Reseña: Fan Ray «Cuento Del Mar» (The Fish Factory 2023)

Se hacen llamar Fan Ray, vienen de Zaragoza y la suya es una andadura que se inició allá por el año 2013 aunque no sería hasta dos años más tarde que debutaran con un Ep homónimo. A aquél primer conjunto de temas le siguió su primer largo “Metalzetamol” en 2018 y finalmente este “Cuento Del Mar” que nos han hecho llegar desde The Fish Factory. Ellos son Andrés Fandos y Santi Suárez en guitarras, Álvaro Molinero en baterías, Jorge Apesteguía al bajo y Toño Monzón en voces. Producido, compuesto y grabado en Estudios Producciones Sin/Con Pasiones con Marc Pascual como técnico de sonido y Michel a cargo del diseño gráfico, el álbum vio la luz a finales de septiembre del pasado año.

Preludio En El Mar”, introducción del trabajo que, particularmente en sus primeros instantes y acordes me recuerda, y no poco, al tema principal de la saga “Piratas Del Caribe”, Dios te salve Klaus Badelt, sirve en definitiva de perfecto preludio para “Libérame”, fresca andanada entre el hard y el heavy que, hablando de recuerdos, siempre trae a mi mente a aquellos Mägo de Oz de buenos álbumes como “La Leyenda De La Mancha” o “Jesús De Chamberí”, si bien aquí no hay flautas ni violines que valgan. Solo rock orgánico y pegadizo. Un estribillo que acude pronto en la composición, esa ligera despreocupación en los riffs y una línea de voz que, ya digo, va bien cargada de gancho. Bien desarrollado el solo que sitúan como anticipo del epílogo. Rara avis en estos tiempos que corren. Una buena dupla para abrir este cuento si sabes perdonar sus más que evidentes influencias.

El riff que dibujan en “Área 333” bien podría pertenecer igualmente a unos Judas Priest de discos como “Point Of Entry” o “Killing Machine”. Sin embargo, si hay un nombre que acude a mi subconsciente con cada escucha es el de los vallecanos Obús. De nuevo a caballo entre el hard y el heavy, trufado ahora de unos dejes más chulescos, quizá me resulte algo mecánica en estrofas. Ahí viene al rescate, en todo caso, un estribillo de esos que siempre funcionan. El solo vuelve a disponer de espacio y, en su clasicismo, el corte termina por funcionar mientras abraza las costuras más ochenteras del género.

Almas libres” y por seguir con las influencias, suele evocarme a los ahora desaparecidos hard/heavies madrileños Beethoven R. mientras dibuja una de las ejecuciones más lúcidas por parte del frontman Toño Monzón. Me agradan, ahora sí, sus estrofas, si bien encuentro los riffs que las apoyan un tanto desangeladas. Por ahí se cuelan no obstante buenos detalles por parte de Apesteguía. Un pequeño solo inclusive. Fan Ray siguen sin salirse del libro de estilo pero al menos se permiten pequeños guiños aquí y allá a fin de que el corte adquiera un grado más de personalidad. De ahí que con el correr de las escuchas haya terminado por entrar en mi nómina de favoritas.

Lo mismo podría decir de la más tranquila “¿Dónde estás?”. Medio tiempo elegante, donde es cierto que llega a chirriarme el sonido de la caja durante las partes más desnudas. Entiendo la intención, llenar el hueco que dejan las guitarras en esas estrofas. Pero su sonido llega a parecerme feo incluso. Aún con eso, la forma en que Fan Ray han sabido jugar con las distintas capas, lo bien trazados (y ejecutados) que están sus distintos crescendos, la delicada labor de Monzón y el acelerón final a lo Maiden terminan por inclinar la balanza a su favor.

Allí Estaré”, que me conquista a base de recuperar el brío que mostraba el álbum en su arranque, sorprende con una letra capaz de poner en riesgo a más de un diabético. También con un tratamiento de la voz de Monzón que, particularmente en estrofas, me hace pensar en una banda tan a priori ajena a su manera de entender el hard rock como es Volbeat. Puedo no llegar a conectar con su aspecto lírico. Sí en cambio con sus diferentes ejecuciones. Siempre a favor del corte que las contiene y no de egos individuales. Bien medidas y equilibradas.

No diré que “I.A.” vira ahora hacia el groove, no es el caso, pero sí que el riff que la sostiene pasa por ser el más retorcido, también el más pesado, de todo este “Cuento Del Mar”. Sorprenden estos Fan Ray en una onda no tan lejana, por ejemplo, de aquellos Fight de Rob Halford, si bien sus estribillos resultan del todo solidarios al disco que los alberga. El solo, un tanto plano con respecto a otros dentro de este tracklist, no ayuda a mejorar la nota media. Al final un corte que luce más por cuan diferente resulta al resto que por lo certero de su planteamiento.

Buenos solos sin embargo los que alumbran el inicio de una “Todo Lo Bueno Termina” que vuelve a tesituras, creo, más convenientes para ellos. Aquél aire más hard que tan buenos resultados les dio a comienzos del álbum, mientras Monzón lidia sin mayores problemas con los tonos más altos de los estribillos. Y aunque en términos puramente gramáticos no resulte el corte más original del largo, bien está ese deje algo más melancólico que la atraviesa. A la cola del grupo de mis favoritas.

Cuento Del Mar”, donde cuentan con la colaboración de Mireia Bernal en coros, bien podría recordar a The Cult en su prólogo. Héroes Del Silencio incluso. Todo vira, no obstante hacia territorios más metálicos donde, tanto por riffs como por melodías, la sombra de Iron Maiden resulta más que alargada. Álvaro Molinero traza aquí una más interesante línea de batería. Y mientras que la banda parece más cómoda en esta encarnación más poderosa, si algo me agrada es la forma en que insertan, previo al solo, aquél deje más foráneo del prólogo. El hábil trazo del epílogo y el mayor nervio que posee terminan por darle la razón a quien fuera que tomara la decisión de convertirla en el tema título del álbum e incluso en videoclip:

Para el cierre queda el medio tiempo “Recuerdo Soy”, donde en los momentos más calmos siempre acude a mí el nombre de Guns N’ Roses. El corte no obstante se distancia de la banda angelina gracias a un casi torrencial Monzón y una enjundia, qué duda cabe, más cercana al metal. Agrada por trazo y también por ejecuciones, un cierre de buen gusto y clase.

No es un álbum que me enganche en su totalidad pero sí que hay ofertas aquí dentro capaces de alegrar el día más gris. Monzón ha trazado aquí y allá voces más que dignas. Poderosas incluso. Otro tanto podría decirse de la dupla guitarrera de Fandos y Suárez. Aprecia uno el riesgo de cortes como la noventera “I.A.”, si bien pienso que cuando juegan la carta del clasicismo más académico es cuando de verdad brillan los maños. Véase sin ir más lejos “Almas Libres”. Por contra y cuando la banda arriesga y busca nuevos horizontes, siento que la jugada termina por salir del todo redonda solo en la final “Recuerdo Soy”. Agradece uno la asunción de riesgos en todo caso. Intentarlo y fallar siempre me resultará mucho más respetable que conformarse. Bordeando el notable.
Texto: David Naves

Reseña: Ekyrian «Cuentos Junto A La Hoguera» (Autoproducción 2023)

Desde Madrid la banda pirata de folk metal Ekyrian, nos trae su tercera obra «Cuentos Junto A La Hoguera» grabado y mezclado por Alberto Seara en los conocidos estudios Cube (Mägo De Oz, Celtian, Sôber…) también de Madrid, y masterizado en los prestigiosos estudios californianos DNA Mastering Studio (Aerosmith, Mötley Crüe, Poison…) por David Donnelly, lo que ha permitido al grupo dar un salto de calidad en su sonido.

La esencia no cambia, fusión de instrumentos clásicos del folk con toques de metal junto a unas letras que nos llevan a un mundo repleto de fantasía. Fiel reflejo, el primer corte, tema homónimo al grupo, al que le acompaña un entretenido video clip.

Segundo corte, «La Balada De Wilfred El Enano» uno de los adelantos tras una exitosa campaña de crowdfunding. Composición verdaderamente lograda, nos lleva por un elaborado recorrido de matices musicales y una más que entretenida historia. Resumiendo de manera muy básica, un pirata que sufría bulling por su estatura. Simplezas a parte, digno de mencionar, el trabajo en las letras a lo largo de todo el disco, huyendo de los topicazos del género. Otro claro ejemplo «Kaguya«, tercer corte, trata sobre la historia de la princesa Kaguya que forma parte del relato japonés más antiguo que se conoce «El Cortador De Bambú«, con un inicio muy folkie para mostrarnos en pequeñas dosis su lado más metalero.

No solo se nota el mimo en las letras, sino también en los detalles y arreglos musicales. Conjuntar tantos instrumentos y tantas melodías no es tarea fácil como en «Ítaca» o «El Peregrino De Las Estrellas«. Otro de los adelantos «El Rey Blanco«, tema enérgico con varios cambios de ritmo y aderezado, como marca de la casa, con diversas melodias de cada instrumento, que dan a la canción el resplandor de una banda que sabe lo que quiere hacer y lo hace bien.

«El Templo Del Mar«, como no podía ser de otra manera, historia de corsarios, con unos sobresalientes arreglos musicales y un logrado estribillo, consiguen uno de los temas más destacados y completos del disco, de diez. Le sigue algo tópico en el estilo, la instrumental «Entre Fuego y Estrellas«, festiva, alegre y perfecta. Como «Alas De Madera«, ágil y bien elaborada, notable en la parte instrumental.

Otro de los adelantos «El Alquimista«, es otro de los platos fuertes. Comienza con un Hammond que será un sobresaliente acompañamiento a lo largo de todo el tema, junto a unas destacables partes de guitarras, nos dejan otro de los cortes más que notables de esta nueva obra de Ekyrian.

Y para finalizar «Volverte A Soñar«, en la línea de todo el álbum, poderosa y divertida manera de cerrar un gran disco. A día de hoy es difícil encontrar un disco que se pueda escuchar de principio a fin todos sus temas y más aún si no es un estilo del que servidor no es pródigo. Pero Ekyrian han logrado un disco muy completo, con temas verdaderamente sorprendentes y de fácil escucha, que harán disfrutar a los amantes del género gracias una precisa y cuidada fusión de múltiples instrumentos. Quizás, por poner un pero, las voces, perfectas en ejecución, pero muy lineales en todo el disco. Algo a mejorar que no empaña en absoluto un trabajo altamente recomendable, con un nivel musical a la altura de las bandas más grandes del panorama folk metal estatal y europeo.

Texto: José Miguel «LAGO«