Crónica: Crudo en León (Black Bourbon 31/1/2026)

Habíamos visto ya a Crudo en la sala Black Bourbon de León hace seis meses. ¿Tendríamos ganas de volver a verles en el mismo sitio otra vez? Sí, por varios motivos: porque ir a esta acogedora sala, en pleno Barrio Húmedo de la capital leonesa, es siempre un placer; porque en la fecha previa de junio nos habían dejado muy buen sabor de boca, y con ganas de más; y, sobre todo, porque esta vez nos traían su flamante nuevo disco bajo el brazo, su quinto LP, titulado «mEtAnOIA«, publicado tan solo unos días después de esa visita anterior a León. Y volvieron a hacerlo: nos dejaron con muy buen sabor de boca y con ganas de más.

Comenzaron muy puntuales y bien fuerte, con una de sus canciones más populares, «Movidas«, el segundo single del LP que se presentaba esta noche. De hecho, sonaron varios temas de ese disco, pero no fue lo único que nos dieron los cuatro músicos avilesinos. Como nos prometió Víctor, hicieron un buen repaso de su discografía, compuesta ya de 5 álbumes de estudio muy interesantes, sin dar más importancia a uno sobre otro.

Es curioso lo de Crudo. No hay un cantante destacado, ya que la tarea vocal se reparte a partes iguales entre el enérgico Víctor Vivar y el inquieto bajista Luis Melero. Tampoco se puede decir que haya un guitarrista destacado, ya que los solos de cuerdas se reparten, también de forma bastante equilibrada, entre el mismo Víctor y el (solo aparentemente tranquilo) Abraham Díaz. El que no comparte protagonismo, al menos en su tarea en la pegada de parches, es el sonriente y poderoso Adrián Simón “Petu”. Pura democracia que se transforma en un sonido muy duro y enérgico, muy divertido en sus letras y ritmos pegadizos, una experiencia que sí merece la pena ver cada medio año.

Tras el arranque potente, una digna cantidad de fans y amigos disfrutamos del repaso de los astures, tarareamos, bailoteamos y la gozamos. La descarga fue tremenda, Crudo está en perfecta forma y con unas ganas inmensas de pasarlo bien, siempre es un placer ver a una banda muy unida que se divierte mucho mientras interpretan un buen hard rock maduro, cañero, variado, expresivo y divertido. Puede parecer una tontería, pero ver sonrisas, gestos y guiños de los de arriba hace que los de abajo nos animemos incluso más de lo que ya de por sí provoca la propia música. Las canciones iban cayendo casi sin pausa entre ellas, con escuetas presentaciones, más que suficiente, y casi sin tiempo de recuperar la respiración.

Canciones tan populares como «Bocazas«, «Gamonal» o «El Avestruz» (que les sirvió de cierre) se alternaron perfectamente con otras como «Animal«, con la que abrieron la noche; las duras «Leyendas Urbanas«, «Miedo A Caer» u «Otro Ladrillo En La Pared«. La melodía tomaba algo más de protagonismo en «Héroes«, la rítmica «Sin Pedir Perdón«, «Escenario De Guerra» y sobre todo en «31 De Enero«, muy adecuada para la fecha, un tema que no tocan habitualmente, como nos explicó Víctor mientras cambiaba de guitarra.

El ritmo rápido volvió con «Cobarde» y «A La Cara«, y ya no pararía hasta el final. No podía faltar «Naufragio«, otro single de adelanto de «mEtAnOIA«, tras el cual llegó el momento más emotivo, recordando a artistas inspiradores que nos han dejado recientemente (Robe Iniesta, Jorge Ilegal), pero sobre todo a Boni y a Barricada, con la emotiva canción «Tras Tus Pasos«. Pedimos «otras tres» y tuvimos más, «Frágil«, «Quiso Escapar«, «Recuerdos» y «El Avestruz«, una recta final dura, cañera, ruidosa, justo lo que queríamos.

¿Veremos a los asturianos en León dentro de otros seis meses? Unos cuantos votamos «sí», son garantía de pasar un rato muy divertido y animado. Y ojalá cada vez seamos más los que disfrutemos de esta propuesta de punk rock urbano tan interesante. Muchas gracias, Crudo, por vuestra gran actuación y simpatía, antes, durante y después. Y, como siempre, muchas gracias a la sala Black Bourbon y sobre todo a nuestra querida Patry, por la gran acogida otra vez.

Texto y Fotos: Mar Fuertes

Crónica: Tarja & Marko Hietala «Living The Dream Together Tour» (Gijón 30/1/2026)

El Living The Dream Together Tour 2026 traía a los ex Nightwish Tarja Turunen y Marko Hietala al Gijón Arena. Una buena oportunidad para repasar la amplia trayectoria de uno y otra, amén de reencontrarse con buenos amigos y pasar una, por otro lado, muy desapacible noche de viernes.

En lo que al abajo firmante respecta, aún no conocía el recinto gijonés en esta nueva iteración. Y nada más hacer acto de presencia, lo primero que ven mis ojos es la despedida de la primera banda de la noche, los británicos Serpentyne, con quienes espero saldar mi deuda en un futuro. Por suerte el compañero Miguel Rubio nos cubría las espaldas y aporta la siguiente reflexión:

Media hora tuvieron los londinenses Serpentyne, habituales acompañantes de Tarja por sus giras en Europa para calentar el ambiente. Su estilo, totalmente alineado con el espíritu del evento, se mueve ente el metal sinfónico y el folk metal. Presentaron, no exentos de varios problemas técnicos, temas fundamentalmente de su último trabajo «Tales From The Dark» de 2025.

Al rato nos topamos con los rockeros estadounidenses Rok Ali And The Addiction. Los de Nashville ofrecieron un set de un rock denso, parapetado entre lo clásico y lo alternativo, que tuvo difícil encaje en una noche como esta. Densos a ratos, Chris Nix dejaba algún que otro destello de calidad desde su guitarra mientras Alison Krebs divagaba con su voz por el escenario. Le pusieron empeño y ganas, pero desde luego no era ni el momento ni el lugar.

Marko Hietala y su banda saltan a escena cuando faltan diez para las ocho, procurando con “Frankenstein’s Wife” un apaciguado arranque de set, a la contra de aquello que dicta el libro de estilo. Aún con media entrada, siendo generosos, en el coso gijonés, el finlandés mostró tanto una imagen algo descuidada, esa raída sudadera, como una voz en perfecto estado de revista. Todo carisma y sonrisas, “Rebel Of The North” resulta algo más vacilona. Tuomas Väinölä con la guitarra y Bob Engstrand tras las teclas dejaron buenos solos aquí. Los cambios de instrumento del propio Väinölä serían una constante a lo largo de la noche. Y es que para la más rotunda “Proud Whore” es una Explorer la que cuelga de sus hombros. Con ella dibuja otro gran solo. Ni que decir tiene que el carismático bajista finlandés sabe rodearse bien.

Hablando de guitarras, a pachas entre la acústica y una Telecaster (o eso me pareció desde abajo) es que enfrenta Väinölä una “Isäni Ääni” que pondría la calma, el sosiego y también la elegancia. “Impatient Zero”, a todo esto con Hietala dando un buen nivel en cuanto a voz, recuperó parte del nervio perdido. Aquí la banda brilla también a nivel técnico, con buenos solos de guitarra primero y de teclado después. A término, hubo gritos de “Marko, Marko” desde el público, síntoma inequívoco de lo bien que se lo estaban pasando. Así las cosas, diría que “The Dragon Must Die” fue lo más completo del show. Por ese aire medio oriental pero también por el modo en que ellos acertaron a conjugar técnica y músculo. Fácilmente mi favorita de Hietala el pasado viernes…

… aunque la gente pareció recibir de mucho mejor grado la más festiva “Juoksen Rautateitä”. Amén de un Hietala que ya tenía a la audiencia en el bolsillo, aquí brilló sobremanera Bob Engstrand a las teclas. Estupendo arreón final, por cierto. Las tres voces al frente armonizan al tiempo que ofrecen una pequeña pausa en “Roses From The Deep”, cuando quizá el set pedía algo más de brío. Y da igual porque cuando Marko, en perfecto inglés, anuncia que conoce a una amiga que “canta bien”, el Gijón Arena poco menos que se viene abajo para recibir a la leyenda finlandesa del power sinfónico Tarja Turunen. Juntos entregan “Left On Mars” mientras un mar de móviles buscaban inmortalizar el momento. La química entre ambos, huelga decirlo, era total. Ella se fue, prometiendo volver pronto, y Hietala se despidió con aquella “Stones” de su “Pyre Of The Black Heart” de 2020. Una hora prácticamente clavada de set y la sensación de que éste fue claramente de menos a más.

Pasan veinte de las nueve cuando Tarja regresa sobre las tablas del Gijón Arena. Lo hace después de una pequeña (y preciosa) introducción para irrumpir con los aires de tango, después de todo su marido es argentino, de “Eye Of The Storm”. Doug Wimbish, músico que ha tocado para gente del calibre de Living Colour, Jeff Beck, Mick Jagger, Madonna o Joe Satriani entre otros muchos, tendría algún problema con el bajo aquí. Resuelto, para agrado de todos, a la mayor brevedad. A término y en perfecto español, Tarja reconocería estar “muy contenta”. También nosotros de verla tan risueña, tan comunicativa. Y lo que es más importante: con su característico registro aparentemente intacto. El escenario, pienso que muy apropiadamente, se inunda de luz roja para “In For A Kill”, a buen seguro uno de los cortes más oscuros (dentro de lo que cabe) del set.

Por contra, “Undertaker” deja un riff principal que es puro gancho. Buena labor a las guitarras de Julian Barrett y Alex Scholpp. La puesta en escena se reducía a poco más que un videowall ofreciendo algún que otro videoclip, como fue el caso aquí. Así las cosas, pienso que lo mejor de esta primera parte. Tarja nos contó entonces que se venían dos cortes que no habían tocado en mucho tiempo (salvo por la noche anterior en Lisboa), siendo el primero de ellos “500 Letters”. Esta, que agigantó la cara más sinfónica de la banda, pudo pasar algo desapercibida. Y es una pena porque Scholpp dejó un estupendo solo de guitarra en su parte final. “Crimson Deep”, en cambio sí que acertó a conectar con la gente. Desde la fina introducción de Wimbish, pasando por ese tono a ratos casi amable y terminando por una Tarja, parapetada tras el pie micro, intachable en desempeño vocal.

En “Demons In You” se iba a dar uno de los momentos especiales de la noche, que se inicia cuando Tarja echa mano de un smartphone de alguien del público y culmina cuando aúpa a un pequeño a las tablas. La gente poco menos que se volvió loca aquí. Pequeños grandes detalles que siempre suman. No hace falta más que recordar la torrencial ovación que se le brindó. “Victim Of Ritual”, de nuevo con un vídeo proyectado al fondo, muestra a una Tarja en constante búsqueda del contacto con el público. También algún que otro problema con la microfonía de la batería, de nuevo solventado sobre la marcha.

Iba a llegar entonces un dramático giro de guión. Marko Hietala volvía a escena para un pequeño impás acústico. De entre otras me pareció reconocer “Feel For You”, de aquél “Century Child” de 2002, “Eagle Eye” del aún más lejano “The Shadow Self” de la propia Tarja y, volviendo a Nightwish, “Higher Than Hope”. Tras la calma, tras haber guiñado el ojo a la anterior banda de ambos, vuelta al eléctrico para “Slaying The Dreamer”, que en cierto modo anticipaba la que estaba por venir. Tarja, no obstante, contraatacó (es un decir) con material propio. La elegante, distinguida y bien rematada “Silent Masquerade” mostró la mejor cara de la banda en lo que a ejecución se refiere.

Digo esto porque quizá el clásico inevitable (uno de tantos) “Wishmaster” no alcanzó a sonar tan redondo como me esperaba, lo que no quita para que el público se volviera loco cantando y bailando. Con Hietala yéndose de nuevo a camerinos, le llegó el turno a la propia frontwoman de agradecer todo el apoyo que se le ha brindado en estos treinta años de carrera. Se dice pronto. El Gijón Arena respondió arrullando con sus voces a la finlandesa. Ella cerró en solitario demostrando cuánto de bien cuidada está esa particular voz suya.

Para los bises quedaron “Dead Promises”, de aquél “In The Raw” de 2019, y con un estupendo (y me quedo corto) Scholpp en coros, con Hietala de vuelta la siempre machacona “Wish I Had An Angel”, que puso a botar a todo el mundo, y el cierre con las presentaciones primero y la muy apropiada “Until My Last Breath” después. Pienso que un gran rush final. En lo personal habría cambiado alguna de las versiones por “Nemo”, pero con eso y con todo, una jornada bien agradable.

Qué bueno por un lado tener un recinto en Asturias capaz de acoger citas como la del viernes y por otro que la gente respondiera del modo en que lo hizo. En lo que a esta región concierne, llevamos años (décadas) añorando y rememorando aquellos inolvidables conciertos en la célebre, mítica (y ahora resurgida) Quattro de Avilés y, de la nada, el Gijón Arena ha venido a acoger la venida de toda una Tarja Turunen, que no es poco, a juzgar por la buena entrada que registró el renovado coso gijonés. Aprovechemos mientras nos dure, pues fue esta una cita de lo más entretenida y agradable. Que (Rok Ali And The Addiction al margen) se desarrolló con un sonido más que óptimo (era mi mayor temor al entrar por la puerta) y que a servidor, optimista recalcitrante, me hace albergar grandes esperanzas de cara al futuro. Veremos lo que tardan los de siempre en echarlas por tierra.

Sin duda que fue una buena jornada. Gracias infinitas a la nutrida compañía por hacerla aún más llevadera si cabe, a la promotora por las facilidades dispuestas en favor de esta crónica y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: Miguel Rubio / José Ángel Muñiz

Crónica: Hammerfall + Tailgunner (Villaba-Pamplona 24/1/2026)

El pasado sábado 24 de enero todos los templarios del acero del norte de España nos reunimos en una cita muy especial. Puntuales, a las 7 de la tarde se abrieron las puertas de la Sala Totem y en pocos minutos se llenó. 

Aún no dieron las 8 de la noche cuando salieron a escena la banda inglesa Tailgunner. Con un estilo hard rock y una estética ochentera esta banda joven supo meterse al público en el bolsillo ya con la primera canción. Iniciaron el concierto con “Midnigth Blitz” adelanto de su siguiente álbum que saldrá el 6 de febrero. La guitarrista Rhea Thompson no pudo estar en la gira por problemas de salud pero la sevillana Jara Solís la sustituyó y la conexión entre ella y el resto de la banda era perfecta, como una hermandad. La banda tocó de sus dos álbumes “Crashdive” de 2022 y “Guns For Hire” publicado el año siguiente. Se despidieron a las 8:30 horas, tras 40 minutos de un concierto que disfrutó tanto la banda como el público. Fue el relámpago previo al trueno.

Las cortinas del escenario se cerraron y cuando se abrieron a las 9 de la noche los suecos Hammerfall ya estaban ahí junto a un enorme martillo y escudo abriendo el show con “Advenger Of Fallen”, primera canción de su último álbum. Ya llegó el trueno y con él la llamada de los guerreros, siguieron “Heeding The call” y “Any Means Necessary”. La banda para un segundo para tomar aliento y la sala se llena de vítores cálidos hacia ellos. Continuaron con “Hammer Of Dawn” y con el sonido del motor de una moto se inicia “Renegade” y toda la sala canta con ellos. La unión de la banda es más fuerte que el acero, Joacim y Oscar comparten sonrisas y están pendientes de que el público no cese de alzar los puños, Pontus y Fredrik tocan codo con codo al unísono como si fueran uno.

Todos los templarios que estábamos reunidos elevamos el puño al ritmo de “Hammer High” y “Last Man Standing”. Joacim se aleja del escenario para dejar a la banda tocar sola, el público anima y tanto la banda como los fans vitorean al unísono “oohhhh oh oh”. Cuando regresa pregunta al público si ya les habían visto anteriormente y también pregunta que sigue de «Hammer…» y todos gritan «…Fall», lo repite varias veces y así inicia “Let The Hammer Fall”. Bajamos el ritmo con la balada “Glory To The Brave” que Joacim dejó que el público cantara varias estrofas solos y después pidió que encendieran las luces de sus teléfonos para hacer más especial la canción. Volvemos a subir el ritmo con “The End Justifies”, Joacim presenta a cada miembro de la banda y sigue con “(We Make) Sweden Rock”. Hammerfall se retiran pero no se dejan desear mucho y regresan rápido para terminar con “Hearts On Fire”. Tocaron una hora y media y se despidieron con la canción de fondo “Dreams Come True”.

Fue un concierto que no sabría decir quién disfrutó más, si la banda o el público ya que ambos se entregaron y lo dieron todo. La cita en Pamplona fue la última fecha de esta gira por España y la única que hizo «sold out». Los fans del norte estaban deseosos de ver a la banda y se lo mostraron en cada canción cantando con ellos, alzando los puños, vitoreando y haciendo headbanging constantemente. La banda se entregó por completo con una puesta de escena excelente, con un setlist variado, que se disfrutó tanto arriba como abajo del escenario y también se mostró un cariño inmenso hacia los fans que los arroparon toda la noche.

Esta es la segunda vez que tengo la oportunidad de ver a Hammerfall y como la primera vez salgo con una sonrisa de oreja a oreja. Solo hay dos chorraditas que me han dolido, una no poder ver al guerrero Héctor que a veces lo llevan a los conciertos y yo aún no le he podido ver. Y la otra cosa es que no tocarán ninguna canción del disco “Infected” que aunque es muy duramente criticado es mi favorito, pese a quien pese. Pero no puedo quejarme ya que el setlist fue variado y muy completo. 

Con ganas de volver a verles porque si hay una cosa que de verdad me puedo quedar es que se me hizo muy corto pero es lo que pasa cuando uno se lo pasa bien. Los templarios del norte de España deseamos no tener que esperar mucho para volver a ver a los grandes Hammerfall

Texto y Fotos: Sheila Ortiz

Crónica: Blaze Bayley (Gijón 23/1/2026)

Silicon Messiah” marcó un antes y después en la carrera de Blaze Bayley, en tanto que se trató de su primer álbum en solitario tras su salida de Iron Maiden. Casi veintiséis años más tarde, el de Birmingham rememora aquél trabajo con un tour muy especial y que tendría parada en Asturias. Una Sala Acapulco que ya acogiera en 2024 la anterior visita del británico (crónica). De nuevo con los chicos de Absolva como banda y un setlist que, pese a todo, albergó alguna que otra sorpresa.

Porque sorpresa es, desde luego, el modo en que da inicio el show, con Blaze haciendo las presentaciones, y arremetiendo primero con “Samurai” de aquél “The Man Who Would Not Die” de 2008. “Ghost In The Machine” sí que nos introduce ya en el propósito de esta gira. Antes, Blaze había hablado de la forma en que la inteligencia artificial se ha instalado en nuestras vidas, rimando con el propio espíritu del álbum. ¿Lo mejor? El buen estado en el que parece estar su voz ya desde el inicio. También lo fino que está el mayor de los Appleton en riffs y tanto más en solos.

Evolution” dejó otro poso totalmente distinto. “Silicon Messiah”, después de todo, no dejaba de se un álbum fruto de su tiempo, y puede ser éste el corte más abiertamente dosmilero de toda la noche. Sea como fuere no, no faltaron los clásicos gestos de Blaze animando al público al final. Y es precisamente el tema título de aquél primer disco el primero que parece despertar a Acapulco. También al mejor Bayley, impecable al micro durante el prólogo. A fin de cuentas, y guste más o menos su peculiar registro, nadie le puede negar al británico lo que tiene de verdadero currante de esto. Él agradeció mediante un pequeño speech que eligiéramos verle a él en lugar de pasar la noche “viendo Netflix”. Ahí encajó como un guante, claro, “Born As A Stranger”:

“You were born, born as a stranger. You were born, born in a different world”.

Y tanto que sí. Gran riff, tremenda pegada de Martin McNee y con mucho una de mis favoritas de todo el set. Siguiendo con las revoluciones altas, “The Brave” puede ser lo más Iron Maiden de este repaso a “Silicon Messiah”. Puños arriba aquí, evidencia palpable de lo bien que se lo estaba pasando la gente. Otro de esos puntos álgido iba a llegar con la fenomenal “The Hunger”. Y el llamado del frontman a que no desfalleciéramos. Con shows como este no dan ganas de hacerlo, desde luego. Muy bien, muy entera y compacta la banda. Y el Wolfsbane, a ratos derrochando más carisma que voz, supo no obstante regular y hacerse fuerte aquí. Tablas le sobran. De hecho, diría que en “Identity” estamos viendo al Blaze más gesticulante, que tratándose de él no es poco decir.

Alguna de sus pequeñas charlas puede que se alargaran más de la cuenta. Después de todo, no deja de ser un vocalista al borde de cumplir los 63 y, como todos, necesita de sus pequeños descansos. No seré yo quien se lo eche en cara, al contrario, pues en este tramo del set está dando la cara contra viento y marea. En “Stare At The Sun” la sala coreó el riff inicial y dio la despedida que se merecía al primer álbum en solitario de Blaze Bayley, preparándose para recibir una buena ración de Iron Maiden en vena. Pero la banda atacó entonces “Calling You Home”, de aquél “Infinite Entanglement” de 2016. Otro gran riff aquí, si bien fue el momento en que más eché en falta una segunda guitarra, por mucho que llenara el bajo de Luke, el pequeño de los Appleton.

Dada la actual coyuntura internacional, qué apropiado resulta recuperar el canto antibelicista “Como Estáis Amigos”. Blaze y Chris Appleton la defienden en solitario, con la gente en Acapulco haciendo gala de sus pulmones. Ya con la banda al completo tocó revisar “Virus”, último corte que la doncella editara con Blaze al frente. En agosto hará treinta años. Parece mentira. “Wratchild” puso a muchos a saltar, claro, y “Man On The Edge”, con paradiña incluida, puso de nuevo a prueba nuestras gargantas. En “Futureal” cupo otro pequeño y positivista speech del frontman. Aquí “enfrentó” a los dos lados de la sala durante el solo de Chris y de tan bien que se lo estaba pasando, llegó tarde al micro para el último estribillo. El cierre, no obstante, no fue para Iron Maiden sino para UFO y su inmortal “Doctor, Doctor”, con espacio para solos (guitarra y bajo), presentaciones, agradecimientos…

… nos lo pasamos bien. Casi dos horas de concierto, en los tiempos que corren, desde luego que no son habituales. Blaze aguantó bastante bien el tipo, si bien en tramos del set dio la impresión de ir con el freno mano puesto. No lo digo a modo de reproche, más bien al contrario. Sabe bien donde están sus limitaciones y sabe manejarse con ellas. Derrocha carisma casi a cada gesto y no son pocos a lo largo de la noche. Busca en todo momento la implicación de la gente y ésta se sube al carro enseguida. La química con la gente de Absolva parece total y, si bien eché en falta una segunda guitarra, especialmente en los cortes más vibrantes, lo cierto es que el show cumplió con las expectativas que tenía al entrar por la puerta. Haced el favor de apuntarme en la lista si para dentro de un par de años vuelve por esta tierra.

Texto: David Naves
Fotos: Miguel Rubio

Crónica: Angelus Apatrida (Oviedo 23/1/2026)

Fue un dos de diciembre de 2023 la última vez que Angelus Apatrida pisaron tierras asturianas para presentar su, por entonces, recién estrenado último disco “Aftermath”, en la gijonesa Sala Acapulco (crónica). Ya tenían ganas de volver y nosotros de disfrutarlos en directo, una vez más.

La elegida fue la Sala Tribeca en Oviedo, una sala que, comenta Guillermo, les trae muchos recuerdos, cuando el 23 de noviembre de 2012 actuaban junto a los asturianos Soldier que presentaban su “Gas Powered Jesus”, mientras Angelus defendían su “The Call”, publicado ese mismo año.

Además, en esta ocasión, los manchegos actuaron sin teloneros lo que dio lugar a que se explayaran con un setlist variado y muy acertado, donde repasaron prácticamente, toda su trayectoria musical. Casi una veintena de temas desgranados sin apenas interrupciones, con la fuerza habitual que imprimen en sus directos. Y, sí, volvió a ser una noche apoteósica, nada que ninguno de los presentes no sepa ya de mano.

La actuación se inicia unos minutos después de las nueve de la noche con la consabida intro del tema “Break Stuff” de Limp Bizkit a la que sigue “Clockwork” y “Snob”, siendo este uno de los dos únicos temas que defendieron del último trabajo “Aftermath”. Ya entrados en calor, llega una “Indoctrinate” que suena atronadora. Para entonces, la sala ya presentaba un aspecto muy aceptable. Poco movimiento, pero la gente estaba (estábamos) disfrutando de lo lindo. Continúan con “Of Men And Tyrants” también de su album “Clockwork” seguida de “Cold”, donde Guillermo recuerda el frío y las inclemencias del tiempo que nos han estado acompañando durante estos días pero que no impidieron, afortunadamente, su visita a las tierras del norte.

Once años recién cumplidos hizo el “Hidden Evolution” del cual tocan “End Man”, un clásico ya en los directos de Angelus, y con “We Stand Alone” cierran este episodio que da lugar a un ligero descanso. La banda, como comentaba anteriormente, es un bloque compacto, el sonido, impecable, con mucho trabajo a sus espaldas (25 años ya desde su primera demo) y donde no se notó en absoluto que llevaban dos meses de parón, según comenta Guillermo en un par de ocasiones. No sé si temía que iban a mostrarse anquilosados, nada más lejos, maquinaria engrasada y lista para dar mucha cera de la buena, de la que, cualquier amante del buen thrash puede apreciar y degustar.

Excepto un pequeño problemilla que afectaba a la batería de Víctor Varela, solventado rápidamente, ninguna otra dificultad entorpeció el transcurso de la descarga. Continúan con un tema muy aclamado, “The Thornmaker”, que no suelen defender en directo, pero que sirvió de recordatorio de los veinte años de su primer disco “Evil Unleashed”. En el ecuador del concierto, los ánimos ya estaban muy caldeados, cuando llega “Violent Dawn” del “The Call”, tras la cual, David G. Álvarez, se mete entre el público para tocar, con su maestría habitual, el “Give ’Em War” y provocar un buen circle pit a su alrededor, al cual nos unimos, cómo no.

Tras “Thrash Attack” posamos todos para la foto final, donde se ve la gran afluencia de público pese a que, en esta misma noche, confluían otros dos conciertos de gran envergadura: “Satanic Surfers” y “Blaze Bayley”. Mucha cara nueva y joven, además de los habituales, poblaron la noche ovetense en el Tribeca, algo que, menciona Guillermo, es muy positivo para la música en directo.

Parecía que el concierto ya había llegado a su fin, pero no, aún faltaba el tema más emblemático de la banda, “You Are Next”, con el que cerraron por todo lo alto, dejando impresa en las caras del público presente, una sensación de brutalidad en otro bolazo más de los albaceteños.

Agradecer, una vez más, a Heavy Metal Brigade por publicar estas líneas y, ya sabéis, nos vemos en el próximo sarao.

Texto: Erundina Artidiello
Fotos: Archivo H.M.B.

Crónica: The 69 Eyes + D-A-D «Cowpunks & Glampires» (Madrid 18/1/2026)

Tengo que confesar que no soy de esas personas que sacan la entrada nada más ponerla a la venta. En el caso de esta gira fue diferente. A las dos bandas ya las había visto en directo y ya sabía qué esperar, así que no dudé ni un segundo en apuntarme. La parte complicada fueron las fechas que tocaron para España: empezando un domingo en Madrid y continuando durante la semana en Barcelona y Bilbao. La gira de los sueños de un currante que tiene que pedir días libres a su jefe si no vive en una de esas ciudades. Pues así comenzó mi primer día de vacaciones de 2026.

Coger el AVE desde Asturias y, poco después de llegar a Madrid, enterarme del trágico accidente que sucedió en Adamuz me dio un golpe de realidad: que los planes no siempre se cumplen y que hay que vivir, y vivir bien.

Cuando vi que The 69 Eyes y D‑A‑D iban de gira juntos, mi primer pensamiento fue: “Pero ¿qué tiene que ver uno con el otro aparte del aire nórdico que llevan y que van a traer?”. Es que el nombre de la gira lo dice todo: Cowpunks And Glampires. A los Glampires (The 69 Eyes) los había visto hace 5–6 años en Alemania y, para sorpresa de nadie, la sala estaba petada de gente que suele llevar mucho encaje, polipiel, pintalabios negro, entre otras cosas. La estética de los Cowpunks (D‑A‑D) la establece el bajista Stig Pedersen. Si no me creéis (y si no lo conocéis), buscad por favor fotos suyas.

D‑A‑D: La potencia de un directo sin artificios

La noche del 18 de enero en la Mon Live empezó con D‑A‑D. Cuando los vi hace unos años en el Barcelona Rock Fest quedé impactada por su control del escenario. Cierto es que llevan muchos años tocando en directo y grabando discos, pero por alguna razón nunca llegaron a ser una de esas bandas “mainstream”.

Abrieron la noche con “Jihad”, una canción que data de 1989, del disco «No Fuel Left For The Pilgrims«, que contiene varios de los temazos más conocidos de los daneses y que también tocaron esa noche para el público madrileño (y alrededores).

Para mí, los momentos más esperados de esta parte de la noche fueron ver los bajos que trajo Stig y cuando tocaron “Grow Or Pay”, que durante un buen tiempo la llevaba escuchando en bucle. El arreglo que hicieron para esta canción en directo consistió en subir el tempo un pelín, algo que creo que sirvió para animar aún más a la gente.

Hablando de los bajos… Stig es famoso por sus peculiares bajos de dos cuerdas. Para esta ocasión llevó varios de su colección de bajos customizados, como el Iron Cross, el Rocket o el Reverse (probablemente el más peculiar de todos). Aunque para el público es un pasatiempo del concierto esperar, después de cada canción, qué bajo escogerá Stig para la siguiente, logísticamente debe de ser una pesadilla transportar esos instrumentos gigantes durante la gira. ¿Tendrá una funda especial cada bajo según su forma? ¿Es un bajo menos un bajo con solo dos cuerdas? ¿Habrá vida en Marte? Son algunas preguntas que ni el mismísimo David Bowie pudo contestar.

Entre los intentos del cantante Jesper por comunicarse en español y los “bailecitos” de Stig con sus pantalones cortos de piel, pudimos escuchar en directo temas como “Laugh ’N’ A ½”, “Sleeping My Day Away” y más hits.

The 69 Eyes: los Glampires toman Madrid

Tras un cambio casi total del equipamiento en el escenario, llegó el turno de los Glampires: The 69 Eyes. El grupo, que lleva con los mismos miembros desde hace más de 30 años, se mostró en plena forma.

Bajo su “cool look” de siempre, el cantante Jyrki mostró su lado casi sentimental diciendo que es más feliz encima de un escenario que en cualquier otro sitio, y estuvo todo el tiempo interactuando con el público de la forma más gótica posible.

Entre los clásicos como “The Chair”, “Betty Blue”, “Brandon Lee” y “Wasting The Dawn”, también tocaron “I Survive”, el single que sacaron hace apenas dos semanas y que también recibió una gran acogida del público. Uno de los secretos del éxito de los finlandeses, en mi humilde opinión, está en las letras y la estructura de sus canciones, tan cantables que después de dos vueltas ya se puede empezar a tararear el disco entero.

Los murciélagos terminaron su show con los hits “Framed In Blood” y, por último “Lost Boys”. Por cierto, la noche anterior en Lisboa fueron acompañados por Fernando Ribeiro de Moonspell en esta canción. Esperaba también una pequeña sorpresa para la parte española de la gira, pensando quizás que invitarían a un músico español… pero tristemente no ocurrió.

Hacia el final del concierto, el cantante Jyrki invitó a todo el público al Bar Lemmy y poco después le avisaron de que estaba cerrado. Entonces nos preguntó: “¿En este caso dónde nos vemos después del concierto? ¡Vamos a tomar algo juntos!”. Al final no sé si realmente salieron a tomar algo con los fans, pero incluso el gesto de mencionarlo fue simpático.

Después del concierto hablé con varias personas preguntando su opinión y, sorprendentemente (para bien), no hubo una opinión unánime: a algunos les encantó D‑A‑D y otros pensaron que The 69 Eyes estuvo mucho mejor. ¿Qué nos dice esto? ¡Que ambas bandas dieron un espectáculo de puta madre!

Texto: Tumay Irgas
Fotos: Tumay Irgas, Archivo H.M.B.

Crónica: Edén En León (Black Bourbon 3/1/2026)

No pudo empezar mejor el año rockero en León. 2026 comenzaba con el concierto de Edén en la acogedora sala Black Bourbon, en pleno Barrio Húmedo, y allí fuimos una buena cantidad de fans que llenamos enseguida el recinto. Empezaron con cierto retraso, algo ocupados en saludar antes de empezar, lo cual obligó a recortar un tema del setlist. Y poco después de comenzar, dedicaron todo el concierto a Mario Herrero, teclista de Drunken Buddha, recientemente fallecido y muy querido tanto por los músicos presentes como por los fans que amamos este género y a sus mejores profesionales.

La banda asturiana, con más de 20 años de carrera, y liderados por su fundador Javier Díaz (ex Notredame y ex Warcry, como nos recordó Dini), salió al escenario con muchas ganas y con caras sonrientes al ver que sí, habían logrado convencer a muchos leoneses de que acudieran a la cita, pese al tremendo frío. Estaban Juanjo Díaz al bajo (según Dini, la mejor persona del mundo), algo sorprendido cuando el cantante leonés le invitó a soltar algunas palabras, a lo que el bajista leonés respondió animando al público con la garra de «vikingo» que le caracteriza; el joven Álvaro Cocina en la guitarra rítmica, de actitud discreta pero con varios solos muy destacados; Dini González (ex Decibel Race, Darkkam) en la voz principal y como brillante maestro de ceremonias; y Fernando Argüelles (ex Nörthwind y Vendaval, entre otros) aporreando sin piedad la batería. El quinteto mostró mucha camaradería y unión entre ellos, y ¡cómo se nota y se agradece eso desde abajo! Eso hizo que todo sonara muy bien, muy compactado y con mucha calidad, otro caso más en que la banda, sin desmerecer el producto grabado, gana mucho en directo.  

Como digo, la sala estaba llena, incluyendo algunos familiares y destacando 4 jovencísimos alumnos de Dini en primera fila, luciendo camisetas de Edén y con sus delicados oídos muy bien protegidos. No solo no salieron corriendo al empezar el «ruido», como temía alguna mamá, sino que gozaron hasta el final. Tocaron íntegramente su sexto LP, «Alma De Libertad» (2024). De hecho, el concierto empezó igual que comienza el disco, con el tema atmosférico «Cenizas«, con su expresivo discurso, sonando en formato pregrabado, y dando paso a la primera que podríamos considerar con una auténtica canción, «Ave Fénix«, y al resto de temas de dicha publicación. Los teclados también sonaban pregrabados, y, aunque nos habría gustado ver algún teclista en directo, la verdad es que apenas habría cabido en el escenario, donde los componentes de Edén se apañaron bien para moverse un poco justos, pero hábilmente, entre cables y equipos.  

Y comenzó el alarde de todo: de la potente voz, muy aguda, de Dini quien, con una estética actual y cuidada, nos regalaba buenas poses y sonidos intensos difíciles de alcanzar por otras gargantas más comunes. El frontman leonés empatizó muchísimo con todo el público de principio a fin, haciéndonos participar con coros, gestos y bromas, cuidando especialmente a los cuatro pequeños alumnos que le emocionaban con su cartel de «al mejor profe y mejor cantante». En todas las canciones gozamos de buenos sonidos guitarreros, sobre todo de los afilados solos de ambos músicos virtuosos, a veces formando pequeños «duelos de cuerdas» muy interesantes, y siempre apoyados por la intensa base rítmica, encajada al fondo del escenario, pero muy efectiva.

Hubo un ambiente muy fiestero en las tablas y en la audiencia, mucha alegría navideña. Las canciones nos llevaban a temáticas muy diferentes: el afán de no rendirse nunca ante ninguna adversidad en «Puede Ser«; un discreto canto al diablo en «666«, muy bien ambientado con una intensa luz roja; o la dureza sonora de «El Fin» combinada con la melodía más pegadiza, casi popera, de «Corazón«, ésta del disco «El Despertar De Los Sueños» (2019).  No fue el único tema con el que volvieron momentáneamente al pasado, ya que recordaron también «Desde El Aire«, «Sangre De Metal» (en la que nosotros acompañamos a la banda con nuestros coros, mientras Dini nos daba toda una lección de canto) y «Perdido Estoy«, de ese mismo LP de 2019, casi al final del concierto. Además, regresaron aún más a los orígenes con «Junto A Ti«, de su disco «Caminante Del Tiempo» (2006) y nos regalaron una potente versión de «Rebel Yell» de Billy Idol, algo más eléctrica de la original.

Aunque el reloj se nos echaba encima y había que acabar ya, so pena de que la vecina de arriba se quejara del ruido (o eso dijeron), no podían irse sin interpretar la popular «Ella«, donde aceptamos gustosos la invitación de repetir el título del tema cada vez que surgía en la canción. Se acabó en lo que pareció un rato muy corto, y nos quedamos todos muy contentos: los asistentes porque habíamos disfrutado en un gran concierto de una banda muy trabajadora, muy bien cohesionada y muy entregada, lo notamos durante toda la duración del evento. El grupo quedó contento por gozar de una sala llena de un público muy feliz, animado y participativo. Y seguro que Patry y el personal de la sala Black Bourbon quedaron también muy contentos por todo lo mencionado. Hicimos una foto final y pudimos saludar a la banda cordialmente, además de visitar su puesto de merchandising.

Ojalá este inicio del año 2026 sea la premonición de cómo va a ser el resto del año. Tanto Edén como la sala Black Bourbon van teniendo sus agendas ocupadas con citas importantes que, sin duda, seguirán aumentando. Y nosotros, el público, queremos seguir gozando de todo ello. Por ahora, agradecemos a la banda su gran entrega y profesionalidad, a la sala su cálida acogida, y al público presente su cooperación para que pudiéramos sacar algunas fotos y su participación activa en la fiesta. ¡Nos seguiremos viendo!

Texto y Fotos: Mar Fuertes

Crónica: November Presenta «The Long Way Home» (Oviedo 27/12/2025)

Uno ve a Gus Bocanegra a los mandos nada más entra en la Gong Galaxy Club y ya tiene la certeza de que November van a disfrutar de un sonido de altura. Presentaban los chicos “The Long Way Home”, álbum debut de puro hard melódico que reúne a una verdadera súper banda en torno al Last Days Of Eden Dani G..

Todo dispuesto pues para disfrutar de una buena ración de hard rock. “Tear Down The Kings” ya confirma lo que nos temíamos: el sonido es excelente. La puesta en escena es de lo más sobria, rota únicamente por el podio que domina la parte central del escenario. Imprescindibles desde el mismo arranque los coros de Fer Espina (bajo) y Alex Tilles (guitarra rítmica). Enlazando temas, “One Of A Kind” ofrece entonces un aire mucho más chulesco y vacilón. Dani G., americana en ristre y ocultos los ojos tras las gafas de espejo, da lo mejor de sí ya desde los comienzos del set. Después de todo, se trataba de mantener vivos los sueños. “Don’t Pray For Me” sublima la distinguida propuesta del quinteto, con el Drunken Buddha Diego Riesgo derrochando clase y la banda sonando todo lo sólida y compacta que cabía esperar.

De “Vegas Queen”, nacida en la ciudad del pecado según nos contó el propio Dani G., emerge un hard hedonista. Viperino incluso. Tilles se ocupó del solo aquí y la gente pareció conectar con estos November más despreocupados. En especial cuando el vocalista es llevado por toda la sala sobre un rack, repartiendo billetes November en el proceso, en una de las pocas salidas de guión que se permitieron. El compañero de Riesgo en Drunken Buddha, Kay Fernández, parece estar pasándoselo en grande en “Egomaniac”. Intachable su labor a los parches una noche más. Una de las sorpresas de la jornada llegaría de la mano de la versión del “Hammered” de aquellos Mötley Crüe con John Corabi en voces. Desbordado solo de Diego Riesgo aquí, por cierto. El chico es puro talento.

Sería precisamente él quien tomara el micro para introducir una pequeña versión del tema principal de Ennio Morricone para “Cinema Paradiso”, la inmortal película de Giuseppe Tornatore, y de paso dedicársela a su compañero Buddha Mario Herrero. Vaya desde aquí nuestro abrazo para él y todo nuestro ánimo. Ya con Dani G. sentado tras las teclas, proponen entonces “Never Said Farewell” para que se haga la calma en la Gong. Después de todo, ya sabéis que “nunca llueve eternamente”. Ya en la recta final destaco “Shot From Your Heart”, con Diego Riesgo haciendo las veces de Gus G (Firewind, ex Mystic Prophecy, ex Ozzy Osbourne) para un corte que, al igual que cuando reseñara el álbum, de nuevo me recordó a los suecos H.E.A.T. Tilles y el propio Riesgo se alternan para el solo de “The Long Way Home” y vuelve a quedar patente lo a punto que acudieron a la cita del sábado. Aquí la banda se iría a camerinos…

… para pronto regresar y ofrecer de nuevo algo de paz. “Skyfall” coloca de nuevo a Dani G. tras las teclas y entrega la cara más tranquila y también elegante del quinteto. El también Last Days Of Eden está fantástico a las voces aquí. Y la gente parece disfrutar de lo lindo cuando, en el epílogo, introducen un pequeño escorzo del “November Rain” de unos tales Guns N’ Roses. Contrasta esa calma con el rigor algo más sucio de “When The Door Is Closed”, con Riesgo echando mano (o boca) del talkbox. Solaco el suyo aquí. Agradecimientos y presentaciones de Dani G. y “Anytime, Anywhere” de los suizos Gotthard para echar el cierre. Ni tan mal.

Qué depara el futuro para un proyecto como este, no acierta uno a adivinarlo. Pero que en la víspera de los Santos Inocentes dieron una clase magistral de hard melódico no creo se le escape a nadie. Baste ver la ingente cantidad de ilustres que quisieron hacer un alto en unas fechas siempre complicadas y acercarse a verles. Como he escrito tantas veces: algo tendrá el agua cuando la bendicen.

Servidor no se encontraba en el mejor estado de revista, por decirlo de alguna manera, pero no quisiera cerrar sin mandar un saludo a la banda, a la compañía y mis mejores deseos para este ya inminente 2026. Salud mediante nos seguiremos viendo en los conciertos.

Texto: David Naves
Fotos: Miguel Rubio

Crónica: Medina Azahara + Be For You (León 12/12/2025)

Fue una semana aciaga, realmente terrible, para nuestro rock and roll. Jorge Ilegal y Robe Iniesta nos dejaban huérfanos de sus personalidades volcánicas y necesitábamos un acicate. Un chute de moral que regara con buenas vibraciones nuestra amargura. Y qué mejor que dejarnos caer por la comunidad vecina y dar buena cuenta de la gira despedida de los legendarios Medina Azahara. Acompañados de Be For You y con epicentro en un recinto, el Palacio de Exposiciones y Congresos de la ciudad de León, que lleva camino de convertirse en nuestra segunda casa, la excursión se dio más o menos como sigue.

De entrada se hizo raro asistir a un concierto aquí sin que el bueno de Jason Cenador introdujese a las bandas. Manías de Lionrocker. En cualquier caso, desde luego que “Nothing Lasts Forever” no fue el inicio que Be For You hubieran deseado. En particular la siempre distinguida voz de Ángel A. Díez, cuyo micro le dio algún que otro problema de inicio. Percance que, toda vez solucionan, permite un desarrollo de set en donde caben los inevitables juegos con su gente. Jugaban en casa, claro, y cuando vienen torcidas se nota. Ahí “The Lesson”, pese a transitar hacia un hard mas rotundo y pesado, no obvia la bien conocida elegancia del quinteto. Era nuestro tercer encuentro con ellos en lo que va de año y ellos, percances al margen, parecen más que asentados. David Aira, preciosa Ibanez blanca mediante, dibujó un estupendo solo aquí.

Ángel no se quiso olvidar de recordar los cuarenta (y tantos) años de Medina Azahara. A su lado Alfredo Arold, que volvió a alternar entre guitarra y teclas, introdujo la más tendida “Those Sundays Are Gone”, quizá una de las más y mejor adornadas de su setlist. Imprescindible labor de Aira aquí y un público que supo responder a las palmas requeridas por la voz de Be For You. Su relectura del “Heart Turns To Stone” de Foreigner no faltó a la cita. Es justo cuando creía estar viendo su mejor versión que otro percance vino a chafar el correcto desarrollo de la descarga. La PA se cogió unas inesperadas vacaciones, dejándonos huérfanos del bien conocido hard melódico de los leoneses. Deslució sobremanera “Light”, pero creo que al mismo tiempo les ofreció la motivación suficiente para dejarse la piel en el tramo final.

Un tramo final que recorre, del tirón, tres cortes que integrarán su futuro álbum de estudio “Waking The Fire”, siendo “This Distance Between Us” el primero de ellos, del que me agrada especialmente la escritura de su prólogo. Ángel, que se había deshecho ya de la chaqueta (bonita camiseta de Karma To Burn, por cierto), de nuevo tuvo problemas con el micrófono. La noche, desde luego, no estaba saliendo nada redonda para ellos. Pero como dije antes, espoleados por los inconvenientes, ofrecen su mejor cara aquí. A ratos el sonido iba y venía, en una sensación que me recordó a la terrible conjunción entre festival veraniego al aire libre y viento racheado. Curioso pues estábamos en un recinto cerrado a mediados de diciembre. El caso es que, sea como fuere, “Shadow Of Me” ofrece unas preciosas guitarras dobladas en el prólogo. Es un corte, oscilante entre la balada y el medio tiempo, que representa un registro en el que parecen particularmente cómodos. Cincuenta minutos exactos de una banda, nuevo disco en ciernes, que luchó de manera denodada contra los distintos problemas.

Corría el año 1979, algunos no habíamos nacido siquiera, cuando veía la luz el primer álbum de la banda, “Medina Azahara”. Y como suele decirse, el resto es historia. Obra fundacional de una formación que, con el correr de los años, acabaría por consolidarse como uno de los grandes nombres del hard / heavy de nuestro país. La buena entrada que registró el Palacio de Exposiciones y Congresos en la noche del viernes así lo atestigua.

Todo tiene su fin, pero también su comienzo. Y el de Medina Azahara resulta en una cuenta atrás que repasa la vasta discografía de los cordobeses. Se extingue esa intro y la banda aparece en escena, Paco Ventura empieza soleando con los dientes y Manuel Martínez ofrece el micrófono a la gente para que ésta introduzca “Paseando Por La Mezquita”. Porque qué mejor que empezar el show de una gira despedida por el mismísimo comienzo. A esos Medina todavía iniciáticos, que bordeaban el progresivo setentero, confrontaron “Algo Nuevo”, dando un giro de casi 180 grados para ofrecer su cara más rotunda y vibrante. Manuel Ibáñez, teclista de la banda, parecía pasarlo en grande en la parte de atrás del escenario. Y justo delante de él, Paco Ventura dibujaba, tapping mediante, un solo lleno de clase. El siempre carismático Manuel Martínez, toda vez superados los percances de salud, ofreció una más que digna versión de sí mismo considerando la edad (74 años) y los mencionados problemas de salud.

Así fue como encararon “Palabras De Libertad”, del estupendo “Dónde Está La Luz” de 1993, con todo el recinto a coro. Manuel Ibáñez se reveló fundamental aquí. En teclas pero también sumando coros. Ya para “El Vaivén Del Aire” me dio la sensación de que todo se estaba desarrollando de la manera más académica posible. Todo muy por el libro de estilo del género. Lo que no tiene por qué ser necesariamente algo malo. Paco Ventura, no perdía ocasión de acercarse a la parte delantera del escenario y ofrecernos desde allí todos y cada uno de sus solos. A su lado, el eterno Manuel Martínez, hacía suya la parte central de las tablas. Su voz, todo un emblema del rock andaluz, mostró un brillo sin excesos. Sabiendo de sus fortalezas y sus debilidades, no pienso su desempeño generase ningún comentario negativo en la noche del viernes.

Fue el propio vocalista de Posadas quien preguntó si había alguna Lucía entre el público. Era la introducción, claro, a “Junto A Lucía”, quizá uno de los estribillos más coreados de este primer tercio de set. Pero es en “Sólo Un Camino” que vemos un estupendo duelo solista entre Ibáñez y Ventura. Ambos sonrientes y risueños mientras dejaban muchos destellos de la mucha técnica que atesoran. A término, Manuel Martínez iba a tener unas palabras de agradecimiento para con la ciudad. También para preguntar si alguna fémina se animaba a bailar la danza del vientre en las tablas con ellos. Era el momento, claro, de “Danza Al Viento”, con el videoclip proyectado en el videowall y un escenario de lo más concurrido. “Al-Hakim… Otro Lugar”, que Paco Ventura y el bajista Carlos Deko reciben a saltos, puede que no enganchara tanto a estas alturas de la descarga, pero en cualquier caso dibuja otro fino duelo entre guitarra y teclas. Desde luego, y gustos al margen, nadie en su sano juicio va a negar el brillo técnico que poseen. Aunque de todo hay. A este corte enlazaron “Soldado”, que despiden pirotecnia mediante.

Ventura abandonó entonces su Les Paul para calzarse una llamativa Flying V blanquinegra con la que enfrentaría (casi) todo el tramo final. En un pequeño speech Manuel Martínez recordó cuando la banda recogió sendos premios de la música por el álbum “Aixa” y uno de sus cortes, no otro que el dedicado a su ciudad natal, “Córdoba”. Ni que decir tiene que uno de los momentos más sentidos del set. Una balada / medio tiempo que desde luego les funciona. Revelador el beso de Paco Ventura a la mencionada guitarra al final del corte. Otro momento cargado de significado iba a llegar con el recuerdo al gran Manuel Mart, hijo de Manuel Martínez, voz de Estirpe y que el maldito cáncer nos arrebató hace ahora cuatro años. Su padre, visiblemente emocionado, pidió que ilumináramos con nuestros móviles. Y entre todos, también el propio Mart, cantamos “Sólo y Sin Ti” con un nudo en la garganta. Pelos de punta, emoción desbordada y atronadora ovación final. Puro desgarro. Te recordaremos siempre, titán, no te atrevas a dudar.

Pero había que seguir. Secar las lágrimas, recomponerse y continuar. Que lo hicieron recordando, por partida doble, a unos tales Triana, casi con total seguridad el nombre más importante en la historia del rock andaluz, y al que rinden cumplido homenaje con la briosa interpretación de “El Lago” primero, la más reposada “Tu Frialdad” después. Con “Velocidad” volvían al repertorio propio, tremendo solo de Ventura aquí y firme la pegada de Fernando Prats tras baterías. En este tramo final me sorprende la buena acogida que recibe “Al Padre Santo De Roma”, que en su día grabara Camarón de la Isla, y no tanto, claro, el clamor que sucede toda vez encaran “Necesito Respirar”, la que es un gusto escuchar de mano de sus creadores originales, y no transmutada por orquestas de (a veces) muy dudoso pelaje. Manuel Ibáñez, teclado de mano mediante, se arrimó a la parte delantera del escenario y el público, huelga decir, no se dejó nada en el tintero. Ahí ya habría sido un buen final, considerando los aún recientes problemas de salud de Manuel Martínez, si bien éste había aguantado con entereza más de sesenta minutos de show.

De los bises me llama la atención la guitarra de círculos concéntricos, inevitable pensar en Zakk Wylde, que porta Paco Ventura. “A Toda Esa Gente” iban unos bises que se alargarían hasta la inevitable, y en éste contexto más aún, “Todo Tiene Su Fin”. Ventura introduce con un pequeño solo y acto seguido Manuel Martínez dirige el inevitable coro de voces. De nuevo piel de gallina. Para el final mismo quedan los agradecimientos, también las presentaciones (al completo, técnicos y roadies inclusive ) amén de un pequeño guiño a “The Final Countdown”. Un broche final, desde luego, de lo más curioso…

… para una noche que, si no fue redonda, tuvo que ver más con pequeños problemas técnicos y no con el desempeño de ambas formaciones. Be For You siguen quemando etapas de cara a su nuevo álbum, si bien quizá me esperaba alguna que otra novedad con respecto a su paso por el Lion Rock Fest, y Medina Azahara trazan los últimos coletazos de una trayectoria trufada de éxitos. Emborrachados pues de nostalgia, buenos sentimientos y mejor música, fue un gusto cruzar el Negrón y pisar de nuevo una tierra que siempre nos acoge con los brazos abiertos. Por ahí no queda otra que agradecer a Mar Fuertes y José Triskel por la acogida, a Artistik Producciones por las facilidades y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz