The Dying”, de su álbum “Dawn” de 2022, o una “Martha” que bordea sin traspasar la frontera del funk y resulta casi bailable por momentos. Tendrían tiempo incluso de revisitar a The Band con “The Shape I’m In” y The Allman Brothers Band con “Don’t Keep Me Wonderin‘”. También de armónica mediante sumar un miembro más en escena o de incluso poner a “DZ” en voces.

El tronco final del set sería todo lo que uno espera de una banda de estas características. Con el trío guitarrero brillando a gran altura en “Whiskey Helps” o enfrascándose en duelos por momentos incendiarios, cuando no doblando sus guitarras para regocijo de una audiencia que supo responder al buen hacer de los norteamericanos.

De hecho la banda se iría pero, insistencia de la gente mediante, terminaría por regresar para dejarnos una casi volcánica “Down”. Muchas fueron las muestras de agradecimiento que Woolsey dirigió al público a lo largo de la noche y lo cierto es que a la banda en su conjunto se la veía disfrutar sobre las tablas. Por ahí que el altísimo vocalista no quisiera olvidarse de dar las gracias a la organización del evento e incluso al técnico de sonido de la sala. Detalles que suman y le honran.

En lo personal y desde que escribo para esta página, era mi primer show allí y lo cierto es que no pudo darse mejor. Veníamos con el regusto de la gran actuación de Siena Root apenas veinticuatro horas antes y Stone Senate supieron poner su grano de arena para completar uno de los mejores fines de semana en lo que a rock and roll se refiere en la región. Disfrutemos mientras podamos y agradezcamos nosotros también la labor de organizadores, técnicos, dueños de salas y público en general. Después de todo, esto no sería posible sin todos vosotros. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Siena Root en Avilés (8/12/2023)

Nueva venida a tierras asturianas de los rockeros suecos de culto Siena Root. La banda que forman Sam Riffer al bajo, Love Forsberg en baterías, Johan Borgström a la guitarra y Zubaida Solid en voz y teclas. Cartel de «sold out« en la puerta y la promesa de presenciar uno los grandes shows de final de año en la avilesina Factoría Cultural.

Una noche más, la Factoría despliega una gran calidad de sonido cuando Siena Root arremeten con una pequeña intro primero y “Time Will Tell” después. Pero sería el de los suecos uno de esos shows cuya intensidad iría de menos a más y de manera muy marcada. Zubaida Solid, pies descalzos sobre el coqueto escenario, se destapa como una voceras de carisma arrebatado y registro cálido y clásico a la vez. Y si bien es Borgström quien, desde su dorada Les Paul, acapara focos en este inicio, no es menos cierto que la banda en su conjunto evidenció un gran estado de forma en su vuelta a los escenarios asturianos.

No es hasta que la propia Zubaida ocupa posiciones tras el Korg que el siempre gélido público astur parece abandonar el letargo. Así por fin “Coincidence & Fate” logra conectar con la audiencia a base de cadencia y la pegajosa y muy efectiva línea de bajo de Riffer. Rickenabcker en mano y túnica oscura sobre el cuerpo, presencia llamativa cuanto menos la suya. Cabe decir otro tanto del batería Love Forsberg. También por lo llamativo de su indumentaria pero sobre todo por unas evoluciones sobre su pequeño kit de batería que lo sitúan como uno de los aporreadores más interesantes de todos cuantos he podido ver a lo largo de 2023. Que, os aseguro, no han sido precisamente pocos.

Dusty Roads” resignifica el blues a la manera sueca y propicia a través de su epílogo recargado y enfebrecido uno de mis momentos favoritos de la velada, con Zubaida elevándose al olimpo desde su inconfundible registro. Sería entonces que el set cogería el vuelo y ya no cabría vuelta atrás. e “Tales Of Independence” arranca al público de su aparente sopor con Borgström bailando por el mástil de su áurea Les Paul con infinitas dosis de clase. Más aún si cabe al echar mano del slide para “Keeper Of The Flame”, donde ya queda a las claras que estamos ante uno de los grandes shows no ya del otoño sino del año entero.

Desatendiendo al guión, o no, uno nunca sabe, la banda se enfrasca en pequeños solos e improvisaciones. Sin abusar en ningún caso y lo justo para arrancar las mayores ovaciones al respetable. Love Forsberg marcaba el paso y la pareja Riffer & Borgström brillaba en consecuencia. No es poca la carretera que han recorrido tanto el rubio guitarrista como Zubaida Solid desde su entrada en la banda allá por febrero de 2020 y lo cierto es que se nota.

Setenta minutos de show cuando el cuarteto se va al backstage para regresar poco después y encarar unos bises que terminaron por confirmar la altísima nota general de la noche. Con Forsberg tras su batería agradeciéndonos todo el calor mostrado y su banda poniendo negro sobre blanco lo merecido que tienen su actual estatus de culto. Sin duda alguna de lo mejor que haya pisado tierras asturianas en lo que va de 2023.

Merecido el lleno a tenor de lo visto. Los suecos puede nunca lleguen más allá de su actual repercusión pero se tienen bien ganado el terreno. Sólidos a tenor de lo muy heterogéneo de su propuesta, que vibra entre la psicodelia, el blues, el hard rock o incluso el folk sin perder nunca el foco y entregando unas ejecuciones de auténtico nivel. Que vuelvan pronto.

Por nuestra parte nada más que agradecer a la organización del evento por todas las facilidades, así como mandar un saludo a Sergio Blanco, Fernando Casas, Pau Gallardo, Héctor Lynott y Luismi Rose. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Azaghal + Empty (Oviedo 7/12/2023)

Dos formas bien diferentes de entender el black metal y la cita, un jueves, congregó a un buen número de fieles en la ovetense sala Gong Galaxy Club, que no quisieron perderse el paso por la región de los fineses Azaghal, a quienes acompañaban en esta ocasión los zaragozanos Empty.

Pasaban apenas segundos de las nueve cuando los maños hicieron acto de presencia. Ocultos tras un casi obligado corpse paint, el cuarteto lanza una intro que parece reproducir en el interior el frío que atenazaba los alrededores de la sala. Con “Inclination Towards Decay” dieron inicio a su particular set, no sin algún que otro fallo de sonido en un arranque algo dubitativo.

Su black metal, que parte de los primeros Burzum para después beber de las fuentes del depresivo, véanse bandas como Austere, Sterbend, Nyktalgia, generó división de opiniones al tiempo que el humo convertía al Gong en tinieblas. Lo cierto es que solventados los problemas iniciales y con Isaac Prieto a los mandos de la nave, todo recondujo hacia terrenos más discernibles.

Ahí fue donde pudimos apreciar buenos cortes de su último trabajo como “The Bleakness Of Elderness” o recuerdos al “Etica Profana Negativa” de 2014 a través de “Terrifying Lucidity Of the Wakefulness”. Especial mención merecen las evoluciones de Khloros tras baterías. Sus líneas rara vez se condujeron por el camino obvio, dibujando detalles a lo largo de la noche que sorprenderían al más pintado. Y puede que Drizzt no sea el frontman de mayor engarce con el público, lo cierto es que dejó destellos de su variado repertorio vocal.

Pequeños percances con un pedal de la batería estuvieron a un tris de aguarles la fiesta. El público, que como digo no era poco para un bolo de estas características, supo ser paciente, negándose a perder ripio del show de una banda que guardó sus cortes más ardientes para la parte final del set. “We All Taste The Same For The Worms”, que conjuga su condición depresiva con decididos blast beats con Drizzt desgañitándose a placer.

El público, o una pequeña porción de él, supo responder con tímidos pogos a este final más candente y acelerado, donde los percances acaecidos a lo largo del set eran solo un mal recuerdo y la banda pareció encontrarse al fin en su elemento. “Arrival Of The Sickening One” mediante se fueron, suponemos que esperando mejor suerte en una próxima visita a la región.

Azaghal, claro, son un animal bien diferente. Su black metal orgullosamente finés y abiertamente primario, vendría a poner a prueba los aparentemente sólidos cimientos del Gong Galaxy Club. Venía el trío finés, mutado ahora en quinteto, presentando nuevo álbum, un “Alttarimme On Luista Tehty” del que diéramos cumplida cuenta por aquí hace escasas fechas.

Y fue precisamente el tema título de su último álbum el elegido para dar inicio a las hostilidades. Cabe decir que literalmente hablando. Y es que desde que su set da inicio, pasaban veinte minutos sobre las diez, apenas habrá descanso hasta el final.

Su orgánico black metal no necesitó más que de un telón de fondo con su logo, corpse paint en los distintos rostros y humo en cantidades malsanas. El enlace con “Myrkkyä” se produce sin solución de continuidad y la banda parece en un estado de forma envidiable. Desde el frontman Thirteen al infatigable batería Lima, el quinteto cuajó un show muy a la altura de lo que muchos esperábamos de una banda de su trayectoria.

“Good evening Oviedo, we are Azaghal and this is black terror metal” brama decidido Thirteen para dar de repente un salto de veintitantos años en el tiempo y recordar aquél viejo Ep de 2001. Sería una de las pocas veces que el inquieto vocalista nórdico se dirigiría a una audiencia que, cabe decirlo, tampoco necesitó de mucho ánimo para pasárselo en grande. El black frenético de los fineses cayó de pie en un público ávido de buen black metal.

El quinteto siguió a la suya, desgranando su último álbum de estudio a través de “Syöpäläinen” o “Kuolemanmarssi” mientras desarrollaban un sonido potente y nítido como pocas bandas del estilo han desarrollado en los últimos tiempos. Al menos en las primeras filas donde nos encontrábamos, las sensaciones no podían ser mejores, con Lima taladrándonos el pecho a cada golpe. Casi literalmente.

Thirteen pareció perder algo de fuelle camino del final del show. Lo cierto es que no abandona su registro rasgado ni siquiera en unas pausas entre temas que se irían espaciando con el correr de los minutos. En cualquier caso, los muchos pogos y algún que otro circle pit que vimos camino del final, vinieron a hablar y no precisamente mal del desempeño de los fineses. Muy celebrada, coreada incluso, “Agios O Baphomet”, seguida por una “Mustamaa” que traería al frente un black que recordó sobremanera a los primeros y admirados Darkthrone.

Un solitario bis, “Kun Aurinko Kuoli”, y se irían tras sesenta y dos minutos de un black tan ardiente y feroz como orgulloso y clásico, cumpliendo expectativas y confirmando la buena salud del género en la capital. Una buena entrada que viene a continuar donde lo dejaran Grima primero y Defacing God después. Que siga la racha.

Por nuestra parte nada más que agradecer todas las facilidades a la organización del evento, en Oviedo representada por Larry y Maitane currando de lo lindo coincidiendo además con el 13ª aniversario de Diario De Un Metalhead, así como mandar saludos a Sergio Blanco, Jorge López Novales, Joel, Alba, Diañu, Andrés y Azu, Pablo, Erundina, Marco, Gonzalo, Jaime, Vázquez y todos aquellos que mi cabeza ahora no acierta a recordar. Ruego sepan perdonarme. Nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Fer Espina & The Riders + Dr. Nekro (La Felguera 25/11/2023)

La cita en la Sala Telva de La Felguera que vino a congregar a Fer Espina & The Riders y Dr. Nekro parecía una buena manera de pasar la noche del sábado. Heavy Metal Brigade nos quitábamos así la espinita con el trío de Fer Espina y aprovechábamos para testear la evolución de Dr. Nekro, a quienes no veíamos desde el pasado mes de julio.

Los relojes marcan las 21:20 cuando Fer Espina al bajo, Dany León en guitarras y Alejandro Blanco tras la batería irrumpen en el coqueto pero elegante escenario de la Telva. Con una puesta en escena reducida a lo básico y una preciosa batería blanquinegra, pujando en belleza con la propia Les Paul de León, augurábamos una noche de auténtico rock and roll.

Que lo fue ya desde la inicial “Sálvame De Abril” para disfrute de la audiencia presente. Puede que no fuéramos muchos, pero sí que había fieles en la Telva. Fríos, eso sí, en esto el público asturiano no cambia.

Atesoran clase por arrobas mientras Espina se revela como un vocalista engañoso, de unas capacidades más amplias de lo que parece a simple golpe de oreja. Algo de lo que daría buena cuenta en gran medida en la recta final del set. Pero no adelantemos acontecimientos, que no son pocos los detalles que quedan por desentrañar.

Porque León baila sobre el mástil de su Gibson en “Exilio” mientras ciertos problemas con el micrófono de Espina deslucen ciertas estrofas. Problema este, por desgracia, que se repetiría a lo largo de toda la velada. Inconvenientes de audio que no importaron en “Gong”, renombrada para la ocasión, o cuando el trío se atreve a llevarse a su terreno “Son Como Hormigas” de unos tales Barón Rojo. Pequeño solo y Espina anuncia que ha llegado el momento de “bajar el pistón”. La banda vira entonces hacia el blues con “Señor Murphy” y deja señales del amplio rango de influencias que manejan.

“Vaya silencio, paez esto Oviedo” exclama León antes de “El Ojo Que Todo Lo Ve”. Y es que como dije antes, la tantas veces comentada frialdad del público asturiano tampoco quiso faltar a la cita. Sea como fuere, hasta para celebrar cumpleaños hubo tiempo. Nuestras felicitaciones desde aquí también, Guerrero, aunque sea con unos días de retraso.

Problemas con el micro al margen, lo cierto es que disfrutamos de un gran sonido en la Telva. Lució sobremanera en cortes como “Shake Your Money Maker”, original de Elmore James si mis datos no son erróneos, y que obtuvo un gran recibimiento por parte de eso que llaman “el respetable”.

Abundaron las sorpresas en este tramo final. Porque desde luego que “Psycho”, original de Muse y situada casi en las antípodas de su particular rock and roll resulta una elección cuanto menos aventurada. Tanto o más puede decirse de “Killing In The Name” de Rage Against The Machine, con el Espina más agrio de la noche sorprendiendo a propios y extraños. El cierre, no obstante, correspondió a “Volteretas”. No podía ser de otra forma. Pese a los inconvenientes, buena, entretenida y diversa la hora y media de rock and roll la que nos regalaron.

A eso de las 23:05 le llegó el turno a los locales Dr. Nekro, recordemos, con Sandra Fernández al frente como relevo de Celia Plata para liderar a una formación que mira ya al futuro y, ahora mismo, parece dispuesta a todo menos a tirar la toalla. Arrancaron con su introducción habitual, que conduce a su vez a “Delirios” y aunque resulte evidente, no es menos cierto que Sandra parece mucho más integrada en la disciplina de la banda que en nuestro anterior encuentro allá por el mes de julio.

No quiso la actual frontwoman de Dr. Nekro olvidarse de agradecer a Fer Espina el haber contado con ellos para una cita como esta, a tiempo que continuarían con “Fieras Salvajes” o “Monstruo Negro”, sonando potentes y desde luego bien engrasados. Puede que el micro se emperrase en seguir aguando la noche. Ni siquiera cuando Celia Plata, vocalista original de la formación, irrumpe en escena para “El Diablo En Mí”. Llamadme avispado pero algo me dice que su salida del ahora quinteto fue de todo menos traumática para ambas partes. Se vio mucho buen rollo sobre el escenario y se transmitió a un público escaso pero fiel.

En el tramo central del set aprovecharían para deslizar varios temas que integrarán su nueva obra de estudio. En particular un “Cenizas” que parece continuar donde lo dejara el álbum debut y a la vez ser lo suficientemente diferente para mirar al futuro con nuevos bríos. Volvió Celia para “Mezkal”, con los micrófonos de nuevo haciendo de las suyas pero la gente disfrutando de un buen fin de fiesta. Se nos hizo algo corto el set, cierto es, pero ya habrá tiempo toda vez su nuevo álbum pise las calles. De momento nos quedamos con el buen sabor de boca del pasado sábado.

Sí, se dio bien el que puede haber sido fácilmente el fin de semana más apegado al rock and roll desde que empecé a escribir para Heavy Metal Brigade. Y como soy un hombre de costumbres, vayan saludos a ambas bandas, Celia Plata, Michael Arthur Long (Drunken Buddha, Secta) y Fernando Casas.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Tarque & La Asociación Del Riff (Gijón 24/11/2023)

Cartel de no hay billetes en la puerta y máxima expectación para el comienzo del tour en apoyo de “Vol. 2”, segundo álbum de Tarque como solista, que llegaba a Gijón acompañado por Eduardo Giménez “Coki” (batería), Iván González “Chapo” (bajo) y Carlos Raya (guitarra) bajo la denominación de La Asociación Del Riff. Cita en nuestra querida Sala Acapulco ante una audiencia ávida de puro y auténtico rock and roll. Con una sobria escenografía, apenas unos rayos iluminando la escena desde el fondo y la sospecha de que estaba por venir uno de los grandes shows del otoño en Asturias.

Y así pareció de inicio, si bien a Carlos Tarque apenas se le oía durante las primeras estrofas de una muy pertinente “Bombas En Son De Paz”. Hace falta nada más que ver un informativo y darse cuenta de todas sus certezas. Superados ciertos desequilibrios propios del inicio del set, lo cierto es que vimos a una banda perfectamente engrasada. Dado que era como digo la primera cita de este nuevo tour, la sensación que queda es la de haber trabajado a conciencia en el local de ensayo.

Eso y que son unos musicazos, evidentemente. Sobresale, claro, Carlos Raya. Curtido en mil y un batallas y al pie del cañón con una sapiencia y un buen gusto al encarar sus riffs y melodías que te reconectan con la esencia misma del rock and roll. Maestro absoluto, ovacionado varias veces a lo largo de la noche y no es para menos.

Pero quien acapara todos los focos es Carlos Tarque. Huelga decirlo. El viernes le vimos en muy buena forma. Aguantando el tipo sin mayores percances durante la hora y media de set que nos regalaron, muy sonriente y buscando en cada momento el calor del público. Incluso arrodillándose para rendir pleitesía al maestro Raya. De lo mejor que tiene nuestro rock para dar, desde luego.

Brilla el veterano guitarra en la reciente “Escapa Del Amor” y logra la banda que el público se implique y por completo en “El Diablo Me Acompañará”, tema incluido en su debut. Turno entonces para los obligadas dedicatorias por parte de un agradecido Tarque y sigue la fiesta con “Días Extraños” mientras elucubro si alguna banda ha alcanzado tal nivel de equilibrio en lo que a sonido se refiere dentro de este mismo recinto. No son pocos los conciertos en la Acapulco que he cubierto para este medio y a fe mía que el del viernes está a la cabeza con los mejores.

No solo de puro rock and roll vive el hombre. La banda se arrima al blues con la estupenda “Mar De Whisky” con Tarque y Raya bordando sus distintos papeles. Como contrapunto, y tras cambiar Raya su Les Paul por una preciosa Flying V blanquinegra, sucedió una “Piel De Toro” en clave casi hard rockera, a la que sumaron una Tarqueizada versión del “Helter Skelter” de The Beatles. Era la parte más diversa del set y se cerró con “Flores De Acantilado” y la banda bordeando, sin rozar, la psicodelia más formal. Soberbio Raya aquí, claro.

Tarque desparrama carisma. Se bebe el escenario a tragos y disfruta como un colegial. No pasan los años por el vocalista nacido en tierras chilenas, que acomete ahora un “Evil” original del bluesman Howlin’ Wolf y que popularizarían los Cactus de Carmine Appice y Tim Bogert, que convierten en su último álbum en “Maldigo” y donde sobresale una base rítmica impecable, con el mierense Iván González brillando a las cuatro cuerdas. “Jealous Guy” de un tal John Lennon quizá pase algo de puntillas por el set. Lo cierto es que para cuando continúan con “Calle Sin Luz”, original de M-Clan, la Acapulco es un clamor para con los cuatro músicos arriba del escenario. Detallazo de Carlos, por cierto, acordándose de agradecer su labor a los diferentes técnicos de sonido.

Para los bises quedarían dos buenas piezas de puro rock and roll festivo y directo. A saber: “He Vuelto Para Veros Arder” y “Donde Nace El Rock And Roll”. Uno de esos finales ante los que no puedes hacer otra cosa que rendirte. Con la banda sonando por momentos perfecta, la sala entregada y sonrisas pintadas en los rostros hasta de los seguidores más casuales. Fue una noche por todo lo alto y nadie les puede quitar eso a Raya, Tarque, Chapo y Coki, por mucho que ciertos prejuicios con respecto al pasado obren en contra de un vocalista, Carlos Tarque, que vuelve a destaparse como uno de los grandes frontman de este país. Le pese a quien le pese. Todo a pesar de eso que llaman “prensa generalista” haya vuelto a dar la callada por respuesta, obviando toda mención. Tranquilos, que ya estamos otros para dar cumplida cuenta de todo lo que bulle en nuestros escenarios. Faltaría más.

Sí, como podéis ver, y si se me permite el uso de una de mis habituales coletillas, la noche salió a pedir de Milhouse. Sonido de altura, una banda perfectamente engrasada y una sala llena hasta la bandera y entregada a la causa. Poco más se puede pedir. Por ello vayan saludos a Sergio Blanco, Fernando Casas, Sara Suárez y Luismi Rose como cierre a esta humilde crónica. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz