Año y medio después tocaba regresar al avilesino Palacio de Santa Santa Cecilia y catar por primera vez en vivo los temas que forman «Panzer«, el segundo trabajo de estudio de los hard rockeros Secta.
Con los deberes al día, el disco estaba disponible en Spotify desde la medianoche y había sido mi banda sonora del día, pude comprobar que tras los 2 adelantos «Dulce Dinamita» y «Panzer» el disco continúa prácticamente la senda marcada por su predecesor, es decir, buscarle las cosquillas al hard rock de acento Young, con pequeños guiños al blues rock y la escuela nórdica. No tardando, la labor de desglosarlo en condiciones llegará del puño del compañero David Naves, mientras tanto vamos a meternos de lleno en lo acontecido en el Santa Cecilia. Muy buen ambiente, prácticamente llena la sala y mucha cara conocida entre el público, con saludos a Fer Espina, Luismi Rose, Fon Fernández, Txenry y Fernando Casas a bote pronto. Al igual que en la presentación de «Nada Nos Va A Parar» a los mandos de la nave se encontraba Miguel Herrero, dando así por asegurado el buen sonido que disfrutaría la velada.
Puede sorprender que para arrancar el concierto la formación se decida por «C’Mon» y «Todo o Nada» incluidas en la nueva obra y no por la propia «Panzer» como en anteriores conciertos. No pareció importar en absoluto a un público muy dispuesto desde los primeros compases del show. Secta sabe como conectar con los suyos, dosificando inteligentemente la presentación completa del nuevo álbum con temas de su ópera prima. Así dejaban caer «Dame Tu Miel» o «Plan B» para subir la temperatura de la coqueta sala y dejar patente que el quinteto se encuentra en perfecto estado de revista para encarar su próximo paso por Madrid.
Juan Pablo Cotera bordando el papel de Malcom, desgranando unas rítmicas de las que no puedes huir y aportando junto a Pelayo Vázquez y Pablo Pravia unos coros marca de la casa, ceden el protagonismo a la dupla Michael Arthur Long / Ger Gilsanz. El también voceras de Drunken Buddha volvió a demostrar que habrá vocalistas más técnicos pero no más entregados a la tarea y carismáticos. No quedaría barra del bar, tarima, escenario ni espacio aéreo sin su presencia. Muy activo en todo momento, sorpresivamente durante varias fases del concierto elevó el tono vocal con agudos que aportaron un plus de agresividad a su interpretación.
«La Casa Del Blues«, posiblemente mi favorita del nuevo trabajo, marcaba el ecuador y nos permite tomar aire junto a «No Quiero Llorar«, dos temas diferenciales en el acervo de la banda y que son recibidos con la misma pasión que desprende Gilsanz aferrado a su inseparable Gibson SG. El también Winchester dejaría para el tramo final de la presentación una memorable escena arrastrado por un Michael desatado. Es solo rock n’ roll pero nos gusta, vaya como nos gusta.
«Herrero«, «Panzer» y «Dulce Dinamita» pese a pertenecer a la nueva obra no son extrañas al oído si has seguido a la banda en los conciertos de Mieres, Oviedo y citas anteriores en Avilés. Y si bien eche en falta un himno como «No Se Acaba El Show«, hay que admitir que cerraron por todo lo alto con «Nada Nos va A Parar«, dejando a la parroquia satisfecha y la sensación de que el tiempo había pasado demasiado rápido. La sonrisas y el buen aspecto del puesto de «merchan» daban fe que la jornada había sido propicia. Como siempre agradecer a la banda y responsables de la sala las facilidades para realizar esta crónica y mandar nuestros mejores deseos al quinteto en la que creemos es la primera salida de Secta fuera de la región. Mientras llega el próximo sarao, larga vida al rock n’ roll.
Si el metal es para quien lo trabaja, desde luego que a los clásicos valencianos Zarpa les corresponde una importante porción del pastel. Formados allá por finales de los setenta en Mislata, la suya ha sido una trayectoria algo a la sombra de los grandes nombres que surgirían en la siguiente década pero siempre fiel a las férreas convicciones del rock duro. Ya con el guitarra y voz Vicente Feijóo como único miembro superviviente de la formación original, completan el line up a día de escribirse estas líneas el bajista Vicente Romero, el batería Miquel Alejandro y el guitarra Marcos Sáez.
El álbum fue grabado a caballo entre los propios estudios de Feijóo y los Fireworks de Masanassa, en Valencia, con Fernado Asénsi y Quique Mompó como técnicos de sonido. Fernando Asénsi correría posteriormente con las obligadas tareas de mezcla y masterización de una decena de temas que han visto la luz, vía Demons Records, adornados por el arte de David Marqués. En la calle desde noviembre del pasado 2023.
Sea algo buscado o no, lo cierto es que “Dioses Del Metal” llama la atención con su sonido deliberadamente sucio y desgastado. Sobre él Zarpa dibujan un heavy metal de la vieja escuela que pronto toma posiciones en torno a una escritura firmemente anclada en una onda muy JudasPriest. El propio aspecto lírico de este primer corte arrambla con un espíritu orgullosamente estatal, que recuerda a lo más granado del rock duro español de los ochenta. Feijóo declama potente mientras plantea una serie de riffs que, ya digo, evidencian una fuerte querencia por la banda de Tipton y Downing. Quizá el solo de guitarra parta peras con el legado de la banda británica. Gustos individuales al margen, tiene mérito parir temas como este tras más de cuarenta años en la carretera. Por más que a ratos me chirríe la letra o se le vean las costuras en cuanto a escritura.
El tema título “999”, entrega curiosamente más rácana de las diez en lo que a duración se refiere, renueva el ideario a fuerza de entregar unas estrofas de marcado aire marcial. Incluso diría que Feijóo se encuentra mucho más cómodo sobre ellas, disponiendo aquí de su registro más rugoso y a la vez aquilatado. Sí, su escaso recorrido temporal redunda en una escritura un tanto predecible a ratos, coronada sin embargo por un solo de guitarra más que notable, protagonista final de este algo desigual segundo corte.
“El Ogro” se eleva frente al par de entregas previas a base de inundarse de una atmósfera más recargada, donde cobra especial protagonismo un aspecto ornamental, nunca abusivo, que acompaña al estupendo riff que Feijóo y Sáez han dibujado para este tercer tema. Orgulloso de su raíz clásica, empastado con gusto entre las diferentes estrofas y engrandecido por la mayor presencia del bajo de Romero. Presencia, por cierto, que echo en falta en otros momentos del álbum. Por contra, y siento si soy pesado con esto, otro solo que bien merecía una porción mayor de espacio.
Ese que dibujan durante el prólogo de “A Un Millón De Años” puede ser fácilmente mi riff favorito de todo “999”. Tras él Zarpa dibujan un corte que, sin salirse de las férreas correas que sujetan al tracklist, ofrece una cara más oscura. En ella Feijóo, sesenta y cinco años le contemplan, vuelve a mostrarse ágil. Certero incluso. Sorprende además el estribillo por el que opta aquí. Resulta luminoso al punto de dar la impresión de ser el contrapunto de las diferentes estrofas, que no el acento de estas. Una dualidad sobre la que se construye un corte llamativo, eficaz, agradable.
No sería un disco de Zarpa sin algo como “El Heavy Es Mi Destino”. Corte de pura reafirmación rockera, tantas veces visto y oído dentro del género, pero que a la luz de los acontecimientos, tanto con esta banda como con otras, tanto tirón sigue teniendo dentro de la parroquia. En lo musical funciona mientras traza buenos cambios de ritmo, un nivel técnico más que apreciable, solo de guitarra a la cabeza, y esa sensación de que les dará buenos réditos sobre las tablas.
Pero, qué duda cabe, conecto en mayor medida con algo como “Reinos De Miseria”. En una onda esta vez más cercana al Dio más elegante, valga la redundancia, se aprecia aquí al Feijóo más diverso de todo “999”, elevándose desde esos tonos bajos del comienzo hasta los gorgoritos más altos con toneladas de actitud y también de clase. Medio tiempo de regusto clásico, adornado con gusto y donde se hace fuerte, más que nunca, la buena producción de la que disfruta el álbum, que gana en brillantez sin tampoco abandonar aquella mayor rugosidad que ofreciera “Dioses Del Metal”.
Y si “Reinos De Miseria” destilaba elegancia o “El Heavy Es Mi Destino” era puro heavy metal, “En Pie De Guerra” ofrece ahora a los Zarpa más gruesos y arrastrados. Su riff, por sencillo, tiene un gancho de mil demonios. Y mientras sus voces, que diría pertenecen al bajista Vicente Romero, pueden ser fácilmente las más graves de todo el álbum, no deja de sorprenderme ese solo de puro heavy metal que la banda dispone en su tercio final. Coros poderosos y otra de las entregas más reconocibles y distinguibles del tracklist.
“Exterminador” retoma orgullosa el libro de estilo de Judas Priest en general y “Rapid Fire” en particular, lo combina con un estribillo chulesco y lo remata con un aspecto lírico que, diferencia idiomática al margen, sin problemas habría podido firmar el mismísimo Rob Halford. Disfrutona si logras deshacerte de sus más que obvias influencias. Puro heavy metal.
La producción de “999” se anotará otro tanto gracias a “Fieras En La Noche”. No es un corte que me enamore pero aprecio su sonido distinguido del resto de cortes, la forma más apaciguada en que Feijóo afronta según qué estrofas e incluso la cierta extrañeza que habrá de preceder al solo de guitarra. Su corto desarrollo, ni tres minutos y medio, no ayuda en absoluto y hay ideas aquí dentro que bien merecían algo más espacio y presencia.
Engaña la final “Fuego Solar” con el deje sci-fi que porta en su prólogo, pues termina por reconducir hacia un heavy metal sencillo y directo, apoyado sobre el firme doble bombo de Miquel Alejandro y confeccionado sin dar media puntada fuera de los límites del género. A ratos desangelada, su estribillo no resulta ni mucho menos el más lúcido de este tracklist. Un cierre con el que me cuesta horrores conectar.
No seré tan necio de decir que el álbum se desinfla en su tramo final, pero qué duda cabe que los temas que más captan mi atención dentro de “999” se sitúan en la que vendría a ser la cara A del hipotético vinilo. Zarpa, cuarenta y cinco años les contemplan, no están para experimentos. Y sin embargo ahí están el buen riff de “A Un Millón De Años” o la cuidada cadencia de “Reinos De Miseria”. “Exterminador” encandilará a sus fans de toda la vida y “En Pie De Guerra” dará argumentos a quienes piensen que esta banda aún tiene cosas por contar. Cuídate del zarpazo.
Expectación máxima, y fíjate que no era el único bolo de la noche, para la presentación de “Venom”, segundo disco (reseña) de los metaleros con base en Puerto de Vega, Aneuma. Acompañados de los también asturianos Where The Waves Are Born, con quienes casualidades de la vida, ya compartieran escenario en la presentación de “Climax” allá por octubre de 2022 (crónica). Con una Gong llena de gente de un amplio rango de edades, cuánto nos gusta que sea así, la jornada vino a darse más o menos como sigue.
Where The Waves Are Born aunque practican un género que, a ratos, me resulta un tanto ajeno, manías que uno trata de cambiar, lo cierto es que son una banda importante dentro del actual circuito asturiano. Por lo cuidado de su propuesta pero, muy especialmente, por cómo ésta ha arraigado entre la gente más joven, arrancándola de las garras del «mass media» con su, por otro lado, llamativa mezcolanza de hardcore, metal y buenas melodías.
Hay un sonido algo embarullado toda vez el sexteto (dos guitarras, dos voces y base rítmica) acomete una “Everchanger” donde lo único que transmiten es una bola indescifrable de golpes y acordes. Por suerte, para ellos y nosotros, todo recondujo a un lugar óptimo de forma ágil y breve. De resultas de ello, quizá, que hubiera mucho más movimiento arriba que abajo del escenario. Luigi López a la voz limpia, Guille Rodríguez con el registro grave, no cejaron en el empeño de meterse a la audiencia en el bolsillo. Una audiencia que encajó de buena gana cortes como la pequeña “Coward”, del Ep de 2023 “Sundered”.
Pero si hay alguien que capta mi atención ese es Victor Barrero, a cargo de buena parte de los solos con que adornan y revisten sus temas. Fino además a la hora de crear buenos riffs y con buen gusto para apoyar la cara más melódica de la nutrida formación astur. Y nos gustó que Luigi López se acordara de quienes votaron por uno de sus temas de cara a la última ceremonia de los Premios AMAS. Era el turno, claro, de “Burden”, una de las mejor recibidas de la jornada, y que inundó de humo al sexteto al tiempo que mostró la cara más abiertamente atmosférica de la banda.
Como debe de su actuación y más allá del barullo del arranque, alguna pausa entre cortes se nos hizo un tanto extensa. Pero en el haber lo bien que funcionan a través de cortes como “Scandinavian” o aquella “Fake Self” de su Ep de 2019 “Engraved”. Fue en este tramo final cuando el propio López no quiso dejar el escenario del Gong Galaxy Club sin mandar sendos agradecimientos a Aneuma, a Isaac Prieto, el mago tras los controles sonoros de nuestra querida sala asturiana y ya por último al otro Guille, Menéndez, batería de la formación que acudió a la cita aquejado de una fuerte fiebre.
Quedaban “dos para el final, son cañeras, queremos ver movimiento” avisó Rodríguez, y la gente terminó por conectar con ellos. Lo dicho, puede que su propuesta resulte hasta cierto punto algo perpendicular a mis propios gustos, pero el sábado desde luego trabajaron y convencieron.
Eran justo las diez cuando llegó el turno de comprobar qué tal suenan los nuevos temas de Aneuma sobre las tablas de un escenario. La banda, mucho ha llovido desde aquél “Climax” de hace un par de años, se ha hartado de recoger premios, aquí y fuera, creciendo de manera exponencial en el proceso, y generando una expectación tal que es capaz de poblar una sala como la Gong haciendo como hacen metal extremo, si bien aquí caben ciertos matices.
Termina la introducción y doble bombo mediante, Jorge Rodríguez comanda una “Your Doom” que viene a poner en alerta a todos los presentes. El sonido ya desde los primeros instantes no puede ser más nítido. Tampoco más potente. Y si bien desde uno de los lados del escenario costaba oír con claridad los solos de Borja, el ímpetu de Laura arrastró tras de sí a los presentes. La frontwoman de Aneuma es a día de hoy un animal escénico que se come las tablas con una fuerza y un carisma arrolladores.
Y es que era la noche marcada a fuego en el calendario para darlo todo. Y lo dieron. “Fall Apart” o “Castaway Of Chance” nos recordaron a los mejores momentos del debut. La forma tan hábil en la que hibridan metal clásico con buenos detalles técnicos y el roto registro de Laura convierten la sala en un auténtico hervidero. La mayor pesadez de “Guide Them To The Light” amplifica la pegada del bajo de Pau y de repente todo encaja con la leyenda que muestra su camiseta: “Al Cisneros (OM, Sleep, Shrinebuilder…) is my cult leader”. Pero si hay un corte de nuevo cuño que me agrada en esta primera parte del set ese es “Never Again”, con unos brillantes Abel y Borja a las seis cuerdas.
Se produciría entonces un pequeño impás. La banda, a excepción hecha de su batería Jorge Rodríguez, abandona el escenario y éste lleva adelante un pequeño solo de batería. Y, cabe decirlo, a buena parte de la audiencia le costó entrar en su juego. Para cuando lo hace y ya con el quinteto de vuelta a las tablas, cambio de imagen en Laura mediante, atacan el que fuera adelanto de “Venom” y afrontan la parte central del set. Pequeños circle pit e incluso algo de crowd surfing vinieron a poner de relieve que la gente se lo estaba pasando en grande. Tal es así que Laura no quiso perder la oportunidad y, virtudes del inalámbrico, se dio un buen paseo entre la gente mientras los dos Suárez seguían con su el derroche de clase sobre las tablas.
“Quiero ver a todo el mundo saltando” exige la vocalista como introducción a “Break Out From Hell” aunque es curiosamente “Ashes Of Your Fears” la que pone a saltar a la Gong con su apuesta por el heavy metal de corte más clásico. Conforme ha ido pasando el tiempo otra de mis favoritas de su primer disco. En lo concerniente a “Chain Reaction”, ya cuando escribí la obligatoria reseña comenté que se trataba de uno de los temas con más gancho del tracklist y pienso ahora que su encarnación en vivo vino un poco a darme la razón. Sigo en mis trece de que si ha de haber segundo videoclip del álbum, esta tiene todas las de ganar.
Otra del nuevo álbum que parece haber caído de pie en su traslación al directo es “Circles Of Fire” y el aire más cercano al hard que emana de su riff principal pero que suma a Borja en coros y entrega a Laura en su encarnación más decididamente agria y rotunda. Un contraste que funcionó y de qué forma el pasado sábado. Como viene siendo habitual no perdieron ocasión de introducir un par de versiones en esta parte final. Pero me agradó que, entre ellas, colaran una “Stand Tall” que en este epílogo tiene mucho de autoreivindicación. Obligados agradecimientos mediante, cerrarían con su ya habitual revisión del “Evil Dead” para regocijo de todo fan de Chuck Schuldiner pero fastidio del sufrido kit de batería de Jorge. Como cierre nada más que el deseo de que todos los shows en defensa de “Venom” se den así de bien.
Porque siguen creciendo. Su segundo trabajo, pienso, mejora al primero y sobre las tablas la línea parece ser igualmente ascendente. No cabe otra que alegrarse. Pronósticos de cara al futuro no me gusta hacer pero ahora mismo una banda de lo más disfrutable.
Por nuestra parte nada más que agradecer a la organización del evento por todas las facilidades dispuestas de cara a la realización de esta crónica, mandar un cariñoso saludo a la amplia legión de habituales y el deseo firme de que nos veamos en el siguiente.
01 Inner Flame 02 Sons Of The Serpent 03 Marrow Of The Soul 04 The Architect 05 Beyond The Veil Part I: Mirrors Of Doom 06 Beyond The Veil Part II: Necromancer 07 The Golden Crest (The Ritual, The Curse, The Path, The Light)
La grabación cuenta con mezcla de Javi Felez, guitarra en Graveyard, Balmog y Korgull The Exterminator, realizadas en los Moontower Studios (Balmog, Altarage, Crisix…). El proceso de masterizado a tenido lugar en Orgone Studios por Jaime Gómez Arellano (Ghost, Opeth, Behemoth, Solstafir….). La preventa arrancará a finales de este mismo mes de abril y el primer tema de adelanto llegará en mayo.
Presentado por todo lo alto en Gijón mediado el mes de marzo (crónica), “Electricidad” trae de vuelta a los chicos de Baja California seis años más tarde de aquél “Horizontes” de 2018. Han intervenido en este nuevo trabajo Manu Roz en voces, Javi Monge y Aarón Galindo en guitarras, Javi Hernández “Cete” en bajo, Pablo Viña en baterías y Marco A. Guardado en percusiones. Producido por el propio Viña en conjunción con Dani Sevillano, los nueve cortes que componen este tercer largo de los asturianos fueron grabados a caballo entre Piedramuñiz y el Ovni Estudio para ser posteriormente masterizados por Brad Backwood de Euphonic Masters. Con fotos y diseño de Tigre Limón y Laura Estrada, ha sido editado por El Dromedario Records.
Arranca “Caída Libre” haciendo honores a su propio nombre. Baja California despliegan un hard plagado de buenas maneras y mejores ideas. Las más en lo tocante al fino trabajo de producción, pero también a unas líneas de guitarra repletas de detalles. Por contra, he de admitir que no me conquista el sonido de la caja durante este primer corte. Pero Manu Roz vuelve a descolgarse como un frontman de gran clase. Sin grandes excesos ni mayores alardes, sabiendo mostrarse ágil dentro de la cierta contención con la que afronta las distintas estrofas. Una escritura menos plana de lo esperado y el buen solo de su tronco central rematan un arranque breve, de hecho el más rácano de todo “Electricidad«, pero de lo más eficaz.
“Tiempo Suicida”, por su parte, se mueve en ritmos más pesados y también chulescos. “No hay más vida que enseñarme a morir” declama Roz sobre alguno de mis riffs favoritos de todo el álbum, acompañado con gusto por unos coros cristalinos a la par que potentes. Aquí sale a relucir, claro, la buena producción que portan estas canciones. El empaque que da ahora “Cete” desde las cuatro cuerdas, el deje más alucinado que aportan las voces filtradas de Roz o la inteligente construcción del solo y lo muy juguetón del epílogo terminan por conformar una de las ofertas más redondas de todo el largo.
El tema título “Electricidad” lo hace todo por devolvernos a Baja California en su encarnación más febril en una composición que me recuerda a los Uzzhuaïa más vibrantes. Aquellos de cortes como el poderoso “Desde Septiembre” del eternamente reivindicable “Destino Perdición” de 2008. Aquí, claro, sobresale Viña tras los parches, mientras que las guitarras de Monge y Galindo juegan a encontrarse sobre unos riffs lo suficientemente hábiles como para no palidecer ante la mayor vibración que desprende la banda aquí. Hábiles desde luego a la hora de alimentar a estos Baja en su versión más adrenalítica. Fenomenal sección solista, por cierto.
Así las cosas, “Dueños De La Noche” nos regresa a la banda en una piel mucho más apaciguada que termina por revertir en uno de los cortes con más gancho de todo “Electricidad”. El talk box le da a la línea de guitarra un inequívoco sabor a Richie Sambora y, desde luego, los coros que acompañan al estribillo no podrían recordar más al hard de los ochenta en general y a los mejores Bon Jovi en particular. En el debe lo predecible que resulta a ratos. Single adelanto para lo bueno y también para lo malo.
Sobresale “El Mago” por el exquisito cuidado con el que Monge y Galindo han trazado sus correspondientes líneas de guitarra, por el tratamiento que la producción otorga a la voz de Roz y diría incluso que por el aspecto lírico de la misma. Sus contrapuntos entre estrofas y estribillos no podrían estar más conseguidos ni el cierto aroma a The Cult que desprende a veces resultar más irresistible. La estupenda línea de batería remata otra de las composiciones que, al menos en lo que a servidor concierne, más han ido ganando con las sucesivas re escuchas del álbum.
“Indomable” opta por un avanzar más arrastrado en estrofas, que culmina en otro de esos estribillos a coro tan pegadizos, tan marca de la casa. Me agrada la desnudez que muestran algunas estrofas, la mayor vehemencia de Roz tras el micro y, si bien vuelve a resultar uno de esos trazos fácilmente predecibles, lo cierto es no deja de ser un corte con gancho y pegada, rematado por otra estupenda sección solista en anticipo del epílogo. Más pasional que cerebral.
“A66”, quiero pensar que en referencia a la autovía que cubre el trayecto entre las ciudades de Gijón y Sevilla, le sirve a Baja California para entregar ahora su cara más equilibrada. Sus riffs dibujan un deje más sureño. Leve, sí, pero lo suficiente como para, por ahí, disociar a este corte del resto de composiciones dentro del disco. Su letra, sí, puede resultar algo recurrente y/o dejar cierta sensación de déjà vu. Incluso siento los solos algo por debajo de la media de casi todos los que pueblan el álbum. Sí me agrada, por contra, el mayor nervio que el corte adquiere camino del epílogo. A la contra de “El Mago”, una canción que se me ha ido desinflado con las distintas vueltas al CD.
Todo lo contrario que “Grita”, quizá porque en el fondo resulta una composición algo diferente para ellos. Por lo ágil y diverso de su construcción. También por esas guitarras más potentes y por el fino, finísimo trabajo de producción que ésta ofrece, particularmente en estribillos. El crescendo que conduce hasta los solos de guitarra está tejido con las dosis justas de gusto y precisión. Y finalmente, el aseado epílogo termina por redondear otro corte de esos que levantan el ánimo de cualquiera. Fíjate que este tipo de letras me suelen dar urticaria y, por alguna razón, no llega a ser el caso aquí. Algo tendrá.
El cierre es para “20 Monedas”, composición más extensa del álbum y un corte con un inicio sin rima alguna con cualquier homólogo dentro del tracklist. Ahí aparece Roz casi desde las profundidades para acompañar otro trazo que viene a mostrar la cara más chulesca de los asturianos. La estrofa….
Dónde se esconden los locos
que hilan canciones para ocultar
que ayer el asfalto venció a Superman
el hombre de acero ha olvidado como pelear
puede ser fácilmente mi favorita de las muchas que pueblan este “Electricidad”. Vitalista a su manera, bien trenzada, con Roz, ahora sí, en tonos muy altos y desde luego eficaz a la hora de cerrar este tercer trabajo con un cierto toque de distinción y elegancia sin por ello abandonar el pulso más decididamente hard rockero. Gran broche.
Los chicos tienen motivos más que de sobra para estar satisfechos. Hay canciones aquí dentro que apuntan a fijas en sus setlists durante largo tiempo. De algunas ya pudimos comprobar su efectividad sobre las tablas de la Acapulco el pasado dieciséis de marzo. Por contra, cierto es que el álbum no alcanza siquiera los cuarenta minutos, algo extraño en estos tiempos de trabajos maratonianos o directamente interminables. Echo en falta de igual modo un corte con la profundidad y casi diría el corazón de la fenomenal “Años Atrás”, pero con eso y con todo, cortes como “Caída Libre”, “El Mago” o “Tiempo Suicida” me parecen de lo más disfrutables. A seguir por esa senda.
Los renovados Edenpresentan la portada, tracklist, fecha de lanzamiento y primeros detalles de su próxima obra de estudio «Alma De Libertad«. Con portada, diseño y artwork obra de Nacho GS la grabación se llevó a cabo en estudios ACME y Fortress Studio. La mezcla y masterizado ha corrido a cargo de Alfredo Arold.
01 Cenizas 02 Ave Fénix 03 Nunca Más 04 Alma De Libertad 05 Muerte Carmesí 06 Ella 07 Puede Ser 08 666 09 El Fin 10 Cómo Un León
Editado a través del sello valenciano Thornado Music, el álbum tendrá su primer sencillo de adelanto en la canción «Nunca Más«, que verá la luz en forma de videoclip el próximo 26 de abril.