Crónica: Megadeth + Angelus Apatrida + Crisix (A Coruña 27/5/2026)

Megadeth, autopista y amigos, plan imbatible el de la pasada jornada de miércoles. Viaje perfecto desde Asturias para coronar a Dave Mustaine en su despedida de los escenarios patrios. Tres horas de coche y sobrevivir a la sobredosis de «thrash metal» que nos aguardaba en el Coliseum de A Coruña.

Con una puntualidad exquisita, que se extendió durante toda la velada, arrancaron las hostilidades los catalanes Crisix. Un inesperado retorno a la actividad el suyo tanto en vivo como compositiva tras los baches sufridos en los últimos 2 años. El óxido del tiempo fuera de los escenarios quedó mimetizado por la actitud siempre innegociable de los de Igualada. Un show cercano a la hora con todos los clichés propios de la formación como la interpretación quirúrgica, que no se vió correspondida por el mejor de los sonidos, de temas que forman parte por derecho propio del acervo popular de los thrashers nacionales o su clásico intercambio de instrumentos. Hubo tiempo para saludar a la numerosa representación de fieles congregados ya en el recinto y a los amigos de Angelus Apatrida. También para presentar su nueva canción «Fast Music«, recibida no con frialdad pero si con disparidad de sensaciones y es que esa mezcolanza arriesgada de thrash metal, electrónica hardcore y bases rítmicas hakken es de digestión lenta. Aún así, generaron uno de los mosh pits más caóticos de la noche. Buen arranque de velada, sin duda.

La expedición asturiana continuó devorando el mejor producto estatal con la salida al escenario de Angelus Apatrida. Siempre dispuestos a ofrecer una masterclass de thrash metal contemporáneo en una ocasión tan especial como ésta no iban a ser menos. A lomos de un sonido limpio, rítmicamente aplastante y sin fisuras los albaceteños van camino de consagrarse como una formación capaz de competir de tú a tú con cualquiera de las bandas que acechan al Big Four americano. Con la clara misión de dejar marcado su nombre con hierro candente en este tour internacional de despedida, su asalto al Coliseum despachó un colchón calórico a la altura de las circunstancias, textura perfecta, punto exacto de cocción y aceite de primera, que funcionaron como preludio ideal para el inminente maridaje con las huestes lideradas por el «colorado» Mustaine. A diferencia del caos controlado de Crisix, Angelus Apatrida cocinó una ecualización pulcra que adornaron los pogos más masivos de la noche. Casi incontables sus actuaciones en Asturias verlos dominar el pabellón con esa solvencia genera un orgullo casi nostálgico. Hace mucho tiempo que no son una promesa, son una realidad demoledora.

Un haz de luz cenital ilumina la figura el pelirrojo para dar inicio a la despedida de Megadeth de nuestros escenarios. Armado con su inseparable Flying V el californiano ha diseñado una alineación tan solvente como respetuosa con el legado de la formación. La guitarra de Teemu Mäntysaari no buscó la reinterpretación de la partitura sino el respeto absoluto a las canciones originales. Desataron pasiones en A Coruña con una actitud implacable, mutando su despedida en una fiesta de sudor y nostalgia compartida.

Si bien la voz de Mustaine acusa el desgaste lógico del paso del tiempo y sus excesos confesos, inteligentemente adaptó su registro vocal a tonos menos agresivos, digno de mención el magnífico apoyo de un soberbio James LoMenzo en los coros. Si bien podemos hablar de inevitables flaquezas en el apartado oral, su mano derecha sigue siendo un patrimonio de la humanidad del metal con una interpretación nítida, veloz y ajena a cualquier error de tempo. Poco importó que el repertorio incluyera temas de nuevo cuño como «Tipping Point«, «I Don’t Care» o «Let There Be Shred«, su recepción se mostró más que satisfactoria por la audiencia. La histórica noche coruñesa aderezó el sudor compartido entre público y banda, brillando con identidad propia la honestidad de la formación liderada por un referente e influencia declarada para varias generaciones de músicos y una audiencia que se entregó hasta la extenuación para despedir como se merecía a un auténtico icono, haciendo temblar los cimientos del Coliseum.

El sonido se mostró caprichoso en algunas fases del show. En los primeros temas, un exceso de saturación en el bajo de LoMenzo emborronó las intrincadas líneas de guitarra de Mustaine. Afortunadamente este apartado mejoró sustancialmente permitiendo finalmente que el homenaje ofreciera una acústica aplastante, digna de una leyenda. Y es que todo no fueron parabienes en la noche gallega, siendo riguroso en el análisis del repertorio tambien hay que recordar las ausencias. La gran sorpresa, para muchos decepción, en A Coruña fue la de «Mechanix» del setlist. Su exigente interpretación parece haberse convertido para Mustaine en un riesgo innecesario a pesar de no ser una canción cualquiera, si no la piedra angular de su herido orgullo. Menos traumática podemos tomar la omisión de «Ride The Lightning«, cover incluido en su último disco. Detalles que dejaron patente que Megadeth no necesitaba recurrir a fantasmas del pasado para brindar un concierto de despedida colosal.

No podía faltar el paso por el escenario de Vic Rattlehead, punto álgido de una puesta escena orgánica, exenta de ormamentos superfluos. Un telón de fondo con el nombre de la banda es más que suficiente cuando tu entrega y desempeño destila honestidad. Fagocitados en un hervidero de emociones y fundidos en un solo ente, audiencia y banda se abrazaron en los últimos estertores del show con sonrisas en la cara y puños al firmamento de la noche coruñesa. Un solitario Mustaine se despidió del abarrotado recinto con la cabeza alta, la mirada fija en un imaginario punto infinito dejando su guitarra en el centro del escenario como muestra de supremacía y posesión. Una velada histórica y honesta de seguro recordada. En una época en que la mayoría de las despedidas son excusas recaudatorias, Megadeth escribió un capítulo final sincero.

La capital herculina estuvo a la altura de la historia sellando un pacto de honor que arrasó cada rincón de A Coruña. Por nuestra parte viaje de regreso embriagados por la melancolía reconfortante de saber que fuimos testigos de una de las últimas páginas doradas de la historia del thrash metal.

Texto: José Ángel Muñiz
Fotos: Carmen González

Megadeth «The Farewell Tour»: Horarios Oficiales

Apenas una semana para el arranque de la gira de despedida de nuestros escenarios para Megadeth. La icónica formación capitaneada por Dave Mustaine pondrá punto final a una trayectoria intachable tras 43 años como referencia del thrash metal mundial con 3 conciertos en ValenciaA Coruña y Bilbao de los que Route Resurrection nos ofrece los horarios oficiales.

Horarios (Valencia)
17:45 horas – Entrada Early Entry
18:15 horas – Apertura de Puertas
19 horas – The Cost
20:30 horas – Crisix
22 horas – Megadeth
ENTRADAS

Horarios (A Coruña)
17:45 horas – Entrada Early Entry
18:15 horas – Apertura de Puertas
19 horas – Crisix
20:30 horas – Angelus Apatrida
22 horas – Megadeth
ENTRADAS

Horarios (Bilbao)
17:45 horas – Entrada Early Entry
18:15 horas – Apertura de Puertas
19 horas – Crisix
20:30 horas – Angelus Apatrida
22 horas – Megadeth
ENTRADAS

La gira mundial calificada como «The Farewell Tour» servirá además como presentación de su notable última obra de estudio (crítica) que pondrá el broche de oro a una discografía legendaria.

Reseña: Megadeth «Megadeth» (BLKIIBLK Records 2026)

Una leyenda que se extingue. “Megadeth” es, según parece, la última parada en la trayectoria de la legendaria formación norteamericana. Es, al mismo tiempo, la primera para Teemu Mäntysaari (Wintersun), reemplazo del brasileño Kiko Loureiro (ex Angra) en guitarras. En baterías Dirk Verbeuren (The Project Hate MCMXCIX), al bajo James LoMenzo (ex Black Label Society) y, claro, a la voz y guitarra el ínclito Dave Mustaine. Chris Rakestraw junto a los propios Mäntysaari & Mustaine produjeron los once cortes que ocupan esta obra final. Adornado por el arte de Blake Armstrong, el álbum ha visto la luz vía BLKIIBLK Records, sello hermano de Frontiers.

Tipping Point” es un buen inicio. Seco y contundente. Y aunque no porte riffs extraordinarios, dispone buenos detalles en lo técnico, una producción sólida y un ritmo que recuerda a los mejores Megadeth. Aunque no logre deshacerme de la misma sensación que, en su día, me provocó “Spit Out the Bone” de Metallica: recuerda a sus mejores tiempos pero es, a ratos, tan auto consciente que roza la parodia. Tampoco me malinterpretéis: me parece un más que decente inicio de álbum. Al menos es capaz de decirme algo, cosa que otros cortes apertura recientes del viejo Dave ni alcanzaban.

I Don’t Care”, si logro deshacerme de esa letra tan infantil, me agrada por el modo en que, a grandes rasgos, me recuerda a una de las obras magnas del americano: “Peace Sells”. Dirk Verbeuren está más que ágil tras los parches. Es el mejor fichaje que ha hecho Mustaine en años y aquí pone de su parte para sacar adelante un corte vivaracho, de riffs más serviciales que ágiles, donde el nivel técnico en cuanto a solos vuelve a estar a buen a la altura. Y aunque ya digo que me cuesta creer que una letra como esta haya sido compuesta por un tipo que el próximo septiembre cumplirá los 65, también pienso que merecía algo más que esos poco más de tres minutos que marca en el reloj.

Hey, God?” sigue siendo pura idiosincrasia Megadeth. En lo bueno y en lo malo. El riff principal, sin que nadie se haya roto los cuernos en componerlo, tiene ese gancho y esa pegada tan clásica de la banda. Aquí y allá hay buenos adornos entre los versos. Verbeuren está de lo más disfrutón tras los parches. Desde luego uno de los baterías más sólidos que han acompañado a Dave desde la partida del tristemente desaparecido Nick Menza. Todo resulta una plegaria al modo Mustaine. Un diálogo entre este y su Dios, aparentemente ausente, que no obstante sabe sacar lo mejor de la banda en cuanto a despliegue técnico. Me agrada.

Y al menos “Let There Be Shred” hace por insuflar un poco más de nervio al asunto. Orgullosa y absolutamente auto referencial, me funciona de tanto en cuanto parece directamente extraída de las sesiones del indiscutible “Rust In Peace”. Aunque tenga que despegarme de su aspecto lírico, al que encuentro de nuevo un tanto naif, lo cierto es que musicalmente acierta a mantener alto el nivel en cuanto a despliegue técnico se refiere. Al menos mientras Verbeuren transita por las partes más veloces y no tanto en otras que he sentido algo más forzadas. Otro corte que salvo de la quema en cualquier caso.

Entonces llega “Puppet Parade”, Mustaine vira hacia su registro más hosco y empiezan mis problemas con este, aparentemente, último trabajo. No comulgo en gran medida con esas estrofas casi susurradas. Pero es que tampoco con unos estribillos mecánicos, sin atisbo alguno de alma. Y es una pena porque, al menos en lo puramente musical, su puente central sorprende con tonos algo más alternativos, que quizá recuerden al periplo noventero de la banda, aquél que entregara álbumes como el recordado por unos, odiado por otros “Youthanasia”. Pero a grandes rasgos (y aunque la sección solista vuelva a estar a la altura) me resulta un corte muy carente de chispa.

Another Bad Day” resulta llamativa, al menos, por ese fuerte poso melódico del prólogo. Y Dave vuelve a poner algo más de ímpetu en voces. No como para recordar al de sus mejores tiempos, tampoco es cuestión de exigirle tanto a estas alturas del cuento, pero sí que con un poco más de nervio e incluso pasión. Lo que no quita para que el corte en su conjunto, no deje de sentirse (otra vez) algo mecánico y sin alma. Como digo él hace un mayor esfuerzo tras el micro. Pero ni por estructura, ni por los solos que alberga en su tronco central resulta un corte capaz de capturar mi atención. ¿Me habré vuelto yo demasiado exigente con estas viejas glorias? ¿Por qué esto iba a ser mejor que, yo que sé, el nuevo de Exodus?. Aquél puede que tampoco sea el mejor trabajo de Gary Holt y compañía, pero al menos han probado a hacer cosas distintas. A llevar su thrash metal un par de pasos más allá. Todo lo contrario a lo que sucede aquí.

Made To Kill”, y su prólogo a mayor gloria del belga Dirk Verbeuren, puede ser lo más digno de esta segunda mitad del disco. De trazo sencillo que no simple, de ritmos vivos y riffs a un rato inteligentes, al otro de lo más serviciales, funciona del mismo modo como vehículo para enseñar la pericia técnica de la banda y también de testigo de que el viejo Dave, cuando le da la gana, aún es capaz de trazar cortes de metal candente, vigoroso incluso, al nivel de otros tantos músicos de su misma generación. No descarto que, con el paso de los meses, acaba siendo mi favorita de las diez (más una).

Obey The Call” borra pronto esa sonrisa. Mustaine vuelve a esos tonos casi anodinos de “Puppet Parade” y el corte, a grandes rasgos, vuelve a ser incapaz de capturar un mínimo de mi atención. Ni siquiera me parece que las melodías con las que el de La Mesa se acompaña en los distintos versos sean dignas de un álbum de Megadeth. Y suerte que, al menos, alguna de las distintas secciones solistas que trazan aquí poseen un mínimo de alma y nervio. Pero es que estamos hablando del que no deja de ser el álbum homónimo de la banda. El que se supone que es el último trabajo de una leyenda de esto. Con razón hay fans a quienes les resulta dolorosa la sola escucha del álbum. Y no les culpo.

Pero la que me duele especialmente es “Obey The Call”, que desaprovecha su elegante prólogo en pos de otro desarrollo mecánico, tenue, casi indolente, con Dave vocalizando con una desidia, una apatía impropias del hombre que una vez comandó la que fue, fácilmente, la banda más avanzada del género. Supongo que el tiempo a todos nos alcanza. Cuatro minutos largos que parecen diez y recuerdan a los peores momentos de unos Metallica post “Death Magnetic”. Ni siquiera ese epílogo acelerado y vistoso en lo solista logra sacarme del sopor.

I Am War”, que levante la mano quien este prólogo no le recuerda a Accept, al menos tiene ciertos riffs con gancho. Dave vuelve a cantar sin grandes pretensiones. Pero al menos se reviste de buenas melodías bajo estribillos y permite que LoMenzo gane ciertos enteros en la mezcla. Ese mayor empaque de la base rítmica opera en favor del corte en general. La banda suena más sólida ahora, si bien es otro corte que, desde el punto de vista gramático, no viene a ofrecer grandes sorpresas, engarzando con ese espíritu algo dejado de los últimos trabajos de Mustaine. Cumpliendo con el expediente, al menos.

The Last Note” es la despedida final. Un Dave más hosco y oscuro que de costumbre nos recibe en el prólogo. Nada de tristes baladas. Si va a decir adiós, que éste se rubrique con un corte para el recuerdo. Que es el caso… solo a ratos. Porque del mismo modo que me llaman la atención ciertas decisiones (el llamativo uso de guitarras acústicas ), me resulta de nuevo algo mecánica y falta de alma en estrofas. A ratos, también en estribillos. Elegía a mayor gloria del pelirrojo:

“The final curtain falls, a quiet end to it all”

Y tanto que sí.

Para el cierre queda una “Ride The Lightning” que muchos nos preguntamos si era realmente necesaria. Versión (o no, pues él mismo constaba en los créditos como bien sabréis a menos que hayáis aterrizado en este planeta antes de ayer) del clásico que daba nombre al segundo de Metallica, y aquella donde más salen a relucir las (actuales) carencias de Mustaine al micro. Intachable en lo musical, solo cabía esperar eso de una alineación como esta, pero que, pienso ahora, se queda a mil millas del original que Hetfield y compañía grabaran allá por 1984.

Si este es verdaderamente el adiós de la banda, ésta ha venido a firmar el que puede ser su trabajo más flojo (o desequilibrado) en años. Y fíjate que cuando el disco arranca con “Tipping Point” me las prometía felices. Una idea inicial que la apatía de Dave Mustaine, cierto conformismo en la construcción de las canciones, incluso algunas letras algo infantiloides mandaron al cuerno. Una pena. Dirk Verbeuren, que puede ser sin mucho esfuerzo uno de los mejores baterías vivos, deja apenas tres o cuatro detalles memorables a lo largo del álbum. De LoMenzo apenas hay noticias y suerte que entre el pelirrojo y Teemu Mäntysaari han dibujado algunos buenos riffs y mejores solos. Todo, en cualquier caso y ahora mismo lo siento así, muy por debajo de lo que muchos esperaban como elegía a una de las bandas más importantes no ya del thrash sino del heavy metal en general. No diré que me dan ganas de llorar, pero casi. Hasta siempre y gracias por todo.

Texto: David Naves

Agenda: Medina Azahara Se Despide De Asturias

Retorno de Medina Azahara a los escenarios asturianos en su gira de despedida. El domingo 9 de agosto como parte de la progamación del festival Luanco Al Mar la formación cordobesa liderada por Manuel Martínez y Paco Ventura cerrarán su historia con Asturias al lado del mar cantábrico.

De la mano de Santo Grial Producciones la gira de despedida «Todo Tiene Su Fin» llega de nuevo a Asturias tras pasar por el formato sala y agotar el papel hace unos meses en Gijón. Con 24 discos de estudio a sus espaldas, giras internacionales y una influencia clave en la consolidación del «rock andaluz», Medina Azahara son inequívocamente leyenda y se despiden de los escenarios con un espectáculo cargado de emoción, memoria y gratitud hacia un público fiel.

Entrada anticipada disponible a través del siguiente enlace:
https://www.luancoalmar.com/entradas/

Crónica: Medina Azahara + Be For You (León 12/12/2025)

Fue una semana aciaga, realmente terrible, para nuestro rock and roll. Jorge Ilegal y Robe Iniesta nos dejaban huérfanos de sus personalidades volcánicas y necesitábamos un acicate. Un chute de moral que regara con buenas vibraciones nuestra amargura. Y qué mejor que dejarnos caer por la comunidad vecina y dar buena cuenta de la gira despedida de los legendarios Medina Azahara. Acompañados de Be For You y con epicentro en un recinto, el Palacio de Exposiciones y Congresos de la ciudad de León, que lleva camino de convertirse en nuestra segunda casa, la excursión se dio más o menos como sigue.

De entrada se hizo raro asistir a un concierto aquí sin que el bueno de Jason Cenador introdujese a las bandas. Manías de Lionrocker. En cualquier caso, desde luego que “Nothing Lasts Forever” no fue el inicio que Be For You hubieran deseado. En particular la siempre distinguida voz de Ángel A. Díez, cuyo micro le dio algún que otro problema de inicio. Percance que, toda vez solucionan, permite un desarrollo de set en donde caben los inevitables juegos con su gente. Jugaban en casa, claro, y cuando vienen torcidas se nota. Ahí “The Lesson”, pese a transitar hacia un hard mas rotundo y pesado, no obvia la bien conocida elegancia del quinteto. Era nuestro tercer encuentro con ellos en lo que va de año y ellos, percances al margen, parecen más que asentados. David Aira, preciosa Ibanez blanca mediante, dibujó un estupendo solo aquí.

Ángel no se quiso olvidar de recordar los cuarenta (y tantos) años de Medina Azahara. A su lado Alfredo Arold, que volvió a alternar entre guitarra y teclas, introdujo la más tendida “Those Sundays Are Gone”, quizá una de las más y mejor adornadas de su setlist. Imprescindible labor de Aira aquí y un público que supo responder a las palmas requeridas por la voz de Be For You. Su relectura del “Heart Turns To Stone” de Foreigner no faltó a la cita. Es justo cuando creía estar viendo su mejor versión que otro percance vino a chafar el correcto desarrollo de la descarga. La PA se cogió unas inesperadas vacaciones, dejándonos huérfanos del bien conocido hard melódico de los leoneses. Deslució sobremanera “Light”, pero creo que al mismo tiempo les ofreció la motivación suficiente para dejarse la piel en el tramo final.

Un tramo final que recorre, del tirón, tres cortes que integrarán su futuro álbum de estudio “Waking The Fire”, siendo “This Distance Between Us” el primero de ellos, del que me agrada especialmente la escritura de su prólogo. Ángel, que se había deshecho ya de la chaqueta (bonita camiseta de Karma To Burn, por cierto), de nuevo tuvo problemas con el micrófono. La noche, desde luego, no estaba saliendo nada redonda para ellos. Pero como dije antes, espoleados por los inconvenientes, ofrecen su mejor cara aquí. A ratos el sonido iba y venía, en una sensación que me recordó a la terrible conjunción entre festival veraniego al aire libre y viento racheado. Curioso pues estábamos en un recinto cerrado a mediados de diciembre. El caso es que, sea como fuere, “Shadow Of Me” ofrece unas preciosas guitarras dobladas en el prólogo. Es un corte, oscilante entre la balada y el medio tiempo, que representa un registro en el que parecen particularmente cómodos. Cincuenta minutos exactos de una banda, nuevo disco en ciernes, que luchó de manera denodada contra los distintos problemas.

Corría el año 1979, algunos no habíamos nacido siquiera, cuando veía la luz el primer álbum de la banda, “Medina Azahara”. Y como suele decirse, el resto es historia. Obra fundacional de una formación que, con el correr de los años, acabaría por consolidarse como uno de los grandes nombres del hard / heavy de nuestro país. La buena entrada que registró el Palacio de Exposiciones y Congresos en la noche del viernes así lo atestigua.

Todo tiene su fin, pero también su comienzo. Y el de Medina Azahara resulta en una cuenta atrás que repasa la vasta discografía de los cordobeses. Se extingue esa intro y la banda aparece en escena, Paco Ventura empieza soleando con los dientes y Manuel Martínez ofrece el micrófono a la gente para que ésta introduzca “Paseando Por La Mezquita”. Porque qué mejor que empezar el show de una gira despedida por el mismísimo comienzo. A esos Medina todavía iniciáticos, que bordeaban el progresivo setentero, confrontaron “Algo Nuevo”, dando un giro de casi 180 grados para ofrecer su cara más rotunda y vibrante. Manuel Ibáñez, teclista de la banda, parecía pasarlo en grande en la parte de atrás del escenario. Y justo delante de él, Paco Ventura dibujaba, tapping mediante, un solo lleno de clase. El siempre carismático Manuel Martínez, toda vez superados los percances de salud, ofreció una más que digna versión de sí mismo considerando la edad (74 años) y los mencionados problemas de salud.

Así fue como encararon “Palabras De Libertad”, del estupendo “Dónde Está La Luz” de 1993, con todo el recinto a coro. Manuel Ibáñez se reveló fundamental aquí. En teclas pero también sumando coros. Ya para “El Vaivén Del Aire” me dio la sensación de que todo se estaba desarrollando de la manera más académica posible. Todo muy por el libro de estilo del género. Lo que no tiene por qué ser necesariamente algo malo. Paco Ventura, no perdía ocasión de acercarse a la parte delantera del escenario y ofrecernos desde allí todos y cada uno de sus solos. A su lado, el eterno Manuel Martínez, hacía suya la parte central de las tablas. Su voz, todo un emblema del rock andaluz, mostró un brillo sin excesos. Sabiendo de sus fortalezas y sus debilidades, no pienso su desempeño generase ningún comentario negativo en la noche del viernes.

Fue el propio vocalista de Posadas quien preguntó si había alguna Lucía entre el público. Era la introducción, claro, a “Junto A Lucía”, quizá uno de los estribillos más coreados de este primer tercio de set. Pero es en “Sólo Un Camino” que vemos un estupendo duelo solista entre Ibáñez y Ventura. Ambos sonrientes y risueños mientras dejaban muchos destellos de la mucha técnica que atesoran. A término, Manuel Martínez iba a tener unas palabras de agradecimiento para con la ciudad. También para preguntar si alguna fémina se animaba a bailar la danza del vientre en las tablas con ellos. Era el momento, claro, de “Danza Al Viento”, con el videoclip proyectado en el videowall y un escenario de lo más concurrido. “Al-Hakim… Otro Lugar”, que Paco Ventura y el bajista Carlos Deko reciben a saltos, puede que no enganchara tanto a estas alturas de la descarga, pero en cualquier caso dibuja otro fino duelo entre guitarra y teclas. Desde luego, y gustos al margen, nadie en su sano juicio va a negar el brillo técnico que poseen. Aunque de todo hay. A este corte enlazaron “Soldado”, que despiden pirotecnia mediante.

Ventura abandonó entonces su Les Paul para calzarse una llamativa Flying V blanquinegra con la que enfrentaría (casi) todo el tramo final. En un pequeño speech Manuel Martínez recordó cuando la banda recogió sendos premios de la música por el álbum “Aixa” y uno de sus cortes, no otro que el dedicado a su ciudad natal, “Córdoba”. Ni que decir tiene que uno de los momentos más sentidos del set. Una balada / medio tiempo que desde luego les funciona. Revelador el beso de Paco Ventura a la mencionada guitarra al final del corte. Otro momento cargado de significado iba a llegar con el recuerdo al gran Manuel Mart, hijo de Manuel Martínez, voz de Estirpe y que el maldito cáncer nos arrebató hace ahora cuatro años. Su padre, visiblemente emocionado, pidió que ilumináramos con nuestros móviles. Y entre todos, también el propio Mart, cantamos “Sólo y Sin Ti” con un nudo en la garganta. Pelos de punta, emoción desbordada y atronadora ovación final. Puro desgarro. Te recordaremos siempre, titán, no te atrevas a dudar.

Pero había que seguir. Secar las lágrimas, recomponerse y continuar. Que lo hicieron recordando, por partida doble, a unos tales Triana, casi con total seguridad el nombre más importante en la historia del rock andaluz, y al que rinden cumplido homenaje con la briosa interpretación de “El Lago” primero, la más reposada “Tu Frialdad” después. Con “Velocidad” volvían al repertorio propio, tremendo solo de Ventura aquí y firme la pegada de Fernando Prats tras baterías. En este tramo final me sorprende la buena acogida que recibe “Al Padre Santo De Roma”, que en su día grabara Camarón de la Isla, y no tanto, claro, el clamor que sucede toda vez encaran “Necesito Respirar”, la que es un gusto escuchar de mano de sus creadores originales, y no transmutada por orquestas de (a veces) muy dudoso pelaje. Manuel Ibáñez, teclado de mano mediante, se arrimó a la parte delantera del escenario y el público, huelga decir, no se dejó nada en el tintero. Ahí ya habría sido un buen final, considerando los aún recientes problemas de salud de Manuel Martínez, si bien éste había aguantado con entereza más de sesenta minutos de show.

De los bises me llama la atención la guitarra de círculos concéntricos, inevitable pensar en Zakk Wylde, que porta Paco Ventura. “A Toda Esa Gente” iban unos bises que se alargarían hasta la inevitable, y en éste contexto más aún, “Todo Tiene Su Fin”. Ventura introduce con un pequeño solo y acto seguido Manuel Martínez dirige el inevitable coro de voces. De nuevo piel de gallina. Para el final mismo quedan los agradecimientos, también las presentaciones (al completo, técnicos y roadies inclusive ) amén de un pequeño guiño a “The Final Countdown”. Un broche final, desde luego, de lo más curioso…

… para una noche que, si no fue redonda, tuvo que ver más con pequeños problemas técnicos y no con el desempeño de ambas formaciones. Be For You siguen quemando etapas de cara a su nuevo álbum, si bien quizá me esperaba alguna que otra novedad con respecto a su paso por el Lion Rock Fest, y Medina Azahara trazan los últimos coletazos de una trayectoria trufada de éxitos. Emborrachados pues de nostalgia, buenos sentimientos y mejor música, fue un gusto cruzar el Negrón y pisar de nuevo una tierra que siempre nos acoge con los brazos abiertos. Por ahí no queda otra que agradecer a Mar Fuertes y José Triskel por la acogida, a Artistik Producciones por las facilidades y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Barón Rojo En Gijón

La gira 45º aniversario de Barón Rojo actualiza su parada en Asturias. Tras el paso el pasado verano por el festival Unirock el concierto originalmente marcado para el sábado 24 de enero del 2026 recalarán en la Sala Albéniz de Gijón se traslada al 21 de febrero.

Un problema de agenda de la banda ha llevado al cambio aunque las entradas ya adquiridas seguirán siendo válidas para la nueva fecha. A punto de colgar el cartel de «No Hay Billetes» la leyenda del heavy metal estatal promete más de dos horas de show donde no faltarán himnos como «Resistiré«, «Los Rockeros Van Al Infierno«, «Cuerdas De Acero«, «Hijos De Caín» o «Siempre Estás Allí» en una velada que promete ser irrepetible.

Entrada anticipada 27€ a través del enlace:
https://www.ticketmaster.es/event/baron-rojo-entradas/1575640529

Agenda: Medina Azahara en León

Con la alegría de ver superados los problemas de salud de Manuel Martínez, Medina Azahara retomaba la actividad en directo el pasado 1 de noviembre en Murcia. La gira de despedida «Todo Tiene Su Fin» continúa y Heavy Metal Brigade no se la va a perder. La cita con los granadinos tendrá lugar el viernes 12 de diciembre en el Palacio de Exposiciones de León y contará con la formación melódica local Be For You como invitados.

Con 24 discos de estudio a sus espaldas, giras internacionales y una influencia clave en la consolidación del «rock andaluz», Medina Azahara son inequívocamente leyenda y se despiden de los escenarios con un espectáculo cargado de emoción, memoria y gratitud hacia un público fiel.

Entrada anticipada online disponible a través del siguiente enlace:
https://www.ctickets.es/eventos/artisticket/8162-entradas-medina-azahara-en-leon

The Wizards: Fin Del Camino

Tras 12 años de trayectoria los bilbaínos The Wizards anuncian el fin de su actividad. A través del siguiente comunicado se despiden y convocan a sus seguidores a acudir a los últimos 3 conciertos de su agenda para ofrecer el mejor adiós desde su habitat natural, el escenario.

Doce años después, esto toca a su fin. Nuestras diferentes agendas personales, laborales y familiares nos impiden continuar con esto de la manera adecuada. Así que quisiéramos agradecer a toda la gente que durante más de una década nos ha seguido, apoyado y mostrado su cariño de una u otra manera. Ha sido un viaje increíble de principio a fin. Tenéis aún 3 últimas oportunidades de vernos en directo. Gracias a tod@s, os queremos.

Las últimas citas con los autores del sobresaliente «The Exit Garden» son el 22 de agosto en el festival Igualada Rock City (Barcelona), el 6 de septiembre en el festival Rock La Púa (Jaén) y finalmente la despedida el 27 de septiembre en el 15º aniversario del Skulls Metal Bar en Bilbao. Desde H.M.B. albergamos la esperanza que finalmente no sea un adiós definitivo y podamos volver a disfrutar del combo sobre un escenario.

Nicko McBrain no continuará en Iron Maiden

Michael Henry McBrain, musicalmente conocido como Nicko McBrain, no continuará como batería de Iron Maiden. Tras 42 años a los parches de la «Doncella» los problemas de salud le obligan a echarse a un lado dejando sin duda un vacío difícil de llenar.

A través del siguiente comunicado el propio Nicko desvelaba la situación:

«Tras pensarlo mucho, con una mezcla de tristeza y alegría, anuncio mi decisión de dar un paso atrás del agotador ritmo de las grandes giras. Ayer sábado en São Paulo, ha sido mi último concierto con Iron Maiden«

También desea a la banda muchos éxitos en el futuro. Aunque se retira de de los escenarios, no parece que vaya a dejar totalmente al grupo, seguirá formando parte de la familia Iron Maiden, trabajando en distintos proyectos para la banda además de sus propios negocios como The British Drum Company, Nicko McBrain’s Drum One, Titanium Tart y el restaurante Rock-N-Roll Ribs.

Mientras tanto Iron Maiden baraja varios nombres para sus sustitución como Simon Dawson, batería de British Lion, el proyecto paralelo de Steve Harris. También suena Dave Moreno, batería de Puddle of Mudd y el proyecto en solitario de Bruce Dickinson. Cobra fuerza en la terna de aspirantes el nombre de Joe Lazarus, con el punto a favor de ser sobrino de Steve Harris, ha sido batería en la banda de su prima Lauren Harris, hija del líder de Iron Maiden. En cualquier caso la duda se resolverá muy pronto como ha anunciado la formación británica a través de sus canales oficiales.

¡Gracias por todos estos años Nicko, siempre serás parte de Iron Maiden!

Actualización: Unas horas después de la noticia la bando confirmaría a Simon Dawson, batería de British Lion, como relevo a los parches de Nicko McBrain. ¡Bienvenido Simon!