Crónica: Lion Rock Fest (León 4/11/2023)

Nuevos festivales significan nuevas salidas a la carretera para el equipo de Heavy Metal Brigade. León se convirtió esta vez centro neurálgico de la primera y de seguro multitudinaria edición del Lion Rock Fest, evento que vino a congregar a lo más granado del hard rock local, estatal e internacional en las figuras de Crazy LixxEclipseBe For YouGotthard91 Suite y H.E.A.T.

Sito el festival en el Palacio de Exposiciones y Congresos de la egregia capital vecina, recinto que se demostró ideal para la celebración de un festival de estas proporciones, enorme en tamaño y capaz de desplegar dos escenarios, dispuestos uno frente al otro, y de disponer de un sonido siempre dentro de lo mínimamente exigible. Una construcción que resultó incluso cálida pese al frío propio del mes de noviembre que azotaba en el exterior. Zona de fumadores, servicio de guardarropa, barra, puestos de merch, comida etcétera. En definitiva todo lo que una cita como la del pasado sábado requería. Toda vez recogidas las acreditaciones entramos con la sana intención de pasar una gran tarde noche y contárosla lo mejor posible. Claro que para nosotros el festival había arrancado ya unas horas antes…

… pues lo hizo con una de las llamadas actividades complementarias del evento: la descarga de los locales Sunset Blvd en la sala Babylon. Así pues pudimos desbloquear no un escenario sino dos en nuestro interminable periplo peninsular, encontrándonos una sala coqueta pero un público respondón. Incluso varios músicos y sin embargo amigos de este medio entre la audiencia. Y es que como he dejado escrito otras veces, el mundo es un pañuelo y eso que llaman “la escena” más aún.

El rato que pudimos disfrutar de la banda y que os aseguramos nos dejó con ganas de más, tristemente teníamos otra serie de obligaciones durante la jornada, nos pareció que se trataba de una interesante propuesta de hard/heavy, con voz femenina al frente y las cosas bien claras. Mucho amigo de la banda entre la audiencia, solo faltaba y sobradas ganas de pasarlo bien pese a lo pronto de la hora, alrededor de la una y media de la tarde. El rock no conoce horarios. En lo que al quinteto respecta, temas como “Revenge” o la versión del “Maniac” de Michael Sembello nos picaron lo suficiente el gusanillo como para pujar por una futura visita a nuestros escenarios.

Grande el papelón con el que se encontraron los suecos Crazy Lixx, no ya por la siempre desagradable labor de tener que abrir el evento sino por ser, quizás, la propuesta más perpendicular festival con su bien conocido hard de fuertes raíces glam. Pero faltaban minutos para las siete cuando irrumpieron sobre las tablas y de un plumazo borraron todo atisbo de duda. Nervios, si los tenían, a buen seguro no dejaron traslucir ninguna clase de intranquilidad.

No eran pocas las ganas con las que desgranaron su bien cosido repertorio. Pero por si al público, ya numeroso y muy por la labor, le sabía a poco, pronto su frontman Danny Rexon echó mano de una gran bandera en “Anthem For America”, debidamente adaptada para incorporar el logo de la banda. También de una máscara al más puro estilo Jason Voorhees de la saga “Viernes 13” y una especie de puñal-micrófono con el que no dudó en amenazar, es un decir, a sus compañeros de banda.

En lo que a rango se refiere, puede que Rexon no fuera el vocalista más capaz de la jornada. Lo que no quita para que demuestre ser un frontman de garantías, con buena conexión con la gente y que parece disfrutar a lo grande con lo que hace. Algo que queda patente durante “Silent Thunder”, corte que arrancaría la primera gran ovación de la jornada.

Mención aparte merece el inmenso batería Joel Cirera, enfundado en una llamativa camiseta en la que podía leerse “I Fucking Hate Drummers” y que otro tanto podría decirse de la forma en que se aplicaba para con su kit. Mucha saña en sus brazos sobre el sufrido instrumento. Todo pasión y ganas. Tres cuartos de hora de una banda tan poco original como orgullosamente eficaz, que supo abrir la primera edición del Lion Rock Fest con el mejor pie posible.

Pese a los denodados esfuerzos de Rexon y Cirera, mentiríamos si dijéramos que la expectación no fue mayor para sus paisanos de Eclipse. La banda que, preciosa Explorer en mano, lidera Erik Mårtensson, salió y convenció en tierras leonesas ya desde un inicio donde se les vio enchufadísimos, concentrados, disfrutando y haciendo disfrutar.

Que claro, con una dupla como “Roses On Your Grave” y en especial la muy gancheraGot it!” es fácil que todo vaya sobre ruedas desde los albores del show. Y no es que el sonido en líneas generales fuera esquivo a sus predecesores en el cartel, pero sí sentimos que el segundo de los escenarios, aquél que acogía a las bandas grandes del evento, mejoraba en varias décimas a su vecino de en frente.

Vimos muy risueño a Mårtensson y muy participativo al público congregado frente a él. Mientras, Magnus Henriksson destapaba el tarro de las esencias durante una tremenda “Run For Cover”, “The Hardest Part Is Losing You” finalmente logró que banda y público fueran un único ente indivisible. Uno de los múltiples cortes de su último álbum “Megalomanium” y que parece haber caído de pie dentro de su ya bien nutrido repertorio. Con “Anthem” siguió ese idilio de la banda con los suyos para que después Mårtensson abandonase su preciosa seis cuerdas y encarase una muy certera “The Storm”.

El propio frontman tendría su merecido descanso en la figura del bajista Victor Crusner, quien tomaría el mando en tareas vocales para una sentida “High Road”. A pedido de Erik, cientos de móviles iluminarían el Palacio de Exposiciones y Congresos durante una “Battlegrounds” donde, sorpresa, la banda introduce un guiño en forma de una pequeña porción de “Heaven And Hell”, el inmortal clásico de Black Sabbath.

Surgiría entonces “Black Rain” para poner de relieve la cara más heavy del combo nórdico y encarar así un final que culmina, no podía ser de otra forma, con “Viva La Victoria”. Triunfante final y un show que, al menos en lo que a mí respecta, sí que me convenció. Hago hincapié porque me consta que hubo división de opiniones al respecto. Como siempre, estoy abierto a un debate tan vehemente como ordenado.

Los leoneses B4U tenían ante sí una verdadera espada de doble filo. Por un lado la gran oportunidad que suponía tocar en un festival tan afín a su sonido como este. Por otro, que dadas las horas no fuese poco público que decidiese ir a por algo de cena o incluso tomar posiciones en el Stage A cara a la descarga de los suizos Gotthard.

Pero los locales salieron a disfrutar y se notó. Ayudó, y puede resultar hasta tópico decirlo, el gran número de amigos del combo que se encontraban frente al escenario. Ellos y los demás fuimos recompensados con el buen hacer de una banda madura, se formaron allá por 2006, y que tiene en Ángel a un frontman de garantías.

Temas propios como “April Rain” o “One With The World” les funcionaron a los leoneses. Su hard melódico quedó así encuadrado dentro de las propuestas menos festivas de la jornada. Algo de lo que vino a dar de la versión del “Heart Turns To Stone” de Foreigner que deslizaron. Con “Light” fueron finiquitando un set algo escueto, no sin que antes Ángel afirmase que para ellos era un sueño estar allí, a lo que el público leonés respondió vitoreando a sus paisanos.

Como decimos tenían una oportunidad y supieron aprovecharla. He de decir que en lo que a mí respecta no les conocía y me sorprendieron para bien. Algo tendrán. Ojalá una cita por tierras asturianas más pronto que tarde.

Y llegó el turno de uno de los grandes nombres de la jornada, nada menos que los suizos Gotthard, banda de reconocida trayectoria y que a pesar de la terrible pérdida del que fuera su frontman Steve Lee en un desgraciado accidente hace la friolera ya de trece años, cómo corre el reloj, ha sabido seguir adelante con toneladas de buen gusto y grandes canciones.

Suyas y propias. Porque si bien arrancan con su “Every Time I Die”, pronto deslizan un “Hush”, original de Joe South, que también inmortalizaran unos tales Deep Purple. La escenografía no podía ser más sobria con ese telón de fondo que acompañaba a la banda. Puede que el sonido, al menos donde me encontraba frente al escenario y pese a tratarse del Stage A, no fuese todo lo redondo que cabría esperar. No menos cierto es que a la gente congregada frente a los suizos pareció no importarle demasiado. Enchufados banda y público prácticamente desde el minuto uno.

Da fe de ello una “Feel What I Feel”, de aquél “Bang!” de 2014, que puso centenares de brazos en alto y provocó una algarabía tal que, a término, se pudieron oír los primeros vítores de una audiencia rendida y entregada a la causa. Puede que en “Top Of The World” la sombra de Lee sea alargada. Lo cierto es que Nic Maeder ofreció en León una muestra de todo su talento, que no es poco. Puede no tener el especial carisma de aquél a quien reemplaza. Pero calidad como para defender el puesto como punto focal de esta banda lo tiene de sobra.

Es el propio Maeder quien nos avisa de que se viene la parte importante del show. Y lo que viene son pequeños solos que procuraron merecido descanso al de Lausana. Un pequeño set acústico calmó las aguas. Pusieron la nota calma “One Life, One Soul” o “Remember Me” para después reconducir con “Starlight”, convenientemente alargada frente a su versión de estudio. Los coros pegadizos es lo que tienen.

Muy celebrada en este momento de la velada “Mountain Mama” y no tanto el pequeño solo de batería de Hena Habegger. No tanto por el desempeño en sí como por el sitio que vino a ocupar dentro del show. Porque quién quiere solos de batería cuando tienes un corte que funciona en la manera en que lo hace “Lift U Up”. Si es que al final…

Muy grandes Gotthard, con un Freddy Scherer que repartió incontables dosis de clase y saber hacer durante la más de hora y media que duró el set de su banda. Pero en honor a la verdad cabe decir también que se fueron un poco de madre con el horario marcado, provocando que algunos tuviéramos que desplazarnos al Stage B antes incluso del término de su actuación cara a no perder ripio de la buena gente de 91 Suite.

Como mentir se me da tirando a regular y, por ende, me gusta ir con la verdad por delante, debo reconocer que 91 Suite son una de mis grandes asignaturas pendientes en lo que a hard/AOR nacional se refiere. Los murcianos llevan largo tiempo peleando pero siguen sin perder su esencia. Algo que les honra en un panorama donde la técnica del ensayo error hasta que das con la tecla parece ser la tónica dominante.

Porque lo fácil habría sido deslizarse hacia corrientes más en boga dentro de nuestro territorio y, sin embargo, ahí siguen con su estilo de toda la vida. Y en buena forma, además. Enlazando temas a comienzos del show como si les fuera en ello la vida. Y desde luego que el público del Lion Rock Fest supo responder en consecuencia.

No es menos verdad que en ciertos momentos del set, algunas charlas de Jesús Espín entre canciones se hicieron pelín largas. Pero la banda arrastra tal nivel técnico que, toda vez la máquina vuelve a funcionar, todo son sonrisas frente al escenario.

Los regalos, incluso, pues no dudó el propio frontman en bajar al foso CD’s en mano para regalarlos a la audiencia. Para los que nacimos en los años ochenta o más atrás, resulta triste ver la forma en que el digital ha clavado con no poca saña los clavos en el ataúd del formato físico. Gran detalle por parte de la banda en cualquier caso.

PD: ¡Prometo hacer los deberes!

No creo que sean muchas las bandas a las que habremos visto atravesar un momento de forma tan óptimo como en el que parecen instalados los suecos H.E.A.T, que en la segunda estancia de Leckremo en la banda parecen han terminado por convertirse en una de las experiencias en vivo más poderosas que hayamos visto.

A tumba abierta y sin un segundo que perder. La irrupción en tromba de la banda sobre el escenario pilla desprevenidos incluso a los técnicos del festival. Y es que, al menos donde servidor se encontraba dentro del recinto, el sonido distorsionaba que daba gusto durante los primeros acordes. “Demon Eyes” creo, y digo creo, fue la que arrancó el set. Porque lo cierto es que no fue hasta “Hollywood”, qué gancho tienes maldita, que todo recondujo hacia cauces normales.

En realidad la lista de temas que interpretaron viene a dar un poco igual. Quizá haya quien eche en falta el toque más AOR de sus inicios. Aquello que comenté antes de la fidelidad a uno mismo que demuestran 91 Suite. Pero en honor a la verdad cabe decir que el set de H.E.A.T ofrece muy pocas dobleces. Porque Leckremo se come el escenario como si en ello le fuera la vida, sí, pero porque está rodeado de la inmensa clase de Dave Dalone en guitarras y cuenta con el apoyo discreto pero fundamental, por contradictorio que pueda sonar, de Jona Tee en teclas.

Leckremo, incluso, no duda en hacer sus pinitos en nuestro idioma. Frontman que gracias a diversos proyectos anteriores desde luego conoce bien nuestro territorio. Nuestros puntos fuertes y también nuestras debilidades. Porque esa es la cosa durante la segunda etapa de Kenny en la banda. El sueco es ahora un showman en toda la extensión de la palabra. Volcánico e infatigable, no negocia un solo tono alto mientras no duda en entregarse en cuerpo, alma y sudor a su gente. Se habla mucho de las bandas que habrán de tomar el relevo de los grandes nombres del pasado y he aquí un candidato más que firme al puesto.

Porque la fiesta en cortes como “Beg Beg Beg” es como pocas que hayamos visto. Tres mil o más personas botando y gritando al unísono y una banda que apenas da descanso. Por no hablar de una “Back To The Rhythm” con hechuras ya de clásico imborrable. El final con “A Shot At Redemption” les confirmó como uno de los exponentes más incendiarios y efervescentes del hard mundial y puso el punto final a una velada que adornarían, a modo de despedida, con el tema principal y homónimo de la peli “Ghostbusters”. Si llegado el día os surge la posibilidad, no lo penséis e ir a verles.

En líneas generales y pese al retraso acumulado, de hecho H.E.A.T terminarían pasadas ya las dos, fue una gran primera edición del Lion Rock Fest. Multitudinaria y sita en un recinto a la altura de las circunstancias. Gente de todos los rincones del país y, nos consta, no pocos que se pegaron el viaje desde otras latitudes. Estados Unidos incluso. Tal fue el éxito de la convocatoria.

Como apuntes a mejorar podemos hablar de las largas colas que muchos asistentes hubieron de sufrir, los dichosos tokens o el alto precio de la bebida si bien este último parece tener más que ver con el signo de los tiempos que con el propio evento en sí. No lo sé. En cualquier caso y si el año que viene la cosa sigue por los mismos derroteros, repiten ubicación y el cartel iguala en calidad al de esta primera edición, cosa harto difícil si me preguntan, será un auténtico placer volver a dejarse caer por tierras leonesas.

Como siempre, no queríamos cerrar esta crónica sin dedicar nuestro agradecimiento a Artisti-k Producciones por todas las facilidades, ni tampoco sin mandar un gran saludo a los muchos músicos, amigos, fotógrafos y fans con los que nos cruzamos a lo largo de la jornada. Sois multitud y me es imposible nombraros a todos. Ya sabéis: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Kiss Experience + Tyrant (Gijón 3/11/2023)

No son muchos los tributos que cubrimos a lo largo del año en Heavy Metal Brigade pero surgió la posibilidad de ver a Kiss Experience y nos pareció una buena manera de entrar en calor para lo que nos esperaba en la jornada sabatina: nada menos que el Lion Rock Fest. Esa, claro, es otra historia.

Venían además acompañados de los locales Tyrant, a quienes por una serie de malditas circunstancias aún no habíamos tenido oportunidad de ver, por lo que al final decidimos poner rumbo a nuestra segunda casa en Gijón, o al menos una de ellas, que no es otra que la Sala Acapulco.

De acuerdo a la propia naturaleza de la noche, prometían los thrashers asturianos un set especial de versiones. Y en honor a la verdad hay que decir que se condujeron por cortes que, a priori, uno no esperaría de velada semejante. Porque arrancar con “Violent Revolution” sonó a poco menos que declaración de intenciones.

Quien más, quien menos echaría en falta una segunda guitarra que diera apoyo y consistencia, especialmente durante la sección solista. No obstante y por ahí, más fidedigna resultó “Fucking Hostile”, de unos tales Pantera, no sin que antes se ocuparan de nombrar al Mosh Pit, su bar en la gijonesa calle Vicaría. Ya que ellos no llegaron a tanto como a dar la dirección, quede aquí el apunte.

Tuvieron buen sonido. Hasta el tema propio que deslizaron les funcionó. También “Madhouse” de Anthrax o la más reciente “Prepare For Attack” de los thrashers de Denver Havok. Los pogos que vimos no fueron los más numerosos, a buen seguro no era el público más por la labor, pero quedamos a la espera de verles ya con un set propio el próximo 18 de noviembre en la Sala Cantora, también en Gijón.

A Kiss Experience, que irrumpen sobre el escenario a eso de las 21:14, hay que agradecerles al menos las molestias de uniformarse de arriba a abajo con maquillaje y atuendos lo más cercanamente posible a los Kiss originales. Que no son pocos los proyectos del estilo que ruedan por el estado y de vez en cuando dan la impresión de casi repudiar a la banda a la que reproducen.

Ya digo no fue el caso. Se ve en la puesta en escena pero también en lo cuidado del setlist propuesto. Un ramillete de temas que, más allá de la inicial e ineludible “Detroit Rock City”, se conduciría en primer término por ofertas menos esenciales dentro del repertorio como puedan ser “Deuce” o “Strutter”, ambas del álbum homónimo de 1974.

No faltan poses calcadas de cada uno de los miembros. En especial claro quienes toman el testigo de Gene Simmons y Paul Stanley respectivamente. Los gestos, la forma de buscar el contacto con el público, desde luego los chicos se tienen bien aprendido el papel. Y más allá de las reservas que a todos nos puedan provocar propuestas de este tipo, en honor a la verdad hay que decir que la gente se lo pasó en grande.

Palmas y coros al unísono durante una muy bien recibida “Do You Love Me” y de ahí en adelante, banda llevada en volandas por un público, cabe decirlo también, bastante diferente del habitual. Es lógico y de cajón que propuestas distintas convocan a públicos distintos. Pero fuera por la cita leonesa del día siguiente o por la propia naturaleza del evento, lo cierto es que apenas vimos ninguna cara que pudiéramos denominar como habitual.

Pero volviendo a lo que nos ocupa, Kiss Experience mantuvieron ese buen nivel a través de “God Of Thunder”, con el émulo de Stanley clavando cada inflexión de voz del neoyorquino. Algo que el público pareció agradecer con una de las grandes ovaciones de la velada. Y de aquí al final, una verdadera balsa de aceite. Porque cuesta resistirse a algo como “I Was Made For Lovin’ You”, máxime si no tienes que tragarte el discursito en tono de disculpa que dio el propio Stanley allá por 2008 en lo más alto del bilbaíno monte Kobetas.

I Love It Loud”, “Crazy Nights” o incluso “Lick It Up” del álbum homónimo de 1983 hicieron cumplida justicia a las originales. Con una banda aguantando el tipo y una sala ya muy entregada a la causa encararon el inevitable final con unas “Love Gun” y en especial “Shout It Out Loud” que servidor y quienes estaban a mi alrededor disfrutamos con los coros de fondo de un tal Michael Arthur Long (Drunken Buddha). Al final una buena noche, como digo con todas las reservas e incluso reparos que nos producen este tipo de propuestas y sin ser el aquí firmante el mayor seguidor de los neoyorquinos. Ni mucho menos.

Como siempre, vayan agradecimientos a la organización del evento por todas las facilidades y saludos al mentado frontman. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: El Altar del Holocausto (Gijón 27/10/2023)

Nueva venida del cuarteto instrumental El Altar del Holocausto a tierras asturianas, en concreto a la gijonesa sala Acapulco, en una noche en solitario que tenía algo de salto al vacío pero a la que el público asturiano (y nos consta que foráneo también) supo responder como se merecen.

La puesta en escena es tan sobria como acostumbran, con un gran telón de fondo, un par de máquinas de humo y esa batería a la que siempre remata uno de los parches de bombo más bonitos que recuerdo. Y claro, sus ya bien conocidas vestimentas. Música ambiental nos recibe cuando accedemos a la sala prestos a presenciar una nueva homilía de los salmantinos.

El arranque, pasaban veinte de las nueve, vino a poner a prueba los cimientos del recinto. Puede sonar a tópico pero lo cierto es que pocas veces hemos presenciado un volumen tan alto en nuestra querida sala gijonesa. Pero era un volumen descifrable, inteligible, en el que fácilmente podías distinguir cada elemento presente en la muy bien equilibrada mezcla. Nuestros cuerpos palpitaban con cada pedalada de Reaper Model al mencionado bombo de su batería.

La audiencia, la más numerosa que hemos visto allí desde que Battle Beast pisaran tierras asturianas, se entregó en cuerpo y alma al cuarteto. Bailó y disfrutó con los temas más ardientes, sin ir más lejos la inicial “Resurrection…” y supo callar, hasta el más absoluto de los silencios, en varios de sus ya habituales llamados a la más absoluta quietud. Audiencia de prácticamente todas las edades presenció la fuerza y también la precisión con la que desarrollan unas composiciones técnicas, a ratos complejas, al otro casi místicas.

Y es que la dupla Weasel Joe y Reverb Myles en guitarras más Sky Bite al bajo rara vez ofrece dobleces. Realmente su música y la forma en que la interpretan, la curiosa atmósfera que son capaces de crear, ya tendría su mérito con atuendos más formales. Ataviados con sus habituales túnicas, se nos antoja una tarea tirando a ardua por no decir casi titánica.

Pero este Altar va sobrado de tablas y recursos. Porque lo que en cualquier otra situación podría derivar en poco menos que catástrofe, la rotura de la caja de la batería, ellos la solventan con sus habituales llamadas al silencio, al punto de que muchos que no estaban en primera fila dudamos se dieran cuenta siquiera de lo que estaba sucediendo.

Lucas I, 26-38” provoca la total algarabía con el público presente en la Acapulco dejando en evidencia a más de una “grada de animación”, transitando hacia los estertores de la noche en total comunión con los cuatro músicos sobre el escenario.

Tampoco faltó la habitual bajada de Weasel Joe al foso para un multitudinario wall of death, no sin que antes una distorsionada voz en off agradeciese a los presentes el apoyo a la música en directo. Asturias, Gijón en este caso, volvió a responder a la llamada del cuarteto y éste se entregó en cuerpo y alma a su parroquia. Son varias ya las veces que desde esta página os hemos relatado sus distintas homilías, más algunas que ya arrastrábamos de antes, y lo cierto es que, siempre y cuando los elementos se lo permitan, rara vez fallan.

A fe nuestra una de las bandas más en forma de nuestro territorio. Si además encuentras una muy buena entrada y a un público tan por la labor como el del viernes, el resultado no puede ser otro que uno de los mejores shows de lo que llevamos de año. Que no han sido pocos.

Como viene siendo habitual no queríamos cerrar esta humilde crónica sin agradecer tanto a promotora como a la propia banda todas las facilidades, ni tampoco sin mandar los obligados saludos a Jorge Novales, José Antonio FD, Txeffy, César Veloz, Silvana Cuello, Elma López, Salvador García “Poyo” y al resto de seres humanos con quienes departimos durante la jornada y que mi maltrecho cerebro no acierta ahora a recordar. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Dare + FM (Vitoria-Gasteiz 21/10/2023)

Dare y FM, a día de hoy y si gustas del hard melódico, necesitan pocas presentaciones. Estandartes absolutos del género al punto de que su último tour conjunto por la península, en concreto su parada en tierras gasteiztarras, nos pareció una cita poco menos que ineludible. A nosotros y al resto de público que abarrotó la Urban Rock Concept de Vitoria-Gasteiz en una noche donde la melodía, la clase y el buen hacer de dos bandas en estado de gracia nos hicieron disfrutar de uno de los auténticos bolos del año.

Venían ambas formaciones con nuevos álbumes bajo el brazo, ambos editados el pasado 2022. A saber: “Road To Eden” en el caso de Dare, “Thirteen” en el de FM. Dos buenos trabajos que vienen a apuntalar el gran momento que atraviesan tanto unos como otros.

Claro que no fueron Dare y FM las únicas bandas que vimos el pasado sábado. Sucede casi siempre en Heavy Metal Brigade que nos gusta llegar con tiempo a los sitios. Algo que siempre permite tender lazos con músicos, técnicos, fans, etcétera, y volvió a ser el caso. Y es que en el Bar Glorioso de Vitoria nos topamos nada menos que con Crazy Keys, de cuyo álbum “Mystical” dimos buena cuenta allá por 2021. Lo que son las cosas. El mundo es un pañuelo y eso que llaman la escena aún más. Ojalá poder verles por estas tierras algún día.

Faltaban quince para las nueve cuando las huestes del ex-Thin Lizzy Darren Wharton tomaron el escenario de la Urban Rock. A muchos nos pilló aún haciendo cola y si bien apenas nos perdimos unos pocos acordes del primer corte del set, ese “Born In The Storm” que abre su último álbum, cabe desde luego preguntarse si tal arranque no podía haberse retrasado al menos un par de minutos.

En cualquier caso y toda vez accedemos a la sala, rápidamente somos conscientes tanto del gran sonido que despliega la banda como del calor de un público que parecía saberse al dedillo cada estribillo, casi cada estrofa, y que disfrutó de lo lindo con Wharton y los suyos. Risueño en todo momento y con una voz en un estado que ya quisieran muchos vocalistas de su quinta, sesenta y un años contemplan al voceras de Failsworth, la descarga de Dare tenía visos de corresponder a un estatus que la banda tiene bien merecido.

Dare insistieron con su nuevo álbum a través de “Cradle To The Grave” y el guitarra de Oldham Vinny Burns deja cumplida muestra de su clase. Oculto tras las gafas de sol y sin apenas dejar de sonreír, Wharton pareció pasárselo en grande, procurando en todo momento devolver a la audiencia el calor y el cariño que éste le brindaba. Chocó manos, grabó vídeos con diversos móviles y en definitiva dio unas píldoras del gran frontman que es.

Siguió la noche con un par de cortes de aquél “Sacred Ground” de 2016, “Home” y “Until”, para después regresar una vez más a su último trabajo y dar vida al corte homónimo. Dare parecen tenerle mucha fe a “Road To Eden” y no es para menos. Un set bien construido, a buen seguro más heterogéneo del que después desplegarían FM, pero no adelantemos acontecimientos. Y es que la banda introduce en el corazón mismo del show unas “Wings Of Fire” y “We Don’t Need A Reason” que vienen a poner en valor la cara más endurecida de Dare. Siempre dentro de las lindes del género y con un Greg Morgan intachable tras el kit de batería.

Ya en las postrimerías y como manda el libro de estilo, un buen repaso a sus grandes clásicos como pueden ser “Abandon” & “Into The Fire”, con un Wharton aguantando el tipo pese a la edad y el calor, invitándonos incluso a que siguiéramos a su banda en redes sociales. Es el signo de los tiempos. Quien más, quien menos puede que no se esperase la reciente “Thy Kingdom Come” a estas alturas de la noche. Lo cierto es que “King Of Spades” dedicada a Phil Lynott, y “Black Rose”, original de Thin Lizzy, terminaron por decantar aún más la balanza. Vinieron pero lo más importante: convencieron incluso a un neófito del género como quien escribe. Buena muestra de ello son los vítores futboleros con los que fueron despedidos. Como suele decirse: más clase que una universidad.

Cambio de enseres mediante, son alrededor de las once menos veinte cuando los de Steve Overland aparecen sobre el escenario de la Urban Rock Concept dispuestos a redondear una noche de hard melódico como pocas que recordemos.

Y es que los londinenses parecen en perfecto estado de revista desde que la inicial “Synchronized” ya deja claro que el sonido a disfrutar va a ser tan bueno o más que en el caso de sus compañeros de gira. El set tiró en su largo primer trecho de una homogeneidad que caló y de qué forma en el público vitoriano. De hecho no eran pocas las camisetas de la banda que pudimos ver, tanto del actual tour como de viejos álbumes del pasado. Gran reducto de incondicionales el que la banda tiene en la capital vasca.

Muy expresivo el guitarra Jim Kirkpatrick. El llamado “doble inglés de Joe Bonamassa”, acompañado a las seis cuerdas de manera alterna por el propio Overland, para una noche que siguió con la clásica “Tough It Out” o la más reciente “Killed By Love”, recibidas ambas con igual fervor. Y es que el público pareció recibir en igual grado tanto los cortes más elementales como las producciones más recientes. Algo que, siento insistir, habla mucho y bien del cariño que se le profesa a la banda en aquellas tierras.

La noche siguió con “Someday (You’ll Come Running)” y una banda que daba poco pie al descanso. El set se desarrollaba sin solución de continuidad, con un Overland muy consciente tanto de sus limitaciones como de sus fortalezas, derrochando infinitas cantidades de clase y, si bien un grado más frío que Wharton antes que él, igualmente solvente, carismático y risueño. Va en el libro de estilo y no falló el británico.

The Dream That Died”, “Face To Face”, el fondo de armario de los londinenses quita el hipo. También la finura e incluso la seguridad con la que la banda interpreta cada acorde, cada melodía, cada estribillo. En “American GirlsOverland recuerda la figura de su hermano Chris, recientemente fallecido. Y mientras que “Turn This Car Around” nos devuelve a su más reciente obra de estudio, el muy estimable “Thirteen”, Overland y el teclista Jem Davis se quedan a solas para una muy sentida “Story Of My Life”, que vino por fin a romper esa homogeneidad del set, conduciéndonos hacia uno de esos momentos de tal unión entre público y músicos donde la tensión por poco se puede tocar.

Pasaban las doce cuando la banda arremete la final “Other Side Of Midnight” y cierra una de las grandes noches del año en lo que a hard melódico se refiere. Un recinto rebosante y total comunión entre bandas y público. Poco más se puede pedir. Merecieron la pena las tres horas largas de carretera hasta tierras vitorianas, desde luego que sí.

Claro que no queríamos cerrar esta crónica, habría sido indigno por nuestra parte, sin agradecer a Txema todas las facilidades para realizar esta crónica, a Nacho (Keep The Flame) y Myriam la compañía, la hospitalidad y el buen rollo en general. Esta crónica no existiría de otro modo y vaya de vuelta el mayor de los agradecimientos, así como un saludo a Jony de Crazy Keys. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Saratoga (Teatro El Llar de Corvera 20/10/2023)

Apenas meses habían transcurrido desde la última visita de la iguana a nuestra región y aquí teníamos de nuevo a las huestes de Niko del Hierro dispuestas a dar otra buena ración de heavy metal a la antigua usanza, en solitario y con la gravedad de un salto al vacío. Saratoga citaban esta vez a los suyos en el Llar de Corvera, residencia de anteriores ediciones de nuestro querido Rockvera Fest y que en una fría y aguada noche de octubre ofreció lo mejor de sí para recibir como se merece al cuarteto nacido y afincado en Madrid.

Apenas un minuto pasaba de las diez cuando suena la introducción que viene a anticipar la descarga. Con un gran telón como fondo y otro par de menores dimensiones como mayores detalles de su puesta en escena, el público asturiano, se hablaba de alrededor de unos doscientos tickets vendidos, recibió a la banda como se merece. “A Morir” sería el primero de los cortes que nos dejarían dentro de un set que, entre semana, Niko del Hierro anunció traería sorpresas.

Pero mientras quien más, quien menos aguardaba dichas gemas escondidas, bien están clásicos como “Mi Ciudad” y ese Tete siempre en forma, siempre sin negociar un esfuerzo, siempre al pie del cañón. El de Pinto, si bien un vocalista cuyas evoluciones sobre el escenario provocan todo tipo de reacciones, volvió a dejarnos toda su gama habitual de agudos, así como sus cada vez más presentes voces guturales. Un vocalista que ha ido ganando peso y tablas con el correr de los años y que encaja como un guante en la actual encarnación de la banda.

Una banda que siguió recorriendo su trayectoria. Porque si bien “El Vuelo Del Halcón”, que Novoa nos dedica a todos los presentes, pasa por ser uno de los cortes más recordados del periplo del vocalista en Saratoga, otro tanto se puede decir de “Maldito Corazón”, verdadero estandarte del que fuera su predecesor en el cargo. Más allá del solo que protagonizaría más adelante, cabe hablar también de un Arnau Martí que parece más en su salsa que nunca. Hay cortes como “Ángel De Barro” que han crecido una barbaridad con él tras la batería. El valenciano parece haber caído de pie en el seno de la formación y se nota. Muy suelto, firme en cuanto a pegada e incluso original a la hora de introducir los muchos cambios de ritmo. El valenciano se dejó la piel y de justos es reconocérselo.

De la entre comillas reciente “No Sufriré Jamás Por Ti” pasan a “Rojo Fuego” y el set parece abrazar principio y final mientras vemos a Niko con la fuerza y la intensidad de toda la vida. Puede sonar a tópico pero lo cierto es que por él parece no correr el tiempo. Siempre original a la hora de dar vida a las distintas líneas de bajo y sin escatimar ni un segundo en la búsqueda de la necesaria conexión con la audiencia. Una noche más podemos decir que el carabanchelero se tiene bien merecida su fama.

Con “Lejos De Ti” llega una calma que Novoa pide se ilumine con las luces de nuestros móviles. Qué habrá sido de nuestro amigo el mechero, piensa alguno. Aquí vimos algo fallón a Jero. Nada catastrófico, vaya por delante, pero desde luego sorprendente en alguien de su dilatada trayectoria. Tampoco seremos nosotros quienes nos cebemos con él, ya ves, si como diría aquél no sabemos tocar ni el triángulo, pero no faltamos a la verdad si decimos que le hemos visto en mejores condiciones.

Llegó entonces el momento de brillar para Arnau tras su kit de batería mientras sus compañeros se tomaban un pequeño descanso. Y a término, también para las sorpresas mediante una “Morir En El Bien · Vivir En El Mal” del disco homónimo de 2016 y que sorprendió al más pintado. La anticipada promesa de Niko, como podréis ver, no caía en saco roto. Tocó el turno entonces para la no tan inesperada “Las Puertas Del Cielo”, auténtica favorita de quien escribe y a tenor de lo visto y oído, también de mucho del público presente en el Llar.

Sería Novoa entonces quien se quedaría solo sobre las tablas, interactuando con la gente y sacando de cierto letargo al siempre diesel, frío e incluso acomodaticio público astur. Como ya dije antes, el frontman de Saratoga podrá generar todo tipo de reacciones encontradas pero en él ganas y profesionalidad nunca escasean. “Heavy Metal” sería otra de las piezas rescatadas del olvido, todo lo contrario que la más habitual y siempre poderosa “Resurrección”, con Arnau desatado tras el kit.

En lo personal, la segunda de las baladas de la jornada, la inevitable “Si Amaneciera”, se me hizo algo cuesta arriba. No así a un público que llevaría en volandas a la banda. Muy querida por su parroquia, es innegable. Sería entonces Niko quien se quedaría a solas en las tablas para un siempre llamativo solo de bajo, que la banda enlazaría después con uno de los cortes con más gancho de la era Novoa, que no es otro que “Como El Viento”, que finiquita el show… a falta de los bises.

Vimos algo justo ya a Tete en “Mi Venganza”, que dado el derroche de energía con el que afrontó el set, viene a ser lo normal, no fuéramos a pensar que el chico no es humano. Y en cualquier caso aún tuvo fuerzas para sacar adelante y con solvencia la irresistible dupla final que conforman “Vientos De Guerra” y “Perro Traidor”, a la que quizá le habría cambiado el orden pero que, de todas formas, ya sabéis que bien está lo que bien acaba.

Saratoga cumplieron en el Llar. Hora y tres cuartos de su acostumbrado heavy metal, salpimentado con varias sorpresas a lo largo del set y en donde no faltaron la debida comunión con su gente, sobre todo con la audiencia más joven y hasta el confeti. Treinta años en la carretera pero aún con ganas de divertir y pasárselo bien. Y aunque aquí y allá hubiera pequeños errores, tampoco podemos decir que fueran a mayores o empañaran la jornada. Nada más lejos.

Como siempre, agradecer a FNR Promotora por todas las facilidades y mandar un afectuoso saludo a Eneko Ramos, Melissa Suárez, Iván Canedo y José Miguel “Lago”. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: XVII Festival Atalaya Rock (14/10/2023)

Decimoséptima edición del festival castellano Atalaya Rock, se dice pronto, que en el polideportivo Samuel Rodríguez de la localidad vallisoletana de Pozal De Gallinas vino a reunir a las bandas Grave Noise, Diabulus In Musica, Delalma, Tierra Santa y Bloodhunter. Cita que desde Heavy Metal Brigade no nos quisimos perder y allí que nos fuimos, carretera y manta junto a nuestro colega y amigo Nacho Asturias (Keep The Flame), para dar buena cuenta de lo que sería una gran tarde noche de heavy metal en sus más diversas variantes.

Evento ya con solera y de entrada gratuita, por lo que esperábamos una buena entrada. Que la hubo, si bien con cuentagotas mientras Grave Noise daban inicio a las hostilidades. El Samuel Rodríguez parece un buen recinto donde celebrar eventos como el del pasado día catorce. El gran escenario que se dispuso en uno de los fondos, puestos de merchandising, barras y toda la pesca habitual. Así pues, una vez acreditados y en perfecto estado de revista, pusimos lo mejor de nosotros para confección de la crónica que os traemos a continuación.

Es la propia Sonia Moraleja quien, a eso de las 20:25 de la tarde introduce a Grave Noise, que se vieron en la siempre difícil tesitura de abrir el evento cuando, ya digo, el público asistente era más bien tirando a escaso. Algo que no arredró a este cuarteto de thrash formado a caballo entre Burgos y Soria y que tiene un segundo álbum, “Roots Of Damnation”, del que dimos buena cuenta allá por 2022. El público puede no fuera muy numeroso pero no tardaron en verse los primeros circle pits de la jornada. El sonido, si bien claro y nítido, otorgaba poca presencia a la guitarra del también frontman Iker Sanz, desluciendo aunque solo en parte su descarga.

Pero la banda tiene cortes con gancho y pegada, véanse “In God We Trash” o “Terror”. También ganas de pasarlo bien, como demuestra el hecho de que Edu Sanz y el propio Iker bajaran a perderse entre la gente durante uno de los temas. Benditos inalámbricos. Arriba del escenario quedó Toño, desgañitándose a gusto mientras la gente abajo se lo pasaba a lo grande. No faltó la estupenda “Perpetual Anxiety” y la forma en que recoge el legado de los franceses Gojira y lo embute dentro del habitual y animoso thrash del cuarteto. “Pura zapatilla castellana” como les gusta decir. Con la banda ya de nuevo reunida sobre las tablas y el reloj caminando inexorable hacia el final del set, mandó Sanz que les iluminasen con los móviles y pocas fueron las luces que no se encendieron en el Samuel Rodríguez. Los disfrutamos como primer plato y esperamos hacerlo más veces en un futuro cercano.

A punto de dar las nueve y media, acudían a la cita los pamplonicas Diabulus In Musica con su bien conocido power de aires sinfónicos. La banda con la muy risueña Zuberoa Aznárez al frente, llegó a tierras vallisoletanas enfrascada todavía en la presentación de un “Euphonic Entropy” editado en los albores del dichoso confinamiento.

No, eso que llaman el timing a la hora de editar su último álbum desde luego no fue el mejor. Tampoco el sonido que desplegaron durante unos primeros temas donde la bola de sonido formada no ayudó precisamente a distinguir con claridad los elementos presentes. Tocó, pues, tirar de carisma y tablas. Que quedó demostrado que los tienen y de sobra, en especial en las dos grandes figuras focales de la banda: la mencionada Zuberoa Aznárez a la voz limpia y Gorka Elso en guturales y teclados.

Es para “In Quest Of Sense” que el sonido empieza a ser redondo y nos permite disfrutar, en buenas condiciones, de una banda con la personalidad suficiente como para destacar en el tan concurrido terreno del power sinfónico. Resultan a un tiempo originales a la hora de construir sus composiciones y al otro muy hábiles a la hora de buscarle el gancho a su peculiar estilo. No abundan las bandas capaces de aunar ambas vertientes.

La pegadiza “The Misfit’s Swing” pondría la nota más circense a su actuación mientras Ioni Kor se dejaba la piel tras su kit de batería. El cambio de tercio que supone “Invisible” o el guiño al euskera de “Otoi” fueron configurando un set sólido por diverso, con un sonido que era al fin redondo, permitiéndonos disfrutar así de la verdadera medida de una banda como esta.

Shadow Of The Throne” recordó a aquél ya lejano “The Wanderer” de 2012 y fue poniendo las últimas muescas en un set que tocaba a su fin. Con un público, cabe decirlo, un tanto diésel, quizá guardándose fuerzas para lo que aún quedaba por delante. Un show muy de menos a más, que hizo temer lo peor en sus primeros pasos pero dio fin, a eso de las 22:25, dejándonos un gran sabor de boca. Fácilmente una de las mejores ofertas que el género tiene para ofrecer dentro de la península.

Quienes sí disfrutaron de un gran sonido ya desde los primeros instantes fueron Delalma. La banda del ex-Mägo de Oz Manuel Seoane, que una década más tarde trae de vuelta a todo un Ramón Lage, convenció y de qué forma en el Samuel Rodríguez. La expectación era máxima. Las crónicas de eventos anteriores hablaban muy bien de anteriores descargas del proyecto y lo cierto es que durante la jornada no eran pocas las camisetas que pudimos entre la audiencia. Así pues, cuando faltan algo más de diez minutos para las once de la noche, Delalma irrumpen por fin sobre el escenario del Atalaya Rock.

Y lo hacen con el corte que inaugura el álbum, una “Acto De Fe” que, en directo, acrecenta y de qué forma a su encarnación de estudio, aún con la presencia de una única guitarra sobre el escenario. Muy enchufado Lage ya desde las primeras estrofas. Y un público que se sabe las letras casi al dedillo. Algo que, pensamos, tiene un mérito terrible. Dada su condición de álbum temático, no es “Delalma” un trabajo que lo ponga fácil en este aspecto. Quien más, quien menos, parecía haber hecho sus deberes a conciencia.

Con el bajista Jesús Cámara (Death&Legacy) como grave contrapunto a Lage en voces, la banda fue desgranando temas del mencionado debut como “Renegar De Ti”. Pero es la pegadiza “Mañana Vuelve A Oscurecer” la que realmente se lleva el gato al agua. El público llevaba en volandas a Seoane y los suyos, formando una comunión raras veces vista en una banda debutante como esta. Con matices, claro.

El propio Lage quiso autodedicarseY Aún Siento Estar Allí”, corte que viene a cambiarle el pie al set, poniendo la nota más nostálgica y sentida, valga la redundancia. Gran ovación la que se llevó el asturiano al término de esta. Diríamos que se le veía emocionado incluso. “Ritual” enganchó casi en la misma medida en que sorprendió “Wicked Game”, versión del californiano Chris Isaak, que a buen seguro pilló con el pie cambiado a más de uno. Tras la muy coreada “El Mirlo”, sorprende cómo Delalma optan entonces por el corte más extenso del álbum, que no es otro que “Luz Ni Tiempo”, que viene un poco a dar la verdadera medida de una banda como esta, con Ramón jugando entre registros y Dave Lande (Celtian) tramando una fantástica línea de batería.

Pero hay que hablar de Manuel Seoane. El madrileño dio en Pozal De Gallinas una lección de buen gusto y clase con la seis cuerdas. Y hay que hacerlo también de un Lage realmente pletórico. Había dudas con respecto al estado de forma que mostraría tras tanto tiempo alejado de los escenarios y la carretera y lo cierto es que lejos de parecer una sombra del frontman que fue, aún parece haber incorporado nuevos trucos y registros a su repertorio. Qué gustazo tenerle de vuelta y a semejante nivel.

Pero todo ha de tener un final, que en este caso fue para el single que anticipó al debut, la fantástica “Cárcel De Cristal” que la banda alargaría en su tramo final para uno de los puntos álgidos de todo el festival. No sabremos qué será de estos Delalma en un futuro a medio / largo plazo pero desde luego que el proyecto no podría haber empezado su andadura con mejor pie. La cita del trece de enero en la gijonesa Sala Acapulco está ya marcada a fuego en nuestro calendario.

Faltaban veinte para la una cuando los riojanos Tierra Santa tomaban el escenario del Atalaya Rock. Y lo harían no sin problemas. En concreto el amplificador de un Dan Díez queriendo erigirse en protagonista y aguando el arranque del set. Sea como fuere, aquí siguen los del guitarra y voz Ángel San Juan dando guerra. También un Roberto Gonzalo ya plenamente recuperado del infarto que sufriera hace poco más de un año durante un show en tierras mañas.

De un tiempo a esta parte parecemos abonados a los problemas. Los mencionados con el ampli de Díez vinieron a aguar la inicial “Pecado De Ángel”, no obstante la banda tiró de galones y, rápido cambio mediante, siguió adelante con el papel de headliner que la organización del evento tuvo a bien en otorgarles. En un set con un público entregado y muy por la causa, se fueron sucediendo clásico tras clásico para gozo y alegría de casi todos. Y es que se quiera o no, Tierra Santa son uno de los paradigmas de nuestro heavy metal: no serán los más técnicos ni tampoco los más rápidos pero ahí llevan un cuarto de siglo dando el callo. Desde luego algo tendrán.

Porque suena “Sangre De Reyes”, del disco homónimo, y la comunión entre público y banda es total. Con Díez aún batallando con y contra el dichoso amplificador, lo cierto es que la banda por fin acierta con el sonido y se dispone a ofrecer un show a la altura de las circunstancias. Al alimón con las clásicas “Apocalipsis” o “Tierras De Leyenda” suena la más reciente “El Dorado”, de aquél “Destino” de 2022 demostrando que la banda quiere (y debe) seguir mirando al futuro ante el riesgo de quedarse atrapados por su pasado como unos Ángeles del Infierno cualquiera.

Pero volviendo a lo que nos ocupa, Tierra Santa encontraron en Pozal De Gallinas a un público afín y muy fiel, que respondió con grandes dosis de calor y otras tantas de cariño a los grandes clásicos de su ya dilatada trayectoria. Véanse “Drácula” o “La Leyenda Del Holandés Errante”. Por todos es sabido, y si no pues lo digo ahora, que nunca he sido el mayor fan de los riojanos. Pero insisto en que algo tendrá el agua cuando la bendicen y lo cierto es que tras su paso por la última edición del Atalaya Rock y en honor a la verdad, solo caben buenas palabras.

Y es que para el cierre quedan cortes que si rondas de la treintena en adelante y has pasado tu vida pegado al heavy metal hecho aquí, es prácticamente imposible que no conozcas, aunque sea de oídas, cortes como “El Laberinto Del Minotauro”, “Alas De Fuego”, “Legendario” y, claro, “La Canción Del Pirata”. Cierto que vimos ya muy justo a Ángel en esta parte final del show. Cierto también que los presentes les dedicaron una ovación de despedida digna de banda legendaria.

El cierre del más reciente Atalaya Rock y como viene siendo cada vez más habitual en este tipo de eventos se le otorgó a la propuesta más extrema de la jornada, que no era otra que la banda de death melódico ahora radicada en Madrid Bloodhunter, a quienes hemos visto en numerosas ocasiones durante la presentación de su último “Knowledge Was The Price” y que volvió a responder a las expectativas como en ellos viene siendo habitual.

Su descarga no obstante se vería retrasada por la indisposición de un asistente al evento, que vino a provocar la entrada de los sanitarios en el recinto y la consiguiente espera e incertidumbre. Sin querer entrar en más detalles, vayan desde aquí nuestros mejores deseos en lo que esperemos sea su pronta recuperación.

Así las cosas, son casi las tres menos diez cuando Bloodhunter, siempre con Diva Satanica al frente y el inagotable carisma de Fabs Tejada al bajo, toman al asalto el escenario del Samuel Rodríguez. Y hay que decir que, cuando el sonido acompaña como vino a ser el caso, son una banda de lo más disfrutable. Guillermo Starless y Dani Arcos son una dupla de lo más fiable en guitarras. Técnicos y con clase, rara vez fallan.

Algo que queda claro a través de cortes vitriólicos como “A Twist Of Gate To Come” o la estupenda “Medea’s Guidance”, con su frontwoman bailando entre registros con una facilidad que asusta. Una que gana una barbaridad en directo es “Nothing Beyond The Realms Of Death”, mientras que en “Never Let It Rest” uno se pregunta si algún día llegará a materializarse en vivo una versión con el propio Tim Owens en comandita con la banda. En cualquier caso Diva Satanica la defendió con la fuerza de siempre, ennegreciendo un par de puntos al original presente en el álbum.

Pero fue llamar la coruñesa al wall of death y quedarnos con lo puesto como cuando salta el automático en casa. Por suerte, quiso la providencia que la cosa no fuera a mayores. Apenas unos instantes. Lo necesario para que el público recuperase fuerzas y brindase a Bloodhunter en particular y al festival en general la despedida que merecían. Esperando ya el nuevo álbum del cazador de sangre y la edición número dieciocho del festival vallisoletano.

Pero antes de que llegue la edición de 2024, cabe destacar lo bien que se dio la de este año. Buena asistencia, un sonido que salvo algunos momentos durante Diabulus in Musica y el díscolo ampli de Díez fue notable durante toda la jornada y una organización que pondría todo de su parte para que tanto nosotros como el resto de medios presentes pudiéramos realizar nuestra tarea sin mayores inconvenientes. Si acaso, la engorrosa presencia de fotógrafos arriba del escenario durante buena parte de los conciertos. En lo personal no me llegan a molestar, tengo que decirlo, pero sí que hubo más de un compañero del gremio al que la decisión le resultó de lo más engorrosa.

A fin de cuentas, si los mencionados fueron los mayores inconvenientes, podréis imaginar lo bien que se dio la jornada. Nosotros nos retiramos nada más terminar Bloodhunter, largo trecho aún hasta nuestro lugar de descanso, barruntando todo aquello que os hemos venido a contar en esta humilde crónica. Ojalá y dentro de doce meses os estemos contando una edición más del Atalaya Rock. De momento nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Pravia Rock Fest (Agones 13/10/2023)

Primera edición del Pravia Rock Fest en un recinto que en esta casa conocemos de sobra como son las instalaciones deportivas de Agones. Cuestiones de agenda nos imposibilitaron estar presentes las dos jornadas pero no quisimos irnos el sábado a Pozal de Gallinas sin dar buena cuenta de las descargas de Crudo, Fe de Ratas, Dixebra y Def Con Dos el pasado viernes trece. Con la espada de Damocles sobre nosotros en forma de nubes amenazando con el diluvio, la muy otoñal tarde noche vino a darse más o menos como sigue.

Poco más de un mes hacía de nuestro último encuentro con Crudo, aquél en el que acompañaron en su veinticinco aniversario a Mala Reputación allá en su natal Cangas de Onís, y aquí estaba de nuevo en la pelea la banda que forman Víctor Vivar, Luis Melero, Adrián «Petu» Simón y Javier Colero.

Pasaban cinco de las siete cuando el aún escaso público presente recibía de buena gana “La Espiral”, corte que arrancó así la primera edición de un festival que, en aras de la salud y la diversidad de nuestra escena, esperamos tenga continuación en años venideros. La banda celebra estos días su decimoquinto aniversario, el tiempo vuela y no te das cuenta, por lo que tuvieron a bien reunir un set que repasara con cuidado mimo toda su trayectoria.

Buen sonido el que desplegaron a través de cortes como “Sin Pedir Perdón” o “Jugando Sucio” de aquél “Somos Crudo” de 2009, con el más reciente fichaje Javier Colero dando la impresión de llevar toda una vida integrado en el seno de la formación. Será el tiempo que dicte si la suya es una estancia temporal o si, por contra, la banda ha encontrado en él y por fin la tan ansiada y necesaria cuadratura del círculo.

Recordó Vivar los mencionados quince años como banda que cumplían para después presentarnos una “Tras Tus Pasos” dedicada al tristemente desaparecido Boni en particular y a sus muchas influencias en general. Crudo cumplían así el doble propósito de anticiparnos un próximo trabajo y rendir merecido tributo a todas aquellas figuras que les han llevado a dónde están a día de hoy.

Mención aparte merece Luis Melero, quien pese a tener que hacer doblete, le tocaría volver a salir después con Fe de Ratas, no dudó en entregarse en cuerpo y alma al set, vaciándose en la también nueva “Zapatillas De Cuadros” o la rotunda “Otro Ladrillo En La Pared”, el visceral ataque de la banda contra la lacra de la violencia de género. No sería el único de la noche.

Seguía el goteo de gente para cuando suenan “Quiso Escapar”, que como dato que no viene al caso siempre apunto en mis notas como “Corazón Desorientado”, deformación profesional lo llaman, la férrea dupla final con “Recuerdos” y el ya habitual cierre con “El Avestruz”. Vinieron, se subieron a las tablas y se dejaron todo como en ellos viene siendo habitual. Aunque las circunstancias, la plomiza meteorología, la aún escasa presencia de público, les fueran adversas. Siempre en nuestro equipo.

Diríase que el punk de Fe de Ratas está lejos de nuestro acostumbrado área de influencia, pero el caso es que la banda de Maxi Compán, sonó más potente que nunca el pasado viernes trece. Desde luego sensiblemente más que con respecto a nuestro anterior encuentro con ellos, aquél que vino a darse en el Unirock de 2022.

Y es que un poco el entusiasmo y un mucho el empuje de Andrés “Drest” González en baterías suma y de qué manera al ya bien conocido punk rock de los asturianos. Ya dijimos el año pasado que, sin desmerecer a nadie, ésta nos parecía la mejor formación que hayan tenido y un tanto por ahí y otro por cómo les acompañó el sonido, lo cierto y verdad es que se las arreglaron para satisfacer a una audiencia, la asturiana, tan diésel como de costumbre. La habitual frialdad del público astur parece no entender de géneros.

Porque lo cierto es que Fe de Ratas, como digo, exhibieron un gran momento de forma. Rafa Kas, cincuenta y siete palos le contemplan, derrochó carisma y solos a partes iguales. El gijonés parece sentirse muy a gusto en el cuarteto avilesino, al que ha aportado un grano de arena más, convirtiendo al combo punk en una banda que no abandona su compromiso. Suena “El Rebaño” y tras ella Drest tiene un detalle para con la organización en particular y los bares y locales que apoyaban el evento en general. Todo mientras Rafa Kas derrochaba toda su bien conocida clase con las seis cuerdas.

Yo Soy La Ley”, sobre la problemática de Guantánamo, “Solo Era Un Salvaje” con la degradación de nuestros ecosistemas como telón de fondo, la banda sigue con las miras tan afiladas como siempre. “Ammuar” o “Hasta La Victoria” dejan en el ambiente un cierto aroma a aquellas tardes, noches y madrugadas del itinerante Derrame Rock. “Miseria Frente A Miseria” y poco más de una hora de una banda que sigue igual de combativa que siempre y más potente que nunca.

Si Fe de Ratas entran de forma un tanto perpendicular en nuestro radar, otro tanto se podría decir de los igualmente combativos y comprometidos Dixebra. Verdadero emblema del rock n’asturianu pero una banda que ha sabido reciclarse con el paso de los años, acogiendo entre medias un amplio abanico de influencias que abarcan desde el punk más primario hasta al folk e incluso el ska.

Pero como digo están algo lejos de mi área de influencia y por ahí pido sinceras disculpas ante los más que probables gambazos. Incluso ante lo escueto de la misma. El caso es que los del infatigable Xune Elipe arriban al escenario del Pravia Rock Fest cuando faltan dos para las diez y ya desde los primeros cortes pudimos ver en la audiencia, al fin, algo de xaréu, lo que viene siendo algo de movimiento si eres de más allá de Pajares.

En una formación en la que caben guitarra, bajo, gaita, batería, trompetas… cabe destacar el gran sonido del que disfrutaron y no queríamos dejar pasar la oportunidad de mandar un más que merecido “buen trabajo” al grupo de técnicos de sonido de la Sala Óxido encargados de dicha faceta en el festival.

Pero volviendo a Dixebra, huelga decir que aquí destaca sobremanera la figura del incombustible Xune Elipe, sesenta y un años le contemplan, y por el que parece que no corre el tiempo. “Aprendiendo A Respirar” del reciente “Ente La Niebla” o la más clásica “Dime Cómo Ye” fueron configurando un set multiinfluencial, diverso, auténtico abanico de géneros que la banda aborda derrochando clase y profesionalidad a partes iguales pero sin perder tanto por un lado su conexión con la gente como su innegociable espíritu combativo y protestón. También inherentemente asturiano, claro, donde no faltan cánticos a favor de la oficialidá del asturianu.

Mucho baile ya en primeras filas, banda querida y seguida como pocas por estos lares. En especial cuando ya en las postrimerías del set suenan clásicos como “Mañana Fría” junto a “Yo Quiero Ser Gaiteru”, versión de Os Diplomáticos de Monte-Alto si nuestros datos no son inexactos. Despedida con “Esto Ye Asturies” y en general la sensación de haber vivido un buen show del nutrido combo astur.

Acudía a Pravia el combo radicado en la capital Def Con Dos enfrascado en una gira “Mutantes Pal Pueblo” que viene a conmemorar los treinta años, y parece que fue ayer, del film de Álex de la IglesiaAcción Mutante”. Como siempre con César Strawberry al frente, la base rítmica ya clásica de la formación (J. Al Ándalus al bajo, Kiki Tornado en baterías) y la savia nueva que han venido a aportar Alberto Marín en guitarras y la dupla Samuel Barranco & Sagan Ummo como complemento y a la vez contrapunto vocal al propio Strawberry.

Había cierto runrun durante el acostumbrado parón entre bandas. Quien más, quien menos, parecía añorar a miembros ya pasados de la formación de, lo que el propio Strawberry llama “punk metal rap”. Pero fue disparar la intro, atacar con “Condición De Defensa” y toda duda quedó enterrada y olvidada. Esto sigue siendo el Def y aún parece que nada ni nadie les va a detener.

Porque cabe poco espacio a la duda mientras suenan “Acción Mutante” y la banda parece tan bien cohesionada como siempre. Aún cuando J. Al Ándalus tiene un traspiés y da con sus huesos en las tablas. Nada detiene al Def. “Sigo Siendo Heterosexual” pero sobre todo “Ciudadano Terrorista” caldearon los ánimos de una audiencia entregada por y para la causa. Unión frente a la estupidez, que buena falta nos hace.

Decía antes que siempre habrá quien eche en falta a quienes ya no están. De hecho el propio líder de la formación madrileña quiso guardó un momento para recordar a todos los músicos que han pasado por la banda. Que no son pocos. Pero en cualquier caso, lo cierto es que tanto Samuel Barranco como Sagan Ummo saben hacer suyos verdaderos clásicos generacionales como “Duro Y A La Encía” o “Tuno Bueno, El Tuno Muerto”, con un Alberto Marín al que se le veía disfrutar como nadie mientras descerrajaba riff tras riff sin perder ocasión para el headbang ni tampoco para buscar la conexión con la gente. Un músico que parece haber caído de pie en el seno Def, con todo lo que ello supone.

Y es que pocas veces hemos oído “Mineros Locos (Armas Pal Pueblo)” en una clave tan frenética como la del pasado viernes. Sea como digo la savia nueva que ha entrado en la banda, sea el más puro ansia de pasárselo bien del sexteto, lo cierto es que aquí Def Con Dos alcanzan unas cotas de intensidad pocas veces oídas en ellos.

De ahí que llegase no el merecido descanso pero sí cortes más apaciguados como esa curiosa fusión entre “La Culpa De Todo La Tiene Yoko Ono” y “Odio A Los Mártires Del Rock”. Strawberry, como ya viene siendo habitual en él, apenas cejó un instante en el empeño. Saltando, corriendo, rapeando y arengando como de costumbre. Otro que roza ya la sesentena y parece tener pocas ganas de abandonar un barco que, juventud obliga, luce en perfecto estado de revista.

Por supuesto que no faltó “Pánico A Una Muerte Ridícula”, favoritísima de quien escribe, junto a cortes más recientes donde destacan sobremanera “Zombi Franco” y “Mamarrachismo Power”, que vendría a apuntalar la vertiente más hardcore del combo. Su situación en el set tiene, además, cierto aire de auto reivindicación. Máxime si atendemos a que ésta es una gira que opta en gran medida por tirar de nostalgia a base de rescatar grandes clásicos. Para ejemplo un par de botones: “A.M.V. (Agrupación Mujeres Violentas)” y “Ultramemia”. También la fulgurante, y por desgracia todavía vigente “Ellas Denunciaron”, del muy reivindicable álbum de 1998 “De Poca Madre”.

Pero como salvo la estulticia de ciertos personajes todo ha de tener un final, el de Def Con Dos vendría dado por “La Cacería” y el aquelarre que siempre supone “El Día De La Bestia”. Están de moda las giras revival, pienso a bote pronto en Hamlet con su “Revolu-Insomnio” y al Def parece funcionarle la suya propia. En especial porque parecen mucho más cohesionados que en anteriores vistas con la presente formación. Pienso sin ir más lejos en aquella cita junto a Desakato en la plaza de la catedral de Oviedo allá por 2018. El tiempo juntos desde entonces parece haber surtido su efecto. Su amplia legión de seguidores tiene motivos para estar más que satisfecha.

Cuatro propuestas tan parecidas en fondo como distintas en superficie. Un buen sonido durante toda la jornada y una organización a la que no se le pueden hacer grandes reproches. Pero lo cierto es que, al menos en lo que al día trece se refiere, la asistencia estuvo por debajo de la esperada. Sea por una mera diferencia entre oferta y demanda, por tratarse de un evento al aire libre en pleno otoño asturiano o por cualquier otra razón que se nos ocurra, lo cierto es que el aspecto del recinto fue bastante desangelado por momentos. Sea como fuere y viendo que el sábado pareció tener mejor respuesta en cuanto a venta de tickets, esperamos encontrarnos dentro de doce meses con una segunda edición del Pravia Rock Fest.

Como viene siendo habitual, no queríamos cerrar esta crónica sin dar las gracias tanto a Franelrock Producciones como a la asociación Rock Nalón por todas las facilidades así como mandar un saludo a Iván Desván, nuestros queridos llobus Sara y Juanjo, Eneko Ramos, Santiago Alentorn Manuel Hernando, Angie García y aquellos que mi torpe cabeza no acierta a recordar. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Bestia Negra + No One Alive (Oviedo 7/10/2023)

Va avanzando el otoño y con él no la bajada de temperaturas pero sí una vuelta a las salas ya sin retorno. Y es que tocaba volver al Gong Galaxy Club, en este caso para dar cumplida cuenta de la descarga de los vigueses No One Alive y los locales Bestia Negra, presentando al fin en casa un “Animal Domination” del que ya os hablamos allá por el mes de junio. Con una entrada más que aceptable, aunque no era el único bolo interesante del día y echamos en falta a más de un habitual, la cosa se dio más o menos como sigue.

Aquellos primeros tiempos en que esta sala era una ruleta de la fortuna en lo que a horarios respecta parecen hoy cosa del pasado. Y es que faltan dos minutos para las nueve cuando No One Alive arriban a escena prestos a presentar su álbum debut “Don’t Leave Your Child Alone”. Otro tanto se podría decir del sonido. Isaac Prieto una noche más llevando a los músicos en volandas.

Los vigueses por lo pronto nos parecieron una más que acertada compañía para Bestia Negra. Su heavy metal, si bien no igual en superficie, sí que guarda muchos paralelismos en fondo con el de los asturianos. Mucha clase en unos riffs de escuela clásica que hicieron todo por calentar al aún menguado público presente. Ayudó como digo el buen sonido del que disfrutaron. También que el chico nuevo en la oficina, Álex Otero (Lethal Vice, Blast Off) en guitarra rítmica, se mostrase tanto y tan bien integrado en la disciplina del quinteto.

Quien acapara focos, como no podía ser de otra forma, es Valentín Fernández. No One Alive tiene en él a un frontman de hechuras clásicas y con carisma suficiente como para sacar adelante un show ante un público tan “diesel” como el asturiano. Entre temas propios como “The Boogeyman” se sacarían de la manga una inesperada versión del “House Of The Rising Sun” de The Animals para sorpresa de todos o casi todos los presentes.

En la figura de Gonzalo Campanella No One Alive parecen haber encontrado un solista de garantías. Pudimos verlo a través de una “Till Death Do Us Part” que Fernández dedicaría “a todas las que ya no están” y que supuso uno de los puntos fuertes de su paso por tierras asturianas. Y mientras que tras “A Trip To Your Life” dibujan un pequeño guiño al inmortal “Stairway To Heaven” de Led Zeppelin, la voz de Bestia Negra acompaña a la banda arriba del escenario para una efectiva “Come To My Rise”.

A Reason Why?” o el recuerdo a su primer Ep que supuso “Devil’s Right Hand” interpretados con fe y ganas, que era lo mínimo que se les pedía, al final todo fue cuadrando para dejarnos con un gran sabor de boca. Sesenta minutos exactos para dejar claro que con ellos el heavy metal sigue a buen recaudo.

Otro tanto se podría decir de Bestia Negra. Son las diez y veintidós minutos cuando Gil y los suyos irrumpen en el escenario. Y al igual que sus compañeros de velada, lo harían con una novedad en la figura de Carlos Reboredo (Selfaware), batería que viene así a reemplazar en el puesto a Rafa. Introducción mediante, nos dispusimos a disfrutar de un ramillete de temas que, aun leales con la tradición más clásica, no dejan de tener el toque personal e inconfundible del combo ovetense.

En un repertorio que tanto la banda como quienes nos encontrábamos frente al escenario tenemos más que aprendido, bien está ese arranque con “Winds Of War”. Bestia Negra practican un heavy metal terrenal, muy apegado a las raíces, que busca las esencias elementales con sinceridad y orgullo. Intro al margen, no ha lugar a pregrabaciones, coreografías o improbables juegos de luces. Sí en cambio al humo. Cantidades industriales. Por momentos la Gong parecía la Londres de Charles Dickens.

Humo que, evidentemente, magnificó el impacto de “Fear”, quizá el corte más oscuro del que dispone la banda hasta el día de hoy. Gil como siempre erigido en punta de lanza de un quinteto cada vez más seguro y afianzado. La propuesta que plantean podrá tener dobleces, particularmente en lo que a originalidad se refiere. Pero nadie puede negar tanto que disfrutan con lo que hacen como que hacen disfrutar a quien está abajo. Que desde luego es algo que no pueden decir otros.

Así las cosas, le llegó el turno a “Faster Than A Bullet”, primer corte que alumbraron como banda y en el que Gil exuda carisma y gravedad a partes iguales. “The Harbinger”, que con el correr de los meses se ha ido convirtiendo en favorita de quien escribe, mostró por igual lo llamativo de su trazo así como lo lacónico pero efectivo de su estribillo. Servidor la disfrutó de muy buena gana, si bien fue “Angel Of Death” la que por fin logró hacer clic en el siempre difícil público astur.

Gift From Gods” sirvió a su vez como recuerdo al gran Randy Rhoads y también cuña para que Gil presentase a la banda, con especial atención a la figura del nuevo rompeparches. Tras ella llegaría la primera de las colaboraciones de la noche, en este caso en la figura de Michael Arthur Long, a la sazón voz de Secta y Drunken Buddha, para la siempre disfrutona “Hell Over Me”. Ni siquiera importó que el clavo que sujetaba la correa de la Les Paul de José Antonio dijera basta. Rápido recambio por una preciosa Flying V y a seguir.

Como siguió el baile de invitados, siendo esta vez Valentín Fernández de No One Alive quien aparece en las tablas para uno de los cortes más rotundos de Bestia Negra, que no es otro que “Hate”, con la banda en general y Román en particular dando el do de pecho que diría un clásico. El solista de Bestia Negra encaja como un guante aquí. Huye de florituras ególatras y/o masturbatorias, opera a favor de obra y siempre cumple. Y es que como siempre digo: no siempre “más” va a ser sinónimo de “mejor”.

Y digo que no siempre porque la banda tuvo entonces a bien rodearse de un trío de voces digno de verse y oírse. A saber: Txeffy (Kraken A Feira, Actvs Mortis), Jorge (Caballo Moldavo) y Didi Stone (Brutalfly), incluso cierta figura mitológica ocuparía su porción de escenario. Todo para interpretar el inmortal “Killed By Death” de Motörhead, cerrar la noche por todo lo alto y dejar la satisfacción del trabajo bien hecho. Si Lemmy no resucita de esta, yo ya no sé.

Mucha cara conocida entre el público y una banda que se tiene bien ganado el cariño de la gente. Como ya digo ni inventan nada ni lo pretenden tampoco. Pero tienen corazón y derrochan carisma, que es algo que se tiene o no se tiene. Y Bestia Negra lo tienen. Si además se rodean de grandes amigos, como fue el caso, la fiesta está más que asegurada. Les deseamos lo mejor.

Vayan desde aquí saludos a ambas bandas al completo, también al grupo de invitados, al equipo de Diario De Un Metalhead, los hermanos Veloz, Santiago Alentorn, Dolfo, Joel Petersen, Susana Crespo, Isaac Prieto (sonidazo una noche más), Diañu y todos aquellos que mi cabeza ahora no recuerda. Sepan disculparme. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz