Crónica: 1945 + Jolly Joker (Lion Rock Fest 7/11/2025)

La capital leonesa se consolida como referente, al menos nacional, del hard rock y AOR con la tercera edición del Lion Rock Fest. Si bien el día grande del festival sería el sábado ocho de noviembre, presentaba actividades de lo más atractivo desde el día previo hasta el domingo, ofreciendo una nutrida carta que a buen seguro no dejó a nadie insatisfecho, ni mucho menos indiferente.

Sirvan de prueba los comentarios que me transmitieron algunos turistas sobre la anormalidad de ver tantos heavies por la antigua capital del reino, sorprendidos y desconcertados ante tanta chupa y camiseta negra que llenaban cada plaza y calle de la ciudad. Pese a lo extenso del programa, y tras la crónica de la jornada principal, toca, en esta ocasión, hacer un repaso de lo que dieron de sí las actividades de “calentamiento” y bienvenida ofrecidas en el Espacio Vías, lugar adecuado como pocos para la música en directo, el viernes siete de noviembre.

Ya desde tiempo antes de la hora prevista para la apertura de puertas se veía bastante ambiente por las inmediaciones del recinto y a partir de las 19:30 horas ya se podía acceder, habilitada una zona para canjear la entrada por la pulsera del festival y para adquirir la moneda oficial, los “Lions”, lo que provocó una larga cola en la fría tarde leonesa. El cartel preparado se alejaba sensiblemente de la esencia más pura del evento con los grupos 1945 y Jolly Joker, que ofrecieron actuaciones de gran nivel.

Comenzaría, con puntualidad británica, a las 21 horas, a sonar la intro que abría la actuación de los salmantinos 1945. Con una propuesta que rezuma heavy metal clásico, con un ligero barniz que les da un toque de actualidad, ofreciendo, según palabras del grupo, una mezcla de heavy metal/power/thrash ecléctico, vigoroso, lleno de fuerza y velocidad. Sin duda fue la banda más alejada de los derroteros del hard rock más melódico seña de identidad del festival.

El grupo lo forman la carismática Sheyla Sergio a la voz, Javier Rubio a las cuatro cuerdas, Gorka RC y Diego González en las guitarras y José Ángel Koko tras los parches, quienes se encuentran presentando su primer larga duración del 2022 de sugerente título “Heavy Metal Is Not For Sale”, del que darían un buen repaso.

The Last Battle”, de riff pegajoso que engancha desde el principio y donde ya dan indicios de los derroteros que tomará su actuación, con una Sheyla de voz desgarrada buscando la complicidad del público desde esos primeros compases. Prosiguen con “Horses Of Apocalypse”, publicado en su primer EP “Act I” de 2018, que han recuperado para este primer larga duración. Al igual que el anterior, su adictivo riff y pegadizo estribillo provocaron los primeros cánticos por parte del respetable. Brillante labor de los guitarras en el interludio.

Bajan las revoluciones, que no la intensidad sobre el escenario, con el medio tiempo inicial de “No Love”, que culmina con un desgarrador grito de Sheyla para volver a las cabalgadas guitarreras de sus predecesores con un endiablado ritmo de batería. Para “Perfect Final” ya se habían ganado el favor del público, que no dejaba de mover sus cabezas. Ayudaba, sin duda, la brillante labor de su forntwoman, quien con sus provocativos comentarios, sus carreras de un lado al otro del escenario y sus poses junto a los compañeros de batalla, hacía imposible no comulgar con su propuesta.

Llegaría a continuación el turno del tema que da título a su disco de debut “Heavy Metal Is Not For Sale”, invitándonos (y consiguiendo) a que todos participásemos, separando a la audiencia en dos sectores para recitar por separado las estrofas de su estribillo. Siguen con “Our Home” y “Lost Dream”. A estas alturas el combo ya atesoraba unos cuantos prisioneros a su propuesta, pero fue con la versión de “Aces Of Spades” cuando la locura se desató por completo. Para disfrutar de esa euforia compartida aún les quedaba una última bala en el cargador en forma de la speedica “From Hell”, que pondría punto final a su brillante actuación.

Una hora de actuación que a un neófito de la banda como era yo se le hizo escasa, y seguro que dejaron al respetable con ganas de más. Espero que nuestros caminos se vuelvan a cruzar en el futuro y ser testigo de la evolución de esta prometedora formación.

Respetando la puntualidad de sus predecesores a las 22:15 horas salieron como una locomotora y dispuestos a disfrutar y hacernos disfrutar los valencianos Jolly Joker. Su propuesta, tanto estética como musical, nos transporta a los años dorados del sleazy y el glam en Los Ángeles. Con una trayectoria de lo más interesante y cinco discos a sus espaldas llegaban a León dando un golpe encima de la mesa con esa actitud arrebatadora que arrastran por toda España, quizás no con todo el reconocimiento que merecen. Se encuentran inmersos en la presentación de su más reciente larga duración, el homónimo “Jolly Joker”, de este mismo año.

La formación que salió al Espacio Vías estaba compuesta por Lazy Lane en la voz, Yannick a la guitarra, acompañados por Joan Chilet, sustituyendo a Dani, en la batería y Andi al bajo. Ya desde los primeros compases quisieron poner toda la carne en el asador arrancando con “Sky Is So High” de su anterior trabajo, el maravilloso “Loud & Proud”, con el que los descubrí y me cautivaron.

Continúan con “Shotgun”, corte del disco que presentan, adictivo a más no poder y un estribillo que invita a corear. Viajan al pasado con “Perfect Life” de su disco de 2015, “Here Come The Jokers”. Un triplete ganador para empezar el concierto de la mejor de las maneras, con Andi y Yannick sin dejar de correr y cruzarse por detrás de Lazy, que dominaba los espacios a la perfección ofreciendo una escenografía que invitaba a no dejar de moverse. Pero tan solo estábamos calentando porque llegaría otra de las nuevas composiciones que tiene todas las papeletas para permanecer mucho tiempo en su repertorio, la rockera “World Collapse”, precedida por Lane cogiendo su Les Paul por primera vez en la noche y provocando a la audiencia al grito de “¿Queréis rock ’n’ roll, sí o no?”. La respuesta fue afirmativa y atronadora.

Siguen recuperando clásicos con “D.A.M.A.G.E”, de su primer disco, potente y directo tema que recuerda a los grandes del género, desde Guns N’ Roses” a L.A. Guns. Impresionante solo de Yanick aquí. Continúan con la agresiva “Fuck It All” del “Sex, Booze & Tattoos”. La actitud no disminuye ni un ápice, con Lazy arrodillado en parte del tema o regalándonos provocativas poses mientras Andi y Yannick no dejan de correr e intercambiar posiciones ofreciendo unas guitarras afiladas y unas líneas de bajo que te sacuden desde dentro.

Tocaba bajar un poco las revoluciones y volver a la senda más rockera e incluso bluesy con “My Little Cadillac” y “Motor”, en la que Andy destaca especialmente, con Lazy por el suelo gateando de forma provocativa hasta el borde del escenario para revolcarse desatado ante nuestros ojos. Sin dejar “Loud & Proud” continúan con “Blood Velvet”, con Lazy cogiendo de nuevo la guitarra dándole espacio a Yanick para otro brillante solo, siendo en esta ocasión el propio Yanick quien acabó por los suelos. Retoman su último trabajo con la más “romántica” y calmada “I Just Wanna (Kiss You)”, con Lane manteniendo su guitarra para ofrecer una dupla ganadora. Vuelven a sus raíces más sleazy con la adictiva “I Don’t Care”, en la que los coros de Andy y Yanick, siempre precisos, resultan especialmente brillantes. El público tampoco se quedaba atrás en los coros, acompañando a la banda que, a buen seguro, notaba el calor de los presentes.

Encaramos la recta final del concierto con “Hey You” y un Lane desgañitándose acompañado por una desatada audiencia empapada en sudor. De esa guisa recibimos el temazo “Rockin’ In Stereo”, con Yannick subido sobre su amplificador mientras el vocalista se bajaba al foso para repartir unos tragos de su Jack Daniels entre las primeras filas. Un fin de fiesta a la altura de la tremenda actuación que ofrecieron los valencianos, que no dejan de sorprenderme y a buen seguro de cosechar adeptos tras cada una de sus potentísimas presentaciones en directo.

Por mi parte con ganas de repetir la experiencia más pronto que tarde. Hasta entonces, salud y rocanroll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Crónica: Crudo Presenta «mEtAnOIA» (Oviedo 29/11/2025)

«mEtAnOIA», la nueva obra de estudio de Crudo veía la luz allá por el mes de junio en plataformas digitales. No sería hasta el pasado sábado 29 de noviembre que llegaría su presentación en vivo en nuestro querido Gong Galaxy Club y el estreno del álbum en formato físico. Una fecha en casa que H.M.B. no se iba a perder contando además que el cuarteto llegaba a Oviedo con Abraham Díaz como nuevo guitarra.

Para la ocasión prepararon un repertorio especial, 24 temas repartidos en la interpretación integra de «mEtAnOIA» intercalando temas destacados de sus 16 años de trayectoria. Dos horas de show que no defraudaron a los incondicionales congregados para la ocasión. Rostros tan reconocibles de nuestra escena como son Víctor García, Alberto Ardines, Fernando Mon, Jorge Moldavo o Isaac Prieto no quisieron perderse las evoluciones de un cuarteto que se mostró enérgico y fiable toda la velada.

El sonido de las grandes citas no dejó de acompañar las evoluciones del combo sobre el escenario. Sin apenas pausas, una escueta bienvenida tras los primeros 4 temas, marcaron el primer tercio de concierto. No había tiempo que perder ni tregua que dar al personal. «Movidas«, uno de los primeros adelantos de la nueva obra daba el pistoletazo de salida a la noche para repasar a continuación sus inicios con temas tan reconocibles como «Leyendas Urbanas«, «Héroes» o «Bocazas«. Se hizo de rogar el siguiente tema de «mEtAnOIA» pero la espera mereció la pena, vaya que si. El alegato contra la inmediatez de los tiempos actuales en la música y las redes sociales de «Zapatillas de Cuadros» pone la alfombra roja a la colaboración de los Mala Reputación Daviz Rodríguez y Juan Santamaría en «Escenario de Guerra» y la Gong se aproxima a la ebullición con el momento.

No podía faltar una noche como esta la ganadora del Premio AMAS a mejor canción rock en el 2022, “Otro Ladrillo En La Pared”. Y es que hay temas que son santo y seña del cuarteto. La dupla Vivar/Melero se va repartiendo la faceta vocal mientras van cayendo composiciones tan reconocibles como «Mirando Hacia Arriba» o «Miedo A Caer«. La formación parece cómoda en el escenario en todo momento, Abraham Díaz se muestra totalmente integrado en la dinámica de la banda y Adrián «Petu» Simón sigue azotando la batería como si la vida le fuera en el empeño. Nada nuevo bajo el sol, Crudo siempre fiables en cualquier circunstancia.

Si hubo un momento de respiro llego bien avanzada la noche y es que Crudo no dio pie a tomar aliento hasta «Tiempo Perdido«, reminiscencia del paso de Luis Melero por Los Débiles hace la friolera de 25 años. No esconden sus influencias, las amplifican de manera que «Tras Tus Pasos«, su homenaje al tristemente desaparecido Boni y de cuyo estreno en vivo fuimos testigos en el Pravia Rock Fest celebrado allá por octubre de 2023, tiene pinta que será una de las canciones fijas en su repertorio en directo.

El ya habitual cierre con “El Avestruz” selló una presentación donde no escatimaron esfuerzos, Melero incluso se pegó una excursión entre el público. La propuesta es innegociable para ellos, se dejaron todo sobre las tablas (también debajo) como es habitual y el público lo agradeció efusivamente. Quizás se echó de menos algún tema, a estas alturas es imposible acertar pero lo importante es que no sobró ninguno. Presentación cumplida, colaboración de amigos y una sala que si bien merecía mejor aspecto aportó el calor y el empuje necesario para que la velada dejara sonrisas en los rostros y la satisfacción del deber cumplido en el zurrón.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Avalanch «Gira 30º Aniversario» (Oviedo 29/11/2025)

Dos citas se iban a disputar el favor del público ovetense en la noche del sábado: por un lado, Crudo presentando su flamante nuevo álbum “mEtAnOIA” y por otro, la enésima vuelta a su tierra de los heavy metaleros Avalanch, en plenos fastos de su XXX aniversario. La Sala Tribeca sería el epicentro de una nueva descarga de los asturianos, quienes iban a sufrir la baja del hijo pródigo Ramón Lage en los días previos, quedando reducidos así a la formación ya de sobra conocida: Alberto Rionda en guitarras, Bjørn Mendizábal en baterías, José Pardial en voces, Manuel Ramil a las teclas y Nando Campos al bajo.

Lo cierto es que hacía un día de perros. De aquellos tan invernales que solo invitan a tomarse un té caliente como la piel del sol, arrebujarse bajo la mantita y poner alguna de tus películas favoritas. Pero Avalanch venían a la ciudad y era una cita que no nos podíamos perder. Tercer encuentro del abajo firmante con la actual iteración de una banda a la que mis ojos han visto en salas, festivales o campos de fútbol, en eléctrico y en acústico, en Vigo, Madrid… tantas veces que, atribulada cabeza mediante, hace tiempo que perdí la cuenta.

Nada más ocupar posiciones en primeras filas, nos llama la atención la silla que ocupa el lugar de Alberto Rionda sobre el escenario. Se inicia la cuenta atrás, los miembros de la banda toman las tablas y, en efecto, vemos al alma mater del quinteto iniciar el show sentado. Hecho que, más adelante, tendría su debida explicación. La cuenta llega a cero y el electrónico de fondo dispara el videoclip de “Horizonte Eterno”. Y Avalanch dan cumplido inicio con un José Pardial fino en voces primero, y unos Campos y Ramil prestando una buena ayuda en coros después. Y sin ser ni mucho menos uno de sus cortes más potentes, que de todo habría a lo largo de la noche, me llamó la atención la pegada de Mendizábal en “El Dilema De Los Dioses”.

A término, Rionda himself explicaría los motivos por los cuales estaba dando el concierto sentado. Y que no eran otros que, al parecer, una serie de vértigos y mareos que venía sufriendo desde la víspera. Al igual que con Lage, vayan nuestros deseos de pronta recuperación para ambos. “Lilith”, de aquél “Malefic Time: Apocalypse” de 2011, vira en su nueva versión al idioma de Cervantes. Y demuestra que, al menos en primeras filas, la gente había hecho sus deberes. Alberto Rionda, rictus de máxima concentración, da lo mejor de sí, dadas las circunstancias, para introducir la ya legendaria “Delirios De Grandeza”. Quizá el corte que viene a contener uno de los solos con más feeling de su ya dilatada trayectoria. La disfruté como niño con juguetes nuevos una noche más, no voy a mentir.

También de aquél álbum de 2001 (¡cómo pasa el tiempo!), “El Ángel Caído”, es una “Xana” que Pardial introduce jugando con la gente. Ésta, huelga decirlo, respondió en consecuencia a uno de los grandes clásicos de la banda. Diría, porque así fue como lo sentí, que este fue uno de los momentos de mayor conexión entre audiencia y músicos de toda la jornada. Irónico Pardial, comentaría entonces que se le había olvidado la letra porque tenía a su muy querida madre haciéndole “ojitos” desde la platea. Y es que como diría alguien que yo me sé: “a quién no le ha pasao”. Anécdotas al margen, el coruñés Manuel Ramil se revela fundamental en “La Flor En El Hielo”. Rionda se destapó con otro gran solo aquí que, dadas las circunstancias, pienso tuvo doble mérito.

Aquí José Pardial quiso tener un detalle para con el otro convaleciente, Ramón Lage, a quien quiso dedicar “Lucero”. “Por él va todo esto”. Uno, que ya peina más canas de las que acierta a contar, aún recuerda los agrios, encarnizados debates que surgieron con aquél dramático cambio de formación y el subsiguiente estreno de un corte que, más de veinte años después, rinde Tribeca a sus pies. Lo que son las cosas. La actual voz de Avalanch, quien aún genera debate entre los fans, se la lleva a su terreno y desde luego hace bien. También de aquél “Los Poetas Han Muerto” es “Niño”, auténtica favorita de quien escribe y por la que siento algo más que abierta y pura devoción. Público realmente entregado aquí. Solo faltaba.

Los chicos no le iban a dar la satisfacción al fan que requería de forma más que insistente “Cambaral”, pero sí en cambio, y de boca del propio Pardial: “uno, dos, tres y mil motivos para estar allí” con todos nosotros. Con el videoclip proyectado en el electrónico de fondo, Avalanch están dando una buena versión de sí mismos aquí. Muchos han ido y venido al seno de la formación asturiana. Pero no creo que nadie pueda dudar de la calidad técnica que atesora su actual alineación. Una formación que, “aún respira”, y su público con ella. Otra de las que siempre recibo de muy buena gana.

Llegaría entonces un pequeño respiro para los chicos con el solo de Bjørn Mendizábal. Conciso, vibrante y de esos que acaban por conectar con el público. Me agradó. Maese Rionda volvió a tomar el micrófono. Y lo hizo para mandar un recuerdo a Lage primero, y para instar a que cantáramos la siguiente con él. “Santa Bárbara”, que con una mina que sigue sesgando vidas de honrados mineros, resultó más perentoria que nunca. Nuestras gargantas acompañaron pues a la guitarra del líder de Avalanch, por si cabía alguna duda. Este pequeño impás en el set se cerraría con “Vientos Del Sur”, que arranca con Ramil y Pardial solos sobre el escenario y que culmina con un tremendo agudo del pixueto. Buen acompañamiento de la gente aquí y gran ovación final.

Encarábamos ya la recta final. Y lo haríamos con uno de mis riffs predilectos del vasto catálogo avalanchero, ese sobre el que se construye “Otra Vida”, donde creo estar viendo al mejor Pardial de toda la noche. Videoclip de fondo mediante, echaríamos de menos al bueno de Ramón Lage, citándole para la futura venida de Adventus a su tierra. De vuelta al “Malefic Time: Apocalypse”, la traslación al viejo castellano de “Baal” me sorprende a estas alturas de set. Pero, en cualquier caso, me gusta la forma en que Pardial alterna sus tonos más leves con los más agrios aquí. También el soporte que ofrece Ramil tras las teclas. El mejor Rionda resurgiría entonces para otra de las ya infalibles, “Pies De Barro”, que junto con “Alas De Cristal” parece una buena traca final. Al menos, si uno atiende a la reacción que provocan dentro de Tribeca. Quedaba una, que sucede tras la marcha de la banda a camerinos, y que como viene sucediendo en esta última etapa de la banda, resulta ser “Torquemada”, con Bjørn Mendizábal desatado tras los parches pero donde, a buen seguro, más echo en falta una segunda guitarra que dé un mayor poso a este mítico y descosido power metal.

Ovación final e incluso vítores al cerebro de estos Avalanch. Una sala que registró una muy buena entrada (a pesar de la ausencia de Lage y el auténtico día de perros que vivimos el sábado) y unas sensaciones, por lo que pude constatar, que fueron más que buenas. Es un repaso amplio a toda su discografía. Obvio, que con una trayectoria tan larga a sus espaldas, siempre habrá quien eche en falta tal o cual canción. Es inevitable. Ellos, principalmente su guitarra y líder Alberto Rionda, pelearon contra las circunstancias y se superpusieron a ellas. Mientras escribo este texto, lo siento así. Y de hecho algunas de las reacciones en caliente que recogí al término del show así lo atestiguaban.

Por mi parte nada más. Mandar un abrazo grande a la agradable compañía de antes, durante y después del concierto, así como también un agradecimiento a Duque Producciones y FNR Promotora por las muchas facilidades dispuestas en favor de esta crónica. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: Miguel Rubio

Crónica: VII Factoría Rock Fest (Avilés 22/11/2025)

Séptima edición ya para el avilesino Factoría Rock Fest. Impulsado por la Asociación Cultural Valliniello Sound City con el infatigable Luismi Díaz al frente, nos ofrecían en esta ocasión el cartel más punk de su trayectoria con Sartenazo Cerebral, Involución y Lineslick como protagonistas.

Con un buen aspecto en lo referente a la convocatoria de público, abrían la velada Lineslick. Había ganas de ver como se manejaba la banda en su debut en vivo tras escuchar una primera demo a través de Spotify la jornada previa. Y la verdad que nos llevamos una grata sorpresa. Siempre es agradable dar la bienvenida a una nueva formación que se sume a la creciente representación de bandas de rock/metal con voz femenina en la región. Si bien grupos de esta característica como Aneuma, State Of Crime & Science, Honara, The Magus, Ethiva, La Mørgue o Last Days Of Eden tienen muy definido su estilo, con Lineslick parece más complicada la clasificación. Rock, hard y punk parecen tener cabida en una propuesta sonora que cuenta con su vocalista Sandra como punto focal sobre el escenario.

La banda cuenta además con un par de caras muy conocidas, el guitarra Riki Herrero y Ja Peña a la batería con pasado en Leather Boys, Atomic Zeros o Estramonio, dato que evidentemente repercute en el desempeño del combo sobre las tablas, dejando una sensación de sobrada solvencia en lo que era el primer concierto del proyecto. Despacharon un total de 12 temas así que estaremos muy atentos a la publicación de un primer larga duración que complemente esa demo de tres temas: «Parasite«, «Down On You» y «You’re A Mess» que nos presentaban el pasado sábado en la Factoría Cultural avilesina.

Involución serían la segunda banda en tomar posesión del escenario. Punk rock de corte clásico y combativo para azotar entre otras cosas a la tauromaquia, la autocomplacencia o el culto al cuerpo para despertar alguna que otra conciencia despistada. Su vocalista Iker se muestra como el perfecto maestro de ceremonias, salta, presenta e interpreta cada tema (performance incluidas) dejando patente una fuerza escénica más que encomiable.

Presentaron un buen puñado de temas de reciente creación como «La Rueda«, «Humanos» o «Los Medios» y que fueron muy bien recibidos a tenor de las reacciones de la audiencia congregada. Dejaron el terreno más que preparado para la traca final del festival, el estreno en casa de «Y Una Mierda«, el nuevo trabajo discográfico de Sartenazo Cerebral.

Trece años de trayectoria y seis álbumes contemplan a la formación avilesina. Al igual que sus antecesores sobre las tablas de la Factoría los Sartenazo disfrutaron de un gran sonido, Pablo Viña se multiplicó para lograr que la sala ofreciera la mejor de las caras en dicho apartado. Los problemas con la iluminación del escenario sin embargo fueron una bendición para los siempre puntillosos fotógrafos entre los que un servidor se incluye. Todo fue sobre ruedas para Sartenazo, los nuevos temas conectan al instante con un público intergeneracional, tanto de casa como incondicionales llegados de fuera de la región que se acercaron a la presentación del nuevo disco.

Para la ocasión contaron con un par de colaboraciones, Sara Castaño que puso su voz al servicio de «Legítima Defensa» y Dani la gaita en «Paraiso Pisapraos«, lo que sin duda aportó un plus a un show ya de por sí intenso y especial. Un Nieto siempre aferrado al micrófono no dejó nunca de recorrer de un lado a otro el coqueto escenario de la Factoría, también de saltar y no le iba a la zaga Jorge al bajo, siempre risueño e interactuando con sus compañeros. La formación disfrutaba del momento y hacía disfrutar a su audiencia. Sin duda uno de los momentos de mayor conexión con el público llegó con «La Chumaera» que ponía patas arriba la Factoría.

Poco más que añadir a una jornada especial tanto para los protagonistas como para este medio. Como nuestro propio nombre indica, para Heavy Metal Brigade no era su habitat natural pero ello no fue obstáculo para disfrutar de una velada diferente en la parte sonora así como divertida y especial en la personal. Siempre es un placer regresar a la Factoría Cultural y al Factoria Rock Fest, compartir velada con nuevos amigos, conocidos y demás adictos a la terapia que nos aporta la música. Como bien nos recuerda siempre el compañero David Naves, nos vemos en la siguiente.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Morti + House Of Dawn (Oviedo 7/11/25)

Tarde desapacible la del pasado viernes 7 de noviembre en la que el polifacético artista Morti hizo una parada en el Gong Galaxy Club de Oviedo para presentar su show con motivo de su gira “Intemporal Bifronte”, en el que homenajea especialmente al primer álbum de Skizoo, que cumple 20 años desde su lanzamiento. Además reinterpreta los temas más populares de su carrera musical con Skizoo, InMune, Bushido y El Fantástico Hombre Bala.

Pese al tiempo frío y lluvioso, nos acercamos a la capital para disfrutar de este artista y recordar los temas que tanto hemos escuchado en nuestra juventud. En mi caso particular Skizoo ha sido uno de los grupos españoles que más he seguido.

Al llegar al Gong, nos encontramos con una sala gélida y muy poco concurrida. Cierto es que quizá accedimos demasiado temprano. Aunque posteriormente, si bien fueron llegando asistentes a la sala, la afluencia fue escasa. Cabe reseñar que la causa más probable haya sido la coincidencia con otros bolos en Asturias ese mismo día y también en la vecina León, donde tenía lugar el Lion Rock Fest, cuyo día principal sería el sábado 8, pero que muchos asistentes a este evento ya acudieron ese mismo viernes, porque ya había programados conciertos y actividades previas al “día grande” del festival en la ciudad.

Sobre las 21 horas y de manera puntual, comenzó la descarga de los murcianos House Of Dawn, artistas invitados y acompañantes oficiales en todas las fechas de esta gira de Morti. Esta banda fue fundada en 2014 y liderada por Jacob Cámara (Vendetta FM y Southern, donde rinden tributo a Pantera). Se presentan con un sonido rock alternativo y noventero, con tintes grunge, metal y de rock sureño, cantando todos sus temas en inglés. Si bien es cierto que tuvieron alguna pequeña incidencia técnica, que solventaron rápidamente, enseguida fueron capaces de ganarse al escaso público asistente y conectar con su simpatía y buen hacer. En todo momento interactuaron con el respetable, como por ejemplo, con un niño que había en las primeras filas, al que se acercaron cuando saltaron a tocar al centro de la sala, o con un asistente de Barcelona, como el propio Morti, que llevaba puesta una camiseta suya, al que también saludaron desde el escenario y que se notó que a Jacob sorprendió muy gratamente encontrarse a alguien portando dicha prenda de su grupo.

Su actuación tuvo una duración total de tres cuartos de hora e interpretaron casi todos sus temas propios y también dejaron caer alguna versión. Arrancaron con “Be Immortal”, y siguieron con “Learn The Lesson”, “Triumph Of The Day”, “Grow”, su último sencillo “Freedom” y una fantástica versión en acústico de “Simple Man” de Lynyrd Skynyrd, momento en el que Jacob se quedó interpretándola solo en el escenario. Sigueron con su single “Chase Your Goals”, con influencias setenteras y cerraron con “Seduced By The Lies” y con un público que a pesar de ser reducido se mostró en todo momento muy satisfecho con la actuación de los murcianos. Personalmente me quedaron ganas de repetir y volver a verlos cuando se presente la ocasión.

Tras un parón de pocos minutos y como estaba previsto, a las 22 horas, sale al escenario Morti acompañado de sus músicos, vestido completamente de negro y portando un gorro de lana como es habitual en él. Arrancan con “Soy”, tema de El Fantástico Hombre Bala, una de las múltiples bandas de las que Morti ha formado parte a lo largo de su carrera musical. Siguen con “No Todo Está Perdido”, canción de Skizoo, de su fantástico álbum homónimo lanzado en 2005 e interpretado en esta ocasión magistralmente por Morti, a mi juicio una de las mejores voces del panorama musical nacional.

Continúan con “El Tiempo No Existe”, tema éste perteneciente al álbum “Ilumíname”, lanzado en 2013 por InMune. Cuando se disponen a tocar “Sueño Contigo”, canción de Morti perteneciente a “Exmundus” alguien del público, a modo de broma, corea la canción de Camela del mismo título provocando las sonrisas del público y del propio artista.

Regresan de nuevo a su homenajeado álbum debut “Skizoo” y nos transportan al 2005, con una interpretación magnífica de “Arriésgate”. Después le llegaría el turno a “Sirenas”, tema perteneciente al álbum “Universal” de InMune. Vuelven otra vez con “Sólo Estás Tú” y “Grita El Corazón” del primer álbum de Skizoo, el que más canciones interpretaron Morti y su banda, al cumplirse 20 años desde su lanzamiento.

A continuación, le llegaría el turno a “Desmejorado” de Bushido, proyecto de Morti junto con Enrique Bunbury, Carlos Ann y Shuarma. Este tema pertenece al álbum compuesto y grabado en 2003 llamado también “Bushido” y en su presentación Morti nos recuerda con orgullo que Raphael también la ha grabado e interpretado. Hacia la mitad de esta canción escrita por Bunbury, Morti se baja del escenario y empieza a cantar y moverse mezclándose entre el público y acercándose a bailar con un niño llamado Eloy, fan incondicional suyo, que se encontraba en las primeras filas atento a cada uno de sus movimientos y al que Morti saluda y le dedica su música y unas palabras de agradecimiento.

Continúa el show con “Habrá Que Olvidar” del álbum homónimo de Skizoo y “Estatua De Sal” de su etapa en solitario y perteneciente a su álbum “Exmundus” de 2010. Entre canción y canción, el artista no pierde la oportunidad de hacer crítica social y en su discurso reivindicativo nos muestra su desconfianza ante el panorama que se presenta en el futuro para la música y su preocupación por cómo la inteligencia artificial podría llegar a interferir en la creación e industria musical. También nos habla de la música que está en auge, sin nombrar ningún estilo musical en concreto, pero haciendo una clara alusión a la más demandada hoy en día por la juventud. Sin embargo, nos muestra un atisbo de esperanza al contar entre su público con un niño pequeño, con una sonrisa enorme de admiración y pendiente en todo momento de su espectáculo.

No deja atrás tampoco las críticas a los políticos de nuestro país y en el siguiente tema: “Caes, Caes, Caes”, del álbum “Ilumíname” de Inmune, el propio Morti comenta que esta canción bien podría ser la banda sonora de la historia de Mazón. Seguidamente le toca el turno a “Algún Día”, perteneciente al álbum “Incerteza” de Skizoo. Para finalizar así, con dos temas del primer álbum de Skizoo, como son “933 Revoluciones” y la canción más conocida y coreada por todos, una de mis favoritas por qué no decirlo “Renuncia Al Sol”.

Cierto es que ese viernes 7 de septiembre, como dice la canción “renunciamos al sol” y a pesar de una oscuridad y lluvia que invitaban poco a salir de casa, nos embarcamos en un viaje hasta la Sala Gong que nos transportó veinte años atrás, a la música de nuestra juventud… una opción infalible para un día sin sol!

Sólo me queda más que agradecer como siempre al equipo de Heavy Metal Brigade por su confianza y permitirme publicar estas líneas, y a los buenos amigos y personas que apoyan a la música en vivo. Nos vemos próximamente…hasta entonces que el rock & roll no deje de sonar!!!

Texto y Fotos: Aurora Menéndez

Crónica: Caballo Moldavo + Sküld (Oviedo 14/11/2025)

Y “Marcados” fue presentado por todo lo alto. Caballo Moldavo, en una noche de lo más concurrida (Pûlsar To Floyd en Gijón, Mephistofeles también en Oviedo) lograron registrar una buena entrada en nuestra querido Gong Galaxy Club. Nada mal para una banda local que, a base trabajo y esfuerzo, de currar y currar, ha sabido ir labrándose su hueco dentro de la escena asturiana. En el envite no estaban solos. Junto a ellos, los vikingos de Puerto de Vega Sküld, se sumarían a la fiesta. Cita que teníamos marcada a fuego en la agenda desde meses atrás.

Teníamos muy reciente a la buena gente de Sküld, aquél paso por el Seronda Rock (crónica), por lo que, quien más quien menos, esperaba alguna sorpresa. Sea como fuere, esta es una de esas bandas que siempre resultan amenas y divertidas. Atruena la intro y la Gong se inunda de un cierto aire épico. Y de hecho “My Mother Told Me” parece engranar ya la mejor cara del quinteto. Su heavy metal recoge un buen puñado de influencias, siempre con un acento clásico y muchas ganas de agradar y divertir.

Blood Eagle”, de hecho, desplegó esa cara más heavy y clásica, con Robert dejando un buen solo de guitarra y la banda enlazando con “Lágrimas De Freya”. Y fuese por la presencia de Lorena al micro, o por ciertos riffs que dibujaron, el nombre de los siempre recordados Darna sobrevoló mi subconsciente aquí. En líneas generales, y con una frontwoman de lo más activa, me pareció que estábamos viendo una gran versión de los de Puerto de Vega.

La gente, claro, se enganchó cuando enfrentaron “Last In Line”, del legendario Ronnie James Dio. Qué buen tino tienen siempre para las versiones. “Esta os la sabéis, cabrones” había apostillado José Carlos, bajista de los asturianos. Y tanto que sí. Otro buen solo de Robert aquí y una Lorena que salió más que airosa de la difícil empresa, reemplazar a un irremplazable. En “Odín”, otra de las que nunca les fallan, se produce un buen duelo solista entre Chinky y Robert. Y mientras que “La Xana Del Caballar” pone a trotar a Roberto Peláez tras baterías, caben también buenos coros de Robert y José Carlos. La gente se animó en este tramo final.

Hubo hueco para los habituales agradecimientos. También para presentar algún tema nuevo (en proceso de grabación con Pablo Viña a los mandos, anunciaron) y enfrentar un tramo final con producción propia (“The Rumor”) y ajena (“Flight Of Icarus”), con Lorena perdiéndose entre la gente mientras la banda recorría las legendarias estrofas de Iron Maiden. La siempre disfrutona “Long Distance Reader” pondría el punto final a otro set divertido y dicharachero del quinteto del noroccidente. Siempre agradables.

Máxima expectación ante la llamada del establo. No ha sido poco el trabajo que ha llevado a Caballo Moldavo hasta la edición física de su primer largo de estudio. “Marcados” son años de trabajo, el que se ve y el que no, y a tenor de lo visto, la gente supo reconocerles el esfuerzo. No era, como digo, una noche fácil. Mephistofeles, en la contigua Lata De Zinc, habían colgado el cartel de no hay billetes. Y, aún así, el cuarteto ovetense aglutinó a un buen número de fieles en la noche del viernes. A algún invitado ilustre, incluso.

Kalari ejerce de anfitriona tras las teclas. Los “Ecos Del Pantano” sirvieron de puerta de entrada al set. También de señal de alerta a quienes habían salido a por el piti de rigor. La banda arremete entonces con “El Blues Del Innombrable”, donde envueltos en un sonido aún algo errático, Hooves descerraja un buen primer solo de guitarra. Es un buen arranque. Pero con el sonido ya bien equilibrado, es una gran versión la que ofrecen en “Alimentándose En Secreto”, una de las andanadas más rotundas y vibrantes de la jornada. Vendimos nuestras almas al Reverendo. No quedaba otra. Buenos coros de Hooves aquí y una base rítmica, la del Hermano Lynott al bajo y Jhonny Liver en baterías, apuntalando la versión más trotona del establo. Tal y como dejó dicho el Reverendo, “el caballo había vuelto a Otero”. Y de qué forma.

Tuvo que ser uno de sus cortes más clásicos quien apaciguara un tanto los ánimos: “El Cuervo” puso una mayor calma, una cierta aridez incluso, mientras la voz de Caballo Moldavo trotaba de lado a lado del escenario. Son muchas las veces que nos hemos visto las caras. Pero me atrevería a decir que nunca con un Reverendo G. Throat tan activo como la noche del viernes. Agradecimientos a la buena gente de Sküld y turno para el corte que daba título a aquél Ep de 2021, “Réprobos”, siempre de frente, con el frontman bajando al piso y Hooves dejando otra buena ristra de solos.

Siempre me ha costado trabajo encasillar a Caballo Moldavo en una etiqueta concreta pero es verdad que la de Danzig aparece como una figura (quiero pensar que sólo en lo musical) de vital importancia para ellos. Al de Nueva Jersey rindieron pleitesía, una noche más, con su revisión del “Dirty Black Summer”. Si no arrimábamos cebolleta así, desde luego iba a ser imposible. Hay que ver cómo llenaban Liver & Lynott aquí desde sus respectivas tareas. Quizá de ahí que “Marcados”, que da nombre al álbum, ganase tantos enteros en su traslación al directo. Al menos esa impresión tuve. Lo cierto es los chicos llegaron a la Gong con la lección pero que bien aprendida. Tantos años de rodaje, al final, se notan. No queda otra. “Mi muerte centinela”, que el Reverendo abre con una cita de Octavio Paz, había sido proclamada por la voz moldava como una de sus favoritas. Un corte cuyos contrastes en estudio se magnifican con el grosor (“vaya gordor”) del directo.

En “Misa Negra”, especialmente durante el puente más calmado, tuve la sensación de que nunca había contemplado tal comunión entre banda y público en un show de este particular establo. Pero pese a que era la presentación del nuevo disco, ellos andan ya mirando al futuro. Tema nuevo, que no traiciona sus esencias, y donde Hooves dejó algún que otro riff ganchero y pegajoso como pocos. La noche continuaba. Y lo iba a hacer con la presencia arriba del escenario de un tal Pablo García, a quien los elementos quisieron jugarle una (pequeña) mala pasada. Caballo Moldavo mutaban así en quinteto y, por ahí, “El Pantano” procuraba al cierre su cara más abiertamente alucinada.

De nuevo en su formato original, tocaba enfrentar la recta final, donde “Bienvenidos Al Valle Del Cielo” demuestra que puede ser una canción grande para ellos. Sin ni mucho menos abandonar sus señas de identidad, conecta con la gente, tiene gancho por los cuatro costados y redondea con la precisa outro de Kalari a las teclas. Otra de las que, pienso, ganaron una barbaridad con respecto al estudio. El Reverendo echó mano del megáfono y “Al Otro Lado Del Viento” rivalizó con el corte anterior en cuanto a enganche con la audiencia. Dos cortes que, presumo, va a costar horrores sacar de los cierres de sus shows. Como ese “Green Machine” (Kyuss) al que reverenciaron una noche más. Indómitos, áridos, crudos, orgánicos y de lo más disfrutables. We ride at dawn.

La cuadra vikinga. Una buena dupla para una tarde noche de lo más prestosa. Creemos sinceramente que se cumplieron las expectativas. Muchos nos volvimos marcados para casa y esta nueva era moldava se abrió, pensamos, de forma inmejorable. Es por ello que no quisiera cerrar sin agradecer a ambas bandas por el trato que nos dispensaron, ni tampoco sin mandar un saludo a la mucha buena gente con la que departimos antes, durante y después. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Halestorm + Bloodywood (Sala Totem 14/11/2025)

A través de los ojos de una fan…

El 10 de noviembre fue mi cumpleaños y Madness Live me dio el mejor regalo del mundo, dos pases «Meet And Greet» para conocer a Halestorm. Antes de contar mi experiencia quería explicar lo que siento por esta banda para que podáis entender mejor como fue vivirlo a través de mí. Halestorm es una banda que amo muchísimo, desde que escuché por primera vez ¨Love Bites (So Do I)” fue un amor eterno y Lzzy con esa voz que tiene, que puede ser suave como puede ser ruda me encanta. Lzzy es mi diosa, es una de mis mayores ídolas y la adoro.

El viernes 14 de noviembre nos presentamos en la Sala Totem de Villava (Pamplona) a las 16:30 ya que esa era la hora del meet and greet. Cuando salieron los hombres del staff nos explicaron que como solo éramos tres personas podíamos vivir la experiencia de una manera diferente y más íntima. Tengo que admitir que no domino el inglés y todos hablaban el idioma, me sentí un poco como una estúpida. Por suerte la tercera persona aunque era de fuera de España sabía un poco español e italiano y nos pudimos entender con ella y nos traducía lo que nos decía el staff. Nos regalaron a cada una una riñonera con las letras de Halestorm y un collar con el pase VIP y aunque me anticipo a decir que me llevé varias cosas ese día sin duda lo que más me gustó y me ilusionó fue el pase.

A los quince minutos entramos a la sala y nos llevaron al lado de los camerinos. El primero en salir fue Arejay y después salieron de seguido Josh, Lzzy y Joe. Todos los miembros nos saludaron individualmente, el primero en saludarme fue Joe que me dio la mano, luego fue Lzzy que me dió un abrazo ¡pellízcame!, y después me saludó más tímidamente Josh que me dio también la mano. Si hubiera sido otra banda tal vez hubiera actuado de manera totalmente diferente pero al ser ellos me paralicé. Quería haberles dicho un millón de cosas, lo mucho que amo su música, lo especial que es para mí, que es un sueño conocerlos,… pero no me salían apenas las palabras, de hecho habló mi madre mucho más con ellos y eso que ella sabe menos ingles que yo. Fueron muy gentiles y cercanos, conversaron con nosotras aunque yo entendía muy poco y nos regaló cada miembro una púa. Me firmaron el poster del concierto y no pude resistir la oportunidad y le pedí a Lzzy que me dibujara mi próximo tatuaje que espero hacerme antes de que termine el año. Joe ama la fotografía y cuando saqué mi cámara se interesó por ella, se la presté y me hizo una foto a mí (que salgo horrible con mi cara de tonta-felicidad) y luego hizo otra a Lzzy, un poco desenfocada pero muy tierna la foto. Para terminar nos hicimos una foto con la banda y nos despedimos. Sin duda fue un momento mágico, no se cuanto tiempo estuvimos con ellos pero fue todo perfecto.

Como solo eramos tres personas nos dejaron ya dentro de la sala así que aprovechamos para comprar en el merchandising. Yo me compré el último disco y una camiseta que tenía un precio bastante elevado pero era preciosa y necesitaba una camiseta de ellos. En el puesto también tenían un QR para participar en un sorteo para ganar el setlist del concierto firmado por los miembros y púas, y por supuesto participamos. Nos dijeron que no podíamos hacer ningún tipo de grabación ni fotografía y no pueden decir que éramos unas malas fans ya que nos quedamos las tres al fondo de la sala sentadas sin molestar a nadie, no porque nos riñeran o nos dijeran que teníamos que estar ahí sino porque estábamos cogiendo fuerzas para la gran noche.

A las 18:30 abrieron las puertas y a las 19:30 horas salieron al escenario Bloodywood. No conocía esta banda pero fue toda una sorpresa para bien. Esta banda hindú es una combinación de varios géneros como folk, rap, y por supuesto metal. Sin duda fue una muy buena opción para abrir el concierto ya que son pura energía, tienen un ritmo contundente, una fusión de estilos llamativo y una puesta en escena excelente. 

Raoul Kerr rapeaba mientras que Jayant Bhadula hacia guturales, dos cantantes diferentes que juntos eran asombrosos. Con el retumbar de Vishesh Singh a la batería y de Sarthak Pahwa al dhol (tambor) pensé que en cualquier momento echarían abajo el escenario. Ver a toda la formación en línea haciendo headbanging al unísono fue espectacular. Hubo un momento en una canción que Sarthak Pahwa bajó al foso para tocar y hacer headbanging más cerca del público. La sala, que estaba llena, se rindió a sus pies cuando Jayant Bhadula pidió que todo el mundo se agachara y cuando contó tres todo el mundo saltó y disfruto con el ritmo ametrallador de la banda. Bloodywood tocó siete canciones aproximadamente y puedo asegurar que con la primera ya nos llevaron a su bolsillo. Me dejaron con la boca abierta, sin duda van a mi lista de bandas para volver a ver.

A las 20:45 salen en escena Halestorm con “Fallen Star” primera canción de su nuevo álbum “Everest” y lo primero que llama la atención es que todos los miembros llevan pañuelos rojos homenajeando la ciudad. Lzzy con un grito feroz empieza “Miss The Misery” y sigue con “Love Bites (So Do I)” con las que el público enloquece y cantan con ellos. Lzzy se movía por el escenario con esa presencia que tiene de femme fatale, con poder y sensualidad. Seguimos con caña y con otra canción del nuevo disco, “Watch Out!”, y “Back From The Dead” única canción que cantaron de su anterior álbum (eso me dolió, es mi disco favorito).  

Es hora de bajar las revoluciones y sacar los teclados con “Like A Woman Can” y “How Will You Remember Me?” canción que dedicó a Ozzy y que a mí personalmente me tocó muy hondo. Retiran el piano y volvemos poco a poco a subir las revoluciones cantando todos al unísono “I Am The Fire” y “I Get Off”. Me encanta ver durante todo el concierto la unión tan especial que tiene Lzzy y Joe, tocando los dos la guitarra juntos, son un dúo fantástico. Lzzy sale con una copa de vino y empiezan a cantar el estribillo de “Familiar Taste Of Poison” pero cuando termina de cantarlo bebe de la copa, la tira al público y canta “Rain Your Blood”.

Se retiró toda la banda del escenario para dejar a Arejay con su solo de batería y como el tamaño importa, en mitad del solo dejo sus baquetas «normales» para sacar unas enormes que podrían medir un metro fácilmente y aunque por su tamaño podría dificultar la velocidad y potencia para tocar la batería demostró que es un maestro y toco igual de ágil como si fueran las normales. 

Volvieron el resto de miembros y se prepararon para darlo todo con “Freak Like Me” y el público no se quedó atrás ya que cantaban y saltaban con ellos. Continuaron con “Mz. Hyde” y “Perry Mason”. Debo decir que me quedé asombrada con la cantidad de guitarras y bajos que tiene la banda ya que estuvieron constantemente cambiando de instrumentos, lo máximo que podía durar una guitarra en el escenario eran dos canciones luego se cambiaba por otra. Siguieron con “I Gave You Everything” y se retiraron del escenario pero no por mucho tiempo ya que el público les llamó y ellos regresaron brindando con un chupito y cantaron “Here’s To Us”. Volvieron a sacar el teclado y se despidieron con “Darkness Always Wins” y “Everest”. Cuando finalizó el concierto la banda tiró al público púas, baquetas, setlist (yo pude conseguir uno), parches de la batería y Lzzy tiró una carta. 

La banda lo dio todo en un concierto que duró más de una hora y media. Hizo un setlist bastante variado, predominando el último álbum ya que es el que estaban presentando. Personalmente me hubiera gustado que hubieran cantado más del álbum “Back From The Dead” y alguna balada que me encanta pero no me voy a quejar ya que estuvieron geniales. Es la segunda vez que les veo en directo y espero volver a verlos pronto porque me encantan.

¡ESPERAD! ¿Qué pasó con el sorteo del setlist y las púas? Casualidades de la vida me tocó a mí. No es broma, hasta el hombre del merchandising se sorprendió. No se que me ha pasado que nunca me toca nada (solo una vez me tocó algo… estar en la mesa electoral… yuju…) pero ese día fue mi día, tuve muchísima suerte.

Quiero terminar dando las gracias a Madness Live por darme el pase «meet & geet», a mi querida madre por regalarme la entrada y a Heavy Metal Brigade por dejar compartir mi experiencia.

Texto y Fotos: Rockxy

Crónica: The Mercury Riots (León 13/11/2025)

o de cuando El Gran Café se convirtió por una noche en el Whiskey a Go Go

Día de perros en la capital del viejo reino. La noche estaba más para manta y peli que para tirarse a la calle. Pero llevamos el gusanillo del rock ahí dentro, que le vamos a hacer. Eh! Y que nunca nos falte…

Los angelinos The Mercury Riots recorren Europa de norte a sur en una gira de casi tres meses a la que ya solo le quedan unas pocas fechas por completar. Ya habían visitado nuestra ciudad hace unos años con su anterior formación dejando buen sabor de boca y no podíamos faltar a la cita.

Las circunstancias no presagiaban buena entrada. Llegamos a una sala prácticamente vacía a unos minutos de la hora anunciada de inicio. Se retrasaba el arranque y poco a poco se iba animando la cosa. Finalmente se rondó una media entrada, escasa para lo que se merecía este concierto, pero suficiente para que el ambiente fuera agradable. Aunque cierto es que después de lo visto, daba igual la entrada. El ambiente lo iba a poner la banda llevándolo a unos niveles espectaculares.

A eso de las 10:05 horas Jonny Udell se sienta en su batería y de inmediato se empieza a oír una guitarra sin saber de dónde viene. Aparecen entre el público los otros tres integrantes. La guitarra que suena es la de Felipe Rodrigo atacando el precioso y ambiental inicio de “Make It”. La batería arranca a continuación sonando atronadora. Aquello pintaba muy bien. Cuando revienta la canción empezamos a darnos cuenta de la locura que nos esperaba. Sonido perfecto, actitud, una presencia escénica imponente con Justin Paul Walker, su vocalista, como perfecto maestro de ceremonias, sin parar un momento y mostrando un nivel de voz brutal.

Y se empieza a suceder temazo tras temazo desgranando su hasta ahora único álbum. La base rítmica es demoledora, super compenetrada. No se echó en falta a su bajista titular, Fede Delfino, sustituido en esta gira por el propietario de un precioso Rickenbacker que nos perdonará por no quedarnos con su nombre. El único pero que se le puede achacar fue su presencia escénica. No lo hizo mal en absoluto, pero es que Fede es mucho Fede.

Llamaba la atención la ausencia de amplificadores en el escenario, algo llamativo en estos estilos más “clásicos”, pero que no afectó para nada en que todo sonara muy orgánico, muy auténtico (Lo siento señores “puristas” pero con lo digital también se pueden conseguir ya tonos espectaculares).

La Telecaster del guitarrista uruguayo, que sonaba a gloria, mostraba un desgaste que, o tenía un “relic” muy bien hecho o llevaba más horas de vuelo que el barón Von Richthofen. Preciosa.

Por nuestra cabeza, en modo flash, iban surgiendo los grandes nombres del estilo. Led Zeppelin, por supuesto. Slash y sus Snakepit por aquí, Bad Company por allá, incluso en algún momento rememoré a White Lion o Tesla. Y no pude evitar cantar el estribillo del “Rock Bottom” de UFO sobre el riff principal de “Take Me When You Go”. Explosiva mezcla. Todo ello bien machacado en el almirez de Las Orgías de Mercurio, por supuesto. El nivel de “gozadura” era estratosférico.

Cayeron también dos temas nuevos de lo que será su próximo trabajo que se publicará el próximo mes de marzo. Nos encantaron. Como el resto del disco vaya en esa línea van a dar otro buen salto hacia adelante. Un salto de esos que te alegran por una parte, pero te entristecen por otra porque posiblemente provocará que ya no les disfrutemos tan cerquita de casa.

A destacar también los buenos coros que toda la banda, en mayor o menor medida, aportaba en los pegadizos estribillos que se gastan. Coros de verdad, nada de lata, abundando en lo orgánico del sonido durante todo el concierto. Todo era de verdad, estaba ahí delante. E incluso nosotros mismos éramos parte de ello, sobre todo cuando llegamos al “Save Me A Drink” donde, a petición de Justin, lo dimos todo con nuestras gargantas mientras Felipe se paseaba por la sala con una sonrisa de oreja a oreja. Él y todo El Gran Café.

Ahondar aquí en la puesta en escena de Felipe Rodrigo. Estilazo del más puro rock star. Pero de los de verdad, de los humildes, auténtico, cercano. Hasta el punto de que lo primero que hizo al acabar el concierto fue bajarse del escenario a saludarnos y a charlar con las primeras filas agradeciéndonos estar allí. Insisto, auténtico. Lo lleva muy adentro. Como anécdota, por problemas de aduanas, no disponían de parte del merchan y el tío, ni corto ni perezoso, se puso a pintar camisetas a mano. Por supuesto nos llevamos una a casa, que será de las de no poner, de las de guardar de recuerdo, firmada por los cuatro integrantes. Aprendices de rock star, aquí tenéis alguien de quien tomar ejemplo. Aunque creo que estas cosas no se aprenden. Tienen que venir de serie.

Y ya en la recta final, entrábamos en lo que serían los bises que acometieron sin siquiera bajarse del escenario. Aquí cayeron un par de versiones. La sorprendente “I Saw Her Standing There” de los Beatles, hardroqueada a más no poder y cerrando la noche, un “La Grange” hipervitaminado incluyendo lucimiento individual de los cuatro componentes.

No llegó a hora y media. No hacía falta más. Revivimos lo que, al menos en mi caso, sólo hemos podido disfrutar a través de una pantalla. La calle Cervantes de León se convirtió por un momento en Sunset Strip y El Gran Café bien podría haber sido un Whiskey a Go Go o un Rainbow de hace casi medio siglo. Eso sí, en 2025. Los viejos tiempos ya quedaron atrás, para lo bueno y para lo malo. Lo importante es que la rueda siga girando. Con bandas como The Mercury Riots de momento está garantizado.

Texto: José Triskel
Fotos: Mar Fuertes Magdaleno

Crónica: Lion Rock Fest (León 8/11/2025)

Y la meca del hard rock melódico abrió de nuevo sus puertas. Tercera edición del Lion Rock Fest, cita ya obligada para nosotros, y que contó esta vez con un ramillete de actividades alternativas, amén del plato gordo del sábado con Chez Kane, Care Of Night, Steelheart, Be For You, Pretty Maids, Shiraz Lane y Remedy.

En la más pura tradición del evento, el Lion Rock Fest se reserva un nombre potente para abrir la tarde. Chez Kane, desde las mismas tripas de Gales, ofrece su mejor versión para un gran inicio de jornada. El escenario Mahou recibe a la única presencia femenina del cartel con los brazos abiertos. Antes, y como viene siendo habitual, Jason Cenador había ejercido de maestro de ceremonias. Y “Too Late For Love” marcó así el inicio del que, pienso, fue un buen set para la banda.

Kane mostró un buen estado de voz. Y acertó a la hora de añadir una pizca más de vacile en “All Of It”, yendo de lado a lado del escenario, interactuando con sus compañeros de tablas y buscando la inevitable conexión con la gente. El Palacio de Exposiciones y Congresos de la capital leonesa presentaba ya un buen aspecto desde primera hora, dándole así la razón a la organización. Tras la acusada melancolía de “I Just Want You” llegarían los debidos agradecimientos para que después, “Nationwide” mediante, irrumpiera la cara más vibrante. Por ahí fueron agradando con un set ágil y bien construido, lleno de buenas interpretaciones y mucha conexión con la audiencia.

Era el primer show del nuevo teclista Oscar Charlton con ellos. Y es precisamente él quien ofrece buenos coros en “Ball n’ Chain”, que dejó un cierto aroma a Bon Jovi en el ambiente. En “Better Than Us” es la propia Kane quien brilla con la que pudo ser, fácilmente, su interpretación más torrencial. Hubo tiempo para un estreno, “Reckless”, en la que la galesa se vino a calzar la (desgastada) guitarra. El público fue entrando en calor, dando palmas en una muy disfrutona “Get It On”. El final correspondió a “Powerzone”, con la banda en su encarnación más heavy. Se me hizo corto, los festivales y sus reglas, pero me parecieron un gran primer plato.

Con un seguimiento a rajatabla de los horarios, le llegaba el turno a Care Of Night. En lo que a mí respecta, la gran incógnita del día. Los suecos acudían a León prestos a encajar en una cita que les venía como anillo al dedo. Y es que su sonido se vino a desarrollar conforme a las sólidas pautas que marca el libro del género. “Love Is War” me agrada. Es un opener eficaz, colmado de riffs agradables y la conocida sabiduría nórdica en lo que a melodías se refiere.

No encuentra uno grandes sorpresas en su desempeño, lo que no quita para que Calle Schönberg, voz de la banda, se desviviera en todo momento por animar a propios y extraños. Era su primera vez en España y, desde luego, se notaron esas ganas por agradar. Incluso su bajista Niklas Svensson dejó algunos pinitos en nuestro idioma. En “Street Runner” quien brilla es su compañero Viktor Öström con uno de los solos más llamativos del set. Y, entre todos, aciertan a añadir algo más de picante a la mezcla en “Hit”.

Sea como fuere, en la segunda parte del set no logré deshacerme de la sensación de que se hacían algo planos y lineales. El repertorio, o por ser más precisos, sus canciones, tal vez carecen de ese algo que los distinga de tantas otras propuestas del género. Con eso y con todo, de justos es reconocer que la gente se enganchó en el tramo final del set, ahí donde “Cassandra” emergió como una de sus grandes bazas. Correctos, sin más.

Alrededor de las 20:30 llegaba el turno de uno de los grandes nombres de la jornada. Treinta y cinco años han tardado Steelheart en pisar este país, pero no estoy del todo seguro, ahora mismo, de si la espera mereció la pena. Y fíjate que Michael Matijevic, sesenta años en el carnet de identidad, mostró un buen estado de forma en León

… pero arranca “Blood Pollution”, de la banda sonora del film “Rockstar”, y la guitarra de Joe Pessia se niega a sonar. Y entre parar y solucionar el percance, o seguir contra viento y marea, la banda elige la segunda opción y, por ahí, el arranque no podría resultar más desangelado. Sin alcanzar tampoco un nivel óptimo, cierto es que la cosa mejora para cuando suena “Livin’ The Life”, también de Steel Dragon, aquella banda ficticia creada para el mencionado largometraje de Stephen Herek. Para “Stand Up”, tercer corte y aún no había sonado nada de Steelheart propiamente dicho, vemos ya a un gran Matijevic, explotando sus conocidos falsetes antes del emblemático cambio de ritmo. Sensacional Pessia en el solo.

Tuvo que ser con “My Dirty Girl” que, por fin, oyéramos algo de producción propia. Aunque, quien más quien menos, hubiera aceptado de mejor grado alguna composición más clásica. Sea como fuere, muy buenos coros de Joe Pessia y el bajista James Ward aquí. No fue hasta la quinta entrega que llegara material de sus primeros álbumes. Una “Gimme Gimme” que, tuve la impresión, ganaba en grosor y pesadez con respecto al original de 1990. Una pesadez que se magnifica en “Cabernet”, donde incluso caben pequeños solos de Ward y Pessia. Estaba algo frío el Lion Rock Fest y tuvo que ser curiosamente una balada quien lo re conectara al set de los americanos. “She’s Gone”, con un gran Matijevic, puso a coro.

El vocalista de origen zagrebí se calzó entonces la acústica para “Everybody Loves Eileen”, otra de las más celebradas del set. Me atrevería a decir que de todo el festival. Muy adherida al espíritu de un evento como este y en donde consiguen la mayor interacción banda – público de todo el set. Tanto es así que tras “I’ll Never Let You Go” no son pocos los vítores que reciben. Y si bien el final con “We All Die Young”, Matijevic con sombrero ahora, nos dejó satisfechos, la sensación en términos globales fue de una cierta frialdad.

Teníamos frescos aún a los chicos de Be For You, aquél show como teloneros de Europe en Oviedo, pero aún así, en la disyuntiva entre aprovechar para otros menesteres o dar cumplida cuenta de sus evoluciones, esta casa eligió la opción correcta. Porque al final, como reza el corte con el que abren el set, “Nothing Lasts Forever”. Y es que no hay como un gran estribillo para romper el hielo. Repetían los locales, ya formaron parte de aquella primera edición de 2023 (crónica) y volvían para hacerse fuertes ante los suyos.

El siempre elegante Ángel A. Díez optó esta vez por una camiseta de los siempre recomendables metaleros estadounidenses Nevermore, y mostró un buen estado de forma en cortes como “The Lesson” o “Those Sundays Are Gone”. Un riff con un gancho de mil demonios en la primera, un medio tiempo, idiosincrático de un certamen como este la segunda, fueron construyendo un buen set para ellos. Mucho juego con el que es, ante todo, su público, que se magnifica cuando Díez introduce “Heart Turns To Stone”, original de unos tales Foreigner. En “Light” tengo la impresión de estar viendo una muy buena versión de los leoneses, con David Aira y Alfredo Arold sacando no poco brillo a sus respectivas seis cuerdas. Hay que ver cómo sonaba aquella preciosa Ibanez blanca.

La banda iba a encadenar entonces tres cortes que habrán de integrar su próximo álbum de estudio. Tres cortes llenos de buenas melodías, construidos sobre buenos riffs y donde los chicos no parecen haber traicionado sus esencias. Una vez más “The Things I Never Told You” les funcionó como cierre y, en líneas generales, me atrevería a decir que cumplieron con su papel. Atentos desde ya a ese futuro álbum de estudio.

Si se me permite el apunte personal, más de veinte años llevaba sin cruzarme con Pretty Maids (Metalmania Session), que ya está bien. Cabeza de cartel del festival y una banda que vino a ratificar su condición de figura legendaria del hard heavy europeo. Los daneses, más de cuarenta años en la carretera, llegaron a León en perfecto estado de revista.

Y supieron hacer frente a los diversos problemas que les fueron surgiendo. Pero el gigante Ronnie Atkins, plenamente recuperado ya de sus problemas de salud, no parecía dispuesto a doblar la rodilla tan fácilmente. De hecho se le ve bastante bien ya desde la inicial “Mother Of All Lies”. Junto al frontman de Vejle, Ken Hammer, guitarra de toda la vida de la banda, está derrochando tanta clase como acostumbra. La gente se subió pronto al carro. Ya para el segundo corte, “Kingmaker”, parece haber una gran conexión entre público y banda. Y ellos, desde luego, se saben todos los trucos. O cómo salir airosos de diversos percances, como el de Chris Laney con la tarima del teclado.

Que da igual, porque “Hell On High Heels”, donde desborda su cara más melódica, ejerce de perfecto ancla con la particular idiosincrasia de un festival como este. Emanaba no poco feeling de la guitarra de Hammer, Uno de esos especímenes de guitarrista que parecen todo un seguro de vida. A ese hard más almibarado enfrentarían la clásica “Back To Back”, con Laney abandonando el teclado para aportar más mordiente desde la guitarra. Buen doble papel el que ejerce el de Helsingborg, verdadero pegamento del característico sonido de los daneses. Atkins, pese a la edad y los achaques, mostró una gran cara aquí. Al punto de que la banda enlaza un tema detrás de otro, nada menos que “Red, Hot And Heavy”, y León vibra como no lo ha hecho en todo el día.

Siete años llevaban sin tocar en España, como se encargó de recordarnos el propio Atkins. Demasiado tiempo para una banda como esta y, desde luego, todo un acierto de la organización el haberse decidido por ellos. Tras el doble recuerdo a su “Pandemonium” de 2010, encararon la segunda parte del set mientras el escenario Mahou ofrecía la mejor calidad de sonido de todo el día. En esas estaba cuando, de pronto, en “Serpentine” costaba oír al propio Atkins durante las estrofas. Percance que, por suerte, no iría a mayores. Durante “Please Don’t Leave Me”, el recuerdo de Pretty Maids al tristemente fallecido John Sykes, los técnicos se afanan en cambiar uno de los toms de la batería de Allan Tschicaja. Todo sin que su interpretación se resintiera. Tablas les sobran.

Encaraban así una recta final de órdago: “Rodeo”, con la gente siguiendo el juego que propuso Atkins, frontman carismático como pocos, y que a término provocó una ovación poco menos que ensordecedora, la más tierna “Little Drops Of Heaven” y, claro, “Future World”, con Tschicaja golpeando con saña su (restituido) kit de batería y Hammer afanado en repartir un buen puñado de púas desde el escenario. Cierre con “Love Games”, y una banda que mostró un gran estado de forma. Más de cuarenta años desde aquella primera demo de 1982. Y los que les quedan.

Vuelta al escenario León para contemplar la que, a la larga, sería una de las grandes revelaciones de esta edición: los fineses Shiraz Lane. Pasada ya la medianoche, los de Vantaa parecen tenerlo todo para constituirse como uno de los grandes nombres de hard melódico presente y futuro: imagen, actitud, carisma y un buen puñado de grandes melodías. Hannes Kett, vocalista de tonos agudísimos, sale a comerse con patatas el Lion Rock Fest en “Plastic Heart”. No fue poca la gente que se quedó a verles, algo que habla muy bien de la proyección que tienen estos chicos.

En “Stone Cold Lover”, pegadiza como pocas, me sobrevuela el nombre de otros que vinieron y triunfaron aquí, los suecos H.E.A.T, que ya saben lo que es poner este festival patas arriba (crónica). Y “Broken Into Pieces” demuestra al quinteto que, desde luego, la gente había hecho bien los deberes. Ellos, en un gesto que me resultó quizá un tanto sobreactuado, se vuelven hacia la batería de Ana Willman. Lo cierto es que resultó una banda de lo más disfrutona. Sin inventar nada, componen cortes de fácil digestión, con un Hannes Kett disfrutando mientras se metía al público en el bolsillo. Precisamente atendiendo a la reacción de la audiencia, uno intuye que “Come Alive” ha venido para quedarse durante largo tiempo en sus setlists. Tremendo solo final, por cierto.

Durante “Tidal Wave”, construida sobre un riff con un gancho de mil demonios, pensaba si no fueron ellos quienes mejor sonido tuvieron en el escenario “pequeño” a lo largo del sábado. Durante la más tendida “Live A Little More” y gracias a sus tonos medios, no podía evitar pensar en lo mucho que la voz de Kett me recuerda a la de Claudio Sánchez, vocalista de un animal tan diferente a Shiraz Lane como es Coheed And Cambria. Sería el propio vocalista, introduciendo “Do You” quien preguntara si queríamos bailar. Y vaya si lo hicimos. Uno adolece del hipnótico movimiento de caderas que mostró el bajista Joel Alex, pero se hizo lo que se pudo.

Kett, móvil en mano, grabó a la audiencia. Hubo vítores para ellos. Y es que al final, “This Is What Is All About”. Y tanto que sí. Ese hit auténtico e impepinable que es “Dangerous” recompensó a quienes se quedaron. Y los que ocuparon las primeras filas, incluso pudieron tener bien cerca a Kett cuando éste descendió a la valla en la final “To The Moon & Back”. Gran show. Muy por el libro del estilo, sin traicionar una sola de sus reglas, pero con la sensación de que, como había anunciado el bueno de Jason Cenador en la introducción, se van a comer el mundo. Si pueden, no se los pierdan.

Para el final quedaban los chicos de Remedy. Con el cansancio ya haciendo algo de mella pero con la curiosidad intacta. Con un par de buenos álbumes en el zurrón, “Something That Your Eyes Won’t See” de 2022, “Pleasure Beats The Pain” de 2024, llegaban a León para procurar el mejor de los cierres. Y en lo que el vocalista Robert Van Der Zwan tarda en colgarse la guitarra, el nombre de Eclipse acude de manera inmediata a mi subconsciente. No creo que nadie pueda discutir que “Living On The Edge” es un gran opener. La banda se muestra muy activa sobre las tablas. Ahí llama la atención el pie de micro del frontman. También su querencia por irse de rodillas al suelo durante no pocos momentos del show.

De pronto, en “Sin For Me”, la banda está sonando especialmente grave. Un grosor de guitarras solo comparable a ciertos momentos de Steelheart varias horas antes. Todo se atempera cuando le llega el turno a “Sundays At Nine”, con el espíritu de David Coverdale sobrevolando por el recinto. Palabras mayores, lo sé, pero Remedy desplegaron no poca clase aquí. “I Wanna Have It All” devolvió su cara más aguerrida, confirmando lo mucho que sus canciones ganan en su traslación al directo. Algo que habla bien a las claras de lo bien empastados que llegaron a tierras leonesas. “Scream In Silence” incluso porta un aire algo más oscuro, inédito a lo largo de la jornada. El suyo es un set construido a base de contrastes, como demuestra luego “Angelina”, donde reluce su lado más radio friendly. O no, a tenor de lo que suena en radiofórmulas a día de hoy. Buen solo de Roland “Rolli” Forsman aquí, quien termina llevándose la guitarra tras la cabeza.

En “Thunder In The Dark”, pura elegancia nórdica en lo sonoro, hay bailes muy a lo Judas Priest sobre las tablas. “Crying Heart” es, sin forzar, uno de los mejores estribillos del día. Es cierto que en “Moon As The Night”, con un cierto aire a otros viejos conocidos del festival como The Night Flight Orchestra, puede que viéramos ya un poco justo de voz al bueno de Van Der Zwan. En cualquier caso me agradaron. Un hard entre la elegancia y la contundencia, una buena puesta en escena y otra formación a seguir bien de cerca.

Otra gran edición del Lion Rock Fest, que convirtió un año más a León en la indiscutible meca del hard melódico (y algo más) dentro de nuestra geografía. Siete bandas, buenos directos (con sus más y sus menos como corresponde a toda cita de estas características) y un público que, no había dudas, supo responder a la llamada de la organización. Ahora llega el momento de hacer quinielas. Y es que sí, que nadie dude que el festival volverá en 2026. ¿Con presencia asturiana en el cartel? Quién sabe.

Un placer, un año más y van tres, gozar de las facilidades que la organización dispone a un medio modesto como el nuestro en favor de esta crónica. Vaya un sincero agradecimiento para ellos. También un abrazo fuerte a la numerosa compañía de la que disfrutamos a lo largo del día. Nuestro Lion Rock Fest no sería el mismo sin vosotros. Por nuestra parte nada más. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz