Reseña: Primal Fear «Domination» (Reigning Phoenix Music 2025)

Decimoquinto trabajo, si mis cuentas son correctas, para las huestes germanas Primal Fear. El primero tras las salidas de los guitarras Tom Naumann y Alex Beyrodt junto a la del batería Michael Ehré, y la consiguiente llegada de Thalìa Bellazecca a las seis cuerdas y André Hilgers a las baquetas. Junto a las caras nuevas, siguen los de siempre: Mat Sinner (bajo y voz), Ralf Scheepers (voz) y Magnus Karlsson (guitarra), ejerciendo también como coproductores del disco. Con el ex Pink Cream 69 Dennis Ward a cargo de las grabaciones y Jacob Hansen en mezcla y master, Reigning Phoenix Music, 2M Producciones, Chaos Reigns y Soyuz Music pusieron los distintos formatos de “Domination” en circulación el pasado cinco de septiembre.

Terrible decisión, por cierto, no sólo la de emplear inteligencia artificial para el artwork del disco, sino también la de rastrear de manera intensiva sus redes sociales en busca de todo comentario que aluda al respecto. Detalle feo por partida doble en una banda de semejante trayectoria, pero vayamos a lo que de verdad nos interesa.

The Hunter” es un arranque sin muchos miramientos. Directo pero bien estructurado, con el clásico alarido marca registrada de Ralf Scheepers. Un estribillo correcto, que me recuerda a unos Helloween de la era Deris y una mezcla equilibrada y con pegada. El solo, dividido en tres partes, podría recordar a aquellos duelos Downing vs Tipton que convirtieron a Judas Priest en mi banda de heavy metal favorita sobre la faz de la tierra. Un primer corte, en definitiva, amarrado con total orgullo al libro de estilo del género.

Y ahora que menciono a Judas Priest, el prólogo de “Destroyer” bien podría haber formado parte de álbumes recientes del sacerdote. Llegadas las estrofas, estos son unos Primal Fear algo más marciales. Más rocosos, en cierto modo. Que aunque dejen un estribillo que no me acabe de funcionar del todo, aciertan a ofrecer una contundencia que, pienso, le sienta de lujo a su vetusto heavy metal. El solo, que vuelve a optar por ese formato duelista, bien merecía algo más de desarrollo. A término un corte que me resulta algo desigual, de esos que me enganchan solo a ratos.

Far Away” opta por entregar una mayor épica ya desde el prólogo. Primal Fear contraponen la pesadez del corte previo con un power metal a la Gamma Ray que hará saltar los empastes al mismísimo Kai Hansen. La pronta, prontísima llegada del estribillo evidencia lo mucho que un corte como este ha sido pensado y meditado con el directo como fin último. Luce sobremanera Ralf aquí, pero también un André Hilgers inspiradísimo y esforzado tras el kit de batería. La sección solista, de arranque tranquilo y desarrollo (casi) desbocado puede ser fácilmente una de las más atractivas de todo el álbum. Auto consciente pero muy disfrutona.

I Am The Primal Fear”, donde no descarto que Wolf Hoffmann (Accept) pida derechos de autor por el riff de las estrofas, retorna a los Primal Fear más rocosos y pesados. Y aunque puede ser en cortes como este donde más brille la estupenda producción de la que goza este “Domination”, lo cierto es que es el adelanto que más desapercibido me pasó de los cuatro. Sea como fuere, Scheepers defiende, como gato panza arriba, esta línea de voz y el solo no desmerece a otros presentes en este largo tracklist. Pero ya digo que ni me apasiona ni me engancha.

Tears Of Fire” es un medio tiempo elegante, muy de la escuela de Magnus Karlsson, bien construido, que a ratos deja una cierta sensación de déjà vu, de que ya has escuchado un corte así no solo en álbumes previos de Primal Fear sino en varios de los muchos proyectos en que anda enrolado el de Höör. Sea como fuere, aprecio la buena construcción de las estrofas o la pasión con que Scheepers dispone los distintos versos. El estribillo, correcto y aseado, puede no ser tampoco el más lúcido de los muchos aquí presentes. Y no pasa nada porque, ahora sí, la sección solista me parece que captura con precisión el espíritu de la canción que lo alberga. No me habría importado una duración algo mayor para ese solo, después de todo es un corte que alcanza los cinco minutos, pero en definitiva puedo entender los motivos por los que acabó siendo otro de los adelantos de este “Domination”.

Honestamente, siento que si estos Primal Fear, ya veteranos, produjeran más cortes a lo “Heroes And Gods”, dado además el actual ecosistema del metal mundial, tan dado a encumbrar discos tanto y tan sobre producidos, podrían acceder a ese olimpo del que parecen vetados casi desde su propia concepción. Es un corte hábil a la hora de implementar una mayor épica, atractivo por esa pizca más de músculo y picante con que Scheepers afronta sus estrofas y finalmente memorable por lo ganchero del estribillo. Riesgo, algo más de mordiente, aunque sea con trucos de producción, que falta le hace a más de uno (y de tres) cortes a lo largo de todo “Domination”. Incluso el solo, de nuevo estructurado en dos partes, me funciona. Diferente y no por ello peor, más bien todo lo contrario.

Hallucinations” es una pequeña instrumental que viene a partir el disco en dos. Y que sirve de tranquilo acomodo a la canción de mayor recorrido del trabajo, una “Eden” tan melancólica como grandilocuente, y que me agrada siempre y cuando logre abstraerme de lo recurrente (no quisiera decir ñoño) de su apartado lírico. Puede que algo sobre producida a ratos, pero con un gran Scheepers, un solo de lo más elegante, la Ad Infinitum Melissa Bonny dejando buenos detalles vocales en el epílogo y que, después de todo y junto a la pequeña intro que la precede, supone un gran soplo de viento fresco dentro de “Domination”.

Scream” recupera entonces a los Primal Fear más orgánicos. Y quisiera decir que para bien, pero el corte se va diluyendo hasta convertirse en, quizá, el más indolente de todo el tracklist. Esa cualidad tan orgánica, que la producción rompe en estribillos, deriva en un trazo donde la banda deja en todo momento la sensación de ir con el piloto automático puesto. Puedo apreciar las buenas voces que está dejando Scheepers camino a estribillos y ese solo, cuanto menos, correcto, pero a la larga y de los trece, fácilmente con el que menos he conectado de todos.

The Dead Don’t Die”, desconozco si por la desigual comedia de Jim Jarmusch, recupera el influjo Accept que ya portaba “I Am The Primal Fear” para otro corte de heavy metal orgulloso y proverbial, que me funciona en estrofas y no tanto en estribillos. En las primeras hay riffs de los que arraigan a la primera. Pero en los segundos siento los versos algo atropellados. La sección solista, producción mediante, parece aludir de nuevo a la banda de Hoffmann. Supone uno que, tras tanto tiempo, las influencias de Sinner y compañía, no dejan de ser las que son.

Crossfire”, donde la mezcla otorga ahora un mayor protagonismo al bombo de Hilgers, supone un heavy metal sencillo, pulcro, que sin cargar las tintas en cuanto a garra y fuerza, deja buenos detalles por parte de Scheepers y una sección solista sorprendentemente lúcida. Con eso y con todo, otro de los cortes más flojos, por conformista, de todo “Domination”.

March Boy March” de nuevo busca una cierta épica mediante el prólogo. Luego esos coros desaparecen en pos de unos primeros riffs tranquilos que, a su vez, darán paso a los Primal Fear más feroces e incendiarios. Interesante por cómo rompen, para bien, el tono del álbum, ampliando el discurso del mismo. Es cierto que el estribillo es algo tontorrón, esa frase repetida una y otra vez de modo algo lacónico. Pero luego el trazo es ágil, la producción aporta detalles interesantes sin opacar nunca la faceta puramente metálica del quinteto y todo desemboca en otra interesante sección solista. Atrevida, aunque creo que más relevante por cómo amplifica el rango de acción del disco que por sí misma.

El cierre es para la balada “A Tune I Won’t Forget”, que arranca desde la timidez de sus primeros compases hasta la grandilocuencia del Ralf Scheepers más agudo y distinguido. Trazada en crescendo de un modo que no debería sorprender a nadie, y cerrada no diré que en falso pero sí de un modo, tal vez, demasiado abrupto. Lo mejor, esa sensación tan elegíaca que despliega, si bien dudo profundamente que este vaya a suponer el último álbum de la banda de Mat Sinner y aquél que una vez se soñó vocalista de Judas Priest.

No. Nunca han sido una banda que llegara a engancharme del todo. Y ya en pleno 2025, “Domination” entrega una vez más todo un ramillete de cortes que, sin llegar en ningún caso al desagrado (“Crossfire” al margen), tampoco puedo decir que me entusiasmen. Con la entrada de Bellazecca en guitarras albergué quizá ciertas esperanzas que después las escuchas del disco no alcanzaron a materializar. No obstante intuyo que será otro álbum a atesorar por sus fans más irredentos. Los más casuales seguiremos echando en falta algo más de mojo.

Texto: David Naves

Reseña: Ancient Settlers «Oblivion’s Legacy» (Scarlet Records 2024)

Segundo largo para la buena gente de Ancient Settlers, la banda que integran a día de hoy Agustín Martínez y Rex Chiesa en guitarras, Miguel Herrera al bajo, Hermán Riera en baterías y Argen Death en voces. La formación, de raíces venezolanas pero afincada en nuestro país, nos ha tenido entretenidos con sendos Ep’s que vinieron a continuar donde lo dejara el debut de 2022 “Our Last Eclipse”, aún con Antony Hämäläinen en voces. Ahora vuelven con un álbum compuesto de diez cortes producidos, mezclados y masterizados en el Studio Fredman (Gotemburgo, Suecia) por el Dream Evil Fredrik Nordström (Arch Enemy, The Haunted, Crystal Eyes, Soilwork, Septicflesh…) a los que adorna el arte de Jon Toussas (Nightrage, Daylight Misery, Drama Noir…). En la calle vía Scarlet Records desde el pasado diecisiete de mayo.

The Contemporary Circle Of Misanthropy” sorprende con ese arranque puramente circense, en una onda que me recuerda inevitablemente al bueno de Devin Townsend, pero también a los noruegos de Major Parkinson. En cualquier caso, toda vez la composición supera el prólogo, lo que nos encontramos es a los Ancient Settlers en su versión más angosta. Argen Death ataca estas líneas de voz con ciertos dejes que me recuerdan a Diva Satanica (Bloodhunter), si bien la venezolana adopta más adelante unos tonos limpios que vendrán finalmente a enriquecer el empaquetado final. La mezcla de Nordström, huelga decirlo, es estupenda. Otorga presencia pero también nitidez a cada una de las líneas existentes y sabe dotar de la personalidad suficiente a ese solo de guitarra, eso sí algo escueto, que anticipa el epílogo. Melodeath más que correcto y funcional.

Oblivion’s Legacy” sigue por esa senda nervuda y encorajinada, atacando con buenos riffs una composición algo más enrevesada que la de su predecesora. Aquí resucitan aquellos tonos casi circenses que introducían al álbum, y que llevan a los Settlers a hibridar su habitual death melódico con trazas casi alternativas. Martínez y Chiesa han llevado a cabo un buen trabajo en cuanto a melodías de guitarra. Las más van en apoyo de alguna de las voces más agrias e hirientes de todo el largo. Un tema lleno de contrastes y en el que la banda parece, por momentos, partir peras con su pasado y mirar al futuro con un grado más de personalidad impregnando su habitual registro. Mención merecen de igual modo los tonos más limpios de una Argen Death que parece haber dado un par de pasos adelante desde su entrada en la banda allá por 2022.

Con el precioso título de “Stardust Odyssey” irrumpen la cara más clásica y nórdica del quinteto. Esa que parece rendir pleitesía a los primeros In Flames y nos transporta, riffs mediante, a una época seminal para el metal extremo europeo. Argen Death, en contraste con el corte anterior, irrumpe aquí con sus tonos más rotos. Sorprende, claro, la repentina calma del tronco central. El buen solo que entregan sobre esa calma y también la buena línea de bajo que ofrece ahí Miguel Herrera. Todo viene a reafirmar su buen gusto como intérpretes. Cierto es que se trata de un corte algo rácano, poco más de tres minutos, cuenta por contra con los matices suficientes como para no resultar simplemente un tema más dentro del tracklist.

Wounded Heart”, que fuera uno de los adelantos del trabajo, trae consigo unos pulsos más heavies. Muy notables sobre todo en estrofas, arregladas con el punto justo de clasicismo, para que Argen Death sitúe su roto registro y la mezcla vuelva una vez más a dar la razón a quien se decantó por volver a trabajar a las órdenes de Nordström. Me agradan los estribillos y la buena labor melódica que esconden. El epílogo destapa la cara más sinfónica del quinteto. Unos Ancient Settlers casi orquestales en fuerte contraste con esa cara más nervuda y clásica que el corte arrastraba desde sus primeros acordes. De esas que han ido ganando peso con el correr de las escuchas.

Otro de los adelantos fue este “Subversive”, que juega al despiste con la tibieza que ofrecen sus guitarras durante el prólogo. Nada más lejos. Las distintas afinaciones pronto redirigen hacia texturas más agrias y la composición camina por sendas si bien algo trilladas, para nada carentes de gancho. Es un single adelanto y, como ocurre tantas veces, puede pesarle cierta autoconsciencia. Y da igual porque el buen hacer en parcelas puramente técnicas termina por salvar de la quema a esta quinta entrega.

Hermán Riera tras baterías marca con firmeza el paso de una “Coven Garden” que nos devuelve a los Settlers en su versión más encorajinada, contrapuesta eso sí a unos estribillos más depurados, también más pesados, con Argen Death una vez más alternando entre registros para una de las líneas de voz más ágiles y llamativas de todo el largo. Pequeños destellos groove preceden a un buen solo y este al acomodado epílogo. Un corte que parece construido a la contra de aquellos que inauguraban el álbum, y que nos entrega a la banda en posiciones mucho más clásicas.

The Mechanical Threats Paradox”, con todo un Linus Klausenitzer (Alkaloid, Noneuclid, ex Obscura) a bordo, ofrece de nuevo esa versión más clásica de su bien conocido death melódico, contrapuesta a unos estribillos comandados por el registro más limpio de Argen Death pero apoyados por la rapidísima batería de Riera para un más que curioso contrapunto. Es finalmente otra composición llena de contrastes y matices, que quizá requiera de más de un par de detenidas escuchas cara a destapar todos y cada uno de sus secretos. A la contra de los temas facilones o predecibles que muchas bandas disponen para el invitado de turno, Ancient Settlers facturan una de las entregas más amplias, musicalmente hablando, de todo el nuevo álbum. Sorprende de hecho esa calma tan melancólica del epílogo. También esa voz desgarrada hasta la agonía que lo adorna. Si hubiera de ponerle algún pero, sería ese fade out final. Con eso y con todo, a buen seguro otra de mis favoritas de este “Oblivion’s Legacy”.

Pero lejos de tirar la toalla, “The Last Battle In The Earth” propone otra de las ofertas más redondas de este nuevo trabajo. Gracias en primera instancia al buen riff que adorna el prólogo, con un groove que no deja de lado el más puro clasicismo. La línea de voz es diversa sin perder un ápice de agresividad. Y es verdad que el riff que adorna alguna de las estrofas puede resultar un tanto recurrente. Pero Riera dibuja una cuidada línea de batería y la banda parece salir airosa en su marcado acercamiento al metalcore más leve. Absalem puede ser una rima no muy desencaminada aquí. Ancient Settlers reconducen en el largo epílogo hacia una encarnación mucho más evidente, sin dejar de lado ese influjo más contemporáneo. Trazo lleno de contrastes, bien adornado y mejor ejecutado.

El tranquilo inicio de “Cosmic Farewell” parece remitir a ciertos momentos de comienzo del álbum. Son las afinaciones más leves de todo el trabajo acudiendo al prólogo como antesala de unos Settlers pesados y rotundos a través de otro de mis riffs favoritos de todo el tracklist. Aquellas guitarras tímidas del comienzo volverán aquí y allá durante la composición. También el registro más limpio (y también más agudo) de Argen Death. A él contraponen Chiesa y Martínez guitarras gruesas primero y livianas después. Sintetizadores incluso. Sin tampoco liarse la manta a la cabeza, no es el caso, la banda traza un corte plagado de contrapuntos y, al mismo tiempo, extrañamente heterogéneo.

Para el cierre queda esta “Redemption”, que partiendo de un prólogo de marcado carácter atmosférico, traza unas líneas que en absoluto divergen del álbum al que finiquita. Es ese riff de las estrofas uno de los mayores aciertos de este final. También el toque melódico que aportan las guitarras durante estrofas. Y aunque después encuentro una mezcla no tan equilibrada, que entierra en parte el agrio declamar de Argen Death, bien está esa cara más técnica y retorcida que surge camino del tronco central. Buen cierre para un buen álbum…

… que pienso, sinceramente, lo es. Sin salirse en exceso del guión ni dejar que su buen nivel técnico opere en favor de egos individuales. Aquello de ponerte tú en favor de las canciones y no al revés. Por ahí la banda ha venido a ahondar en su habitual death melódico, sin olvidarse de teñir de metalcore algunas de sus composiciones (“The Last Battle in the Earth”). En el que es su primer largo con la banda, Argen Death ha puesto todo de su parte para enriquecer estas canciones. Hay voces realmente agrias aquí dentro. También tonos limpios que, muy especialmente en “Cosmic Farewell”, hablan de lo mucho que ha crecido como vocalista. Quien más, quien menos no las tenía todas consigo tras la salida de Hämäläinen y la caraqueña ha disipado dudas con una labor estupenda tras el micro. Al final me queda la sensación de que la banda está ofreciendo su mejor cara pero, como siempre, estoy abierto a debates (y aquí debajo tenéis una sección de comentarios la mar de maja). Recomendado.

Texto: David Naves

Reseña: Reveal «Still Alive» (Art Gates Records 2023)

Nuevo trabajo de la banda capitaneada por Tino Hevia (Darksun, Nörthwind), tercero ya en su trayectoria. Editado el 3 de noviembre por el sello Art Gates Records, donde lo primero y más llamativo que nos encontramos es la épica portada a cargo de Felipe Machado (Blind Guardian, Axel Rudi Pell, Lords Of Black…) que ya nos da una idea de lo que nos vamos a encontrar en los nueve temas que componen esta nueva obra de Reveal. Durante poco más de 45 minutos, la banda astur sueca nos ofrece una continuación y evolución de sus dos anteriores trabajos, «Timeline» del 2017 y «Overlord» editado en el 2019. Manteniendo la base heavy/power que les caracteriza y añadiendo distintas influencias y matices, que claramente se reflejan en el primer corte y primer adelanto, «You’re Still Alive«. Tema directo, enérgico y agresivo en sintonía con los nuevos aires que se respiran dentro del power metal europeo. Algo trabajado a conciencia, tanto en la grabación del disco a cargo del propio Tino Hevia en su My Nightmare Studio, como en la masterización por parte de Mika Jussila (Nightwish, Amorphis, Warcry…) en los Finnvox Studios de Helsinki. En esta ocasión Reveal se han tomado su tiempo en preparar este «Still Alive«, incluso en palabras del propio Hevia, fue grabado dos veces, y eso se hace evidente en los múltiples arreglos y detalles del álbum. Este primer adelanto vino acompañado por un estupendo y épico videoclip, grabado por Titi Muñoz con la colaboración de ilustres de la escena asturiana.

«Page By Page» nos muestra su lado más power metalero con varios cambios de ritmo sobresalientes y una letra que nos transporta al mundo literario fantástico que tantos devotos tiene este genero. Llevamos tan sólo dos temas y no se puede dejar de nombrar la gran labor de Rob Lungdren, adaptando su voz a cada canción con diversos registros y brillando en «Dragon Reborn«, composición con temática basada en la saga literaria “La Rueda Del Tiempo”. Gran tema empujado por una poderosa batería por parte de Dani Cabal, nos deja otro corte power metalero, que aunque sea un topicazo, hará las delicias de los más fieles al genero. Al igual que «The Crow» último adelanto, velocidad, doble bombo, unas notables melodías de guitarra, que junto a un buen estribillo, un buen solo y una exquisita ejecución, nos deja a las claras el gran trabajo de Tino Hevia y los suyos.

Bajamos el ritmo con «World Full Of Wonders«, pero no en intensidad, destacando el bajo de Jorge Ruiz y adornado por unos sobresalientes teclados de Helena Pinto. Nos dejan un medio tiempo lleno de matices en esta ocasión con letra basada en la serie de televisión «Carnival Row«. Digno de mención el solo de guitarra a cargo de David Figuer, en este tema y durante todo el disco, siendo brillante y sin ser cargante, ya que muchos guitarristas pecan con mezclar calidad con cantidad y para nada es el caso, gran labor por su parte.

Sexto corte y sorpresa por partida doble en forma de colaboraciones. «Metal Messiah» nos lleva a los Reveal más “jevis”, acompañados por un Tim «Ripper» Owens (Judas Priest, Iced Earth, KK’s Priest), que nos ofrece parte de su garra, pero sin llegar a sobresalir, consiguiendo por contra ensalzar la figura de Rob, en un más que destacado duelo vocal. Notables teclados de fondo y como guinda del pastel, solazo de Pablo García (Warcry) que nos deja un tema de puro heavy metal. En palabras de Tino, el tema más heavy que ha compuesto en toda su vida. Damos fe de ello.

Llega el turno de «Sea Of Lives«, quizás puede ser ese tema que toda banda que se precie quiere hacer, letra crítica sobre la falsedad de las personas, y en lo musical, riffs, melodías de guitarra y teclado de fondo, buen solo, estribillo, quedando un tema completo donde los haya, personalmente de lo mejor del disco, para escuchar varias veces y disfrutar.

Seguimos con el segundo adelanto «Not Look Back«, canción que tiene todos los elementos que un single o hit debe de tener y que funcionaría a la perfección en un hipotético mundo radiofónico o televisivo justo e imparcial, la canción lo merece.

Y ya para finalizar, caña y doble bombo, «The Man Without Fear«, aderezado con distintos pasajes y detalles, donde cada instrumento tiene su espacio para brillar y que sirve de perfecto resumen de lo que os podéis encontrar en este más que recomendable «Still Alive«, el cual, esperamos poder disfrutar en directo más pronto que tarde.
Texto: José Miguel «Lago»

Reseña: Azaghal «Alttarimme On Luista Tehty» (Immortal Frost Productions 2023)

Décimo segundo trabajo ya para las huestes finesas Azaghal, el trío que a día de hoy forman Thirteen (voz) y los Wyrd Lima (baterías) y Narqath (guitarra, bajo, teclados y voz limpia). Tanto las voces como las baterías de este “Alttarimme On Luista Tehty” se grabaron en 82 Productions bajo las órdenes de J.Pitkänen, mientras que guitarras y bajos se materializaron en DT-Audio. Las pistas resultantes serían finalmente masterizadas en los Wolfthrone Studios. Con artwork del Ars Veneficium Ronarg (Antzaat, Ondfødt, Gurthang…), el disco vio la luz vía Immortal Frost Productions el pasado mes de febrero.

Puede que el sonido tan sucio del tema título “Alttarini On Luista Tehty” pille por sorpresa a más de uno, si bien no es menos verdad que el trío finés parece saber muy bien lo que hace a lo largo de los cuatro minutos que ocupan este black nervioso y cerril, comandado por una base rítmica tan presente como eficaz. Crepita como alma que lleva el diablo ese bajo de Narqath mientras se suceden hábiles cambios de ritmo y licks de batería a lo primeros Mayhem, orgullosamente clásicos. Thirteen se desgañita a placer y el corte termina por dar la razón a quienes lo eligieron como estandarte de este nuevo álbum.

No muy lejos del tema título se sitúa una “Kuolemanmarssi” que arranca con pie firme para después acoger una serie de estrofas de pulso casi d-beat donde, a ratos, emerge la cara más atmosférica de la banda nórdica. Breve, apenas un parpadeo de ni siquiera tres minutos, pero tan feroz y rabiosa cuando se lo propone como distinguida y personal. Lástima que las curiosas disonancias que dan pie al epílogo no gocen de una mayor cuota de espacio.

Aquella presencia más atmosférica que se revelaba en el corte inmediatamente anterior viene a dominar una “Kultti” que pronto emerge como otro de las ofertas más distinguibles de todo el largo. Hay ritmos a ratos casi marciales confrontados a un black que casi parece virar hacia terrenos melódicos. Alguna decisión curiosa en cuanto a arreglos durante estribillos y la sensación de que debería ser una fija en una gira de presentación que tendrá parada en el ovetense Gong Galaxy Club el jueves siete de diciembre junto a los maños Empty.

Paholaisen Musta Kieli” casi parece rebelarse contra la cierta extrañeza de su predecesora a fuerza de percutir con la cara más abiertamente agria y cabrona del trío. Black cerril al que contraponen pulsos lindantes con un black thrash más al uso. Narqath está más que lúcido en la creación de unos riffs que encajan al dedillo con la no poco interesante línea de batería de Lima. Sorprenden, si acaso, la pesadez y la atmósfera que desprende, a chorro, su curioso puente central. Pequeña isla de calma tensa que precederá al breve pero arrebatado epílogo.

Myrkkyä” vuelve a derivar hacia la vertiente más melódica de los fineses, valga la redundancia, al tiempo que hace acopio de alguno de los riffs con más gancho y empaque de todo el disco. Su pulsión más melódica vendrá asimismo a manifestarse durante el puente central en forma de eficaz solo de guitarra pero también a lo largo de un epílogo que, arreglos mediante, parece rimar con la mencionada banda hermana de Lima y Narqath.

Como propuesta más rácana de las nueve y bajo un título como “Kaaos” casi no cabe esperar otra cosa que no sea black ardiente y pocas complicaciones. Azaghal en general y Lima en particular muestran aquí su cara menos amable, si bien el corte resulta finalmente menos predecible de lo que se pudiera intuir. Fugaz aunque poderosa rabia nórdica.

Syöpäläinen”, que inaugura la cara B de las distintas ediciones en vinilo, pasa fácilmente por ser la oferta más hábil de esta parte final del álbum. Acoge su habitual black irredento mientras Thirteen despliega todo el mal café habitual. Hay buenos engarces entre estrofas por parte de Narqath, que transige hacia un riff servicial toda vez regresa el no poco agrio registro del también frontman de los thrash punk Scarecrow. Sólida y muy eficaz.

Me engancha “Syvyydestä Liekkien Takaa” por ese marcado tono melancólico que arrastra casi en la misma medida en que me deja con ganas de más a causa de ese desarrollo tan poco ambicioso en lo que a tiempo se refiere. Bien trabajada a nivel melódico, del todo frontal en cuanto a su línea de batería y absolutamente única dentro del disco. Lástima como digo esos ni siquiera tres minutos que marca en el reloj.

No mucho más allá en términos cronológicos se sitúa “Verivirta”, si bien esta desarrolla una pulsión mucho más genérica. A base de hilvanar black old school y breves andanadas de sucio punk metal a la Motörhead, Azaghal construyen un corte poco sorprendente pero sin dobleces, con Lima atacando el kit con pulso casi marcial y la sucia producción del álbum otorgando el inequívoco aura de autenticidad del más descarnado black finés.

Ei Valoa Tuonelassa” recupera esos dejes más atmosféricos que han ido yendo y viniendo dentro del disco para conformar un black quizá un tanto descompensado, hay riffs que por clásicos no dejan de sonar un tanto convencionales, pero que parece no ahorrar un solo esfuerzo. Ni siquiera desfallece Thirteen dejando para este corte postrero alguno de los gritos más agónicos y desesperados de todo “Alttarini On Luista Tehty”, pero no puedo evitar pensar que dentro del mismo conviven ofertas mucho mejor resueltas.

Seitsemän Ihmisen Irvikuvaa” sin ir más lejos. Entrega más extensa de las nueve, desarrollada desde unos ritmos medios donde se sitúa otro de mis riffs favoritos de este décimo segundo trabajo del combo radicado en Hyvinkää. Me agrada en gran medida la forma en que conjugan blast beats con ese pulso más melódico. O la forma en que luego emerge de nuevo un black de cierto aroma thrash o redirige hacia ritmos más pesados y arenosos. Fluyendo en todo momento de forma natural y sin dar lugar a cualquier tipo de impostura. Azaghal parecen saber muy bien qué se traen entre manos.

Empecé tarde a escuchar a estos Azaghal y ya es raro de tanto en cuanto sí que conocía desde hace ya tiempo a la otra banda de Lima y Narqath, los más folkies Wyrd, culpables de discos tan reivindicables como “Heathen”, “Rota” o “Huldrafolk”. “Alttarini On Luista Tehty” transmite en gran medida un black sucio y enervante, en el buen sentido, donde lo feo de la producción abraza una serie de intenciones que poco tienen que ver con las propuestas más civilizadas y, quizá también, menos comprometidas, de muchas de las bandas que hoy por hoy son enseña del género. Pero y he aquí el gran triunfo del álbum, sin abandonar las exigencias del género, pocas veces estos cortes resultan unidimensionales o siquiera aburridos. Si acaso sí lastrados por desarrollos algo rácanos, pero en ningún caso desangelados o sin vida. Ni mucho menos. Siguen planteando batalla.

Texto: David Naves