Las jornadas “Música En Rede, Alcuentru Profesional” organizadas por Asturies Cultura en Rede arrancaban el pasado 8 de abril con Blues & Decker como protagonistas. El epicentro del ciclo tenía lugar en el Teatro de la Universidad Laboral y para allí que nos fuimos para degustar un pequeño anticipo en forma de showcase del que será el próximo disco de la banda gijonesa.
Previa charla pre concierto con Dani Sevillano, encargado del sonido del evento, tomamos posición frente al amplio escenario para catar las canciones que formarán del EP «II:Return«. Cinco temas que ahondan en la versión más rockera del cuarteto y que verá la luz en formato digital este mes de abril. Habrá que esperar a final de año para la llegada del quinto lanzamiento discográfico de la banda. En formato vinilo vía Jaus Records y bajo el título «Decker«, la cara B contendrá las composiciones incluidas en el EP.
Ante un centenar de privilegiados arrancaron la presentación con lo que intuyo «Shame On You«, título que no confirmo totalmente ante la ausencia de setlist ni presentación por parte de Gus Pérez. Tal y como prometían ofrecen una versión más enérgica y agresiva de su primigenia apuesta musical para mostrarse perfectamente empastados, no vamos a presentar a estas alturas a Guzmán Lanza ni la intachable base rítmica que forman Kike Cuetos y Diego Reyes. Nadie diría que su última actuación databa de un lejano 23 de diciembre del 2022.
Gus Pérez, que haría doblete a continuación como guitarra en The Soulers, comentaría socarronamente lo que se suda al retomar el rock y regresar a donde se pertenece. Fueron 35 minutos tan disfrutables como efímeros, abrazando su característica narrativa bluesmen y la potencia guitarrística de la dupla Lanza / Pérez. Cinco temas nuevos con una pinta genial en esta primera escucha más «When You Leave» de su disco «From The Men We Are» de 2016 como colofón a la velada.
En Ovni Estudio con Dani Sevillano al mando de la nave continúa la gestación de una nueva obra que si no hay novedades podremos degustar en el escenario del festival Unirock allá por el mes de agosto. Long live the blues, nos vemos en Puerto de Vega.
“Fetid” es el quinto largo para los black doom con base en BarcelonaBarbarian Swords: Panzer en bajo, teclados y guitarras, Steamroller también en guitarras y Von Pax en voces. Con el OnirophagusUretra a cargo de las baterías, fue Javi Bastard el encargado de llevar a buen puerto, Moontower Studios mediante, los seis cortes que componen este nuevo trabajo. Adornado por el arte de Juanjo Castellano (Æolian, VoidCeremony, Obscure Infinity, Paganizer, The Black Dahlia Murder…) lleva en circulación desde abril del pasado año vía Base Record Production.
Inaugura “Cherokee Firestorm”, que fuera además carta de presentación del largo, y pronto Barbarian Swords ofrecen un metal de pulsos lentos para un black doom muy orgánico, con una producción y mezcla que saben de sobra el tipo de material que tienen entre manos. Sorprende el fuerte pulso atmosférico que emana de ciertas melodías y la forma en que se contraponen al sólido riff de las estrofas. Uretra dibuja asimismo una redonda línea de batería a través de esas partes más ligeras. La mayor pesadez del tronco central entrega una fantástica labor en cuanto a construcción de riffs y melodías. Son estos los Barbarian Swords más sinfónicos, trazando un largo epílogo tan fangoso como alucinado para un buen arranque.
“Six Feet Of Justice”, que habrá de irse hasta los ocho minutos, continúa inmersa en esos pulsos lentos, por momentos casi aletargados, donde el nombre de Skitliv acude raudo a mi subconsciente. Hay una forma de atacar sus líneas de voz tremendamente visceral por parte de Von Pax en estas estrofas. Su registro declama casi con desesperación y desde luego con crudeza. Las guitarras insisten en esos tonos casi atmosféricos para un contrapunto hábil del que emanan los mejores Barbarian Swords. Esas guitarras casi grandilocuentes habrán de consolidarse en un tronco central donde los catalanes ofrecen su mejor cara. El largo epílogo gana en nervio y, riff mediante, emerge un cierto aire a los Celtic Frost más pesados. Uretra entrega otra buena línea de batería en esta parte final, construyendo uno de mis trazos favoritos de todo el largo.
Sorprende “Tancredus, Smash!!” con la fuerte presencia de teclas en su prólogo. La de My Dying Bride es una de las influencias que vienen citadas de manera explícita en la información que nos adjunta el sello y, desde luego, es un nombre que acude a mi subconsciente con cada nueva escucha. Son estos unos Barbarian Swords, claro, en su versión más doom. Orgullosamente negativistas, emana de este arranque una luz negra que engulle todo aquello que toca. Panzer y Steamroller construyen riffs cual monolitos, firmes, pétreos, casi monocordes, mientras el corte transita hacia la más pura desesperanza. Su tramo final, igualmente desasosegante, parece construido a prueba de pusilánimes. Von Pax entrega una línea de voz de lo más visceral y solo el mayor brillo que irrumpe al final se antepone a la negrura. Pese a que pueda acusar una mayor simpleza que sus compañeras de tracklist, o quizá precisamente por ello, una de las construcciones más sólidas de este último largo.
“Genocidal Theogony” arremete ahora con un prólogo elegante, casi distinguido. La banda muta de nuevo en su versión más abiertamente atmosférica y por ahí el corte lucha por encontrar su propia identidad dentro del álbum. Hay arreglos y ambientes en tonos teñidos de una cuidada épica, contrapuestos a estrofas que nada tendrían que envidiar a Skepticism, Shape Of Despair o Evoken. Pero si por algo me atrae esta cuarta entrega es por ese tronco central de ambientes enrarecidos y al que remata un solo de guitarra tan tímido como alucinado. Y huelga decirlo, estupenda mezcla del BalmogJavi Bastard. En especial durante los momentos con mayor presencia de arreglos. El suyo es un nombre que cada vez suena con más fuerza dentro de nuestro underground y no resulta difícil entender los motivos.
Esa mayor carga atmosférica vuelve a darse cita aquí. Alimenta el buen prólogo de una “Even Brave Men Fear Death” que a ratos parece construida en resumen del propio álbum que la alberga. Porque hay presencia de los Barbarian Swords más sinfónicos, teñida de su habitual desesperanza, pero también lugar para un buen trabajo en cuanto a melodías de guitarra. Las que irrumpen aquí tienen un ADN que llega a lindar con el funeral doom. La mayor ligereza de su tronco central no omite al Von Pax más gritón y cerril, construyendo diría que por pura colisión otro de los momentos más llamativos de todo el redondo. El epílogo, con esa fuerte presencia de teclas primero y buenos riffs después, es fantástico.
Tirando de tópicos, puede ser el de “Not Even Light” el riff más rompecuellos de todo el álbum. Al menos el que Panzer y Steamroller trazan durante el prólogo. Como corte más extenso de los seis y haciendo uso de un tópico más: Barbarian Swords parecen haber echado el resto aquí. La construcción de las primeras estrofas es, cuanto menos, llamativa. Enfrenta esos riffs tan marcados a un Von Pax de nuevo cerril e inmisericorde, para terminar por enlazarse en una fusión medida al milímetro. Toda vez el corte supera esas primeras estrofas, emergen buenas melodías de guitarra, solidarias a una cuidada línea de batería. A modo de anticipo del largo epílogo, emerge un desquiciado solo de guitarra. Y durante ese tramo final, igualmente enfermizo, un cierto deje a la pura improvisación rompiendo la propia tónica del álbum y rematando con un halo de extrañeza este “Fetid”.
Monumento al nihilismo y la negatividad. Barbarian Swords, junto con el batería Uretra, trazan seis cortes orgullosamente oscuros y de los que apenas emana luz a tímidos destellos. La producción y mezcla de Javi Bastard remata con sumo cuidado y mejor equilibrio mientras Von Pax se desgañita a placer para gozo de quienes disfrutan con el metal extremo en su encarnación más negativista. Se puede acusar al combo catalán de cierta repetición de esquemas en ciertos momentos pero nunca de que hayan afrontado este envite sin convicción. Al contrario. Bienaventurados pues quienes se enfrenten a este “Fetid” pues así podrán decir que han vislumbrado el universo teñido por un rayo de luz negra.
Vuelta al redil del ex Mass BurialÁngel Chicote y su proyecto de funeral doom atmosférico Ornamentos Del Miedo, apenas un año después de su anterior obra “El Cosmos Me Observa En Silencio”. Estrenado en marzo del pasado año, “Escapando A Través De La Tierra” traía de nuevo a la actualidad a esta one man band con base en Burgos a través de seis cortes grabados allá por noviembre de 2022, mezclados y masterizados posteriormente en Sinergia y puestos en circulación, en tirada limitada a doscientas copias, a través del sello belga Meuse Music Records.
“Flores Muertas” trae consigo un prólogo que destapa la cara más tensa del proyecto. Rompe, e inaugura el festín de riffs, con un sonido nunca sobresaliente pero sí lo suficientemente bien construido para que las carencias a este respecto sean las mínimas. La lista de influencias entrega nombres como Esoteric, Thergothon, Evoken o los más cercanos Evadne. Hay un buen equilibrio entre las diversas líneas presentes en la mezcla, si bien la que mas capta mi atención es la que Chicote dibuja con su seis cuerdas. Contrasta con el mayor peso que otorga a los teclados en su parte central, que redunda en un mayor protagonismo de su cara más atmosférica. El desesperado final, anticipo de la propia desolación que desprende el álbum, atenaza y engulle toda luz circundante. Un arranque con el que conecto de muy buena gana…
… pero entiendo que lo extenso de las composiciones se le pueda atragantar a más de uno. En cualquier caso, “Cielos Púrpuras” reincide en esa senda del doom más ceremonial, revestido una vez de una poderosa carga atmosférica, y que entrega aquí uno de mis riffs favoritos de todo el álbum. Hay además una mayor diversidad en cuanto a cambios de ritmo y estructuras. Siempre sin alardes de cara a la galería ni pasos fuera de las férreas lindes del género. La voz de Chicote, rota a la vez que lejana, declama esta lírica con toda gravedad y pesadumbre. Y mientras que el tránsito hacia el tronco central de la composición otorga una mayor preponderancia a la faceta más puramente ornamental del proyecto, de camino al epílogo ejerce el debido contraste a través el mayor protagonismo que cobran los distintos solos y melodías de guitarra. En cierto modo más atrevida y ágil que su predecesora, de la que recoge su mismo espíritu al tiempo que diversifica la forma de llevarlo adelante.
Aún con una duración de ocho minutos, “Pozo Infecto” es la oferta más rácana de todo el tracklist. En cierto modo, y sin tampoco resultar idéntica, me recuerda al típico corte más radio friendly (es un decir) que habita en según qué álbumes de los daneses Saturnus: “The Calling” de “The Storm Within”, “A Father’s Providence” de “Saturn In Ascension”. No tanto por los parecidos que pudiera haber entre unos y otros como por la forma en que ejercen de parapeto ante la mayor negrura que los circunda. Ahonda en esa idea el hecho de portar la lírica menos sentimental y más crítica de las seis que atraviesan “Escapando A Través De La Tierra”.
“Fragmentos De Espejos Rotos” retorna a la senda firmemente marcada por los dos primeros cortes del disco. Tanto por duración, superando holgadamente la decena de minutos, como por esa desesperación nada impostada que emerge desde cada rincón. Viene apoyada por un riff algo ajeno, donde creo percibir ecos de bandas de black depresivo como pudieran ser los desaparecidos Sterbend, Drowning The Light o incluso Austere. Chicote logra por ahí que esta cuarta entrega adopte una personalidad más marcada, que hace mucho por desligar a la composición de otras producciones del género. Lastrada en parte por una sucesión de riffs algo distraídos durante su parte central, me agrada más por su contraste con el resto de entregas que por los propios méritos de la canción en sí.
La homónima “Escapando A Través De La Tierra” emergerá desde las fuentes mismas de la desolación a través de un prólogo atmosférico del que surge un riff que devuelve las tornas con las que Ángel Chicote construyó el arranque del álbum. Ese incofundible doom agónico y proverbial. Desgarrado a la par que grandilocuente, coronado por mi lírica favorita de todo el tracklist:
“Escapando a través de la tierra solo eres un alma con un cadáver a cuestas”
Conforme avanza, tensa a la vez que tenue, irrumpen una serie de riffs a través de los cuales parece irrumpir algo más de luz. Alimentan una faceta más melódica de esta one man band, proyectando inesperada vida allí donde solo habían muerte y cenizas. Así, lo que empezó como un corte más y gracias al buen trabajo de Ángel en composición, se posiciona como uno de los más interesantes y llamativos del trabajo al que da su nombre. Al menos en opinión del abajo firmante.
“Donde La Línea Termina” hace mucho por entregar la cara más abiertamente alucinada de Ornamentos Del Miedo. Se intuye tras su prólogo y retorna antes de las estrofas, dibujando pasajes entre lo ignoto y lo amenazante. Turbio y oscuro, Chicote traza no obstante unas líneas de voz en la más pura tradición del género. El contraste de estas con lo alucinado de muchos riffs, de algunas estructuras incluso, choca a su vez con un tronco central mucho más genérico, se podría decir que característico, donde no cabe rastro de la acusada demencia que dominara el tercio inicial de la canción. Un clasicismo que vendrá a adueñarse del epílogo de forma orgullosa. Este cuarto de hora largo termina convertido así en un viaje que parte desde lo alucinatorio, transita por la calma y llega al final sumido en la más pura desesperación. Estupenda.
Leía hace unos días una crítica de Eugenio Fuentes sobre ”Baumgartner”, la más reciente novela del Premio Príncipe de AsturiasPaul Auster, titulada “quebrantos al borde del abismo” y por esas casualidades que tienen la vida y el arte, me parece una expresión igualmente capaz a la hora de resumir el último trabajo de Ornamentos Del Miedo y/o Ángel Chicote. Funeral doom a un tiempo clásico, al otro atrevido, sumergido en las profundidades para extraer de ellas los aspectos más oscuros de la psique humana. Recomendable para fans del género en particular y amigos de la negrura en general.
Nuevo aliciente para acudir a la 21ª entrega del festival Vidiago Rock. Úrsula Strong (batería) y Koldo Soret (guitarra y voz), o lo que es lo mismo Niña Coyote Eta Chico Tornado darán inicio en el festival llanisco a la gira promocional de «Atea«, su quinto lanzamiento discográfico que verá la luz el 29 de abril.
Grabado en los Estudios Elkar por Víctor Sánchez, el disco marca el regreso a sus señas de identidad, al rock árido y pesado, ampliando la paleta melódica, de la psicodelia, a los ramalazos punk. Temas con ritmos y melodías no exploradas anteriormente. La cita con el dúo afincado en Donosti será en la jornada del viernes 2 de mayo.
A veces tan solo se trata de seguir el curso natural de los acontecimientos. Tras el Studio Report primero y la reseña después, quedaba presentar como se merece este segundo álbum de los rockeros asturianos Automatic Kafka. Presentación en solitario en un Mieres Centru Cultural al que tocó volver tras largos meses de ausencia y que recibió “Immortal” superando los cien tickets vendidos. No era ni mucho menos la única cita del sábado, lo que habla y no precisamente mal de la expectación creada.
Así pues y cuando faltan algo más de diez minutos para las nueve de la noche, Automatic Kafka toman el escenario tras haber mutado en sexteto. Jesús Rebor, a la sazón uno de los ingenieros tras el sonido de “Immortal”, iba a poner una voz más a servicio de la banda. Formación especial para una ocasión especial. Me gustó que todo arrancara desde “Audio Garden” por la forma en que ejerció de puente entre los Kafka del debut y esta nueva iteración. Dolfo se parapetó detrás del pie de micro, agarrándose a él y caminando por la parte frontal del escenario. Su registro es una de las claves de la banda, mientras que su garganta parecía más que dispuesta a dar su mejor versión. El DaédricaJota demostró también estar ya integrado de pleno derecho en el seno de la formación asturiana, dibujando un primer solo que auguraba todo lo bueno que se avecinaba.
Con “Burn”, dedicada a la figura del no menos inmortalJimi Hendrix, la banda extrae su cara más intensa. Atrás y en un plano aparentemente más discreto, el bajista Margo apuntala los estribillos con una buena ración de coros. Detalle que sería una constante durante toda la noche. El sonido, que aún en las siempre esquivas primeras filas era estupendo, vino a ejemplificar el cuidado con el que la banda se había tomado la cita. Broonko y Jota doblan el solo con pericia y Leo Duarte sustenta el mayor nervio posterior. Estábamos ante una gran versión de los Kafka y aquello no había hecho más que empezar.
Se nos instó por su parte a abandonar las butacas. Recuerdos de la pandemia casi como del Vietnam, pero la gente se mostró reacia a levantar sus sagradas posaderas. Fue el momento entonces de echar la vista atrás y recuperar el primero de los cuatro temas que recuperarían del debut, no otro que “Aliens”, con Dolfo aportando su particular registro a uno de los cortes con más gancho de la banda. De vuelta al segundo trabajo, me dio la sensación de que “The Red” gana gran peso en su traslación al directo. Buenos coros de Rebor aquí, ejerciendo junto con Margo como perfecto escudero de Dolfo Alligator. Sería el propio Margo el encargado de agradecer a medios y público nuestra presencia allí. También de tener un pequeño detalle con su vástago Thiago en la víspera del cumpleaños de éste. Tras la correspondiente celebración con la gente entonando el “cumpleaños feliz”, llegó el turno de uno de los cortes más distintos del set: “Resistance”, sobre las peripecias del personaje de Jack Nicholson en “Alguien Voló Sobre El Nido Del Cuco”, y que brindó la cara más versátil de Automatic Kafka. Estupendo solo de Broonko aquí, por cierto.
De vuelta al primer álbum, “Wanted Fame” arrancó de manera más o menos espontánea las palmas del público. El teatro del Mieres Centru Cultural no es pequeño pero la buena venta de tickets hizo el resto. La gente llevaba en volandas al eventual sexteto y todo estaba saliendo a pedir de boca. Máxime cuando Jota clava el solo y todo fluye con altas dosis de feeling y buen rollo. Margo introdujo entonces “The Taster” comentando algunos entresijos del disco, aquello de que cada canción tenga como background a un personaje en concreto, y junto con Leo Duarte a los parches compuso una de las bases rítmicas más interesantes, por alternas, de todo el set. En general la banda pareció mostrarse muy a gusto en ambos registros. Llegaba entonces el turno de una de mis favoritas del segundo trabajo. No otra que “Doc”, con Dolfo contando una pequeña anécdota del rodaje de la entrañable “Regreso Al Futuro” en que se inspira. Duarte se entregó aquí y tanto Rebor como Margo salieron de nuevo en apoyo de Dolfo para que todo cuadrase.
Y de una de mis predilectas de este segundo trabajo, a (quizá) mi favorita del primero: “Streets Of Universe”. El registro de Dolfo altera en parte la fisonomía que no el espíritu de la que, pienso, es una de sus composiciones más fundamentales. Quizá por el gancho de ese estribillo tan redondo o lo juguetón del riff. No lo sé. El caso es que tanto yo como quienes tenía alrededor disfrutábamos de lo lindo. De qué se trata si no. Broonko se tomaría un momento para hablar de la propia “Immortal (Kiddo)” que da nombre y aporta color al disco. Aprovechó también para dedicársela a Pablo Canalís, quien había perdido recientemente a su abuela pero ni así quiso perderse la cita. Dolfo se enfundó entonces la característica sudadera amarilla y el directo transformó al tema título en uno de los más juguetones del set. Leo Duarte volvería a brillar aquí, y la banda tejería un cierto misterio con ese puente extraño y tranquilo.
Tuvo que ser finalmente en “Metamorphosis” que la gente se animara a despegar sus sagrados culos de las butacas para acompañar a la banda a pie de escenario. Dolfo soltaría al fin el pie de micro y Broonko aprovecharía el inalámbrico para bajar a mezclarse con el público. Le seguiría Dolfo después y la fiesta no pudo resultar más catártica. Pero quedaba echar el cierre. Pablo Canalís acompañó a Rebor en escena y a toda la banda con sus muchas habilidades durante la final “Crazy Horse”, principio del nuevo álbum y cierre del show del sábado. De nuevo con Broonko perdiéndose entre la gente, ofreciendo su guitarra y, en resumidas cuentas, rubricando el final más festivo posible. The cherry on top que dirían los anglosajones.
Nos imaginamos que no eran pocos los nervios con que Automatic Kafka afrontaban una cita como esta. Pero salir a escena y verse rodeados de tantos y tan buenos amigos, intuimos, ha de resultar el más efectivo de los calmantes. Quedó pues bendecido “Immortal”, un disco que debería brindar bastantes alegrías al quinteto. Sumamos además la anécdota de haber presenciado a la banda en formato amplio, con los buenos aportes de Jesús Rebor y Pablo Canalís, a quien mandamos el mayor de los afectos. Por nuestra parte nada más que agradecer a la banda por el detalle y las facilidades y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Segundo álbum y muchas novedades para la gente de Automatic Kafka. La que primero salta al oído es la del nuevo vocalista Dolfo Alligator (Black Coffee, Electric Alligators, Half Black…) pero también en baterías con la entrada de Leo Duarte (Alquimia, Last Days Of Eden…) y la segunda guitarra de Jota (Daédrica, Oxidixe). Completan la actual alineación Dann Margo al bajo y Broonko Lee en guitarras, éste último encargado además de producir el álbum junto a Rebor y Julio Camba. Masterizado nada menos que por Barry Sage (The Rolling Stones, Madness o Pet Shop Boys…), “Immortal” será presentado el próximo 29 de marzo en Mieres.
“Crazy Horse” supone un arranque vivaracho, de rock mestizo y buenas melodías, que de inmediato parte peras con aquél debut de 2020. En parte por el agudo registro de Dolfo, que viene a contrastar con el más alternativo y soundgardenesco que Fab Martorano dispusiera para el debut. También por una producción que posa ahora sus miras en un rock de regusto más setentero. Aquí me gusta la forma en que encaran las estrofas. El estribillo llega no obstante más apaciguado, bien remarcado por el bajo de Margo. Me gustan los juegos entre ambas guitarras del puente y los detalles de Duarte ahí. El solo acude no sin que la producción introduzca los tímidos arreglos de Pablo Canalís, a tono con el propio aspecto lírico de la composición. Me agrada.
“Immortal (Kiddo)”, por el icónico personaje de Uma Thurman en el díptico Tarantiniano “Kill Bill”, parte de uno de una de las estrofas mas curiosas del álbum. Duarte traza una curiosa línea de batería y la banda sigue enfrascada en ese rock aseado y de regusto clásico y aseado. Dolfo parece muy cómodo en estos estribillos agudos y con gancho. Me llama la atención ese puente central, tranquilo y un tanto alucinado. Sensación que se ve incrementada por esos susurros que acompañan al solo. Que hablando de tal, habría aceptado de buena gana uno un tanto más ambicioso. La banda se desquita no obstante durante el epílogo, con la mezcla equilibrando cada línea a la perfección.
Quizá sea “Doc” la que más me recuerda a “Metamorphosis”, el debut de los asturianos. En parte por el riff que Broonko y Jota disponen aquí. También por un Dolfo menos agudo durante las primeras estrofas. Es en estribillos que la composición adquiere un mayor vigor y la banda parece retornar así a contornos más clásicos, encauzando hacia el espíritu que domina en gran medida a este “Immortal”. Estupendo el solo que surge en el tronco mismo de la composición y una discreta pero más que efectiva labor de Duarte bajo él. Tal vez la que más peso ha ido ganando con el correr de las escuchas.
De los ocho cortes de este segundo trabajo “Resistance” puede ser fácilmente el más exógeno de todos. De nuevo abrazado a un espíritu que parece conectar con “Metamorphosis”, sorprende con los coros que acompañan a Dolfo durante estrofas. Lastrada en parte por lo rácano de su duración, supone un cierto ejercicio de equilibrismo entre el clasicismo que emana de los riffs y algunos tonos no tan altos por parte de Dolfo. Aunque rematada por un curioso solo en su parte final, siento que me deja con ganas de más.
“The Taster”, en memoria de la leyenda Bon Scott, repta más que avanzar por un rock cadencioso y lleno de feeling. Dolfo, una vez más, parece de lo más cómodo a lo largo de las sinuosas estrofas. También cuando la intensidad sube de camino a los estribillos. Algún cambio de ritmo puede resultar algo brusco dentro de la naturalidad con la que fluyen estas composiciones. Pero en esa construcción ambivalente, pienso, reside gran parte de su encanto. Con la base rítmica de Margo y Duarte brillando por igual en ambos registros, al final este homenaje a la desaparecida leyenda de los igualmente legendarios AC/DC se revela como uno de los grandes hallazgos de este segundo trabajo.
“Audio Garden” tiende un puente entre la cara más alternativa de la banda y unas influencias que parecen emanar del blues más casual. Dolfo atempera su registro en estrofas y, por ahí sí que surge un cierto paralelismo con Martorano. La nueva voz de los Kafka teje aquí su interpretación más diversa, ampliando su gama de registros y, por ahí, beneficiando a uno de los cortes con mayor personalidad de “Immortal”. El solo y la forma en que ambas guitarras juegan a encontrarse ahí, me parece fantástico.
El prólogo de “Burn” puede ser lo más cerca que esta banda ha estado nunca del heavy metal más primario y seminal. Otra composición ambivalente, a un tiempo algo extraña, al otro clásica y funcional. Mención especial al buen trabajo de Duarte tras los parches, unificando esta escritura un tanto retorcida con suma clase. Las guitarras vuelven a doblarse camino de un cierre en el cual emergerán los Kafka más alegres y vivarachos. Breve, poco más de tres minutos y medio, pero creo que otra de las grandes sorpresas de este segundo trabajo.
La final “The Red” ahonda en esa vena más vivaracha, mostrando ahora un músculo más marcado y detalles en la interpretación de Dolfo que, de nuevo, retrotraen al debut de 2020. La banda parece abrochar así pasado y presente en un corte final por el que vuelven a colarse pequeños guiños metálicos (esos coros previos al puente) y que funciona a la hora de mostrar la cara más intensa del quinteto sin que ellos signifique traicionar sus líneas maestras. Poderoso final.
“Immortal” supone todo un viaje. Para nada “Metamorphosis” era un álbum monótono y lineal pero sí que para este segundo trabajo la banda parece haber ampliado su margen de maniobra. La paleta de colores kafkiana se asoma por igual al rock de los setenta que al heavy metal más primario sin abandonar los dejes más alternativos que alimentaron al debut. De resultas de esa mezcolanza surge una banda diferente, aparentemente más versátil y capaz, más ambiciosa incluso, que es lo que se debería de pedir siempre a un segundo disco. Máxime si ha habido alteraciones en el line up, como ha sido el caso. Ya solo queda ver qué tal funcionan estas nuevas composiciones en vivo. Nos vemos el próximo sábado 29 en el Mieres Centru Cultural.
En nuestro empeño por escudriñar todo cuanto la vieja Asturias tiene para ofrecernos, hoy nos iremos un poco por las ramas. “Everest” supone el debut en solitario de Fran Tejado, que fuera integrante de Human oInntermezzo, y que se ha acompañado para esta ocasión de las percusiones de Imanol Castela (Monasthyr, Rivendel Lords) y las guitarras de Jesús Barreiro. Con producción y mezcla de Álvaro Cocina (Eden, Inntermezzo, Nuevecondiez), seis son los temas que componen este Ep:
“Un Día” emerge desde la bruma para después revelar una intro sintetizada que me recuerda (y no poco) a los siempre interesantes doomies ucraniaos Kauan. Un corte sin embargo que parece beber tanto del rock alternativo y atmosférico de unos Klone o el metal de los Sôber más elegantes. Incluso el post-rock a lo Explosions In The Sky. Me gusta la forma en que Tejado amolda su registro a lo largo de la composición. También el modo en que esta se va elevando conforme camina hasta el desatado epílogo. Antes de ese final Barreiro ha dispuesto un brevísimo solo de guitarra, abrochando en cualquier caso un estupendo comienzo de Ep.
Se filtra la voz de Tejado en el prólogo de esta “Aún Respiro”, que ahonda ahora en una vena más desnuda y acústica. Aquí destaca la notable producción de la que goza el Ep. Emerge, junto a la voz de Fran, una más que cuidada línea de bajo. Medio tiempo, balada si así lo queréis, de trazo tan ambivalente como clásico. Interpretada con mimo, si acaso echo en falta un solo de guitarra algo más ambicioso que termine de rematar este epílogo.
“Bailemos (Everest Version)” remoza su encarnación original, mejorando la producción y sonido de aquella versión más primaria para así dar la verdadera medida de su propio potencial. Y es que, en muchos sentidos, puede ser esta la entrega más equilibrada del Ep. Un inicio tranquilo, aunque de baterías ágiles, que adquirirá un mayor peso conforme se acerque a estribillos y luzca incluso un buen solo de guitarra en su tronco central. De nuevo muy cuidada en lo que a composición se refiere y dueña de un más que interesante juego tonal. Guiños post-rock inclusive. Estupenda.
“¡Que Se Callen!” retrata ahora al Tejado más calmado y acústico, pisando un terreno cercano al del primer cantautor que se os venga a la cabeza. Pero aún ahí, y particularmente por los propios arreglos de la composición, queda impresa la propia personalidad del compositor asturiano. Nada parece superfluo aquí. Por eso cuando se deja oír la voz de Pablo Iglesias, ex secretario general de Podemos, en un fugaz sample, no alcanzo a entender del todo su idoneidad. En cualquier caso, un canto a la libertad llamativo de tanto en cuanto se produce desde la más pura calma.
“El Peor Retrato”, composición más breve de las seis, continúa por esa vena más desnuda de distorsión, una vez más acompañada por otra fina línea de bajo. También por leves arreglos y guitarras. Fran aporta un cierto desgarro a su interpretación ahora, que viene a contrastar con la tranquilidad que le rodea. Otro tanto se podría decir del solo de guitarra que emerge en la parte final. De los temas tranquilos del Ep fácilmente mi favorito.
“Humo” parece flirtear incluso con el flamenco más leve de un modo que me recuerda, aunque sea de manera vaga, a Manolo García. Quizá sea por esas palmas de las primeras estrofas. Tejado parece muy cómodo a lo largo de esta línea vocal, ayudado en estribillos por una cuidada línea de piano. Hay solos acústicos y eléctricos, una mayor pegada final que me siempre me recuerda a unos Anathema del (fenomenal) “Weather Systems” y un epílogo de lo más cuidado y reposado conformando un buen final.
Un EP que transcurre desde el cierto nervio inicial a la calma y la introspección del final, con “¡Que Se Callen!” ejerciendo de pinza entre ambos espíritus. Muchas son las influencias que me sobrevuelan cada vez que acudo al play. Otras tantas las del propio Tejado que no alcanzo a vislumbrar por falta de referentes. En cualquier caso un viaje de lo más personal para un Ep que ha ido ganando su peso tras el correr de las escuchas, con especial hincapié en temas como “Bailemos” o “Un Día”. Bien merece que le dediquéis un par de escuchas o tres.