Reseña: Onirophagus «Revelations From The Void» (Personal Records 2025)

Tercer largo para los doomies de L’Hospitalet de Llobregat, Onirophagus. Una banda que forman Sir Vellum (guitarra, bajo), Uretra (batería), Moregod y Obzen (guitarras) y Paingrinder (voz). Con ayuda de Kari Kankaanpää (Sepulchral Curse) en voces y Lady Nott (God’s Funeral) en violines, entregan vía Personal Records un “Revelations From The Void” grabado y mezclado por el Balmog Javi Félez (Altarage, Totengott, Graveyard, Teitanblood…). Los cinco temas que lo componen serían posteriormente masterizados por Jaime Gómez Arellano (Oranssi Pazuzu, Angel Witch, Ulver, Skepticism, Cathedral…) y debidamente adornados por el arte de Paolo Girardi (Grima, The Black Dahlia Murder, Officium Triste, Power Trip…), “Revelations From The Void” vio la luz el pasado diecisiete de enero.

Un muro de diez minutos desafía al oyente nada más darle al play. Desde que desata su imponente prólogo, “Revelations From The Hollow Valley” muestra a la banda en su versión más descarnada e hiriente. Puro desgarro emana de la garganta de Paingrinder. Me gusta cómo han trazado estas primeras estrofas, el doble juego vocal y esa cierta épica que de ellas se desprende. No faltan buenas melodías como soporte de esas voces. Y aunque los riffs en este comienzo no alcancen el brillo que veremos más adelante, lo cierto es que Onirophagus saben de sobra ya como trazar grandes piezas de doom death a rezumar de melancolía y también de atmósfera. El cambio de ritmo llega sin sutilezas, entregando ahí un riff no falto de gancho. La banda se arrima al death aquí. Aumenta esa carga atmosférica mediante arreglos, acelera los pulsos y va tramando así un corte apertura atractivo por diverso. El puente tranquilo que anticipa al vibrante epílogo te podrá recordar a según qué momentos de My Dying Bride. Fantástico juego entre canales de una mezcla que exige el uso de unos buenos auriculares para un disfrute óptimo. Un gran arranque.

Desde una perspectiva puramente temporal, pudiera parecer que “Landsickness” no alcanza a las aspiraciones del tema apertura. Sea como fuere la banda cuenta aquí con la ayuda de Kari Kankaanpää para un corte cuyo reposado arranque podría llevar a engaño. Uretra compone aquí una cuidada línea de batería. Tan hábil en las partes más arrastradas como firme en las más vibrantes. Por su carga arreglística, el nombre de mis paisanos de Totengott acude a mi subconsciente tras cada escucha. El puente bordea el death metal sin más miramientos, entregando la cara más trotona de la formación catalana.

The Tome” pone de relieve a los Onirophagus más abiertamente doom para un prólogo tan elegante como pragmático. Paingrinder lo rompe y lo enfanga con las que podrían ser las voces más rotas y oscuras de todo el álbum. Hay un cuidado trabajo de guitarras aquí, especialmente en la faceta melódica, que vendrá a funcionar como perfecto contrapunto a lo negruzco del aspecto vocal. De nuevo me agrada el cambio de ritmo que proponen. Cómo transforman el doom death más iniciático en un metal más vibrante, sin por ello abandonar la oscuridad y el desasosiego propios del género. La sombra de Celtic Frost es alargada en los momentos más trepidantes del puente. Sin embargo el pulso se detiene y las guitarras se adornan en ese final casi aletargado. Pero lo cierto es que se suceden las escuchas y no puedo evitar pensar que esta parte final bien merecía algo más de desarrollo. Otro corte interesante en cualquier caso.

Black Brew” opta ahora por un inicio clásico y bien arreglado. Aquí vuelve a destacar Uretra tras los parches. Un corte que pronto rompe esa calma del comienzo para, doble bombo mediante, adoptar un metal más vibrante y conciso. La composición va a así mostrando su naturaleza híbrida, enraizada en las fuentes mismas del género y donde destaca, una vez más, un gran trabajo en lo que a melodías se refiere. Lo extenso de su metraje, que habrá de superar los ocho minutos, contribuye a que todo fluya con total naturalidad. Sin bruscos cambios de ritmo ni tampoco adornos cara a la galería. La banda incluso se permite el lujo de atravesar un puente, entre lo agónico y lo alucinado, que supone uno de los momentos más atrevidos de todo el largo y que funciona como punto de inflexión de cara a la parte final. Un epílogo que abrazará un metal de nuevo vibrante y de lo más eficaz para uno de los cortes más llamativos del álbum.

Para el final quedan los quince minutos de “Stargazing Into The Void”. Un prólogo tranquilo, donde Lady Nott vendrá a poner la nota de distinción desde el violín, construyendo un arranque que podría contarse como el más elegante de todo “Revelations From The Void”. La voz acude ahora en tonos limpios, alimentando a esos Onirophagus más distinguidos. Se enfangará después, mostrando un doom de fácil rima con el resto del álbum y construcción ágil. Los catalanes toman aquí el camino de la diversidad tonal, amalgamando muchas de sus influencias con total naturalidad. Porque si algo me agrada de este corte final es la forma en que todo parece fluir sin mayores esfuerzos, de manera acomodada incluso, pero que resulta finalmente atractiva por la visión tan amplia de los propios músicos. Hay cierta distinción durante las partes más tranquilas. También auténtico nervio en las más descosidas. Un riff de un gancho tremendo alrededor del minuto siete y un caminar hacia el corazón mismo de la composición donde, de nuevo, todo parece fluir sin imposturas de ningún tipo. La sola construcción del epílogo justifica por sí misma al álbum que la contiene. Todo un ejercicio de finura y buen gusto a la hora de trazar y ejecutar un metal diverso y atractivo sin que ello implique abandonar las líneas maestras sobre las que se ha desarrollado el trabajo. Más bien al contrario: abrazándolas sin medida y exprimiéndolas hasta las últimas consecuencias. Así es como se cierra un disco.

Revelations From The Void” muestra a unos Onirophagus en plena forma. No solo abrazando su habitual doom death sino que atreviéndose además a retorcer las costuras del género cara a construir un sonido al que poder calificar como propio. Hay momentos de una cierta épica, acompañados de su habitual desgarro, y escaladas furibundas hasta el death metal más iniciático. Incluso se permiten el lujo de introducir aquél pasaje alucinado de “Black Brew”. Un compendio de buena escritura y mejor ejecución para el álbum que debería confirmar a los de L’Hospitalet de Llobregat como una realidad del género.

Texto: David Naves

Reseña: Salduie «Dvatir» (Theocide Records 2025)

Dvatir” de los zaragozanos Salduie recopila en formato Ep varios singles que la banda ha venido editando desde su último largo “Ambaxtos”, editado allá por 2021 y que ya pasara por esta página. Ellos son David Serrano (gaitas, flauta, dulzaina…), Daniel Galbán (bajo), Diego Bernia y Nehemías Sebastián (voces), Sergio Serrano (batería) y Victor Felipe (guitarras, bouzouki irlandés, mandolina). Los temas fueron producidos, grabados, mezclados y masterizados en los Theocide Studios de su ciudad natal con Teocida a los mandos. En la calle vía Theocide Records desde el 3 de abril.

Desde un prólogo muy apegado a la tierra, al bosque, a la naturaleza, en “Una Plegaria A Trebaruna” construyen una intro que transita hacia lo cinemático entre cierto regusto épico y coros elegantes. “Dvatir” donde los chicos cuentan con la colaboración de Xana Lavey (Celtian), acrecienta ese nervio épico de la intro, se arma de guitarras potentes y construye estrofas marca de la casa: alternas en voces, pródigas en arreglos y de lo más efectivas. Aquí y allá hay alguna rima que quizá me chirríe más de la cuenta. Pero disquisiciones personales al margen, esto es Salduie mostrando (a ratos) su vertiente más heavy, alternada con el registro más leve de Nehemías Sebastián. Diversa, agradable, junto con la intro una más que interesante puerta de entrada al Ep en particular y al peculiar universo de la banda en general.

El Canto De Las Madres”, con la Against Myself Elizabeth Amoedo ayudando en voces, reincide en la gravedad de esas guitarras, construyendo de nuevo unas estrofas llenas de contrapuntos en lo lírico. Voces rasgadas, agudos y dejes más folkies colisionan aquí. Y lo hacen sin que la producción se resienta lo más mínimo. Teocida, varios trabajos ya registrando a los maños, sabe muy bien de las fortalezas de los chicos. Por ahí me agrada el modo en que power metal, folk e influencias más oscuras se conjugan en completo equilibrio. Ahí cobra especial importancia la labor de Sergio Serrano, tejiendo una línea de batería a la vez firme y diversa, perfecto cimiento del corte al que da sustento. Los juegos entre voces e instrumentos de viento, los arreglos orquestales, incluso esa mayor crudeza previa al puente… todo parece estar donde debe. Una de esas composiciones que bien merece más de una escucha (y de dos y tres) para vislumbrar cada pequeño detalle como se merece. De lo mejor de este pequeño Ep.

Lugnasad” donde encontramos a Estefanía Aledo (Mind Driller), plantea unas primeras estrofas donde las distintas voces limpias se van contraponiendo a la pesadez, la gravedad incluso, que emana de la guitarra de Víctor Felipe. Éstas se enfangarán más adelante mientras acogen un juego de voces aún más amplio si cabe. De nuevo un folk metal que atrae por la libertad que la banda se ha dado a la hora de componer los temas. Hay detalles más contemporáneos, ese breakdown tan marcado, que quizá repelan a los más puristas. Salduie se ponen pocos límites y, por ahí, emergen con una propuesta que acaba por resultar cada vez más personal. El puente previo al epílogo, consagrado a su vertiente más folkie, es estupendo.

El Agua Del Tejo” parte de un prólogo elegante, de una cierta melancolía incluso, para que luego Diego Bernia deje alguna de las voces más graves de todo el Ep. Aquí irrumpe un estribillo, a coro, de esos que amarran a la primera. Los Salduie más rotundos acompañando a los más épicos en un corte profuso tanto en doble bombo, como en voces y arreglos. Verdaderas señas de identidad de los zaragozanos, para una canción de esas que invitan al movimiento cervical, sin que falten pequeños puentes (de nuevo) con un cierto toque cinemático, otro afilado breakdown y un epílogo que vuelve sobre estribillos. Quizá la más memorable, literalmente hablando, de entre las seis.

La Profecía De Clunia”, con la mexicana Anna Fiori poniendo de su parte con un registro ciertamente torrencial, reincide en esos Salduie compactos y aguerridos, mostrando su cara más metálica y contundente. Pero aún así, ellos no olvidan otro de esos trazos atractivos por diversos. Sin alcanzar el caos de propuestas más oscuras, pero sin tampoco caer en escrituras predecibles y/o evidentes. A ello suman arreglos sinfónicos que vienen a aportar una mayor grandilocuencia, amén de gaitas, un amplisimo rango vocal y el que puede ser el breakdown más marcado de todo el trabajo. Estupendo cierre.

Dvatir” viene a dar razones a quienes argumentan que Salduie son, a día de hoy, una de las formaciones más sólidas dentro de nuestro folk metal. Tanto el equilibrio como la contundencia de la mezcla deja entrever la buena conexión que hay entre banda y productor. Y los temas respiran no solo gracias a ese equilibrio sino también a unos trazos atrevidos, muy poco lineales, que ponen en ristre su mejor cara como compositores. Sin olvidar estribillos con gancho, con especial atención a los de “El Agua Del Tejo”, conforman un pequeño trabajo en cuanto a duración pero que, sin embargo, tiene muchas cosas que decir. El próximo 27 de septiembre estarán descargando en la Sala Acapulco de Gijón. Avisados quedáis.

Texto: David Naves

Agenda: Salduie en Gijón

Desde Sedetania la formación folk metal Salduie regresa a los escenarios astures inmersa en la gira de presentación de su última obra de estudio, el EP «Dvatir» publicado en el mes de abril vía Theocide Records. Tomarán posesión del escenario de la gijonesa Sala Acapulco el sábado 27 de septiembre.

Desde el mes de abril enfrascados en el «Dvatour» que les ha llevado a plazas como Barcelona, Sevilla y festivales como el Z! Live y el Algorrock llegarán a Gijón previo paso por Vitoria- Gasteiz para ofrecer su personal apuesta musical que une historia, instrumentos tradicionales, la contundencia del metal moderno y ramalazos melodeath incluso djent.

Con apertura de puertas a las 21 horas, la entrada anticipada tiene un coste de 15€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/salduie-en-gijon

Reseña: Helloween «Giants & Monsters» (Reigning Phoenix Music 2025)

Decimoséptimo largo ya para la calabaza germana, el segundo desde que Helloween debutara esta suerte de formación all star con Michael Kiske (voz) y Kai Hansen (voz y guitarra) retornando a la que fue su casa. Mi compañera Tumay entrevistó a Markus Grosskopf (bajo) hace escasas fechas por lo que era de recibo, ahora, darle un tiento a este flamante “Giants & Monsters”. Michael Weikath y Sascha Gerstner (guitarras), Andi Deris (voz) y Dani Löble (batería) completan la nutrida alineación. Dennis Ward y Charlie Bauerfeind se harían cargo de las distintas tareas de grabación y mezcla, mientras que Sascha Bühren y Emil Pohjalainen harían lo propio con la masterización. Diez cortes para cincuenta minutos de música adornados por el fino arte de Eliran Kantor. En la calle a través del sello Reigning Phoenix Music desde finales de agosto.

Nada de intros cinemáticas ni pompa engolada. “Giants On The Run” ofrece desde el comienzo la mejor cara de esta constelación de músicos. ¿Por qué? Por la construcción de esas estrofas, por cómo después su estribillo reconduce hacia los Helloween más canónicos, con Deris llevando la voz cantante. Sorprende su elección como opener si uno se atiene a lo llamativo de su construcción. Ahí caben desde breakdowns a cierto coqueteo con el metal progresivo, voces graves y una hábil sección solista. El epílogo, tal vez por llevar la voz de Hansen, pero también por el tratamiento de los diferentes coros, no podría recordarme más a Gamma Ray. Por ahí, y sin que la producción me enamore del todo, siento que el álbum no podría empezar con mejor pie.

Savior Of The World” se conduce ahora hacia un power metal mucho más clásico y elemental. Ese donde el siempre cálido timbre de Michael Kiske engarza con total precisión. Es una canción que Helloween han entregado decenas de veces. Quizá por ahí que quepan pocas quejas al respecto, más allá de cierta predecibilidad inherente al género. Además Dani Löble está no solo rápido sino que bastante hábil a la hora de componer su línea de batería y, por ahí, todo deja la impresión de que podría funcionar como un tiro en vivo. La producción juega con los canales durante la primera fase del solo. Justo antes de que éste emprenda el vuelo y deje paso al epílogo. De esas que te las sabes a la primera y no salen de tu cabeza durante días.

Lo mejor que puedo decir de “A Little Is A Little Too Much” es que cumple con creces su papel como single adelanto. Sencilla, valga la redundancia, con una melodía pegadiza y memorable, un buen tratamiento en cuanto a voces se refiere y ese sencillo pero eficaz estribillo, el cual parece construido con el directo como fin último. A día de juntar estas líneas, es el adelanto del álbum con menos reproducciones en Spotify, si bien en lo personal siento que está por encima de “This Is Tokyo”. Más adelante explico por qué.

Me gusta la forma en que “We Can Be Gods” recupera algo más de nervio y mala leche. De clasicismo incluso, con ese inconfundible agudo durante el prólogo. Kiske de nuevo a placer, muy cómodo, en estas estrofas. Y basta escuchar los distintos riffs que la pueblan para darse cuenta de que esta es una composición con el sello personal e intransferible de Kai Hansen. El disco va conformando así el puzzle en el que han de ir encajando las distintas personalidades que integran estos súper poblados Helloween. Quizá el solo me suene algo recurrente a estas alturas de la película. Inequívocamente ágil, especialmente cuando emergen buenos duelos entre ellos, pero que aún con eso me provoca cierto déjà vu.

Into The Sun” echa el freno y pone la calma. Balada / medio tiempo bellamente arreglada, interpretada con todo mimo y que, sin tampoco reinventar la rueda, amplifica el rango sonoro del álbum con cierta finura. Una buena sección solista y un final pomposo pero bien equilibrado en lo que a mezcla se refiere para un corte ni memorable ni fallido.

This Is Tokyo”, lo pensé en las primeras escuchas y me reafirmo ahora, me resulta el más endeble de los tres adelantos. De entrada porque los coros del prólogo, por alguna razón, me suenan torpes. Descuidados incluso. Y si bien pienso que su construcción no es desdeñable, me parece que recoge alguno de los malos vicios que a veces tienen este tipo de cortes pensados para la masa. Pero es que aun con eso, creo que el estribillo adolece de un mayor gancho y trata de buscarlo inundando la mezcla de coros que no van a ningún lado. Si la salvo de la quema es, desde luego, por ese deje tan Accept que acompaña al solo. Y nada más.

Por contra, “Universe (Gravity For Hearts)” y si logro abstraerme del ahogado y extraño sonido de la caja (especialmente en estrofas), me parece uno de los mayores logros de este “Giants & Monsters”. Los Helloween más trotones confrontados a una escritura que me atrapa por diversa y ágil, con un Kiske en su salsa. Sascha Gerstner carga con la composición aquí, pero en muchos de los riffs y melodías uno siente el inequívoco aroma a los Helloween de siempre. Hay cuidados puentes entre estrofas, confrontados a secciones más oscuras, con el bajo de Grosskopf muy en primer plano y, en general, una cualidad de nuevo poco predecible, seguida de buenos desarrollos solistas. Es la banda en su encarnación más coral, produciendo power metal de calidad y con el único pero de la batería que comenté al comienzo1.

Me gusta esa cualidad más atmosférica que emana de “Hand Of God”, no tanto cómo una duración algo rácana opera en contra de las buenas ideas que la integran. De nuevo compuesta por el ex Freedom Call Sascha Gerstner, porta estrofas más que interesantes, amén de un tono algo disociado del resto del disco. Me gustan las melodías que acompañan a estribillos. Tan clásicas, tan funcionales. Por contra, a la sección solista creo que se le podría haber sacado algo más de jugo. Al final es uno de los cortes que me pasa más inadvertido.

Hay que reconocerle a esta calabaza que pocas bandas se manejan tan bien como ellos en cortes de sencillo y directo happy metal. “Under The Moonlight” se adhiere con orgullo a esa larga tradición de hard / heavy maleable y desenfadado, con un Kiske como niño con juguetes nuevos. Muy breve, apenas por encima de los tres minutos, pero de lo más funcional. Habría sido mi elección como single por delante de “This Is Tokyo” sin dudarlo un instante.

De la cabeza de Kai Hansen ha salido el cierre “Majestic”. Composición adherida a la bien conocida tradición de cortes extensos que el Gamma Ray ha entregado durante todos estos años, y donde se dan cita alguno de mis riffs favoritos de todo el álbum. Estupendas esas primeras estrofas, de construcción ágil y diversa, con Michael Kiske enfrentando los distintos versos con una pasión a la altura de su leyenda. Sin llegar a ser una “Heading For Tomorrow”, una “Halloween”, cierra el disco con grandes solos y potentes estribillos, pero también puentes tranquilos y la sensación de que a esta formación le queda aún mucha guerra por dar.

A día de hoy siento que “Helloween” era, en términos absolutos, mejor que este “Giants & Monsters”. Entre buenos momentos de gran power metal, este nuevo largo de la calabza ofrece cortes algo endebles y ejecuciones un pelín predecibles. Pero cuando el disco brilla, véase sin ir más lejos esa final “Majestic”, destierra cualquier duda. Si bien pienso que el disco roza el notable, me queda la sensación de que a semejante constelación de músicos, de leyendas del género, se les debería exigir siempre algo más.

1 y que en un principio achaqué a un mero fallo del formato. Error del que salí toda vez escuché de nuevo la canción en diferentes plataformas de streaming, con el defecto persistiendo en todas ellas. Hay cosas que cuesta comprender y más en una producción como esta.

Texto: David Naves

Caballo Moldavo: Concierto Presentación De «Marcados»

El esperado segundo trabajo discográfico de Caballo Moldavo ya tiene fecha de presentación en directo. Bajo el título de «Marcados» verá la luz una nueva obra de la que han dejado pinceladas en forma de nuevas canciones en sus últimos conciertos.

La cita con el cuarteto de rock monolítico será el viernes 14 de noviembre en el ovetense Gong Galaxy Club y contará con varias colaboraciones además de los vikingos de Puerto de Vega Sküld como banda invitada. Entrada anticipada 10€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://salagong.com/evento/caballo-moldavo/

Reseña: Mass Burial «May Darkness Come» (Dealer Records Gamonal/Ruido Noise Records 2025)

Nuevo trabajo y es el quinto ya para las huestes death metaleras burgalesas de Mass Burial, la banda de los Nasty Surgeons Raúl Weaver (guitarra y voz) y Fabíán Hernández (bajo) junto a Jorge Azofra (batería) y Adrián Ojer (guitarra). “May Darkness Come” se compone de un total de once cortes mezclados y masterizados por el propio Weaver en los Undead Studios. Con portada de Juanjo Castellano (Æolian, Unbounded Terror, Avulsed, Barbarian Swords…), el álbum fue lanzado por Dealer Records Gamonal en colaboración con Ruido Noise Records.

De inicio alberga pocas sorpresas. “May Darkness Come” es puro death metal a la manera clásica. Con la batería de Azofra refulgiendo junto a unos simples pero muy eficaces riffs de guitarra. Me enganchan más los que la banda sitúa bajo las primeras estrofas. Ese groove tan bien medido y el no menos elemental ‘tupa tupa’ d-beatero que introduce más adelante. Un primer aporte que, sin inventar nada, ni pretenderlo tampoco, funciona a las mil maravillas.

Más directa aún es una “Dead Mountain” que constriñe la estructura del tema previo para, en poco más de tres minutos, destapar la versión más descarnada de los burgaleses. Se alterna esta con un death metal que gana en pesadez conforme fluyen las estrofas. Hay cambios de ritmo que me agradan por cómo no comprometen el remate final con florituras de cara a la galería. Todo parece fluir de modo más o menos natural y por ahí me agrada esta segunda entrega y el modo en que la remata el buen solo final.

Pequeños arreglos durante el prólogo hacen por aumentar la oscuridad de una “Dreams Of Blood” que muestra ahora a unos Mass Burial más pesados y melódicos. Luego llegan las estrofas y todo vira hacia un death metal que bien podría recordar a los primeros Entombed. Siempre con el hosco registro de Weaver al frente y trazando un death metal clásico y de nuevo muy eficaz. Vuela Azofra tras los parches camino de un epílogo hábil a la hora de aportar un poso más melódico. Ahí y por pura colisión surge uno de los cortes más interesantes de todo el largo.

The Apostate” retorna entonces a lugares comunes en el ideario de los burgaleses. Esto es: death metal rápido sin caer en lo frenético, dotado de una oscuridad sin imposturas. De riffs sencillos pero pegadizos, con Azofra marcando un ritmo casi marcial. Al solo que ocupa su tronco central quizá le falte algo más de desarrollo. De presencia incluso. La producción del álbum es deliberadamente sucia, de nuevo al modo clásico, y por ahí puede que uno encuentre cierta división de opiniones. En cualquier caso la composición echa el freno en un tramo final pesado y rotundo.

The Shadowless” añade algo más de picante a la mezcla. Puede ser de los once el que más me recuerde a la otra banda de Weaver. Ritmos vivos y buenos detalles de un inquieto Azofra tras los parches no descuidan la inclusión de buenos riffs, así como de un solo en su puente central que, en cierto modo, no podría resultar más elegante. Aún cuando me agrada el mayor nervio que adquiere en su tramo final, no puedo evitar pensar que bien merecía una duración algo más ambiciosa.

La igualmente breve “The Slaughter” cuenta no obstante con otro de mis riffs favoritos de todo el largo. Luego de ese prólogo irrumpen unas estrofas que, línea de voz al margen, me retrotraen a los primeros discos de Avulsed. Death metal sin complicaciones, oscuro pero sin imposturas artificiales. Orgánico y dotado de pequeños cambios de ritmo que lustren la propia composición. Ni siquiera echo en falta un mayor brillo en lo técnico, pues la banda dispone un solo final perfectamente enraizado en el propio espíritu de la composición. Ni tan siquiera tres minutos y medio y, sin embargo, una de mis favoritas de todo el tracklist.

El tranquilo prólogo de “House Of Horrors” viene a romper con todo lo establecido hasta ahora dentro de “May Darkness Come”. Y de hecho sus primeras estrofas amagan con conducir a Mass Burial a sonidos más propios del metal gótico. Guiño que se difumina casi de inmediato con la banda transitando feroz hacia su habitual death metal sobrio y sin manierismos. Weaver prosigue con su registro oscuro, casi enfangado, mientras Azofra y Hernández firman una de las bases rítmicas más vivas de todo el largo. La composición conmuta estrofas nerviosas con otras que vuelven a rozar el d-beat y por ahí los de Burgos parecen dar su mejor versión. El reverberante solo final remata una de las entregas más infecciosas de este nuevo álbum. Ni que decir tiene que la que más ha calado en mi subconsciente hasta ahora.

Let The Dead Be Dead” da otro giro de timón para que la banda recupere su versión más galopante y descarnada. Weaver no varía un ápice su registro pero, por alguna razón, encuentro esta línea de voz algo por debajo de otras tantas del disco. Aún cuando alguno de los riffs en que se apoya van sobrados de gancho. La composición acomoda el solo en su tronco central y éste resulta tan vistoso como ágil. Algo descompensada pero igualmente disfrutona.

Otro corte de arranque reposado es este “Inquisition”. Y de hecho Mass Burial levantan el pie del acelerador aquí para que fluya una versión más melódica del cuarteto. Las primeras estrofas acogen una pesadez casi desconocida a lo largo del disco. Un grosor que irá virando, con toda naturalidad, hacia su habitual death de ritmos vivos y riffs nerviosos hasta llegar a los blast beats que anteceden al epilogo. Este se adorna de un apenas correcto solo de guitarra pero, en conjunto, siento que es otra del vagón de ganadoras.

Tras el sugerente título “Vengeance From The Grave” se esconde otro arranque de death metal taimado y rocoso. Apenas un pequeño inciso toda vez las estrofas acojan el trotar ya clásico del cuarteto. Azofra está más pasional que nunca aquí y la composición, aun cuando del todo clásica, arroja igualmente buenos detalles técnicos (esos breves pero furibundos solos de guitarra) y marcados descensos hacia una pesadez y una gravedad perfectamente integradas. Estupenda.

Siento que a la final “Bound To Obscurity” le pesa lo exiguo de su duración. Propone una serie de ideas (estupendo ese arranque lento) que su cierta falta de ambición lleva a no desarrollar del todo. Y es una pena porque le habrían otorgado otro signo diferente a este cierre. Un broche en el que Mass Burial vendrán a conducirse por alguna de las sendas que el disco ha transitado una y otra vez. Esa cierta repetición de patrones puede llevar a un cierto cansancio por reiteración. Ello no quita para que tanto el solo final como la base en que se apoya aguante la comparación con cualquiera del resto del trabajo sin mayor esfuerzo.

En cualquier caso un disco que, acogido a la cara más primigenia del género y dotándose de una cierta oscuridad, entrega once cortes donde encuentro más aciertos que errores. De hecho, me atrevería a decir que estos últimos obedecen más a manías de quien escribe que no a cualquier déficit que pudieran tener como banda. De ahí que a ratos eche en falta una mayor diversidad. No es menos cierto que entonces esto quizás dejaría de ser un disco de death metal propiamente dicho. En cualquier caso, “Vengeance From The Grave”, “The Slaughter” o “House Of Horrors” me parecen razones más que suficientes para detenerse en el nuevo trabajo de Mass Burial. Estáis tardando.

Texto: David Naves

Agenda: Crudo presenta «mEtAnOIA» en Oviedo

«mEtAnOIA» el nuevo disco de los combativos Crudo ya tiene fecha de presentación en Asturias. Editado el pasado 20 de junio vía Ataque360! tras las primeras paradas del tour promocional, el festival salmantino AbejaRock, la Black Bourbon leonesa y el Festival El Último Bus en Madrid llega el turno a la presentación en casa.

El sábado 29 de noviembre con epicentro en el ovetense Gong Galaxy Club tendrá su estreno en Asturias de un álbum grabado, mezclado y producido por Rubén Álvarez en tándem con la propia banda en La Fábrica de Músicos de Avilés y masterizado por Dani Sevillano en los OVNI Estudio. El cuarteto presentará también su nueva alineación tras la incorporación de Abraham Díaz a la guitarra.

Entrada anticipada 12€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://salagong.com/evento/crudo/

Agenda: Burnt To Death + Depths Of Stygia + Dystopian Omen en Oviedo

Tras el estreno de varios anticipos Burnt To Death llega la presentación en vivo de su próximo trabajo de estudio «Black Dragon«. La cita con el renovado trio black/death tendrá lugar el próximo sábado 1 de noviembre en la ovetense Lata De Zinc, un día después del estreno en plataformas digitales del EP y contará con la participación del combo pucelano Depths Of Stygia y los salmantinos Dystopian Omen.

Grabado, mezclado y masterizado en Kollapse Stvdio la nueva obra consta de 5 temas y cuenta con las colaboraciones de Davish G. Álvarez, guitarra de Angelus Apatrida y Richard Shaw, de Cradle Of Filth.

01 Confined
02 The Devil’s Blood
03 Inhuman
04 Against you
05 Black Dragon

Entrada anticipada 10€ disponible en formato físico en la Libreria Paradiso de Gijón y en El Lúpulo Feroz de Oviedo

Reseña: Retador «Earëndel» (Xtreem Music 2025)

Nueve son los temas que ocupa “Earëndel”, segundo trabajo de los thrashers malagueños Retador. La banda, que componen JuanJolocaust en baterías, Rolo en guitarras, Migueli al bajo y Jofre en guitarra y voces, entrega un álbum grabado y mezclado por el Balmog Javi Bastard (Altarage, Totengott, Iron Curtain, Körgull the Exterminator…) en los Moontower Studios y masterizado posteriormente por Dan Swanö (Æolian, Wolf, Hail of Bullets, Sear Bliss, Malevolent Creation…) en los Unisound Studios. Vio la luz a través de Xtreem Music el pasado mes de enero.

Retador abren con el tema título “Earëndel”, del que me agrada su elegante y tranquilo prólogo, orgánico y nada artificial. Una calma que habrá de quebrarse camino de las primeras estrofas, con Rolo y Jofre dibujando buenos riffs y mejores melodías. La voz de este último se va hasta tesituras rayanas con el metal extremo, ese tono rugiente y sin concesiones. Letras en nuestro idioma y unos engarces entre las distintas estrofas que dan buena muestra de hasta qué punto han cuidado cada detalle. El solo, constreñido en su parte final, adorna un epílogo quizá un tanto apresurado. Pero es buena señal que la banda me recuerde al “Empyrean” de los suecos Paranorm, con mucho uno de mis discos thrash favoritos de lo que llevamos de década.

Somos Eternos” se imbuye ahora de un espíritu más Slayer. En lo que a riffs se refiere pero también en ese imparable doble bombo de JuanJolocaust. Cómo no pensar en Dave Lombardo. Padre de todos nosotros. Llamativos estribillos y una banda que agrede voraz con thrash incandescente y sin compromisos de ningún tipo. La buena construcción que soporta al solo, atractiva por diversa, y el buen trazo de este elevan la nota media y, de nuevo, ponen en buen lugar su labor como compositores. Sin perder una pizca de nervio, de hecho acelerando los pulsos en ese puente central, y sin dejar nunca de entregar mal café y thrash casi cercano a los mejores Dark Angel. Flamígera, estupenda.

La Sombra De Tu Existir” se descuelga ahora de ese thrash lacerante para virar hacia ritmos más a medio gas. Sorprende el groove que acompaña a los primeros versos casi tanto como contrasta la velocidad que implementan después. Por ahí el trazo de estas estrofas no podría ser más atractivo por diverso. En estribillos es el nombre de mis paisanos Blast Open el que suele acudir a mi subconsciente. El solo, rebosante de clase y feeling, bien merecía un desarrollo algo más ambicioso. En cualquier caso cabe destacar la estupenda labor de Jofre al micro para otro corte pleno de agresividad y mala baba.

Redes” parte de un prólogo muy Exodus para inmediatamente ceñirse al thrash más lindante con el death metal. Un ataque hacia las redes sociales teñido, una vez más, de un metal violento y lacerante que, no obstante, se acuerda de mantener alto el buen nivel en cuanto a ejecución. Atravesada por un estribillo muy Death Angel, la banda vuelve a brillar en un puente central de trazo diverso y elegantes solos de guitarra. En ese contraste entre agresividad y clase reside uno de los puntos fuertes no ya de esta “Redes” sino del álbum en su conjunto. Un equilibrio que muchos buscan y no tantos son capaces de encontrar.

El hecho de que “Lux Ferre”, corte más extenso del álbum fuera una de las cartas de presentación del mismo creo que tiene bastante de declaración de intenciones. No por nada la banda exhibe aquí un trazo de nuevo vibrante y retorcido. Construida desde unas estrofas en cierto modo inéditas con respecto al resto de cuantas integran “Earëndel”, puede ser de las nueve la composición con más gancho. Bien adornada por fugaces pero hábiles detalles solistas y construida sobre un riff que no podría ser más pegajoso y ganchero. El trazo adopta un groove muy marcado para dar pie a un solo de guitarra en la más pura tradición del desaparecido y añorado Jeff Hanneman. Para el tercio final Retador obvian el camino fácil, abrazan un llamativo groove y construyen otro epílogo retorcido y eficaz. De sus composiciones más solventes.

Asesino” cercena thrash seco y vibrante desde el primer acorde. Me agrada cómo el bajo de Migueli adquiere un mayor peso aquí. También los buenos destellos de guitarra que emergen entre estrofas. El estribillo no obstante viene acompañado de un groove, entendido a la manera clásica, pleno de gancho y pegada. Bruscos cambios de ritmo y tono, un solo muy hábil y de nuevo JuanJolocaust desatado tras los parches de cara a un tercio final sin apenas concesiones. De entre los cortes “largos” del álbum puede ser con el que menos conecto, lo que no quita para esta sea otra de esas composiciones que muestran el buen nivel como músicos que alberga el cuarteto malagueño.

Profanado”, cuya intro no pocas veces me recuerda al “Harvester Of Sorrow” de los cuatro jinetes, viene de primeras a poner un poco de calma entre tanta agresividad. Ni cuarenta segundos dura una calma que salta en pedazos para que Retador retornen a su versión más furibunda y trotona. Una agresividad que se irá difuminando en estribillos para retornar en estrofas. Clásica construcción ambivalente, con la banda dando la sensación de encontrarse más que cómoda. La buena sección solista del puente, también la buena construcción de este, así como ese final desatado, con el nombre de Angelus Apatrida merodeando por mi subconsciente, culminan otra de las ofertas más seguras y certeras de este segundo trabajo.

Hay una oscuridad en el prólogo de “Terror En La Noche” que habrá de diluirse después más adelante para que, sin perder una pizca de velocidad y brío, la banda entregue su faceta más melódica. Funciona ese riff que dibujan las guitarras bajo las primeras estrofas. Ágil y con gancho. En la comunión entre el registro rugiente de Jofre y la precisión de esa base rítmica se cuela a veces el nombre de Soziedad Alkoholika, a buen seguro porque muchos de los referentes de unos y otros no dejan de ser los mismos. En cualquier caso la banda vuelve a echar mano de una construcción inteligente y diversa. Y aunque hay líneas de voz a lo largo del álbum con las que conecto en mayor medida, Jofre está aquí tan vitriólico como de costumbre. Para el final queda la calma cargada de atmósfera de la llamativa “Abismo 52”, un colofón verdaderamente abismal que vendrá a poner la nota de color al cierre.

Sin concesiones. Retador vuelven la mirada al pasado, a las mismas esencias del género, para traerlo al siglo XXI envuelto en rabia y mal café. Pero una rabia y una agresividad que no obvian ni una buena escritura ni tampoco un apartado técnico a la altura del thrasher más exigente y pejiguero. La competencia ahí fuera es feroz y el número de bandas dentro del género no deja de crecer. “Earëndel” acierta al buscar su hueco con un thrash primitivo y seminal. Un disco que apenas hace concesiones, con una producción a la altura y que a buen seguro supondrá uno de los lanzamientos clave dentro del género a lo largo del actual 2025.

Texto: David Naves