La formación alternativa Mystereo retomará el viernes 5 de enero la presentación en directo de su último disco «Panic«. La cita será en la Sala Tizón Sound de Gijón a partir de las 21 horas.
Tras una década de silencio discográfico la formación gijonesa grababa en Ovni Estudio un disco que veía la luz hace ahora un año. Entrada anticipada 8 euros disponibles la La Mina Xixon Rock y Libreria Paradiso, en taquilla 10€.
La veterana formación cántabra Adgar regresa a la actualidad con el primer avance de su próximo disco. El tema que lleva por título “Las Oscuras Golondrinas“ cuenta con el siguiente videoclip que sirve además para presentar una renovada alineación que cuenta con Dani G. (Darksun, Last Days Of Eden, Dreamyth) a la voz, Javier Ochoantesana y Tomás “Tuko” Álvarez a las guitarras, Diego “Sephi” Saiz al bajo y Javier Murga a la batería.
Videoclip realizado por Álvaro Oliva Films, la grabación se llevó a cabo en la Iglesia de San Jorge situada en Las Fraguas (Arenas de Iguña, Cantabria). En la parte estrictamente musical la canción se grabó en los Sanctuarium Estudios con Alberto Rionda a los mandos siendo la mezcla y master obra del propio Dani G en sus Estudios Dynamita. El álbum se prevé que vea la luz durante el 2024.
Con «Shinin‘» su disco debut recién publicado, The Magus tomará posesión el viernes 22 de diciembre de la gijonesa Sala El Tizón para dar buena cuenta del mismo. Una velada especial en la que compartirán escenario con los omnipresentes Caballo Moldavo, en la que será su última fecha en directo en este frenético para ellos 2023.
Cuarto trabajo ya para la agrupación stoner doom madrileña Aathma, que recordemos forman Alejandro Porras en baterías, Chamani al bajo y Juan Viguera en voces, guitarra y sintetizadores. Seis años tras aquél “Avesta” de 2017, el trío contraataca ahora con un “Dust From A Dark Sun” para cuyo artwork vuelven a contar con Robert Hernández y que vino al mundo en los Sadman Studios de Verín (Ourense) de la mano de Carlos Santos (Bloodhunter, Toundra, Cuernos de Chivo, Hamlet…). Con mezcla final de Víctor García (Moksha, Wormed, Ikarie…) en Ultramarinos Mastering, el álbum vio la luz el pasado treinta de junio vía Ardua Music en digital, CD y vinilo de 12».
Espacial, lejano y reverberante, “Cosmos” prorrumpe casi de inmediato para acomodar la consecuente descarga de doom alucinado a rebosar de distorsión. La línea de voz arrastra un deje muy ochentero, que apenas desentonaría en el “Love” de The Cult, y que atrapa casi en la misma medida que sorprende. Bien es cierto que esas mismas voces atropellan a ratos al resto de elementos en la mezcla. Huelga decir que nunca de manera catastrófica pero sí un tanto molesta. Quizá eche en falta una faceta solista más predominante pero disfruto en cualquier caso de ese tercio final apasionado y aplastante.
“Impending Fate” emerge desde las profundidades cual abisal Cthulhu y viene a manifestarse ante el oyente en términos más livianos que su predecesora. Viguera percute con una serie de riffs firmes, quizá un tanto monocromáticos, que conducen a un estribillo redondo y bien armado. La banda destila atmósfera en este corte elegante, distinguido y de nuevo reverberante. Del pulso alucinatorio que destapa a los Aathma más atmosféricos tiene gran parte de culpa una producción que, ahora si, equilibra todos los elementos presentes con agudeza y pulso de orfebre. De ello dará fe la poderosa eclosión final, clímax arrebatado y uno de mis momentos favoritos de todo el largo.
“Burned Garden”, corte más perezoso en lo que a duración se refiere de todo “Dust From A Dark Sun”, no altera los ritmos pausados, doomies y alucinados que el álbum arrastra en dupla inicial. Pero la banda se enfunda ahora en guitarras mucho más graves, amén de parapetarse tras un estribillo donde no cuesta encontrar el rastro de los Black Sabbath más primarios. Puede que sea precisamente ese chorus el que le haya granjeado su condición de adelanto. Lo cierto es que en primeras escuchas me generaba cierta indiferencia y sin embargo, a día de hoy, no logro sacármelo de la cabeza. Conviene siempre no fiarse de primeras impresiones, máxime tratándose de una banda que maneja tal multitud de capas y colores como la que hoy nos atañe.
Podría intuirse por su curioso prólogo que “Bloodhands” viene a abrir la veda de los Aathma más alternativos. En realidad aquí se manifiesta una espacialidad nada casual, apuntalada en todo momento por unos sintes casi omnipresentes. Revestida de ese brillo técnico que “Cosmos” reclamaba anteriormente, con una base rítmica que otorga un sustento sin florituras ni tampoco errores, a ratos me parece la oferta más sólida de este cuarto álbum de los madrileños. Bien es verdad que los Monster Magnet del sensacional “Dopes To Infinity” sobrevuelan a ratos, si bien tengo la impresión, hay días que también la certeza, de que Aathma han sido lo suficientemente inteligentes como para mantenerse dentro de las férreas fronteras tanto del álbum como del género.
“A Black Star” sí que se desliga de los grandes tropos del trabajo. Especialmente en lo que a ritmos se refiere. Porras se desvive con la línea de batería más ardiente de las siete que conforman el disco. No solo en las partes más envenenadas y rápidas, que las hay, sino también en aquellas más livianas y que vendrán a dar soporte al estribillo, que será donde dibuje un groove del todo irresisitible. A la larga el corte más distinto de la septena, algo a lo que contribuye en gran medida ese curioso y tranquilo epílogo.
Hay algo en las líneas de voz de “Embrace The Ocean” que me hace pensar en el bueno de Mick Moss, de los siempre reivindicables Antimatter. Banda que, a priori, uno no asociaría a un nombre como Aathma. No es que el trío se dirija ahora hacia el progresivo atmosférico del combo británico, pero se suceden las escuchas y mi subconsciente no puede por más que asociar a ambas agrupaciones. Viguera ofrece aquí una serie de riffs más contemporáneos, con los que quizá no alcanzo a conectar del todo pero que vienen a dar forma a otro de los cortes más personales del álbum.
La distorsión tan marcada que arrastra la guitarra en la final “The End Of My World” bien podría recordar a esos Muse más musculosos que Matt Bellamy nos regala más a cuentagotas cada vez. Lo cierto es que toda vez supera ese prólogo angosto y rocoso, Aathma reconducen hacia terrenos más cómodos para ellos. Las voces reverberantes, la poderosa atmósfera que dibujan los sintes y esa base rítmica de Porras y Chamani tan firme y sólida como siempre. Viguera además adorna el tronco central con un discreto pero funcional solo de guitarra y alcanzamos un final en un crescendo que viene siempre a dejar con ganas de más.
Porque si mis cuentas son correctas es el álbum más corto de su trayectoria y a estas alturas uno está más que malacostumbrado a trabajos que flirtean, o en muchos casos superan, la barrera de los sesenta minutos. Por contra, “Dust From A Dark Sun” ofrece muy pocas dobleces. Sereno pero firme, funde doom con sludge y stoner con una facilidad que a ratos apabulla. A los nombres que han salido durante la reseña, bien podría añadir los de Cult Of Luna, Year Of No Light, Neurosis… y sin embargo el álbum no abandona nunca una senda muy marcada, un tronco común de lo más personal e identificable. Estilo y precisión en todo momento. También personalidad y carácter. Muy bien se tiene que dar este 2023 para que este cuarto de los madrileños no sea uno de los trabajos del año. Texto: David Naves
Nuevo trabajo de la banda capitaneada por Tino Hevia (Darksun, Nörthwind), tercero ya en su trayectoria. Editado el 3 de noviembre por el sello Art Gates Records, donde lo primero y más llamativo que nos encontramos es la épica portada a cargo de Felipe Machado (Blind Guardian, Axel Rudi Pell, Lords Of Black…) que ya nos da una idea de lo que nos vamos a encontrar en los nueve temas que componen esta nueva obra de Reveal. Durante poco más de 45 minutos, la banda astur sueca nos ofrece una continuación y evolución de sus dos anteriores trabajos, «Timeline» del 2017 y «Overlord» editado en el 2019. Manteniendo la base heavy/power que les caracteriza y añadiendo distintas influencias y matices, que claramente se reflejan en el primer corte y primer adelanto, «You’re Still Alive«. Tema directo, enérgico y agresivo en sintonía con los nuevos aires que se respiran dentro del power metal europeo. Algo trabajado a conciencia, tanto en la grabación del disco a cargo del propio TinoHevia en su My Nightmare Studio, como en la masterización por parte de Mika Jussila (Nightwish, Amorphis, Warcry…) en los Finnvox Studios de Helsinki. En esta ocasión Reveal se han tomado su tiempo en preparar este «Still Alive«, incluso en palabras del propio Hevia, fue grabado dos veces, y eso se hace evidente en los múltiples arreglos y detalles del álbum. Este primer adelanto vino acompañado por un estupendo y épico videoclip, grabado por Titi Muñoz con la colaboración de ilustres de la escena asturiana.
«Page By Page» nos muestra su lado más power metalero con varios cambios de ritmo sobresalientes y una letra que nos transporta al mundo literario fantástico que tantos devotos tiene este genero. Llevamos tan sólo dos temas y no se puede dejar de nombrar la gran labor de Rob Lungdren, adaptando su voz a cada canción con diversos registros y brillando en «Dragon Reborn«, composición con temática basada en la saga literaria “La Rueda Del Tiempo”. Gran tema empujado por una poderosa batería por parte de Dani Cabal, nos deja otro corte power metalero, que aunque sea un topicazo, hará las delicias de los más fieles al genero. Al igual que «The Crow» último adelanto, velocidad, doble bombo, unas notables melodías de guitarra, que junto a un buen estribillo, un buen solo y una exquisita ejecución, nos deja a las claras el gran trabajo de Tino Hevia y los suyos.
Bajamos el ritmo con «World Full Of Wonders«, pero no en intensidad, destacando el bajo de Jorge Ruiz y adornado por unos sobresalientes teclados de Helena Pinto. Nos dejan un medio tiempo lleno de matices en esta ocasión con letra basada en la serie de televisión «Carnival Row«. Digno de mención el solo de guitarra a cargo de David Figuer, en este tema y durante todo el disco, siendo brillante y sin ser cargante, ya que muchos guitarristas pecan con mezclar calidad con cantidad y para nada es el caso, gran labor por su parte.
Sexto corte y sorpresa por partida doble en forma de colaboraciones. «Metal Messiah» nos lleva a los Reveal más “jevis”, acompañados por un Tim «Ripper» Owens (Judas Priest, Iced Earth, KK’s Priest), que nos ofrece parte de su garra, pero sin llegar a sobresalir, consiguiendo por contra ensalzar la figura de Rob, en un más que destacado duelo vocal. Notables teclados de fondo y como guinda del pastel, solazo de Pablo García (Warcry) que nos deja un tema de puro heavy metal. En palabras de Tino, el tema más heavy que ha compuesto en toda su vida. Damos fe de ello.
Llega el turno de «Sea Of Lives«, quizás puede ser ese tema que toda banda que se precie quiere hacer, letra crítica sobre la falsedad de las personas, y en lo musical, riffs, melodías de guitarra y teclado de fondo, buen solo, estribillo, quedando un tema completo donde los haya, personalmente de lo mejor del disco, para escuchar varias veces y disfrutar.
Seguimos con el segundo adelanto «Not Look Back«, canción que tiene todos los elementos que un single o hit debe de tener y que funcionaría a la perfección en un hipotético mundo radiofónico o televisivo justo e imparcial, la canción lo merece.
Y ya para finalizar, caña y doble bombo, «The Man Without Fear«, aderezado con distintos pasajes y detalles, donde cada instrumento tiene su espacio para brillar y que sirve de perfecto resumen de lo que os podéis encontrar en este más que recomendable «Still Alive«, el cual, esperamos poder disfrutar en directo más pronto que tarde. Texto: José Miguel «Lago»
Ambas formaciones ofrecerán un concierto gratuito, abriendo una taquilla inversa al final de su actuación para que en un ejercicio de responsabilidad del espectador este decida cuanto pagar. Hora de inicio las 19:30 horas.
Cartel de no hay billetes en la puerta y máxima expectación para el comienzo del tour en apoyo de “Vol. 2”, segundo álbum de Tarque como solista, que llegaba a Gijón acompañado por Eduardo Giménez “Coki” (batería), Iván González “Chapo” (bajo) y Carlos Raya (guitarra) bajo la denominación de La Asociación Del Riff. Cita en nuestra querida Sala Acapulco ante una audiencia ávida de puro y auténtico rock and roll. Con una sobria escenografía, apenas unos rayos iluminando la escena desde el fondo y la sospecha de que estaba por venir uno de los grandes shows del otoño en Asturias.
Y así pareció de inicio, si bien a Carlos Tarque apenas se le oía durante las primeras estrofas de una muy pertinente “Bombas En Son De Paz”. Hace falta nada más que ver un informativo y darse cuenta de todas sus certezas. Superados ciertos desequilibrios propios del inicio del set, lo cierto es que vimos a una banda perfectamente engrasada. Dado que era como digo la primera cita de este nuevo tour, la sensación que queda es la de haber trabajado a conciencia en el local de ensayo.
Eso y que son unos musicazos, evidentemente. Sobresale, claro, Carlos Raya. Curtido en mil y un batallas y al pie del cañón con una sapiencia y un buen gusto al encarar sus riffs y melodías que te reconectan con la esencia misma del rock and roll. Maestro absoluto, ovacionado varias veces a lo largo de la noche y no es para menos.
Pero quien acapara todos los focos es Carlos Tarque. Huelga decirlo. El viernes le vimos en muy buena forma. Aguantando el tipo sin mayores percances durante la hora y media de set que nos regalaron, muy sonriente y buscando en cada momento el calor del público. Incluso arrodillándose para rendir pleitesía al maestro Raya. De lo mejor que tiene nuestro rock para dar, desde luego.
Brilla el veterano guitarra en la reciente “Escapa Del Amor” y logra la banda que el público se implique y por completo en “El Diablo Me Acompañará”, tema incluido en su debut. Turno entonces para los obligadas dedicatorias por parte de un agradecido Tarque y sigue la fiesta con “Días Extraños” mientras elucubro si alguna banda ha alcanzado tal nivel de equilibrio en lo que a sonido se refiere dentro de este mismo recinto. No son pocos los conciertos en la Acapulco que he cubierto para este medio y a fe mía que el del viernes está a la cabeza con los mejores.
No solo de puro rock and roll vive el hombre. La banda se arrima al blues con la estupenda “Mar De Whisky” con Tarque y Raya bordando sus distintos papeles. Como contrapunto, y tras cambiar Raya su Les Paul por una preciosa Flying V blanquinegra, sucedió una “Piel De Toro” en clave casi hard rockera, a la que sumaron una Tarqueizada versión del “Helter Skelter” de The Beatles. Era la parte más diversa del set y se cerró con “Flores De Acantilado” y la banda bordeando, sin rozar, la psicodelia más formal. Soberbio Raya aquí, claro.
Tarque desparrama carisma. Se bebe el escenario a tragos y disfruta como un colegial. No pasan los años por el vocalista nacido en tierras chilenas, que acomete ahora un “Evil” original del bluesman Howlin’ Wolf y que popularizarían los Cactus de Carmine Appice y Tim Bogert, que convierten en su último álbum en “Maldigo” y donde sobresale una base rítmica impecable, con el mierense Iván González brillando a las cuatro cuerdas. “Jealous Guy” de un tal John Lennon quizá pase algo de puntillas por el set. Lo cierto es que para cuando continúan con “Calle Sin Luz”, original de M-Clan, la Acapulco es un clamor para con los cuatro músicos arriba del escenario. Detallazo de Carlos, por cierto, acordándose de agradecer su labor a los diferentes técnicos de sonido.
Para los bises quedarían dos buenas piezas de puro rock and roll festivo y directo. A saber: “He Vuelto Para Veros Arder” y “Donde Nace El Rock And Roll”. Uno de esos finales ante los que no puedes hacer otra cosa que rendirte. Con la banda sonando por momentos perfecta, la sala entregada y sonrisas pintadas en los rostros hasta de los seguidores más casuales. Fue una noche por todo lo alto y nadie les puede quitar eso a Raya, Tarque, Chapo y Coki, por mucho que ciertos prejuicios con respecto al pasado obren en contra de un vocalista, Carlos Tarque, que vuelve a destaparse como uno de los grandes frontman de este país. Le pese a quien le pese. Todo a pesar de eso que llaman “prensa generalista” haya vuelto a dar la callada por respuesta, obviando toda mención. Tranquilos, que ya estamos otros para dar cumplida cuenta de todo lo que bulle en nuestros escenarios. Faltaría más.
Sí, como podéis ver, y si se me permite el uso de una de mis habituales coletillas, la noche salió a pedir de Milhouse. Sonido de altura, una banda perfectamente engrasada y una sala llena hasta la bandera y entregada a la causa. Poco más se puede pedir. Por ello vayan saludos a Sergio Blanco, Fernando Casas, SaraSuárez y Luismi Rose como cierre a esta humilde crónica. Nos vemos en el siguiente.
Los madrileños DOI están de vuelta. La banda, que ya pasara por estas páginas con aquél “Descenso Onírico” de 2020, nos presenta ahora un primer largo al que han dado en llamar “Desideratum” y que, tal como anticipaban aquellos primeros cinco temas, ahonda en su particular mixtura de metalcore, groove, nü…. Ellos son Gatsu (batería), Jon y Edu (guitarras), Pablo (bajo) y Dez (voces). El álbum consta de nueve cortes producidos por Alex Tena (Bonecarver).
Un Alex Tena que parece haber hecho un gran trabajo toda vez arranca un una “Déjame Entrar” de más que apropiado título. La receta es sencilla, con esos riffs de ida y vuelta, los preeminentes coros, la rica línea vocal y ese bajo crujiente y precipitado. Composición sencilla, que me agrada por la mayor pesadez que exhibe en su tronco central.
“Mercado De La Piel”, que plantea la situación hipotética de un lugar donde todo tiene un precio pero no existen prohibiciones ni reproches morales. En lo musical lleva a DOI varios pasos más adelante, con un mayor peso en cuanto a escritura, que se pierde por toda una maraña de tonos y capas que la elevan como una de las composiciones más centradas y a la vez refrescantes de todo el álbum. Incluso en el plano técnico, permitiéndose un par de acentos (guitarra primero, bajo después) para nada exuberantes pero desde luego sí llamativos.
“Más Fuerte”, que tuvo el honor de presentar al disco en sociedad, late con una cierta sensación de urgencia, a la par que deriva hacia un groove repentino que, particularmente durante estrofas, me recuerda a sus paisanos Skunk D.F.. Un corte que en su epílogo pasa de la más pura introspección a la rabia más descosida. Blast beats inclusive. Oferta diversa, bien planteada y mejor resuelta.
El disco entra de lleno en las relaciones de pareja con esta “Dame El Cielo”, a ratos desesperanzada, casi siempre desgarrada y con ciertos guiños que me recuerdan sobremanera a los tristemente desaparecidos Estirpe. Destaca aquí, quizás por puro contraste, el elegante solo que ocupa su tronco central. La paleta de colores de este “Desideratum” sigue creciendo pero lo mejor es la forma tan natural con la que la banda ha sabido implementar su amplio rango de influencias.
Sobre lo duro que resulta echar de menos a alguien versa una “Cenizas Sobre Cenizas” evidentemente desgarrada y apasionada. Que goza de un poso más melódico en sus primeras estrofas, también en sus estribillos, mientras que vuelve a reservar una mayor crudeza, la del puro desengaño, para su hosco epílogo. De las que más ha ido ganando con el correr de las escuchas.
“Olvidado”, en memoria de quienes perdieron la vida durante la borrasca Filomena, parte de un prólogo leve y melódico para después mutar en uno de los cortes más hirientes, coléricos y vibrantes de todo “Desideratum”. En comandita con sus compas de Incordian, DOI echan aquí el resto en lo que a mal café se refiere, con una batería que echa humo y un aspecto vocal debidamente frontal, colérico y desgarrado. Ciertos riffs me recuerdan a los Strapping Young Lad del “City”, lo cual no es mala cosa. En resumidas cuentas el corte resulta tan abrasador como ver a los responsables de aquél desastre todavía hoy sentados en sus sillones mientras dirigen nuestros destinos con mano de hierro. Vaya para ellos todo nuestro desprecio.
Muy juguetón el riff de esta “Dejando La Roca”, que en términos puramente empíricos puede que no me resulte tan interesante como otras ofertas dentro de este álbum pero, por otro lado, tiene un gancho de mil demonios. Clásico corte rompecuellos con todas las trazas de darles buenos réditos en directo, coronado con un estupendo solo durante el puente pero de final un tanto abrupto.
“Inhumanamente Humano”, que en su caso dispara contra los abusos de la patronal, se envuelve en el clásico juego estrofa desnuda y estribillo poderoso para un corte de construcción sencilla pero bien resuelto y eficaz. Cierto que algunas líneas de voz resultan un tanto atropelladas. Pero no será menos verdad que todo hijo de vecino se puede sentir identificado con esta lírica.
Curiosamente, puede que sea la homónima “DOI” la que más frío me deja de este nuevo trabajo. Aún así aprecio lo pegadizo del riff, ciertos acentos melódicos que tiene por ahí y la habitual diversidad en cuanto a voces. Pero enfrentada a otros cortes de este largo siempre termina quedando algo por debajo.
Cabe decir que no me ha sorprendido este nuevo trabajo. Tampoco decepcionado, ojo. La banda sigue donde lo dejara en su “Descenso Onírico” de 2020 y por ahí las premisas son claras. Metal de nuevo cuño, un abanico enorme de influencias, inteligencia a la hora de plasmarlas en sus composiciones y una producción a la altura de las circunstancias. Habrá quien eche en falta más solos, más pasajes tranquilos o incluso más tralla. De todo hay. Lo cierto es que con las varias escuchas que han caído hasta día de hoy, en conjunto me parece un disco equilibrado e incluso inteligente. Ya le estáis pegando un par de vueltas.