El pasado 26 de octubre, The Darkness finalizó en Bilbao la gira nacional de presentación de su octavo disco de estudio “Dreams On Toast”, tras su paso por Barcelona y Madrid. No quise desaprovechar la ocasión y me dirigí hacia tierras vascas para ver en vivo a esta gran banda, de la que soy admiradora desde sus inicios en 2003, con su disco debut “Permission To Land”, liderada por los hermanos Justin (guitarra solista y voz) y Dan Hawkins (guitarra melódica), junto con Frankie Poullain (bajo) y Rufus Tiger Taylor (batería).

Pocos minutos después de la hora de apertura accedemos a la sala Santana 27, en la que empezamos a encontrar numerosos rostros conocidos de la escena asturiana y me sorprendió gratamente comprobar que estaba bastante concurrida, para tratarse de un domingo. Como banda invitada pudimos disfrutar de Dea Matrona, formación integrada por Orláith Forsythe (voz y guitarra) y Mollie McGinn (voz y bajo), acompañadas por un guitarrista y un batería.
Con “puntualidad británica” la banda irlandesa arranca a las ocho en punto con sus temas: “Hate That I Care” y “Stuck On You”, siguen con “Magic Spell”, su versión de la canción de Fleetwood Mac “Oh Well”, la más conocida y coreada por el público presente, “Black Rain” y “So Damn Dangerous”, cerrando su corta actuación de apenas media hora con “Glory, Glory (I Am Free)”, interpretada en acústico por Orláith Forsythe y Mollie McGinn solas en el escenario. El broche final lo pondrían con “Red Button”. Las de Belfast nos sorprendieron con su elegante rock melódico con tintes folk. Aunque personalmente opino que eran una propuesta demasiado diferente al sonido de The Darkness.

Tras una breve pero ansiosa espera sobre las nueve hace su aparición en el escenario la banda británica The Darkness. Arrancan con “Rock&Roll Party Cowboy”, y con su frontman Justin Hawkins ataviado con un sombrero de cowboy muy apropiado para la ocasión. Siguen con “Growing On Me”, y a pesar de un inicio de pequeñas incidencias técnicas, rápidamente solventadas, pudimos disfrutar de su habitual fuerza en el escenario, de un sonido impecable y un show muy divertido, lleno de anécdotas y acrobacias.
En el tercer tema “Get Your Hands Off My Woman”, Justin Hawkins empezó a mostrarnos su faceta más atlética y humorística al hacer el pino a los pies de la batería. Algo que si bien vienen haciendo en muchos de sus conciertos, no dejó de sorprender a gran parte del público presente. Siguen con “Motor Dread”, tema de su último álbum “Dreams On Toast” y con “Motorheart”, canción de su álbum homónimo “Motorheart” de 2021. A partir de ésta última, Justin Hawkins empieza con una serie de improvisaciones y monólogos muy divertidos, rompiendo así el ritmo y guion habitual del show y sorprendiendo a todos los asistentes con versiones y cortes de temas como “I Should Have Known Better”, original de Jim Diamond, o “Summer Of 69” de Bryan Adams.

Con “Walking Through Fire» nos muestran el sonido contundente de sus nuevas canciones, para finalmente dejar paso a otros dos clásicos de su álbum debut “Permission To Land”, como son la emotiva balada “Love Is Only A Feeling” y la enérgica “Barbarian”. A continuación ocurriría uno de los momentos más inesperados de la noche, cuando el batería, Rufus Tiger Taylor (hijo de Roger Taylor de Queen), abandona su puesto y se planta delante del micrófono para interpretar con gran solvencia “My Only”; su lugar en la batería lo ocuparía Dan Hawkins, dejando así constancia de su maestría y dominio musical. Luego interpretarían “Heart Explodes” del álbum “Easter Is Cancelled” de 2019 y seguidamente Justin Hawkins volvería a sorprendernos con su teatral versión de “The Power Of Love” de Jennifer Rush.
Continúan el show con “The Longest Kiss”, otra más de su último álbum, en la que queda patente la influencia ejercida por Queen en The Darkness y en la que Justin se marcaría un solo a lo Brian May. Con “Friday Night” retoman otro corte de los más alegres y fiesteros de su primer álbum y con “Japanese Prisoner Of Love” nos muestran su sonido más contundente.

Finalmente, llega la hora de la canción que les catapultó al estrellato “I Believe In A Thing Called Love”, con la que la sala vibra y todo el público empieza a saltar, aplaudir y corear. En este momento, somos testigos de una curiosa anécdota, ya que Justin coge el móvil de uno de sus fans de las primeras filas, lo pega con cinta americana a su guitarra, y graba al público saltando y emocionado durante la interpretación de este tema, para posteriormente devolvérselo a su dueño.
Al término la banda se despide y retira del escenario dejándonos unos minutos a la espera, para finalmente regresar y terminar el espectáculo con “One Way Ticket” y “I Hate Myself”, en la que incorporan el riff de “Heartbreaker” de Led Zeppelin.
Al encenderse las luces, a nuestro alrededor contemplamos las caras de euforia y satisfacción de los asistentes, aunque también es cierto que la sala se despejó muy rápido, porque el show duró una hora y casi cincuenta minutos y el último metro, medio de transporte escogido por la mayoría, estaba a punto de partir.

En resumen, la impresión que me ha dejado The Darkness es de que son una banda con mucha fuerza, un directo sorprendente y con la que es imposible aburrirse.
Por último, agradecer a Heavy Metal Brigade por todo el apoyo que brindan a la música y músicos, tanto regionales como de fuera, y por supuesto por confiar en mí para esta crónica. También a todas las personas que apoyan a la escena en sus múltiples vertientes y a los compañeros de viaje a Bilbao. Nos vemos próximamente, hasta entonces que el rock & roll no deje de sonar!!!
Texto y Fotos: Aurora Menéndez


