Reseña: Free City «Ingravidez» (DDB Music 2024)

Ahora que cumplen sus primeros diez años como banda, nos llega “Ingravidez”, sexto trabajo de los pujantes vallisoletanos Free City. Un álbum grabado en el Gaztein Estudioak de Zestoa, con el guitarra de Ezpalak Eñaut Gaztañaga a los mandos y que promete entregar su tracklist más heterogéneo hasta la fecha. Ellos son Miles Blossom “Maus” en baterías, Alex Fajardo en guitarras, Pablo Marinas “Peib” en voces y guitarra acústica, Sam Blossom en bajo y voces y Álex Bocos “Cagu” a la guitarra. Adorna su portada la foto de Ibai Acevedo.

Me gusta el arranque tranquilo, también elegante, que propicia la introducción “Caballo Salvaje”. El aroma a western que desprende, también cómo anuncia la estupenda producción de la que goza el álbum. Conduce hacia una “Puntos De Sutura” donde todos los cilindros parecen estar en funcionamiento. La banda en su encarnación más vivaracha para conjugar un doble ataque inicial que debería hacer las delicias de los suyos. Mandan las buenas melodías, especialmente en estrofas, así como un inteligente tratamiento de las voces que habrán de confluir en el ágil estribillo. Como digo estupenda dupla inicial.

Hermano” añade algo más de picante a la mezcla a través de una encarnación más cercana al hardcore. De nuevo ágil a la hora de construir (y enfrentar) líneas de voz, sin descabalgar nunca del tronco común del álbum. Tremendo juego el que dan los coros aquí, cuesta poco y menos intuir que será una fija en próximos setlists. Pero me gustan también esas estrofas más desnudas que se suceden y cómo la banda construye, en ni tan siquiera dos minutos y medio, uno de los cortes más literalmente memorables de todo el redondo. Más que digno solo final, por cierto.

Pero es “Burbuja Dorada” la que viene un poco a dar la medida del actual estado de forma de los chicos. Free City redirigen ahora hacia un rock apaciguado en donde resuenan ecos urbanos, muy cuidado en cuanto a construcción, esos hábiles crescendos camino de estribillos, y donde la producción de este “Ingravidez” brilla más que nunca. La banda se hace fuerte en temas vivarachos como los previos pero también aquí. El solo que encamina hacia el epílogo puede ser fácilmente mi favorito de todo el trabajo. Por ponerle algún pero, el deje más atmosférico que surge en apenas un guiño durante esa parte final bien merecía algo más de espacio y desarrollo. Con eso y con todo una de mis favoritas de entre las doce.

Tus Armas”, que amenaza con profundizar en esos Free City más relajados, reconduce sin embargo hacia las altas vibraciones de comienzos del álbum. Y vuelve a sobresalir en base a la buena producción de la que goza el disco. La manera en que distingue cada línea en total equilibrio. El punch nada impostado o artificial que le otorga a estos estribillos. Incluso el cuidado con el que trata a la cara más melódica del combo vallisoletano. El cierre, tremendamente hábil, devanea entre el pop y el post-rock para, finalmente, desembocar en un último tramo descosido y “libre”. De entre los temas rápidos de este nuevo álbum el que más peso ha ido ganando con el correr de las escuchas.

Odio El Mundo” sorprende con su indisimulado acercamiento al grunge. También por cómo, a pesar del grave viraje en su rumbo, es capaz de mantener un nexo común con el resto de composiciones aquí presentes. Abiertamente desesperanzada, triste incluso, la banda construye aquí con algo más de clasicismo. Lo que no quita para que por el camino queden buenos detalles. Como ese hábil build-up hacia el interesante solo final. Una de las ofertas con mayor personalidad de todo el largo.

Intro al margen, “Mil Historias” es uno de los cortes más fugaces de todo el álbum. Free City de nuevo en su versión más vivaracha pero uno de los temas con los que más me ha costado conectar de todo el tracklist. Lo que no quita para que encuentre buenos detalles: ciertas rimas dentro de la letra, algún que otro riff de un mayor peso específico, el buen solo de su tronco central o la hábil línea de batería. Pero, al menos a día de juntar estas líneas, cosas como “Puntos De Sutura” o “Tus Armas” han arraigado en mayor medida dentro de mi cabeza.

A pachas con la gente de Ezpalak, “Laberinto” entrega la cara más metálica de los pucelanos, especialmente en unas estrofas que contienen alguna de las guitarras más graves de todo el álbum. El riff que acomodan ahí puede no rozar la excelencia pero sirve sobradamente a sus propósitos. El metal euskaldun y el punk multi-influencial de Free City amalgamados para otra de las ofertas más cuidadas, y creo también que conseguidas, de todo “Ingravidez”. Fue uno de los adelantos del trabajo y a buen seguro hará las delicias de los fans más metaleros del ahora quinteto.

Zenit” no sorprenderá tanto por construcción, el habitual juego entre estrofas calmas y estribillos a voz en grito. Pero resulta de lo más llamativa en cuanto a la mucha gravedad y mayor distorsión que ofrecen ahora sus guitarras. Una vez más la producción de Eñaut Gaztañaga captando con sumo acierto y cuidado las intenciones de la banda. El resultado no podría ser mejor. Es cierto que su estribillo puede adolecer de una cierta sencillez. Por contra, resulta de lo más pegadizo. Uno de esos coros que entran a la primera y merodean por tu subconsciente durante días. Otra de mis favoritas.

Otra que sorprende es “Lucharé”, que transita desde su vivaracho arranque hacia tonos más livianos que bien podrían recordar al mejor Juan Valdivia de, sí, Héroes del Silencio. Luego el corte coge rumbos más asimilables al resto del disco. Sin destacar entre la docena, sin tampoco palidecer, quedándose mansamente en una algo difusa zona media. Con eso y con todo, no descarto se trate de uno de los cortes que gane más enteros de cara al directo. En su encarnación de estudio no negaré que me deja un tanto frío.

Sí que me engancha en mayor medida “Pastillas y Gasolina”. Quizá por cómo desarrolla, aquí y allá, tonos más cercanos al metal. Y es que la cabra, al final, ya se sabe. El corte alberga buenos riffs, también un trazo muy cuidado, en especial en lo tocante a estrofas, solidario a un estribillo de aires urbanos que le sienta como un guante a esta penúltima entrega. El mayor grosor que van adquiriendo sus guitarras camino del epílogo, el hábil (y potente) puente central y el punzante solo final. Entiende uno enseguida los motivos por los que ha sido otra de las cartas de presentación de este “Ingravidez”.

La propia “Ingravidez” es un cierre a rezumar de clase y buen gusto. Un medio tiempo de aires melancólicos pero nunca gélidos. Desgarrado a ratos, siempre elegante y que brilla con luz propia. Trazado con gusto desde su calma inicial hasta esa furiosa y bien armada eclosión del epílogo. Todo carbura para configurar un fantástico cierre al álbum al que da nombre.

Una banda en un momento de su carrera en el que no solo no teme la fusión sino que, cada vez más, la abraza como principal razón de ser. Como principio y fin. Ramalazos urbanos, coqueteos con el grunge, guitarras que no desentonarían en un álbum de metal y muchas y muy buenas líneas de voz. Todo bajo la estupenda producción de Gaztañaga presto para hacer las delicias de su cada vez mayor legión de fans. Nosotros les vimos en el Rockvera de 2022 y nos llamó la atención tanto la energía que desplegaban sobre las tablas como la cantidad de gente joven que se agolpaba en las primeras filas para verles. Salvo causa de fuerza mayor, esperamos repetir el próximo 31 de agosto.

Texto: David Naves